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	<title>conciencia &#8211; piensaChile</title>
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		<title>La elección de convencionales y los desafíos que vienen</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 May 2021 06:13:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los desafíos que vienen ahora son de gran significación política. El más importante será sin duda el de lograr que la población siga de cerca el curso de la discusión en el seno de la Convención Constitucional y que se movilice con decisión para ayudar a liberarla de los amarres antidemocráticos que le impuso la desprestigiada casta política del duopolio de los 30 años.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2021/05/29/la-eleccion-de-convencionales-y-los-desafios-que-vienen/">La elección de convencionales y los desafíos que vienen</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>26 de mayo de 2021</p>
<p>A pesar de los optimistas augurios de muchos dirigentes políticos y expertos electorales que señalaban que tanto la derecha como los decadentes partidos de la vieja Concertación lograrían recuperar protagonismo en el escenario electoral, lo que finalmente ocurrió es que ambos pilares del duopolio que ha administrado el modelo neoliberal heredado de la dictadura cosecharon una estrepitosa derrota en las urnas. Ni los pronósticos basados en las encuestas, ni la ostensible ventaja que daba a la derecha la gran proliferación de listas opositoras, sobre todo de candidatos independientes, ni la baja concurrencia a las urnas, sobre todo en las comunas que mayoritariamente habitan los sectores sociales más empobrecidos, nada de eso pudo impedir el descalabro electoral que sufrieron las coaliciones que han cogobernado el país desde 1990. Y esto se vio reflejado no solo en el resultado de la elección de convencionales sino también en la votación de las municipales y de Gobernadores Regionales.</p>
<blockquote><p>El claro y contundente repudio que les manifestó la ciudadanía en las urnas a los partidos que han protagonizado la llamada «democracia de los acuerdos» da cuenta de un cambio significativo que se ha operado en la conciencia colectiva de la gran mayoría de la población.</p></blockquote>
<p>Este cambio deriva tanto de su progresivo desencanto ante tanta promesa incumplida como de su creciente indignación por los atropellos y abusos que ocurren a diario con la activa complicidad y displicente indiferencia de la casta política. Ese desencanto e indignación, electoralmente expresados ahora por medio de la parte políticamente activa de la ciudadanía, no hace más que confirmar que efectivamente “Chile despertó” con la extraordinaria rebelión popular de octubre de 2019. Esa formidable movilización social, así como el avasallador resultado del plebiscito de 2020 ratificado ahora en esta elección, dan clara cuenta del mayoritario deseo de cambios gatillado por el generalizado y explosivo descontento social existente en el Chile de hoy.</p>
<p>Con un caudal electoral que apenas se empina por sobre el 20% de los votos, la derecha dura quedó lejos de obtener el anhelado tercio de convencionales a que aspiraba y que confiaba alcanzar al presentarse sus partidos unidos a la elección. Parapetada tras la regla de los dos tercios que, con la anuencia de los demás firmantes del llamado «acuerdo por la paz», le había impuesto a la Convención para maniatar su labor, esperaba tranquila poder bloquear allí cualquier intento de cambios profundos del marco constitucional que rige al país. Es decir, la derecha esperaba poder sujetar la labor de la Convención a esa lógica binominal según la cual un tercio vale lo mismo que dos. Y para intentar dar cierto barniz de legitimidad a ese vergonzoso amarre, los voceros de la derecha han sostenido muy sueltos de cuerpo que esa regla de quorum supramayoritario habría sido aprobada por la ciudadanía al concurrir a votar en el plebiscito del 25 de octubre. ¡Como si ella hubiese sido consultada sobre este punto!</p>
<p>Lo cierto ahora es que los partidos de la derecha, por sí solos al menos, no tendrán el poder de veto a que aspiraban y que consideraban seguro para poder limitar sustancialmente el alcance de los cambios a que aspira la ciudadanía. Y aun con el apoyo de algunos de los convencionales independientes, de pueblos originarios y de la vieja Concertación no les será fácil lograrlo dada la composición que finalmente tendrá este organismo. A ello hay que agregar la fuerte derrota que sufrió también la derecha a manos de las corrientes que se hallan más a la izquierda del espectro político institucional en varios de los municipios más emblemáticos del país que por largo tiempo habían sido parte de sus principales bastiones. Tal es el caso de las municipalidades de Viña del Mar, Ñuñoa y particularmente de Santiago. También la derrota de la derecha resultó ser aplastante en comunas como Maipú y Valdivia. Por último cabe observar que tampoco resultó efectivo el gran financiamiento de las campañas que hicieron los grandes empresarios.</p>
<p>Por su parte, contrariando todas sus expectativas, los obsecuentes y corruptos partidos de la ex Concertación obtuvieron un resultado que ni siquiera en sus más pesimistas estimaciones se habían imaginado. Sus votaciones sumadas, incluyendo esta vez a los liberales y al PRO, no alcanzan a llegar siquiera al 15% de los votos distritales válidamente emitidos. El partido más votado en la “lista del apruebo”, el PS, ni siquiera llega a un escuálido 5% de ellos, el PPD al 3% y el PR al 2%. Por su parte, el otrora poderoso PDC, con solo un 3,65% de los votos, apenas logró elegir de entre aquellos que aspiraban a obtener un cupo en la Convención a solo uno de sus militantes: el presidente del partido. En el camino quedaron varias de las figuras más emblemáticas de sus pasados gobiernos: René Cortázar, Jorge Correa, Carlos Ominami, Mariana Aylwin, Clemente Pérez, etc. En suma, toda esa coalición que tanto alarde hizo de sus presuntos “éxitos” de alcance y significación histórica, recibió esta vez un contundente repudio de la ciudadanía.</p>
<p>Resulta interesante comparar los resultados de la votación de convencionales con la de concejales municipales ya que en esta última no se permitió conformar listas de independientes y la presencia de candidaturas de este carácter fue mínima. El elector se vio así, salvo excepciones, compelido a marcar una preferencia de signo partidario. Al hacerlo, se constata que la pérdida de votos que sufren los partidos en la elección de convencionales a causa de la presencia de las candidaturas independientes y de pueblos indígenas es del orden de los 2 millones 500 mil votos. En este cuadro, los partidos políticos que se vieron más claramente afectados son los pertenecientes a la ex Concertación –agrupados ahora junto a dos grupos menores en la lista del Apruebo– quienes experimentan una merma de casi 1 millón 200 mil votos. La derecha por su parte pierde poco más de 800 mil votos y los partidos de izquierda agrupados principalmente en la lista del Apruebo dignidad poco más de 500 mil votos.</p>
<p>La gran votación obtenida por las listas de independientes, a pesar de que su gran dispersión jugaba en contra de un mayor número de convencionales electos, es también una expresión de que la desconfianza ciudadana en la corrupta y obsecuente casta política del duopolio sigue siendo muy elevada. La mayor parte de la población no le perdona sus altos grados de corrupción, las obscenas prebendas que se ha creado para sí misma, su irritante nepotismo y su marcado desinterés por los problemas que aquejan a las grandes mayorías, al tiempo que se muestran sumamente obsecuentes ante los intereses del reducido pero poderoso grupo de grandes empresarios que controlan el país. Y el resultado electoral, al evidenciarlo de manera indesmentible, da cuenta con ello de una correlación de fuerzas que en la ciudadanía es hoy ampliamente favorable para continuar avanzando en dirección a un cambio político efectivo que a lo menos permita dejar atrás las políticas económicas neoliberales y su actual blindaje institucional.</p>
<p>No obstante, es claro que el enorme potencial de la movilización social que cobró forma en la rebelión popular de octubre de 2019 no logró reflejarse con toda su fuerza sobre el escenario electoral, dada la gran dispersión de las listas que buscaron expresarlo. Ello no es sino una manifestación más de que la principal debilidad que acompaña a la movilización social es la inexistencia de un sujeto político en que ella logre reconocerse plenamente. En una importante medida esa movilización ha sido la de un repudio generalizado y transversal a la casta política y una profunda desconfianza en los partidos políticos como canales de expresión de sus demandas. La conformación de las listas de independientes da cuenta ya de un cierto nivel de avance, aunque aun primario, en la organización política de ese potencial, predominando en general las iniciativas de carácter territorial (como la lista del pueblo) por sobre otras más vinculadas a los movimientos y demandas sociales específicas (educación, previsión, feministas, etc.)</p>
<blockquote><p>Por otra parte, un sector importante de los independientes responde, a pesar del discurso progresista que esgrimieron durante la campaña, a sectores que mantienen nexos con el gran empresariado, por lo que es dudoso que estén dispuestos a ir demasiado lejos por un camino acorde con transformaciones sociales efectivas que la gran mayoría anhela.</p></blockquote>
<p>Hay que considerar que incluso un parte de las corrientes que se reclaman de izquierda mantienen posiciones ambiguas a este respecto tomando como ejemplo de sus objetivos a los sistemas de protección social existentes en Europa occidental, sembrando así ilusiones de corte socialdemócrata. Son pocos los que plantean clara y abiertamente la necesidad de que el país recupere el pleno control de sus riquezas naturales, limitando su atención a las reivindicaciones en materia de educación, salud y previsión, ambientalistas, de género y diversidad sexual, de pueblos originarios, etc. El discurso de estos grupos puede ser entonces antineoliberal pero está lejos de ser anticapitalista.</p>
<p>Un fenómeno que no se puede pasar por alto es el ya crónico ausentismo electoral. En el curso del domingo 16 se temió que la baja participación electoral le permitiría a la derecha obtener una importante ventaja ya que los mayores porcentajes de participación se registraban en las comunas ricas. Si bien ello no sucedió, el ausentismo fue efectivamente muy elevado, llegando casi al 60% del padrón electoral; un 10% menos que en el plebiscito del 25 de octubre pasado.</p>
<blockquote><p>De poco más de 14 millones 900 mil personas con derecho a sufragio concurrieron a las urnas solo casi 6 millones y medio, restándose de hacerlo casi 8 millones y medio.</p></blockquote>
<p>En el padrón correspondiente a los integrantes de los pueblos indígenas la participación llegó apenas al 23%, lo que significa que casi 950 mil personas que podían votar para determinar los cupos que les fueron reservados no lo hicieron, sea porque no concurrieron a las urnas o bien porque prefirieron votar por algún postulante de sus respectivos distritos.</p>
<p>Se ha señalado que el alto nivel de ausentismo obedeció en parte a situaciones contingentes tales como los temores asociados a la pandemia, las dificultades creadas por la falta de movilización hacia lugares absurdamente alejados de los lugares de residencia de los votantes y aun la simultaneidad de cuatro elecciones de alcances no del todo claros para muchos. Pero es evidente que en su mayor parte este fenómeno responde a la desafección ya crónica de una parte significativa de la población con respecto al sistema político y sus integrantes. Si bien esto da cuenta de un fenómeno que es necesario observar con cuidado, en lo inmediato es razonable suponer que un mayor nivel de participación no habría arrojado un resultado electoral significativamente diferente. De hecho, una elección es una gran encuesta de opinión con una muestra que por su tamaño resulta ser bastante representativa del universo. Por lo tanto, ella indica bien lo que al menos existe ya en potencia y que será necesario luego transformar en realidad.</p>
<p style="padding-left: 80px;"><span style="font-size: 16px;">En consecuencia, lo que el resultado de esta elección muestra en una perspectiva de más largo plazo es la existencia aun de una gran reserva de fuerzas sociales que se hallan como nunca potencialmente movilizables en función de sus demandas sociales específicas. Sin embargo, no es para nada claro, más allá de la existencia de algunas corrientes anticapitalistas que llaman a no participar en las elecciones, que una eventual activación política de esa gran proporción de la población que se ha mantenido al margen de esta contienda logre necesariamente llegar a movilizarse bajo el influjo de fuerzas anticapitalistas. </span></p>
<p>Como resultado de nuevas e inevitables frustraciones y de la ausencia de un liderazgo revolucionario arraigado en las masas no se puede descartar a priori que ese potencial de lucha pudiese llegar a dar sostén a “populismos” de corte fascistoide como ya ha ocurrido en varios de los casos más recientes de la experiencia política de América latina. Todo dependerá de la capacidad que exhiban los revolucionarios para ofrecer a las masas una perspectiva de lucha justa y clara, que resulte ante ellas tan legítima como viable.</p>
<p>La crisis política que vive el país es una expresión del gran descontento ciudadano acumulado en las tres décadas de vigencia de la llamada «democracia de los acuerdos». Los principales protagonistas de ese descontento han sido las jóvenes generaciones que no se muestran dispuestas, como ocurrió con sus mayores, a aceptar las continuas y abusivas imposiciones de los poderes fácticos que imperan en el país. Ellas han podido constatar la gran disonancia existente entre los discursos grandilocuentes y la práctica desvergonzadamente corrupta de la mayor parte de la casta política, que fija un piso de salarios de hambre para la población trabajadora mientras se niega a rebajar los propios excesivamente altos. Esas jóvenes generaciones no se tragan el idílico cuadro de éxito con que los medios controlados por la elite empresarial presentan al modelo económico neoliberal vigente, pero que en la realidad solo resulta paradisíaco para los grandes inversionistas al tiempo que constituye un infierno cotidiano para la inmensa mayoría.</p>
<p>Pero sería miope pasar por alto que el trasfondo de esta crisis política está dado por las contradicciones de clase que surcan de un extremo a otro la sociedad chilena, articulando el sistema económico y social vigente y configurando las relaciones de poder que imperan en el país. La realidad de este sistema impone de manera inevitable como criterio de racionalidad económica la valorización del capital por sobre la valorización de la vida, es decir, prioriza, por sobre cualquier otra consideración, la voracidad insaciable del capital, dictando así su pauta a las decisiones políticas. Un criterio de racionalidad económica que descarga todo el peso de los costos sobre las espaldas del pueblo trabajador a la vez que reserva los beneficios a una minoría cada vez más rica y poderosa. Un criterio de racionalidad económica que se justifica con una visión ideológica que se propaga incansablemente a través de los medios de comunicación masivos, buscando lavar el cerebro de las personas para convertir sus contenidos en verdades de sentido común.</p>
<p>Los grandes mitos de la ideología liberal se han visto rotundamente desmentidos por la realidad económica, social y política de las últimas décadas en Chile. La idea de una sociedad abierta, con iguales oportunidades para todos contrasta violentamente con la realidad de una extrema desigualdad económica y social y con una legalidad diseñada claramente en función del objetivo de preservar e incrementar esa desigualdad. La presunta armonía espontanea que generaría la libertad de los intercambios entre los intereses individuales y sociales se ve así ostensiblemente negada. <span style="font-size: 16px;">El dulce mito de la soberanía del consumidor en un mercado supuestamente competitivo no pasa de ser una broma ante la persistente realidad de los oligopolios y las colusiones en materia de precios.</span> Las alegadas virtudes de los equilibrios macroeconómicos operan sobre la base de ominosos y despiadados desequilibrios macrosociales. La sociedad toda se ve constantemente extorsionada por las abusivas exigencias que impone el gran capital.</p>
<p>Se trata, en suma, de las contradicciones inherentes al sistema capitalista bajo la modalidad en que ellas operan actualmente en las condiciones de un espacio económico periférico como el de Chile. Es cierto que esas contradicciones se han visto agudizadas hasta el extremo al vehiculizar ese afán de imposición total del capital que han representado las políticas neoliberales. Pero es indudable que también continuarán operando en la versión más moderada que representa una política de corte socialdemócrata, viéndose ésta impelida a desconocer o postergar parte importante de los derechos e intereses del pueblo trabajador. Por lo tanto, si el gran objetivo a que aspira la mayoría es la construcción de una economía realmente solidaria, articulada centralmente sobre el objetivo irrenunciable de la valorización de la vida, ello inevitablemente exige como condición ineludible proponerse y llevar a cabo la superación efectiva del sistema de explotación capitalista.</p>
<p>La valorización del capital como objetivo central que orienta e impulsa la actividad económica conlleva en cambio, necesariamente, insuperables condicionamientos que se manifiestan en todos los males que la población trabajadora del país aspira hoy a superar: desigualdad social aguda, creciente exclusión social, superexplotación del trabajo, destrucción ambiental, discriminaciones de todo género, etc. Y en un país de capitalismo periférico como lo es Chile, por efecto de la intensa competencia que impera en los mercados, conlleva además la presencia de barreras insuperables al desarrollo autónomo de sus capacidades productivas. De allí que el capitalismo mundial en sus áreas periféricas por lo general no ofrezca otra perspectiva que la de perpetuar un modelo productivo de carácter extractivista, con fuerte impacto sobre los ecosistemas y las condiciones laborales y salariales de los trabajadores y con una creciente pérdida de soberanía frente a las abusivas demandas de las grandes empresas del capital transnacional.</p>
