Época de reformas y de definiciones

El elemento característico de las formaciones sociales en el mundo de hoy es que sus clases y fracciones de clase dominantes se encuentran organizadas en torno a un Bloque en el Poder cuya hegemonía es ejercida por la banca, aliada a la fracción comercial, dueña de los grandes almacenes del ‘retail’ (venta al detalle) y de los centros comerciales que existen en la generalidad del planeta. Eso es lo que sucede por regla general en las formaciones sociales del centro, porque puede que en algunas no ocurra de esa manera. Y como así sucede en aquellas, tal es el modelo que deben reproducir los sectores periféricos.

Chile así lo ha hecho. El Bloque en el Poder criollo reproduce con extraordinaria fidelidad la forma de ejercer la hegemonía que impone el modelo mundial. Los dos grupos mencionados (banca y comercio) concentran el total del dominio que se ejerce sobre el resto de la población del país.

Ocurre, sin embargo, que el modelo chileno ha mantenido la estructura que desde sus inicios le dio la dictadura, y las tímidas reformas que intentó introducirle la alianza Concertación de Partidos Por la Democracia en los años posteriores sólo han contribuido a consolidarla. Y, a pesar que ‘los tiempos han cambiado’, dicha estructura se mantiene inalterable.

El desarrollo constante de las fuerzas productivas exige, no obstante, introducir ciertas transformaciones al modelo vigente para evitar que las relaciones de producción se transformen en trabas a la marcha del sistema y se abra la tan temida ‘época de revolución social’. Una contrariedad, sin embargo, ha impedido que eso suceda. El conjunto humano, la organización que debía tomar en sus manos esa tarea, es decir, la representación política natural de los sectores dominantes, ha sido incapaz de hacerlo. Anclada en la conservación de un modelo que suponía poco menos que eterno, nostálgica de un régimen que le permitió recuperar hace cuarenta años el control de una sociedad que consideraba propia, no advierte la extrema urgencia de los cambios que requiere ese modelo. Inútil es pedirle que advierta la inminencia de los cambios que se producen en su propio país; menos, aún, los que experimenta la escena política mundial. La representación política natural de las clases y fracciones de clase dominantes (que se conoce bajo la torpe denominación de ‘derecha’) muestra su mentalidad provinciana: no tiene capacidad alguna para representar con fidelidad los intereses del sector hegemónico del empresariado. Está en crisis. No se perfila como un sector eminentemente revolucionario como debería serlo, sino lo hace en el carácter de ente tremendamente conservador. Tanto es así que las AFP y sus hermanas putativas, las ISAPRES, a fin de adaptarse a los cambios, han dado inicio, motu proprio, a una serie de transformaciones que su representación natural fue incapaz de prever.

El sistema capitalista mundial no tolera tamaña ineptitud. Y en una sociedad donde se establecen funciones para cada actor social, cuando los que deberían realizar una tarea no lo hacen, se produce el inmediato relevo del inepto: otros toman su lugar. Con mayor si lo que sucede en Chile no es sino un reflejo de lo que ocurre a nivel mundial en donde la parte necesita adecuarse a los requerimientos del todo. Y, para ello, requiere de agentes que sean capaces de realizar esa tarea. Nadie es más apropiado para ello que un pacto político como es el de ‘Nueva Mayoría’.

Así, pues, el pacto ‘Nueva Mayoría’ no ha llegado al mando de la nación para resolver los problemas de las grandes mayorías nacionales como muchos pretenden suponerlo, sino para tomar en sus manos la solución de los urgentes requerimientos que al sistema local impone el armónico funcionamiento del sistema mundial. Nada más. Se entiende así, por ende, que su dirigencia se haya avocado, desde un comienzo, a examinar el contenido de las demandas sociales incorporándolas en un ambicioso Programa de Gobierno que pretendía ser la Biblia del movimiento popular. Y que, a poco de instalada la nueva Administración, se haya dado comienzo a un febril proceso de actividad legislativa (‘frenesí’, en palabras del obispo Goich) que va a mantener ocupadas a ambas cámaras del Parlamento no sólo unos meses, sino todo el período presidencial. Es lo que muchos de sus personeros han dado en denominar ‘el nuevo ciclo’. Las reformas comienzan a materializarse.

