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	<title>revolucion rusa &#8211; piensaChile</title>
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		<title>En el centenario de la Revolución de Octubre. Diez días que estremecieron al mundo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Nov 2017 01:20:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[centenario de la revolucion rusa]]></category>
		<category><![CDATA[revolucion rusa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las grandes revoluciones siempre van por delante de su tiempo. Siguen unos objetivos que suponen un progreso respecto a las fases históricas precedentes. La Revolución de Octubre fue el primer intento a escala mundial de acabar con la miseria y la opresión del capitalismo. Ejerció una influencia decisiva en todo el siglo XX.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div id="CuerpoNoticia" class="noticia"><i>El título de este artículo remite a unos de los primeros libros sobre la Revolución de Octubre, </i>Diez días que estremecieron al mundo<i>, del periodista estadounidense John Reed, publicado en 1919. Todavía hoy este libro se considera uno de los documentos periodísticos más importantes del siglo XX. John Reed, ‘‘Dix jours qui ébranlèrent le monde», Edition République des lettres, París, 2017. [Hay muchas traducciones al castellano, una de las más recientes es la de Angel Pozo Sandoval, </i>Diez días que estremecieron al mundo<i>, Tres Cantos, Akal, 2004]. </i></p>
<div id="TextoNoticia">
<hr />
<p>Las grandes revoluciones siempre van por delante de su tiempo. Siguen unos objetivos que suponen un progreso respecto a las fases históricas precedentes. La Revolución de Octubre fue el primer intento a escala mundial de acabar con la miseria y la opresión del capitalismo. Ejerció una influencia decisiva en todo el siglo XX. Volvamos sobre este acontecimiento.<b>Relación con la Primera Guerra Mundial </b></p>
<p>Cuando se aproximan las conmemoraciones de la Primera Guerra Mundial, ahora es el momento de un nuevo centenario: el de la Revolución de Octubre, que tuvo lugar en 1917 en el Imperio ruso y llevó a la creación de la Unión Soviética. No es casual que ambos aniversarios se solapen ya que están estrechamente ligados.</p>
<p>La Primera Guerra Mundial estalló como un conflicto entre las grandes potencias europeas de entonces que esperaban reforzar y expandir su posición de fuerza. Pero al cabo de cuatro años de una lucha militar cada vez más extendida y sin salida, y con un importante deterioro de las condiciones de vida en las naciones beligerantes, la Primera Guerra Mundial provocó la caída de no menos que cuatro imperios. La Rusia zarista ni siquiera conoció el final de la guerra. La abdicación de zar Nicolás II en marzo de 1917 ponía fin a 300 años de dominación dinástica de los Romanov. El final de la Primera Guerra Mundial en noviembre de 1918 provocó después la caída del Imperio alemán, la de la doble monarquía austro-húngara de los Habsburgo y del Imperio otomano.</p>
<p><b>Antecedentes </b></p>
<p>La Primera Guerra Mundial, que había estado precedida de un largo periodo de problemas y conflictos, supuso en cierto modo el golpe de gracia del Imperio zarista. Tras la supresión del vasallaje en 1861 y la entrada en la revolución industrial no había dejado de aumentar el descontento provocado por el autoritarismo del régimen zarista. En 1881 el zar Alejandro II fue asesinado por un grupúsculo de conspiradores. El hermano mayor de Lenin se vio implicado en un intento de asesinato del nuevo zar, Alejandro III. Fue detenido y condenado a muerte en 1887. Lenin y compañía sacaron sus conclusiones de ello y se unieron al Partido Obrero Social Demócrata de Rusia (POSDR) fundado en marzo de 1898, precursor del futuro Partido Comunista.</p>
<p>El campo seguía padeciendo unas condiciones de vida feudales. Los grandes propietarios tenían todo el poder. Representaban solo el 0,3 % de la población, pero poseían más de la mitad de todas las tierras. Las condiciones de existencia de los campesinos rusos eran similares a las del campesinado francés y belga del siglo XIV. Todos los levantamientos sucesivos de campesinos fueron aplastados sin piedad.</p>
<p>También en las ciudades reinaba el descontento. Hacia finales del siglo XIX la población estaba cada vez más insatisfecha y después de la derrota de Rusia en la guerra ruso-japonesa (1904-1905) se multiplicaron los motines de soldados y las manifestaciones. El Domingo Rojo del 9 de enero de 1905 la guardia imperial abrió fuego y causó cientos de víctimas entre los manifestantes. Las manifestaciones y huelgas no hicieron más que aumentar, el zar se vio obligado a hacer concesiones con unas reformas económicas e instauró una primera <i>Duma</i> (parlamento). Pero como las reformas propuestas apenas supusieron mejoras, la agitación persistió.</p>
<p>Mientras tanto, el POSDR se había dividido en dos facciones: los menchevikes, mas bien moderados, y los bolcheviques, radicales. A principios de la Primera Guerra Mundial el zar había vuelto a fortalecer su poder y la agitación dio paso a un patriotismo entusiasta. Pero era una ilusión. A medida que avanzaba la guerra el ejército zarista sufría cada vez más derrotas y la economía se desarticulaba. Hacia finales de 1916 Rusia estaba al borde de un desmoronamiento militar y económico total. El coste en vidas humanas fue particularmente elevado. Perecieron dos millones y medio de rusos. El descontento que desde 1905 estaba a punto de estallar se convirtió en un inmenso rumor que culminó en 1917 y se realizó definitivamente con la Revolución de Octubre.</p>
<p><b>De la revolución de febrero… </b></p>
<p>A finales de febrero de 1917 estallaron en Petrogrado unos disturbios de gran magnitud. En pocos días las huelgas en la fábrica de municiones desembocaron en una huelga general. Las mujeres salían cada vez más a la calle para reclamar pan. “¡Pan, trabajo!” se convirtió en la consigna más coreada y a ella se añadía a continuación “¡Abajo la guerra!”, la causa de todo. Cuando las tropas del zar ya no se mostraron dispuestas a disparar contra los insurgentes el Imperio ruso de desmoronó en unos días. Se había producido la Revolución de Febrero.</p>
<p>El 2 de marzo de 1917 abdicaba el zar Nicolás II. Se formó un gobierno provisional dirigido por el príncipe Lvov con el apoyo de casi todas las fuerzas de oposición al zar, salvo los bolcheviques. Y es que en el intervalo se habían instaurado consejos de obreros y de soldados en todas partes, en Petrogrado y en otras grandes ciudades. Empezó así el periodo del “doble poder”.</p>
<p>La cuestión de la guerra constituía un punto de divergencia crucial. Los bolcheviques eran los únicos que deseaban que terminara la guerra. Era indispensable para poder concentrarse en los problemas sociales y económicos. El gobierno provisional, por su parte, deseaba seguir con la guerra.</p>
<p>Los dirigentes bolcheviques en el exilio seguían muy de cerca estos acontecimientos en sus países de acogida. El emperador alemán esperaba que prevalecieran los sóviets y su reivindicación de detener la guerra por lo que llegó a un acuerdo para que Lenin pudiera abandonar Suiza y atravesar Alemania hasta Rusia en un vagón de tren sellado.</p>
<p>Lenin llega a Petrogrado en abril y preconiza en sus “Tesis de abril” que todo el poder debe ir a los sóviets, los cuales deberán actuar radicalmente para detener la guerra, lograr la distribución de tierras y la equidad alimentaria. Las tensiones entre el gobierno provisional y los sóviets se exacerban a medida que aumenta la influencia de los bolcheviques en los sóviets. Como el gobierno provisional estaba cada vez más dominado por los antiguos generales zaristas, los dirigentes bolcheviques tuvieron que pasar a la clandestinidad o, como Lenin, huir otra vez al extranjero.</p>
<p>…<b>a la Revolución de Octubre </b></p>
<p><a name="__DdeLink__358_794856486"></a> A principios de octubre la mayoría de los dirigentes bolcheviques decidió que era necesario un levantamiento armado y que los sóviets tenían que hacerse con la dirección del Estado. Así, el 25 de octubre (2) miembros de los sóviets y soldados simpatizantes toman por asalto el Palacio de Invierno del zar en Petrogrado y hacen prisioneros a los miembros del gobierno provisional. Esa misma tarde se reúne el II Congreso Panruso de los Sóviets con 649 delegados, 390 de los cuales eran bolcheviques, provenientes de más de 400 comités locales de todas las regiones de Rusia.</p>
<p>El congreso de los sóviets anunció un armisticio con Alemania, concedió tierras a quienes las explotaran, introdujo la jornada de ocho horas, nacionalizó los bancos y las grandes empresas al tiempo que acababa con las discriminaciones basadas en la nacionalidad. Poco después siguieron decretos sobre el control de los trabajadores en las empresas y la separación de la Iglesia y el Estado.</p>
<p>La reacción no se hizo esperar. Los partidarios del gobierno provisional, los blancos, no cedieron. Las oligarquías de las grandes potencias no veían con buenos ojos una revolución en el patio trasero de Europa y prepararon una invasión.</p>
<p>Las grandes grandes potencias tenían otra razón para querer acabar con esta revolución en ciernes: el riesgo de contagio. Poco después de que los bolcheviques hubieran proclamado un armisticio con Alemania se extendió por Europa central una oleada de huelgas políticas y de manifestaciones en contra de la guerra. Muchos países estaban tan hartos de la guerra como sensibilizados por la revolución. Después de la guerra estallaron levantamientos en Hungría, Austria, Checoslovaquia, Bulgaria, Italia y Alemania. La mayoría de las insurrecciones estaban mal preparadas y mal organizadas. Fracasaron una tras otra, no sin hacer que les zumbaran los oídos a las clases dirigentes.</p>
