28 de junio de 2026
Me cuesta comprender cómo se acepta la derrota en el proceso electoral cuando el candidato “ganador” tuvo el camino libre para inscribir su candidatura, a pesar de que la Registraduría encontró más de tres millones de firmas falsas y cuando una entidad como la Fiscalía decidió no darle prioridad a investigar semejante ataque a la democracia y a la fe pública.