Nuevas señales de debilidad en la economía y las finanzas mundiales

Como parte de una visión que pretende mostrar diversas relaciones de lo que ocurre en la crisis económica mundial, es vital hacer una breve referencia a la política interna de Estados Unidos a partir de las iniciativas del Presidente Barack Obama, cuyo liderazgo se ha visto limitado y enfrenta un difícil periodo. A medida que vaya concluyendo su mandato se activará la campaña presidencial del 2016, ante un congreso con mayoría opositora Republicana. Algunas de las medidas que logró avanzar como el programa de salud, encontraron fuerte oposición y sufrió incluso la parálisis fiscal que afectó a 800 mil funcionarios con un cierre parcial de las actividades del Estado.

Una de las medidas más recientes que impulsó fue regularizar temporalmente a cinco millones de inmigrantes indocumentados, mediante una orden ejecutiva, que puede ser revocada por un próximo presidente opositor, de no mediar una ley aprobada por el Congreso. La reanudación de conversaciones con Cuba fue un gesto de apertura en política exterior para paliar un liderazgo norteamericano debilitado por el estancamiento económico. La migración seguirá presente con un opositor como John Boehner, líder republicano del Senado, que prepara más acciones legales contra las medidas migratorias adoptadas por el Presidente Barack Obama y que ya enfrenta una demanda opositora en 26 estados liderados por Texas.

Otra fuerte pugna que enfrentará el Presidente Obama, tiene que ver con el presupuesto de la Nación 2016, el cual sube los impuestos a los más ricos y aumenta el gasto social y militar, además de su intento de terminar con los recortes automáticos al presupuesto. El Senado de EUA permitió una prórroga del techo de la deuda por un año hasta Marzo del 2015, y como resultado de dichas negociaciones, aumentaron limitadamente el techo de la deuda y acordaron reducciones por US$ 85.3 mil millones de dólares en el gasto federal a partir del 1 de marzo de 2013. El nuevo presupuesto recién enviado, propone elevar el impuesto a los más ricos en un 28%. Propone por una sola vez un impuesto mínimo del 19 % sobre las futuras ganancias extranjeras de empresas estadounidenses que ahora no tributan. Un 14 % de impuesto obligatorio sobre US$ 2 millones de millones de dólares en ganancias acumuladas en el exterior que rendirían US$ 248.000 millones en cinco años para financiar carreteras, puentes, proyectos de infraestructura y los programas sociales.

El presupuesto pondría fin a las exenciones fiscales para las compañías petroleras y tiene como objetivo hacer tributar a los bancos de Wall Street y compañías de seguro al gravar los pasivos de las instituciones financieras más grandes por US$ 112.000 millones de dólares en 10 años. Para la clase media y de bajos ingresos propone gastar alrededor de US$ 235 mil millones de dólares en 10 años y ampliar los créditos fiscales para la educación superior, incluyendo un plan que crearía un colegio comunitario gratuito para muchos estudiantes. Crear un crédito fiscal de US$ 500 para las familias con dos padres que trabajan; ofrecer algunas ventajas fiscales a los padres que tienen a su cargo el cuidado de niños de hasta US$ 3,000 al año. Plantea además US$ 534.000 millones de dólares adicionales para el Departamento de Defensa, unos US$ 36.000 millones más del tope que existía, lo cual elevará el gasto a US$ 570 mil millones de dólares hasta el 2020. Etc. En total se eleva el gasto del presupuesto en US$ 4 millones de millones, con algunos aumentos que permanecen hasta el año 2020, lo que se ve una meta muy difícil de lograr.

Sin considerar la disputa política que se abrirá en EE UU., está definido en torno al presupuesto la intención de expandir el gasto presupuestario y para ello se subirá el techo de la deuda y tal vez el déficit, porque B. Obama está apostando al crecimiento actual que se estima fuerte y sostenido. Sin embargo, la mejoría económica de Estados Unidos parece más política que real, porque la cruda realidad, esa que hemos venido comentando hace meses, está entregando últimamente indicadores negativos. Según los datos de la última semana de Enero 2015, el PIB (bienes y servicios) de Estados Unidos ajustados por precios, fue de 2,6 % en el cuarto trimestre de 2014, según lo publicado por el Departamento de Comercio, cifra que difiere bastante con el PIB real del tercer trimestre, que fue de un 5,0 %. En esta primera semana de Febrero 2015 se publicaron índices con nuevas pistas sobre la economía:

Actual    Previsión   Anterior

US índice de Gestión de Compras de Manufacturas (Enero)       53,9           54,1        53,7

US Gasto en Construcción (mensualmente) (Dic.)                           0,4 %         0,7%       – 0,2 %

US ISM Empleo Manufacturero (Enero)                                           54,1           56,0        56,8

US Índice de Pedidos nuevos del sector manufacturero (Ene)    52,9                             57,3

US Índice PMI manufacturero ISM (Ene)                                           53,5           54,5           55,5

US Precios manufactureros ISM (Ene)                                              35,0         39,5        38,5

Comparados cada uno de ellos con el período anterior, o con lo esperado (previsión), todos disminuyen. Reciéntemente el Census Bureau de EE UU., publicó los pedidos industriales que muestran una reducción de un 3,4% tras haber registrado un descenso del 1,7% en el mes anterior. En términos absolutos, los pedidos del sector manufacturero decrecieron en Diciembre US$ 16.400 millones, 3,4 % para ubicarse en US$ 471.454 millones de dólares respecto a los US$ 487.885 millones de dólares en Noviembre.