<p>A principios de 1918 empezó una guerra civil entre los “rojos”, los bolcheviques recién llegados al poder, y los “blancos”, que estaba apoyados por los antiguos generales zaristas y por muchas intervenciones aliadas (Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón). La guerra civil duró hasta 1921 y causó millones de muertos, sobre todo debido a la inmensa hambre que le acompañó.</p>
<p>A finales 1922 se creó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) o Unión Soviética. Aquel año la salud de Lenin conoció una primera alerta, sin duda consecuencia tardía de un atentado perpetrado contra él en agosto de 1918. Tras diversos empeoramientos murió el 21 de enero de 1924. La lucha interna por su sucesión inició una nueva fase en la historia de la Unión Soviética.</p>
<p><b>Balance de la revolución </b></p>
<p>Económico</p>
<p>Al empezar la revolución Rusia era un país subdesarrollado. Los países industrializados producían por cabeza de 10 a 15 veces más carbón y de 10 a 20 veces más energía. Los ingresos por habitante en Rusia eran inferiores a los de América Latina (3). Además de un retraso importante respecto a los países ricos, las circunstancias en las que debía desarrollarse el país eran particularmente desfavorables. Aparte de la destrucción causada por la Primera Guerra Mundial el país había sido devastado entre 1918 y 1921 por una violenta guerra civil y por invasiones extranjeras. Veinte años después el país iba a sufrir la gigantesca destrucción provocada por la invasión alemana (4). La joven revolución sufría también un embargo económico. Y al contrario que la mayoría de las naciones occidentales el país no podía contar con unas colonias que le suministraran gratis o casi gratis materias primas y fuerza de trabajo.</p>
<p>A pesar de estas condiciones, la Unión Soviética tuvo un crecimiento espectacular. Entre 1920 y 1938 la producción industrial aumentó más de un 6.000 %, mientras que la media en el resto del mundo era de un 96 % (5). En 30 años pasó de ser un país relativamente atrasado a ser una superpotencia capaz de competir con Estados Unidos en el plano tecnológico. Tenía que serlo por razones de seguridad. En la década de 1930 el país tuvo que construir rápidamente un aparato militar capaz de resistir a la amenaza de una guerra de aniquilación por parte de la Alemania nazi. Y desde la década de 1950 hizo frente a una carrera de armamentos nucleares (6). No obstante, la carrera por la modernización resultante de ello se hizo de manera forzada y tuvo un alto coste humano (7).</p>
<p>A mediados de la década de 1950 el crecimiento empezó a ralentizarse. El crecimiento económico seguía siendo correcto aunque se tradujo mucho menos en una mejora y un aumento de los bienes de consumo. En este aspecto el retraso respecto a Estados Unidos aumentó y se mantuvo, lo que provocó más frustración y menos apoyo a la dirección política (8). Pero incluso con este retraso de crecimiento y a pesar de todas las miserias de la guerra económica, entre 1917 y 1989 creció una vez y media más rápido que el resto del mundo (9).</p>
<p>Social</p>
<p>La Revolución de Octubre fue un grito contra la miseria y el subdesarrollo, un grito que no se dio en vano. La nueva República de los Sóviets dio muestras de un progreso nunca visto en esa época. Se erradicó el analfabetismo en poco tiempo. El nivel de instrucción llegó rápidamente a un nivel comparable al de los países industrializados. Se eliminó el paro y se instauró la jornada de ocho horas. La semana laboral en la Unión Soviética se convirtió en una de las más cortas del mundo. Se creó un sistema de seguridad social, con una pensión de jubilación completa. Se anuló la discriminación de la mujer y se legalizó el aborto.</p>
<p>Aumentó la esperanza de vida. Al inicio de la revolución los ciudadanos soviéticos morían 16 años antes que los ciudadanos estadounidenses. En 1973 la diferencia ya era solo de dos años y medio (10). Un factor de desarrollo social todavía más importante, la mortandad infantil por debajo de 5 años: en 1960 era de cuatro a ocho veces más baja en la Unión Soviética que en los países vecinos que cuarenta años antes todavía tenían un nivel igual de desarrollo (11).</p>
<p>Influencia internacional</p>
<p>Sería difícil sobrestimar la importancia de la Revolución de Octubre para la historia reciente del mundo. La Unión Soviética se ha convertido en el símbolo visible de la alternativa socialista al liberalismo hasta entonces dominante y a la sociedad capitalista. Todo el siglo XX, incluida una guerra fría de casi medio siglo de duración, iba a estar dominado por el antagonismo del capitalismo frente a socialismo. En el lado socialista la Unión Soviética como nación marcó la pauta hasta el final de su existencia a principios de la década de 1990. En ese sentido, la Revolución de Octubre fue determinante para el carácter del siglo XX.</p>
<p>Gracias a esta revolución el socialismo dejó de ser un ideal lejano o una utopía que no estaba al alcance para convertirse en una posibilidad realizable. Y fue una realidad con efectos contagiosos. La Revolución de Octubre contribuyó a muchas otras revoluciones y fue la fuente de inspiración de decenas de movimientos de liberación en todo el mundo. En muchos otros países la Unión Soviética representaba un apoyo sólido para la creación y desarrollo de partidos comunistas. Cuarenta años después del asalto a Palacio de Invierno un tercio de la humanidad vivía en un país socialista (12).</p>
<p>A su vez, la existencia y el éxito de los partidos comunistas en el mundo ejercieron una presión sobre las relaciones de fuerza en la política. Así, por temor al éxito de los partidos comunistas tanto empleadores como partidos políticos tradicionales se mostraron proclives a hacer grandes concesiones en el plano social. Basta con mencionar nuestro país, Bélgica, tras cada una de las dos guerras mundiales. Victorias importantes de la clase obrera de las democracias occidentales, como el sufragio universal, el reconocimiento de los sindicatos, el establecimiento de la concertación social y de la seguridad social, se obtuvieron sobre todo gracias a la existencia de los partidos comunistas y al miedo que suscitaban a los empleadores y partidos tradicionales.</p>
<p>Por último, la Unión Soviética tuvo una importancia capital en dos acontecimientos centrales del siglo XX: la victoria sobre el fascismo y el desmoronamiento del sistema colonial. En casi todos los países ocupados durante la Segunda Guerra Mundial los partidos comunistas desempeñaron un papel fundamental en la resistencia al fascismo. Tres cuartas partes de las pérdidas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial se debieron al Ejército Rojo. Sin estas pérdidas Europa habría sufrido sin duda el yugo fascista durante mucho tiempo (13). La Unión Soviética también desempeñó un papel importante en la descolonización. Muchos países postcoloniales deseosos de seguir un camino soberano respecto al mundo occidental pudieron contar con el apoyo económico, tecnológico y militar de Moscú, apoyo que a menudo fue indispensable para su supervivencia.</p>
<p><b>Evaluación </b></p>
<p>El peso de la historia</p>
<p>Toda gran revolución va muy por delante de su tiempo. Las grandes revoluciones hacen avanzar unos principios que significan un progreso respecto a las fases históricas precedentes. Por eso logran despertar mucho entusiasmo y apasionar a grandes grupos de personas incluso mucho tiempo después. Pero en general la realización de los objetivos de estas revoluciones no es cosa fácil. El peso de la historia es más pesado que el plomo.</p>
<p>Así, la Revolución francesa convirtió en un logro definitivo los derechos políticos y el principio de igualdad. Sin embargo, la propia Revolución llevó al Terror y a la introducción de la guillotina, a la prohibición de toda posibilidad de sindicatos o de huelga, así como a las guerras imperialistas de conquista llevadas a cabo por Napoleón y que costaron tres millones y medio de vidas (14). Eso no quita que la Revolución francesa siga siendo a justo título un hito importante de la historia mundial. A esa luz es a la que hay que ver y juzgar la Revolución de Octubre.</p>
<p>Lenin, el artífice de la Revolución de Octubre, era perfectamente consciente del hecho de que la realización de los ideales revolucionarios no sería fácil, pero al mismo tiempo, de que la Revolución constituía un paso importante en la historia: “Esta primera victoria no es aún la victoria definitiva y nuestra Revolución de Octubre la ha conseguido con dolores y dificultades sin precedentes, con inauditos sufrimientos, con una serie de graves desaciertos y errores nuestros. […] Nosotros hemos empezado la obra. Poco importa saber cuándo, en qué plazo y en qué nación culminarán los proletarios esta obra. Lo esencial es que se ha roto el hielo, que se ha abierto el camino, que se ha indicado la dirección ” (15).</p>
<p>Fracaso o pequeño milagro</p>
<p>Según una opinión corriente, la Revolución de Octubre demuestra que el comunismo no funciona, que es un fracaso. Es la visión de los vencedores, que no tienen en absoluto en cuenta las circunstancias en las que se tuvo que desarrollar la Revolución. Según los artífices del marxismo una sociedad socialista prosperaría mejor en las zonas más industrializadas del mundo. Además, su viabilidad exigía que una revolución socialista tuviera lugar simultáneamente en diferentes países. Ninguna de esas dos condiciones se había cumplido en la Unión Soviética: el país estaba solo y debía construir el socialismo sobre la base de una economía principalmente agraria.</p>
