Publicidad engañosa en la política

En la venta de los productos en el mercado, son muy importantes las etiquetas, los avisos  publicitarios con fotografías del producto, los carteles camineros, los cortometrajes publicitarios, y por supuesto la “opinión” de alguien considerado relevante, que se trasmite a través de los medios.

En Chile hay una falta de respeto espantosa por la verdad y un uso irrestricto de la publicidad engañosa: la que vende un producto con ciertas cualidades que no son tales.  La que usa opiniones de personas influyentes, emitidas sin ningún respaldo probatorio , la que omite la parte importante de los temas, que son las contraindicaciones, y se aprovecha de la ignorancia de las personas para vender gato por liebre.

Así venden productos que «no tienen azúcar» asimilando la palabra «azúcar» al azúcar de caña o de remolacha, y ocultando que tiene «jarabe de maíz» o «fructosa» en cantidades, que son también azúcares.

Los pesticidas y herbicidas vendidos para uso doméstico, siempre llevan años de atraso en sus etiquetas con respecto a las normas internacionales dadas por la Organización Mundial de la Salud.  Y lo que dicen está escrito en letra enana, especial para viejecitas que cultivan un jardín, y que nunca tienen los anteojos a mano.

Los políticos no escapan de la norma.

La marca Allende, evoca a un presidente que trató de revolucionar el país hacia la izquierda, médico, defensor de los recursos naturales chilenos, nacionalizador del Cobre etc etc. Que fue destituido por un golpe militar manejado por la derecha y desde USA que terminó con su muerte o asesinato, tema hasta ahora no dilucidado.

Su familia salió al exilio, sufriendo diferentes destinos, y actualmente su hija ocupa altos cargos en el Partido Socialista y en la Cámara de Senadores. Y esa carrera política ostentó la marca «Allende» entre sus activos.

Lo mismo sucede con la Presidenta Bachelet.

Parte de sus atractivos personales, su cercanía a las mujeres del pueblo, se debe a su condición de exiliada sufriente, huésped de la Villa Grimaldi, su calidad de hija de un General de Aviación relacionado con el Gobierno de Allende, que aparentemente no se involucró en el golpe militar y pagó las consecuencias con un maltrato que lo llevó a la muerte. Una mujer que sufrió el exilio en un país de Europa del Este, lo que da para pensar en la tendencia de su adhesión al PS.

Ahora ambas personas, han dado un viraje sensacional en sus posturas acerca del mejoramiento de la social democracia del país y su destino, aceptando y contribuyendo a posturas que nadie esperaría dados los apellidos, que en este caso son verdaderamente marcas de fábrica que contribuyeron a su ascenso en la política.  O por lo menos ayudaron a vender una cierta imagen.

Por de pronto la Sra. Bachelet firma regocijadamente el TPP a espaldas de la población sin la información y discusión que debiera haber habido sobre el tema, aceptando el secretismo y la falta de respeto a los valores democráticos impuesto por los ideólogos del Tratado.

Esta vez no solicitó la formación de una comisión de ciudadanos representantes de los diferentes estamentos para comprometer el futuro del país. Lo hizo solita con su Canciller.

Porque ella es la Presidenta de Chile, no es Honecker, ni Catalina la Grande, ni Luis XIV, dictadores que hacían lo que se les cantaba. Es la Presidenta por elecciones de un país supuestamente democrático, que la eligió justamente para encabezar la democracia y respetar a los ciudadanos.

La Sra Allende, por otro lado, trata dentro de su partido de imponer su autoridad ante la posibilidad de que éste vote en contra del Tratado TPP, invocando una fidelidad a la Presidenta. que no es necesariamente una fidelidad ni al país, ni a los idearios del PS, sino que está pidiendo el respaldo a una decisión impositiva y unilateral.

Así, otra de las fuentes de desconfianza para los ciudadanos de este país, es la calidad moral de aquellos que habiendo salido exiliados por razones políticas, habiendo sufrido por la causa del país han vuelto conversos y obsecuentes con idearios opuestos, de tal forma, que sus presuntos sufrimientos e ideologías fueron solamente una publicidad engañosa para su encumbramiento social, político y económico actual.

Así como en el caso Caval, donde creo que se está armando un escándalo para involucrar a la presidenta en algo que no corresponde, en este caso que es de su plena responsabilidad, si corresponde tomar nota del desacierto que significa negociar y firmar algo a espaldas de los ciudadanos. Aunque la Constitución de Pinochet le dé los poderes para hacerlo, podría haberlo hecho de otro modo, o haberse negado a hacerlo secretivamente.

Porque hay muchas cosas que no están escritas y que dependen de la calidad ética profunda de las personas.

Dante Alighieri, creador de La Divina Comedia obra cumbre de la literatura universal en su parte «Infierno» describe el noveno y último círculo infernal del siguiente modo:

«Los últimos son los fraudulentos y los traidores, que quisieron y realizaron el mal conscientemente. Entre los traidores hay cuatro categorías: de quien se tiene confianza, de la patria, de los hospedantes y de las instituciones. Todos los pecadores del Infierno tienen una característica en común: sienten la lejanía de Dios como el mayor castigo.» (1)

Y el Dante ya en el siglo 13 sabía de lo que estaba hablando ya que la naturaleza humana ha cambiado muy poco desde aquella época.

Febrero 2016

 

Nota:

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Infierno_(Divina_Comedia)

 

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