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Historia - Memoria, Terrorismo

Hiroshima y Nagasaki: la sangre facturada

Las bombas de Hiroshima y Nagasaki no fueron arrojadas para “evitar más muertes” ni para precipitar la “rendición” del Japón: fueron lanzadas para iniciar la carrera armamentista (y consecuentemente el incremento sideral de la tasa de ganancias de las corporaciones del Complejo Militar Industrial que financiaron el proyecto de bombardeo), y lanzar un alerta amedrentador a la Unión Soviética, la otra potencia con capacidad nuclear.

Derechos Humanos, Historia - Memoria

Hiroshima: “Quería saltar al río, el cuerpo me ardía, pero no había sitio. Estaba repleto”

“Fue como un fuerte terremoto, pero tras el estruendo llegó el fuego. No se me van de la cabeza los gritos de la gente pidiendo ayuda en medio de la destrucción”, relata esta mujer menuda. A la hora del bombardeo Ogura jugaba en la calle, delante de su casa, a 2,4 kilómetros al norte del epicentro de la explosión.

Historia - Memoria

La verdadera razón por la cual EE.UU. utilizó armas nucleares contra Japón

No se necesitaban armas atómicas para terminar la guerra o salvar vidas
“Sobre la base de una detallada investigación de todos los hechos y con el apoyo del testimonio de los dirigentes japoneses involucrados, el Estudio opina que Japón se habría rendido ciertamente antes del 31 de diciembre de 1945 y con toda probabilidad antes del 1 de noviembre de 1945 incluso si las bombas atómicas no se hubieran lanzado, incluso si Rusia no hubiera entrado a la guerra, e incluso si no se hubiera planificado o contemplado ninguna invasión.”