Argentina: «Me han privado de mi libertad, pero no de mis pensamientos y convicciones»

«Me han privado de mi libertad,
pero no de mis pensamientos y convicciones.»

Milagro Sala

milagro-salaA las compañeras y compañeros les pido que sigan organizándose para defender Latinoamérica que hoy nos necesita, sobre todo los jóvenes que son los que tienen que militar en cualquier lugar, para poder defender nuestro país, que está siendo avasallado por la oligarquía, que nos quieren arrebatar lo que logramos en 12 años de avance y hoy nos están haciendo retroceder y robando todo lo logrado en la década ganada de los 12 años, trabajando dignamente.

Compañeros, hoy nuestro país está pasando una crisis económica muy triste, donde los únicos que la pagan es el pueblo, donde hay pobreza.

Nos prometieron la revolución de la alegría, pero lamentablemente tenemos la revolución de la tristeza y pobreza.

Milagro Sala

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El caso Milagro Sala, primera presa política de la Argentina de Macri

Milagro Sala, en un acto en 2015. / ROMINA SANTARELLI

Milagro Sala vive en lo real y padece en lo real, no en la ficción, aunque pudiera confundirse con tantas víctimas de célebres relatos sobre el autoritarismo latinoamericano, como lo son todas las víctimas en los textos de Rulfo, de García Márquez, de Miguel Ángel Asturias, del Hualacato de Daniel Moyano, de los textos de Ramón del Valle Inclán, el gallego genial que escribiera Tirano Banderas… y tantos otros que dieron testimonio del dolor de los sometidos.

Milagro Sala, trabajadora y madre –nacida en 1964–, vive y padece en una tierra aparentemente exótica como lo es la provincia argentina de Jujuy, agazapada a la frontera con Bolivia y por encima de los cuatro mil metros; viviendo –como siempre han vivido los pueblos originales– del maíz, de las papas, de la carne de vicuña y guanaco, de la mazamorra y de la chicha, con que se alimenta a la Pachamama…la madre tierra ancestral.

Milagro Sala no padece persecución bajo Tirano Banderas, sino bajo el mandato de los neoconservadores de Buenos Aires y del gobernador local Gerardo Rubén Morales, este último el gobernador en la provincia de Jujuy para hacer cumplir con la fuerza cualquier norma injusta y estrafalaria que le mandara su patrón. Curiosamente –es un sarcasmo– este G.R. Morales es un personaje que viene del viejo partido de Raúl Alfonsín –¡que se estremece en su tumba!– por vía del mal recordado Fernando De La Rúa. Es el mismo Morales que, curiosamente, fue denunciado por presunto blanqueo de dinero y enriquecimiento ilícito por dirigentes indigenistas jujeños. Hoy sirve a la oligarquía local y a la de Buenos Aires.

Milagro Ángela Sala –prisionera en el penal de Alto Comedero– posee formación, cultura y está protegida por un doble aforamiento legislativo: como parlamentaria local y parlamentaria en el transnacional Mercosur, homologable al parlamento de la UE. Tales prevenciones se las han pasado –presuntamente– el presidente y el gobernador por el forro de sus pantalones para convertirla, torticeramente, en una de las primeras presas políticas de ese régimen. Y, además, hasta hace pocos días, Milagro se suma a esa suerte de mártir civil que son los hombres y mujeres de coraje que se infligen huelga de hambre para clamar por sus derechos. Abandonó su huelga de hambre cuando peligró su vida. Todo ocurre entre el silencio de la prensa adicta y el aislamiento de sus familiares y amigos. A 14.000 kilómetros de Madrid, nuestro amado Madrid que siempre se ha preocupado mucho por la suerte de los perseguidos del orbe, pero hoy tristemente callada y ausente, por mor de otros mandarines.

*Fuente: DiagonalPeriódico

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