07 de marzo de 2006

Los dos estados, el estado chileno y el estado alemán, saben mucho, sino todo. Siempre lo sabían y siempre querían ocultarlo. Hoy están tratando de mantener a la Colonia así como es: como un predio agrícola, allá en la cordillera, sin abrir la tumba y que aparezca este cadáver que huele demasiado. O sea, el asunto de las armas queda sin ser investigado y el archivo que encontraron el juez lo declaró secreto del Estado chileno, inentendible porque allí salen muchas pruebas de asesinatos y de tortura y de acciones ilegales.