Chile es hoy una democracia decadente y represiva
por Enrique Villanueva M. (Chile)
7 años atrás 7 min lectura

En Chile se violan los derechos humanos y de manera sistemática, así lo demuestran las cientos de victimas de una represión policial brutal, que ha azotado el país en los últimos 4 meses lo que ha sido comprobado por organismos internacionales como Amnistía Internacional, La Comisión Interamericana de DDHH y el INDH. Sin embargo el gobierno, los partidos de la derecha y políticos de la moribunda concertación lo niegan y siguen afirmando que “solo se han producido excesos” producto de la acción individual de carabineros quienes han violentado los protocolos establecidos “para salvaguardar el orden publico y la democracia”.
Al leer o escuchar estos argumentos es imposible no retrotraerse al pasado y recordar que Pinochet en persona y su Principal sicario torturador, Manuel Contreras, empleando el mismo lenguaje cínico, negaron una y otra vez los crímenes de lesa humanidad, o los justificaron, inventando una guerra inexistente en contra de quienes “alteraban el orden público”, y “amenazaban la tranquilidad de la nación” o que pretendían “transformar Chile en un país comunista”. Tal cual lo hizo el actual presidente y sus Ministros del Interior hoy, arengando a los chilenos y chilenas a enfrentar una guerra en contra de un “enemigo poderoso”, “salvaje” y demás calificativos, enemigos que en la realidad son los jóvenes que iniciaron la rebelión social, millones de chilenos y chilenas que se manifestaron y se manifiestan en las calles, señalando su rechazo al modelo económico, a la desigualdad social, a los abusos, a la corrupción.
Lanzados por el tobogán de la decadencia moral, los senadores de la DC, PPD y del PS, que no votaron para sancionar al Intendente de Santiago, principal responsable de la represión en la capital, negociaron su cuota de poder a costa de todos y todas las violentadas en sus derechos. Lo que es una burla para los y las jóvenes que perdieron sus ojos por la acción de carabineros, de las niñas violadas, de los asesinados y de todas las víctimas de la cobarde y sistemática represión policial.
Es que la democracia que tenemos se construyó traspasando la línea de lo ético y moral, la concertación nació en 1990 negociando, con la dictadura, la impunidad exigida por las FFAA para los principales culpables del terrorismo de Estado, a cambio de asegurar una transición a la democracia sin intervención militar. Posteriormente en 1998 en el gobierno de Eduardo Frei y teniendo como Canciller al actual senador, José Miguel Insulza, liberaron a Pinochet y lo salvaron de ser condenado en Inglaterra por crímenes de lesa humanidad.
Los objetivos políticos asumidos por la dirigencia de la concertación, declarados “en beneficio de la mayoría de los chilenos y chilenas“, se priorizaron por encima de los derechos humanos y de los principios fundamentales de la dignidad humana, cimentando la democracia de la transición en la impunidad, lo cual paso a ser parte de la sociedad post dictadura. Así se aceleró el decaimiento moral de la política en Chile, al cual asistimos hoy, amparando primero a los culpables de crímenes de lesa humanidad y amparando luego o exculpando, con la misma receta, a los mismos políticos que hoy le dan la espalda al pueblo, exculpándolos de robos, colusiones, desfalcos al fisco.
Estos hechos indesmentibles, son los que muestran que Chile es hoy una democracia decadente, con un gobierno cada vez mas aislado del pueblo, como lo reflejan las encuestas y el sentir ciudadano que se expresa en la calles, un gobierno con el porcentaje mas bajo de aprobación, el mas bajo de todos los gobiernos post dictadura, lo mismo sucede con el presidente, el congreso y los partidos políticos, las Fuerzas Armadas y la Policía.
