Comenzando el 2016
La política es el campo de la lucha de clases; más bien, de la lucha de las clases y fracciones de clase dominantes por imponer su hegemonía sobre las demás, hegemonía que ha de disputarse constantemente; especialmente en el año que recién comienza. Porque 2016 no es un año cualquiera. Se inicia con él un nuevo período de elecciones que ha de sustituir al frenesí veraniego, un período que la escena política debe necesariamente enfrentar para reproducir la dominación de clase establecida sobre la ciudadanía.
Grecia: ¡nace "Unidad Popular"!
Esta mañana (21.08.2015) temprano 25 diputados de Syriza abandonaron el grupo parlamentario del partido para crear una nueva formación bajo el nombre de «Unidad Popular». La mayor parte de estos diputados están afiliados a la Plataforma de Izquierdas, pero otros también se han unido como Vangelis Diamantopoulos o Rachel Makri, una estrecha colaboradora de Zoe Konstantopoulou.
No llores por mí Buenos Aires
Elecciones en la capital argentina y varias provincias
En lugar de democratizar los partidos, de garantizar la participación decisoria de sus afiliados en la selección de candidatos y programas, la clase política ha importado algo similar a las primarias estadounidenses, que surgieron para paliar la indiferencia. El ciudadano no elige sino que opta por candidatos que fueron decididos por alguna oligarquía partidaria a puertas cerradas. El lugar de decisión está también vedado a la “base” partidaria.
Democracia elitaria o democracia popular: El peligro de la reactualización del apartheid político – social de la transición
A lo que le temían en los años ochenta –y al parecer también hoy– algunas franjas del progresismo es a la posibilidad de una práctica democrática de masas, la que podría devenir en la jubilación de la generación de la transición por la vía de una autorepresentación política de los movimientos sociales populares. Y esto no ha sido ni entonces ni ahora una posición utópica o teoricista, por muy difícil que haya sido su aplicación (ni pensar su triunfo) en los años ochenta.
La Asamblea Constituyente y los oportunistas de siempre
La democracia abstracta es el instrumento del que se sirve la élite para explotarnos. Es lógico que sea así porque a través del Estado y de su régimen resguardan sus privilegios. Por lo tanto, sobre la convocatoria a una Asamblea Constituyente debemos explicar con claridad los matices y pasos que se plantean para que en verdad construyamos el país que nos merecemos, entre ellos: ¿Por qué un plebiscito y quién debe convocarlo? ¿Qué se consultaría, cuáles serían los mecanismos para la Asamblea, cómo se crea y quién la forma? Por último, ¿cómo se aprueba otra Constitución y qué participación tendremos en ella los trabajadores?Alfredo Armando Repetto Saieg (Chile)
El Frente de Salvación israelí
Las elecciones de 2015 han sido un paso gigantesco hacia la autodestrucción de Israel.
Una mayoría decisiva ha votado a favor de un Estado de apartheid entre el Mar Mediterráneo y el río Jordán, en el que la democracia irá desapareciendo lentamente. Esta decisión aún no es terminante. La democracia israelí ha perdido una batalla. Aún no ha perdido la guerra. Si no saca las conclusiones, sí que va a perder también la guerra.
Elecciones animales
El león falleció ¡triste desgracia!
Y van, con la más pura democracia,
A nombrar nuevo rey los animales.
Las propagandas hubo electorales,
Prometieron la mar los oradores,
y… aquí tenéis algunos electores:
Aunque parézcales a Ustedes bobo
Las ovejas votaron por el lobo;
Como son unos Buenos corazones
Por el gato votaron los ratones;
[…]
Grito de desesperación en directo de una viuda en la televisión griega
Una mujer interviene por teléfono en un debate en televisión y dirigiéndose a un diputado del partido conservador Nueva Democracia, actualmente en el Gobierno, deja en evidencia a los invitados. Escúchela y vera muchas similitudes con nuestra realidad.
Israel: El plebiscito
Los israelíes están hartos de Netanyahu. Están hartos del gobierno. Están hartos de todos los partidos políticos. Están hartos de sí mismos. Están hartos.
Ésta ha sido la causa de la desintegración del gobierno esta semana. No se ha desmoronado por un problema en particular. Está claro que no se ha desmoronado por asuntos irrelevantes como la guerra y la paz, la ocupación, el racismo, la democracia y tonterías del estilo. Curiosamente, esto ya le pasó una vez a Netanyahu. Su primer gobierno se desintegró en 1999, y en todo el país se pudo escuchar un sonoro suspiro de alivio.