<p>Por otra parte, las potencias imperialistas hicieron todo lo posible para debilitar la Revolución y destruirla. Invadieron el país en varias ocasiones y le impusieron un embargo económico y tecnológico. A finales de la década de 1930 empujaron a la Alemania nazi a volverse contra la Unión Soviética con la esperanza de que ambos países se agotaran y aniquilaran mutuamente (16). Las guerras y guerras civiles que atormentaron al país los 30 primeros años no solo provocaron una sangría económica, sino que también privaron a la dirección política de cuadros competentes y experimentados. A partir de la década de 1950, con una economía totalmente destruida, el país se enfrentó además a una carrera de armamentos nucleares extraordinariamente cara.</p>
<p>En estas circunstancias peligrosas es un pequeño milagro que la Revolución de Octubre se haya producido y aún más que la unión Soviética se haya mantenido durante 70 años. En este contexto más bien se debe describir el conjunto del proceso como una proeza en vez de calificarlo de fracaso.</p>
<p><a name="_Hlk496612184"></a> En todo caso, una mayoría pequeña de los habitantes de la antigua Unión Soviética no considera la Revolución de Octubre un fracaso. Veinte años después de la caída del Muro de Berlín un 54 % consideraba positivo el comunismo. Entre los alemanes del Este un 57 % afirma que la RDA tenía más lados buenos que malos y solo un 23 % de checos considera que actualmente tienen una vida mejor. Hoy un 55 % de los rusos añora la Unión Soviética (17).</p>
<p>Errores fundamentales</p>
<p>El hecho de que fuera una proeza no significa que no se cometiera ningún error fundamental. El sistema soviético no cayó tras una acción o una intervención exterior. Implosionó desde el interior, a causa de una acumulación de problemas, de penurias y de decisiones equivocadas.</p>
<p><a name="__UnoMark__417_591806501"></a> <b>1. </b> <i>El déficit democrático</i> . La opción de la industria pesada se justificaba por razones de seguridad, pero fue a costa del consumo individual. Este tipo de opción requiere una base amplia, lo que significa que una gran mayoría concienciada la debe seguir y que la población se implique en la toma de decisión. Sin duda este no fue siempre el caso. A menudo las medidas se tomaron de forma autoritaria y represiva. A veces la represión degeneró totalmente, sobre todo a partir de la segunda mitad de la década de 1930, lo que puso extraordinariamente a prueba la confianza de la población en sus dirigentes. El sistema ofrecía al ciudadano soviético una seguridad social fuerte pero, por otra parte, un consumo mediocre, sobre todo comparado con el del Oeste. Todo ello provocaba un sentimiento general de indiferencia y de alienación. Los obreros no se sentían en absoluto “propietarios” de sus medios de producción y estaban poco dispuestos a trabajar más duro o de forma más productiva. Fue sobre todo a partir de la década de 1970 cuando el fenómeno adquirió proporciones importantes.</p>
<p><b>2. </b> <i>La burocratización</i> . El establecimiento del socialismo requiere un elevado grado de conciencia política y de participación de la población. Son dos misiones importantes para el Partido Comunista. Pero el déficit democrático metamorfoseó al partido en una élite burocratizada que cada vez estaba menos en contacto con la población ordinaria. Las organizaciones de masas se fueron convirtiendo poco a poco en correas de transmisión del partido, lo que les hizo perder su alma y su fuerza de atracción entre la población. El partido perdió ahí gran parte de su crédito. Cada vez era menos capaz de suscitar la creatividad y la participación de amplios estratos de población para seguir desarrollando el socialismo. La democracia interna del partido se vació de su sustancia. Se desarrollaron la autosatisfacción y el laxismo. Entre los cuadros aumentó el arribismo y disminuyó la cualidad.</p>
<p><b>3. </b> <i>El modelo económico</i> . El modelo económico fue particularmente eficaz para sacar rápidamente al país del subdesarrollo. Para la fase siguiente había que ajustar este modelo y actualizarlo, y eso es lo que no se logró. Los progresos tecnológicos y científicos fueron impresionantes, pero no se tradujeron en un salto económico hacia adelante. En el plano del consumo y de la agricultura el crecimiento permaneció por debajo del nivel requerido. El modelo era excelente para un desarrollo extensivo (crecimiento cuantitativo, más de las mismas cosas) pero no para un desarrollo intensivo (crecimiento cualitativo basado en una mejor productividad).</p>
<p>Por una parte, sin duda se importó demasiado y demasiado fácilmente elementos del mercado. Por otra, toda la economía estaba estatalizada hasta la menor prestación de servicios. El grado de centralización fue muy alto, lo que era útil en tiempos de guerra aunque inútil en tiempos de paz. También se suprimieron demasiado rápido los estímulos materiales (18).</p>
<p><b>4. </b> <i> Debilidades teóricas </i> . La Revolución de Octubre fue el primer intento a gran escala de elaborar una sociedad socialista. No existía un esquema director que indicara hacia dónde ir, ni un plan detallado sobre cómo llegar ahí. La teoría revolucionaria no es un libro de recetas elaborado, acabado, sino la síntesis de la práctica y de las experiencias revolucionarias. Por consiguiente es un “work in progress”. Ahí es donde reside el error: la teoría producida en la fase de inicio pronto se canonizó y se cerró. Tras el periodo inicial ya no se consideró, o no se volvió a considerar, desarrollar creativamente la teoría revolucionaria ni enriquecerla.</p>
<p>Por otra parte, varias concepciones eran erróneas; citaremos unas cuantas. Por un lado se sobrevaloraron las posibilidades propias y se subestimó el carácter largo y complejo de la fase de transición entre el capitalismo y el comunismo. Por otro lado, hubo desconocimiento de la capacidad de resiliencia del capitalismo. Se dio demasiada poca importancia al combate de las ideas, a la cultura, a la religión, etc.</p>
<p><a name="__DdeLink__425_591806501"></a> <b>5. </b> <i>La escisión del movimiento comunista internacional</i> . Después de la Segunda Guerra Mundial un tercio de la humanidad vivía en un país socialista, en muchos países del tercer mundo ya estaban presentes muchos gérmenes socialistas y el comunismo gozaba de un prestigio sin parangón. La unidad de los países comunistas era un elemento de fuerza en el escena internacional, además de que ofrecía a los partidos comunistas de todo el mundo un excelente foro para intercambiar y enriquecer visiones y concepciones. Pero a finales de la década de 1950 la acentuación de las diferencias político-ideológicas provocó una ruptura e incluso una animosidad entre China y la Unión Soviética. Fue un duro golpe para el movimiento comunista mundial y para todas las fuerzas progresistas internacionales. También fue un regalo del cielo para Estados Unidos que, bajo el presidente Nixon, supo mostrarse mucho más pragmático (19).</p>
<p>Cada una de estas lagunas fue un fallo o un paso en falso importante. Unidas a unas circunstancias difíciles, contribuyeron a la implosión del sistema soviético a finales de la década de 1980. Sin embargo, no se trataba de problemas irresolubles. En los peores momentos la población soviética había sabido demostrar resiliencia y motivación para resolver los problemas como, por ejemplo, durante la guerra contra la Alemania nazi y durante la reconstrucción del país tras la Segunda Guerra Mundial. En la década de 1980 Gorbatchov emprendió unas reformas draconianas que se descontrolaron y provocaron el fin de la Unión Soviética. Puede que fuera demasiado tarde para poder poner orden.</p>
<p><b>Las lecciones de la historia </b></p>
<p><a name="_Hlk496612841"></a> Según Marx y Engels, el socialismo es el resultado del empeoramiento de las contradicciones en el seno del capitalismo. La experiencia soviética nos enseña al menos tres cosas al respecto. En primer lugar, que una sociedad socialista lleva en sí misma un potencial muy fuerte para superar las calamidades del capitalismo, tanto en el plano social y económico, como respecto a las relaciones fraternales entre los países.</p>
<p>La segunda lección es que este potencial no se realiza automáticamente una vez que la sociedad ha elegido la vía socialista. Unas circunstancias difíciles y malas decisiones pueden echarlo todo a perder. El camino del socialismo es complejo, largo y duro, y no es irreversible.</p>
<p>Si se piensa que el socialismo se podría implantar rápidamente basta, sin embargo, con ver la historia del capitalismo. Su implantación costó siglos, con altos y bajos (20). Para muchos autores, el desmoronamiento de la Unión Soviética fue la prueba del fracaso del proyecto de sociedad socialista/comunista. El politólogo estadounidense Fukuyama habló incluso del “final de la historia” porque estaba demostrado definitivamente que el capitalismo neoliberal era la mejor forma de sociedad.</p>
<p>Pero desde la crisis económica de 2008 cada vez más personas están convencidas de que el capitalismo neoliberal es todo excepto la mejor forma de sociedad. Desde entonces el pensamiento social crítico de la izquierda vuelve con fuerza tanto en su forma moderada (ecología social) como más radical (socialista/comunista). ¿Necesitamos acaso una nueva “Revolución de Octubre” para convertir estas ideas en realizaciones concretas?</p>
<p>Traducción del neerlandés [al francés]: Anne Meert para Investig’Action</p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://rebelion.org/noticia.php?id=233731">Rebelión</a></strong></p>
<p><strong>Bibliografía sucinta:</strong></p>
