Fidel Castro se oye solo entre los socialistas previniendo del futuro
Fidel dice que se necesitarán medidas “drásticas”, “sacrificios”, para dar seguridad a la vida humana. Una es poner fin a las sociedades de consumo. ¿Cuál es el discurso de los socialistas al respecto? Estos “sacrificios” representan una prueba política muy difícil porque exigen ir contra “los reflejos condicionados sembrados en la opinión mundial a través del monopolio de los medios de comunicación masiva, incluidas las redes principales de Internet”, de que habla Fidel.
El silencio socialista sobre este horizonte dramático de base científica se puede entender como falta de voluntad para presentarse a la masa proponiendo una solución a través de un decrecimiento solidario, sostenible, inevitable; pero impopular.
Sismo y excepción de los derechos
Recientemente, se ha tomado conocimiento de la muerte, presuntamente a manos de miembros de la Armada, de David Riquelme, un ciudadano que cometió el fatal error de salir en busca de cigarrillos en medio del toque de queda, en Hualpén.
No debe olvidarse que, de acuerdo a lo sentenciado por la Corte Interamericana, y en una democracia como la que deseamos tener, un caso como éste no tiene por qué ser conocido por un tribunal militar: el delito que se cometió fue un delito común en contra de un civil. La única explicación es el carácter uniformado de los responsables. Ello viola tratados internacionales.
La hora y el turno de los asiáticos
La economía del puro crecimiento para el consumo, motor de la economía capitalista y del PAC del gobierno Lula, en el fondo dice: «que se vaya a freír espárragos la naturaleza y que se dañen las generaciones futuras, nosotros queremos seguir creciendo y aumentar el PIB, pues esto es lo que nos hace potencia». Pero todos gritarán: «Basta de geocidas. Queremos una economía verde que nos haga vivir y que sea adecuada a la nueva situación de la Tierra». Sin este cambio difícilmente escaparemos a la venganza de Gaia.
Cuando el poder judicial era un regimiento
Si Chile por esos tiempos [los de la dictadura militar] era un país aterrado, todos conocían el origen del terror, y los tribunales también.
No es creíble ni menos aceptable decir que en los tribunales los días, meses y años posteriores al golpe militar eran calmados y de normalidad funcionaria. Eso no es verdad, y si no es verdad entonces, se debe volver a la afirmación cierta que el golpe militar tuvo sus mejores colaboradores entre los jueces, muchos de los cuales han pasado de puntilla haciéndose los invisibles.
Colombia: ¿Qué nos queda?
Es paradójico que en estas fechas en que se habla tanto del cambio y de un mejor futuro para el país, se sigan callando a quienes denuncian la verdad. Apenas el pasado martes 16 de marzo fue asesinado el presidente del comité de derechos humanos de La Macarena, Meta, Jhony Hurtado, quien denunció graves violaciones de derechos humanos en la región de Ariari. En Montería, el sábado 20 de marzo fue asesinado en su casa el periodista Clodomiro Castilla por haber denunciado la injerencia del paramilitarismo en Córdoba.
¿Qué nos queda? Seguir trabajando por la comunidad, no olvidarnos que nosotros sí tenemos una alternativa de vida digna, sin armas y sin transgénicos. Nos queda caminar el mensaje que la Madre Tierra nos entrega con sabiduría. Seguirlo haciendo. Construir una alternativa posible que recoja los dolores, los sueños y las esperanzas de todos los que nos merecemos vencer el sinsabor de este país amargo y sentir que podemos disfrutar el fruto de la dignidad.
De sombra y de arrogancia: Tormenta sobre el Vaticano
Si no hubiera habido tanta arrogancia y tanto encubrimiento, tanta cerrazón mental y tanta falta de humanidad de parte de los purpurados, la sociedad sería más compasiva con ellos. Pero por el momento lo que todos quieren es que prueben de su misma medicina, bajen del pedestal, confiesen públicamente que les falta mucho para ser los asesores del Espíritu Santo, y dejen de dar el mal ejemplo de tratarse mal entre ellos , al prójimo y a las prójimas.
El capitalismo contra la Madre Tierra
“Durante 500 años, intentaron desaparecernos. No sólo físicamente, pues intentaron matar nuestra lengua, música, comida, cultura. Trabajamos en la clandestinidad, preservando nuestros saberes, porque sabíamos que un día volveríamos al camino del equilibrio, o Pachakuti (…) Nos dividieron con banderas, himnos. Pero nosotros sabemos que un día no existirán fronteras (…) Queremos volver a ser rebeldes otra vez, pero rebeldes con sabiduría. Estamos en ese camino, estamos en pleno proceso”.
[David Choquehuanca, Relaciones Exteriores de Bolivia]
Chile lanza dardos envenenados contra Cuba, pero su sistema carcelario viola los Derechos Humanos
En Chile existen prisiones diseñadas para 35.845 personas, pero a fines de 2009 allí vivían 52.260 presos en “condiciones sanitarias inferiores al nivel normal”, según el informe anual de Amnistía Internacional.
Chile tiene más población carcelaria respecto a sus habitantes que cualquier otro país hispano parlante de la región.
Entre los presos chilenos hay 1.411 menores, cuyos delitos a balazos suelen atraer la morbosa atención de la gran prensa, sin que nadie se pregunte por qué esos niños delinquen. Tampoco se cuestiona que los menores transgresores perfeccionen.
Así matamos a monseñor Romero
Este domingo, 23 de marzo de 1980, monseñor Romero ha dicho unas cosas tremendas. Le habló a los soldados, a los guardias nacionales, a los policías… a todos los cuerpos de seguridad, para decirles que no deben matar a sus hermanos campesinos. Les dijo que la ley de Dios prohíbe matar y que esa ley prevalece sobre cualquier otra. Que no deben obedecer ninguna orden de matar a nadie. “En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, ¡les ordeno, en nombre de Dios: cese la represión!”.
Para el grupo al que pertenecen los dos que ahora beben whisky escocés, estas palabras solo pueden provenir de un comunista. Y el comunista es el enemigo. Es hora de matarlo. Pronto. Aún hay whisky para rato, cortesía de Álex Cáceres.
La última cena de Monseñor Romero, un mártir incómodo
En enero de 1980, monseñor Romero tuvo su segundo encuentro con Juan Pablo II, mucho más cálido. El papa lo recibió enseguida y le felicitó por su defensa de la justicia social, pero advirtiéndole de los peligros de un marxismo incrustado en el pueblo cristiano. Romero, “con su habitual espíritu de obediencia, le respondió que el anticomunismo de las derechas no defendía a la religión, sino al capitalismo”. Ya lo había denunciado, el 15 de septiembre de 1978: “Hay un ‘ateísmo’ más cercano y más peligroso para nuestra Iglesia: el ateísmo de capitalismo cuando los bienes materiales se erigen en ídolos y sustituyen a Dios”.