La Guerra Civil española es una fábula
por Julián Aceitero Gómez (España)
9 años atrás 8 min lectura
La Guerra Civil de España es relacionada con el fracaso del golpe de Estado que una parte de su Ejército perpetró el 18 de julio de 1936 contra su Gobierno republicano, formado por el Frente Popular tras haber sido votado por la mayoría de su pueblo apenas cinco meses antes. Dicho golpe de Estado, dada su incuestionable trascendencia histórica, ha sido analizado conforme a la metodología propia de la Historia y no se ha cuestionado que fracasara y deviniera en Guerra Civil. Sin embargo, si dicho golpe de Estado se considera un acto criminal y como tal se analizan no solo el contexto en el que se perpetró, sino también sus victimarios, su móvil económico, sus víctimas y su duración, se concluye que no fracasó, sino que fue pergeñado para que resultara en un combate desigual de larga duración que aparentara ser una guerra civil. Analicemos dichos aspectos del mismo:
En la segunda mitad de la década de los treinta del siglo anterior, los poderosos, es decir, quienes entonces ostentaban el poder del dinero, poseídos por su insaciable avaricia, ya habían decidido hacerse más ricos de lo que eran, para lo que habían planeado recurrir al saqueo de los recursos naturales de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas -URSS-. Tal logro requería que el Ejército de los nazis, es decir, la Wehrmacht, a quienes los aludidos poderosos costeaban a tutiplén en Alemania, no solo derrotara militarmente a dicho país, sino que también asesinara a la parte de su ciudadanía que se opusiera a tal saqueo. Y entonces, la mayoría del pueblo español votó al Frente Popular y éste formó el citado gobierno republicano, del que aquellos poderosos previeron que se opondría a su plan criminal contra la URSS, con el que pretendían, recordémoslo, enriquecerse aún más, motivo por el cual, decidieron derrocarlo, pergeñando para ello el siguiente plan:
Primero, una sublevación militar en la Comandancia de las islas Canarias no solo porque su lejanía habría dificultado que contingentes para sofocarla pudieran haber partido del resto de España, sino también porque un significado representante de su casta militar, el general Francisco Franco Bahamonde, la comandaba. Tal lejanía impidió también que el pueblo disperso en aquellas islas recibiera la ayuda solidaria del restante pueblo español, lo que habría contribuido a que aquella sublevación militar tampoco fuera sofocada popularmente. Entonces, el citado general pudo desplazarse raudo al norte de África para encabezar a la Legión española, un reducto de mercenarios, que también se había sublevado contra aquel gobierno republicano.
Y segundo, un aislamiento militar ipso facto de dicho gobierno, que las castas políticas de las dos democracias europeas significativas de entonces, es decir, la República de Francia y la Monarquía Parlamentaria del Reino Unido, lograron con el “Pacto de no Intervención en la Guerra Civil española”; en efecto, dichas castas esgrimieron el citado pacto para desatender la solicitud expresa de ayuda militar que el Gobierno de la República de España había cursado a su homónimo de la República francesa inmediatamente después de que parte de su Ejército se sublevara, pero no dejaron constancia escrita del mismo. ¿Por qué? Dos respuestas son posibles sin ser excluyentes entre sí: La primera, porque aquel pacto era palmariamente ilegal, dado que la ayuda militar solicitada por el Gobierno de la República española estaba contemplada y cuantificada en el Tratado o Acuerdo Comercial vigente entre dicha república y la francesa. Y la segunda, porque aquel pacto se sustentaba en un despropósito sin parangón: Considerar como Guerra Civil lo que inequívocamente era un golpe de Estado.
Aunque aquellas castas políticas de las democracias europeas no tuvieron el decoro de plasmar por escrito dicho pacto, sí crearon un Comité para velar por su cumplimiento, con el que lograron el aislamiento militar del Gobierno de la República de España, pero no el de la facción golpista de su Ejército; en efecto, esta facción recibió ayuda militar a tutiplén de los ejércitos nazi y fascista, es decir, de la autocracia alemana y de la autocracia italiana, respectivamente, que con una facilidad pasmosa obviaron al Comité de No intervención en la Guerra Civil española. Así, dicho comité logró el objetivo para el que fue pergeñado: Que el Gobierno de la República de España quedara a merced de la agresión para derrocarlo perpetrada no solo por los ejércitos nazi y fascista de las citadas autocracias europeas, sino también por la facción golpista de su propio Ejército. Al respecto debe resaltarse la belicosidad tanto del Ejército nazi alemán, en concreto de su Legión Cóndor, como del Ejército fascista italiano, en concreto de su Cuerpo de Tropas Voluntarias, porque fue determinante para la imponer a sangre y fuego la dictadura militar en España, al frente de la cual el citado general de la Comandancia Militar de Canarias quedó.
Reseñados, pues, los victimarios de aquel golpe de Estado, cabe hacer lo mismo con sus víctimas: Las personas que conformaban la mayoría del pueblo español que sustentaba a aquel Gobierno republicano, que los citados ejércitos golpistas iban a derrocar. Pues bien, una parte significativa de dicha mayoría popular fue consciente entonces de que iba a ser víctima del ensañamiento de aquellos ejércitos y, en consecuencia, trató de defenderse de los mismos con las armas a su alcance; el subsiguiente combate fue, obviamente, desigual, y su ponderación requiere saber que otra parte del Ejército español permaneció siendo leal a la República, pero que no combatió con diligencia profesional a la parte sublevada del mismo, ni al Ejército nazi alemán ni al Ejército fascista italiano. No obstante, debe reseñarse que algunos militares leales a la República sí se opusieron efectivamente a sus compañeros golpistas, quienes por ello les asesinaron y que otros, junto a aquella parte del pueblo español, combatieron a los susodichos ejércitos golpistas.