<p><a name="Bookmark1"></a><a name="Bookmark"></a><a name="_Hlk496001110"></a> Aust M., ‘Die Russische Revolution. Vom Zarenreich zum Sowjetimperium’, Munich, 2017 Frantzen D., ‘Van Revolutie tot Perestrojka’, Bruxelles, 1994 Hartmann C., ‘ Unternehmen Barbarossa. Der deutsche Krieg im Osten 1941–1945 ’, Munich, 2011 Haumann H. (ed.), ‘Die Russische Revolution 1917’, Cologne, 2016 Hobsbawm E., ‘L’Âge des extrêmes, histoire du court XXe siècle 1914-1991’, Le Monde Diplomatique -Editions Complexe, 1999. [Se puede leer aquí en castellano: http://www.fmmeducacion.com.ar/Bibliotecadigital/Hobsbawm_HistoriadelSiglo_XX.pdf] Reed J., Dix jours qui ébranlèrent le monde , Points, 2017. [Véase nota 1] Rodríguez García J., ‘El derrumbe del socialismo en Europa’, La Habana, 2016 Soete L., ‘Het Sovjet-Duitse niet-aanvalspact van 23 augustus 1939’, Berchem, 1989 Vanden Berghe Y., ‘Het grote misverstand. Een geschiedenis van de Koude Oorlog (1917-1990)’, Louvain, 1987</p>
<p><b>Notas:</b></p>
<p><a name="__DdeLink__61171_766799034"></a></p>
<p><b>(2) </b> ¿La Revolución de Octubre en noviembre? En 1582 la mayoría de los países europeos se pasaron al calendario gregoriano, excepto Rusia y el gigantesco imperio de los zares, que conservará el calendario juliano hasta el 1 de febrero de 1918. Aquel día Rusia pasó al 14 de febrero. En el siglo XX la diferencia entre ambos calendarios era de 13 días. Por consiguiente, la Revolución de Octubre, fechada el 25 de octubre, tuvo lugar el 7 de noviembre para la mayoría de los demás países.</p>
<p><b>(3) </b> Frantzen D., “Van Revolutie tot Perestrojka”, Bruselas, 1994, p. 29; Maddison A., <i> Contours of the World Economy</i>, 1-2030 AD, New York 2007, p. 382.</p>
<p><b>(4) </b> En 1920, después de la guerra y la posterior invasión militar y guerra civil, la producción industria había descendido a un 20 % del nivel que tenía en 1913 y la producción alimentaria a un 60 %. Tras la Segunda Guerra Mundial la población había pasado de 194 millones de habitantes a 170 millones. 30.000 fábricas estaban destruidas. La producción agrícola había disminuido a la mitad y 1.710 ciudades y 30.000 pueblos estaban muy o totalmente destruidos. En términos de desarrollo económico esta guerra representa un retroceso de nueve años. Frantzen D., “Van Revolutie tot Perestrojka”, p. 59; Vanden Berghe Y., “Het grote misverstand. Een geschiedenis van de Koude Oorlog (1917-1990)”, Louvain, 1987, p. 66; Rodríguez García J., “El derrumbe del socialismo en Europa”, La Habana, 2016, p. 17.</p>
<p><b>(5) </b> Kennedy P., “De wisselkoers van de macht. De economische en militaire opkomst en neergang van de grote mogendheden tussen 1500 en 2000”, p. 336.</p>
<p><b>(6) </b> Los gastos militares en porcentaje del PNB pasaron del 3,4 % en 1933 al 33 % en 1940. En la década de 1950 ascendieron de nuevo al 24 %. Nove A., “An economic history of the U.S.S.R., 1917-1991”, Londres, 1992, p. 230 y 328.</p>
<p><b>(7) </b> Se trata de la llamada la colectivización. Para poder financiar las inversiones en la industria pesada se contaba con los excedentes agrícolas. Y para poder obtener estos excedentes se colectivizó la agricultura, lo que provocó el descontento de, sobre todo, los campesinos medios, los <i> kulaks </i> , que boicotearon el proceso. Según las fuentes (no siempre fiables debido a la Guerra Fría) esto costó la vida a decenas de miles, incluso a millones, de personas .</p>
<p><b>(8) </b> Lo s alemanes del Oeste tenían casi cuatro veces más bienes de consumo que los ciudadanos soviéticos y 2,3 veces más que los alemanes del Este. Los <i>Wessies</i> [los primeros] tenían proporcionalmente seis veces más coches que los <i>Ossies</i> [los segundos] . Frantzen D., “Van Revolutie tot Perestrojka”, p. 193.</p>
<p><b>(9) </b> En esta época el resto del mundo conoció un crecimiento económico del 240 %, la Unión Soviética del 375 %. En 1917 América Latina tenía un PNB similar por habitante al de la Unión Soviética. La región registró un crecimiento del 251 % durante este periodo. Maddison A., <i>The World Economy. A Millennial Perspective</i> , OCDE 2001, <u><a href="http://aprendeenlinea.udea.edu.co/lms/moodle/file.php/554/NUEVO_CURSO_DE_HE_V7/clases/MADISON-A-_The_world_economy_a_millennial_perspective.pdf">http://aprendeenlinea.udea.edu.co/lms/moodle/file.php/554/NUEVO_CURSO_DE_HE_V7/clases/MADISON-A-_The_world_economy_a_millennial_perspective.pdf</a></u>, p. 264 et 330.</p>
<p><b>(10) </b> <u><a href="http://u.demog.berkeley.edu/~andrew/1918/figure2.html">http://u.demog.berkeley.edu/~andrew/1918/figure2.html</a></u></p>
<p><b>(11) </b> Vincente Navarro, “Has socialism failed? An analysis of health indicators under socialism”, International Journal of Health. Services, Volumen 22, número 4, p. 583-601, 1992; <u><a href="http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.2190/B2TP-3R5M-Q7UP-DUA2">http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.2190/B2TP-3R5M-Q7UP-DUA2</a></u> <u> </u></p>
<p><b>(12) </b> Hobsbawm E., <i>L’Âge des extrêmes, histoire du court XXe siècle 1914-1991</i> . [En castellano: http://www.fmmeducacion.com.ar/Bibliotecadigital/Hobsbawm_HistoriadelSiglo_XX.pdf]</p>
<p><b>(13) </b> Tharoor I., “How the Soviet Union helped save the world from Hitler during World War II”, <i>The Independent, </i> 9 de mayo de 2016, <u><a href="http://www.independent.co.uk/news/world/the-soviet-union-helped-save-the-world-from-hitler-a7020926.html">http://www.independent.co.uk/news/world/the-soviet-union-helped-save-the-world-from-hitler-a7020926.html</a></u> ; <u><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/World_War_II_casualties">https://en.wikipedia.org/wiki/World_War_II_casualties</a></u></p>
<p><b>(14) </b> Durante el periodo comprendido entre 1792 y 1794, llamado “el Terror”, los dirigentes revolucionarios emprendieron una lucha implacable contra todas las fuerzas que amenazaban la revolución. Decenas de miles de personas fueron asesinadas. En <i>La Marseillaise</i> se refleja el ambiente sangriento de este periodo. Su estribillo dice: “¡A las armas, ciudadanos! ¡Formad los batallones! Marchemos, marchemos, que una sangre impura anegue nuestros surcos”. <u><a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Terreur">https://fr.wikipedia.org/wiki/Terreur</a></u> <u><a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Loi_Le_Chapelier">https://fr.wikipedia.org/wiki/Loi_Le_Chapelier</a></u> <u><a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Guerres_napol%C3%A9oniennes">https://fr.wikipedia.org/wiki/Guerres_napol%C3%A9oniennes</a></u> <u><a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/La_Marseillaise">https://fr.wikipedia.org/wiki/La_Marseillaise</a></u> [En castellano: https://es.wikipedia.org/wiki/La_Marsellesa]</p>
<p><b>(15)</b> Lenin, ‘Fourth Anniversary of the October Revolution’, <u><a href="https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1921/oct/14.htm">https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1921/oct/14.htm</a></u> <u> </u> [En castellano: <u><a href="https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1921/octubre/14.htm"> https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1921/octubre/14.htm </a></u> de donde hemos tomado la traducción de esta cita].</p>
<p><b>(16) </b> Fue la línea que se siguió tanto en Gran Bretaña como en Francia . La relación entre la Alemania nazi y los capitales internacionales no se cortó y hacia finales de la década de 1930 las inversiones extranjeras en Alemania incluso aumentaron. Soete L., “Het Sovjet-Duitse niet-aanvalspact van 23 août 1939”, Berchem, 1989, pp. 98-110.</p>
<p><b>(17) </b> 54 % en el caso de los habitantes del Bloque del Este. Es una media. En algunos países las cifras son más altas: un poco más del 60 % de los búlgaros considera el régimen comunista mejor que el actual y también un 63 % de rumanos, un 72 % de húngaros, un 78 % de bielorrusos, un 81 % de serbios y un 90 % de ucranianos. Bonstein J., “Majority of Eastern Germans Feel Life Better under Communism”, <i>Der Spiegel,</i> 3 de julio de 2009; <u><a href="http://www.spiegel.de/international/germany/homesick-for-a-dictatorship-majority-of-eastern-germans-feel-life-better-under-communism-a-634122.html">http://www.spiegel.de/international/germany/homesick-for-a-dictatorship-majority-of-eastern-germans-feel-life-better-under-communism-a-634122.html</a></u> ; Pew Research Center, “Russia: Public Backs Putin, Crimea’s Secession”, 8 de mayo de 2014, <u><a href="http://www.pewglobal.org/2014/05/08/chapter-3-russia-public-backs-putin-crimeas-secession/">http://www.pewglobal.org/2014/05/08/chapter-3-russia-public-backs-putin-crimeas-secession/</a></u> ; Pew Research Center, “Hungary: Better Off Under Communism?”, 28 de abril de 2010, <u><a href="http://www.pewresearch.org/fact-tank/2010/04/28/hungary-better-off-under-communism/">http://www.pewresearch.org/fact-tank/2010/04/28/hungary-better-off-under-communism/</a></u> ; Mudeva A., “SPECIAL REPORT: In eastern Europe, people pine for socialism”, <i> Reuters </i> , 8 de noviembre de 2009, <u><a href="http://www.reuters.com/article/us-communism-nostalgia/special-report-in-eastern-europe-people-pine-for-socialism-idUSTRE5A701320091108">http://www.reuters.com/article/us-communism-nostalgia/special-report-in-eastern-europe-people-pine-for-socialism-idUSTRE5A701320091108</a></u> ; Biray K, “Communist nostalgia in Eastern Europe: longing for the past”, <i> OpenDemocracy </i> , 10 de noviembre de 2015, <u><a href="https://www.opendemocracy.net/can-europe-make-it/kurt-biray/communist-nostalgia-in-eastern-europe-longing-for-past">https://www.opendemocracy.net/can-europe-make-it/kurt-biray/communist-nostalgia-in-eastern-europe-longing-for-past</a></u>; “Poll: Many Czechs say they had better life under Communism”, <i> Prague Monitor </i> , 21 de noviembre de 2011, <u><a href="http://archive.is/bFYoy#selection-155.0-15">http://archive.is/bFYoy#selection-155.0-15</a></u></p>
