Argentina: Un violín con la cabeza revolucionaria
por Daniel Riera (Argentina)
13 años atrás 7 min lectura
En la versión original de “Adiós nonino”, grabada en febrero de 1961 e incluida en el disco Piazzolla interpreta a Piazzolla, Szymsia Bajour toca el violín. Apenas terminó la grabación, Bajour, de formación clásica, dejó la Argentina para incorporarse a la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, para colaborar con la revolución de Fidel y el Che desde lo que mejor sabía hacer: la música. En dos de las tres listas negras de la dictadura de Videla y compañía que el Ministerio de Defensa dio a conocer este mes, el nombre de Bajour fue incluido –junto a Julio Cortázar, Mercedes Sosa, Carlos Alonso y Atahualpa Yupanqui, entre otros– como “Fórmula 4”. En la jerga de los represores, un “Fórmula 4 registra antecedentes ideológicos marxistas que hacen aconsejable su no ingreso y/o permanencia en la administración pública, no se le proporcione colaboración, sea auspiciado por el Estado, etc.”. Esta es la historia del violinista perseguido.
Szymsia Bajour nació en Polonia en 1928 y llegó a la Argentina con su familia a los 11 años, en 1939. Ese año, un joven Astor Piazzolla empezaba a tocar en la orquesta de Aníbal Troilo. Ese año, Szymsia supo en Buenos Aires que su país había sido invadido por los nazis.
María Teresa Duro, Totona, conoció a Bajour en 1950, en un baile en la Sociedad Española de Valentín Alsina. Szymsia era uno de los violinistas de la orquesta de Carlos Di Sarli. Cuando dio un paso al frente para tocar el solo de “A la Gran Muñeca”, Totona se quedó mirándolo. Sesenta y tres años después, en casa de Claudio, su hijo menor, Totona recuerda aquella noche.
–Cuando terminó de tocar la Típica, empezó la media hora de jazz. El me sacó a bailar y nos flechamos. Desde el año ‘50 estuvimos juntos, mientras él iba y venía del tango a la música clásica. Tocaba en la Orquesta Sinfónica Nacional y con Di Sarli, también tocó con la orquesta de Atilio Stampone y Leopoldo Federico y en 1959 Osvaldo Pugliese lo invitó a una gira por la Unión Soviética y China.
Como otros reconocidos músicos de tango (Pugliese, el bandoneonista Ismael Spitalnik), Bajour había empezado a militar en el Partido Comunista. En 1961, de regreso en la Argentina, Bajour integró el quinteto de Piazzolla y lo abandonó enseguida, porque tenía otros planes para su vida. Totona lo acompañaba en la pareja y en la militancia.
–El viajó a Cuba en febrero del ’61 para sumarse a la Sinfónica. Yo viajé dos meses más tarde, embarazada de mi primera hija, Cecilia (Szymsia tenía dos hijos, Leo y Zully, de un matrimonio anterior). Llegué y ese mismo día me uní a la Revolución, me llevaron a los bohíos, alfabeticé a un señor de 68 años, fui miliciana. Justo en esos días pasó lo de Playa Girón (el intento de invasión de los exiliados apoyados por EE.UU.). Cuando salíamos de los conciertos de la orquesta, con mi marido íbamos a una cafetería que estaba enfrente del teatro Amadeo Roldán. A veces en la cafetería estaba Fidel. Una vez me tocó la panza de embarazada, y mi marido le dijo que si llegábamos a tener un varón y nacía el 26 de julio, le iba a poner Fidel. Al final nació el 3 de agosto y fue mujer (risas).
La mujer que nació el 3 de agosto se llama Cecilia Bajour, tiene 52 años y está al lado de su madre junto a Claudio, el otro hijo de Szymsia y Totona, que tiene 51. Claudio toma la palabra para contar lo que le contó su padre.
–Cuando fue lo de Playa Girón, los concertinos estaban ensayando en el Amadeo Roldán y los músicos se subieron a una camioneta, dispuestos a sumarse al combate. El comandante frenó la camioneta, les preguntó de dónde eran, ellos dijeron que eran músicos y el comandante dijo: “Esta camioneta se vuelve, porque a los músicos no los podemos reemplazar”.
