“De embustes y cuentos, de uno nacen cientos” (Alfredo Pérez Rubalcaba)
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
13 años atrás 3 min lectura
El líder de la oposición española se ha dedicado a recordar el refranero castellano para impulsar la moción de censura al gobierno de Mariano Rajoy. En muchos de mis artículos he sostenido que la crisis de representación es el tema política de nuestro tiempo y que adquiere características universales, poniendo en cuestión la democracia representativa y la electoral, sea cual sea el régimen de gobierno predominante en cada país. Confieso que durante largos años creí en la superioridad del parlamentarismo sobre el presidencialismo – incluso, sigo postulando para Chile un semipresidencialismo -, pero hoy, dada las particularidades de la crisis de representación, empiezo a dudar de aquello que, para mí, era una certeza.
Si existiera un juicio político – como otrora se aplicó a Richard Nixon en Estados Unidos – estoy seguro de que Mariano Rajoy, hace ya un tiempo, hubiera corrido la misma suerte del Presidente norteamericano. En el parlamentarismo existe el voto de censura, pero es completamente inaplicable cuando un Partido disciplinado de gobierno – como ocurre esta vez con Partido Popular, que cuenta con mayoría absoluta en la Cámara de Diputados – se niega a cambiar el líder y, aún más, a aceptar la censura. Rajoy, en su comparecencia ante el legislativo, se declara no culpable, en consecuencia, no está dispuesto a renunciar, menos a llamar a nuevas elecciones. En el caso español, al menos, el parlamentarismo es un camino tan sin salida, como el presidencialismo.
El centro del problema de la representatividad no se ubica en el tipo de régimen de gobierno, ni siquiera en el pacto constitucional, sino en la representación; a mi modo de ver, el dilema se ubica en verificar si es legítimo un gobierno, sea de un Presidente o de un Primer Ministro, cuando cuenta, a poco andar de su gestión, con menos de un tercio del apoyo ciudadano. Veamos caso por caso: Rajoy el su Partido Popular cuenta, según la última encuesta, con el 32,5%; en Francia, el actual gobierno socialista tiene una aprobación similar al español; en Italia, el gobierno depende del mafioso e inescrupuloso Silvio Berlusconi, y así sucesivamente.
En las formas de gobierno presidencialista – como casi toda América Latina – los Presidentes son elegidos, en algunos casos, con el 50% en la segunda vuelta, pero si se considera el universo electoral, apenas logran concitar el 25% de apoyo. En aquellas en que se comienza a aplicar el voto voluntario, la situación de crisis de representatividad puede radicalizarse a causa de la falta de atractivo de las propuestas políticas. Al poco tiempo de gestión gubernamental, los presidentes tienen, apenas, menos de un tercio del apoyo popular – véase el caso de Sebastián Piñera, Alejandro Toledo, Ollanta Humala, y otros -.
Si pasamos del tema de la representación al de legitimidad y gobernabilidad, parece claro que la salida está en una mezcla de formas de democracia representativa y de directa. El problema reside en calibrar las barreras de entrada para los plebiscitos, referendos, iniciativa popular de ley y las revocaciones de mandato de todos los cargos de elección popular.
La democracia plebiscitaria tiene mala reputación porque se puede prestar para la legitimación autoritaria – recordemos el caso de Napoleón III, cuya Constitución logró poderosas mayorías, pero terminó embotando el conflicto de clases; también Charles de Gaulle hizo uso y abuso del plebiscito, bajo una interpretación del semipresidencialismo, con una fuerte autoridad del primer mandatario, el General hacía lo que quería con los Primeros Ministros (Michel Debré), y muy poco le importaba la mayoría parlamentaria -.
En conclusión, creo que el tema del régimen político y las formas de garantizar el protagonismo popular superando las crisis de representación, es el gran tema de la Asamblea Constituyente. Es evidente que definir las reglas de la convivencia no es asunto de cientistas políticos, historiadores o abogados, sino especialmente de los ciudadanos, a quienes se debe explicar, con claridad la implicancia, en su vida cotidiana, de una Constitución emanada de una asamblea ciudadana.
