“Éste desastre va más allá de las decisiones de las personas”

Es un honor estar aquí el día de hoy. Estoy aquí no como experto, si no como un ciudadano preocupado, uno de los 400 mil que marchamos por las calles de Nueva York este domingo y uno de los billones alrededor del mundo que queremos resolver la crisis climática.

Como actor actúo para vivir. Interpreto personajes ficticios, generalmente resolviendo problemas ficticios. Creo que la humanidad ha visto el cambio climático de la misma manera. Como si fuera ficción. Como si pretender que no es algo real hará que desaparezca. Pero creo que todos sabemos que eso no es verdad.

Cada semana vemos nuevos e innegables eventos climáticos, evidencias de que el cambio climático acelerado es una realidad actual. Las sequías se intensifican, los océanos se acidifican con los gases que se elevan del suelo. Estamos viendo eventos climáticos extremos con los hielos de la Antártida y Groenlandia derritiéndose a una velocidad sin precedentes, décadas antes de lo proyectado por los científicos.

Nada de esto es retórico, nada de esto es histeria. Es un hecho. La comunidad científica lo sabe, la industria lo sabe, los gobiernos lo saben, incluso las Fuerzas Armadas estadounidenses lo saben.

El jefe de la Armada de las Naciones Unidas, almirante Samuel Lockleart, dijo hace poco que el cambio climático es la única y mayor amenaza de seguridad.

Amigos míos, este cuerpo, a lo mejor más que ninguna otra reunión en la historia humana, se enfrenta a esta difícil pero lograble tarea. Pueden hacer historia o pueden ser destruidos por ella. Para ser claros, no se trata de decirle a la gente que cambie sus lámparas o que compren un auto híbrido.

Éste desastre va más allá de las decisiones de las personas. Se trata de nuestras industrias y los gobiernos alrededor del mundo tomando acciones decisivas y de gran escala. Ahora es nuestro momento para hacer algo.

Necesitamos cobrar por las emisiones de carbón y eliminar los subsidios gubernamentales para las compañías que usan petróleo, gas y carbón. Debemos terminar con la libertad de las industrias contaminantes, alegando que eso favorece una economía de libre mercado. No se merecen parte de nuestros impuestos, se merecen nuestro control o la economía morirá si nuestros ecosistemas colapsan. La buena noticia es que la energía renovable no sólo es alcanzable, si no que es una buena política económica.

No es un debate que corresponde a los partidos políticos, corresponde a los seres humanos. Aire limpio y un clima habitable son derechos humanos inalienables. Resolver esta crisis no es un tema de política, es sobre nuestra misma supervivencia.

Esta es una época urgente, con un mensaje urgente. Delegados de honor, líderes del mundo, yo actúo para vivir, ustedes no. La gente dio su opinión el domingo en todo el mundo y el momentum no se detendrá. Ahora es su turno. El tiempo de responder al mayor desafío de la humanidad es ahora. Les rogamos que lo enfrente con coraje y honestidad. Gracias”.

 

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