Salvajismo islámico contra salvajismo cristiano
por Eduardo Labarca (Chile)
10 años atrás 6 min lectura
Con su intervención militar y los bombardeos “civilizadores”, las potencias occidentales –a las que ahora se suman Francia, Rusia y Turquía, multiplicando el peligro de escalada– han destrozado los estados musulmanes de Afganistán, Irak, Libia, Siria, además de Yemen y Somalia, llevando el caos a esa región petrolera. Hoy en esos países anarquizados imperan las luchas tribales y de clanes religiosos, incluidos los yihadistas sunitas financiados por las monarquías petroleras del Golfo Pérsico… aliadas de EE.UU.
Un diccionario define el “salvajismo” como el “modo de ser o de obrar propio de los salvajes”, a los que califica de “pueblos primitivos”. Por “salvaje” también entiende “cruel… que se deleita en hacer sufrir o se complace en los padecimientos ajenos”.

¿Ha existido un acto más “salvaje” que el lanzamiento de sendas bombas atómicas sobre Hiroshima, donde murieron 140 mil civiles, muchos de ellos niños, y Nagasaki, donde perecieron 80 mil, ordenado por el muy presbiteriano Harry Truman, presidente del gran país de Walt Whitman, Emily Dickinson, Faulkner? ¿Ha habido un genocidio tan “salvaje” como el holocausto del pueblo judío ejecutado por los alemanes? La Alemania romántica y sapientísima de Goethe y de Schiller siguió a un patán llamado Hitler, niño católico que de adulto será el más grande criminal de todos los tiempos. Stalin egresó de un seminario ortodoxo y en las tres décadas que gobernó la URSS hubo 800 mil “enemigos del pueblo” ejecutados y 600 mil murieron en prisión.
¿Y qué decir de la Iglesia católica, del “salvajismo” de la Inquisición, sus cámaras de tortura y sus hogueras, y de la persecución de los “herejes albigenses” del sur de Francia ordenada por los papas? El conde De Monfort decretó el exterminio de la población de Béziers, pero alguien objetó que no todos eran herejes. El enviado papal Arnaldo Amalrico sentenció: “¡Mátenlos a todos, Dios reconocerá a los suyos!”. Y ¿qué hablar de las nueve cruzadas medievales enviadas a “recuperar Jerusalén y los Santos Lugares” de manos de los “infieles”, con cinco millones de muertos en su mayoría musulmanes y judíos?
Al “descubrimiento” de América por España siguieron las campañas “civilizadoras” de Portugal, Inglaterra, Holanda, Francia, Bélgica, Italia… y el aplastamiento de los “pueblos primitivos” de América del Norte, África, Oriente Medio, Asia, Oceanía y Polinesia, a la que pertenece nuestra colonia, la Isla de Pascua. En la cacería de esclavos en África ‒60 millones eufemísticamente llamados “piezas de ébano”‒ colaboraban cristianos y musulmanes.Conocemos los saqueos, la destrucción y quema de poblados de la conquista de Chile, los trabajos forzados, la decapitación de los insumisos y otros “salvajismos” cometidos por los españoles con la bendición de los misioneros católicos que evangelizaban a los “bárbaros”. Valdivia ordenó cortar la nariz y la mano derecha a los sublevados y “desgobernar”, cercenándoles la mitad de un pie, a los que se escapaban. Hurtado de Mendoza seccionó las manos a Galvarino y empaló a Caupolicán. A la “pacificación de la Araucanía” a cañonazos durante la república seguirá la traída de inmigrantes europeos católicos y protestantes. Hasta hoy, en el país de Gabriela Mistral, Neruda, Violeta y Nicanor, ningún gobernante –cristiano, masón, civil o militar, liberal o marxista, hombre o mujer– ha hecho justicia a los mapuches, ni a los rapa-nui ni a los demás pueblos originarios.
A cinco minutos de la sala Bataclan está el “muro de los fusilados” de la Comuna de París, cuyo aplastamiento en 1871 se cobró 30 mil muertos. La cifra es “insignificante” en comparación con los militares y civiles ‒entre 10 y 20 millones‒ que cayeron en las trincheras y escenarios europeos de la Primera Guerra Mundial entre los países “civilizados”. Más tarde esas naciones protagonizarán la Segunda Guerra Mundial con empleo de armas más eficientes, como la nuclear. Resultado: de 60 a 80 millones de muertos.
En Argelia, la Francia de Descartes, Pascal y Racine libró la más cruenta guerra colonial del siglo XX, con un millón de víctimas, incluidos 222 guillotinados. El primer ministro socialista Guy Mollet lanzó una despiadada ofensiva contra los muyahidines, siguiendo los postulados del coronel Trinquier, el gran teórico de la guerra antisubversiva.
Las técnicas “civilizadoras” de los franceses serán perfeccionadas en Vietnam por cuatro presidentes norteamericanos, con el estreno del napalm, que incendiaba aldeas y quemaba vivos a sus habitantes, y el agente naranja que destruía los bosques.
En 2003 George Bush, tras superar el alcoholismo gracias al estudio de la Biblia, invadió Irak secundado por Tony Blair, convertido al catolicismo, quien dijo haber consultado su decisión con Dios. Bush contó además con la venia lacayuna del franquista español José María Aznar. El presidente Jacques Chirac, fiel a la tradición del general De Gaulle, se negó, al igual que el alemán Gerhard Schroeder. Para orgullo nuestro, Ricardo Lagos respondió que “no” cuando Bush le pidió el apoyo de Chile en la ONU.