<p style="padding-left: 80px;"><span style="font-size: 16px;">Si abordamos el examen de la situación política nacional desde la perspectiva del objetivo estratégico que hemos señalado, cabe preguntarse: la participación en estas elecciones y su resultado ¿contribuye a potenciar la movilización social o necesaria e inevitablemente la debilita? ¿Qué relación ella guarda con el desarrollo de los fenómenos de conciencia política de masas? No se necesita ser muy perspicaz para comprender que los resultados de esta elección no debilitan sino que fortalecen las perspectivas de la movilización popular. No cierran sino que abren buenas posibilidades de continuar manteniendo vivo el interés del pueblo trabajador por los principales cuestionamientos que ha levantado en contra de la realidad del Chile de hoy, con su pesada carga de injusticias, abusos y desigualdades, posibilitando aumentar así su nivel general de conciencia política sobre las reales causas de sus problemas y los cambios políticos y económicos que se necesitan para poder superarlos.</span></p>
<p>A pesar de la enorme asimetría de poder material con que se desarrolla esta lucha, cuando se instala y masifica como ahora un clima de debate cívico que pone directamente en cuestión la ideología de la clase dominante, la intervención activa en ese cuestionamiento –premunidos de la incontestable fortaleza moral de los valores de la justicia– abre una posibilidad cierta de cambiar el estado de cosas existente. <strong>El resultado de la elección ha permitido constatar que el impulso a favor de un cambio profundo por una real democratización del sistema político y un cambio radical de orientación en el plano económico-social continúa vivo y que, a pesar de la forzada desmovilización que le fue impuesta por la pandemia, tampoco se ha debilitado</strong>. A pesar de todas las dificultades y trabas que ha debido encarar para ocupar un lugar protagónico en la escena política, ese impulso ha logrado plasmarse en un discurso claramente contrahegemónico, al menos con respecto a las políticas neoliberales aplicadas hasta ahora.</p>
<p>Ello reafirma, como una elemental constatación de realismo político, que si bien los espacios institucionales no son el campo preferencial de intervención de las grandes mayorías del pueblo, sí constituyen en cambio, por su incuestionable resonancia en el debate público, un importante espacio de confrontación discursiva y disputa política. Un espacio que, por ello mismo, no se puede ignorar ni dejar gratuitamente en manos de los representantes, voceros y servidores de la clase dominante, siendo esto clave para la maduración de la conciencia política y la acumulación de fuerzas que todo proceso de transformación social necesita para poder abrirse paso y prosperar.</p>
<blockquote><p>Para hacer posible una transformación real y profunda de la sociedad es necesario darse a la tarea de incidir en la conciencia de la inmensa mayoría y construir con ella una fuerza social y política capaz de lograr ese objetivo. Se trata, en suma, de transformar el descontento en una fuerza real y efectiva de transformación social.</p></blockquote>
<p>El debate constitucional que se avecina tenderá por su propia naturaleza a estar fuertemente centrado en el diseño del sistema político-institucional, con sus procedimientos de generación de autoridades y toma de decisiones, sin llevar necesariamente a cuestionar en forma directa al sistema económico social vigente. Sin embargo, es claro que todo avance en la democratización del sistema político será siempre resistido por la clase dominante ante el temor de que en su seno se pueda llegar a cuestionar radicalmente su situación de privilegio. Es por ello que se afana persistentemente por mantener vigentes todo tipo de restricciones y artimañas para coartar el debate político y distorsionar la libre expresión de la voluntad popular. Y es por ello también que una lucha consecuente por la democracia solo está claramente en sintonía con los intereses y aspiraciones de justicia del pueblo trabajador. Esa es una puerta que al abrirse ayuda a crear las condiciones políticas necesarias para la superación del capitalismo.</p>
<p>El eje de la disputa política cuando ella invoca y se realiza bajo el manto protector de un proceso de real democratización está en la legitimidad de los mecanismos a través de los cuales se adoptan las decisiones y en la conveniencia de las propuestas que sobre esa base de legitimidad se formulan.</p>
<blockquote><p>El principio clave es que el único y real fundamento de un orden democrático radica en el efectivo ejercicio de la soberanía del pueblo. Esto significa que el orden legal es legítimo, y por tanto respetable, en la medida en que sea una genuina expresión de la voluntad popular.</p></blockquote>
<p>Lo democrático entonces es permitirle al pueblo expresar libre y soberanamente su voluntad, sin la espuria pretensión de coartarla con reglas y restricciones como las que continúan tratando de imponer al futuro trabajo de la Convención los firmantes del llamado acuerdo por la paz. Hay que impedir que el poder político instituido por el orden normativo pinochetista pretenda seguir dictando así los límites de lo posible, negándose a reconocer la soberanía del pueblo.</p>
<p>Más allá de lo meramente político-institucional están todas aquellas aspiraciones ciudadanas de justicia social que impulsaron la rebelión popular del 18 de octubre y que el actual entramado constitucional y político ha logrado mantener a raya por tantos años para beneficiar exclusivamente a esa exigua minoría rica y poderosa que mantiene en sus manos las verdaderas riendas del poder. Una vez conocido el resultado de la elección de convencionales se alzaron de inmediato voces que han buscado desmerecer el profundo anhelo de cambios expresado por la ciudadanía. Se descalifica esos anhelos como una mera expresión de voluntarismo, como si ellos estuviesen en irremediable contradicción con lo que es materialmente posible. Lo que se reputa posible, sensato y racional en tales discursos es lo que dictan los criterios de racionalidad con que opera el sistema de explotación capitalista en que vivimos y la clara pretensión de preservar incólume la continuidad del mismo.</p>
<p><span style="font-size: 16px;">También hay quienes, desde la perspectiva contraria, parecen subestimar el potencial revolucionario que puede llegar a desarrollar la lucha por reformas que en sí mismas no trascienden los marcos del sistema (nacionalizaciones, un sistema tributario progresivo, la garantía de derechos sociales básicos en educación, salud y previsión, etc.)</span>. Pero lo que el impulso de ese tipo de luchas claramente permite, a condición de basarse en la movilización popular, es elevar los niveles de conciencia, organización y movilización de las amplias capas de la población interesadas en tales reformas, condición insoslayable de toda lucha revolucionaria. En rigor la movilización popular no responde jamás a un proyecto político global y claramente decantado sino siempre a las demandas específicas más sentidas y son éstas las portadoras de un potencial revolucionario en la medida en que no puedan ser cabalmente satisfechas en el marco del sistema y de las condiciones en que éste se desenvuelve.</p>
<p>Por otra parte hay que pensar los procesos revolucionarios no según un modelo determinado, fruto de algunas de las luchas pasadas. La propia experiencia indica que cada proceso revolucionario discurre por cauces enteramente originales. A lo más podemos extraer de tales experiencias ricas enseñanzas políticas que nos ayudarán a visualizar mejor los desafíos que enfrentamos.</p>
<p style="padding-left: 80px;"><span style="font-size: 16px;">En consecuencia, debemos asumir el curso de las luchas como parte de una realidad social abierta y cada vez más compleja, en que la fuerza motriz de su dinamismo, en un sentido directo e inmediato, son siempre los cambios en los estados de conciencia colectiva de la población y no las formas específicas a través de las cuales dichos cambios se manifiestan. Lo clave será, en todos los casos, empujar la movilización popular hasta lograr que su fuerza logre plasmarse en transformaciones efectivas en las relaciones de poder político y militar y en nuevas normas e instituciones que las expresen.</span></p>
<p>Los desafíos que vienen ahora son de gran significación política. <span style="font-size: 16px;"><strong>El más importante será sin duda el de lograr que la población siga de cerca el curso de la discusión en el seno de la Convención Constitucional y que se movilice con decisión para ayudar a liberarla de los amarres antidemocráticos que le impuso la desprestigiada casta política del duopolio de los 30 años.</strong> </span>Esto significa demandar que ella pueda actuar como una Asamblea Constituyente plenamente soberana. Pero en el curso de los próximos meses el desarrollo de estos debates se va a realizar, también, en consonancia con las campañas correspondientes a la elección presidencial y parlamentaria de noviembre próximo, lo cual contribuirá a acrecentar el interés de la ciudadanía por las propuestas que formulen y el modo en que aborden los diversos problemas las diversas fuerzas políticas en lucha. En consecuencia, encaramos ahora un periodo político de gran trascendencia por las definiciones que se han de adoptar sobre el futuro del país.</p>
<p>Es del todo claro que la clase dominante, a pesar de la merma electoral de sus partidos, no ha perdido su poder y que, manteniendo el control de las palancas claves del mismo, intentará por todos los medios a su alcance revertir la desmedrada situación política en que se encuentra. En efecto, cuando hablamos del poder aludimos a la capacidad de una clase de imponer su voluntad sobre la población, capacidad que se funda, en última instancia, en el monopolio de la fuerza por los cuerpos armados del Estado. Por lo tanto, habrá que mantenerse alertas para evitar o contrarrestar cada uno de los golpes de quienes hoy lo detentan. Pero cabe advertir que aun la cohesionada obediencia de tales cuerpos armados ante los que detentan y ejercen el poder en una situación de agudo conflicto político depende de que también ellos reconozcan en estos a un mandato legítimo. Y esa obediencia se torna inevitablemente incierta cuando las demandas que la población levanta en contra de la autoridad pueden ser también acogidas por ellos como legítimas.</p>
<blockquote><p>No obstante, el impulso transformador enfrentará además el riesgo de verse empantanado por la estrechez de miras y el espíritu conciliador que suelen manifestar algunas corrientes y liderazgos que se presumen de izquierda y que parecen conformarse con transformaciones puramente superficiales del sistema.</p></blockquote>
<p>Sería lamentable que finalmente ello ocurriera. Para evitarlo será imprescindible poner el acento en el reimpulso de las grandes movilizaciones de masas y en lograr una mayor articulación de sus expresiones más combativas, reinstalando primero con fuerza las demandas surgidas en respuesta a la represión de la movilización popular, exigiendo la liberación de los presos políticos de la revuelta, el castigo de los represores y la reparación a las víctimas de la violencia policial, aprestándonos a participar luego activamente, junto a los más amplios sectores de la población, en el debate político de fondo que deberá desarrollarse en el seno de la Convención.</p>
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		<title>&#034;Aquí estoy para incitarles a la hazaña de reconstituir la nación chilena tal como la soñamos&#034;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Feb 2020 23:40:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[alegria]]></category>
		<category><![CDATA[chile]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><b>Discurso ante el Congreso de la República, 21 de mayo de 1971.</b><br />
"Aquí estoy para incitarles a la hazaña de reconstituir la nación chilena tal como la soñamos. Un Chile en que todos los niños empiecen su vida en igualdad de condiciones, por la atención médica que reciben, por la educación que se les suministra, por lo que comen. Un Chile en que la capacidad creadora de cada hombre y de cada mujer encuentre cómo florecer, no en contra de los demás, sino en favor de una vida mejor para todos.<br />
Más allá de estas cuestiones básicas se plantea una que desafía a nuestro tiempo como su interrogante esencial: ¿Cómo devolver al hombre, sobre todo al joven, un sentido de misión que le infunda una nueva alegría de vivir y que confiera dignidad a su existencia? No hay otro camino sino apasionarse en el esfuerzo generoso de realizar grandes tareas impersonales, como autosuperación de la propia condición humana, hasta hoy envilecida por la división entre privilegiados y desposeídos."</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>“Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”</em></p>
<p>&nbsp;<br />
<strong>Discurso ante el Congreso de la República, 21 de mayo de 1971</strong><br />
<a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/02/Salvador-Allende.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-59075" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/02/Salvador-Allende-249x300.jpg" alt="" width="249" height="300" /></a>Conciudadanos del Congreso:<br />
Al comparecer ante ustedes para cumplir con el mandato constitucional, atribuyo a este Mensaje una doble trascendencia: es el primero de un Gobierno que acaba de asumir la dirección del país, y se entrega ante exigencias únicas en nuestra historia política.<br />
Por ello quiero concederle un contenido especial, concorde con su significado presente y su alcance para el futuro.<br />
Durante 27 años concurrí a a este recinto, casi siempre como Parlamentario de oposición.<br />
Hoy lo hago como Jefe de Estado, por la voluntad del pueblo ratificada por el Congreso.<br />
Tengo muy presente que aquí se debatieron y se fijaron las leyes que ordenaban la estructura agraria latifundista, pero aquí también fueron derogadas instituciones obsoletas para sentar las bases legales de la reforma agraria que estamos llevando a cabo. Las normas institucionales en que se basa la explotación extranjera de los recursos naturales de Chile fueron aquí establecidas. Pero este mismo Parlamento las revisa, ahora, para devolver a los chilenos lo que por derecho les pertenece.<br />
El Congreso elabora la institucionalidad legal, y así regula el orden social dentro del cual se arraiga; por eso durante más de un siglo ha sido más sensible a los intereses de los poderosos que al sufrimiento del pueblo.<br />
En el comienzo de esta legislatura debo plantear este problema: Chile tiene ahora en el Gobierno una nueva fuerza política cuya función social es dar respaldo no a la clase dominante tradicional, sino a las grandes mayorías. A este cambio en la estructura de poder debe corresponder, necesariamente, una profunda transformación en el orden socioeconómico que el Parlamento está llamando a institucionalizar.<br />
A lo avanzado en la liberación de las energías chilenas para reedificar la nación, tendrán que seguir pasos más decisivos. A la Reforma Agraria en marcha, a la nacionalización del cobre que sólo espera la aprobación del Congreso Pleno, cumple agregar, ahora, nuevas reformas. Sea por iniciativa del Parlamento, sea por propuesta del Ejecutivo, sea por iniciativa conjunta de los dos poderes, sea con apelación legal al fundamento de todo poder, que es la soberanía popular expresada en consulta plebiscitaria.<br />
Se nos plantea el desafío de ponerlo todo en tela de juicio. Tenemos urgencia de preguntar a cada ley, a cada institución existente y hasta a cada persona, si está sirviendo o no a nuestro desarrollo integral y autónomo.<br />
Estoy seguro de que pocas veces en la historia se presentó al Parlamento de cualquier nación un reto de esta magnitud.<br />
<strong>LA SUPERACION DEL CAPITALISMO EN CHILE</strong><br />
Las circunstancias de Rusia en el año 1917 y de Chile en el presente son muy distintas. Sin embargo, el desafío histórico es semejante.<br />
La Rusia del año 17 tomó las decisiones que más afectaron a la historia contemporánea. Allí se llegó a pensar que la Europa atrasada podría encontrarse delante de la Europa avanzada, que la primera revolución socialista no se daría, necesariamente, en las entrañas de las potencias industriales. Allí se aceptó el reto y se edificó una de las formas de construcción de la sociedad socialista que es la dictadura del proletariado.<br />
Hoy nadie duda que, por esta vía, naciones con gran masa de población pueden, en períodos relativamente breves, romper con el atraso y ponerse a la altura de la civilización de nuestro tiempo. Los ejemplos de la URSS y de la República Popular China son elocuentes por sí mismos.<br />
Como Rusia, entonces, Chile se encuentra ante la necesidad de iniciar una manera nueva de construir la sociedad socialista: la vía revolucionaria nuestra, la vía pluralista, anticipada por los clásicos del marxismo, pero jamás antes concretada. Los pensadores sociales han supuesto que los primeros en recorrerla serían naciones más desarrolladas, probablemente Italia y Francia, con sus poderosos partidos obreros de definición marxista.<br />
Sin embargo, una vez más, la historia permite romper con el pasado y construir un nuevo modelo de sociedad, no sólo donde teóricamente era más previsible, sino donde se crearon condiciones concretas más favorables para su logro. Chile es hoy la primera nación de la Tierra llamada a conformar el segundo modelo de transición a la sociedad socialista.<br />
<strong>Este desafío despierta vivo interés más allá de las fronteras patrias. Todos saben, o intuyen, que aquí y ahora, la historia empieza a dar un nuevo giro, en la medida que estemos los chilenos conscientes de la empresa. Algunos entre nosotros, los menos quizás, sólo ven las enormes dificultades de la tarea. Otros, los más, buscamos la posibilidad de enfrentarla con éxito. Por mi parte, estoy seguro que tendremos la energía y la capacidad necesarias para llevar adelante nuestro esfuerzo, modelando la primera sociedad socialista edificada según un modelo democrático, pluralista y libertario.</strong><br />
Los escépticos y los catastrofistas dirán que no es posible. Dirán que un Parlamento que tan bien sirvió a las clases dominantes es incapaz de transfigurarse para llegar a ser el Parlamento del Pueblo chileno.<br />
Aún más, enfáticamente han dicho que las Fuerzas Armadas y Carabineros, hasta ahora sostén del orden institucional que superaremos, no aceptarían garantizar la voluntad popular decidida a edificar el socialismo en nuestro país. Olvidan la conciencia patriótica de nuestras Fuerzas Armadas y de Carabineros, su tradición profesional y su sometimiento al poder civil. Para decirlo en los propios términos del general Schneider, en la Fuerzas Armadas, como «parte integrante y representativa de la Nación y como estructura del Estado, lo permanente y lo temporal organizan y contrapesan los cambios periódicos que rigen su vida política dentro de un régimen legal».<br />
Por mi parte declaro, señores miembros del Congreso Nacional, que fundándose esta institución en el voto popular, nada en su naturaleza misma le impide renovarse para convertirse de hecho en el Parlamento del pueblo. Y afirmo que las Fuerzas Armadas chilenas y el Cuerpo de Carabineros, guardando fidelidad a su deber y a su tradición de no interferir en el proceso político, serán el respaldo de una ordenación social que corresponda a la voluntad popular expresada en los términos que la Constitución establezca. Una ordenación más justa, más humana y más generosa para todos, pero esencialmente para los trabajadores que hasta hoy dieron tanto sin recibir casi nada.<br />
