Occidente sufre la crisis de su declinación en un mundo con nuevos países de capitalismo competitivo. Surgen posiciones ideológicas opositoras masivas. El papa Francisco rompe con el discurso de aprobación a sus políticas. Países como el BRICS se colocan en una línea de independencia.
Esos problemas insolubles del empresariado fáctico global los llevan a pasar de la forma demopolítica de dominio a la del fascismo desbocado.
No hay conciencia de la amenaza. Controlan los medios de formación de opinión y miles de millones piensan como les indican. Hay que romper ese silencio.