Artículos etiquetados como: 18/O

Escuchando a los chilenos en medio del estallido: Liberación emocional, reflexividad y el regreso de la palabra “pueblo”

Esta columna ofrece un inédito panorama de las emociones colectivas que emergieron tras el 18/O, a partir de un estudio con grupos focales. Sugiere que el estallido actuó como un detonante emocional que hizo crecer la desconfianza en el poder, en la elite financiera y en la ideología del mérito, a la vez que permitió la reaparición de la palabra pueblo, la esperanza en soluciones colectivas y la posibilidad de hablar entre todos sobre lo que antes se vivía con resignación. Esto último es clave, dicen los autores y autoras: para que el estallido cuaje en un cambio social, es necesario que los chilenos nos escuchemos entre todos, particularmente a quienes están en una posición menos privilegiada.

 

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Obrero que estuvo un mes en coma por lacrimógena: “Protesto por lo que nos falta, lo que nos quitan”

El joven trabajador y basquetbolista amateur es casi una sombra de lo que era hasta el 10 de diciembre. Ha perdido 30 kilos y le cuesta mantener el equilibrio al caminar. Tiene una hendidura en el cráneo y deben operarlo para reinstalarle el pedazo de hueso que los doctores le sacaron de la cabeza para salvarle la vida. La noche en que la adolescente Geraldine Alvarado fue golpeada por una lacrimógena, este obrero de la construcción sufrió lo mismo. Estuvo al borde de la muerte, pasó un mes en coma y despertó sin recuerdos. Los ha recuperado de a poco. Su biografía está marcada por el esfuerzo laboral, las carencias de la vida en una población y los cruces con carabineros: cinco veces ha sido acusado de maltrato de obra.

 

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Fabiola Campillai: “Para mí no hay justicia. Tus ojos, no puede haber nada que te los devuelva”

Cegada de ambos ojos, por una bomba lacrimógena, mientras iba a su trabajo.
Se despierta y piensa que al abrir los ojos volverá a ver. Pero eso no ocurre. Y aunque es fuerte y alegre, la acecha el miedo a lo que viene: “No quiero ser una carga”. Han pasado dos meses desde aquella noche en que se dirigía a su turno en Carozzi y una lacrimógena le arrebató la vista. Todo este tiempo ha estado internada y suma 21 horas de pabellón en tres operaciones. Madre de tres hijos, bombera y futbolista, por primera vez cuenta su historia: “Todavía me queda un poco de llanto, de pena, pero de a poquito va saliendo. También, no sé, tengo como una rabia, porque uno piensa que la gente, no solo la mutilada, sino también la fallecida, no va a tener justicia”.

 

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