Chile. El pueblo unido puede avanzar sin partido, pero, ¿sin ideología?
Una de las frases que brilló con fuerza en los primeros meses del estallido social decía: “el pueblo unido avanza sin partido”. Una bella ilusión, un anhelo digno de destacar y de concretar, pero, en honor a la verdad, ese ‘avance sin partido’ lleva a ninguna parte. Mejor dicho, conduce hacia el escenario de la derrota a mediano plazo. Miel sobre hojuelas para la derecha. Un pueblo desideologizado es fácilmente manipulable por quienes sí están ideologizados y poseen el poder del dinero, de las armas, de la prensa y de las cruces.
Gobierno se prepara para la eventualidad de tener que ocupar fuerzas militares para imponer el orden público este mes de marzo
Llama la atención que el Decreto Supremo del Ministerio de Defensa se extienda sobre la necesidad de legítima defensa para el uso de las armas letales, planteando explícitamente: “Usar armas de fuego como último recurso, cuando las medidas anteriores resultaren insuficientes (…) y solo en el caso de enfrentamiento con personas que utilicen o se presten a utilizar armas de fuego u otras armas letales, en los siguientes casos: en un ataque actual o inminente a un recinto militar, y en la protección de las instalaciones, sistemas o componentes de empresas o servicios, cualquiera que sea su naturaleza, finalidad o función, que atiendan servicios de utilidad pública cuya perturbación en su funcionamiento o destrucción tendría un grave impacto sobre la población”
¡Cobarde!
La cobardía de Carabineros no tiene límites. No hay nada que justifique el abuso brutal que hacen del monopolio del uso de la armas que como ciudadanía les hemos entregado. Ya llegará el día en que los veamos en tribunales, nacionales o internacionales, pues no habrá perdón, sólo justicia. Y ese día llegará y terminarán con su huesos en una cárcel común, pues esta vez no habrá cárceles de 5 estrellas. No lo dudes, pues a pesar de tus armaduras, tu violencia, tus patrones, ¡Venceremos!
Unión sobre ruedas: La Caravana más grande Chile
Te esperamos a las 11:00 horas, en Plaza de la Dignidad hasta Salvador (Costado Parque). Ven con tu vehículo, Motocicleta o Bicicleta y trae glosos, banderas, consignas y mensajes.
El negro historial del Festival de Viña del Mar (Que por un día se aclaró)
Tanto ha sido el dolor para la derecha, que el Senador y niño símbolo de la corrupción, el del raspado de olla, el talibán fundamentalista de Iván Moreira ha hecho escándalo de proporciones porque la izquierda se ha tomado el Festival de Viña. No puede entender que después de toda la campaña en contra de Mon Laferte, de llamarla a funar, de realizar campaña para que no compren entradas para ver a las tres mujeres artistas, valientes y talentosas y con olor a comunistas de ese día. Claro, la palabra cultura y rebeldía no está en el léxico de la derecha. Aun así después de toda esa propaganda del terror igual la Quinta Vergara se llenó de juventud rebelde y valiente.
Mon Laferte: "Si me tienen que llevar presa por decir lo que pienso, métanme presa"
«Es tan difícil quedarse callada cuando uno lo vivió en carne propia, porque no toda la gente sabe lo que es cagarse de hambre de verdad», arrancó la artista que en varios escenarios internacionales expresó su abierto apoyo a las manifestaciones.
«Si me tienen que llevar presa por decir lo que pienso, métanme presa» dijo y largó con su histórica actuación en medio de una ovación desde las gradas y los aplausos algo más discretos de la platea.
El poder civilizatorio de la “calle” y la revuelta de los ricos en Chile
La perversidad del eslogan oficial de “hay que rechazar la violencia venga de donde venga” se funda en la insistencia en que la desigualdad y la depredación social orquestada por la revuelta de las élites y los ricos de Chile, no es violencia. La evidencia empírica, no obstante, ha demostrado que la violencia genera violencia y eso es lo que ha sucedido en Chile. El punto es cómo parar la violencia de arriba para que no produzca espirales de violencia callejera. En este contexto, la discusión sobre la esencia de la “primera línea” es inconducente, porque no contribuye a entender y darle prioridad a la feroz verdad del saqueo de las élites en Chile.
>b>Violencia institucionalizada
El regalo de la mayoria parlamentaria de la Concertación a Pinochet en 1989
Se ha convertido en un verdadero tabú el solo mencionar el virtual regalo de la mayoría parlamentaria efectuado por el liderazgo de la Concertación a la derecha en 1989, mediante el acuerdo de Reformas Constitucionales concordado con Pinochet y ratificado por un plebiscito el 31 de julio de ese año. Dicho regalo consistió en modificar los artículos originales de la Constitución del 80 (65 y 68) que le permitían al gobierno que estrenaría la Constitución permanente (obviamente pensando en que Pinochet sería ratificado en 1988) disponer de mayoría parlamentaria simple teniendo solamente mayoría absoluta en una cámara y un tercio en la otra. Lea esta increíble historia, la cual, todo parece respaldarla, se volvió a repetir el repetirse el 15 de noviembre
Bernie Sanders: el vuelco
Para sorpresa de muchos, la campaña de Sanders ha logrado imponerse, hasta ahora, a las viejas lógicas de la política estadunidense, para las cuales el músculo monetario de las campañas resultaba un factor determinante. Así entró a la contienda el multimillonario Michael Bloomberg, ex alcalde de Nueva York, sin más propuesta que inyectar sumas estratosféricas a su promoción y quien no tiene, hasta el momento, ni un solo delegado de los mil 990 que se requieren para la postulación. Las primarias han visto el hundimiento del ex vicepresidente Joe Biden, quien apenas ha logrado reunir ocho, y por ahora la competencia se centra en Sanders y en Pete Buttigieg, un joven ex militar y ex alcalde de una pequeña localidad de Indiana, quien ha logrado el respaldo de 20 delegados.
El virus de la extrema derecha
No hace falta remontarse muy atrás para recordar la avalancha informativa con la que televisiones y periódicos ilustraron los diversos ametrallamientos mortales en París o los apuñalamientos en Londres. No me hagan mucho caso, pero es muy posible que la razón estribe en que una cosa es el terrorismo islamista, que merece portadas, banderitas y miedo a toneladas, y otra muy distinta el terrorismo neonazi, que es un virus conocido en el continente desde hace un siglo y que no asusta a casi nadie, probablemente porque ya estamos acostumbrados.