<p><b>(18) </b> Marx había previsto una fase intermedia en el desarrollo hacia el comunismo: el socialismo. En la fase socialista los estímulos materiales todavía desempeñan un papel importante, en el comunismo se abandona. O, como los formulaba Marx, en el comunismo cada uno recibe “según sus necesidades”, en el socialismo todavía había lugar para la desigualdad y, por consiguiente, para un salario según trabajo. Marx K., <i>Critique du programme de Gotha</i> , <u><a href="https://www.marxists.org/francais/marx/works/1875/05/18750500.htm">https://www.marxists.org/francais/marx/works/1875/05/18750500.htm</a></u> [En castellano: https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/gothai.htm].</p>
<p><b>(19) </b> En 1969 se intensificaron las tensiones entre China y la Unión Soviética. El presidente Nixon jugó hábilmente con ello y trató de acercarse a China. Logró así dividir aún más el campo socialista y se encontró reforzado respecto a Moscú, lo que podía ser útil en la guerra contra Vietnam.</p>
<p><b>(20) </b> Los primeros intentos datan de hace unos 500 años en las ciudades-Estado italianas, pero fracasaron. Arrighi G., ‘The Long Twentieth Century. Money, Power and the Origins of Our Times’, Londres, 1994, p. 109-126.</p>
<p class="entradilla"><b>Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/" target="_blank" rel="noopener">licencia de Creative Commons</a>, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.</b></p>
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		<title>Notas sobre el centenario de la Revolución de Octubre: La libertad no es un privilegio</title>
		<link>https://piensachile.com/2017/11/06/notas-centenario-la-revolucion-octubre-la-libertad-no-privilegio/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Nov 2017 03:19:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[bolcheviques]]></category>
		<category><![CDATA[comunismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En su manuscrito de 1918 "Sobre la Revolución Rusa", Rosa Luxemburgo, se lee: "Está claro que una apología no crítica es incapaz de sacar provecho de las experiencias y las enseñanzas, eso sólo se logra con una crítica profunda y meditada". Y entonces la famosa frase que, generalmente, sólo se cita como un dicho de calendario: "La libertad que es sólo para los partidarios del gobierno y para los miembros de un partido – por numerosos que estos sean – no es libertad. No por un fanatismo por la "justicia", sino porque todo lo vital, lo salvador y lo más puro de la libertad política dependen de eso, y su efecto falla cuando la "libertad" se convierte en un privilegio."</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div id="comment-6010" class="comment">
<div class="ponente" style="text-align: right;"><em>Creo que estoy libre de la sospecha de ser un defensor del comunismo. Sin embargo, no puedo dejar de ver algo supersticioso e infantil en el horror que siente el mundo burgués ante el comunismo, este horror del que ha vivido tanto tiempo el fascismo, es decir, la idiotez fundamental de nuestra época.<br />
Thomas Mann, 1946 </em></div>
<div class="texto intervencion">
<div class="">
<p>03/11/2017<br />
La importancia de la revolución bolchevique en octubre de 1917 puede medirse por el esfuerzo que todavía se hace hoy, 100 años después, en depreciar este suceso en su magnitud. ¿Se puede decir entonces que es imposible realizar una valoración equilibrada, debido a que la inseguridad y el odio de la clase dominante son tan profundos?</p>
<p>No hay que ser un o una comunista o un/a compañero/a de viaje para poder aceptar hoy lo que era el sentido común democrático en 1945, que el pueblo soviético, con más de 20 millones de muertos, no sólo lideró las estadísticas de las víctimas de los crímenes nazis, sino que también asumió la principal carga militar de la liberación de Europa del fascismo.</p>
<p>El zar Nicolás II y el emperador Francisco José, ambos estaban poseídos por la misma idea engañosa en 1914, la de la guerra, que siempre significó la desgracia de los pueblos para salvar sus imperios. Ambos provocaron su caída. Igual que el desafortunado Alexander Fyodorovitch Kerensky, que quería asegurar su gobierno burgués con la ofensiva de un ejército hambriento y desmoralizado en junio de 1917, pero que, en cambio, aceleró la revolución. 1,8 millones rusos murieron en la Primera Guerra Mundial. El asesinato de la familia del zar en julio de 1918 aparece aquí como una lágrima en el océano.</p>
<p>La negativa de los trabajadores, campesinos y soldados a continuar la guerra que condujo a la Revolución de Octubre fue tan justificada como lo es y será todo levantamiento contra matanzas ordenadas.</p>
<p>Según una anécdota, hubo más lesiones en el rodaje de la película «Octubre», que Sergei Eisenstein rodó en el décimo aniversario de la revolución, que durante la revuelta real en el Palacio de Invierno. Entonces, ¿la revolución no fue más que el golpe de una élite aislada, político-militar? Si realmente hubiera sido así, el poder soviético habría perecido en la Guerra Civil (1918-1922), cuando la casta militar rusa, con armas y dinero recibidos del extranjero, así como las potencias victoriosas de la guerra mundial: Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y Japón con sus intervenciones militares masivas contra la revolución, querían derrocar al nuevo gobierno.</p>
<p>En un debate tenso, no es bueno contrarrestar la parcialidad de los oponentes con tu propia parcialidad. Durante décadas, la victoria de la revolución bolchevique en Rusia fue santificada como el mito fundador del comunismo, que dejó muchos puntos blancos y ángulos sombríos en el mapa mental de los comunistas.</p>
<p>La visión de Rosa Luxemburgo sobre la revolución estuvo marcada por la simpatía y la sobriedad. En su manuscrito de 1918 «Sobre la Revolución Rusa», publicado en 1918, se lee: «Está claro que una apología no crítica es incapaz de sacar provecho de las experiencias y las enseñanzas, eso sólo se logra con una crítica profunda y meditada»[1]. Y entonces la famosa frase que, generalmente, sólo se cita como un dicho de calendario: «La libertad que es sólo para los partidarios del gobierno y para los miembros de un partido – por numerosos que estos sean – no es libertad. No por un fanatismo por la «justicia», sino porque todo lo vital, lo salvador y lo más puro de la libertad política dependen de eso, y su efecto falla cuando la «libertad» se convierte en un privilegio.»[2]</p>
<p>Hay una gran diferencia entre este compromiso de Rosa Luxemburgo con la revolución y los credos que en la época de Stalin penetraron en el repertorio cultural mundial de los y las comunistas.</p>
<p>Más de una década después del asesinato de Rosa Luxemburgo por el gobierno socialdemócrata alemán, hizo el comunista italiano Antonio Gramsci, en las notas que escribió en la mazmorra fascista, un llamamiento a los comunistas para que abandonaran la estrategia «exitosa» en el Este de la «guerra de movimientos» para lograr una victoria a través de la insurrección armada, y en su lugar, a prepararse para una dura «guerra de posiciones» que representa la forma adecuada de la lucha en una sociedad capitalista desarrollada con estructuras parlamentarias democráticas.[3]</p>
<p>La crítica de Rosa Luxemburg y la tesis de Antonio Gramsci dijeron que era imposible transferir el modelo de la Revolución Rusa a las sociedades capitalistas desarrolladas. El movimiento comunista tuvo que reorientarse. La Internacional Comunista no luchó por esta idea hasta 1936 en vista de la victoria del fascismo en Alemania. Sin embargo, fue sólo un episodio, ya que después de la victoria sobre el fascismo, Stalin implantó el sistema del socialismo estatal autoritario que él concibió en Europa del Este, y así reprimió a toda resistencia dentro y fuera del partido. Sin embargo, en Occidente, en Italia, Francia y España, el VII Congreso Mundial de la Internacional Comunista dejó su huella.</p>
<p>Sin embargo, desde la década de 1930, ya no sólo se trataba de la insuficiencia de la estrategia revolucionaria de los bolcheviques en Occidente, sino también de los métodos que utilizaron para construir el «socialismo en un país». Werner Hofmann, un teórico en la tradición de la Escuela de Frankfurt, definió el estalinismo en 1967 como el exceso de poder ejercido en la Unión Soviética, que iba más allá de las funciones de una «dictadura educativa»[4]. Además de que debemos preguntarnos en base a Marx quién está educando a los educadores en la dictadura educativa, la debilidad de esta definición aparentemente precisa es que no hace justicia a la escala del «exceso».</p>
<p>Después de la usurpación del poder en el partido y la sociedad, Josef Stalin puso en marcha una monstruosa maquinaria del terror. Según el Archivo Estatal de la Federación Rusa, en el que sólo aparecen las víctimas cuya ejecución fue ordenada según procedimientos «judiciales», en los años del gran terror de 1937 y 1938, fueron fusiladas todos los días unas mil personas. Considerando las víctimas del trabajo forzado, los campamentos, la colectivización y el reasentamiento forzado, uno no puede evitar reconocer que el estalinismo es uno de los mayores crímenes políticos cometidos en la historia de la humanidad en el siglo XX.</p>
<p>Estos sacrificios no pueden trivializarse como inevitables en el transcurso de un desarrollo rápido y de recuperación, ni siquiera por la referencia al carácter violento con que el capitalismo se impuso en el proceso de «acumulación primitiva».</p>
