Asamblea Constituyente: El despertar de un anhelo colectivo
por Claudio Sule (Chile)
13 años atrás 6 min lectura
15 de julio de 2013
Día a día está despertando en Chile un pendiente colectivo, aquel que hace referencia al verdadero cierre de la transición, la democratización efectiva del sistema político en nuestro país, es decir, la necesidad de una Constitución elaborada por todas y todos a través de una Asamblea Constituyente, que sea la que norme la forma en que nos vamos a relacionar y la forma en que tomaremos las decisiones sobre la administración y uso de nuestros recursos procurando el bienestar de todas y todos quienes habitamos el territorio de Chile.
El triunfo del NO en el plebiscito de 1988 y, con ello, el inicio de la reinstalación de la Democracia en Chile, es a vista de la realidad, un proceso inconcluso; por lo mismo, lo es también la promesa de la Alegría ya Viene.
Hay algo que a la gente le está molestando desde el comienzo del proceso de democratización, que quizás por un bendito miedo que nos permitió mantenernos vivos en tiempos de dictadura, se fue postergando en la priorización de sus demandas.
A muchos les molestó la forma en que las cúpulas de los partidos políticos, que acompañaron la lucha del Chile organizado para recuperar la Democracia, se acomodaron en el sistema de ordenamiento político, económico y social heredado de la dictadura a través de la Constitución de 1980. No fue agradable para ellas y ellos, constatar que la promesa hecha tantas veces, de que cuando volviéramos a la democracia lo primero que se haría sería una Asamblea Constituyente para cambiar dicha Constitución por una democrática, se archivaba en los pasajes más oscuros de la memoria de las cúpulas partidarias.
Fueron varios los que adoptaron ese compromiso; en 1978, el Grupo de Estudios Constitucionales (“Grupo de los 24”), integrado, entre otros, por su presidente Manuel Sanhueza, Patricio Aylwin, Edgardo Boeninger, Carlos Briones, Jorge Correa Sutil, Francisco Cumplido, Armando Jaramillo, Jorge Mario Quinzio, Alejandro Silva Bascuñán, Enrique Silva Cimma y Hernán Vodanovic. En un informe de 1979 se concluyó que la nueva Carta Fundamental debía gestarse bajo determinadas condiciones; en un régimen con plena vigencia del derecho y las libertades públicas, mediante una Asamblea Constituyente. El 27 de agosto de 1980, en el marco de su intervención en un encuentro político a propósito del rechazo a la Constitución de 1980 en el teatro Caupolicán, el ex Presidente Eduardo Frei Montalva, junto con abogar por la vuelta a la democracia, llamó a la conformación de una Asamblea Constituyente que elaborara una nueva Carta Fundamental.
La idea fue retomada años más tarde por la Alianza Democrática, que en el documento “Bases del diálogo para un gran acuerdo nacional” (1983) propone como uno de los ejes fundamentales para alcanzar un acuerdo con la dictadura, el convocar a una asamblea constituyente para redactar una nueva Constitución. Dicho documento fue suscrito por casi todos los Partidos que integran hoy al bloque Nueva Mayoría. Y en el debate de 1984, a propósito de la redacción de la Ley de Partidos Políticos, el Partido Comunista y el MIR también adhieren a la promesa de Asamblea Constituyente.
Pero hay promesas que por su profunda lógica se instalan de manera estructural en el imaginario colectivo y esperan un gatillante para que su demanda emerja. En este caso, el gatillante fue el proceso de movilización de los estudiantes de 2006, de los movimientos sociales y sobre todo, las masivas movilizaciones del 2011.
La comunidad intuía que la Constitución del 80 iba a significar muchos males, pero tuvimos que ver en forma material la constatación de aquello para despertar este pendiente, el esperado cumplimiento de la democratización de las reglas del juego, es decir, la necesaria elaboración participativa de una Nueva Constitución que suplantara la ilegítima y sangrienta de 1980.
No es posible que las familias en Chile dejen de sentir la agresión que significa elegir entre varios hijas (os) o nietos(as) cual será el que vaya a la Universidad, o en el caso que vayan todos, adquirir un endeudamiento que coarta la posibilidad de una vida digna. Imposible no indignarse ante la muerte de tantos y tantas por negligencias y la falta de atención de una salud pública de calidad garantizada. Tampoco pueden ser indiferentes cuando con sus pensiones unos pocos hacen grandes negocios y lo que ellos reciben al final de toda una vida de trabajo no les permite ni siquiera en ese momento disfrutar de sus esfuerzos. La familia chilena ha cumplido con la demanda de esfuerzo que le hace el sistema hasta más allá del nivel del sacrificio, hasta más allá de lo posible, pero hoy despierta y nos dice que el costo no puede, ni debe ser tan alto.
Resulta muy impresionante y emocionante evidenciar que los padres y abuelos despiertan este pendiente de su imaginario colectivo gracias a la acción de quienes han vivenciado y sufrido junto a ellos sus esfuerzos y sufrimientos, los estudiantes.
