Siendo tan torpe como un elefante en una cristalería, el gobierno de Piñera ha tenido la maestra sutileza para poner la guinda de la torta en la fiesta antidemocrática y desigual de nuestro país. Bien dice por ahí un hombre ultra imaginario, que el suyo podría entenderse como el quinto gobierno de derecha post dictadura.
Aún así, día a día se avanza decididamente a un nuevo ciclo político-social, es decir, hacia la unidad de los que no están por maquillajes sino por transformaciones profundas, que contribuirán a parir un Chile diferente al diseñado por la Dictadura y co-administrado por la Concertación y la Alianza. Existe, sin lugar a dudas, una importante oportunidad.
Oportunidad que ha tenido varios hitos que se han sucedido en el tiempo, indudablemente con mayor intensidad en los últimos 3 años. En este escenario, se presenta una fuerte disputa en dos bloques que profundizan sus diferencias a diario: En un lado los conocidos y mediáticos defensores por acción y omisión del “modelo”, y en el otro, una ciudadanía que está decidida a terminar el abuso al que se le ha sometido por tantos años.
A pesar de los intentos de los defensores de lo indefendible por esconder la pelota, silenciosamente se ha constituido una mesa política que decidió asumir la responsabilidad de construir un espacio unitario y diverso. Una articulación entre quienes están dispuestos a trabajar por un proyecto político nuevo. Convencidos de que 40 años es un tiempo más que suficiente para recuperar a nuestro país de las manos de una minoría que decide sin representar, enriqueciéndose con el esfuerzo de todos y a costa de sus derechos. La labor que se ha venido desarrollando puede resumirse como una convicción y un esfuerzo colectivo por construir una alternativa política y social, que permita dar pasos seguros de avance para que Chile goce de una transformación profunda, una transformación en beneficio de las mayorías, los que hasta ahora hemos sufrido con las decisiones de los herederos del pasado.
Para el 2013 se espera la conformación de un proyecto que busca – a partir de la unidad – cambiar Chile desde la raíz, es decir, es un proyecto de radicalización. Esto a través de un programa político transformador. Un programa de cambios que no será escrito por encargo a algún think tank y o a algún ejercito de tecnócratas, sino más bien, a partir de las demandas de las diferentes organizaciones sociales, lo que sin duda, contendrá importantes ejes que permitirán avanzar hacia una democratización en su más amplio sentido.
En esto, la Asamblea Constituyente permitiría dar un gran paso, por ejemplo, hacia la nacionalización de los recursos naturales, una planificación ecológica de nuestra sociedad, la proyección de una sociedad de derechos universales con una justa distribución de la riqueza, el poder político y el poder comunicacional, entre otras grandes tareas que aún como país tenemos por hacer.
Una alternativa como ésta, debe estar integrada por la diversidad y estar basada en el ideal de que cada uno de los chilenos debe tener una vida digna, y asumir como una más de sus tareas la disputa del poder en todos sus espacios. Para ello, es preciso derrotar a los herederos, los administradores y sus satélites, a la Alianza y la Concertación quienes han contribuido de manera destacada a que nuestros padres y nosotros mismos suframos del neoliberalismo más brutal que conoce el planeta. Es un desafío mayor que el 17 de noviembre de 2013 marcará un hito importante.
Contar con un candidato presidencial unitario, una lista parlamentaria única y nacional que responda a llenar un vacío político del cual los movimientos sociales y los partidos no sistémicos se hagan cargo teniendo siempre como base que la política no se reduce a un proceso eleccionario, sino que a la transformación estructural y radical, donde el buen vivir ha de estar distribuido de manera justa a lo largo y ancho de todo Chile.
*Fuente: Politika
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Perdieron como «democratas» porqué no escriben y/o borran mis comentarios. Creen uds. que pueden controlar las opiniones. Están equivocados. Hay otros medios en los cuales opinar. Basta decir que uds. censuran para que desaparescan de los medios de opinión. No se equivoquen, uds no son tan importantes. Desde mi punto de vista basta decir que uds. censuran y morirán al punto. Chile Piensa esta al punto del precipicio, no den el paso.