El fortalecimiento del dólar que acumula un aumento de 26% está provocando una subida de las importaciones de EE UU., mientras que la pérdida de vigor de las grandes economías del mundo redujo la demanda por bienes estadounidenses. El resultado fue una ampliación del déficit comercial que le restó un punto porcentual al PIB de la economía. Tanto Estados Unidos, Europa, gran parte de los mercados emergentes están atrapados por el mismo fenómeno, la concentración de la riqueza y del ingreso, al punto que el Presidente Obama al formular el presupuesto, propicia medidas paliativas para corregir un crecimiento, que cuando ocurre, lo que crece es el sector de más altos ingresos.   Ann Marie Gillinger, dueña de Wolfe’s Baldwin Brass Center en Malvern, Pensilvania, una cadena de tiendas de primera mano que vende herrajes decorativos como cerraduras de puertas y manijas de armarios, comprueba lo señalado cuando dice, “Las ventas han sido “constantes” últimamente, pero la mayoría de ellas proviene de los clientes más acaudalados, como las constructoras de viviendas de más de un millón de dólares. La demanda de las constructoras que proveen hogares para la clase media se ha estancado”.

EE UU se prepara para subir el gasto presupuestario, la deuda y el déficit, sobre la base de una economía que vuelve a dar indicios de debilidad, alimentada por la impresión de dinero en grandes cantidades, lo cual a su vez disparó la guerra de monedas con insospechadas consecuencias en EEUU, Reino Unido, Singapur, Europa, Suiza, Dinamarca, Canadá, India, Turquía, Egipto, Rumanía, Perú, Albania, Uzbekistán Paquistán. Tampoco debemos olvidar los efectos que están ocurriendo con China, Rusia y otros países, que han rebajado las tasas para abaratar sus monedas. El mundo sigue atrapado en una deflación sin avanzar para lo cual el BCE, continuará con la posta.

Robert Mundell (Premio Nobel de Economía 1999) señaló que, incluso con tipos de cambio flexibles, la política monetaria no era tan independiente, ya que la movilidad internacional del capital anula una política monetaria excesivamente laxa. Esto ya ocurrió en EE UU., el dinero circuló en Europa, en los mercados de capitales, en los mercados emergentes, etc. En cada coyuntura, el estancamiento secular ha sido el único resultado previsible. A lo anterior se debe agregar que la FED ha dejado todas las puertas abiertas para subir los tipos de interés en junio. Si sube las tasas, fortalece el dólar lo que disminuirá más la competitividad de las compañías norteamericanas deprimiendo sus exportaciones y aumentando el déficit en su comercio exterior, que tendría que ser financiado con nueva deuda respecto a los productos que llegan de Europa, China, etc. Una historia conocida por todos.

Considerando lo anterior, en algún momento, la ecuación se podría inclinar por dejar caer el dólar y para ello, un buen indicador clave vendría del aumento del valor del barril de petróleo. No es posible hacer crecer la economía subiendo las tasas, en medio de una deflación secular instalada en todos los países como consecuencia del exclusivo manejo monetario de los bancos centrales que inyectan más dinero para devaluar las monedas y contribuir con más riqueza para el club de los más ricos del 1%.
El petróleo americano ha provocado un exceso de oferta: hay más petróleo circulando del que se consume, además de una economía mundial deprimida. Un antiguo asesor del Pentágono, Edward Luttwark, dijo así: “El bajo precio del petróleo está hundiendo a nuestros rivales sin que nosotros tengamos que hacer nada”. Sin embargo, no se puede olvidar que existen US$ 200.000 millones de dólares en créditos de alto riesgo moviendo la maquinaria del sector petrolero, sin considerar las grandes empresas con millones de millones de US$ invertidos. Si se producen impagos y la burbuja explota, la onda expansiva llegará a Wall Street. Los expertos temen que la economía rusa pueda colapsar con consecuencias imprevisibles para el resto del mundo. Uno de los países que está siendo muy afectado en su economía por precio del petróleo es Canadá. El riesgo de que la crisis se salga de control es altísimo.

Arabia Saudí tiene costos muy bajos de US$ 4 a 5 dólares por extraer un barril de petróleo del desierto. En lo económico, los jeques están desafiando a los “frackers” norteamericanos, manteniendo bajo el precio del petróleo. En lo político, quieren desgastar a Irán y al Estado Islámico. US$ 331.000 millones de dólares es el valor de las exportaciones de petróleo en 2014 de Arabia Saudita y el 90 % del presupuesto estatal procede del crudo.

Los productores de trigo de los EEUU sufren en carne propia la competencia y la globalización. A pesar de que la cosecha fue la menos productiva en tres años, los precios caen debido a que la producción ha crecido en casi todo el mundo. La oferta de trigo bate récords al igual que lo que ocurre al petróleo. La demanda de trigo de Estados Unidos, incluyendo la que procede del exterior, es la más débil en casi dos décadas y si el dólar se fortalece, hace que el grano estadounidense sea aún menos atractivo que el de otros países. El consumo de trigo como alimento para el ganado en los últimos doce meses se estima caerá un 34%, hasta los 150 millones de búshels, el nivel más bajo en cuatro años, según informa el USDA

El sitio King World News de Eric King, dice lo siguiente, “el Sistema Financiero no sobrevivirá, esta creación de dinero ha servido para aumentar la riqueza de la élite, dejando una montaña de deuda para las masas. Ahora estamos buscando en la última oportunidad para los inversores de protegerse de la destrucción total. Permítanme ser claro: El sistema financiero no va a sobrevivir en cualquier forma reconocible en los próximos años” Aunque parecen palabras fuertes, no lo son si considerados que estamos entrando en un período de destrucción masiva de riqueza y que el caos en la economía mundial se ve cercano y más que evidente, con cada cifra que se revisa.

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