Las dificultades que enfrentamos no se sitúan en ese campo. Residen realmente en la extraordinaria complejidad de las tareas que nos esperan: institucionalizar la vía política hacia el socialismo, y lograrlo a partir de nuestra realidad presente, de sociedad agobiada por el atraso y la pobreza propios de la dependencia y del subdesarrollo; romper con los factores causantes del retardo y al mismo tiempo edificar una nueva estructura socioeconómica capaz de proveer a la prosperidad colectiva.<br />
Las causas del atraso estuvieron -y están todavía- en el maridaje de las clases dominantes tradicionales con la subordinación externa y con la explotación clasista interna. Ellas lucraban con la asociación a intereses extranjeros, y con la apropiación de los excedentes producidos por los trabajadores, no dejando a éstos sino un mínimo indispensable para reponer su capacidad laboral.<br />
<strong>Nuestra primera tarea es deshacer esta estructura constructiva que sólo genera un crecimiento deformado. Pero simultáneamente es preciso edificar la nueva economía, de modo que suceda a la otra sin solución de continuidad, edificarla conservando al máximo la capacidad productiva y técnica que conseguimos pese a las vicisitudes del subdesarrollo, edificarla sin crisis artificiales elaboradas por los que verán proscritos sus arcaicos privilegios.</strong><br />
<strong>Más allá de estas cuestiones básicas se plantea una que desafía a nuestro tiempo como su interrogante esencial: ¿Cómo devolver al hombre, sobre todo al joven, un sentido de misión que le infunda una nueva alegría de vivir y que confiera dignidad a su existencia? No hay otro camino sino apasionarse en el esfuerzo generoso de realizar grandes tareas impersonales, como autosuperación de la propia condición humana, hasta hoy envilecida por la división entre privilegiados y desposeídos.</strong><br />
<strong>Nadie puede hoy imaginar soluciones para los tiempos lejanos del futuro, cuando todos los pueblos habrán alcanzado la abundancia y la satisfacción de sus necesidades materiales y heredado, al mismo tiempo, el patrimonio cultural de la humanidad. Pero aquí y ahora, en Chile y en América Latina, tenemos la posibilidad y el deber de desencadenar las energías creadoras, particularmente de la juventud, para misiones que nos conmuevan más que cualquier otra empresa del pasado.</strong><br />
<strong>Tal es la esperanza de construir un mundo que supere la división entre ricos y pobres. Y en nuestro caso, edificar una sociedad en la que se proscriba la guerra de unos contra otros en la competencia económica; en la que no tenga sentido la lucha por privilegios profesionales; ni la indiferencia hacia el destino ajeno que convierte a los poderosos en extorsión de los débiles.</strong><br />
<strong>Pocas veces los hombres necesitaron tanto como ahora de fe en sí mismos y en su capacidad de rehacer el mundo, de renovar la vida.</strong><br />
Es éste un tiempo inverosímil, que provee los medios materiales para realizar las utopías más generosas del pasado. Sólo nos impide lograrlo el peso de una herencia de codicias, de medios y tradiciones institucionales obsoletas. Entre nuestra época y la del hombre liberado en escala planetaria, lo que media es superar esta herencia. Sólo así se podrá convocar a los hombres a reedificarse no como reductos de un pasado de esclavitud y explotación, sino como realización consciente de sus más nobles potencialidades. Este es el ideal socialista.<br />
Un observador ingenuo, ubicado en algún país desarrollado poseedor de esos medios materiales, podría suponer que esta reflexión es un nuevo estilo de los pueblos atrasados para pedir ayuda, una invocación más de los pobres a la caridad de los ricos. No se trata de esto, sino de lo contrario. La ordenación interna de todas las sociedades bajo hegemonía de los desposeídos, la modificación de las relaciones de intercambio internacional exigidas por los pueblos expoliados, tendrán como consecuencia no sólo liquidar la miseria y el atraso de los pobres, sino liberar a los países poderosos de su condena al despotismo. Así como la emancipación del esclavo libera al amo, así la construcción socialista con que se enfrentan los pueblos de nuestro tiempo tiene sentido tanto para las naciones desheredadas como para las privilegiadas, ya que unas y otras arrojarán las cadenas que degradan su sociedad.<br />
Señores Miembros del Congreso Nacional:<br />
<strong>Aquí estoy para incitarles a la hazaña de reconstituir la nación chilena tal como la soñamos. Un Chile en que todos los niños empiecen su vida en igualdad de condiciones, por la atención médica que reciben, por la educación que se les suministra, por lo que comen. Un Chile en que la capacidad creadora de cada hombre y de cada mujer encuentre cómo florecer, no en contra de los demás, sino en favor de una vida mejor para todos.</strong><br />
<strong>NUESTRO CAMINO HACIA EL SOCIALISMO</strong><br />
Cumplir estas aspiraciones supone un largo camino y enormes esfuerzos de todos los chilenos. Supone, además, como requisito previo fundamental, que podamos establecer los cauces institucionales de la nueva forma de ordenación socialista en pluralismo y libertad. La tarea es de complejidad extraordinaria porque no hay precedente en que podamos inspirarnos. Pisamos un camino nuevo; marchamos sin guía por un terreno desconocido; apenas teniendo como brújula nuestra fidelidad al humanismo de todas las épocas -particularmente al humanismo marxista- y teniendo como norte el proyecto de la sociedad que deseamos, inspirada en los anhelos más hondamente enraizados en el pueblo chileno.<br />
<strong>Científica y tecnológicamente hace tiempo que es posible crear sistemas productivos para asegurar, a todos, los bienes fundamentales que hoy sólo disfrutan las minorías. Las dificultades no están en la técnica y, en nuestro caso, por lo menos, tampoco residen en la carencia de recursos naturales o humanos. Lo que impide realizar los ideales es el modo de ordenación de la sociedad, es la naturaleza de los intereses que la rigieron hasta ahora, son los obstáculos con que se enfrentan las naciones dependientes. Sobre aquellas situaciones estructurales y sobre estas compulsiones institucionales debemos concentrar nuestra atención.</strong><br />
En términos más directos, nuestra tarea es definir y poner en práctica como la vía chilena al socialismo, un modelo nuevo de Estado, de economía y de sociedad, centrado en el hombre, sus necesidades y sus aspiraciones. Para eso es preciso el coraje de los que osaron repensar el mundo como un proyecto al servicio del hombre. No existen experiencias anteriores que podamos usar como modelo, tenemos que desarrollar la teoría y la práctica de nuevas formas de organización social, política y económica, tanto para la ruptura con el subdesarrollo como para la creación socialista.<br />
Sólo podremos cumplirlo a condición de no desbordar ni alejarnos de nuestra tarea. Si olvidáramos que nuestra misión es establecer un proyecto social para el hombre, toda la lucha de nuestro pueblo por el socialismo se convertiría en un intento reformista más. Si olvidásemos las condiciones concretas de que partimos, pretendiendo crear aquí y ahora algo que exceda nuestras posibilidades, también fracasaríamos.<br />
Caminamos hacia el socialismo no por amor académico a un cuerpo doctrinario. Nos impulsa la energía de nuestro pueblo que sabe el imperativo ineludible de vencer el atraso y siente al régimen socialista como el único que se ofrece a las naciones modernas para reconstruirse racionalmente en libertad, autonomía y dignidad. Vamos al socialismo por el rechazo voluntario, a través del voto popular, del sistema capitalista y dependiente cuyo saldo es una sociedad crudamente desigualitaria, estratificada en clases antagónicas, deformada por la injusticia social y degradada por el deterioro de las bases mismas de la solidaridad humana.<br />
En nombre de la reconstrucción socialista de la sociedad chilena ganamos las elecciones presidenciales y confirmamos nuestra victoria en la elección de regidores.<br />
Esta es nuestra bandera, en torno a la cual movilizaremos políticamente al pueblo como el actor de nuestro proyecto y como legitimador de nuestra acción. Nuestros planes de gobierno son el Programa de la Unidad Popular con que concurrimos a las elecciones. Y nuestras obras no sacrificarán la atención de las necesidades de los chilenos de ahora en provecho de empresas ciclópeas. Nuestro objetivo no es otro que la edificación progresiva de una nueva estructura de poder fundada en las mayorías, y centrada en satisfacer en el menor plazo posible los apremios más urgentes de las generaciones actuales.<br />
Atender a las reivindicaciones populares es la única forma de contribuir de hecho a la solución de los grandes problemas humanos; porque ningún valor universal merece ese nombre si no es reductible a lo nacional, a lo regional y hasta a las condiciones locales de existencia de cada familia.<br />
<strong>Nuestro ideario podría parecer demasiado sencillo para los que prefieren las grandes promesas. Pero el pueblo necesita abrigar sus familias en casas decentes, con un mínimo de facilidades higiénicas, educar a sus hijos en escuelas que no hayan sido hechas sólo para pobres, comer lo suficiente en cada día del año, el pueblo necesita trabajo, amparo en la enfermedad y en la vejez, respeto a su personalidad. Eso es lo que aspiramos dar en un plazo previsible a todos los chilenos. Lo que ha sido negado a América Latina a lo largo de siglos. Lo que algunas naciones empiezan a garantizar ahora a toda una población.</strong><br />
Empero, detrás de esta tarea y como requisito fundamental para llevarla a cabo, se impone otra igualmente trascendental. Es movilizar la voluntad de los chilenos para dedicar nuestras manos, nuestras mentes y nuestros sentimientos a recuperar al pueblo para sí mismos a fin de integrarnos en la civilización de este tiempo como dueños de nuestro destino y herederos del patrimonio de técnicas, de saber, de arte, de cultura. Orientar el país hacia la atención de esas aspiraciones fundamentales es el único modo de satisfacer las necesidades populares, de suprimir diferencias con los más favorecidos. Y, sobre todo, de dar tarea a la juventud, abriéndole amplias perspectivas de una existencia fecunda como edificadora de la sociedad en que le tocará vivir.<br />
Conciudadanos del Congreso:<br />
El mandato que se nos ha confiado compromete todos los recursos materiales y espirituales del país. Hemos llegado a un punto en que el retroceso o el inmovilismo significarían una catástrofe nacional irreparable. Es mi obligación, en esta hora, como primer responsable de la suerte de Chile, exponer claramente el camino por el que estamos avanzando y el peligro y la esperanza que, simultáneamente, nos depara.<br />
El Gobierno Popular sabe que la superación de un período histórico está determinada por los factores sociales y económicos que ese mismo período ha conformado previamente. Ellos encuadran los agentes y modalidades del cambio histórico. Desconocerlo sería ir contra la naturaleza de las cosas.<br />
En el proceso &#8216;revolucionario&#8217;que vivimos, son cinco los puntos esenciales en que confluye nuestro combate político y social: la legalidad, la institucionalidad, las libertades políticas, la violencia y la socialización de los medios de producción: cuestiones que afectan al presente y al futuro de cada conciudadano.<br />
<strong>EL PRINCIPIO DE LA LEGALIDAD</strong><br />
El principio de legalidad rige hoy en Chile. Ha sido impuesto tras una lucha de muchas generaciones contra el absolutismo y la arbitrariedad en el ejercicio del poder del Estado. Es una conquista irreversible mientras exista diferencia entre gobernantes y gobernados.<br />
<strong>No es el principio de legalidad lo que denuncian los movimientos populares. Protestamos contra una ordenación legal cuyos postulados reflejan un régimen social opresor. Nuestra normativa jurídica, las técnicas ordenadoras de las relaciones sociales entre chilenos responden hoy a las exigencias del sistema capitalista. En el régimen de transición al socialismo, las normas jurídicas responderán a las necesidades de un pueblo esforzado en edificar una nueva sociedad. Pero legalidad habrá.</strong><br />
Nuestro sistema legal debe ser modificado. De ahí la gran responsabilidad de las Cámaras en la hora presente: contribuir a que no se bloquee la transformación de nuestro sistema jurídico. Del realismo del Congreso depende, en gran medida, que a la legalidad capitalista suceda la legalidad socialista conforme a las transformaciones socioeconómicas que estamos implantando, sin que una fractura violenta de la juridicidad abra las puertas a arbitrariedades y excesos que, responsablemente, queremos evitar.<br />
<strong>EL DESARROLLO INSTITUCIONAL</strong><br />
El papel social ordenador y regulador que corresponde al régimen de Derecho está integrado a nuestro sistema institucional. La lucha de los movimientos y partidos populares que hoy son gobierno ha contribuido sustancialmente a una de las realidades más prometedoras con que cuenta el país: tenemos un sistema institucional abierto, que ha resistido incluso a quienes pretendieron violar la voluntad del pueblo.<br />
La flexibilidad de nuestro sistema institucional nos permite esperar que no será una rígida barrera de contención. Y que al igual que nuestro sistema legal, se adaptará a las nuevas exigencias para generar, a través de los cauces constitucionales, la institucionalidad nueva que exige la superación del capitalismo.<br />
El nuevo orden institucional responderá al postulado que legitima y orienta nuestra acción: transferir a los trabajadores y al pueblo en su conjunto el poder político y el poder económico. Para hacerlo posible es prioritario la propiedad social de los medios de producción fundamentales.<br />
Al mismo tiempo es necesario adecuar las instituciones políticas a la nueva realidad. Por eso, en un momento oportuno, someteremos a la voluntad soberana del pueblo la necesidad de reemplazar la actual Constitución, de fundamento liberal, por una Constitución de orientación socialista. Y el sistema bicameral en funciones, por la Cámara Unica.<br />
Es conforme con esta realidad que nuestro Programa de Gobierno se ha comprometido a realizar su obra revolucionaria respetando el Estado de Derecho. No es un simple compromiso formal, sino el reconocimiento explícito de que el principio de legalidad y el orden institucional son consubstanciales a un régimen socialista, a pesar de las dificultades que encierran para el período de transición.<br />
Mantenerlos, transformando su sentido de clase, durante este difícil período es una tarea ambiciosa de importancia decisiva para el nuevo régimen social.<br />
No obstante, su realización escapa a nuestra sola voluntad: dependerá fundamentalmente de la configuración de nuestra estructura social y económica, su evolución a corto plazo y el realismo en la actuación política de nuestro pueblo. En este momento pensamos que será posible, y actuamos en consecuencia.<br />
<strong>LAS LIBERTADES POLITICAS</strong><br />
Del mismo modo, es importante recordar que, para nosotros, representantes de las fuerzas populares, las libertades políticas son una conquista del pueblo en el penoso camino por su emancipación. Son parte de lo que hay de positivo en el período histórico que dejamos atrás. Y, por lo tanto, deben permanecer. De ahí también nuestro respeto por la libertad de conciencia y de todos los credos. Por eso destacamos con satisfacción las palabras del Cardenal Arzobispo de Santiago, Raúl Silva Henríquez, en su mensaje a los trabajadores: «La Iglesia que represento es la Iglesia de Jesús, el hijo del carpintero. Así nació, y así la queremos siempre. Su mayor dolor es que la crean olvidada de su cuna, que estuvo y está entre los humildes».<br />
Pero no seríamos revolucionarios si nos limitáramos a mantener las libertades políticas. El Gobierno de la Unidad Popular fortalecerá las libertades políticas. No basta con proclamarlas verbalmente porque son entonces frustraciones o burla. Las haremos reales, tangibles y concretas, ejercitables en la medida que conquistemos la libertad económica.<br />
En consecuencia, El Gobierno Popular inspira su política en una premisa artificialmente negada por algunos: la existencia de clases y sectores sociales con intereses antagónicos y excluyentes, y la existencia de un nivel político desigual en el seno de una misma clase o sector.<br />
Ante esta diversidad, nuestro Gobierno responde a los intereses de todos los que ganan su vida con el esfuerzo de su trabajo: obreros y profesionales, técnicos, artistas, intelectuales y empleados. Bloque social cada vez más unido en su condición común de asalariados. Por el mismo motivo nuestro Gobierno ampara a los pequeños y medianos empresarios. A todos los sectores que, con intensidad variable, son explotados por la minoría propietaria de los centros de poder.<br />
La coalición multipartidista del Gobierno Popular responde a esta realidad. Y en el enfrentamiento diario de sus intereses con los de la clase dominante se sirve de los mecanismos de confrontación y resolución que el sistema jurídico institucional establece. Reconociendo a la Oposición las libertades políticas y ajustando su actuación dentro de los límites institucionales. Las libertades políticas son una conquista de toda la sociedad chilena en cuanto Estado.<br />
Todos estos principios de acción, que se apoyan en nuestra teoría política revolucionaria, que responden a la realidad del país en el momento presente, que están contenidas en el Programa de Gobierno de la Unidad Popular, los he ratificado plenamente como Presidente de la República.<br />
Son parte de nuestro proyecto de desarrollar al máximo las posibilidades políticas de nuestro país, para que la etapa de transición hacia el socialismo sea de superación selectiva del sistema presente. Destruyendo o abandonando sus dimensiones negativas y opresoras. Vigorizando y ampliando los factores positivos.<br />
<strong>LA VIOLENCIA</strong><br />
El pueblo de Chile está conquistando el poder político sin verse obligado a utilizar las armas. Avanza en el camino de su liberación social sin haber debido combatir contra un régimen despótico o dictatorial, sino contra las limitaciones de una democracia liberal. Nuestro pueblo aspira legítimamente a recorrer la etapa de transición al socialismo sin tener que recurrir a formas autoritarias de gobierno.<br />
Nuestra voluntad en este punto es muy clara. Pero la responsabilidad de garantizar la evolución política hacia el socialismo no reside únicamente en el Gobierno, en los movimientos y partidos que lo integran. Nuestro pueblo se ha levantado contra la violencia institucionalizada que sobre él hace pesar el actual sistema capitalista. Y por eso estamos transformando las bases de este sistema.<br />
