Costa Rica: La pesadilla del TLC
El señor Arias tiene hoy en sus manos una responsabilidad absolutamente crucial. Le toca decidir entre pasar a la historia como el presidente que quiso y provocó la más grave fractura social de nuestra historia, o como el que tuvo el mínimo de sensatez, generosidad y reciedumbre para frenar la voracidad de los grupos que pululan a su alrededor y a los que no les interesa nada, excepto lograr satisfacer su avaricia.
Colombia: Parapolíticos, silencios y cortinas de humo
Con las normas vigentes en la Colombia de hoy, cerrar el Congreso constituye un golpe de Estado, el cual convertiría el país en una dictadura y al jefe del Estado en un déspota, así esa propuesta se presente en nombre de la “mejor” causa. Ese golpe de Estado, para empeorar las cosas, ni siquiera garantizaría que otras elecciones para escoger el nuevo Congreso, si es que ocurren, no las ganen, incluso con más largueza por igual o mayor corrupción, el mismo tipo de personajes que se supone se quiere sustituir.
Sexualidad con visión femenina
Aquellas “teorías”, también trajeron el más importante papel que se esperaba y aun se espera de la mujer: ser buena esposa y madre. Nada ni nadie por encima de tan sagrado deber. Perdiendo hasta la identidad, la Sra. de Pérez o la Sra. de Fernández esperaban, pasivamente acostumbradas, (o con desagrado) que el esposo iniciara o propiciara el contacto físico, quedando el “cómo se hacía” y con qué frecuencia, en la decisión masculina. Entonces, las cosas eran muy fáciles para los hombres.
Argentina: Infancia militarizada
- La principal función es enderezar conductas.
- Se atribuye la necesidad de la educación complementaria a la crisis de las instituciones.
- éstas eran el eje principal del dispositivo porque permitían la dominación y el orden.
- Hay un sistema preciso de mando para el cual sólo hay una respuesta obligada: obediencia rápida y ciega. La eficacia reposa en la brevedad.
Aysén: Bachelet olvida promesas de campaña y entrega Aysén a las eléctricas, hipotecando el futu
Recordamos que aprobar estos proyectos [represas en río Cuervo por parte de Energía Austral (Xstrata) y en los ríos Baker y Pascua por parte de HidroAysén (Endesa España y Colbún)] significaría electrocutar Aysén y en la práctica que la Presidenta Michelle Bachelet pase a la historia como la responsable principal de hipotecar a los intereses de importantes grupos económicos nacionales y extranjeros el futuro económico, social y ambiental de esta parte de la Patagonia chilena y de sus habitantes, quedando sus promesas y su informe en el congreso el 21 de mayo 2006 como simples promesas electoralistas.
«En Cuba existen dos corrientes, dos tendencias sociales»
En Cuba existen dos corrientes, dos tendencias sociales, la central, que conserva y defiende los valores socialistas y sobrepone formas de realización personal ajenas al sálvese quien pueda(?) dominantes en el mundo contemporáneo, y la marginal, que sin mucha teorización ni una clara conciencia, pero basada en el escepticismo cínico del individualismo burgués, prefiere resolver su bienestar material. Muchos, la mayoría enfrenta retos cotidianos en el plano material, y en su solución invierte un tiempo precioso, pero la distinción que hago no se refiere a las condiciones de vida, sino a las condiciones de mente, de espíritu, de cada individuo.
La segunda oleada neoliberal
A diferencia de la primera oleada neoliberal privatizadora de los 90, monitoreada por gobiernos conservadores, la actual está siendo impulsada por los nuevos gobiernos progresistas. Si la primera fue resistida con empeño y coraje por los movimientos, la relación de fuerzas actual hace mucho más compleja la oposición al nuevo giro que está dando el modelo. Será necesario mucho debate, mucho estudio e investigación y una buena dosis de decisión y valentía políticas.
Izquierda y revolución en América Latina
Los nuevos abolicionistas
El trabajo, la escuela y el juego son dimensiones imprescindibles de la vida humana. El niño debe acceder a ellas progresivamente, de acuerdo con su cultura y su tradición. Pero no le debe faltar ninguna.
Marx no quería abolir el trabajo. Marx quería abolir el trabajo servil y el trabajo esclavo. Quería abolir la explotación del hombre por el hombre.
Qué anticuado, Marx. No quería abolir el trabajo infantil. Quería acabar con la injusticia.