Tras la firma de los Acuerdos de Paz en 2016, entre el gobierno colombiano y las FARC-EP, el grupo guerrillero más grande de Colombia en ese momento, la Comisión de la Verdad ha estado trabajando con valentía y diligencia para esclarecer la verdad, construir memoria histórica y hacer recomendaciones para la ‘no repetición’ de las atrocidades pasadas. Estamos muy agradecidos de contribuir y apoyar este proceso histórico: el conflicto armado interno en Colombia no existe en el vacío y todas sus dimensiones no pueden entenderse sin analizar el papel de la “asistencia” militar y policial de Estados Unidos.