6 de agosto: El día del genocida impune
por Alejandro Sánchez T. (Chile)
21 años atrás 5 min lectura
¿Qué conmemoramos hoy, a lo ancho y largo del mundo? ¿Conmemoramos una bomba atómica? ¿Conmemoramos el primer ensayo en humanos de la más mortífera arma creada hasta entonces? ¿Conmemoramos los aplausos de victoria de los marines del Augusta que acompañaban al presidente Truman quien, temeroso de las consecuencias de su decisión, abordaba la embarcación y huía de tierra firme?
Hablamos de Hiroshima, hablamos de Nagasaki. Estamos hablando del acto de genocidio más descarado que ha conocido la historia y, sin embargo, el que más han difundido los medios de comunicación. Hablamos de la fotografía de un hongo atómico, hablamos de la escasa presencia de imágenes de las víctimas. Hablamos otra vez de un genocidio tratado de forma aséptica e indolora por los medios de comunicación, porque creen que mientras más lejos de ese hecho nos mantengan, menos argumentos encontraremos para entender el fondo del asunto. Porque de eso se trata el periodismo oficial, de desviar la atención, de pregonar el catecismo del orden mundial, de sobrecargarnos de información inútil para que dejemos de ver más allá de nuestras narices. Entre otras cosas nos están cambiando el vocabulario y lo que ayer entendíamos por paz hoy ya no lo es, ni lo que entendíamos por libertad, derechos civiles, derechos humanos, violencia o incluso guerra. Y nos están disfrazando la realidad con eufemismos, porque los noticieros son como los quirófanos y deben permanecer estériles, es decir, sin imágenes ni palabras que retraten la crudeza de los hechos. A fin de cuentas, la teoría televisiva dice que lo que no se ve en la pantalla, no existe.
Detrás del eufemismo "bomba atómica de Hiroshima" hay más de cien mil muertes en menos de tres segundos, hay al menos cien mil víctimas más en los días posteriores. También hay miles más que, sobreviviendo milagrosamente a la devastación y ciegos de sed, bebían la lluvia negra que cayó sobre las ruinas, lluvia que contenía restos del material radiactivo, que les hizo contaminarse, agonizar largamente o sobrevivir contaminados y contaminar al menos a dos generaciones sucesivas.
Hablamos del día de la paz, de la campana cuyo tañido hace pensar en la muerte y en la urgente necesidad de prescindir de armamentos de tal magnitud. De la estupidez de la guerra, de la cruel lógica de la aniquilación, de la ley del ojo por ojo. Hablamos de una bomba con el equivalente a 20 mil toneladas de dinamita. Hablamos de las víctimas, todo el mundo hoy habla de las víctimas.
Pero, ¿habla alguien de los victimarios? No. Hábilmente han conseguido ocultarse tras estos cadáveres, otra vez. Y han aprendido a hacerlo, con armas sofisticadas, con argumentos ridículos o descaradamente falsos. Se han ocultado tras los cadáveres de Saigón y tras los de Bagdad, y tras los de Santiago, de Asunción, de Kabul, de Buenos Aires… Hábiles a la hora de ocultar y de complotar, de intervenir y devastar. ¿Cuántas toneladas de bombas han caido sobre Irak? ¿Cuántas generaciones han resultado contaminadas hasta hoy por el agente naranja en Vietnam? ¿Cuántas generaciones destruirán con el uranio empobrecido que han arrojado en Afganistán?
Nosotros, quienes provenimos de pueblos que han sufrido dictaduras, que han sido intervenidos por los gobiernos genocidas de los Estados Unidos, sabemos que la paz no es posible sin la justicia. Y esta justicia no puede llegar mientras no se ponga el nombre correcto a estas atrocidades y mientras el gobierno que más muertes ha sembrado en el mundo no acepte someterse al arbitrio de la Corte Penal Internacional.
El genocida ya no se oculta, está a plena luz, y quiere convencernos de que la causa es justa, como lo intentó después de ver los efectos de Hiroshima, explicando casi alegremente que fue "la bomba que acabó con la guerra". La bestia hoy se llama terrorismo, como en Hiroshima se llamó guerra. Y dicen que se oculta en cuevas de Afganistán y cree en Alá, pero sabemos que aparece casi a diario en los noticieros y tiene múltiples caras: antes fue un mediocre actor de cine de Hollywood, luego fue uno que de tan progresista que se autoproclamaba tuvo de amante a una becaria, y hoy es uno que antes se embriagaba con alcohol y hoy, redimido y mesiánico, se embriaga de poder.