Pero, ¿es posible llevar a cabo ese programa de reformas? ¿Qué sucede en la práctica?

2.

Podría sorprender que sostengamos nosotros, aquí, no sólo que sí es posible hacerlo, sino que todas ellas van a ser realizadas en la forma prevista. Es que existen razones para suponer tal aserto.

Nuestra afirmación se basa en un hecho crucial: el sistema capitalista en Chile no está dirigido de manera diferente a como lo está en la región sudamericana y en el planeta mismo. El Bloque en el Poder está hegemonizado por una alianza entre el capital bancario y el comercial. Dicha ‘alianza’, si es que podemos llamarla de esa manera, no está en contra de las reformas planteadas por la facción gobernante que conforma el pacto ‘Nueva Mayoría’; es más: los apoya. Y esta afirmación es tan efectiva que el propio presidente de la Asociación de Bancos, Jorge Awad, lo dice cada vez que tiene posibilidad de hacerlo, como sucedió el 11 de mayo pasado en el programa de TVN ‘Estado Nacional’:

“Chile debe aprovechar este gran consenso y debe haber una reforma educacional y para eso se requieren más recursos, pero hay reparos constitucionales que deben solucionarse”[1].

Repetimos: la banca no está en contra de las reformas que impulsa ‘Nueva Mayoría’. Por una parte, como clase dominante que es, tiene plena conciencia de la necesidad que aqueja a la formación social chilena para ajustarse a los requerimientos del sistema capitalista mundial. Por otra, no podría hacerlo pues sus ganancias, a pesar de los anuncios aterradores y de los malos presagios que han propagado los sectores contrarios a las reformas, siguen siendo espectaculares y nada indica que vayan a menguar en lo sucesivo.

Recordemos que, a fines de abril de 2013, y bajo el gobierno de Sebastián Piñera, la Superintendencia de Bancos eliminó la facultad que tenían esas instituciones de cobrar comisiones a sus clientes sin previo pacto con ellos. Esa medida debía afectar las utilidades de la banca. Ell presidente de la Asociación de Bancos, Jorge Awad, así lo había manifestado:

“A nivel de resultados, en 2013 se vio que la incidencia de las comisiones bajó, es un hecho objetivo. No cabe duda que los daños operacionales producidos por este ‘taco’ van a ser inmensos”[2].

Sin embargo, el daño no fue tal. Si bien en 2013 las utilidades de la banca crecieron en un 14%, en enero de 2014, un mes después, esas utilidades se elevaron a un 73% con respecto al mismo mes de 2013. Y en el primer trimestre de 2014, las utilidades de la banca no han dejado de crecer. Algunos datos al respecto:

Banco                                                   Utilidades en dinero                            %

Chile                                                     150.751.000.000                              26,31

Santander                                            142.187.000.000                              23,18

Crédito e Inversiones                        85.404.000.000                                21,56

BBVA                                                    20.880.000.000                               12,45

Estado                                                  37.608.000.000                                13,94 [3]

Que la banca nacional tenga una posición de apoyo a las gestiones de las nuevas autoridades no es una banalidad ni algo que deba sorprender. Lo que resulta significativo es que el apoyo a las reformas provenga también de la banca internacional que no vacila en exteriorizar confianza en cuanto a estimar que los riesgos del mercado accionario local son bajos. Refiriéndose a las recomendaciones que daban algunos bancos respecto al comportamiento de la bolsa chilena,

“JP Morgan elevó su recomendación a fines de abril a sobreponderar y Morgan Stanley la elevó a ‘neutral’ a fines de febrero pasado, aunque destaca que existe atractivo en algunos papeles en específico”[4].

Esta calificación no es cualquier cosa. Como lo expresa ‘El Mercurio’, significa que

“[…] las acciones locales se transan actualmente a bajas valorizaciones —respecto de su promedio histórico y de otras plazas latinoamericanas— y que numerosas compañías nacionales podrían aumentar sus utilidades este año respecto de 2013, en niveles de dos dígitos”[5].

