He dejado de ser judío
Israel se ha acostumbrado a esto, y es incapaz de deshacerse de su dominación colonial sobre otro pueblo. El mundo exterior, por desgracia, no hace tampoco lo que es necesario. Sus remordimientos y mala conciencia le impiden convencer a Israel de que se retire a las fronteras de 1948. Y tampoco está dispuesto Israel a anexionarse oficialmente los territorios ocupados, puesto que supondría otorgar igual ciudadanía a la población ocupada y, sólo mediante ese acto, transformarse en un Estado binacional. Es más bien como la serpiente mitológica que se traga una presa de gran tamaño, pero prefiere ahogarse antes que soltarla.
“No, no estoy dispuesto a aceptar el chantaje de ser calificado de antisemita o anti Israel por denunciar la barbarie en Gaza”
Gómez Pablos califica como «un chantaje» el ser catalogado como antisemita o anti Israel, por denunciar la barbarie que se comente contra la población civil de palestina. «Veo la crudeza de las imágenes que provienen de Gaza y no, no estoy dispuesto a aceptar el chantaje de ser calificado de antisemita o anti Israel por denunciar la barbarie que se está cometiendo contra la población civil en Palestina.
GAZA
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen.