-Me tuvieron ahí  horas. Querían saber si conocía a los Catrillanca y a los Huenchullán que son los que pelean las tierras de nosotros. Me decían ‘india de miércale, tú sabís dónde se esconden’, y como no sabía, me pegaban. Después nos hicieron sacarnos la ropa a la fuerza para manosearnos. Quedé con puro sostén y calzones y le dije al carabinero ‘estoy embarazada ¿por qué me hacen estas cosas?’. Estaba asustada y me puse a llorar por mí y por mi chiquillo que estaba perdido -recuerda Erika.