Este apoyo de la banca a nivel internacional se ha visto reflejado, además, en otros hechos. Así, por ejemplo, lo ha reconocido Fernán González, gerente de Estudios de Banchile Inversiones:

“En lo que va del año el IPSA ha rentado un 6% y un 16% desde fines de enero (cuando la fragilidad de la economía tocó techo). Este comportamiento es un reflejo de lo que ha ocurrido con otros mercados emergentes con el consiguiente impacto positivo en los flujos extranjeros hacia Chile y no producto de una mejoría en los aspectos fundamentales, los cuales se han deteriorado en el último tiempo”[6].

¿Y el sector industrial? En el sector industrial, la Asociación de Exportadores de Manufacturas ASEXMA, liderado por Roberto Fantuzzi, beneficiado en estos últimos meses por la subida del dólar, se ha pronunciado favorablemente a favor de las reformas.

“El Presidente Kennedy dijo una vez, no piensen en qué Estados Unidos puede hacer
por ustedes, sino piensen qué ustedes pueden hacer por Estados Unidos, es lo
mismo que yo les digo a mis pares empresarios, antes de tener un pensamiento
negativo ante esta reforma”[7].

Y sobre el FUT, indicó que se trataba de un problema

“[…] que se debió haber resuelto hace ocho años”.

Del mismo modo, la Sociedad de Fomento Fabril SOFOFA, por boca de su presidente Hermann Von Mühlenbrock anunció el 29 de mayo pasado su respaldo total para acabar con el Fondo de Utilidades Tributables FUT[8], con las siguientes palabras:

“[…] no somos adoradores, ni fetichistas del FUT, si esto se cambia por una cosa que sin FUT cumpla su objetivo de ahorro e inversión […]”[9]

Y respecto del Gobierno, señaló terminantemente:

“[…] para los empresarios chilenos es muy importante que a la Presidenta Bachelet le vaya bien en su gobierno, si al gobierno le va bien, le va bien a todos los chilenos. Eso es algo que el empresariado chileno tiene absolutamente claro. Le hemos reiterado eso al ministro. Obviamente hay puntos en donde podemos tener diferencias, pero creo que aquí lo más importante es que se está conversando y dialogando”[10].

No ocurre de manera diferente con la Confederación de la Producción y del Comercio. Hay, es cierto, sectores contrarios a los cambios, pero se trata, no obstante, de sectores minoritarios aunque de influencia en los medios de comunicación. Con la excepción de Eliodoro Matte que es uno de los grandes y que se opone tenazmente a las reformas. Pero eso no constituye novedad alguna porque las ideas de Matte son de sobra conocidas. También ha estado formulando críticas a las reformas Roberto Angelini, pero son observaciones que pretenden resolver algunos aspectos dudosos de determinadas medidas, no una crítica frontal.

Los dos grandes consorcios periodísticos que existen en Chile están en pie de guerra en contra de cualquier innovación que se pretenda introducir al modelo instaurado por el régimen de facto. Denotan, simultáneamente, un pesimismo tremendo acerca del futuro de Chile. Los periódicos han sufrido bastante en estos últimos años. Pero no por las reformas, sino porque no han sabido adaptarse al rápido desarrollo de las fuerzas productivas. El Mercurio y La Tercera no sufren tanto por una competencia que no tienen, sino por la existencia del periódico digital y, en general, por el avance tecnológico que permite al ciudadano estar al tanto de las noticias con sólo pulsar los botones de los teléfonos celulares. Esa prensa está en contra de cualquier reforma que se intente introducir al modelo vigente.

Los hechos, sin embargo, han desmentido sus afirmaciones. El propio diario ‘El Mercurio’ informaba a principios del mes de mayo que, de acuerdo a los informes elaborados por la banca (CorpBanca, BCI, Chile y Santander) era ya posible prever un alza entre un 11 y un 22% de utilidades para las firmas del IPSA en el primer trimestre del año. Esas cifras eran positivas para la venta directa al consumidor (‘retail’) y beneficiaban a los grandes almacenes como Falabella, Ripley, Almacenes París; a los exportadores (vinos, madereros, etc.) incluyendo a Eliodoro Matte, y a otras empresas entre ellas a LATAM[11].