<p>¿Fue este desarrollo la consecuencia lógica de lo implacable de la ideológica con la que Lenin logró el triunfo de la revolución? Esto sólo se puede considerar como correcto, si se ve a la gente como máquinas y a las ideologías como logaritmos, que se siguen de forma automática. De hecho, el camino hacia el estalinismo no fue unilateral: la decisión de Stalin para forzar una colectivización precipitada de la agricultura a través del terror, la vacilación de Trotsky, que no se decidió por la lucha de poder abierta contra el Secretario General, hasta que ya la había perdido, los enredos de Radek, Zinoviev y de Kamenev en las intrigas dentro del aparato del partido, que los desacreditaron y les mostraron poco fiables cuando apelaron públicamente a los y las comunistas a actuar. Todos ellos, a excepción del Secretario General, fueron víctimas de un sistema en cuya creación habían participado personalmente. Lo mismo se puede decir – aunque en menor medida – de la mentalidad conformista de los cientos de miles de cuadros superiores e intermedios del partido de gobierno y su aparato que Trotsky describió de forma tan impresionante en su libro «La revolución traicionada».</p>
<p>¿Fue entonces el estalinismo la consecuencia del atraso de la sociedad rusa, que ya lamentaba Lenin? ¿O fue la consecuencia de una mentalidad paranoica que se extendió entre los bolcheviques frente al entorno hostil contra el nuevo estado?</p>
<p>Los historiadores discutirán sobre esto durante mucho tiempo. Sin embargo, es indiscutible que el comunismo, que se propuso «anular todas las condiciones en las que el hombre es degradado, esclavizado, abandonado y despreciado»[5], no construyó salvaguardias contra su propio ejercicio del terror en el poder para defender el derecho humano más básico, es decir, fracasó al no garantizar la eliminación de la persecución y opresión.</p>
<p>Pero, ¿qué significa esto para el movimiento comunista y los cientos de millones de personas que lucharon contra el fascismo en las filas de los partidos comunistas, por los derechos de la clase trabajadora y por la liberación del colonialismo? ¿Pueden sus vidas, victorias y derrotas reducirse a las atrocidades cometidas por Stalin? ¿Se invalidan por ello?</p>
<p>El dominio durante décadas del estilo comunista soviético y de partido en la izquierda radical estaba vinculado al mito ideológico de que la división del movimiento obrero en un movimiento reformista y socialdemócrata frente al comunista y revolucionario habría sido el resultado de la revolución bolchevique de octubre de 1917. De hecho, la división vino de mucho antes y tuvo profundas raíces. En la socialdemocracia alemana los ortodoxos y los revisionistas se enfrentaron desde 1898 («disputa del revisionismo»), en Rusia los mencheviques y los bolcheviques se separaron en 1903, y ya en 1915 la disensión entre los opositores socialdemócratas a la guerra en la Conferencia de Zimmerwald anticipó la creación &#8211; cuatro años después – de la Internacional Comunista.</p>
<p>Lo que realmente hizo la Revolución Rusa fue otorgar un poder de persuasión, una base material y un dominio del comunismo según Lenin y Trotsky dentro de la izquierda radical, que posteriormente convirtió el estalinismo en la ideología del movimiento mundial.</p>
<p>Esta base llegó a su fin en el siglo XX. Ya en 1981, Enrico Berlinguer, Secretario General del Partido Comunista Italiano, declaró que el impulso creado por la Revolución de Octubre se había agotado. Cinco años más tarde llegó el final de la Unión Soviética.</p>
<p>Sin embargo, continúa el deseo asociado con el comunismo de la emancipación del capitalismo, el patriarcado y el racismo.</p>
<p>La opinión de que son los partidos comunistas los que le dieron la única expresión política es ya historia. Nuevas formaciones políticas han entrado en la escena de la lucha de clases y la política en muchos países de Europa y del mundo.</p>
<p>Esto también permite determinar de manera realista el lugar histórico de la Revolución de Octubre. Permitió vislumbrar una nueva era, pero no la abrió. Otras revoluciones, como la china, han continuado y han respondido a las características y desafíos del siglo XX en mayor medida. Y éstas continúan en el siglo XXI.</p>
<p>Rosa Luxemburg escribió acertadamente sobre la Revolución Rusa: «En Rusia, el problema solo podía plantearse. No se pudo resolver en Rusia, solo se puede resolver a nivel internacional»[6].</p>
<p>Durante un siglo, la Revolución de Octubre inspiró a las personas que luchaban por un mundo más justo.</p>
<p>No se disculparán por eso.</p>
<p><em>-El autor, Walter Baier, es Coordinador político de la red europea de pensamiento crítico Transform!</em></p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://www.espacio-publico.com/debate-sobre-la-revolucion-de-1917#comment-6010">Publico.es</a></strong></p>
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p>[1] Luxemburg, Rosa (1918) “Sobre la Revolución Rusa” en: Obras Completas, Tomo. 4 (1983), Dietz Verlag Berlín, p. 334<br />
[2] Ibídem. p. 359<br />
[3] Gramsci, Antonio: „Cartas desde la Cárcel Tomo. 4“, Berlín 1992, p. 874.<br />
[4] Véase: Hofmann, Werner (1967): “Stalinismus und Antikommunismus. Zur Soziologie des Ost-West-Konflikts”, Suhrkampp, Frankfurt a.M.<br />
[5] Marx, Karl: (1843/1844) “Introducción para la crítica de la filosofá de derecho de Hegel”, en Obras Completas, tomo 1 (1976), Dietz Verlag Berlin/DDR, p. 379<br />
[6] Ibídem. p.365</p>
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		<title>Las mujeres y la Revolución que cambió la historia del siglo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Mar 2017 02:15:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derechos de la mujer]]></category>
		<category><![CDATA[centenario revolucion bolchevique]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Revolución Rusa de 1917, en cambio, otorgó conquistas para las mujeres que hasta entonces no se habían logrado en ningún país capitalista. En su libro La mujer, el Estado y la Revolución(Ediciones IPS, Buenos Aires), la historiadora norteamericana Wendy Goldman afirma que el Código soviético de 1918 <strong>“constituía nada más y nada menos que la legislación familiar más progresiva que había visto el mundo. Abolió el estatus legal inferior de las mujeres y creó igualdad bajo la ley.” </strong></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="row">
<div class="col-md-12 articulo-cabecera title page-title">
<h3 class="cintillo">100 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA</h3>
<h3>El 8 de marzo de 1917, Día Internacional de la Mujer, comenzaba la Revolución Rusa</h3>
<div class="firma"></div>
<div class="apertura_articulo">
<div class="imagen"><img class="aligncenter" style="margin: 0px auto; padding: 0px; background-position: left top; background-repeat: no-repeat; box-sizing: content-box; display: table; border: 0px;" src="http://ctxt.es/images/cache/800x540/nocrop/images%7Ccms-image-000010852.jpg" alt="&lt;p&gt;Una imagen de la manifestación del 8 de marzo de 1917, en Petrogrado.&lt;/p&gt;" /></div>
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<p>Una imagen de la manifestación del 8 de marzo de 1917, en Petrogrado.</p>
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<div class="articulo-contenido">
<div class="fecha1">8 DE MARZO DE 2017</div>
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<div class="texto">
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<p class="p1">8 de marzo de 1917. En Petrogrado estaban convocadas manifestaciones y mítines de las mujeres por su día. El descontento era generalizado y se esperaban protestas masivas, pero lo que nadie sabía era que ese día iba a comenzar una revolución. Los sucesos pasaron a la historia como la Revolución de febrero, porque el calendario juliano vigente entonces en Rusia “atrasaba” 13 días.</p>
<p class="p1">Las obreras de las fábricas textiles de Petrogrado, en el distrito de Vyborg, salen a la huelga y recorren en grupos las fábricas vecinas. Se dirigen especialmente hacia las empresas del metal, llamando a los trabajadores a sumarse. Las mujeres son convincentes; tiran palos, piedras y bolas de nieve contra las ventanas. Dos días después, en Petrogrado se vive ya una huelga general. “¡Abajo la guerra!”, “¡Pan para los obreros!”.</p>
<p class="p1">Los censos de 1897-1914 muestran que había 20 millones de mujeres en la fuerza de trabajo asalariada del Imperio ruso. Cerca de la mitad se ocupaba en tareas domésticas y un quinto (4 millones) eran obreras industriales antes de 1914 (incluyendo fábricas, servicios y transportes). Esta cifra aumentó considerablemente en la década anterior a 1917, llegando a 7,5 millones de mujeres trabajadoras en la industria.</p>
<p class="p1">En las ciudades escaseaba el pan y las penurias del pueblo pobre eran insostenibles. En los dos primeros años de la guerra los precios de los productos básicos habían subido un 131% en Moscú. En diciembre de 1915 las mujeres de Petrogrado hacían filas durante horas con temperaturas bajo cero para comprar azúcar y harina. Se produjeron numerosos disturbios protagonizados por mujeres, donde el reclamo principal era el precio de los alimentos. En febrero de 1917, la ira acumulada se transformó en acción.</p>
<blockquote>
<p class="p1">LOS CENSOS DE 1897-1914 MUESTRAN QUE HABÍA 20 MILLONES DE MUJERES EN LA FUERZA DE TRABAJO ASALARIADA DEL IMPERIO RUSO</p>
</blockquote>
<p class="p1">Un editorial del <em>Pravda,</em>el periódico de la fracción bolchevique de la socialdemocracia, informaba una semana después que “las mujeres fueron las primeras en salir a las calles de Petrogrado en su Día Internacional. Las mujeres de Moscú en muchos casos determinaron el estado de ánimo de los soldados; iban a las barracas y los convencían de ponerse del lado de la revolución. ¡Que vivan las mujeres!”</p>
<p class="p1">Aleksandra Rodionova, una joven conductora de tranvías de 22 años, participa en las acciones que llevaron a la caída del Imperio de los Zares. “Recuerdo cómo marchamos por la ciudad. Las calles estaban llenas de gente. Los tranvías no funcionaban, y había coches dados la vuelta sobre las vías. No sabía entonces, no entendía lo que estaba pasando. Pero gritaba con todos los demás: ‘Abajo el Zar’. Sentía que toda mi vida familiar se estaba desmoronando, y me alegraba de su destrucción”. Su testimonio está recogido por varias historiadoras de las mujeres en Rusia.</p>