En 1963, mientras Szymsia estaba en Cuba, recibió una invitación del maestro David Oistrakh para estudiar en el Conservatorio Estatal Piotr Tchaikovsky, de Moscú, el mejor lugar del mundo donde podía estudiar un violinista. Oistrakh había quedado fascinado al escuchar la ejecución de Szymsia del Concierto Número 1, de Sergei Prokofiev. La beca se extendió por dos años, durante los cuales Szymsia vivió en Moscú y su esposa e hijos regresaron a Buenos Aires. En 1965, la familia entera volvió a encontrarse. Casi como un presagio funesto, vivían en una localidad llamada El Vedado.
En 1967, ante la decisión política de otorgarles prioridad a los músicos cubanos en la orquesta, la familia regresó a la Argentina. No había vuelos directos: la ruta fue Cuba-Madrid-Buenos Aires. En Argentina gobernaba la dictadura de Juan Carlos Onganía y en Bolivia asesinaban al Che. No fue fácil volver y no sólo por la ruta aérea. Szymsia empezó a dar clases y a tocar en formaciones de cámara, la familia Bajour vivió en casas de parientes que les hacían un lugar hasta que una convocatoria del maestro Pedro Ignacio Calderón para un concierto en el Teatro San Martín lo puso de nuevo en circulación.
En 1975, Szymsia se reencontró con el tango. Ben Molar lo convocó para el disco Los 14 de Julio de Caro. Luis Stazo escribió para él una versión para violín solo y orquesta del tango “Todo corazón”. Por entonces regía en la Argentina el estado de sitio. El 24 de marzo de 1976, Videla, Massera, Agosti y los sectores económicos a los que representaban dieron el golpe. Pronto, Szymsia supo que alguien había tomado nota de su militancia comunista, su apoyo a la Revolución Cubana, sus estudios en la URSS. Se cayó un concierto en la Universidad del Sur, en Bahía Blanca, le dijeron que no podían contratarlo porque estaba en una lista negra. Por aquellos días llegó al país el director mexicano Luis Herrera De la Fuente, con la idea de formar la Filarmónica de las Américas, orquesta con músicos de países latinoamericanos y de EE.UU. Herrera de la Fuente dirigía también una orquesta en Xalapa, Veracruz. Bajour fue contratado como concertino para ambas. Una vez que consiguió trabajo en México, hizo venir a su familia.
En Xalapa, los Bajour se encontraron con otros exiliados, como el actor Luis Politti, fatalmente asociado a la expresión “murió de tristeza”. En Xalapa, algún exiliado trajo la noticia de los vuelos de la muerte. En el DF, en el Palacio de las Bellas Artes, una de las orquestas que integraba Szymsia tocó antes de Mercedes Sosa. En un pasillo estrecho, Mercedes abrazó a los adolescentes Cecilia y Claudio Bajour y les dijo, conmovida, “¡Qué feo es ver a los argentinos fuera de su país!”. En el afán de resolver algunos problemas escolares, en una decisión no exenta de riesgos, Cecilia y Claudio volvieron a la Argentina y sus padres permanecieron en México. Se comunicaban a través de casetes que algún amigo se encargaba de llevar o de traer. En 1980, cuando consideró que ya lo habían jodido lo suficiente, Szymsia Bajour volvió y ya no se exilió. Al regreso de la democracia, en 1984 concursó para integrar la orquesta estable del Colón. En 2005, Szymsia Bajour, maestro de violinistas, militante comunista, murió en la Argentina, el país que lo había recibido cuando niño y lo había expulsado por sus ideas.
La aparición de las listas negras conmovió a su familia, que empezó a hilar su historia. Cecilia lo explica con claridad:
–Empezamos a atar cabos, a darle un sentido a cosas que vivimos y sufrimos en forma medio intuitiva. La gente como mi papá formaba parte de la resistencia cultural a la dictadura. Uno se puede preguntar en qué afectaba a la dictadura un violín, pero el hecho de que ese violín tuviera una cabeza revolucionaria los afectaba. Ahora pudimos cruzar el trabajo de mi papá con sus ideas políticas y entender su convicción de la necesidad de cambiar las cosas a través del arte.
–Para mí fue un cimbronazo muy fuerte. Hay una suerte de confirmación en el papel, por escrito, de que mi padre “algo habrá hecho” –dice, orgulloso, Claudio Bajour.
Mañana, junto al Tata Cedrón, Alberto Szpunberg y otros artistas e intelectuales incluidos en las listas negras, la familia Bajour participará del encuentro Tiempos de Censura en el Espacio Haroldo Conti, en la ex ESMA. Para eso, para seguir atando cabos sueltos, para seguir entendiendo.
*Fuente: Página 12
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