Mi Gobierno tiene su origen en la voluntad popular libremente manifestada. Sólo ante ella responde, los movimientos y partidos que lo integran son orientadores de la conciencia revolucionaria de las masas y expresión de sus aspiraciones e intereses. Y también son directamente responsables ante el pueblo.<br />
Con todo, es mi obligación advertir que un peligro puede amenazar la nítida trayectoria de nuestra emancipación y podría alterar radicalmente el camino que nos señalan nuestra realidad y nuestra conciencia colectiva; este peligro es la violencia contra la decisión del pueblo.<br />
Si la violencia, interna o externa, la violencia en cualquiera de sus formas, física, económica, social o política llegara a amenazar nuestro normal desarrollo, y las conquistas de los trabajadores, correrían el más serio peligro la continuidad institucional, el Estado de derecho, las libertades políticas y el pluralismo. El combate por la emancipación social o por la libre determinación de nuestro pueblo adoptaría obligatoriamente manifestaciones distintas de lo que con legítimo orgullo y realismo histórico denominamos la vía chilena hacia el socialismo. La resuelta actitud del Gobierno, la energía revolucionaria del pueblo, la firmeza democrática de las Fuerzas Armadas y de Carabineros, velarán porque Chile avance con seguridad por el camino de su liberación.<br />
La unidad de las fuerzas populares y el buen sentido de los sectores medios nos dan la superioridad indispensable para que la minoría privilegiada no recurra fácilmente a la violencia. Si la violencia no se desata contra el pueblo, podremos transformar las estructuras básicas donde se asienta el sistema capitalista en democracia, pluralismo y libertad. Sin compulsiones físicas innecesarias, sin desorden institucional, sin desorganizar la producción; de acuerdo con el ritmo que determine el Gobierno según la atención de las necesidades del pueblo y el desarrollo de nuestros recursos.<br />
<strong>LOGRAR LAS LIBERTADES SOCIALES</strong><br />
Nuestro camino es instaurar las libertades sociales mediante el ejercicio de las libertades políticas, lo que requiere como base establecer la igualdad económica. Este es el camino que el pueblo se ha trazado, porque reconoce que la transformación revolucionaria de un sistema social exige secuencias intermedias. Una revolución simplemente política puede consumarse en pocas semanas. Una revolución social y económica exige años. Los indispensables para penetrar en la conciencia de las masas. Para organizar las nuevas estructuras, hacerlas operantes y ajustarlas a las otras. Imaginar que se pueden saltar las fases intermedias es utópico. No es posible destruir una estructura social y económica, una institución social preexistente, sin antes haber desarrollado mínimamente la de reemplazo. Si no se reconoce esta exigencia natural del cambio histórico, la realidad se encargará de recordarla. Tenemos muy presente la enseñanza de las revoluciones triunfantes. La de aquellos pueblos que ante la presión extranjera y la guerra civil han tenido que acelerar la revolución social y económica para no caer en el despotismo sangriento de la contrarrevolución. Y que recién después, durante decenios, han tenido que organizar las estructuras necesarias para superar definitivamente el régimen anterior.<br />
El camino que mi Gobierno ha trazado es consciente de estos hechos. Sabemos que cambiar el sistema capitalista respetando la legalidad, institucionalidad y libertades políticas, exige adecuar nuestra acción en lo económico, político y social a ciertos límites. Estos son perfectamente conocidos por todos los chilenos. Están señalados en el programa de Gobierno que se está cumpliendo inexorablemente, sin concesiones en el modo y la intensidad que hemos hecho saber de antemano.<br />
El pueblo chileno, en proceso ascendente de madurez y de organización, ha confiado al Gobierno Popular la defensa de sus intereses. Ello obliga al Gobierno a actuar con una total identificación e integración con las masas, a interpretarlas orientándolas. Y le impide distanciarse con actuaciones retardatarias o precipitadas. Hoy más que nunca, la sincronización entre el pueblo, los partidos populares y el Gobierno debe ser precisa y dinámica.<br />
Cada etapa histórica responde a los condicionamientos de lo anterior y crea los elementos y agentes de la que sigue. Recorrer la etapa de transición sin restricciones en las libertades políticas, sin vacío legal o institucional, es para nuestro pueblo un derecho y una legítima reivindicación. Porque está prefigurando en términos concretos su plena realización material en la sociedad socialista. El Gobierno Popular cumplirá con su responsabilidad en este momento decisivo.<br />
En la organización y conciencia de nuestro pueblo, manifestada a través de los movimientos y partidos de masas, de los sindicatos, radica el principal agente constructor del nuevo régimen social. En movilización permanente y multiforme, según las exigencias objetivas de cada momento. Esta responsabilidad, no necesariamente desde el Gobierno, esperamos que sea compartida por la Democracia Cristiana que deberá manifestar su consecuencia con los principios y programas que tantas veces expuso al país.<br />
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		<title>¿Se está gestando una revolución cultural en Chile?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Nov 2019 22:15:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[identidad colectiva]]></category>
		<category><![CDATA[ideologia]]></category>
		<category><![CDATA[ivan vera pinto soto]]></category>
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		<category><![CDATA[sistema]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Han transcurrido cinco semanas desde que se produjo el estallido social protagonizado por millones de ciudadanos chilenos, los que han dicho basta a la tremenda desigualdad que existe en el reparto de las riquezas de nuestro país, y también a la indiferencia institucionalizada de una casta política que solo se ha dedicado a “maquillar” el modelo neoliberal impuesto en dictadura, sin escuchar las demandas y necesidades reales del pueblo, las cuales si fueran atendidas permitirían mejorar las condiciones de vida y el desarrollo integral de la mayoría. Léase: educación gratuita, salud de calidad, pensiones dignas, vivienda y cultura, entre otros.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Han transcurrido cinco semanas desde que se produjo el estallido social protagonizado por millones de ciudadanos chilenos, los que han dicho basta a la tremenda desigualdad que existe en el reparto de las riquezas de nuestro país, y también a la indiferencia institucionalizada de una casta política que solo se ha dedicado a “maquillar” el modelo neoliberal impuesto en dictadura, sin escuchar las demandas y necesidades reales del pueblo, las cuales si fueran atendidas permitirían mejorar las condiciones de vida y el desarrollo integral de la mayoría. Léase: educación gratuita, salud de calidad, pensiones dignas, vivienda y cultura, entre otros.</p>
<p>El modelo neoliberal impuesto por Augusto Pinochet ha producido un creciente desarrollo transaccional y consumista, cuyo objetivo ha sido convertir a los ciudadanos en meros consumidores, sin alterar en nada la marginalidad crónica de una población mestiza que no se siente identificada con una cultura occidental reproducida por la oligarquía nacional desde comienzo de la República.</p>
<p><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/10/En-tu-honor.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-52980 aligncenter" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/10/En-tu-honor-300x176.jpg" alt="" width="499" height="293" /></a></p>
<p>De algún modo, esta situación explicaría el comportamiento de la masa frente a la destrucción de la materialidad de aquella cultura que no la representa. Cabe precisar que este no es un fenómeno nuevo, ya que desde el siglo XIX en adelante se ha expresado en otras eclosiones sociales. En el fondo, simboliza una reacción trasgresora contra todos los signos y símbolos del consumismo y el capitalismo, que se manifiesta en robos, destrucción, incendios y saqueos de mercancías. Es decir, constituye un medio de sabotaje violento de los pobres y marginados hacia el sistema que los excluye, oprime, roba, estafa y manipula.</p>
<p>Sin embargo, debemos reconocer que esta masa indignada no tiene una experiencia ni una memoria histórica, tampoco cuenta con representantes intelectuales y políticos que le den confianza para solicitar su ayuda en esta coyuntura. Aun así, mantiene su militancia férrea, la que avanza deliberadamente por las calles, avenidas y plazas, susceptible a transformarse en una rebelión que puede alcanzar alturas inimaginables si se despliega y orienta políticamente.</p>
<p><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/10/Plaza-Italia-3.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-52954 aligncenter" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/10/Plaza-Italia-3-300x300.jpg" alt="" width="502" height="502" /></a></p>
<p>Frente a este escenario, creemos que es necesario detenernos en algunas implicancias culturales que conlleva este despertar social, el que no solo incorpora aspectos reivindicativos básicos y urgentes, sino también a otros de alcance ideológico. En esa línea, el movimiento en sí tiene como desafío que la ciudadanía se empodere de los problemas que atañen a los más necesitados, provocando procesos de conocimiento y comunicación que permitan el acceso a la conciencia y a la praxis transformadora. Diariamente vemos que en el fragor de la lucha callejera se va construyendo una identidad colectiva e inclusiva que asocia lo personal con lo político. Este último factor (el político) tiende a humanizarse y lo personal a politizarse, de tal forma que la transformación política empieza por el mismo sujeto, puesto que su subjetividad se modifica socialmente.</p>
<p>Todo esto ha permitido la creación de un actor político, parido en la desigualdad y la exclusión social, que sustenta una nueva mirada del concepto de ciudadanía, y que asume nacientes derechos relacionados, por ejemplo, con problemáticas ambientales, patrimoniales, bienes públicos, migratorios, propiedad colectiva de los recursos naturales, derechos humanos, pluriculturales, valóricos y éticos, entre tantos otros. Suponemos que la energía social que está provocando esta masa movilizada, podría facilitar la construcción de un sujeto de derechos que se opone, derechamente, al paradigma de sociedad de carácter autoritario en lo político, cultural y organizado en torno al individualismo y el mercado en lo económico social, impuesto desde la institucionalización de la Constitución de 1980.</p>
<p>De acuerdo a lo argumentado, nuestro supuesto es que se estarían dando las condiciones para que se origine una “revolución cultural”; por supuesto,  de ninguna manera como se ha plasmado en otras latitudes, pero sí con la presencia de algunas variables usuales propias de estos cambios radicales, y que apuntan, en general, a innovaciones y modificaciones en el sistema de creencias, valores, tradiciones y expresiones artísticas.</p>
<p><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/11/Revolucion-de-octubre.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-53436 aligncenter" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/11/Revolucion-de-octubre-225x300.jpg" alt="" width="385" height="513" /></a></p>
<p>Citemos algunos datos para graficar nuestra hipótesis. Nos llama la atención que en todas las marchas flamean juntas la bandera chilena y mapuche, como símbolo del mestizaje nacional y la reivindicación de uno de los tantos pueblos originarios postergados por siglos. Del mismo modo, las letras de las canciones que acompañan a las protestas son en la totalidad de carácter rupturistas y cuestionadoras de un Estado ausente y opresor. Es indudable que la música históricamente ha estado vinculada al cuestionamiento social y, en algunos momentos, al activismo político. Lo cierto es que desde el 18 de octubre conocemos al menos una nueva composición por día sobre la crisis que vivimos, y expresada en diferentes formatos, que van desde raperos, pasando por el folklore, la música tropical, andina, hasta dj’s electrónicos. Sumemos, la participación de diversos artistas: actores, actrices, pintores, danzarines, humoristas gráficos, concertistas, documentalistas y distintos colectivos creativos que se han unido en esta contienda contra la desigualdad, en un movimiento espontáneo y transversal. Por lo demás, muchos espacios culturales se han utilizados como instancias para hacer cabildos ciudadanos, conversatorios y encuentros con los vecinos, con el fin de debatir sobre lo que está sucediendo y articular algunos discursos que permitan cambiar la Constitución. Otros artistas han realizado intervenciones creativas, a través de la visualidad y lo simbólico en las paredes y muros de lugares públicos.</p>
<p>Naturalmente, al igual que en épocas anteriores, los vanguardistas son los jóvenes, quienes con su arrojo natural no sólo pretenden difundir y justificar la lucha social, sino alentar la disputa ideológica en oposición a la cultura y las tradiciones burguesas, en defensa de los nuevos modelos estéticos y a la búsqueda de un reformado sistema de valores. Para alcanzar tales propósitos, los líderes espontáneos han privilegiado los medios de comunicación que ellos dominan ampliamente: las redes sociales. Mediante estas la audiencia juvenil reflexiona, critica, hace uso del humor político sobre las causas y las consecuencias sociales, económicas, culturales y políticas que aquellos acontecimientos encarnan.</p>
<p>En fin, mediante el uso de estas plataformas virtuales los jóvenes y los ciudadanos en general denuncian, comunican, establecen contacto, organizan, interpelan e interpretan la realidad; como también reconstruyen el mundo de la manera en que ellos anhelan.</p>
<p>Podríamos afirmar que la mejor escuela política en estos días es la revisión de toda la información subida como noticia, comentario, memes, caricaturas, comics, eslogan, afiches y despachos en directo a través del uso de los medios audiovisuales. Está claro que todos los usuarios de internet experimentan una intensa actividad intelectual y política, sin descontar otras nuevas modalidades de comunicación que desempeñan el papel de difusoras de teorías y discursos políticos que les consienten edificar su mundo.</p>
<p>Por otro lado, las paredes, como en los viejos tiempos, son utilizadas como pizarras para cuestionar y reseñar algunas consignas que ilustran y animan a la gente a tomar una postura partidaria frente al conflicto social.</p>
<p>Como observamos, ya no es necesario recurrir exclusivamente al libro, al ensayo científico y a la crónica periodística; ahora la imagen, la ficción y el registro de los acontecimientos facultan modular los discursos y negar con argumentos toda la información que la prensa oficial presenta como la verdad de los hechos; y, por otra parte, difundir una estética rupturista, con contenidos abiertamente revolucionarios, contestatarios y contraculturales.</p>
<p>Así entonces, si algo está caracterizando a este movimiento ciudadano es precisamente que toca dos temas que a la larga están íntimamente ligados: la cultura y la política. En efecto, la cultura y la política vuelven en los jóvenes chilenos a ser muy importante. Hecho que parecía impensable hace pocas semanas atrás, donde muchos creíamos que la sociedad chilena estaba muerta en la pasividad social y que había perdido su fuerza crítica y transformadora. Por suerte, los hechos nos demuestran que estábamos muy equivocados.</p>
<p>Existen otros dos factores que podríamos añadir a este análisis. El primero está asociado con el derribo de  monumentos que representan a héroes y a símbolos coloniales. Para algunos historiadores, estas acciones significan “desmonumentalizar” a figuras icónicas que en la memoria histórica han sido violentas y que tienen consigo las acciones de conquista y colonialismo establecido desde el siglo XVI. En términos históricos, en su mayoría estos monumentos corresponden a conquistadores y militares, que llevan el nombre de las calles. Dichos monumentos encarnan el genocidio de los pueblos indígenas, como también la validación del patriarcado en la memoria histórica oficial.</p>
<figure id="attachment_55106" aria-describedby="caption-attachment-55106" style="width: 700px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/11/deriban-valdivia.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-55106" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/11/deriban-valdivia.jpg" alt="" width="700" height="438" /></a><figcaption id="caption-attachment-55106" class="wp-caption-text">Derriban la estatua de Pedro de Valdivia en Concepción</figcaption></figure>
<p>Otra señal sustantiva es la acción de refundar los nombres de los espacios públicos. Tal es el caso de la antigua Plaza Italia, un habitual lugar de encuentro para celebrar triunfos deportivos, la cual, desde que comenzó el estallido social, se convirtió en el eje central de las convocatorias ciudadanas. Este hemiciclo ha sido testigo de la marcha más grande de la historia de Chile, la que pedía «dignidad» para los nacionales. Precisamente, esa palabra resume el nuevo nombre del lugar: Plaza de la Dignidad.</p>
<p><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/11/Plaza-de-la-Dignidad-1.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-55108 aligncenter" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/11/Plaza-de-la-Dignidad-1-225x300.jpg" alt="" width="481" height="641" /></a></p>
<p>Nadie puede negar que el descontento aflora, estalla y se adueña del espacio público que representa a un modelo de urbe donde la ciudadanía vivía pasiva y sometida a las lógicas de consumo, y su reemplazo por el ejercicio de una ciudadanía movilizada, crítica y transformadora.</p>
<p>Este es un proceso que recién se está desarrollando, por ende, no nos atrevemos a pronosticar sus efectos y repercusiones, pues todavía nos parece incierto si el héroe callejero va ser capaz de sustituir a aquellos prohombres que nos han impuesto desde hace siglos, mediante la educación formal, la “historia oficial” y los medios de comunicación de masas. Pero lo que no cabe duda es que se trata de una “revolución cultural”, que se hace en nombre de los nuevos principios: dignidad, equidad, tolerancia y la no-discriminación.</p>
<p>Estamos hablando no sólo de un cambio político, es también un cambio de forma de vida y de modelo cultural. Es una transformación más profunda que no habíamos imaginado antes, pero que ya había dado sus primeros pasos con la llamada “revolución pingüina” y que busca, de uno u otro modo, producir un giro en la mentalidad y en los comportamientos de los chilenos.</p>
