En estos días en que la muerte de un ex Presidente de la República ha vuelto a ser noticia, ha habido dos hechos llamativos. No me refiero a la cobertura mediática ni a la predominancia de un discurso que quiere ser dominante, que lo es y que, como total, es también discutido, cuestionado cuando no apedreado desde los márgenes. Casi se podría decir desde la vereda.
¿Cuántos? Precisamente, el otro hecho llamativo es la percepción que se tiene de esa voz. A modo de preámbulo, algunos autores se sitúan entre “los pocos” que disienten con el discurso que nos presenta al muerto como una figura respetable e incluso salvadora. Me surgen preguntas y las planteo desde la complicidad que me inspiran los autores: ¿somos, de verdad, pocos? ¿Es esa voz disidente minoritaria? ¿Qué tan minoritaria? ¿Cómo podemos estar seguros cuando todo está hecho para que esa voz no sea oída? ¿Para que no pueda mostrar la boca y el cuerpo de dónde emana?
No puedo no preguntar porque, por todos lados, veo personas que no aceptan discursos oficiales. Ni éste ni otros. Personas que desde hace mucho tiempo tienen un elaborado discurso crítico respecto al tipo de democracia que el muerto supo propiciar, asentar y defender cuando estaba vivo.
Hombres y mujeres de muy distintas edades, experiencias, tradiciones, que saben que la palabra democracia no es suficiente, que no basta, que no cierra, así como tampoco cierra ni basta la palabra dictadura, y que de una a otra, no sólo las diferencias cuentan sino también las continuidades: lo que democracia y dictadura tienen en común.
La Constitución, por ejemplo. Los privilegios, otro ejemplo. Los privilegios que siempre son de unos cuantos. Y por ende la desdicha de muchos: la pobreza, la exclusión, la marginalidad en la que viven tantos ciudadanos.
Es sabido que hay profesionales que se jubilan estudiando la pobreza sin que los resultados de sus trabajos impliquen un cambio en las políticas de gobierno. Ergo: el tipo de democracia que tenemos no solamente tolera la pobreza sino que se nutre de ella, encuentra alguna forma de beneficio en ella. Lo mismo con todas las formas de marginalidad que observamos a diario y que no se reducen a criterios socio-económicos.
Así, en más de un aspecto, muchos ciudadanos chilenos viven hoy como sobrevivientes. Sobrevivientes de la persecución política, primero. Sobrevivientes de la lucha por el diario vivir, luego. A lo mejor, eso era “necesario”: transformar a los ciudadanos en sobrevivientes –hacerles creer que eran eso y nada más– para que este país pudiera seguir funcionando sin alterar los intereses de sus dueños.
Quizás esa fue la obra conjunta: erigirse en salvadores de un país donde para las grandes mayorías todo tenía que ser precario. Obra conjunta llevada a cabo por los sectores que, desde 1973 en adelante, se reconocen en la figura de un dictador y los sectores que, desde 1990 en adelante, se reconocen en la figura de un gobernante democráticamente elegido. Hoy: el muerto. El muerto que da qué hablar y que fue golpista cuando le convenía ser golpista y demócrata cuando le convenía ser demócrata.
De ahí también, y el asunto debe estar estudiado en alguna tesis de doctorado, que el funeral nacional sea bienvenido. Porque los funerales pueden jugar un rol interesante. Especialmente cuando la bajada de línea –el bombardeo de palabras que emana de los medios de vocación hegemónica– acentúa los enormes peligros de los cuales hemos sido en teoría salvados. ¿Por quién? Por el muerto y por todos los que cierran fila alrededor con la esperanza quizás de distraer de aquellos otros asuntos que todos sabemos también.
Leo las columnas. Leo los comentarios a las columnas. Leo las cartas al director. Escucho al director y no puedo no constatar que la obra tiene grietas. Fisuras. Intuyo –sin conocer las cifras– que no somos pocos. Que somos muchos. Que somos incluso, en potencia, auténtica mayoría de este país. Cada vez más conscientes que si uno de los objetivos de la dictadura y de esta democracia, tal como la venimos conociendo desde 1990, fue confiscar la política y separar a la gente que tenía otra visión de país… entonces el objetivo sólo puede ser juntar.
Juntarse. Reconocerse. Saber quiénes somos, cómo pensamos, cómo nos movemos, en torno a qué temáticas y problemas coincidimos, qué es lo que no aceptamos, qué es lo que deseamos, pero también qué es lo que nos impide transformarnos en vector de cambio y qué es lo que –a pesar de todo– estamos construyendo en esa extensa vereda donde de vez en cuando increpamos a farsantes.
Para finalizar, o para continuar, un cuento japonés:

–¿Cuánto pesa un copo de nieve?
A lo cual el otro le respondió:
–Los copos de nieve pesan la millonésima parte de nada.
En silencio siguieron mirando cómo la nieve caía y se acumulaba.