La demanda de cambios estructurales al sistema, según las últimas encuestas, se ha instalado en más del 83 % de la Comunidad. Es una conciencia colectiva, un saber normativo, común a los miembros de la sociedad e irreductible a la conciencia de los individuos, ya que constituye un hecho social. Por ello decimos con paz y tranquilidad que la Asamblea Constituyente, más temprano que tarde va, para, como decía Salvador Allende, abrir las grandes alamedas en que hombres y mujeres construyan una sociedad mejor.
Pero si todo esto se lo debemos principalmente a los estudiantes y al movimiento social, entonces debemos comprender que los esfuerzos para que lo antes posible se lleve a cabo la Asamblea Constituyente es un esfuerzo de mayorías. Debemos lograr que ese 83 % se exprese y se escuche, por lo que cualquier campaña que emprendamos, como es el caso del marcatuvoto con AC (Asamblea Constituyente) no puede poner ninguna traba para que todas y todos los que quieran manifestar su demanda por AC lo hagan rayando el voto presidencial este 17 de noviembre.
Aquí hace falta que las generaciones más adultas comprendan que como dice Ortega y Gasset “yo soy yo y mis circunstancias” y que por lo tanto, tan valido es que un votante que marque una preferencia presidencial marque también el voto con AC, como que lo haga un joven o adulto que sólo marque el voto con AC y no tenga ningún candidato o candidata que lo represente.
Las generaciones anteriores deben entender que mucha gente, la mayoría, no comparte el sistema de Partidos Políticos actualmente existente y consideran que la forma en que nos hemos organizado no es la que ellos y ellas quieren, lo que se comprueba con el alto nivel de abstención, pero al rayar AC en el voto claramente estarán manifestando que quieren otro sistema de organización y que ese debe ser participativo, es decir, conversado. En lo particular, la mayoría estamos de acuerdo en ello.
Entonces, a sumar todas las fuerzas de la comunidad para que lo antes posible, quienes habitamos en Chile, nos sentemos a conversar el tipo de sociedad que queremos y cuáles serán las reglas del juego para lograrlo.
*Fuente: Reflexión y Liberación
Artículos Relacionados
¿Cómo se gana una el derecho de llamarse artista? ¿Naces, te haces, lo compras?
por Mon Lafferte (México)
2 años atrás 22 min lectura
Huelga de Hambre mapuche desde el 7 de abril contra los testigos secretos
por Luis García-Huidobro (Chile)
12 años atrás 7 min lectura
Reforma laboral, teología y contabilidad
por Pascual Pont (España)
15 años atrás 24 min lectura
Sigue polémica: Candidatos responsabilizan al Ministerio del Interior por “votos perdidos”
por Mariano Rivera (Chile)
14 años atrás 4 min lectura
Las tarjetas de navidad de Madariaga
por Manuel Guerrero Antequera (Chile)
17 años atrás 5 min lectura
1 Comentario
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
Los expertos piden medidas de protección contra el riesgo ambiental, pero para Kast las exigencias ambientales son un obstáculo
por mario.tapia.diaz
9 horas atrás
10 de octubre de 2026
El presidente de Chile, José Antonio Kast, ha expresado que ciertas regulaciones y burocracias ambientales, a las que se refiere como «permisología» e «ideología», constituyen un obstáculo para la inversión y el crecimiento económico del país. ¿Y ahora, cuando los aluviones se repiten, que?
Las Condes: la Alcaldesa vió en enero, con sus ojos, lo que había que hacer en los cerros quemados
por piensaChile
10 horas atrás
10 de octubre de 2026
La alcaldesa hizo parte de su trabajo, fue a terreno y vió como quedaron los cerros despuesdel incendio. Vio que era necesario tomar medidas urgentes. ¿Por qué no se hicieron? ¿Por qué se revocó la licitación para contratar la limpieza de la zona?
1096 dias desde el 7 de octubre
por La Base (España)
3 días atrás
07 de octubre de 2026
En el programa de hoy, Pablo Iglesias, Irene Zugasti, Pablo Hurtado y Eduardo García analizan, a tres años del 7 de octubre, la historia de la ocupación y la resistencia palestina, con la participación del analista y activista Daniel Lobato.
El legado de nuestro abuelo Timoteo, parte de la Memoria del Caliche
por Julio Cámara Cortés (Chile)
6 días atrás
05 de octubre de 2026
Tenga plena conciencia que la manera más digna de honrar el legado de nuestro abuelo Timoteo, es continuar trabajando y aportando en la construcción de un Chile mejor, con mayor justicia y dignidad.
En realidad, la demanda por una Asamblea Constituyente surgió mucho antes de 1978, poco después del golpe de estado. Fueron los partidos políticos de la izquierda, entre ellos, el MIR, la Coordinadora Nacional de Regionales (PS), el Mapu y el PC los que levantaron esta política.