Mandela y la falsificación de la historia
Mandela, por cierto, no fue el pacifista descafeinado inventado por la mafia mediática sino, desde su juventud, un recio combatiente por la liberación de su pueblo que cuando vio ahogados en sangre por el régimen de minoría blanca sus intentos de luchar por medios pacíficos no vaciló en encabezar y organizar el Umkhonto we Size (La lanza de la Nación, en lengua Xosa), brazo militar del CNA que realizó riesgosas y audaces acciones armadas hasta que el apartheid entró en fase agónica. Tampoco su excarcelación obedeció a ningún milagro ni el fin del odioso régimen se consiguió simplemente mediante un diálogo y unas elecciones, como afirma hoy la fábula mediática.
"Escuadrones de la muerte: la escuela francesa"
Robin, viajó especialmente para presentar su documental, en el que militares argentinos reconocen haber aplicado durante ‘La operación Cóndor’, técnicas de tortura y desaparición importadas de Francia. La operación Cóndor fue creado por la CIA estadounidense en la era Nixon-Kissinger, con la colaboración de las dictaduras militares latinoamericanas para la eliminación física de toda la izquierda política.
La cineasta francesa concluyó sus palabras con este agudo señalamiento: ‘Haciendo esta investigación entendí el peso de la ideología. Lo que tenían en común los militares argentinos, franceses, chilenos y estadounidenses era un anticomunismo feroz’.
Ricardo Lagos: La involución de un líder
Admiro su paciencia. Supo esperar hasta que le tocó el turno de ser Presidente de Chile y entonces, sólo entonces, ejerció de neoliberal, aunque ya antes había participado en los pactos secretos de la transición, sólo se mostró realmente como es cuando ganó las elecciones. Pero no con claridad, abiertamente, sino que lo hizo con la sutileza e inteligencia que le caracteriza. Como un automóvil, con el volante a la izquierda, pero siempre transitando por la derecha.
Mensaje de lucha desenterrado 39 años después en Chacabuco
En el encuentro de los ex prisioneros del campo de concentración de Chacabuco, la antigua oficina salitrera en la pampa de Antofagasta -el 23 y 24 de noviembre de 2013- un grupo de antiguos reclusos se dio a la tarea de encontrar una botella enterrada, con un mensaje escrito en octubre de 1974, cuando se cerró el campo. Tras un debate acerca de la locación exacta, y con gran emoción, excavaron en el pequeño patio de la vivienda y encontraron una botella intacta. En la parte exterior, uno de los presos -un químico- escribió «VENENO», y una fórmula terrorífica, para espantar intrusos.
Los telefonazos de Agustín Edwards con el almirante Merino el 11 de septiembre de 1973
Muy agitado, hasta excitado… Así describe una periodista española la actitud del dueño de El Mercurio el 11 de septiembre de 1973. Ese día, ambos compartieron en una cena en Barcelona, pero Edwards estuvo “todo el tiempo de la mesa al teléfono, del teléfono a la mesa”. Su interlocutor era “mi amigo el almirante Merino”, según les confesó a los comensales a quienes invitó a brindar con “champán” francés tras enterarse del fin de la UP. Edwards fue interrogado por el juez Mario Carroza en la investigación sobre los instigadores del golpe. A la luz de ese proceso, publicamos esa entrevista que da pistas de su conocimiento concreto en la conspiración militar contra Allende.
Los ácratas chilenos a comienzos del siglo XX
La acracia se niega a ser calificada como una utopía, pero en la realidad lo fue: quiso terminar con el Estado, la propiedad privada, la religión – como enajenación- en base a una huelga revolucionaria: ni dios, ni amo. Para Bakunin, la Comuna de París significaba la destrucción del Estado, la religión y la propiedad privada y, en su reemplazo, la construcción de una sociedad libertaria y solidaria. El príncipe ruso Pedro Kropotkin sostiene que sin igualdad no hay justicia y sin justicia no hay moral. Su obra, La conquista del pan, fue un verdadero evangelio para los revolucionarios antiestatistas.
En memoria del mayor Mario Lavanderos Lataste: Los “otros militares” chilenos
Mario Lavanderos Lataste, el oficial de ejército de 37 años asesinado en octubre de 1973 por liberar del Estadio Nacional a 68 presos uruguayos y bolivianos que entregó al embajador de Suecia Harald Edelstam, demostró que no todos los miembros de las fuerzas armadas compartían el brutal sesgo neo-nazi de la dictadura cívico-militar encabezada durante 17 años por Pinochet y sus más sanguinarios colaboradores.
El triunfo anarquista en la FECH
Después de más de un siglo de la fundación de la FECH, vuelve a ganar la lista presidida por Melissa Sepúlveda, que se define como anarquista y libertaria, lo cual constituye un buen síntoma si sus dirigentes logran dar paso a una generación TAN RUPTURISTA COMO LA DE LOS AÑOS 20. Si bien la historia no se repite idénticamente, siempre habrá espacio para curiosas e importantes analogías.
15 de noviembre 1781: ejecución de Tupaj Katari
Tupaj Katari finalmente es capturado y ejecutado un 15 de noviembre de 1781 bajo pena de un descuartizamiento brutal hacia los 4 puntos cardinales del Virreinato. Antes de morir, profirió la siguiente frase profética, que hoy se cumple y resuena políticamente en gran parte de la Bolivia actual: “nayaraw jiwayapxista, waraqa waraqanakaw kutt’anika”, que traducido significa: “solamente a mi me matan… volveré y seré millones”.
El cuerpo desmembrado fue expuesto en distintas localidades para infundir terror y obediencia a los indígenas sublevados. Sus restos fueron recogidos para ser quemados y ser esparcidos como señal de escarmiento, olvido y dominio.
La Concertación debe explicaciones (LXIV): defensa de la impunidad de la tortura
El liderazgo de la Concertación debiera explicarle también a sus bases y al país porqué desarrolló bajo sus sucesivos gobiernos políticas destinadas a consagrar la impunidad de la tortura sistemática llevada a cabo por la dictadura. Desde ya, pese a que el Informe Rettig concluyó en 1991 que la tortura había sido un método sistemático de represión usado por la dictadura (Ver Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, Tomo I, pp. 111-4), el gobierno de Aylwin no inició ninguna investigación destinada a identificar y reparar a sus víctimas, ni menos a buscar la sanción penal de sus victimarios.