Palestina: el mundo al revés
por Angel Guerra Cabrera (La Jornada - México)
20 años atrás 4 min lectura
En esos espacios se escamotea una verdad palmaria: el cabo forma parte de la soldadesca que ocupa ilegalmente el territorio palestino, donde roba, asesina y destruye miles de casas de familia, negocios, fincas, escuelas, hospitales, puentes, generadores eléctricos. Ninguno de ellos objetivos militares. Los patriotas son "terroristas", los soldados de Israel defienden su patria. Es el mundo al revés.
A escasos tres años del fin de la Segunda Guerra Mundial el Estado israelí surgía de aplicar contra los árabes de Palestina concepciones y prácticas igualmente racistas a las que los nazis habían sometido a los judíos. La que se proclamaba como la noble causa de dotar de un "hogar nacional" al desterrado pueblo de Moisés se ha llevado a cabo desde entonces desterrando y masacrando al pueblo palestino en su tierra de origen, toda una gran operación de limpieza étnica.
Lo que ocurrió el 25 de junio en el mundo real fue que combatientes de la resistencia palestina realizaron una operación militar contra el ejército ocupante, al que ocasionaron dos muertos y tomaron un prisionero. Los captores piden la liberación de los cerca de 10 mil palestinos, éstos sí secuestrados en cárceles israelíes, donde se practican torturas que sirvieron de modelo para Abu Ghraib y Guantánamo. Cientos de esos cautivos son niños y mujeres que no merecen espacio en la maquinaria mediática.
Si no comprendemos que Israel es un puesto colonial estratégico de avanzada del imperialismo yanqui en Medio Oriente y su laboratorio por excelencia para la represión de los pueblos que luchan por su libertad en esa zona y en el mundo, no podremos entender la esencia del llamado conflicto palestino-israelí. No es casual que el Estado hebreo haya entregado armas atómicas para apuntalar el régimen del apartheid en Sudáfrica, prestado su colaboración militar a la dictadura de Somoza en Nicaragua, asesorado y armado al ejército guatemalteco en su acción genocida contra el pueblo maya, entrenado a los paramilitares colombianos de Alvaro Uribe, así como también a las fuerzas especiales yanquis que combaten a la resistencia iraquí.
Si no fuera una vulgar engañifa más de los medios de (des)información sería risible calificar de guerra a lo que ocurre en los territorios palestinos ocupados. Israel, además de armas nucleares, posee una poderosa aviación militar -incluyendo helicópteros con desarrollada cohetería guiada por láser-, tanques y buques de guerra, todos de los más modernos, suministrados por Estados Unidos, los que usa a mansalva, no ahora en Gaza, sino desde hace mucho tiempo contra la población civil palestina en todas las zonas ocupadas. Los palestinos, en cambio, resisten con piedras, explosivos y cohetes artesanales y, en el mejor de los casos, fusiles de asalto y algún arma antitanque ligera. Es el enfrentamiento más asimétrico imaginable dentro de una auténtica prisión al aire libre que controla el carcelero vía cielo, mar y tierra. Los palestinos han sido amontonados en guetos situados según la conveniencia estratégica del ejército israelí para prevenir la guerra patriótica irregular.
De modo que la incursión sionista que se inició el 28 de junio en Gaza se desenvuelve en las condiciones más abusivas y desiguales y es evidente que no tiene como objetivos los que proclama Israel: que los palestinos suspendan el lanzamiento de cohetes de fabricación casera y devuelvan al cabo prisionero. Lo que hay detrás de esta operación, conducida con la complicidad de Washington y la Unión Europea, es el propósito de minar al gobierno legalmente electo de Hamas, presidido por Ismail Haniyeh, como castigo a su resuelto rechazo a la ocupación. Es el cálculo frío de empujar a los palestinos a culpar a Hamas de la hambruna, la crisis sanitaria y la parálisis de la precaria economía, provocadas precisamente por las acciones de Israel. Una vez más el ocupante recibirá la lección que no termina de aprender: la Resistencia Palestina es irreductible.
13 de Julio del 2006
http://www.palestinalibre.org/
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