Un revolucionario llamado “Gabo”…

«Quiero que el mundo sea socialista y creo que tarde o temprano lo será».
(Dichos de Gabriel García Márquez a su amigo Plinio Apuleyo Mendoza)

Las almas libres de Latinoamérica y el mundo lloran por la muerte del inigualable Gabriel García Márquez, el Gabo eterno de las inolvidables obras que quedarán por siempre en el arsenal literario de los oprimidos. De seguro, en sus grises palacios, el Imperio sonríe, al igual que sus marionetas neoliberales que hoy en día se pasean por la patria de Bolívar difundiendo la infamia reaccionaria, la misma que en voz del lacayo Vargas Llosa intentó inútiles chillidos para opacar la grandeza de su obra.

Muchas líneas se escribirán estos días sobre García Márquez y en ellas de seguro se retratará de buena forma su legado literario y periodístico. Nosotros, en algunas breves líneas, queremos referirnos a su trayectoria política revolucionaria.

Influenciado desde niño por su abuelo, Nicolás Márquez, liberal y veterano de la Guerra de los Mil Días, quien se negó a guardar silencio por la Masacre de las Bananeras, hecho en el cual las Fuerzas Armadas colombianas fusilaron a cientos de trabajadores que se manifestaban contra la United Fruit Company. García Márquez asistiría a su primer acto político el 7 de febrero de 1948 para escuchar a Jorge Eliécer Gaitán, quien días mas tarde sería asesinado, desatando el “Bogotazo” del cual García Márquez sería testigo en directo.

“Yo había acudido sin ninguna convicción política, atraído por la curiosidad del silencio, y de pronto me sorprendió el nudo del llanto en la garganta. El discurso de Gaitán en la plaza de Bolívar, desde el balcón de la contraloría municipal, fue una oración fúnebre de una carga emocional sobrecogedora. Contra los pronósticos siniestros de su propio partido, culminó con la condición más azarosa de la consigna: no hubo un solo aplauso.

Así fue la «marcha del silencio», la más emocionante de cuantas se han hecho en Colombia.”

Tras al triunfo de la Revolución Cubana, García Márquez parte inmediatamente a La Habana. Allí entabla amistad con Ernesto Che Guevara y, junto a Jorge Ricardo Masseti, Rodolfo Walsh, Carlos María Gutiérrez y otros periodistas, son los iniciadores de una agencia de prensa impulsada por la Revolución: Prensa Latina. De la cual sería corresponsal en Bogotá, México y Nueva York, lugar del cual se vio obligado a salir por las amenazas de la CIA y de la mafia cubano-americana, siendo considerado como subversivo e impedido su ingreso al país por varias décadas. Sin embargo, esto no impidió la lucha incansable y exhaustiva del Gabo en contra de las manipulaciones mediáticas, en un esfuerzo por siempre dar a conocer la verdad de los pueblos y sus luchas.

La amistad de García Márquez con Cuba la mantendría por siempre, al igual que con su líder, Fidel Castro, con el cual la relación sería inquebrantable, sobretodo a partir de «Operación Carlota: Cuba en Angola», un escrito, en donde participó el propio Fidel, en donde se narraba la participación de los revolucionarios cubanos en la guerra de liberación de Angola.

Su amistad con Cuba y con Fidel Castro le permitieron auspiciar varias reuniones sobre Colombia, oficiando de mediador en las conversaciones de paz entre el gobierno de Álvaro Uribe y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) que tuvieron lugar en la isla. El compromiso con la paz en Colombia siempre estuvo entre las prioridades políticas del Gabo, así lo demuestra su apoyo al proceso de paz que culminó con la entrega de armas por parte del Movimiento 19 de Abril (M-19) durante el gobierno de Belisario Betancur y su participación como invitado especial en los diálogos entre el gobierno de Andrés Pastrana y las FARC en San Vicente del Caguán. Esto, a pesar de las amenazas de muerte que recibió por parte de grupos paramilitares.

Su apoyo a los pueblos latinoamericanos y a sus movimientos de liberación estuvo siempre presente. Inolvidables son sus escritos sobre Salvador Allende, Miguel Enríquez, Jaime Bateman Cayo, su entrevista y amistad con Omar Torrijos, entre otros.

Su inigualable capacidad para llegar a la esencia del alma de los pueblos le valió el Premio Nobel de Literatura, en cuya aceptación, en diciembre de 1982, pronunció el discurso titulado «La soledad de América Latina»…

“América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo.”

Incasable, en 1994 integró la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, compuesta por diez «sabios» a los que el gobierno les pidió recomendaciones en materia educativa. En ella expresaría:

«Nuestra educación conformista y represiva parece concebida para que los niños se adapten por la fuerza a un país que no fue pensado para ellos, en lugar de poner al país al alcance de ellos para que lo transformen y lo engrandezcan».

Comprometido contra la liberación de los pueblos, en el 2006 adhirió a la Proclama de Panamá, exigiendo el derecho de Puerto Rico a su autodeterminación y el fin al colonialismo. De la misma forma, encabezó, junto a otras personalidades, la carta enviada al gobierno español de José María Aznar, en donde manifestaban su rechazo la exigencia del visado para visitar España como parte del espacio Schengen, anunciando que mientras se mantuviese el visado ni él ni los demás firmantes pisaría España.

Ansiando la paz para su Colombia querida, el Gabo revolucionario que ha partido a su Macondo entrañable, y su huella de tinta ya se ha marcado imborrable en el alma de Nuestramérica.

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