Las inmobiliarias, que en un comienzo amenazaron no sólo con paralizar sus obras (algunas de las cuales a la fecha de la declaración estaban ya paralizadas, pero no por culpa de las reformas del pacto ‘Nueva Mayoría’), sino hasta con irse del país, anuncian, hoy, obras que, de aprobarse el nuevo plano regulador de la Región Metropolitana, cubrirán en tres años 10 mil hectáreas de Santiago[12] con edificaciones. No son, sin embargo, empresas cuyo predominio las coloque en el interior de los sectores que hegemonizan el Bloque en el Poder. Pueden hablar y decir lo que quieran, pero son actividades dependientes de la banca y del comercio que sí hegemonizan la conducción de la sociedad en su conjunto.

El ‘empresariado’, por consiguiente, no está en contra de las reformas del pacto ‘Nueva Mayoría’ sino un sector minoritario dueño de los medios de comunicación y ciertos industriales, algunos de alta figuración y una mayoría de muy escasa que no pertenece a la fracción hegemónica del Bloque en el Poder.

Contrariamente a lo que expresa constantemente Felipe Larraín, ex ministro de Hacienda de Sebastián Piñera, la asunción de Michelle Bachelet a la primera magistratura de la nación no ha generado desconfianza en los inversionistas extranjeros. El diario español ‘El País’ informaba en marzo pasado, a poco de asumir la mandataria que

“Chile, con todo, es uno de los destinos más atractivos para las empresas españolas. Matías Lamas, analista de AFI, explica que el país «ha implementado reglas fiscales para asegurar un equilibrio alto en sus finanzas públicas y ha ganado mucha estabilidad institucional»”[13]

En los cuatro últimos años, Chile se ha convertido para España en el principal inversor

“[…] con un 12,9% del total de la inversión extrajera en el país. «En los primeros meses del año, empresas españolas han presentado solicitudes de inversión por 734 millones de dólares ante el Comité de Inversiones Extranjeras, por lo que, al parecer, la inversión española se mantendrá muy saludable en el país», afirman”[14].

Bien vale detenerse un poco para hablar acerca del asunto de las inversiones extranjeras. En septiembre de 2013, a sabiendas que Michelle Bachelet ganaría las elecciones y en pleno conocimiento del programa de reformas económicas que emprendería su gobierno, la empresa norteamericana ‘Principal’, procedió a adquirir la AFP Cuprum en la suma de 1.500 millones de dólares, una de las más altas de su historia[15]. Pocos meses después, el grupo BUPA-Sanitas adquirió la ISAPRE Cruz Blanca en la suma de 320 millones de dólares. En ese mismo período el grupo Alliance Boots pagó 637 millones de dólares por Farmacias Ahumada.

A principios de mayo, y a propósito de las licitaciones de bonos de la Tesorería que había empezado a realizar el Gobierno (que espera recibir unos 6 mil millones de dólares, similares a los que emitió Sebastián Piñera), decía Guillermo Tagle, ejecutivo del IM Trust-CrediCorp Capital, hombre muy poco partidario de la Reforma Tributaria, que Chile:

“[…] tiene una reputación de mucha estabilidad, tiene una solidez muy grande al no tener pasivos netos, entonces yo creo que hay mucho espacio para poder hacer operaciones financieras sin que se genere ningún tipo de preocupación”[16].

Si bien es efectivo que la presidenta Bachelet omitió referirse a medidas concretas de empleo en su discurso de 21 de mayo pasado, como se lo reprocha ‘El Mercurio’, en un comentario al respecto[17], las cifras de la tasa de desocupación entregadas a fines de ese mismo mes sorprendieron gratamente a los analistas que vieron un descenso en el trimestre móvil de febrero/abril a 6,1% respecto de igual fecha en el año pasado[18].

En suma, no existe motivo alguno para suponer que las reformas impulsadas por el pacto ‘Nueva Mayoría’ vayan a experimentar transformaciones sustantivas en sus respectivas tramitaciones pues el Gobierno cuenta con el apoyo irrestricto del Bloque en el Poder y, en especial, de su fracción hegemónica, tal cual lo hemos manifestado al principio y en otros de nuestros trabajos.