<p class="p1">En una semana el zarismo se derrumba, los ministros huyen y los diputados de la Duma forman un gobierno provisional, con el príncipe Lvov a la cabeza. Desde abajo, nace otro poder, el de los consejos de delegados de la clase trabajadora, al que se suman comités de campesinos y soldados. Estos organismos habían surgido por primera vez en la Revolución de 1905 como una nueva forma de autoorganización democrática desde las bases, los sóviets.</p>
<p class="p1">Polia trabajaba como mucama en un hospital militar, no sabía leer ni escribir, y la primera vez que participó en una votación fue cuando la eligieron para el comité ejecutivo del sóviet de los empleados del hospital. La historiadora Barbara Evans Clements cuenta que, como gran parte de las mujeres trabajadoras, Polia sentía que no tenía nada que perder y mucho que ganar con la revolución, empezando por su dignidad.</p>
<blockquote>
<p class="p1">A PRINCIPIOS DE ABRIL, 40.000 MUJERES SE MOVILIZAN EN PETROGRADO, REHUSANDO ABANDONAR LAS CALLES HASTA QUE SE APROBARA EL DERECHO AL VOTO</p>
</blockquote>
<p class="p1">Entre febrero y octubre, la participación de las mujeres va en aumento. El 18 de marzo, una reunión de obreras de cuatro grandes fábricas resuelve llamar a sus hermanas a unirse en la lucha por sus derechos, junto a los trabajadores. A principios de abril, 40.000 mujeres se movilizan en Petrogrado, rehusando abandonar las calles hasta que se aprobara el derecho al voto. Finalmente, el 20 de julio de 1917, le arrancan al gobierno provisional de Kerensky el compromiso de permitir el voto para todas las mujeres mayores de 20 años en la futura Asamblea Constituyente.</p>
<p class="p1">La impaciencia por las promesas incumplidas del gobierno provisional crece sin cesar. Las viudas y esposas de soldados marchan para exigir un aumento en las pensiones, quieren que se ponga fin de una vez por todas a la guerra. En mayo, 40.000 lavanderas protagonizan la primera gran huelga contra el gobierno provisional, reclamando aumento de salarios, 8 horas de trabajo y mejores condiciones laborales. La bolchevique Goncharskaia, junto con otras militantes, recorren las lavanderías, organizando a las mujeres. Eugenia Bosh, Inessa Armand y Aleksandra Kollontai fueron algunas de las dirigentes bolcheviques que en esos meses dieron discursos ante trabajadores, trabajadoras y soldados, escribieron artículos, organizaron reuniones y colaboraron con la organización de la revolución.</p>
<p class="p1">Paz, Pan y Tierra; por todo el viejo imperio obreros y campesinos se movilizan por estas demandas contra el gobierno provisional. Esta profunda radicalización social permite que, entre septiembre y octubre, los bolcheviques ganen la mayoría de los sóviets y se propongan tomar el cielo por asalto. Los primeros decretos del gobierno soviético fueron el llamamiento a la paz inmediata, la abolición de la gran propiedad y la entrega de la tierra a los campesinos.</p>
<p class="p1"><strong>La Revolución que abrió un mundo nuevo para las mujeres</strong></p>
<p class="p1">El inmenso protagonismo de las mujeres en la historia de las revoluciones ha sido invisibilizado por gran parte de la historiografía, pero su papel es innegable. Fueron las mujeres quienes dieron el puntapié inicial a la Revolución Francesa, en 1789, con una marcha por el pan sobre Versalles. Sin embargo, la más importante revolución burguesa de la historia no había otorgado a las mujeres los mismos derechos que a los hombres. Las primeras pensadoras feministas denunciaron los límites del proyecto de la Ilustración. La “libertad” y la “fraternidad” no se aplicaban para las mujeres, ni para los trabajadores; los “derechos del hombre” eran “los derechos del miembro de la sociedad burguesa, es decir, del hombre egoísta”, como señaló Marx en <em>Sobre la cuestión judía</em>.</p>
<blockquote>
<p class="p1">EL INMENSO PROTAGONISMO DE LAS MUJERES EN LA HISTORIA DE LAS REVOLUCIONES HA SIDO INVISIBILIZADO POR GRAN PARTE DE LA HISTORIOGRAFÍA, PERO SU PAPEL ES INNEGABLE</p>
</blockquote>
<p class="p1">La Revolución Rusa de 1917, en cambio, otorgó conquistas para las mujeres que hasta entonces no se habían logrado en ningún país capitalista. En su libro <a href="http://edicionesips.com.ar/producto/la-mujer-el-estado-y-la-revolucion/"><em>La mujer, el Estado y la Revolución</em></a>(Ediciones IPS, Buenos Aires), la historiadora norteamericana Wendy Goldman afirma que el Código soviético de 1918 “constituía nada más y nada menos que la legislación familiar más progresiva que había visto el mundo. Abolió el estatus legal inferior de las mujeres y creó igualdad bajo la ley.” El Código establecía el divorcio por el simple pedido de cualquiera de las partes y “barrió con siglos de leyes de propiedad y privilegios masculinos” al abolir la legitimidad y otorgar iguales derechos a todos los hijos, nacidos dentro o fuera de un matrimonio registrado.</p>
<p class="p1">En agosto de 1919, las militantes femeninas del partido crearon el Zhenotdel, compuesto por trabajadoras, campesinas y amas de casa, para realizar un trabajo especial entre las mujeres, en medio de las dificultades de la guerra civil. En noviembre de 1920, se legalizó el aborto en la Unión Soviética, mediante un decreto que denunciaba la legislación penalizadora de los otros países.</p>
<p class="p1">Alexander Goikhbarg, el jurista marxista de 34 años que redactó el Código familiar de 1918, sostenía entonces que esa legislación cumpliría una función transitoria, no para fortalecer a la familia ni al Estado, sino para colaborar con su “extinción”, tal como concebían los marxistas la transición del capitalismo al socialismo. Eran años de intensos debates y experimentación, donde la emancipación de las mujeres, la liberación sexual y la transformación de las relaciones personales se pensaban como parte de la lucha por la construcción del socialismo. Pero para llegar a ese punto, había que conquistar para las mujeres la igualdad plena, no solo ante la ley, sino, sobre todo, ante la vida.</p>
<p class="p1"><strong>Arrancar a las mujeres de la carga del trabajo doméstico</strong></p>
<p class="p1">Wendy Goldman señala que la concepción bolchevique sobre la emancipación de las mujeres se asentaba en cuatro pilares fundamentales: “La unión libre, la liberación femenina a través del trabajo asalariado, la socialización de la labor doméstica y la extinción de la familia”. No proponían simplemente una división igualitaria del trabajo del hogar entre hombres y mujeres, sino separar esas tareas de la unidad familiar individual y transferirlas al ámbito público, socializando el trabajo en nuevas ramas de la producción. La familia, como unidad de reproducción y consumo, perdería así algunos de sus fundamentos principales.</p>
<p class="p1">Entre 1920 y 1922 la socialista revolucionaria alemana Clara Zetkin, amiga y camarada de Rosa Luxemburgo y destacada organizadora de las mujeres, mantiene una serie de conversaciones con Lenin en Petrogrado. En estas entrevistas aborda la cuestión femenina en la URSS y la organización de las mujeres en la III Internacional, que agrupa a los nuevos Partidos Comunistas. Zetkin registra emotivamente en sus <em>Recuerdos sobre Lenin</em> las opiniones de éste, quien rechaza con desprecio las actitudes patriarcales dentro de las filas comunistas:</p>
<blockquote>
<p class="p1">ARRANCAR A LAS MUJERES DE LA “ESCLAVITUD DOMÉSTICA” ERA UNA DE LAS GRANDES TAREAS DE LA REVOLUCIÓN</p>
</blockquote>
<p class="p1">“Desgraciadamente, también de muchos de nuestros camaradas se puede decir aquello de ‘escarbad en el comunista y aparecerá el filisteo’. Escarbando, naturalmente, en el punto sensible, en su mentalidad acerca de la mujer. ¿Se quiere prueba más palmaria de esto que la tranquilidad con que los hombres contemplan cómo la mujer degenera en ese trabajo mezquino, monótono, de la casa, trabajo que dispersa y consume sus fuerzas y su tiempo, y sumisión al hombre?”. Arrancar a las mujeres de la “esclavitud doméstica” era una de las grandes tareas de la Revolución.</p>
<p class="p1">La creación de guarderías, casas cuna, comedores, centros de alfabetización y otras iniciativas eran el camino acertado, según Lenin, pero en medio de las dificultades de la guerra civil y de la NEP (Nueva Política Económica), resultaban completamente insuficientes.</p>
<p class="p1">“Sabemos perfectamente que todo esto no es mucho, comparado con las necesidades de las masas femeninas trabajadoras, que dista mucho de ser todavía su emancipación completa y efectiva. Pero, comparado con lo que ocurría en la Rusia zarista y capitalista, representa un progreso enorme. (…) Principio que hemos de seguir desarrollando consecuentemente con toda energía. Pues cada día que pasa y se mantiene la existencia del Estado soviético viene a demostrar todavía más claramente que no podremos salir adelante sin contar con los millones de mujeres.”</p>
<p class="p1">La lucha por la emancipación femenina, en un país con un 80% de población campesina, se enfrentaba a prejuicios milenarios y el peso de la religión. Para Lenin, “el demonio más difícil de combatir” era la influencia de los curas en el campo, por lo cual había que atacar las condiciones de miseria, pobreza y falta de educación en la que se apoyaban.</p>
<p class="p1">Los años de la guerra civil fueron terribles, con costos humanos y materiales sin precedentes. La joven Unión Soviética fue atacada por 14 ejércitos imperialistas y logró sobrevivir por la voluntad de millones de obreros, obreras y campesinos. A este período siguieron los duros años de la NEP, con un importante aumento del desempleo que afectó especialmente a las mujeres, las primeras en ser despedidas y las últimas en ser contratadas. En el campo se vivieron hambrunas y las viudas de los soldados no lograban sobrevivir trabajando sus tierras. En estas condiciones de ruina económica y aislamiento internacional de la URSS, después de la derrota de la revolución en Europa, emergió la burocracia estalinista como una nueva casta burocrática a la cabeza del Estado.</p>