<p>&#8211;<em>El autor, <strong>Iván Vera-Pinto Soto</strong>, es cientista social, pedagogo y escritor</em></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/11/29/se-esta-gestando-una-revolucion-cultural-en-chile/">¿Se está gestando una revolución cultural en Chile?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Hoy no desperté bien: Una reflexión acerca de la protesta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Oct 2019 18:25:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[derecho a la educacion]]></category>
		<category><![CDATA[destruccion]]></category>
		<category><![CDATA[educacion bien de consumo]]></category>
		<category><![CDATA[protestas]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No me gusta decir todo lo malo, pero creo que de lo malo se saca lo bueno, y nosotros los jóvenes, adultos y mayores necesitamos cambiar nuestro discurso, esto no se solucionará con que Piñera se vaya o esté otro en el poder, nosotros debemos cambiar nuestra mentalidad, si bien los ricos y quienes tienen el sartén por las manos nos dominan con los sueldos, nosotros lo que debemos hacer es dejar de consumir, dejar de visitar sus grandes tiendas y comprar a la costurera emprendedora, dejar de vestir a la moda, cuidar la ropa, coserla, etc. dejar de comprar esa comida chatarra y comprar lo que queda de productos naturales, comprar a los que tienen huertas, a los que venden el arroz suelto, llevar mi bolsa de pan de género, dejar de comprar bebidas, tomar agua o jugos naturales, no entrar a los malls y llenar los parques y cuidarlos ¡por favor!, ¡APAGAR LOS TELEVISORES! </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Antes de todo esto, y no es invento lo que digo, pensaba cuando subían los precios de la locomoción o, no recuerdo bien, también cuando había algún alza que afectaba los bolsillos de la gente común, por qué no detenerse y simplemente no utilizar el metro o la micro, simplemente no subirse, no usar, y de este modo llamar la atención a los gobernantes, pero ¿quemar?, no lo concibo, ¿dañar las cosas? tampoco. Crecí junto a una familia y quizás por aquellos tiempos y por la situación económica, en que las cosas por muy viejas que fueran, se cuidaban, una silla se levantaba y no se arrastraba para que no se dañaran las patas, la mesa grande del comedor ¡MENOS! Recuerdo los retos por arrastrarla y a un tata arreglándola si es que sus patas se soltaban y gruñiendo porque había repetido hasta el cansancio que las mesas y sillas se deben levantar para moverlas.  Recuerdo no ver que se cambiara el televisor  cada vez que se mostraba uno mejor en la publicidad. Recuerdo que lo valioso de la casa era un enorme reloj que fue comprado a un casero y que se pagó en cuotas, eso era lo más valioso. ¡Ah! y quizás la radio, qué solo sintonizaba algunas emisoras importantes, que entregaban información y música agradable a los oídos, al menos para mí. Recuerdo también haber escuchado muchas veces las siguientes frases “cuida el agua” (esto hace 30 años aproximadamente) “apaguen la luz… sale cara”, “salude a la señora”, diga “gracias”,  “sea atenta”, “colabore”, “estudie, es lo único que puedo dejarle”, “que lo acusen de cualquier cosa, menos de ladrón y mentiroso”.</p>
<p>Hoy desperté pensando que quizás quienes quemaron el metro no eran personas que tuvieran necesidades de este medio, o que fueron personas complotadas de ciertos grupos poderosos que desean que no lleguen más inmigrantes, y que vean que nuestro país no es un lugar seguro para vivir y, por ende, decidirán irse, puede que esté equivocada, pero no comprendo del todo tal nivel de decisión y enajenación a la vez. Hace un tiempo se vienen pasando los límites que antes no eran para nada sobrepasados, por temor, o por no atreverse, tal vez debido a los valores enseñados por generaciones pasadas. Pero este límite ya no existe, ya se sabe que todo se puede y nada terrible pasará, es como cuando en una relación de pareja partes insultándote, luego te empujas, luego te golpeas y pasado este límite puedes matar sin problemas, cada vez más te atreves a pasar los límites de lo prohibido. Si bien en Chile  muchas veces se han sobrepasado los límites por parte de los gobernantes, no recuerdo el uso de bombas, por ejemplo, por parte de ciudadanos en una estación de metro, si bien esto ocurría en otros países, lo que ya me parecía aberrante (la guerra y todo lo que el ser humano es capaz de hacer), no me había tocado vivirlo en Chile (otros vivieron cosas peores, me queda claro, pero yo a mis 42 años no). Qué vendrá después de esto, quiénes están detrás de todo, ¿sólo los ciudadanos comunes y corrientes? ¿Responde esto a la situación actual de Chile, podría decir? pero si no estamos tan mal, venezolanos, lo dirían con más convicción, ellos escapando de un país en el que estaban pasando hambre, porque el precio de la comida era inalcanzable, o porque no había qué comprar, había dinero, pero no alcanza  para comprar “comida”, no lo concibo. Y acá al parecer están bien, o aunque no lo creamos, mucho mejor que en su país, porque pueden comprar comida.</p>
<p>Si los que están detrás de estos incendios son grupos organizados que buscan otro tipo de objetivos y no que exista una solución de raíz a las injusticias sociales que sí son reales, comprendo que pueda ser una posibilidad; pero si estos incendios y no lo de saqueos a supermercados, ya que eso es factible que ocurra ante una situación de caos, y no lo de las seguidillas de acciones violentas que también se originan en cadena ante la situación ya señalada, responden realmente a un descontento social, y fueron los ciudadanos comunes y corrientes que actuaron así, me pregunto ¿Qué es lo que realmente los lleva a ese nivel de violencia? ¿Qué ocurre en sus mentes y corazones que no han medido las consecuencias de sus acciones? ¿No pensaron que habrán despidos? Claramente habrán muchos despidos y se argumentarán necesidades de la empresa y claramente los empleadores podrán tener pruebas para aludir a esta causal ¿o me equivoco?, y trabajadores de estas grandes empresas se irán a sus casas sin pan ni pedazo y quizás caminando porque ya que no hay metro ni micros. Disculpen la ironía, pero lo veo así, subir de 300 a 350 mil pesos el sueldo mínimo, ¿quienes de ustedes, familiares y amigos míos vive con eso?, “la pulenta” (me gusta esa palabra, pero no la utilizo), ¿quién?, y ya, pensando en que son dos personas que no tuvieron posibilidad de estudiar, ambos ganan ese sueldo, sumando $700 mil, quién vive bien y no “acogotado” con eso, ¿me lo pueden decir ustedes?, ojo, considerando que se paguen necesidades mínimas, arriendo o dividendo, colegio o jardín, (250 mil pesos), comida, luz, agua, vestimenta, salud (buena atención) , enfermedad posible y ocio, ¿alcanza para todo? ¿Y si hablamos de 350 mil pesos? Nada se ha dicho del precio de las viviendas, un sueño irreal para estas personas que tienen estos ingresos. Incluso ganarían esto los jóvenes que con mucho esfuerzo han estudiado una carrera técnica, miren  las páginas que ofrecen trabajos, sólo  ese tiempo les pido, vean sueldos y horarios de trabajo y se darán cuenta de la injusticia reinante.</p>
<p>Por otro lado, como madre de una hija que se insertará al sistema escolar, me he visto en la problemática de elegir un buen colegio para ella, sin embargo, los colegios con mejores resultados y probablemente los que tienen mejor planta docente son carísimos, inalcanzables para mi bolsillo, ¿dónde la pongo? En un colegio que sé que no está dando la mejor educación. ¡Uf!, tantos temas, me producen una agonía enorme… Hoy no desperté bien.</p>
<p>Saben qué pienso, que hay tantas cosas detrás de todo esto que están mal. Retomando el tema de quienes son tan violentos en sus reacciones, creo que son producto de lo que nosotros mismos vamos permitiendo. Les hacemos ver que es bueno tener el mejor auto, comprar el celular más caro, tener los mejores artefactos, “sé como tú quieras, que no te importe el resto”, no importa que no cuides lo que tienes, total se puede comprar otro, ir a los mejores restaurantes, vivir en el mejor barrio, gastarse la plata en pizzas o suchi, no sé qué otras frivolidades existen. ¿Para qué trabajamos? ¿para pagar las deudas? ¿eso es vida?, y aquel que decide alejarse de esta sociedad, se le tilda de loco, nunca de inteligente y consciente. Ahora se habla de cuidar el medio  ambiente, pero nadie entiende que antes de reciclar se debe dejar de generar desechos, de reducirlos; no obstante seguimos consumiendo y consumiendo y generando toneladas y toneladas de basura, por favor, pido conocer la palabra “austeridad”, buscar su significado, pero por Dios que cuesta tenerla si en la televisión un 80% dice “compra, compra, compra y te sentirás feliz”. ¿Qué haces tú para cambiar esto?, veo en mi colegio, y creo no equivocarme, una lucha por quién lleva el auto o mejor dicho la camioneta más espectacular, nunca había visto tantos de estos aparatos ahí amontados en la vereda, tanto dinero ganan los profesores, yo todavía no tengo uno y he evitado tenerlo, porque todo eso significa a la larga más desechos que ya no tienen cabida en el medio ambiente. ¿Qué enseño con esos a mis hijos? Es como decir “no fumes hijo” que contaminas o te hace mal ¿y tú? Eres un cenicero con piernas. Hoy no desperté bien.</p>
<p>Otra cosa, hablamos de unidad, y a muy pocos le importa lo que le pasa a su compañero de trabajo, si podemos hundimos al que está al lado, queremos ser mejores, no lo apoyamos, lo acusamos, no lo respetamos si no piensa igual que tú, si no hace lo mismo que tú, no nos interesa trabajar en equipo, algunos lo hacen sólo por obligación, lo juzgamos antes de conocerlo, lo condenamos, pero salimos a la calle a gritar todos juntos y a mostrar una unidad superficial, momentánea, superflua, etc.</p>
<p>Pero no me gusta decir todo lo malo, pero creo que de lo malo se saca lo bueno, y nosotros los jóvenes, adultos y mayores necesitamos cambiar nuestro discurso, esto no se solucionará con que Piñera se vaya o esté otro en el poder, nosotros debemos cambiar nuestra mentalidad, si bien los ricos y quienes tienen el sartén por las manos nos dominan con los sueldos, nosotros lo que debemos hacer es dejar de consumir, dejar de visitar sus grandes tiendas y comprar a la costurera emprendedora, dejar de vestir a la moda, cuidar la ropa, coserla, etc. dejar de comprar esa comida chatarra y comprar lo que queda de productos naturales, comprar a los que tienen huertas, a los que venden el arroz suelto, llevar mi bolsa de pan de género, dejar de comprar bebidas, tomar agua o jugos naturales, no entrar a los malls y llenar los parques y cuidarlos ¡por favor!, ¡APAGAR LOS TELEVISORES! La mayoría de sus canales nos invita a consumir y no nos muestra nada educativo, sólo violencia, y cada vez más violencia, las noticias sólo nos muestran eso. Más familia, más amigos verdaderos, más trueque, más conciencia, más naturaleza, más respeto.</p>
<p>No sé qué más falta en este escrito, creo que  si no cambio yo mi forma de ser y de vivir la vida de forma consciente con todos y todo lo que me rodea, las cosas no cambiarán y si no doy importancia a lo que realmente merece la pena y no enseño valores a mis hijos que pongan a las personas en el centro de mi actuar (los más religiosos dirán si no enseño el respeto a Dios), las cosas no cambiarán, aunque renuncie Piñera o quemen la ciudad.</p>
<p>Queridos familiares o amigos, sólo decidí escribir para sacar lo que tengo en mi mente, tengo mucho más, pero me cansé y debo ver a mi hija y hacer otros quehaceres, hoy no trabajo fuera de casa, clases suspendidas de mi colegio, jajajaja. Soy profesora, y a propósito de esta profesión les comento algo que volví a escuchar en las protestas, me da pena y risa, pues lo encuentro tragicómico,  escuché la siguiente frase “y la deuda histórica de los profesores ¿cuándo?”.</p>
<p>Hoy me levanté a trabajar en mis cosas de colegio, pero Hoy&#8230; no desperté bien. Escribí desde mis vísceras.</p>
<p><em>-La autora, <strong>Antonieta Huerta O. </strong>es docente de Educación Básica con mención en Lenguaje y Comunicación</em></p>
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		<title>Venezuela: Los hijos del derroche</title>
		<link>https://piensachile.com/2019/07/12/venezuela-los-hijos-del-derroche/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 Jul 2019 02:30:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
		<category><![CDATA[agresion imperialista]]></category>
		<category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
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		<category><![CDATA[venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A esta altura surge una interrogante ¿Podemos deslastrarnos de la cultura del derroche, si vivimos en una mina? Una mina que ahora no tiene solo petróleo, sino oro, diamantes y otros elementos raros y valiosos para los mercados actuales.<br />
El futuro en relación a lo expuesto depende de varias cosas, pero lo clave es entender que así como llevó tiempo configurarnos socialmente, así llevará tiempo comenzar a notar los cambios. Y serán las circunstancias y los liderazgos  los que modelarán el futuro.<br />
La realidad del país está y estará marcada por la carencia, bien sea por que se mantengan los efectos de las medidas coercitivas unilaterales por parte del gobierno de los Estados Unidos de América hacia el gobierno bolivariano, o porque de asumir quienes se le oponen apliquen un conjunto de medidas de corte neoliberal. Así que todavía falta para el fondo.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/07/12/venezuela-los-hijos-del-derroche/">Venezuela: Los hijos del derroche</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>I</strong></p>
<p>Hace un poco más de un quinquenio este hemisferio recibió lo que podemos decir que fue la primera migración masiva y silenciosa de venezolanas y venezolanos. Una migración con fines económicos y con retorno asegurado. No hubo reproches, ni desprecios.</p>
<p>En el marco del sistema de control de cambios implementado por gobierno bolivariano desde 2003, llegó un momento en que prácticamente cualquier trabajador o trabajadora podía acceder a un cupo de dólares a un costo regulado. Así pues, se compraba un boleto de avión y a viajar por el mundo, especialmente en América Latina. Los viajeros y viajeras fundamentalmente realizaban compras o adquirían la divisa extranjera en efectivo, en ambos casos el propósito era para venderlos en el mercado informal a su regreso.</p>
<p>De esas andanzas nuestras por el orbe, recuerdo especialmente una anécdota que tuvo como escenario la ciudad de Quito, en Ecuador; y que me permite establecer el punto de partida de esta reflexión. Me contaban que cuando iban a comer en cualquier restaurante, les llamaba la atención a mis compatriotas que el mesero o mesera solo colocaba una delgada servilleta para cada comensal, cuando en Venezuela en un servicio similar tenías a disposición todas las servilletas que quisieran utilizar, incluso podías usar un paquete completo y nadie se sorprendería. Con este relato pretendo ilustrar un rasgo que forma parte de nuestra cultura, es decir nuestra tendencia al exceso en el consumo y que podemos decir que nos configura como hijos e hijas del derroche.</p>
<p>En la Venezuela contemporánea los hábitos de consumo de las mayorías en las urbes se   asociaron al exceso, al derroche. No había, ni se exponía ninguna razón para la mesura. El signo del progreso era que tanto derrochabas y el común aspiraba incorporarse a esa idea de progreso. Estar fuera de esta dinámica fue un símbolo de desgracia y pobreza, que te aislaba de los que habían conseguido la bendición de formar parte de un creciente grupo. Así pues, accedimos y usamos los recursos disponibles como si estos tuviesen una característica innata: infinitud. Esto nos llevó socialmente a embriagarnos y en este estado a insuflar la soberbia por encima de otros rasgos de la venezolanidad.</p>
<p>Solo para ilustrar a los lectores y lectoras que nunca visitaron Venezuela, a los que apenas toman conciencia o sencillamente a quienes prefieren olvidar, haré referencias a algunos hechos en la cotidianidad, de una larga letanía; que dan cuenta de este rasgo cultural de los y las habitantes de estas tierras. El uso de la gasolina es indiscriminado, un conductor o conductora puede detener su vehículo y mantenerlo encendido hasta una hora, solo para no sudar, mientras su acompañante hace las compras. En muchas familias no se apagan las luces de la vivienda o las hornillas de la cocina, para no molestarse en operar los interruptores. En la ciudad que hábito, en el occidental Estado Zulia; no se apagaban los aires acondicionados  y se mantenían a la temperatura mínima (16º) solo para que cuando llegara la familia tuviese a disposición una hielera.</p>
<p><strong>II</strong></p>
<p><strong>¿Cómo se construyó este rasgo en las venezolanas y venezolanos?</strong></p>
<p>El antropólogo Luis Pérez contaba en un intercambio de saberes que organizamos recientemente, que con el inicio de la explotación petrolera en Venezuela se comenzó a pasar de una sociedad rural con autonomía para garantizar su forma de vida a una sociedad con la dinámica de la mina. Este tránsito permitió contar con los recursos para adquirir lo que se necesitaba, ya no en nuestro espacio vital, sino en un mercado global, y de esta manera se inicia la relación con los referentes de la modernidad o progreso, que en estos ámbitos se utilizan indiferenciadamente. Nos incorporamos de esta manera al consumo de lo último de lo último en occidente.</p>
<p>Los trabajadores y las trabajadoras de la industria petrolera de principios del siglo XX fueron los primeros que comenzaron a relacionarse con quienes eran portadores de este rasgo, es decir el personal foráneo de las empresas extranjeras, especialmente las estadounidenses y británicos. Los novedosos para ese momento <em>“campos petroleros”, </em>fueron la vitrina que permitía mostrar el estilo de vida “americano”. Las demandas de quienes laboraban en este sector después de superar lo elemental (agua potable y saneamiento), fueron disfrutar de los beneficios de ese estilo de vida que se mercadeaba como lo que toda persona tenía y se merecía, si hacía lo adecuado dentro del sistema de relaciones de producción; y que se contraponía al estado generalizado de miseria en las cuales se encontraban.</p>
<p>Con los avances en el sistema democrático venezolano y las alzas en las contribuciones de las empresas petroleras al fisco nacional, se generaron una serie de condiciones desde mediados del siglo pasado para que se conformase lo que algunos han convenido en denominar “la clase media”, cuya aspiración fundamental fue emular los patrones de consumo en función del rasero de la sociedad estadounidense. De esta manera las empresas de ese país consiguieron un nicho seguro para sus productos y servicios.</p>
<p>Las propuestas de los aspirantes a dirigir los gobiernos durante el siglo XX se enmarcaron fundamentalmente en la idea de socializar el acceso al consumo, utilizando la renta petrolera como mecanismo a hacer posible este propósito. Se llegó a acuñar términos que en esencia subyacen en nuestro imaginario social, como “La gran Venezuela, y que se constituyeron en una  promesa recurrente de asegurar una parte más del pastel para que todos participáramos de la orgía del consumo. No fue posible mantener esta promesa, ya que al final la mayor parte del pastel se la llevaron otros y en la década de los setenta, se comenzó a gestar la crisis de los precios del petróleo, que comprometió el acceso al estilo de vida deseado.</p>