¿Cuál es, entonces, el problema? ¿A qué se debe la actitud beligerante de un sector no despreciable de la representación política natural de las clases y fracciones de clase dominantes en contra del gobierno del pacto ‘Nueva Mayoría’? ¿A qué se debe ese ‘clima de crispación política que no es el que debería ser’ por obra de sólo monstruosas ‘simplificaciones’, como lo señala el dirigente socialista Camilo Escalona[19]? ¿A qué se debe que algunos empresarios y los medios de comunicación acompañen en la labor de desprestigio de las reformas a esos actores políticos?

Empecemos identificando a quienes se manifiestan contrarios a las reformas del pacto Nueva Mayoría. Encontramos, a tal efecto, dos grandes grupos:

a)       Lo que hemos denominado, ‘un sector no despreciable de la representación política natural de las clases y fracciones de clase dominante”.

Estos no son sino parte de la dirigencia de los partidos Renovación Nacional RN y Unión Demócrata Independiente UDI y ex personeros del gobierno de Sebastián Piñera (como el ex ministro Felipe Larraín) y algunos comentaristas vinculados a la Alianza Por Chile que encuentran su espacio siempre generoso en los medios de comunicación ‘La Tercera’ y ‘El Mercurio’ . Sin embargo, y paradojalmente, encontramos en este grupo a un no despreciable conjunto de ex personeros de de los anteriores gobiernos de la Concertación (fundamentalmente los ex ministros de Hacienda de la Concertación, como Manuel Marfán, Aninat, Andrés Velasco, Alejandro Foxley) y algunos académicos elevados por la prensa al rango de comentaristas del acontecer nacional vinculados indistintamente a la ex Concertación. Un hecho une a todos estos sujetos y es su carácter de actores de la escena política nacional.

No debe sorprender, con todo, la violenta y sostenida oposición que a las reformas plantea uno de los propios miembros del pacto ‘Nueva Mayoría’ como lo es la DC. Ese partido es, hoy, uno de los más atacados por los eventuales cambios pues gran parte de su dirigencia es dueña de pequeñas y medianas empresas entre las cuales se cuentan sostenedores de colegios (Mariana Aylwin, Mónica Jiménez, Waldo Silva), pesqueras (familia Zaldívar), universidades, empresas de subcontratación en varios rubros, en fin. Que la Democracia Cristiana participe de tales negocios no quiere decir que personeros de Gobierno pertenecientes a otros partidos no lo hagan; también muchos de ellos están involucrados en la práctica del lucro.

b)       Un sector del empresariado altamente vinculado a los primeros.

Entre éstos ha estado el gerente general de ‘La Polar’ (!) César Barros, el director del grupo de especuladores Larraín, Vial y asociados, José Manuel Silva, y dos empresarios conocidos que son Roberto Angelini y Eliodoro Matte, el primero vinculado a la Democracia Cristiana y el segundo a la UDI. En verdad, tiene poca o nula relevancia para el destino de las reformas una oposición como la que han hecho. Con excepción de Angelini y Matte, el resto no pertenece a la fracción que hegemoniza la conducción del Bloque en el Poder. Son actores económicos sin relevancia.

La actitud de los primeros, sin embargo, merece un comentario aparte.

Es un hecho real que la representación política natural de las clases y fracciones de clase dominantes se encuentra en crisis pues no ha sido capaz de responder a los requerimientos del sistema capitalista mundial que se tornan, día a día, más urgentes.

¿Qué hacer, entonces? Una representación política es un ente político, un actor político. Actúa en la escena política de la nación. No puede pedírsele que resuelva sus crisis en otro ámbito. La primera circunstancia que se da, así, es de carácter político. Toda representación política ha de resolver su crisis, forzosamente, dentro del plano político. Y si es oposición, ha de hacerlo en el ejercicio de su rol opositor. Y en esa tarea ha de exacerbar todos los argumentos y razones esgrimidos en contra del antagonista. No debe sorprender, así, que a cada idea de su contradictor oponga una idea contraria que deslegitima o pretende deslegitimar aquella.

Pero, además, la representación natural del empresariado sabe que Bachelet ganó en diciembre pasado las elecciones con más de un 60 % de la votación nacional y, lo más importante, que lo hizo con las reglas del juego impuestas por los mismos que hoy se sienten derrotados. Ese es un argumento de peso que el pacto ‘Nueva Mayoría’ no se ha atrevido a esgrimir por razones varias, entre otras, porque la participación ciudadana en las elecciones pasadas puso en entredicho la legitimidad de las mismas, circunstancia que no conviene agitar tanto al gobierno como a la oposición.