A pesar de ser rechazados por la mayoría de los chilenos y chilenas, los parlamentarios y el gobierno continúan gobernando y legislando en contra del pueblo, sin tocar un pelo al modelo económico ni a las riquezas de los dueños de Chile, neutralizando toda iniciativa que les afecte. Es mas y con total descaro, los partidos de la ex concertación, se autocalifican como árbitros mediadores, entre el pueblo y el gobierno, de una crisis social de la cual ellos son parte del problema, protegiendo al gobierno y a una institucionalidad democrática que se cae a pedazos, una institucionalidad que la mayoría del pueblo rechaza.
Por esto, no debemos permitir que estos oportunistas utilicen el inmenso caudal de protesta social para sus fines e intereses, el pueblo organizado no se puede limitar a esperar obtener de los dueños del país, de las elites gobernantes ni empresariales, concesiones mediatizadas, sin derechos. Porque mientras no tengamos una organización fuerte, mientras no elijamos a nuestros representantes y llevarlos al poder, a los representantes del pueblo y con mandato popular, el abuso continuará sucediendo y continuaran eliminando o arrebatando los derechos conquistados.
Ante esta realidad, la reivindicación social generalizada POR UNA NUEVA CONSTITUCIÓN, es hoy el camino que tenemos para empezar a cambiar las cosas, es el objetivo primordial y necesario a conseguir bajo las actuales circunstancias, en las cuales el poder político todavía está en manos lejanas, muy lejanas de las aspiraciones del pueblo. Cambiar la Constitución de Pinochet, es una demanda que surgió y es un logro de la movilización social, de la exigencia del pueblo en las calles, es el inicio de un proceso de escucha y deliberación política colectiva, que ha empezado a revalorizar la política y la organización social, un proceso que debe presionar y lograr la participación y la inclusión de los derechos de la mujer y de los pueblos originarios en la votación y en el diseño de la nueva Constitución.
Efectivamente y es cierto, que este proceso por si mismo no es la solución a nuestros problemas, pero es el inicio, después de 30 años de inmovilismo político, es un proceso que requiere, ahora, de la organización y mas organización del pueblo, para persistir en nuestra reivindicaciones y demandas. Reivindicaciones que van mas allá del proceso constituyente y sobre todo, porque es la oportunidad para elegir a nuestros representantes para diseñar la nueva constitución y al nuevo parlamento.
Por ello no hay que dejarse engañar, mas allá de las estrategias de la derecha para causar miedo e incertidumbre, este proceso constituyente que se esta viviendo en todo el país, ha revivido el debate político, el sentimiento y la acción solidaria. Logros que son superiores al miedo, trabajando desde lo colectivo y despertando la necesidad de la construcción social, para llegar a todos los espacios posibles.
Pero no hay que perder de vista que, en la medida que el pueblo se organiza, irremediablemente la reacción del poder se hace sentir mas fuerte, el Estado y los gobiernos de derecha, en toda su historia, han violentado los derechos de las personas para impedir la organización y esta vez no será distinto, el uso de la violencia es parte de sus políticas para defender sus intereses, principalmente económicos, lo hicieron durante la dictadura y lo están haciendo ahora.
La derecha y sus aliados utilizan los mismos argumentos para criminalizar a los y las que piensan distinto, campañas de miedo o otras justificaciones cuyo objetivo es eliminar a los extremistas, a los terroristas o, a “los violentos”, que es la nueva denominación para quienes protestan para terminar con las desigualdades, el abuso y al corrupción.
No fue distinto ni lo será ahora, el poder político de la derecha y sus aliados ha usado y usará siempre la fuerza y la violencia para someter al pueblo, por lo que se requiere organización y mas organización social. Para continuar con la protesta social, haciendo valer nuestro derecho a protestar en contra de las injusticias y la violencia de este gobierno, en las calles ahora y después del proceso constituyente .
NUEVA CONSTITUCION Y NO MAS NEOLIBERALISMO. Así terminaremos con las élites políticas corruptas, con la desigualdad social, el abuso y la corrupción. Los cambios profundos que queremos lograr para Chile, serán posibles con todos y todas quienes están hoy haciendo suyas las demandas ciudadanas y que se están organizando para luchar por ellas sin abandonar las calles.
«El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse……….»
Salvador Allende
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