De repente, con un fuerte ruido la rama se quebró con el peso de la nieve.
El pájaro que había preguntado sobre el peso de los copos de nieve miró a su compañera y le dijo:
–Es increíble lo que son capaces de hacer las millonésimas partes de nada cuando se juntan.
*Fuente: Radio UdeChile
Artículos Relacionados
Venezuela: "O se completa el proceso de expropiación de los expropiadores o retrocede el proceso"
por Andrés Figueroa Cornejo (Argentina)
12 años atrás 13 min lectura
Después del ascenso de la extrema derecha, ¿qué vendrá?
por Leonardo Boff (Brasil)
5 años atrás 4 min lectura
«Sin utopías, nos empantanamos en los intereses individuales»
por Claudio Martyniuk (Rebelión)
17 años atrás 8 min lectura
El Banco del ogro filantrópico abusa de sus clientes
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
12 años atrás 4 min lectura
“Felices y forrados“ y fregados
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
12 años atrás 3 min lectura
2 Comentarios
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
Jefferson: «Las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que todos los ejércitos permanentes»
por Diversos Medios Internacionales
6 días atrás
29 de marzo de 2025
“El Dinero es Deuda” es un documental didáctico donde se explica cómo se crea y funciona el dinero, una vez visionado, uno ya puede hacerse una idea de cómo funciona nuestro agradable mundo financiero y social. Es espeluznante entre otras frases que mencionan en el documental la del banquero Meyer Rothschild, fundador de la dinastía Rothschlid: «Denme el control del dinero y ya no importará quién haga las leyes«
Gaza: un territorio arrasado por Israel sostenido por mujeres
por Ana Garralda
6 días atrás
28 de marzo de 2025
Doctoras, trabajadoras humanitarias o periodistas de la Franja de Gaza describen los retos que enfrentaron en 15 meses de guerra: lidiar con jornadas extenuantes de trabajo y la supervivencia de sus familias, la falta de agua y saneamiento, la proliferación de enfermedades o la amenaza constante de la muerte.
Siroco saharaui en el Festival de Málaga
por David Bollero (España)
2 semanas atrás
20 de marzo de 2025
La alfombra roja del Festival de Málaga se teñirá hoy jueves del dorado de la arena saharaui. Javier Corcuera estrena Mariem, película que homenajea la figura de la cantante saharaui Mariem Hassan, fallecida en 2015.
Colonialismo ecológico y derechos indígenas: una crítica ecosocialista de la salmonicultura en Chile
por Lonko Daniel Caniullán, Dr. Guido Asencio y Rodrigo Andrade Ramírez (Chile)
2 semanas atrás
19 de marzo de 2025
La industria del salmón en Chile surgió en la década de 1980, bajo la dictadura de Pinochet, como parte de la transformación neoliberal del país. Lo que comenzó como un experimento, se ha convertido en una industria de exportación multimillonaria que produce aproximadamente el 30% del salmón de cultivo del mundo.
Hola!
¡Linda reflexión, ¿no?!
Tal vez convendría agregarle que:
-«Cuando los pocos son muchos,
pero sin programa ni liderazgos vitales,
que los organice y entusiasme;
la caída final de la rama
seguirá prevista en el Cuento»-
Don Varela: Ud. lo ha dicho. Entre las capacidades del ser humano está la inteligencia, que significa escoger bien, leer entre líneas. Y de ahí a organizarse con un fin, hay muchos pasos que dar. Mucho trabajo..que me recuerda a una canción chilota que cantaba Raúl de Ramón, el guatón ese Arquitecto,de Colchagua, que componía música y cantaba:
Levántate hombre flojo, sale a pescar, sale a pescar,
que la mar está linda, pa’ navegar, pa’ navegar.(x2)
No puedo levantarme, tengo mucha hambre
y pescar con fatiga va a malograrme.(x2)
Los botes ya salieron, de la ensenada, de la ensenada,
y vo’tai en la cama, sin hacer nada, sin hacer nada.(x2)
Es que he comido mucho, por lo derecho
y es malo hacer esfuerzo, tan satisfecho.(x2)
Quiero comer curanto, con chapaléele,
milcao, chicha e’manzana aunque me duele.(x3)
Levántate hombre flojo, sale a pescar, sale a pescar,
que la mar está linda pa’ navegar, pa’ navegar.
No puedo levantarme, tengo mucha hambre
y pescar con fatiga va a malograrme.(x2)
Duermo de día, duermo de noche
me levanto solo para engañar al buche
No hagas ruido que me despiertan
debo madrugar para dormir la siesta
No se rían, No es fácil ser flojo,
no es un asunto de cerrar los ojos
es algo más profundo, el sueño es mi mundo.
Quiero comer curanto, con chapaléele,
milcao, chicha e’manzana aunque me duele.
Quiero comer curanto, con chancho en piedra
milcao, chicha e’manzana aunque me duele.