Aún así, siendo algo que no parece conveniente traer a la discusión tanto para uno como para el otro sector, es un hecho que los actores políticos conocen a cabalidad. Pero si el gobierno no tiene el respaldo de la mayoría de la población, mucho menos lo tiene la oposición. Ambos bandos se encuentran unidos, así, en un pacto de silencio en aras de defender y aferrarse a una legitimidad de la cual carecen. Porque la abstención ha sido un factor que debilitó profundamente a todo el espectro político, especialmente a los ganadores cuyo apoyo electoral no va más allá del que brinda la propia institucionalidad, que no es el apoyo de la comunidad nacional. Y, como esa circunstancia no es desconocida para la representación natural de las clases y fracciones de clase dominantes (oposición) es que piensa aprovecharlo. Y sería esplendorosamente torpe si no lo hiciera. Porque es de esta circunstancia de lo que se aferra la oposición y el empresariado díscolo para exigir ‘diálogo’, que no es sino la discusión acerca de la conveniencia de innovar.

La otra circunstancia es de carácter cultural. En Chile, la cultura impuesta por el modelo pinochetista se ha impuesto. Y como la ideología de las clases dominantes es la ideología de las clases dominadas, también esa misma ideología ha devenido en forma de vida para gran parte de la población.

Como ya se ha expresado, la oposición no ha sabido responder con exactitud los requerimientos del sistema capitalista mundial y está en crisis; no representa idóneamente los intereses verdaderos de los sectores dominantes. No solamente se encuentra desorientada, sino —y esto es lo más grave— es absolutamente incapaz de ofrecer una alternativa al programa de cambios que impulsa el pacto ‘Nueva Mayoría’ que no sea el continuismo del modelo instaurado por la dictadura. Así, no le quedaría sino reconocer en ese pacto a la genuina representación política del sector más dinámico del capitalismo internacional en Chile. Pero eso no puede hacerlo porque le está vedado reconocer lo que le sucede. Menos, aún, renunciar al rol que debe, forzosamente, desempeñar. Y puesto que necesita justificarse como tal, recurre entonces a oponerse a todo. En este último tiempo, han sido tantas las críticas que ha hecho a las reformas impulsadas por el Gobierno que sólo le ha faltado atribuirle a éste la culpa del terremoto en el Norte, el incendio de Valparaíso y los temporales del Sur. Y es que la ‘derecha’ necesita justificar su existencia; si no lo hiciera, se estaría autoinmolando.

No festinemos, sin embargo, este juego. Porque, tras su ejercicio, puede ese sector retomar la iniciativa. En el campo político nadie tiene clavada la rueda de la fortuna. Y es que, por una parte, incita a los sectores más duros a perseverar en la defensa de sus privilegios y prebendas, actitud que respalda el sector más duro del empresariado y sus medios de comunicación; por otra, invita a los sectores gobernantes a realizar un diálogo al cual éstos no podrán negarse por las razones antedichas. No porque el Gobierno carezca de mayoría parlamentaria, sino porque de usar el método de aprovechar las mayorías, aún cuando tiene pleno derecho a hacerlo, sólo puede hacerlo quien tiene pleno respaldo popular, del cual la coalición gobernante carece.

El camino, pues, está libre para avanzar en la instauración de un remedo socialdemócrata, un Gobierno que, sin lugar a dudas, puede y va a ofrecer mejores condiciones de vida que las actualmente vigentes, pero que en modo alguno va a satisfacer los anhelos de las grandes mayorías nacionales. Y eso es algo que hay que tener presente. Porque se trata de un gobierno que no se afirmará en los movimientos sociales ni en la ciudadanía sino en los ejes que sostiene el sistema mismo, en la estructura de poder y de dominación que existe; y, a la mejor manera social demócrata, convocará a expertos para que decidan acerca de lo que le conviene o no a las ‘masas ideologizadas’, y no a éstas pues no las considera capaces de gobernarse por sí mismas. Se tratará de un gobierno jerárquico y autoritario, lo cual explica, desde ya, el afán del Intendente de Santiago, señor Claudio Orrego, de organizar un cuerpo especial de inteligencia para desenmascarar a los que participan en las protestas y que esa medida cuente con el apoyo irrestricto de la Alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, y de las advertencias del flamante ministro del Interior, señor Rodrigo Peñailillo.