A sesenta años de la masacre de mas de doscientas mil personas en Hiroshima, no podemos perder de vista que no fue el único ni el último intento de convencernos de que tienen el poder y lo van a usar, por inmoral que sea la forma en que decidan usarlo. Porque hablamos también del gobierno que convierte sus industrias, basuras y contaminación en desgracia planetaria.
Hoy mismo se están quemando en promedio 500 hectáreas de bosque por cada incendio desatado en Portugal, Francia y España. Los bosques están resecos a causa de las escasas lluvias del invierno pasado, los embalses se mantienen a un 30% de su capacidad total, y aún quedan casi dos meses de verano. Oficialismo y oposición se culpan ante los graves incendios, se arrojan encima la poca preparación, la falta de medios, la demora en la respuesta. Pero nadie hoy se pregunta la causa real de la escasez de lluvias ni de las temperaturas cada vez más altas en verano, para eso se han inventado los eufemismos "calentamiento global" o "efecto invernadero". Como idiotas discuten oficialismo y oposición, tratando de tapar el sol con un dedo, sin querer ver que hoy las formas de dominación del Imperio no son solamente militares, son mercantiles, son políticas, son medioambientales. Mientras no seamos capaces de verlo y combatirlo, seguiremos colaborando con el genocida y su estrategia, y seguiremos conmemorando sin saber bien qué conmemorar.
Hoy, 6 de agosto, sigue siendo el día del genocida impune. A no olvidar.
Artículos Relacionados
El Acuerdo Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP) como golpe global
por Andrew Gavin Marshall (Occupy.com/Truth-out)
13 años atrás 10 min lectura
Entrevista a Tomás Moulian: «No sabemos cuál es la política del Partido Comunista»
por Pedro Armendariz (Chile)
15 años atrás 24 min lectura
Entrevista a Martín Almada, el descubridor del «acta de nacimiento» de la Operación Cóndor
por Nanette Liberona (Red de Medios de los Pueblos)
16 años atrás 12 min lectura
Bin Laden murió hace más de 10 años
por David Ray Griffin (EE.UU)
15 años atrás 11 min lectura
Las democracias occidentales acusan a Cuba
por Rómulo Pardo Silva (Chile)
16 años atrás 4 min lectura
Querella de la CUT: Una acción necesaria para aclarar un bochornoso embrollo
por Hernán Montecinos (Chile)
15 años atrás 3 min lectura
Ganar tiempo sin caer en la trampa imperial: Venezuela ante la estrategia de EEUU
por Profesor Ramón Grosfoguel
2 horas atrás
07 de febrero de 2026
Grosfoguel explica, en conversación con Diego Del Basso, por qué negociar con Estados Unidos no significa venderse al imperialismo, cómo se busca controlar el petróleo venezolano y qué implica realmente “ganar tiempo” frente a una potencia que ha usado sanciones, bloqueos y presiones militares a lo largo del tiempo.
Antofagasta, 6 de febrero de 1906: Masacre de obreros en la Plaza Colón
por Julio Cámara (Chile)
1 día atrás
06 de febrero de 2026
Hoy, a 120 años de estos hechos, resulta inquietante constatar que gran parte de la comunidad desconoce esta tragedia y el lugar exacto donde ocurrió. La plaza es recordada por su reloj, el odeón, el león o la estatua de la hermandad chileno-española, pero no por la matanza. Recién hace pocos años se instaló un pequeño busto que recuerda lo sucedido, un gesto valioso pero insuficiente para la magnitud del acontecimiento.
Hind Rajab, la niña de 5 años de Gaza asesinada por el ejército israelí
por Equipo Gaza-Avaaz
2 días atrás
05 de enero de 2026
Hoy se cumplen dos años del asesinato de Hind Rajab, la niña palestina de seis años que quedó atrapada en un coche junto a los cuerpos de varios familiares asesinados, antes de que ella también fuera abatida por fuerzas israelíes.
¿Cómo entender esta contradicción tan grande: ser víctima de la dictadura en Chile, pero servidor de un gobierno brutal como el de Marruecos?
por piensaChile
1 semana atrás
28 de enero de 2026