El innombrable y sus otros yo
¿No fue acaso el trabajo del Innombrable el que construyó el país donde los innombrables fueron y siguen siendo felices? ¿Quién sino el Innombrable hizo posible un país donde la riqueza de los ricos fuera planificada para ser tan eterna como la pobreza de los pobres? ¿Quién sino el Innombrable permitió la existencia de un país sin sindicatos, sin derechos políticos ni humanos, sin derechos previsionales, sin soberanía ciudadana?
Contra el prejuicio, el odio y la ignorancia
“El primer gran foco de cultura de la Edad Media occidental es Toledo. La historia se repite: en el siglo XII, lo que Toledo fue para el mundo cristiano, lo fue Bagdad para el mundo musulmán (…). Es suficiente recordar que es Toledo donde Avicena fue traducido al latín, esto es, por un pequeño grupo compuesto, como mínimo, por Ibn Daud, judío arabófogo, que aseguraba la traducción del árabe al castellano; y Domingo Gundisalvo, cristiano, que aseguraba la traducción del castellano al latín (…). En realidad, si en el siglo XIII hubo una filosofía y una teología llamadas ‘escolásticas’, es ante todo porque Avicena fue leído y explotado desde finales del siglo XII. Es Avicena, no Aristóteles, quien inició a Occidente en la filosofía.”
El odio momio es hasta la muerte
En el entierro de Odlanier Mena, los pinochetistas le gritaban al presidente “gusano, democratacristiano”; otros se querellan contra Piñera acusándolo de torturador psicológico contra unos “militares honorables” y que nunca han atentado contra nadie, “verdaderos padres de la patria”; tampoco falta quien lo salpique con la sangre del Odlanier Mena, a causa de su suicidio. En la iglesia de Santa Helena asistimos a un verdadero carnaval representado en la forma en que la derecha aborrece a quienes considera traidores a sus convicciones e intereses.