A pesar de ello, aquel combate no dejó de ser desigual, por lo que resulta incomprensible que durara casi tres años, máxime si se tiene en cuenta que el Ejército nazi, es decir, la Wehrmacht, estaba entonces en pleno apogeo debido a la financiación a tutiplén con la que los poderosos lo equipaban con sicarios armados hasta los dientes. Así pues, cabe concluir que aquel golpe de Estado fue pergeñado para que fuera un combate desigual de larga duración que aparentara ser una Guerra Civil, logrando así no solo que citados ejércitos golpistas perpetraran un descomunal número de crímenes contra la mayoría popular que sustentaba al Gobierno republicano objeto de aquel golpe, sino también que estos crímenes fueran considerados desmanes propios de dicha guerra civil. Así, tal consideración ha contribuido a soslayar la responsabilidad penal de los centenares de miles de asesinatos de personas que conformaban aquella mayoría popular; en consecuencia, la expresión Guerra Civil es usada, también, para encubrir a quienes perpetraron aquellos asesinatos durante aquel dilatado golpe de Estado.
En este contexto debe analizarse que el año pasado el Ejército español conmemorara, en una orden escrita, el octogésimo primer aniversario de aquel golpe de Estado denominándolo “alzamiento” y adjetivándolo “cívico-militar”:
A pesar de tal adjetivación, en dicha efeméride se omite cualquier referencia de los civiles copartícipes en aquel “alzamiento”, por lo que cabe suponer quienes eran: Los poderosos, es decir, quienes ostentaban el poder del dinero, en cuyo caso el papel de la “mayoría” del Ejército español de entonces ya ha sido denunciado en los párrafos anteriores de este artículo, por lo que aquí solo se reseña: Cómplice tanto del golpe de Estado que los ejércitos nazi alemán y fascista italiano perpetraron contra el Gobierno republicano de España como de los centenares de miles de asesinatos de compatriotas que lo apoyaban.
Pero, siendo impensable que el Ejército español actual haya asumido dicho papel de cómplice en el susodicho golpe de Estado del de entonces, todo apunta a que los civiles aludidos en su citada “efeméride” hubiesen sido una parte de la ciudadanía española, echándose en falta que no concrete qué parte de la ciudadanía representaban, dado que sí concreta que con “la mayoría” del Ejército español fueron copartícipes de aquel “alzamiento cívico-militar”. Tal inconcreción castrense es incomprensible si se tiene en cuenta que en la misma efeméride se plantea que dicho “alzamiento” devino en un “enfrentamiento bélico”, es decir, en la susodicha Guerra Civil.
Se trata, pues, de una omisión, debida a que el componente “cívico” de aquel “alzamiento” estaba conformado por las personas de las innumerables castas “civiles”, entre las que cabe destacar la política, la mediática, la religiosa, la judicial, la policial y la funcionarial, que previamente habían fracasado en su intento de impedir que el Frente Popular ganara las elecciones generales y constituyera aquel Gobierno republicano contra el que, junto con “la mayoría del Ejército” español de entonces, coprotagonizaron aquel “alzamiento”. Este “alzamiento” confirmó la convicción anti-democrática de aquella retahíla de civiles, pero el Ejército español actual, al adjetivarlo de “cívico-militar”, ha sobredimensionado el papel de los mismos en su ejecución, cuyo protagonismo correspondió, incuestionablemente, a aquella “mayoría” del Ejército español de entonces. Y puesto que también se omite el reconocimiento del papel determinante de los ejércitos nazi alemán y fascista italiano en el “alzamiento” conmemorado, cabe concluir que aquella sobredimensión cívica del mismo es una mentira del Ejército español actual, tendente a encubrirlo como una Guerra Civil.
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Tiene razón, no fue una Guerra Civil. sino un Golpe de Estado puro y duro avalado no solo por los países fascistas de italia y Alemania, sino también cabroneado por Inglaterra y Francia que se hicieron los locos. En el norte de España donde siempre habían mantenido una relación comercial estrecha y amistosa con Gran Bretaña, la gente estaba convencida que los ingleses los respaldarían cundo los alemanes e italianos los comenzaron a bombardear a diario a comienzos de 1937, Los ingleses mandaron algunos barcos extraoficialmete para escoltar a los pesqueros que salieron repletos de población civil y eran bombardeados por la marina franquistas o la aviación alemana, y que los franceses recibieron a regañadientes mandando a los que pudieron a campos de concentración donde murieron como moscas o a trabajar haciendo caminos.
Los vascos, que salieron en masa, fueron mantenidos y ayudados por su propio gobierno en el exilio, pero siempre temiendo que los fascistas franceses que eran muchos, los deportaran a España donde serían fusilados, como le sucedió al Presidente de Cataluña.
Después entraron los alemanes y ahí los franceses se enteraron de como eran las cosas, y se portaron como unos chanchos con los judíos, colaborando alegremente con la ideología racista del Tercer Reich, pero los alemanes los despreciaron igual.
Con el tiempo y la mala memoria, los franceses se convencieron de que todos habían estado en la Resistencia, y los ingleses le bajaron el perfil a sus simpatías por el nazismo, ya que no era la ideología el problema, era Mr Hitler. Más problema era el socialismo y el comunismo a los que le tenían terror y no querían otra España republicana en Europa.