Una serie de estudios científicos refieren que estas radiaciones electromagnéticas producen estrés celular, daños genéticos y en el sistema reproductivo, déficit de atención y aprendizaje, trastornos neurólogicos y por conjunción de varios factores, potencialmente cáncer.  Intervienen además los sistemas de orientación de aves, abejas, hormigas, ranas, entre otros animales que han sido estudiados.