02/08/2013
Artículos Relacionados
"…donde la traición pretende imponerse"
por Máximo Kinast (Chile)
21 años atrás 5 min lectura
Renunciaste al PS para candidatearte como Presidente de la República, y no por discrepar con él
por Carlos Johnson Bordalí (Chile)
16 años atrás 7 min lectura
«Pepe» Mujica: una metralleta mediática en manos de las televisoras del imperio
por Manuel Medina (Uruguay)
7 años atrás 8 min lectura
Para Marina Silva: «política sin teología es puro negocio»
por Leonardo Boff (Brasil)
18 años atrás 3 min lectura
La desigualdad en Chile: desde el fatalismo al malestar ciudadano
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
13 años atrás 7 min lectura
1 Comentario
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
A la ministra de Ciencias: ser MAPUCHE no es solo llevar el apellido. Usted no nos representa
por Comunidad Autónoma Temucuicui (Wallmapu, Chile)
2 horas atrás
15 de abril de 2026
Para comunidades que se rigen de acuerdo a ética ancestral, ser MAPUCHE no es solo llevar el apellido, sino tener un vínculo territorial con una comunidad específica (Tuwün) y una historia linajística reconocida (Kümalme). Al haber hecho su vida en Santiago y luego décadas en Estados Unidos, se le ve como alguien ajena a AL PUEBLO NACIÓN MAPUCHE.
Israel en pánico: Irán hunde el puerto, paraliza la economía y Trump no puedo pararlo
por Alerta Global (México)
2 días atrás
13 de abril de 2026
Durante meses, durante años, israelíes grabaron videos divirtiéndose mientras las bombas caían sobre Gaza. Soldados hacían danzas frente a edificios destruidos. Civiles celebraban los ataques contra una población que no tenía donde huir. Miraban el horror desde la comodidad de la barrera. Y ahora, por primera vez en mucho tiempo, el horror llegó a sus ventanas, llegó a sus mercados, llegó a sus mesas.
A la ministra de Ciencias: ser MAPUCHE no es solo llevar el apellido. Usted no nos representa
por Comunidad Autónoma Temucuicui (Wallmapu, Chile)
2 horas atrás
15 de abril de 2026
Para comunidades que se rigen de acuerdo a ética ancestral, ser MAPUCHE no es solo llevar el apellido, sino tener un vínculo territorial con una comunidad específica (Tuwün) y una historia linajística reconocida (Kümalme). Al haber hecho su vida en Santiago y luego décadas en Estados Unidos, se le ve como alguien ajena a AL PUEBLO NACIÓN MAPUCHE.
Del teatro pampino a la bohemia urbana en Iquique
por Iván Vera-Pinto Soto (Iquique, Chile)
4 días atrás
11 de abril de 2026
En la pampa nortina —territorio de viento, polvo y vida extrema— surgió un teatro popular autónomo y profundamente ligado a la experiencia cotidiana. Fuera de los circuitos oficiales, obreros y aficionados desarrollaron una práctica escénica que trascendió el entretenimiento, convirtiéndose en espacio de sociabilidad, formación cultural y representación colectiva.
Don Refael: pareciera que Ud. está eludiendo olimpicamente
otras formas de democracias que corrigen los vicios de la democracia representativa, el problema en ella es que sólo se llama al elector en períodos eleccionarios y que una vez finalizado este queda un representante con una envidiable condición económica y comisiones extras que dan verguenza ajena, sin una constitución en donde aparezca la figura de la revocación en caso que representante no cumple la tarea que le fue encomendada, tendremos entonces a este señor hasta que se cumpla su período con el peligro que se anote para la reelección. Sería saludable Don Rafael, que Ud. mismo con la calidad y profundidad que le da a sus temas nos ampliara el cuadro diferente de participación democrática que existe en otros países latinoamericanos.