Boric y su equipo han sido llevados a un imprevisto ring, donde reciben combos tras combos. De fuego enemigo, de fuego amigo, hasta de fuego neutro. Golpes que llegan por su derecha y por su izquierda, sin misericordia. Es doloroso e indignante el espectáculo y lleva a preguntarse qué buscan sus detractores: ¿incendiar la pradera por el solo gusto de ver fuego que lo queme todo? ¿Cómo Nerón mirando Roma?