¿Por qué, precisamente, un remedo de la socialdemocracia europea? Los seres humanos no experimentan con su seguridad sino toman como modelo aquello que a otros ha permitido sobrevivir. Lo hacen, sí, cuando aún emplean el experimento como método de aprendizaje, lo cual explica las protestas estudiantiles y la emergencia de modelos de sociedad atrevidos, diferentes. Sin embargo, en una sociedad construida con clases que dominan y dominadas, el modelo que sobrevive es el dominante pues si no lo hiciera no sería tal. Pero ese modelo necesita modificarse pues las fuerzas productivas están en permanente proceso de desarrollo, como ya se dijo en un comienzo. Entonces, surge una alternativa cual es la del reformismo, la necesidad de adecuar ese modelo a los cambios que se requieren. Y surge, además, la alternancia en donde dos grandes coaliciones se disputan la administración de la sociedad. Pero la población, el sujeto corriente, siempre va a estar al margen de ese juego que es eminentemente político.

No habrá, pues, participación popular en el camino de este ‘nuevo ciclo’ que emprende la nación chilena, sino amplio predominio de lo que algunas personas han querido denominar ‘clase política’. De hecho, la propia conformación del Gobierno así lo ha evidenciado. Del mismo modo ha sucedido con el tema de las reformas: no hay estudiantes representativos del gremio participando en el tema de la educacional; tampoco hay profesores, padres ni apoderados participando en las comisiones respectivas, sino ‘expertos’ o ‘personeros’ autorizados que decidirán acerca de qué es lo que más conviene a quienes no tienen capacidad de decidir por sí mismos sobre aquello. No ocurre de manera diferente con las reformas previsional (AFPs) o de instituciones de la salud (ISAPRES) en donde los trabajadores y pensionados brillan por su ausencia. Expertos de rostro radiante a veces, adusto otras, se instalan en las comisiones que van a decidir el futuro de una población que viene experimentando el mismo trato que la dictadura le dio en su tiempo: considerarla incapaz de decidir por ella misma su propio destino[20]. No hay, además, intento alguno por considerar la participación de los verdaderos expertos en cuanto al saber, como lo son, entre otros, Humberto Maturana, Claudio Bunster u otras personas que han demostrado con creces su sapiencia y brillantez; por el contrario, continúan apareciendo los Correa, los Tironi, los Brunner, los Escalona, los Solari, en fin, como redentores de una sociedad que con agrado vería verlos desaparecer del mapa político de la región. Como sucede en Europa, bajo el pacto ‘Nueva Mayoría la alternancia llegará a su apogeo y los sectores de la ‘izquierda’ estarán constantemente disputando a la ‘derecha’ la mejor forma de extraer el plusvalor a las clases dominadas y cómo administrarlo eficientemente. No tendría por qué no ser así pues es lo que ha ocurrido durante los 24 años de democracia post dictatorial.

Semejante conducta nos conduce ineluctablemente a otro problema: el de los movimientos sociales y, en especial, el movimiento estudiantil. Porque, de perseverar el pacto ‘Nueva Mayoría’ en esa actitud, de seguir postergando las legítimas demandas de los diversos sectores sociales, las protestas no van a parar e, incluso, por más que se intente cooptar a algunos de sus dirigentes[21], hasta es posible que crezcan en intensidad. La marcha del 10 del presente ha sido otra elocuente muestra del descontento. Pero no puede dejarse de considerar, en tal caso, que, con motivo de arreciar la represión contra el movimiento social, caigan, en la lucha, algunos de sus líderes o voceros[22]. Si así ha sucedido antes, no tendría por qué no suceder ahora. El caso del dirigente sindical de la empresa Redbus, del Transantiago, que se quemó a lo bonzo a principios de este mes, y los movimientos que comienzan a producirse al interior de los sindicatos del Transantiago que participaron en la marcha de junio constituyen elocuentes manifestaciones de lo que puede suceder en el país[23] si no se da satisfacción a las demandas ciudadanas.