<p>A finales de los años noventa Chávez asume el gobierno en medio del peor momento de esta crisis y para ello asume discursivamente y legislativamente superar esta visión, pero institucionalmente y socialmente la revolución bolivariana actuó en la dirección contraria. Así pues, solo nos quedamos en la socialización de la renta, por distintas vías; lo que terminó recuperando el espíritu del consumo despiadado, haciendo que el socialismo se representará para la mayoría, más que un proyecto de cambio; la posibilidad de acceso a los productos que en el pasado no pudimos acceder y que el mercado global estaba a disposición para proporcionar.</p>
<p><strong>III</strong></p>
<p>Hoy la agresión a nuestro país se expresa en la afectación de la renta petrolera y establecimiento de cercos financieros que nos limitan el acceso a los mercados globales, para adquirir recursos esenciales o no para la vida cotidiana. Esta situación nos ha llevado forzosamente a asumir una lógica de contingencia, por lo cual estamos haciendo uso razonable de los pocos recursos a los que tenemos a disposición. Ahora que falta agua, tenemos más cuidado con cada gota. Ahora que el servicio eléctrico público no es constante, las personas comienzan a apagar las luces que no necesitan. Aún así anhelamos el pasado y cada vez que se estabiliza la provisión de un recurso volvemos a desarrollar los hábitos de derroche, de tal manera que ahora estamos en un modo dual.</p>
<p>Como sociedad hemos llegado a una situación donde otros pueblos han llegado antes por distintas razones, como la guerra o condiciones naturales. Condiciones que afectan la manera de asumir la vida. Ahora recuerdo que en la primera oportunidad que visité Palma de Mallorca, dentro del marco de la cooperación entre organizaciones sociales mallorquines y venezolanas, pude conocer parte de la historia de este pueblo insular a partir de los relatos de su gente. De todas las historias recuerdo especialmente las de una anciana, madre de un amigo; quien me habló durante muchas noches de los momentos difíciles en la Isla, de la pobreza en las que las familias estuvieron por décadas y sus causas, así como las formas que habían logrado para soportarlas y que formaban parte de su manera ser hoy. Estas situaciones generaron un aprendizaje clave en esta comunidad, como la necesidad incorporar la austeridad en los hábitos sociales y esto se expresó por ejemplo en la gastronomía (que hoy se publicita como especialidades). Hoy Mallorca es otra y habría que preguntarse si la generación en vigor sostiene este legado de sus antepasados.</p>
<p><strong>IV</strong></p>
<p>A esta altura surge una interrogante ¿Podemos deslastrarnos de la cultura del derroche, si vivimos en una mina? Una mina que ahora no tiene solo petróleo, sino oro, diamantes y otros elementos raros y valiosos para los mercados actuales.</p>
<p>El futuro en relación a lo expuesto depende de varias cosas, pero lo clave es entender que así como llevó tiempo configurarnos socialmente, así llevará tiempo comenzar a notar los cambios. Y serán las circunstancias y los liderazgos  los que modelarán el futuro.</p>
<p>La realidad del país está y estará marcada por la carencia, bien sea por que se mantengan los efectos de las medidas coercitivas unilaterales por parte del gobierno de los Estados Unidos de América hacia el gobierno bolivariano, o porque de asumir quienes se le oponen apliquen un conjunto de medidas de corte neoliberal. Así que todavía falta para el fondo.</p>
<p>Ante estas circunstancias los liderazgos mantienen la promesa de recuperar lo perdido, esa vuelta a la “Gran Venezuela”; como mecanismo de enganche de seguidores. En el caso de quienes estructuran en función de la revolución bolivariana, sus principales voceros y voceras han abandonado discursivamente las referencias a modelos alternativos, como el enfoque del “buen vivir” y asumen la ruta de todo vale para mantenerse. Quienes se le oponen no se diferencian, solo que la propuesta es restaurar en lo posible el modus operandi previo a la llegada de Hugo Chávez. En suma, en este aspecto mantienen la misma orientación.</p>
<p>La resistencia no hace conciencia, es decir que el comportamiento de las personas que experimentan carencias en Venezuela tenderá a ser el anterior si se restituye el estado de cosas previo, mientras esta sea individual. Solo las iniciativas colectivas comenzarán a horadar esta idea del derroche, pues en ellas se pueden experimentar maneras diferentes de asumir la satisfacción de las necesidades. En algunas organizaciones, en especial las comunas, se trabaja en esta dirección.</p>
<p>Por otro lado, el tránsito de los compatriotas por el planeta, seguro que están afectando nuestra manera de pensar y entre otras, cosas está modelando otras formar de relacionarnos con los recursos disponibles.</p>
<p>Estas reflexiones son parte de la necesidad de proponer otros temas sobre lo que somos y la necesidad de afectar nuestra identidad con elementos que nos permitan ser responsables con otros y con nuestro entorno.  Una invitación al debate entre nosotros y con otros.</p>
<p>Jesús A. Rondón. @jxrondon</p>
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		<title>Pompeo se equivoca</title>
		<link>https://piensachile.com/2019/06/13/pompeo-se-equivoca/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Jun 2019 02:30:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
		<category><![CDATA[chavismo]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[pueblo]]></category>
		<category><![CDATA[revolucion bolivariana]]></category>
		<category><![CDATA[venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La causa determinante de éste fallido intento de usurpar la presidencia en nuestro país,[no es la división entre las fuerzas opositoras, sino] es la conciencia de nuestro pueblo fundamentada en la dignidad y la autodeterminación nacional y expresada en una sacrificada resistencia para mantener la paz frente a tantas provocaciones de violencia.  Igualmente dentro de ese pueblo,  se han topado con un estamento militar profesional, patriótico, democrático, constitucionalista.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/06/13/pompeo-se-equivoca/">Pompeo se equivoca</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<header class="entry-header">
<p class="entry-title">8 de junio de 2019<br />
La filtración, intencionado o no,  de la grabación de una intervención de Mike Pompeo, Secretario de Estado de los Estados Unidos, donde afirma y explica algunas de las variables que han impedido el plan instalar en el gobierno real a Juan Guaidó. Pompeo señala como principal causa las múltiples divisiones de la oposición venezolana.</p>
</header>
<div class="entry-content">
<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" class="wp-image-2916 aligncenter" src="https://eliasjauavzla.files.wordpress.com/2019/06/mg_5568.jpg?w=603&amp;h=401" sizes="(max-width: 603px) 100vw, 603px" srcset="https://eliasjauavzla.files.wordpress.com/2019/06/mg_5568.jpg?w=603&amp;h=401 603w, https://eliasjauavzla.files.wordpress.com/2019/06/mg_5568.jpg?w=1203&amp;h=802 1203w, https://eliasjauavzla.files.wordpress.com/2019/06/mg_5568.jpg?w=150&amp;h=100 150w, https://eliasjauavzla.files.wordpress.com/2019/06/mg_5568.jpg?w=300&amp;h=200 300w, https://eliasjauavzla.files.wordpress.com/2019/06/mg_5568.jpg?w=768&amp;h=512 768w, https://eliasjauavzla.files.wordpress.com/2019/06/mg_5568.jpg?w=1024&amp;h=683 1024w" alt="" width="603" height="401" data-attachment-id="2916" data-permalink="https://eliasjauavzla.wordpress.com/mg_5568/" data-orig-file="https://eliasjauavzla.files.wordpress.com/2019/06/mg_5568.jpg" data-orig-size="1920,1280" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;10&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;MINPAL&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon EOS Kiss X6i&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1465342420&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;MINPAL&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;85&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;200&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.005&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="mg_5568" data-image-description="" data-medium-file="https://eliasjauavzla.files.wordpress.com/2019/06/mg_5568.jpg?w=300" data-large-file="https://eliasjauavzla.files.wordpress.com/2019/06/mg_5568.jpg?w=584" /><figcaption>La historia reconocerá el valor y gallardía del #PuebloSabioYLibre que defenderá la Patria Sagrada.</figcaption></figure>
<p>Las divisiones en el seno de la oposición no es información nueva para los venezolanos y venezolanas, que hemos sufrido sus consecuencias, especialmente las bases opositoras que han sido llevadas de aventura en aventura, por las distintas facciones, en una competencia sin límites por cuál de estas obtiene el poder más rápido y por los métodos más extremistas.  Cada aventura termina en una nueva frustración para los seguidores opositores; en una merma de los valores democráticos en la sociedad y en un saldo de daños económicos, sociales, en vidas humanas y espirituales para todo el pueblo venezolano.</p>
<p>Sin embargo, Pompeo se equivoca en ubicar la causa principal de su fracaso de imponerle a  Venezuela, durante los últimos seis meses un gobierno de facto mediante la intimidación, sanciones y amenazas de intervención militar. La causa determinante de éste fallido intento de usurpar la presidencia en nuestro país, es la conciencia de nuestro pueblo fundamentada en la dignidad y la autodeterminación nacional y expresada en una sacrificada resistencia para mantener la paz frente a tantas provocaciones de violencia.  Igualmente dentro de ese pueblo,  se han topado con un estamento militar profesional, patriótico, democrático, constitucionalista. El “gorilismo” no es doctrina en nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, el Bolivarianismo es su doctrina, recreada para este tiempo histórico por el Comandante Hugo Chávez.</p>
<p>No obstante, la “equivocación”  de los altos funcionarios del gobierno de Donald Trump nos ha costado mucho a los venezolanos y venezolanas. Más de 30 mil millones de dólares en activos y recursos financieros congelados, confiscados, mejor diríamos robados por gobiernos extranjeros en complicidad con la camarilla de la organización Voluntad Popular, quienes de manera impúdica se pagan y se dan el vuelto con el patrimonio de toda la Nación venezolana, secuestrado en el exterior.</p>
<p>Pero el costo más doloroso es la muerte, las heridas de decenas de compatriotas víctimas de la violencia protagonizada por sus lacayos, así como  las carencias y angustias  de una Nación entera  como consecuencia de las sanciones comerciales y financieras, empleada como castigo colectivo a todo un pueblo. La historia no olvidara a los ejecutores de esta ignominia.</p>
<p>La oposición venezolana no la lograran unir jamás, porque sus aspiraciones son personalistas y mercantilistas. Una fuerza política solo puede ser unida en torno a principios éticos, fundamentos programáticos y de las demandas y aspiraciones colectivas de un pueblo. Precisamente eso, es lo que no debemos olvidar nunca los revolucionarios y revolucionarias.</p>
<p>La unidad en torno a los principios, al programa bolivariano, a los intereses de los trabajadores, trabajadoras, campesinos, campesinas, pescadores, pescadoras, indígenas, comuneros, comuneras, de la juventud, de las mujeres venezolanas, es la garantía de una victoria estratégica frente a la agresión <span class="skimlinks-unlinked">extranjera.El</span>gobierno de los Estados Unidos debe corregir su principal equivocación, intervenir en Venezuela. Le hemos demostrado que no aceptaremos que nos impongan un gobierno neocolonial y que estamos dispuesto a hacer realidad, otra vez, la frase de nuestro Padre Libertador Simón Bolívar, en Angostura, 1818, “Con suerte se ha visto en la historia a un puñado de hombres libres, derrotar a poderosos imperios”.</p>
<p>Fuente: <strong><a href="https://eliasjauavzla.wordpress.com/2019/06/08/pompeo-se-equivoca/"><em>Elías Jaua Milano</em></a></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
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		<title>Silvio Rodríguez a Rafael Correa: «Veo este cambio con esperanza, es bueno para Cuba y la revolución»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Apr 2018 01:36:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[arte]]></category>
		<category><![CDATA[cambio de gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[cuba]]></category>
		<category><![CDATA[miguel diaz-canel]]></category>
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		<category><![CDATA[socialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Tienen derecho a descansar las grandes figuras de la revolución cubana? ¿Qué rol cumple el arte en un proceso revolucionario? Estos son solo algunos de los temas que trata el expresidente de Ecuador Rafael Correa en la nueva edición de su programa con el cantautor, guitarrista y poeta cubano Silvio Rodríguez. <b>"El problema es que evidentemente no basta con sacar de la miseria a la gente"</b>, reflexionó el cantautor, agregando: <b>"Hay que explicarles por qué, crearles conciencia de lo que se está haciendo por ellos y de lo necesario de que se comprometan con las ideas"</b>.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2018/04/26/silvio-rodriguez-a-rafael-correa-veo-este-cambio-con-esperanza-es-bueno-para-cuba-y-la-revolucion/">Silvio Rodríguez a Rafael Correa: «Veo este cambio con esperanza, es bueno para Cuba y la revolución»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="time-public">Publicado: 26 abr 2018 19:30 GMT</div>
<div id="article-start">¿Tienen derecho a descansar las grandes figuras de la revolución cubana? ¿Qué rol cumple el arte en un proceso revolucionario? Estos son solo algunos de los temas que trata el expresidente de Ecuador Rafael Correa en la nueva edición de su programa con el cantautor, guitarrista y poeta cubano Silvio Rodríguez.</div>
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<p>Entrevistado por <a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/166553-rafael-correa-ecuador" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Rafael Correa</a>, el cantautor y representante de la Nueva Trova cubana, Silvio Rodríguez, se refirió al <strong>rol de los artistas</strong> en los procesos revolucionarios. En ese sentido opinó que estos «son siempre apasionantes porque revuelven la realidad, la cuestionan, hacen avanzar el mundo en distintas direcciones».</p>
<p>Según el músico cubano, es allí donde las distintas manifestaciones artísticas como la música, la fotografía, la danza, entre otras, «pueden ser usadas por artistas conscientes». Para Rodríguez estos son aquellos que, «además de querer dejar su testimonio, quieren comprometidamente <strong>hacer un aporte</strong> a esa cosa apasionante que está sucediendo en su realidad».</p>
<p>«La conciencia es ya algo que le sucede al individuo, incluso antes de tener una vocación», opinó el cantautor, recordando su propia historia en la que, con tan solo 12 años, vivió la Revolución Cubana de 1959. Por aquellos años participó de la campaña de alfabetización y se sumó a la milicia durante la invasión de Playa Girón.</p>
<figure class="quotation"><img loading="lazy" src="https://cdni.rt.com/actualidad/public_images/2018.04/original/5ae1f44f08f3d9ea1f8b4567.png" alt="Silvio Rodríguez, músico cubano." width="90" height="90" /><figcaption>«El arte tiene que ser revolucionario, pero si no es de calidad no es arte».<cite>Silvio Rodríguez, músico cubano.</cite></figcaption></figure>
<p>Silvio explicó que fue uno de los jóvenes que «entendió a través de los velos que nos quitó la revolución y, sobre todo, <strong>la palabra de Fidel</strong>, lo que era nuestro país, las necesidades que había y lo hermoso que era <strong>entregarse a trabajar por el bienestar de todos</strong>«. «Aquella cosa que digo en una canción del niño que se arranca los juegos de un tirón, eso fue lo que nos pasó a nosotros: la realidad nos obligó a dar un salto», añadió.</p>
<h3><strong>El arte revolucionario</strong></h3>
<p>Para el músico cubano es importante «no solamente tener un compromiso con lo social», sino también «tener un compromiso con el arte». Desde su perspectiva, «<strong>el arte tiene que ser revolucionario</strong>, pero si no es de calidad no es arte».</p>
<p>Recordó su viaje en el barco pesquero Playa Girón, en el cual estuvo casi cuatro meses cantando a los marineros que estaban llevando a cabo «un trabajo heroico» ya que, hasta el momento, no había una flota cubana de pesca. «Un pescador compartía su camarote conmigo», rememoró el cantautor, detallando que cuando este se iba a trabajar él se quedaba «solo con una grabadorita pequeña» y con tres casettes de 90 minutos. «Ahí grabé todo lo que se me ocurrió», apuntó.</p>
<p>«Ahí <strong>escribí Ojalá</strong> y una canción que a mí me gusta y que considero que es algo de lo que he hecho que vale la pena: <strong>Playa Girón</strong>«, dijo. A partir de esa experiencia pudo reflexionar: «Cómo me ubico, cuál es el papel de lo que yo hago en medio de este gran movimiento de gente».</p>
<h3><strong>Cuba y América Latina</strong></h3>
<p>Consultado sobre el nuevo presidente de Cuba, <a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/269003-cuba-nuevo-presidente-miguel-diaz-canel" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Miguel Díaz-Canel</a>, el cantautor fue contundente: «Veo este <strong>cambio con esperanza</strong>, lo apruebo, lo aplaudo». Para Silvio los dirigentes «históricos» tienen «la responsabilidad de haber echado a andar la revolución, pero son personas que le han dedicado toda su vida a esto y <strong>tienen derecho a descansar</strong>«.</p>
<p>Es por eso que consideró que este relevo «desde hace tiempo era necesario». «<strong>Es bueno para Cuba</strong>, es bueno para la revolución y cuán bueno será, eso lo dirá el tiempo», destacó.</p>
<figure class="quotation"><img loading="lazy" src="https://cdni.rt.com/actualidad/public_images/2018.04/original/5ae1f454e9180fee5a8b4567.png" alt="Silvio Rodríguez, músico cubano." width="90" height="90" /><figcaption>«Evidentemente no basta con sacar de la miseria a la gente, hay que explicarles por qué, crearles conciencia de lo que se está haciendo por ellos y de lo necesario de que se comprometan con las ideas».<cite>Silvio Rodríguez, músico cubano.</cite></figcaption></figure>
<p>También expresó su admiración por <a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/172346-cuba-presidente-raul-castro-revolucion" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Raúl Castro</a>, principalmente por «su <strong>capacidad autocrítica</strong>«, que «nos da una lección a todos constantemente» aunque «algunos no la quieren oír y la soslayan». En relación a Fidel, simplemente se acotó a señalar que es «el padre» de todos los cubanos.</p>
