¿Estamos ante un nuevo «Fujimorazo», pero esta vez, en Colombia?
por Misión Verdad (Venezuela)
7 años atrás 4 min lectura

7 de junio de 2019, 11:28 am.
Varias dificultades ha encontrado el gobierno uribista de Iván Duque para consolidar sus últimas apuestas contra los acuerdos de paz firmados en La Habana en 2017 entre el Estado colombiano y las FARC.
La no extradición de alias Jesús Santrich, su liberación y posesión como congresista; la falta de consenso en el Congreso que le ha impedido, hasta ahora, hacer reformas a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP); y el fracaso de su intención de convocar un pacto nacional para realizar reformas a esos acuerdos, con el supuesto argumento de impedir que favorezcan al narcotráfico y acabar con lo que él califica de impunidad, son los más importantes reveses que ha sufrido Duque en estos últimos días.
Visto de manera superficial, parecen producirse dos conclusiones:
- La primera es que el Estado colombiano funciona como un reloj y la separación de poderes ha logrado limitar las acciones del presidente.
- La segunda es que el acuerdo de paz favorece al narcotráfico y está causando una grave crisis institucional que puede llevar a justificar acciones extraordinarias.
Este último argumento es levantado por Álvaro Uribe desde antes de la firma de los acuerdos, quien obviamente sabe mucho del tema, no de la paz, sino del narcotráfico, ya que es el «ex» presidente colombiano más vinculado a este negocio.
Sin embargo, la única preocupación que el partido de gobierno expresa sobre el asunto es en torno a la acusación de las FARC para no mencionar a los verdaderos carteles de la droga que operan en Colombia, es decir, los grandes carteles del norte (México y Estados Unidos) y los colombianos, estos últimos cada vez de menor tamaño, carteles brasileños, etc.
El actual embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker, también puso su granito de arena, intentando manipular a congresistas para que aprobaran las objeciones del gobierno a la JEP, y luego el gobierno norteamericano retiró la visa estadounidense a varios magistrados y magistradas que se oponían a esta reforma como medida de presión.
¿UN NUEVO «FUJIMORAZO»?
Otras cosas han resultado muy positivas al uribismo. La tormenta desatada por la liberación de Santrich, su recaptura y su posterior liberación ha servido para librarse elegantemente de cargas que ya se hacían pesadas, como el fiscal Néstor Humberto Martínez vinculado al caso Odebrecht y acusado por la opinión pública de estar involucrado en tres muertes de testigos claves envenenados con cianuro.
Este señor aprovechó la liberación de Santrich para renunciar a su cargoalegando una «cuestión de principios» por la oposición a la decisión de la JEP y de inmediato se apresuró a salir del país.
En medio de este escándalo también se continúa sin mayor ruido con el asesinato de líderes y lideresas sociales, cuyo número es cada vez más difícil de contabilizar pero que se estima en un asesinato cada 36 horas y que, por supuesto, no se detuvo en mayo.
También logró bajar el impacto de un escándalo generado por las denuncias en torno al relanzamiento de los falsos positivos como política, con un ejército dirigido por un General ya antes involucrado en estos mismos casos durante los primeros gobiernos de Uribe y que, lejos de ser destituido por ello, logró esta semana un nuevo ascenso.
Los contratiempos que ha sufrido el gobierno colombiano no son la señal de una separación de poderes que pretende mostrar el Estado colombiano, sino más bien la evidencia de un conflicto de intereses que se expresa en primera instancia entre el santismo y el uribismo, que es espejo también de diferencias internas en los Estados Unidos entre el gobierno y sus opositores.
Pero sobre todo es muestra de que diversos sectores del establecimiento colombiano se niegan a cerrar filas en torno al uribismo, mas no por las razones esgrimidas desde la izquierda, sino porque sus intereses económicos y sus orígenes no se los permiten. Tal es el caso del partido liberal de Colombia liderado por el ex presidente César Gaviria.
Por su parte, la crisis colombiana es real, pero la crisis institucional que hoy se está planteando supuestamente a causa de la falta de consenso en torno a los acuerdos de paz puede ser simplemente la excusa para una medida de fuerza que el gobierno uribista continúa teniendo bajo la manga para «solucionar» a su conveniencia el tema de los acuerdos de paz, y que puede estar acercándolo a un «fujimorazo».
Artículos Relacionados
Ex agente de la DINA asesinado en Buenos Aires. La historia que no se cuenta de Arancibia Clavel
por Mónica González (Chile)
15 años atrás 46 min lectura
Los casos de Chile y España: La Constitución, un cepo neoliberal
por Raúl Garcia Sanchez (Chile)
11 años atrás 12 min lectura
Unión Eureopea: Bitácora de la desesperación (frente a los miles de inmigrantes)
por Guadi Calvo (Argentina)
10 años atrás 6 min lectura
Un imperio occidental con vocación exterminadora
por Claude Nicolet (Francia)
17 años atrás 12 min lectura
“Para la vida una canción, para la guerra nada”.
por Marta Gómez (Colombia)
1 día atrás
17 de enero de 2026
Un himno pacífico que reza para que todas las mentes pensantes que existen en la sociedad no trabajen para crear objetos para hacer el mal sino objetos que aporten felicidad a las personas. Un canto a no dedicar ni un segundo de nuestro tiempo a la guerra.
La autocrítica pendiente y el retorno a las bases: por qué la inacción es el combustible de la derecha
por Esteban González Pérez (Chile)
1 día atrás
17 de enero de 2026
Ese de los campamentos, de las poblaciones periféricas, del trabajo mal pagado, de la ausencia de servicios básicos. En ese mundo existen personas que NO piensan todo como una relación “costo-beneficio”. Allí hay solidaridad, amistad, fraternidad y nobles aspiraciones para el conjunto de la sociedad.
Declaración Pública – Familia y allegados de Julia Chuñil Catricura
por Vocería de la familia y organizaciones adherentes
4 días atrás
14 de enero de 2026
No es concebible ni aceptable que la Fiscalía Regional de Los Ríos y Carabineros desplieguen 500 efectivos policiales de distintas especialidades —en un operativo simultáneo en Máfil y Temuco— para detener a miembros directos de la familia, mientras que durante más de un año la búsqueda activa de Julia Chuñil apenas movilizó, en los mejores momentos, a no más de 50 personas en operativos reales.
Diario El País hace y adapta mapas por encargo. Acaba de meter el Sáhara Occidental dentro de Marruecos
por Luis Portillo Pasqual del Riquelme (España)
2 semanas atrás
02 de enero de 2026
El diario El País ha publicado una mapa en el que incluye el Sáhara Occidental dentro de Marruecos. El profesor Luis Portillo se ha dirigido a la Defensora del lector, Soledad Alcaide.