Santiago, junio de 2014

Notas:

[1] Redacción: “Awad dice que hay consenso en necesidad de una reforma tributaria […]”, ‘El Mostrador’, 11 de mayo de 2014.

[2] Cárcamo, Héctor: “Awad no puede quejarse: utilidad de la banca se dispara 73% en enero y Deustche Bank la celebra”, ‘El Mostrador’, 07 de marzo de 2014.

[3] Informe de la Superintendencia de Bancos, citado por El Mostrador el día 2 de mayo de 2014.

[4] Ohlbaum T. Pamela: “Banco de inversión extranjeros mejoran perspectivas para bolsa local”, ‘El Mercurio’, 10 de mayo de 2014, pág. B-5

[5] Redacción: “Bancos de inversión de UE. UU. Mejoran las perspectivas para la bolsa chilena”, ‘El Mercurio’, 10 de mayo de 2014, pág. B-1.

[6] González, Fernán: “Una bolsa impulsada por extranjeros”, ‘El Mercurio’, 23 de mayo 2014, pág.B-4.

[7] Redacción: “La Reforma tributaria no afectará el crecimiento”, declaraciones de Roberto Fantuzzi, ‘El Patagónico’, 03 de abril de 2014.

[8] Esta noticia sólo fue proporcionada por TVN; la omitieron todas las publicaciones escritas.

[9] Aravena, Lucy: “No somos adoradores ni fetichistas del FUT”, ‘La Tercera’, 29 de mayo de 2014, edición digital.

[10] Aravena, Lucy: Id. (8).

[11] Ohlbaum T., Pamela: “Expertos prevén alza de utilidades de firmas IPSA […]”, ‘El Mercurio’, 06 de mayo de 2014, pág. B-6.

[12] Gutiérrez V., Marcos: “Inmobiliarios prevén que nuevas 10 mil há de Santiago […]”, ‘El Mercurio’, 13 de mayo de 2014, pág. B-11.

[13] Roa, Alberto: “Chile: economía sólida con retos en el horizonte”, ‘El País’, 13 de marzo de 2014

[14]Roa, Alberto: Id. (6).

[15] Weissman, Iván: “Inversionistas extranjeros no se compran ‘El cuento del Lobo’ de la Reforma Tributaria”, ‘El Mostrador’, 13 de mayo de 2014.

[16] Weissman, Iván: Id. 15.

[17]Infante M., María Paz: “Presidenta omite metas concretas de empleo en su cuenta pública”, ‘El Mercurio’, 23 de mayo de 2014, pág. B-5.

[18]Castañeda, Lina: “Desocupación baja a 6,1% por mayor alza en empleo por cuenta propia que asalariado”, ‘El Mercurio’, 31 de mayo de 2014, pág. B-4.

[19]Díaz, Waldo: “Hay un clima de crispación política que no es el que debería ser”, ‘El Mercurio’, 03 de mayo de 2014, pág. C-2.

[20] Pinochet decía que el ‘pueblo’ podría decidir por sí mismo cuando llegara a la ‘mayoría de edad’.

[21] Aparte de la cooptación que el pacto Nueva Mayoría hizo a través del PC de las hoy diputadas Camila Vallejo y Karol Cariola, el ministro Eyzaguirre cooptó, por su parte, al PC Rodrigo Rocco y al miembro de Revolución Democrática Miguel Crispi, ambos ex líderes estudiantiles, como asesores del Ministerio. Por su parte, la ministra del Trabajo Javiera Blanco (DC) cooptó al dirigente sindical Cristián Cuevas quien asume como agregado laboral de Chile en España. El día 06 de junio, la presidenta anunció salud gratis para los dirigentes sociales en un nuevo intento de cooptar a la dirigencia de las organizaciones sociales. Si quería dar salud gratis, ¿por qué no lo hizo con todos y no solamente con la dirigencia? Los dirigentes sociales luchan por todos sus representados, no por ellos ni por conseguir prebendas.

[22] La dotación de Carabineros fue aumentada en 10 mil efectivos bajo la administración de Sebastián Piñera; Bachelet lo hará en 6 mil más, según lo ha expresado en varias oportunidades.

[23]La Central Unitaria de Trabajadores no protestó por ese hecho.

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