<p>Finalmente, opinó sobre otros líderes, donde consideró a Hugo Chávez «un iluminado» y a <a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/167316-evo-morales-bolivia" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Evo Morales</a> como «la dignidad de América». Respecto a Lula da Silva, analizó que «de lo único que es culpable es de haber sacado de la miseria a millones de brasileños».</p>
<p>«El problema es que evidentemente no basta con sacar de la miseria a la gente», reflexionó el cantautor, agregando: «Hay que explicarles por qué, <strong>crearles conciencia</strong> de lo que se está haciendo por ellos y de lo necesario de que se comprometan con las ideas». Por eso volvió a recordar a Fidel. En Cuba «hubo una persona que durante décadas se paraba, casi todos los días delante del pueblo, a explicar las cosas», concluyó.</p>
<p>Durante este encuentro, Rafael Correa y Silvio Rodríguez profundizan también en otras cuestiones de actualidad y de gran interés, que podrán ver en el video del programa que les ofrecemos aquí en su totalidad.</p>
</div>
<p>*Fuente: <strong><a href="https://actualidad.rt.com/programas/conversando-correa/269652-silvio-rodriguez-correa-cambio-esperanza-cuba">Actualidad RT</a></strong></p>
</div>
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		<title>Problemas del socialismo cubano</title>
		<link>https://piensachile.com/2016/05/01/problemas-del-socialismo-cubano/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 May 2016 03:11:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[bloqueo contra cuba]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>29 ABRIL, 2016 He trabajado mucho el tema y los problemas del socialismo en Cuba desde que era muy joven, en una gama de asuntos, formas y propósitos, e...</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/05/01/problemas-del-socialismo-cubano/">Problemas del socialismo cubano</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<header class="entry-header">
<p class="entry-title"><a title="15:00" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/04/29/problemas-del-socialismo-cubano-por-fernando-martinez-heredia/" rel="bookmark">29 ABRIL, 2016<br />
</a>He trabajado mucho el tema y los problemas del socialismo en Cuba desde que era muy joven, en una gama de asuntos, formas y propósitos, e incluso he publicado varios libros acerca del socialismo cubano. Por eso no me parece atinado intentar una selección de esos resultados de trabajo y sintetizarla en el breve tiempo con que contamos. Prefiero entonces plantear lo que creo de mayor importancia y relieve en esta coyuntura de fines de abril de 2016, y utilizar algunos breves fragmentos de textos míos recientes integrados al discurso de esta exposición.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="western">Para ser, consolidarse y satisfacer las necesidades y los anhelos que la desataron, la revolución que triunfó en 1959 tuvo que optar por ser socialista de liberación nacional. Al bautizarla, Fidel, su conductor máximo, la calificó de socialista, democrática, de los humildes, por los humildes y para los humildes. Esa no era una frase oratoria, sino una definición. Tampoco lo hizo dentro de una reunión política, sino en la calle, ante una multitud de personas armadas y decididas a combatir hasta morir o vencer a los lacayos de la burguesía de Cuba y sus amos imperialistas, como hicieron horas después. Desde el origen estuvo muy claro de qué tipo de socialismo se trataba, y se puede afirmar con orgullo que en Cuba ese es el significado de la palabra socialismo.</p>
<p class="western">Las cubanas y los cubanos, la sociedad y su poder revolucionario emprendieron desde 1959 colosales cambios de sí mismos, sus relaciones sociales y sus instituciones. La acumulación y el entrelazamiento de viejos y nuevos problemas e insuficiencias condicionaron desde el inicio la creación de una nueva sociedad. Fidel, el Che y otros dirigentes, y un número cada vez mayor de revolucionarios pensaron las batallas y las situaciones que vivían. Entre cientos de expresiones de Fidel acerca del socialismo escojo una, del 3 de septiembre de 1970, que ilustra su acierto, su lucidez extrema y su capacidad de guiar:</p>
<p class="western" style="padding-left: 60px;"><em>“Nosotros llegaríamos muy lejos si con el trabajo de masa ganamos esta batalla. Nosotros llegaríamos muy lejos si introducimos hasta su grado máximo la democratización del proceso. No puede haber ningún Estado más democrático que el socialista, no puede; ni debe haberlo. Es más: si el Estado socialista no es democrático, fracasa (…) sin las masas, el socialismo pierde la batalla: se burocratiza, tiene que usar métodos capitalistas, tiene que retroceder en la ideología. Así que no puede haber sociedad más democrática que la socialista, sencillamente porque sin las masas el socialismo no puede triunfar.”<a class="sdfootnoteanc" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/04/29/problemas-del-socialismo-cubano-por-fernando-martinez-heredia/#sdfootnote1sym" name="sdfootnote1anc"><sup>1</sup></a></em></p>
<p class="western">Quisiera destacar una dimensión que a mi juicio ha sido siempre y todavía es principal: la humana. Millones de individuos han puesto sus vidas en la balanza del socialismo cubano y le han entregado lo mejor de sus actos, sus sentimientos y sus pensamientos. Ellos son hijos, creadores y partícipes de una cultura socialista. Hoy muchos quizás no le llamen socialista, porque no está de moda en estos días, pero estoy seguro de que cada vez que sea necesario tendrán suficiente determinación personal para defender e impulsar el socialismo cubano.</p>
<p class="western">El predominio del llamado socialismo real en Cuba entre 1971 y 1985 fue solamente parcial. Pero constituyó una amarga aceptación de los límites de una Revolución que había sido la más avanzada del mundo, y llevó a un recorte fuerte de los ideales y del proyecto, al mismo tiempo que a la implantación de características y prácticas muy negativas en nombre del socialismo. Sin embargo, Cuba siguió siendo socialista-comunista en campos esenciales internos y en el internacionalismo, ese rasgo primordial que también es distintivo del socialismo cubano, y que tanto nos ha desarrollado y salvado de mezquindades y retrocesos. El resultado de aquella etapa fue muy híbrido y contradictorio, pero muy fuerte en cuanto al socialismo. La persistencia de rasgos de “socialismo real” en Cuba de los años noventa en adelante, hasta hoy, que es tan perjudicial como obstinada, resulta en la práctica un hecho ajeno u opuesto a las dos opciones que ha enfrentado y enfrenta el país: cambios para profundizar un socialismo verdadero, creciente y atractivo; o un retorno paulatino al capitalismo.</p>
<p class="western">En los últimos veinticinco años, la acumulación cultural de la Revolución ha sido un baluarte fundamental del socialismo cubano y sigue teniendo un peso enorme en la actualidad.</p>
<p class="western">Cuba está entrando en una etapa de dilemas y alternativas diferentes, entre los que sobresalen los que existen entre el socialismo y el capitalismo, teatro de una lucha cultural abierta en la que se pondrá en juego nuestro futuro. El gran dilema planteado es desarrollar el socialismo o volver al capitalismo. No servirá aferrarse meramente a lo que existe, habrá que desarrollar el socialismo. Tampoco debemos creer que el capitalismo será un futuro inevitable, que hasta podría traer progresos consigo: sería regresar al capitalismo. No se está librando una pugna cultural entre el neoliberalismo y la economía estatal: es entre un socialismo que tendrá que transformarse y ser cada vez más socialista, o perecerá, y un capitalismo que ha apostado a acumular cada vez más fuerza social, ir conquistando con sus ilusiones a la sociedad y que se vayan acostumbrando los cubanos a sus hechos, sus relaciones y su conciencia social.</p>
<p class="western">Estamos ante un claro enfrentamiento cultural, que no ha conllevado hasta ahora confrontaciones políticas. Amplios sectores de la población están conscientes de esto o lo perciben bastante, y reaccionan en consecuencia. Pero otros sectores no están conscientes y se sitúan a partir de aspectos del problema, o de incidentes y comentarios.</p>
<p class="western">Una cuestión principal es si el contenido de la época cubana que se está desplegando en estos últimos años será o no será finalmente posrevolucionario. En las posrevoluciones se retrocede, sin remedio, mucho más de lo que los juiciosos involucrados habían considerado necesario al inicio. Los abandonos, las concesiones, las divisiones y la ruptura de los pactos con las mayorías preludian una nueva época en la que se organiza y se afinca una nueva dominación, aunque ella se ve obligada a reconocer una parte de las conquistas de la época anterior. Las revoluciones, por el contrario, combinan iniciativas audaces y saltos hacia adelante con salidas laterales, paciencia y abnegación con heroísmos sin par, astucias tácticas con ofensivas incontenibles que desatan las cualidades y las capacidades de la gente común y crean nuevas realidades y nuevos proyectos. Son el imperio de la voluntad consciente que se vuelve acción y derrota las estructuras que encarcelan a los seres humanos y los saberes establecidos. Y cuando logran tener el tamaño de un pueblo son invencibles. <a class="sdfootnoteanc" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/04/29/problemas-del-socialismo-cubano-por-fernando-martinez-heredia/#sdfootnote2sym" name="sdfootnote2anc"><sup>2</sup></a></p>
<p class="western">La política cubana tiene que avanzar mucho. La política no existe en general, ni la cultura tampoco. Si un pueblo hace una revolución anticapitalista y entra en la época de transición socialista, la política y la cultura –como la economía y todo lo demás– adquieren nuevas especificidades y nuevos órdenes de relaciones radicalmente diferentes a los que hasta entonces habían tenido, que deben ser vividos, pensados y organizados. Al mismo tiempo, debe adelantarse sin descanso en el conocimiento profundo de esas realidades nuevas. Las razones de tantos requisitos son obvias. El capitalismo sigue existiendo, y no de modo inerte, sino atacando siempre, de manera aguda o crónica, pero también y sobre todo ingresando, retornando, reviviendo, empapando, contagiando las instituciones y las actitudes individuales y de grupos de la sociedad que quiere ser nueva y socialista.</p>
<p class="western">El mal mayor está en la reproducción en el seno de la sociedad en transición socialista de las relaciones, las instituciones, las ideas y los sentimientos que rigen la dominación capitalista. Y esa reproducción no depende tanto de conspiraciones y acciones de origen externo –por más reales y peligrosas que ellas sean, y lo son– como de la inmensa, formidable acumulación cultural de signo favorable a las dominaciones de unas personas sobre otras, antigua y renovada, que caracteriza a las sociedades. Una verdadera batalla cultural se libra entre ambos complejos de maneras de vivir.</p>
<p class="western">En la batalla entre esas dos maneras de vivir, la del capitalismo ha estado recibiendo muchos refuerzos en la época reciente. Tiene, además, la sabiduría –a escala social no es necesario saber para ser sabio– de no pretender el poder político: su campo de batalla principal está en la vida cotidiana, las relaciones sociales, el aumento y la expansión de los negocios privados y sus constelaciones de relaciones económicas y sociales, las ideas y los sentimientos que se consumen.</p>
<p class="western">No podemos permitir que avance un proceso de desarme ideológico que dejaría al país inerme. Es necesario rescatar o utilizar bien los instrumentos de la cultura de liberación.</p>
<p class="western">Es la falta de cultura política suficiente la que impide que le saquemos más provecho a la vida que hemos construido entre todos, a la sociedad que despierta tanta admiración a millones de personas en el mundo y que sustenta tantas simpatías y manifestaciones de solidaridad que recibimos. La liberación humana necesita una militancia de la cultura, que brinde espacios y sea capaz de reunir la diversidad de las subjetividades, habilidades y propensiones humanas, el planeamiento de las tareas revolucionarias, el afán de belleza, goces y felicidad, la expansión de la influencia y del control de la gente común sobre todos los ámbitos de la vida pública, la creatividad y la originalidad para enfrentar las escaseces y dificultades, que son tan graves que serían insalvables si no se ponen en marcha nuevos medios de desplegar la superioridad de las personas.</p>
<p class="western">El avance real del socialismo en Cuba dependerá en gran medida del afianzamiento y la expansión de una cultura anticapitalista y creadora a la vez de satisfacciones y educación. Por eso es tan necesario darnos plena cuenta de la hora tremenda que vivimos, de los deberes de cada cual y del bienestar que pudiéramos sacar del ejercicio de pensar y de la creatividad.</p>
<p class="western">El concepto de socialismo es conservado por muchos revolucionarios activos, pero a escala de la sociedad desde hace tiempo se ha batido en retirada. Fidel y Raúl lo mantienen siempre, de manera expresa. Algunos documentos oficiales también lo hacen. Pero en la propaganda y en los rituales la palabra socialismo fue desapareciendo, y hoy es solo una mención rara. Por otra parte, para diferentes sectores de la población el socialismo persiste como una noción, fuerte o no, con atributos que también son diferentes. Por ejemplo, como palabra que sintetiza las grandes conquistas que obtuvo nuestro pueblo y la nación cubana, o como la etapa de bienestar material de los años setenta-ochenta. Es necesario precisar qué significa hoy el socialismo para la población. Habría que ayudar a esa tarea con investigaciones bien planteadas y bien ejecutadas, que vayan más allá de la encuesta y la recopilación de datos, y sobre todo con intercambios y discusiones serias.</p>
<p class="western">Hoy resulta imprescindible librar combates culturales e ideológicos concretados, orientar y conducir a las mayorías con acciones y mensajes atractivos y con firmeza revolucionaria, incitar a participar y debatir, y brindar realmente las condiciones para que eso suceda efectivamente, presentar y divulgar sin descanso los datos necesarios, los problemas candentes, las opciones existentes, las discrepancias, las posiciones políticas e ideológicas, nuestras ideas y los logros de la Revolución, sin miedo a polemizar entre revolucionarios. En suma, hacer realmente mucho trabajo político e ideológico, que incluya formas nuevas o que han parecido impensables.</p>
<p class="western">El socialismo cubano tiene una profunda necesidad de apelar al patriotismo popular de justicia social, hilo conductor de la hazaña maravillosa protagonizada por este pueblo en el último siglo y medio, y no servirán de nada los rituales vacíos y los lenguajes pequeños de un patriotismo formal y simplón, reiterador de lugares comunes siempre iguales, que oculta la historia social y las voces y las vidas de los de abajo, omite lo que le parece inconveniente y esconde las contradicciones y los conflictos que existieron en el seno de los movimientos revolucionarios.</p>
<p class="western">Estamos en medio de una gran pelea de símbolos. Los enemigos pretenden borrar toda la grandeza cubana y reducir al país a la nostalgia de “los buenos tiempos”, antes de que imperaran la chusma y los castristas. La estrategia actual de Estados Unidos contra Cuba nos deparará un buen número de recursos “suaves” e “inteligentes”, modernos “cazabobos” de la guerra del siglo XXI. Desbaratar confusiones y desinflar esperanzas pueriles es una de las tareas necesarias.</p>
<p class="western">La ofensiva de paz norteamericana contra Cuba se inscribe también dentro de una estrategia general bien diseñada y bien ejecutada con ayuda de una democratización del mercado cultural controlada por el sistema, que tiene como uno de sus fines la expansión acelerada y triunfal del papel de los símbolos y los valores homogeneizadores y universalizantes que rigen las vidas, los sentimientos y las conciencias de las mayorías en los países dominados por el capitalismo. En el caso cubano esa transformación es imposible sin someterse a Estados Unidos.</p>
<p class="western">Este es el enemigo que está tocando a nuestra puerta, duro y con aire triunfalista. Está decidido a recuperar el dominio que tuvo sobre Cuba mediante la victoria en una guerra cultural.</p>
<p class="western">No podemos separar las respuestas a la política imperialista de las acciones dirigidas a defender y profundizar nuestro socialismo: en realidad, estas últimas serán lo decisivo. La sociedad pasa al centro del combate político, y ella necesita que entre todos hagamos política social, y hagamos política. Un requisito básico será la activación de muchos medios organizados que no están siendo eficaces ni atractivos, y la creación de nuevos espacios y mecanismos para fomentar la actuación y la creatividad populares. Ganar la batalla de la participación de los que están dispuestos y reconquistar a la mayoría de los que no lo están. Son innumerables los asuntos, los retos, las necesidades, los campos en los que podrían ejercitar su participación quienes sientan que deben hacerlo.</p>
<p class="western">Necesitamos rescatar en términos ideales y materiales las relaciones y la manera de vivir socialistas; mayor socialización dentro del ámbito y la gestión estatales; un impulso cierto a la municipalización y otras formas de descentralización que beneficien a empeños de colectivos y comunidades, al país y al socialismo, y no al individualismo y el afán de lucro.</p>
<p class="western">Se está produciendo un aumento de la politización en sectores de la población, que estimula el nivel inmenso de conciencia política que posee el pueblo cubano. Emergen sectores no pequeños de jóvenes que rechazan el capitalismo. Ha crecido bastante la expresión pública de críticas y criterios diferentes hechos por cubanos socialistas y dirigidos a fortalecer el socialismo. El pueblo cubano ha ejercido la justicia social, la libertad, la solidaridad y el pensar con su propia cabeza, y se ha acostumbrado a hacerlo.</p>
<p class="western">Tenemos conciencia política del momento histórico en que vivimos y lo que se juega en él. Es hora de expresar esa conciencia en las prácticas que Cuba necesita.</p>
<p class="western">*Fuente: <strong><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/04/29/problemas-del-socialismo-cubano-por-fernando-martinez-heredia/">La Pupila Insomne</a></strong></p>
<div id="sdfootnote1">
<strong>Notas:</strong><br />
<a class="sdfootnotesym" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/04/29/problemas-del-socialismo-cubano-por-fernando-martinez-heredia/#sdfootnote1anc" name="sdfootnote1sym">1</a> Fidel Castro Ruz: Discurso en la Plenaria Provincial de la CTC, Teatro de la CTC, 3 de septiembre de 1970. Departamento de Versiones Taquigráficas del Gobierno Revolucionario.
