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Entrevista a huelguistas: "Ultimátum desde la cárcel: Libertad o muerte" 

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"Fuimos condenados por el incendio Poluco Pidenco, un juicio perteneciente a una operación política contra el movimiento mapuche. El Estado nos tomó como chivos expiatorios para que se pudiera cumplir la voluntad de los empresarios"

Hoy día el conflicto mapuche entra en una nueva etapa, retomando nuevos bríos a partir de la decisión de cuatro comuneros mapuches quienes hace 56 días decidieron iniciar una huelga de hambre en pos de su libertad incondicional.

Un derecho que, según dicen, tiene su asidero en un proceso injusto en que el Estado invocó la ley antiterrorista para condenarlos a diez años y un día y al pago de más de 400 millones de pesos por el incendio que destruyó 100 hectáreas de plantaciones de monocultivos de la Forestal Mininco en el fundo Poluco Pidenco de Ercilla, el año 2001.

Su decisión, definió que en esta última semana, la relación "pacífica" que existía entre el Estado y el mundo mapuche tuviera un profundo quiebre, que se plasmó en manifestaciones no sólo en Chile, sino que también en el extranjero, donde embajadas internacionales han sido ocupadas por organizaciones que apoyan la libertad de estos comuneros, un anhelo que jurídicamente ya está definido.

¿Pero quienes son los cuatro comuneros mapuches presos en la Cárcel de Temuco?, ¿Cómo están tras 56 días de huelga de hambre?, ¿Qué opinan desde sus lechos de enfermo?, ¿Desean seguir viviendo?

EL ENCUENTRO

Eran las 14 horas del pasado viernes 5 de mayo. Sentado junto a otros comuneros y familiares de los reos en una banca frente a las puertas del Centro Penitenciario de Temuco, esperaba el turno para ingresar.

Un ademán de uno de los familiares, me indicó que debía prepararme. Luego de registrarme, y sólo premunido de un lápiz y un papel, avancé hacia una pequeña celda donde fui revisado, tras lo cual caminé por oscuros pasillos hacia la sección enfermería, situada en el segundo piso del edificio.

En una sala iluminada y con el ruido constante de sierras eléctricas y máquinas soldadoras, reposaban en cuatro camillas, y en el mismo orden, José Marileo Saravia (32 años), Juan Carlos Huenulao (39 años), Jaime Marileo Saravia (27 años) y Patricia Troncoso Robles (36 años).

Con buen ánimo, pero bastante delgados. Los cuatro confirmaban el deterioro propio de días sin ingerir alimentos, lo que les había producido una baja de 17 kilos en promedio. Con algunos síntomas de deshidratación, lo más preocupante era su baja de calorías, hecho que se evidenciaba al tocar sus frías manos. Jaime, el más joven de los cuatro, era quien se veía más afectado por este ayuno, tanto así, que al emitir palabras tendía a marearse. Su hermano, José, si bien tenía mejor semblante no hablaba en demasía por el intenso de dolor de cabeza. Juan Carlos Huenulao, era quien se encontraba mejor físicamente viéndose con mayor masa muscular que el resto. Por su parte, Patricia, la otrora robusta simpatizante de la causa, si bien mostraba entereza al hablar, perdía coherencia en sus palabras, no teniendo exactitud sobre los días de huelga transcurridos, silenciándose por breves momentos producto -aseguraba- de la cefalea que la afecta.

OPERACION POLITICA

Ella fue quien asumió la vocería por los otros tres, y sus primeras palabras manifestaban lo injusto del proceso que los encerró. "Fuimos condenados por el incendio Poluco Pidenco, un juicio perteneciente a una operación política contra el movimiento mapuche…El Estado nos tomó como chivos expiatorios para que se pudiera cumplir la voluntad de los empresarios", dijo.

"El gobierno de Lagos fue un gobierno para empresarios y latifundistas y no para la gente pobre, por eso nos tomaron presos, porque nosotros tratábamos de mejorar la condición de las comunidades empobrecidas…"

"Nosotros pedimos libertad inmediata, queremos ese derecho ya que todos los presos tienen derecho a beneficios, pero nosotros el Estado quiere que cumplamos nuestras penas efectivas, lo que es injusto", señaló

En este sentido, fustigó gravemente al ex presidente Lagos por cuanto fue en su gobierno – señaló-, "que se aplicó la Ley antiterrorista que hoy nos tiene sin libertad… eso es violar los derechos humanos de los pueblos mapuches… Han hecho un pueblo estable, pero a base de que las comunidades no tengan accesos adecuados a agua y que no se tengan buenos animales", precisó.

LIBERTAD O LA MUERTE
Mientras que el olor a comida subía desde la cocina ubicada bajo la enfermería -lo que para los huelguistas "lejos de placer es una tortura"-, decidimos preguntarle el por qué de la decisión de "libertad o morir", a lo que señaló. "Esa es la postura que tenemos. Para nosotros cada día es un castigo y por eso estamos arriesgando nuestras vidas, porque a nosotros no se nos ha hecho un juicio justo. Muchos empresarios y latifundistas ricos están detrás de los tribunales y en el Congreso, a ellos los escuchan, pero a nosotros no nos permiten ser escuchados".

Según Troncoso, el sistema judicial chileno es perverso para con su pueblo, precisando que la presión que ejerce seguirá hasta las últimas consecuencias, por lo que no aceptarán la ayuda que les pueda brindar Gendarmería para mejorar su estado. "No aceptaremos que nos den suero. Nos vamos a resistir, quizás con los calmantes que nos den a nosotros nos llegarán a suministrar eso, pero cuando despertemos nos vamos a sacar los tubos… ¡Esto es libertad o la muerte¡" sentenció.

INTENDENTE KLEIN ES UN RACISTA
En su conversación, "la Chepa" criticó la postura del intendente Klein, quien la visitó la noche del pasado jueves, tras los desmanes de ese día.

"El fue inhumano, racista y altamente insensible con el derecho humano -enfatizó- no nos escuchó y lo único que dijo, levantando la voz, fue que esto no lo podía permitir señalando: ‘quiero que bajen esta cuestión’…

Por como nos trató quiero que nos pida disculpas porque nos humilló y no nos escuchó", sentenció.

SOY INOCENTE
Nos alejamos y por un momento hablamos con Juan Carlos Huenulao, quien insistió en su inocencia absoluta, enfatizando que "nosotros estamos en este sacrificio para tener libertad inmediata, ya que el Estado nos tiene encerrados inútilmente… Pagaron para que nos detuvieran y el Estado lo hizo para proteger a los empresarios", señaló acusando que en el proceso, él fue acusado por tres comuneros que trabajaban para latifundistas del sector.

Fueron 20 minutos de permanencia. El funcionario a cargo nos dijo que saliéramos del lugar, la hora de visita ya se había acabado. Nuevamente bajamos las escaleras y salimos al exterior, una acción que para los cuatro huelguistas de la Cárcel de Temuco, ya se convierte en un sueño inalcanzable.
(Fuente: Diario Austral, Temuco, 7 de mayo 2006)
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