El “objetivo” era llevar a Irak la democracia y el respeto a los derechos humanos, pero los bombardeos mataron a cien mil personas y dieron comienzo al desbarajuste de ese país y del Oriente Medio. Hoy, mientras beben una Coca-Cola, los operadores –“drone pilots”– teledirigen desde EE.UU. los drones que descargan sus bombas en Afganistán, Pakistán, Irak, Siria…. Cuando las bombas caen sobre un poblado, una escuela, un hospital o en medio de una boda, algún militar explica que se trata de “daños colaterales” y Obama –protestante hijo de padre musulmán y madre bautista– presenta sus condolencias.
Las campañas militares de las grandes potencias expelen hoy un tufo que recuerda el de los meses previos a las guerras mundiales. Como entonces, cientos de miles de fugitivos están en movimiento. A riesgo de sus vidas migran desde Siria, Afganistán, Irak, Eritrea, el Magreb, el África subsahariana hacia Europa. Con ello la composición y los equilibrios demográficos, raciales, culturales y religiosos del continente están cambiando bruscamente.
Desde los atentados a las torres gemelas, la guerra que Occidente libraba a la distancia se ha instalado en casa, ahora en París. Más de cinco mil jóvenes, en su mayoría de familias inmigrantes, que llevaban vidas opacas en los guetos urbanos de las ciudades de Occidente han viajado a sumarse al Estado Islámico; más de 500 muchachas han hecho lo mismo. Los asesinatos y atentados abominables que comete esa organización, en lugar de despertar su rechazo atraen a esos jóvenes, que creen en la posibilidad de dar sentido a sus vidas con su propio martirio de kamikazes exterminadores, en el nombre de Alá.
Sigmund Freud afirmaba que el instinto de muerte, el impulso de matar, es inherente al ser humano. El “salvajismo” de unos y otros que hoy se manifiesta en París, en Siria y diversos lugares parece darle la razón, sin que nadie se atreva a predecir lo que viene.
*Fuente: El Mostrador
Artículos Relacionados
Desmontando las mentiras de Hollywood sobre el día de la Victoria
por Alfredo Hurtado (Venezuela)
7 años atrás 11 min lectura
A 55 años del vuelo de Gagarin: Historias poco conocidas sobre el hito y el héroe
por
10 años atrás 16 min lectura
Ricardo Lagos: La involución de un líder
por Máximo Kinast (Chile)
12 años atrás 5 min lectura
Documento histórico que demuestra la voluntad del Pueblo Saharaui de ser libre e independiente
por Taleb Alisem
2 años atrás 1 min lectura
Hay que parar esto ya: ¡Están desmantelando el área Memoria del INDH!
por El Clarin (Chile)
2 años atrás 4 min lectura
Iquique: 11 de octubre – “Marcha de la Resistencia Indígena”
por Rodrigo Arancibia Campos (Iquique, Chile)
13 años atrás 1 min lectura
1 Comentario
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
Futuro Abierto: «En Defensa de la Causa Saharaui»
por RTVE (España)
16 segundos atrás
13 de mayo de 2026
El contencioso sobre el Sáhara Occidental, comenzó en el año 1975 cuando Marruecos se anexionó ese territorio con la llamada «Marcha Verde». Esa operación, organizada por el entonces rey de Marruecos, Hassan II, movilizó a 350.000 civiles marroquíes para apoderarse de un territorio de 266.000 kilómetros cuadrados.
U. de Chile presentará tercer libro que rescata historias de niñas, adolescentes y mujeres víctimas de la violencia estatal
por Antonia Castro (Chile)
44 mins atrás
12 de mayo de 2026
El lanzamiento se realizará este jueves 14 de mayo, a las 18:30 horas, en el Auditorio de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, ubicado en Ramón Carnicer 15, Providencia.
Futuro Abierto: «En Defensa de la Causa Saharaui»
por RTVE (España)
16 segundos atrás
13 de mayo de 2026
El contencioso sobre el Sáhara Occidental, comenzó en el año 1975 cuando Marruecos se anexionó ese territorio con la llamada «Marcha Verde». Esa operación, organizada por el entonces rey de Marruecos, Hassan II, movilizó a 350.000 civiles marroquíes para apoderarse de un territorio de 266.000 kilómetros cuadrados.
Texto íntegro de la carta de Brahim Ghali a Naciones Unidas
por Brahim Ghali (Presidente Sahara Occidental)
2 días atrás
11 de mayo de 2026
Condenamos las declaraciones irresponsables e inexactas emitidas recientemente por algunos gobiernos, las cuales pretenden echar tierra sobre los ojos para ocultar las realidades sobre el terreno en el Sáhara Occidental ocupado y desviar la atención de la guerra agresiva continua que el Estado ocupante marroquí libra contra el pueblo saharaui desde octubre de 1975.
Los continuadores de ese salvajismo cristiano-occidental, apoyan a cualquier grupo terrorista que surja o se infiltre en países que todavía no obedecen al Imperio, siguiendo la táctica de divide y vencerás.
Respecto a Siria, hoy aparece en El País un artículo titulado: <>. ¿Qué significa esto ?. Es muy sencillo de entender.
Durante los bombardeos occidentales en Siria, estas gentes tuvieron que huir porque los terroristas yihadistas ganaban continuamente terreno, apoyados por los terroristas occidentales.
Desde que Rusia empezó a atacar a los terroristas, la situación ha cambiado y los desplazados lo han notado claramente cuando se deciden a volver para reconstruir sus casas.