<blockquote>
<p class="p1">NUNCA PENSARON QUE PODÍA LOGRARSE LA EMANCIPACIÓN FEMENINA Y EL SOCIALISMO EN LOS ESTRECHOS MARCOS DE UN PAÍS ATRASADO DE MAYORÍA CAMPESINA</p>
</blockquote>
<p class="p1">Para los militantes del partido de Lenin, la Revolución Rusa solo podía triunfar en sus objetivos como un eslabón más de la revolución internacional. Nunca pensaron que podía lograrse la emancipación femenina y el socialismo en los estrechos marcos de un país atrasado de mayoría campesina. El estalinismo, en cambio, elaboró la teoría del “socialismo en un solo país” para justificar sus propios privilegios y se asentó sobre un régimen burocrático de partido único.</p>
<p class="p2"><strong>El retorno al orden del hogar</strong></p>
<p class="p1">Hacia mediados de la década de 1930, se había producido un retroceso sin igual en la situación de las mujeres en la URSS. En junio de 1936, el Estado soviético decretó ilegal el aborto, como parte de una campaña para promover la “responsabilidad familiar”. Con un discurso opuesto al que defendían los bolcheviques en 1920, Stalin declaraba en 1936: “El aborto que destruye la vida es inadmisible en nuestro país. La mujer soviética tiene los mismos derechos que el hombre, pero eso no la exime del grande y noble deber que la naturaleza le ha asignado: es madre, da la vida”. León Trotsky, uno de los principales dirigentes de la Revolución que había sido expulsado del partido por Stalin, cuestionó los argumentos que esgrimía la burocracia sobre el aborto: “Filosofía de cura que dispone, además, del puño del gendarme”. La burocracia buscaba una “jerarquía estable de las relaciones sociales”, por lo que en 1930 disolvió la sección femenina del partido, el Zhenotdel, penalizó la homosexualidad y criminalizó la prostitución.</p>
<p class="p1">El destino que corrieron algunos de los legisladores rusos que en 1920 desarrollaban teorías de vanguardia sobre la extinción del Estado y la familia habla por sí solo. Pashukanis y Krylenko fueron arrestados y fusilados en 1937, mientras que el autor del innovador Código de 1918, Alexander Goikhbarg, fue confinado a un psiquiátrico por el estalinismo. Entre 1936 y 1939, 700.000 personas fueron fusiladas, acusadas de oposición al régimen; una contrarrevolución que consolidó la dictadura de partido único.</p>
<p class="p1">Andrea D’Atri, autora del libro <em>Pan y Rosas</em>, señala que lo trágico no fue solo que el Partido Comunista siguió presentándose como heredero de la revolución, sino que “la tragedia más grande de todas es que las generaciones subsiguientes de mujeres soviéticas, desheredadas de los pensadores, las ideas y los experimentos generados por su propia Revolución, aprendieron a llamar a esto ‘socialismo’ y a llamar a esto ‘liberación’.”</p>
<p class="p1">Cien años después de aquel 8 de marzo de 1917, cuando las mujeres iniciaron la Revolución que cambió la historia del siglo, la lucha por nuestros derechos sigue siendo una tarea pendiente. Rescatar la historia de aquellas mujeres, trabajadoras y campesinas, que se atrevieron a revolucionar el mundo y sus propias vidas, es clave, no sólo para reconocernos en nuestra propia historia, sino para no tener que empezar de cero cada vez.</p>
<p class="p1">*Fuente: <strong><a href="http://ctxt.es/es/20170307/Politica/11457/revolucion-rusa-feminiso-dia-de-la-mujer-trabajo-domestico.htm">CTXT</a></strong></p>
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		<title>La Revolución Rusa: un nuevo aniversario</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 Nov 2013 21:27:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[derrota del facismo]]></category>
		<category><![CDATA[lenin]]></category>
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		<category><![CDATA[socialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El balance histórico sobre lo que ésta ha significado es una tarea aún pendiente. Para los teóricos y publicistas de la derecha, y para algunos izquierdistas ofuscados por su dogmatismo, la historia de esa gran revolución se reduce a los horrores del estalinismo. Caprichosamente dejan de lado algunas cosas más que también ocurrieron y que no fueron para nada triviales: la contribución de la Unión Soviética a la derrota del nazismo fue decisiva e insustituible, pagando con casi veinte millones de muertos el precio de una hazaña que sólo violentando los hechos históricos se podría subestimar. El mundo no sería lo que es hoy si las fuerzas de Hitler hubieran triunfado en la Segunda Guerra Mundial.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy (7 de nociembre) se cumplen 96 años del triunfo de la Revolución Rusa. En 1871 la clase obrera y el pueblo de París había  “tomado el cielo por asalto”, dando nacimiento a la Comuna, precoz ensayo de construcción de una nueva sociedad y un nuevo estado. Por su osadía los comuneros fueron reprimidos con una crueldad sin límite por los representantes de las “democracias” y la “civilización occidental y cristiana”. Pero la semilla de la Comuna, regada con la sangre de miles de víctimas, habría de germinar en el otro confín de Europa. En 1917, en un día como hoy, los obreros, soldados y campesinos rusos retomaron el camino pero no ya en una ciudad sino en el país más extenso del planeta, Rusia. Habiendo asimilado las enseñanzas de la Comuna aquellos no se limitaron a tomar el cielo por asalto; hicieron lo propio con el Palacio de Invierno de los zares y en una jornada extraordinaria pusieron fin a siglos de cruel absolutismo monárquico, despotismo aristocrático e imperio de la ignorancia y la superstición.<br />
<img loading="lazy" class="alignleft" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-sM_5gJ3uNK8/UnvaLf8kXAI/AAAAAAAAEBU/Mdd94Dj3VX0/s1600/Lenin+y+la+escoba+de+la+revoluci%C3%B3n.jpg" width="250" height="267" /><br />
Con la Revolución Rusa se abrieron las puertas de una nueva etapa en la historia de la humanidad por donde luego transitarían las revoluciones china, vietnamita y cubana, modificando drásticamente la correlación mundial de fuerzas y abriendo un espacio sin el cual ni los movimientos de liberación nacional del Tercer Mundo, ni los procesos de descolonización en África y Asia, ni las arriba mencionadas revoluciones habrían sido posibles. Sin el apoyo soviético difícilmente podría la revolución china haber sobrevivido a las acechanzas y ataques del imperialismo en sus primeros años; o el heroico pueblo vietnamita haber derrotado y humillado a los Estados Unidos en la Guerra de Vietnam; o haber Cuba resistido la agresión yankee sin la colaboración que le brindara la Revolución Rusa. El balance histórico sobre lo que ésta ha significado es una tarea aún pendiente. Para los teóricos y publicistas de la derecha, y para algunos izquierdistas ofuscados por su dogmatismo, la historia de esa gran revolución se reduce a los horrores del estalinismo. Caprichosamente dejan de lado algunas cosas más que también ocurrieron y que no fueron para nada triviales: la contribución de la Unión Soviética a la derrota del nazismo fue decisiva e insustituible, pagando con casi veinte millones de muertos el precio de una hazaña que sólo violentando los hechos históricos se podría subestimar. El mundo no sería lo que es hoy si las fuerzas de Hitler hubieran triunfado en la Segunda Guerra Mundial. Transformó además a la sociedad más atrasada de Europa en una potencia industrial, tecnológica y militar, capaz de en el breve –históricamente hablando- plazo de cuarenta años tomar la delantera en la conquista del espacio al lanzar el primer satélite artificial y el primero tripulado por un hombre, Yuri Gagarin. La Revolución Rusa acabó con el analfabetismo, sentó las bases de una sociedad igualitaria como nunca antes había existido en país alguno e incorporó a la mujer a la vida social, otorgándole derechos que en los países capitalistas avanzados sólo serían en parte conquistados medio siglo después.<br />
<img loading="lazy" class="alignright" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-ygsWYZGL1aM/UnvaVdEH1sI/AAAAAAAAEBc/9px7S4T6-zs/s1600/Lenin+con+gato.jpg" width="273" height="366" />Desgraciadamente esta experiencia terminó muy mal: implosionó y se derrumbó sin que nadie saliera a la calle a defender una conquista histórica como la Revolución Rusa. Esto, por múltiples razones de orden interno –debilitamiento en el vínculo democrático entre masas, partido y estado y su sofocante   burocratización; rigidez y deficiente manejo de la economía; incapacidad de responder ante los desafíos de la tercera revolución industrial, entre otros- y también de orden externo, entre los cuales sobresale la permanente hostilidad de las potencias imperialistas desde los mismos albores de la república soviética, la Guerra Fría y, en los años ochenta, los exorbitantes gastos militares que la Guerra de las Galaxias de Ronald Reagan obligó a incurrir en la Unión Soviética (y que también sembraron las semillas de la actual crisis financiera del estado norteamericano). Rindamos homenaje a esa empresa heroica, a la figura de Lenin, su genial conductor, y a los bolcheviques que tuvieron la audacia de acompañarlo y a los ex mencheviques, como Trotsky, que en Agosto de 1917 se unieron al partido de Lenin para consumar la más grande revolución social de toda la historia.<br />
*Fuente: <a href="http://www.atilioboron.com.ar/2013/11/la-revolucion-rusa-un-nuevo-aniversario.html">Atilio Borón</a><br />
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&nbsp;<br />
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