</div>
<div id="sdfootnote2">
<a class="sdfootnotesym" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/04/29/problemas-del-socialismo-cubano-por-fernando-martinez-heredia/#sdfootnote2anc" name="sdfootnote2sym">2</a> He reproducido este párrafo de “<a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2015/08/20/dias-historicos-epocas-historicas/">Días históricos, épocas históricas</a>”, de agosto de 2015, porque considero que sigue siendo muy procedente el problema que plantea de manera muy sintética. El texto completo en Fernando Martínez Heredia, <i>A la mitad del camino</i>, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2015, pp. 296-300.
</div>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/05/01/problemas-del-socialismo-cubano/">Problemas del socialismo cubano</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Defendernos colectiva y comunitariamente</title>
		<link>https://piensachile.com/2014/04/27/defendernos-colectiva-y-comunitariamente/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Apr 2014 00:20:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[defensa comunitaria]]></category>
		<category><![CDATA[organizacion comunitaria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La situación mundial es muy grave. Cuando aún no se apagan las llamas de la guerra civil en Siria, la crisis en curso en Ucrania amenaza con elevar la tensión, a la espera de que se abran nuevos frentes en el conflicto global. Ante este panorama los movimientos no pueden contar con la protección del Estado, por haber sido neutralizado por la presión de las multinacionales y el imperialismo, o bien por apoyar con convicción sus estrategias. Debemos pensar, por lo tanto, en la necesidad de crear y multiplicar espacios, conciencia y organización para la defensa comunitaria.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La situación mundial es muy grave. Cuando aún no se apagan las llamas de la guerra civil en <strong>Siria</strong>, la crisis en curso en <strong>Ucrania</strong> amenaza con elevar la tensión, a la espera de que se abran nuevos frentes en el conflicto global. La región sudamericana aplazó, por ahora, una escalada mayor en <strong>Venezuela</strong> gracias a la presencia disuasoria de la <strong>Unasur</strong>.</p>
<p>Sin embargo, debemos mirarnos en el espejo sirio, o quizá en el mexicano, para comprender que ninguna de esas opciones puede ser descartada en el periodo más agudo de la transición hegemónica. La guerra permanente sustituye a los golpes de Estado, ya que los <em>think tanks</em> imperiales parecen haber comprendido que los pueblos salen fortalecidos de los regímenes dictatoriales, como los que impusieron en las décadas de 1960 y 1970.</p>
<p>Ahora buscan romper el tejido social atizando prolongados conflictos internos, con el objetivo de dejar sociedades exhaustas, divididas e incapaces de autogestionar sus asuntos. Es el modo de romper naciones en el periodo de “acumulación por desposesión” (<strong>David Harvey</strong>) y de la “cuarta guerra mundial” ( subcomandante <strong>Marcos</strong>), por la apropiación de los bienes comunes y la destrucción de la vida.</p>
<p>Ante este panorama los movimientos no pueden contar con la protección del Estado, por haber sido neutralizado por la presión de las multinacionales y el imperialismo, o bien por apoyar con convicción sus estrategias. Debemos pensar, por lo tanto, en la necesidad de crear y multiplicar espacios, conciencia y organización para la defensa comunitaria.</p>
<p>Tenemos ante nosotros un buen puñado de formas de autoprotección comunitaria entre pueblos indios, campesinos y también entre sectores populares urbanos, donde esta tarea es más compleja. A menudo estas organizaciones ignoran la existencia de otras similares en otros países o regiones, con lo que no pueden enriquecerse mutuamente, aprender de sus aciertos y errores, y mejorar así los modos de enfrentar este periodo tan complejo.</p>
<p>Entre los <em>nasa</em> de <strong>Cauca</strong> (sur de <strong>Colombia</strong>) destaca la <strong>Guardia Indígena</strong>. Sus miembros son elegidos en asamblea por las comunidades y prestan servicio durante dos años, pudiendo ser relegidos. Los y las guardias son en su inmensa mayoría jóvenes comuneros, están armados con bastones de mando y no sólo protegen a las comunidades (tanto en sus territorios como a través de su despliegue en marchas y acciones de protesta) sino que ejercen además una labor educativa y de apoyo a la justicia comunitaria.</p>
<p>La Guardia Indígena ha sido capaz de rescatar autoridades secuestradas por los paramilitares y la guerrilla, apelando a la movilización masiva de las comunidades. Han desarmado también instalaciones de guerra de las fuerzas armadas en sus territorios y trabajan para impedir que la violencia ingrese en sus espacios destruyendo comunidades.</p>
<p><strong>«Debemos pensar, por lo tanto, en la necesidad de crear y multiplicar espacios, conciencia y organización para la defensa comunitaria.»</strong></p>
<p>Las rondas campesinas nacieron en el norte de <strong>Perú</strong> a finales de la década de 1970 para combatir a los ladrones de ganado. En pocos años se extendieron a buena parte del país, ya que consiguieron reducir los robos hasta casi extinguirlos. Actuando de forma rotativa, los campesinos hacen rondas nocturnas de vigilancia, mostrando que ya no son familias aisladas sino comunidades en construcción.</p>
<p>Con los años las rondas encararon labores de construcción de servicios para las comunidades, implementaron su propia justicia al margen de la justicia estatal corrupta y, cuando se disparó la guerra interna entre las fuerzas armadas y <strong>Sendero Luminoso</strong>, aislaron a los violentos al precio de miles de muertos. En los últimos años las rondas campesinas juegan un papel decisivo en la resistencia a la minería, en particular frente al proyecto aurífero <strong>Conga</strong>, en la provincia de <strong>Cajamarca</strong>. Son conocidos como “guardianes de las lagunas”.</p>
<p>En las ciudades contamos también con un puñado de experiencias de defensa comunitaria, en sintonía con las brigadas de la <strong>Comunidad Habitacional Acapatzingo</strong> en la delegación <strong>Iztapalapa</strong>, en la ciudad de <strong>México</strong>. Un caso destacable sucede en algunas villas de la ciudad de <strong>Buenos Aires</strong>, con larga tradición de organización popular, tanto para la demanda al Estado como para la organización y defensa de la vida cotidiana.</p>
<p>En la <strong>Villa de Retiro</strong> la <strong>Corriente Villera Independiente</strong> y el <strong>Movimiento Popular La Dignidad</strong> levantaron la <strong>Casa de las Mujeres en Lucha</strong>, un espacio de formación, debate, organización colectiva de la sobrevivencia y también de defensa contra la violencia machista. Las que integran las cuadrillas de autodefensa de mujeres realizan talleres de capacitación, que son “una herramienta de organización, reagrupamiento y acción directa que pueda dar respuestas ante determinadas situaciones, así como de acompañamiento y asesoramiento a las mujeres”, según razona el movimiento.</p>
<p>En varios casos intervinieron ante agresores haciendo visible la situación, actuando en grupos, con disciplina y decisión, para frenar al agresor y llegado el caso inducirlo a abandonar el barrio. En la villa de <strong>Bajo Flores</strong> actuaron años atrás las <strong>Amazonas</strong>, madres que se movilizaron contra golpeadores y bocas de venta de drogas, habiéndose convertido en referentes para otras mujeres.</p>
<p>De modo que existen diversas experiencias organizativas entre los tres sectores sociales que enfrentan el modelo actual: indígenas, campesinos y sectores populares urbanos. Cada una tiene sus propios modos en función de la realidad que enfrentan. Algunos utilizan armas, otros optan por hacer valer la montonera; pero en todos los casos vemos una potente decisión de poner el cuerpo para defender a la comunidad de forma colectiva.</p>
<p>De algún modo estas prácticas se interconectan por abajo y van aprendiendo unas de otras, aunque de modo mucho más lento de lo que sería deseable. Aunque en su conjunto son aún muy pocas las personas y comunidades involucradas en la defensa comunitaria, marcan un camino por el que, en algún momento, habrán de transitar otras comunidades que sólo pueden contar con sus propias fuerzas cuando escala peligrosamente el caos sistémico.</p>
<p>Abril 18 de 2014</p>
<p>*Fuente: <a href="http://www.jornada.unam.mx/archivo_opinion/autor/front/16">La Jornada</a> de México</p>
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		<title>Honduras: ¿nuevo golpe de Estado en América Latina?</title>
		<link>https://piensachile.com/2013/12/03/honduras-nuevo-golpe-de-estado-en-america-latina/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Dec 2013 02:05:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones presidenciales]]></category>
		<category><![CDATA[fraude]]></category>
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		<category><![CDATA[ingerencia norteamericana]]></category>
		<category><![CDATA[injusticia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La situación es muy grave. Y la prueba más fehaciente es que el emporio mediático occidental no ha proporcionado prácticamente ninguna información sustancial sobre la forma en que se manifestó la elección presidencial hondureña, excepto clips que confirman a Juan Orlando Hernández, candidato de la organización neoliberal Partido Nacional como el virtual ganador en dicho país por sobre Xiomara Castro, del partido progresista LIBRE.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2013/12/03/honduras-nuevo-golpe-de-estado-en-america-latina/">Honduras: ¿nuevo golpe de Estado en América Latina?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La situación es muy grave. Y la prueba más fehaciente es que el emporio mediático occidental no ha proporcionado prácticamente ninguna información sustancial sobre la forma en que se manifestó la elección presidencial hondureña, excepto clips que confirman a Juan Orlando Hernández, candidato de la organización neoliberal Partido Nacional como el virtual ganador en dicho país por sobre Xiomara Castro, del partido progresista LIBRE.<br />
Honduras es el ejemplo tipo de lo que ha ocurrido en Centroamérica, donde la represión ejercida por los Gobiernos se ha manifestado de modo cruento, obligando a la población a aceptar los altos índices de miseria y expoliación del territorio nacional so pena de ser ajusticiado. Cerca del 70% vive en condiciones de pobreza y la calidad de vida está en sus niveles más bajos, especialmente condicionada por la violencia, que es considerada por el PNUD la más alta del mundo. El golpe de Estado dado por una alianza cívico militar el 2009 a Manuel Zelaya, presidente legítimo, enviándolo a una base militar estadounidense «para proteger su vida» y de inmediato al exilio, son hechos de clara dominación extra legal.<br />
El 24 de noviembre 2013 fue el proceso electoral post represión, cuyos datos, emitidos por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), aún con un 20% de las actas sin escrutar ni hechas públicas, confirmaron como ganador a Hernández, también militante del partido del presidente en ejercicio, Porfirio Lobo. De inmediato la Unión Europea dio a conocer un comunicado manifestando la normalidad de las elecciones, con gran afluencia de público, y su aceptación al nombre emitido; la OEA también se hizo parte de dicho informe. La embajadora de los Estados Unidos, Lisa Kubiske, manifestó que su Gobierno reconocía plenamente a dicho candidato y, por tanto, lo consideraba el presidente legalmente elegido. Algunas naciones se adelantaron a dar su visto bueno, especialmente Panamá y Colombia.<br />
Sin embargo, lo que no se hizo conocer internacionalmente fueron las declaraciones de organizaciones observadoras con credibilidad, las cuales manifestaron un cúmulo de anomalías que convierten este fenómeno en fraude de altas proporciones. Se denunció la venta de credenciales de otros partidos al Partido Nacional con el fin de tener delegados con mayoría en las mesas, transmisión de datos incompletos y cuyas actas no coincidían de ningún modo, impedimentos del TSE para poder confrontar acta tras acta y conocer los errores, la militarización de Globo Radio y otras instalaciones gubernamentales, la inconsistencia entre votos y escrutinio, el recibo de fotocopias como comprobante de voto para recibir mercado, muertos vivientes y vivos sin poder votar, confirmación imposible de comunicación en transmisión, presidentes de mesa duales y de la misma organización política, todo lo cual, según declaraciones del Partido LIBRE, da como ganadora a Castro, tal como las encuestas lo preveían. Estas anomalías han sido confirmadas por representantes internacionales de Derechos Humanos, la Comisión Juan Bosh, Observadores por la Verdad, entre muchos otros, todos silenciados por los medios oficiales.<br />
El día de la elección en la mañana se conoció del asesinato de cinco personas fuera de un centro de votación, afín al Partido LIBRE, considerándolo «ajuste de cuentas entre narcotraficantes» aunque con una clara señal a los votantes. De igual modo, al escribir esta columna la radiotelevisora Globo, prácticamente la única opositora, fue sacada del aire en diversos lugares del país al transmitirse las declaraciones de uno de los observadores de la Unión Europea, quien precisaba que en Honduras se había preferido una dictadura estable a una democracia para permitir el contrato actualmente pendiente entre ambos. La embajadora del régimen estadounidense calificaba las acciones violentas así como el asesinato de varios miembros del partido opositor en días previos y hasta este momento, como simples hechos aislados pese a que más de 250 activistas han sido exterminados.<br />
Las graves denuncias realizadas por el observador de la Unión Europea, Leo Gabriel, que resumen gran parte de lo ocurrido, son relevantes: no corresponde a las metodologías profesionales emitir apreciaciones sin corroborar directamente todo el proceso eleccionario. Es evidente la unidad férrea del Tribunal Supremo Electoral-Gobierno-Partido Nacional-Fuerzas Militares-Fiscalía de delitos económicos, integrados en una posición monolítica.<br />
El Partido Libre ha hecho varias propuestas de contextura pacífica que tiendan a desarrollar una auditoría a todas las actas y mesas de votación para determinar cuántos votos fueron borrados o cambiados tanto a esta organización como al Partido Anti Corrupción, el que asimismo fue lesionado enormemente. La transparencia de los Medios, el cese de la represión e intimidación, la resistencia al fraude y la no aceptación de los resultados hasta tanto se realice el reconteo de votos, son ideas que se enlazan en la reivindicación de un país con derecho a la verdad. El axioma es claro: transparencia no es solo denunciar sino corregir. Si no existe, el teatro es aún más claro por lo cual la petición de revisión de actas al TSE únicamente será exitosa en la medida que sea acogida favorablemente y se dé lo exigido.<br />
La negación insistente del Gobierno a realizar elecciones con voto electrónico, de menor costo y más confiable que el conteo manual, se suma a los indicios que llevan a considerar un consumado fraude de altas proporciones avalado por el Estado, y es lo que se considera una dictadura &#8216;suave&#8217;, es decir, donde la presidencia no la ejerce un militar sino que un civil con el acompañamiento pleno de una represión estatal en todos los órdenes y con mandato de ajusticiamiento a quien se oponga con algún asomo contestatario. Para los grupos de poder en América, la democracia tiene otro significado: usar el aparato estatal para sus fines y este protege a las familias poderosas de cada nación, se debe permitir la venta y usufructo de todas las riquezas nacionales a estos empresarios, la pobreza tiene que ser morigerada a través de la caridad, las protestas son lesivas y la fuerza policiva militar tiene que &#8216;armonizarlas&#8217; como función obligatoria para garantizar la paz.<br />
Sin embargo, paulatinamente comienza a conocerse a través de las redes y algunos canales con cierta independencia que la población ha salido a protestar masivamente aunque siendo reprimida, caracterizándose por el asesinato de un militante insigne como José Antonio Ardón, Emo dos, después de dicha movilización.<br />
Lo fundamental es que hoy día amplios sectores del mundo poseen conciencia de que la injusticia no podrá seguir existiendo con la impunidad que campeaba hasta hace pocos años y, aun cuando logre efímeros triunfos como este a través del engaño y la coacción, ni siquiera los capitales invertidos en la trampa serán suficientes para sostenerlos en el poder. Parece ser que estos nuevos aires cada vez más permiten respirar libertad pese a que la guadaña amenazante muestre su almarada presta a incrustarse en el cuerpo inocente. Los tiempos caminan más rápido de lo previsto y el horizonte cercano preve cambios fraternos para los pueblos que reclaman equicracia.<br />
<em>&#8211; El autor, Carlos Santa María, es analista internacional</em></p>
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