El caso Walker

Es cierto que la historia no se repite, pero existen rasgos en distintos procesos políticos que son similares: muchas veces he comparado el gobierno de Frei Montalva con el de Michelle Bachelet y, en ambos casos, la derecha fue destruida electoralmente y, al no haber existido oposición, la constante se dio al seno de la misma combinación de gobierno. En el período de Eduardo Frei Montalva, el partido democratacristiano se dividió con la salida de un grupo de izquierda – el Mapu -, presiento que en el gobierno de Bachelet va a ocurrir lo contrario: la derecha de la mafia de la familia Walker Prieto va a quebrar, nuevamente el Partido, al parecer, ese es el sino histórico de las Democracias Cristianas latinoamericanas – por ejemplo el COPEI, lo quebró su líder, Rafael Caldera, posibilitando la irrupción de Hugo Chávez a la política -.

Ignacio Walker no defiende ideas, sino el interés de un sector de militantes de ese Partido – es el caso de varios dueños y familiares incluidos de colegios particulares subvencionados y con co-pago, en el  caso de la reforma educacional -. Maquiavelo, un gran conocedor de la naturaleza y hábil político, sostenía que “una persona podría permitir que mataran a su padre, pero que jamás tocaran el patrimonio. Nada puede defender más a Mariana Aylwin, propietaria de varios colegios, que atenten contra su “propiedad “ y, que para más remate, lo haga su propia combinación política; por lo demás, hace un buen tiempo que tiene doble militancia: por un lado, en la fronda tecnocrática de la ex Concertación – la famosa “puerta pública” del momio Andrés Velasco – una versión 2.0 de Expansiva – y, por otro, en el ala derecha de la Democracia Cristiana.

Cuando el nombre de un democratacristiano ocupa páginas enteras de El Mercurio y, además, es alabado en alguno de los “sesudos editoriales, sólo quiere decir que la derecha está haciendo muy bien su trabajo para atraer a la Democracia Cristiana y, de esta manera, lograr ampliar su campo político hacia las llamadas capas medias – lo mismo hizo otrora, con mucho éxito, el entones director de ese Diario, René Silva Espejo, con el Presidente, Eduardo Frei Montalva, a quien halagaba y, a la vez, golpeaba a los sectores de izquierda de la Democracia Cristiana, “una experiencia tan exitosa” que bien vale la pena ser repetida en la actualidad, aun cuando los Walker y sus seguidores no se pueden comparar con Frei Montalva -.

Ignacio Walker, además de defender los intereses económicos de sus militantes, también usa sus tentáculos llegan a proteger una iglesia católica que, dirigida por el cardenal Ricardo Ezzati, un príncipe al igual que Walker, cuya se ha centrado en la defensa de los colegios particulares y subvencionados con co-pago, propiedad de la iglesia, y que lo único que hacen es mantener la segregación entre ricos y pobres; por mucho que se autodenominen no confesionales, al fin, terminan pegados defendiendo los mutuos intereses, como buenos sacristanes que son.

Este dirigente se vale de artimañas, que le permiten una gran figuración en El Mercurio, para lanzar titulares para denostar los proyectos de reforma educacional actual, mucho más eficazmente que la UDI: ora, con grandes caracteres expresa que el “ministerio de Educación se está transformando en una agencia inmobiliaria, ora dice que “hace rato dejé de un administrador provisional y estoy viendo un interventor”, dejando a sus colegas de los partidos de la Nueva Mayoría como unos verdaderos estalinistas, que pretenden estatizar la educación.

La Democracia Cristiana actual tiene dos opciones: seguir “mamando” en el gobierno de turno o aliarse a Renovación Nacional, que los espera con los brazos abiertos, ser cola de león o cabeza de ratón.

21/06/2014

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