Miedo en Brasil ante retorno de militares, esta vez por los votos
Un gobierno basado en las ideas y propuestas de Bolsonaro derivará en autoritarismo y violencia, teme el historiador Daniel Aarão Reis, profesor de la Universidad Federal Fluminense. El riesgo más evidente proviene de sus adeptos incontrolables, cuyas agresiones ya se multiplicaron por el país al acercarse su triunfo, destacó. Además “Es la vuelta al poder de los militares, ahora por vía electoral. En 1964 recurrieron a los tanques para tomar el poder a través de un golpe de Estado. En aquel entonces también tenían apoyo popular, pero la sociedad estaba dividida, las armas fueron decisivas”
Brasil: El laboratorio de experiencias antidemocráticas
Con el golpe de 1964, Brasil inauguró el ciclo de dictaduras militares en América Latina. Ahora inauguró un nuevo ciclo de gobiernos antidemocráticos. La primera vez la ruptura democrática fué posible porque las fuerzas populares eran débiles como para resistir a un proyecto golpista que venía articulandose desde el final de los anos cuarenta, con la fundación de la Escuela Superior de Guerra y la difusión de la doctrina de seguridad nacional.
El abandono de la búsqueda de la Verdad
A veces callamos hechos justamente para no enardecer, ni avergonzar al prójimo. Otras veces callamos, para cubrir nuestras transgresiones o las de nuestros amigos. A veces decimos “la verdad” y es tal el impacto que no nos creen o se arma un escándalo. Entonces nos acostumbramos a callar. Y otras veces mentimos, y presentamos los hechos como no son, para manipular al prójimo y mantenerlo ignorante de los hechos que pasan a sus espaldas.
“Dios por encima de todos”: el irresistible ascenso evangélico en la política latinoamericana
El primer evangélico en llegar al poder fue el general guatemalteco, Efraín Ríos Montt, en 1982 mediante un golpe de Estado, motivado por su lema personal “ungido de Dios para gobernar”. Sin embargo, el 2013, Ríos Montt fue encontrado culpable de genocidio y condenado a 80 años de presidio, aunque un nuevo juicio le permitió morir en la tranquilidad de su hogar asistido por su hermano, un sacerdote católico. Se estima que el número de asesinatos bajo su responsabilidad excedería los 2.000.
Una profunda derrota de la Izquierda
La izquierda pierde en Brasil por sus propios pecados más que por los méritos del ganador. La descomposición moral de la clase dirigente siempre le cobra principal precio político a quienes están en el poder. Ciertamente, no es plausible que el pueblo brasilero se haya transformado en derechista y enemigo de la democracia; en capitalista y neoliberal. Solo que se cansó de ser burlado por un partido de izquierda al que le puso muchas fichas en el pasado y hasta le reconoció méritos antes de que sus líderes se corrompieran.
Miguel Krassnoff y la apología de la tortura
Las sociedades civilizadas han avanzado al condenar la tortura y a los tratos crueles e inhumanos, sin embargo, este método se emplea cotidianamente y existe en el mundo aún apologistas de la tortura, mes recientemente, el caso del hijo de Krassnoff, Miguel Krassnoff Bossa, quien hizo un homenaje en un recinto, propiedad del Estado de Chile, pagado con el dinero de todos los ciudadanos, cuyo padre ha sido sentenciado a más 600 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad, que han incluido asesinatos y torturas, entre otros delitos.
Bolsonaro: “El error de la dictadura fue torturar y no matar”
El gran héroe ídolo de este hombre (Bolsonaro) fue el primer agente de la dictadura en ser reconocido como torturador por la justicia brasileña. Es responsable, por lo menos, de 45 muertes y desaparecimientos– o sea, ejecuciones sin derechos a defensa o juzgamiento judicial. Carlos Alberto Brillante Ustra golpeó y aplicó choques en una mujer embarazada de 7 meses. Colocó a mujeres y hombres en ‘pau de arara’, aplicó electrochoques en lugares diversos de sus cuerpos, incluyendo pezones y órganos genitales, sometió a personas a ahogamientos, palmatoria y palizas. Llevó dos niños (de 4 y 5 años) para asistir a sus padres torturados, desnudos, sucios de vómito, heces, orina y sangre. Este es el héroe de un candidato a la presidencia. Pero necesito seguir argumentando.
Sebastián Piñera, el presidente camaleón
Nuestro Presidente es el rey de los lugares comunes de las frases hechos y de “pasar al sol que más calienta”: hace pocos días, con la conmemoración del NO de cartón piedra, se presentaba como un gran demócrata – nada menos que el hijo de don Patricio Aylwin, desplazando a su hija Mariana – que, en su discurso en La Moneda, dijo la vulgaridad de que el triunfo del NO a Pinochet pertenecía a todos los chilenos, en presencia y beneplácito de puros fanáticos del SÍ, y que se les sigue cayendo la baba por el “Tata”.
Manuel Castells: Carta abierta “a los intelectuales del mundo”
La cuestión no es el PT, sino la presidencia de un Bolsonaro capaz de decir a una diputada, en público, que “no merece ser violada por él”. O que el problema con la Dictadura no fue la tortura, sino que no matara en lugar de torturar. Yo no represento a nadie más que a mí mismo. Ni apoyo a ningún partido. Simplemente, creo que es un caso de defensa de la humanidad, porque si Brasil, el país decisivo de América Latina, cae en manos de este deleznable y peligroso personaje, y de los poderes fácticos que los apoyan, los hermanos Koch entre otros, nos habremos precipitado aún más bajo en la desintegración del orden moral y social del planeta, a la que estamos asistiendo.
Brasil: Otra vez la alternativa es entre “socialismo o barbarie”
El otro gran factor que posibilita estos rápidos ascensos de extrema derecha son los propios errores (u horrores) que se cometieron en el propio campo de la izquierda progresista. En el caso especial de Brasil, es obligatorio nombrar al Partido de los Trabajadores, que gobernó durante tantos años y que si bien abrió un amplio abanico de libertades e impuso importantes cambios sociales (muchos de ellos de corte únicamente asistencialista) no quiso romper el molde del capitalismo, y fue abandonando poco a poco la idea original (con la que el propio Lula agitaba en sus orígenes a los trabajadores metalúrgicos) de la opción por el socialismo, quedándose estancado solo en el “progresismo”.