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	<title>alianza por chile &#8211; piensaChile</title>
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	<title>alianza por chile &#8211; piensaChile</title>
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		<title>Esos polvos trajeron estos lodos</title>
		<link>https://piensachile.com/2018/12/22/esos-polvos-trajeron-estos-lodos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Dec 2018 02:30:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Corrupcion]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Conservar los frutos del pillaje del patrimonio público y de los latrocinios cometidos a vista y paciencia de todo un país fue posible mediante el sencillo expediente de tarifar a los portadores de la “reconciliación”. Incluir en la nómina a unos y a otros se transformó en un seguro contra la Justicia. Lo que llamé el cogobierno de la Concertación y la Alianza fue posible porque todos comían en la misma cantina. La perversión del “modelo” estaba en su ADN ya en el origen. Fueros esos polvos los que trajeron estos lodos, y no hacía falta llamarse Nostradamus para adivinar lo que ocurriría. Sólo que anunciar la crisis no la desataba, ni la hacía evidente. Pero finalmente, el dique que contenía los desechos de esa cloaca cedió, como tarde o temprano debía ocurrir.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p align="left"><img loading="lazy" class="CToWUd a6T aligncenter" tabindex="0" src="https://ci6.googleusercontent.com/proxy/8dMYuRidr-CT2RAIZGrElYB4E_mnsCu-zTxKzD1DKPpl1e26CbQR8U8Y55iR9x_bcCWxzcjafOvi8eaepBeYT9QH5dg7IknC9XhWQmCL7wPOh4cJlOVY0wdX6zl_A1v6bTR-9QJy=s0-d-e1-ft#https://cascade.madmimi.com/promotion_images/7269/7319/original/cafe.jpg?1545405544" alt="cafe" width="411" height="506" /></p>
<p align="left">Hace ya algunos años, cuando nadie se atrevía a tocar el tema de las FFAA, escribí que toda estructura militar dedicada a tareas que no son las suyas –como la represión política, social y económica de su propio pueblo– termina por pervertirse y convertirse en una banda de rufianes armados.</p>
<p align="left">En mi parida no había ninguna traza de animosidad hacia las FFAA. El título era “Salvando al soldado democrático”. Un puñado de malhechores que se encarama en el poder y le impone a la inmensa mayoría la odiosidad de sus desmanes no es eterno ni invencible. No otra cosa dice Étienne de la Boétie en su intemporal “Discurso de la servidumbre voluntaria” (1553).</p>
<p align="left">Del mismo modo, una costra política que despreciando el interés general se dedica a la protección y a la reproducción de los intereses del puñado de privilegiados que posee todo, termina por convertirse en una banda de delincuentes de traje y corbata que se comporta como en país conquistado.</p>
<p align="left">Si lo mío tuvo algún mérito, fue haberlo dicho cuando muchos aplaudían la “política de los consensos”, la “cocina” de los acuerdos, aquí no ha pasado, perdone la muerte del niño, borrón y cuenta nueva, organicemos el Carnaval de celebración porque en vez de la alegría acaba de llegar la “reconciliación”.</p>
<p align="left">La costra política se impuso gracias a la Constitución espuria de la dictadura. Por eso la protegió y la reforzó. Esa misma costra maquilló el mamarracho para presentarlo como el resultado de una política razonable, ir más lejos era utopía e irresponsabilidad, y dado que las instituciones funcionan…</p>
<p align="left">De ese nido no podía salir sino la corruptela, porque quienes concibieron esos huevos, y quienes los empollaron, abandonaron hasta la pretensión de actuar en nombre del pueblo, en representación del interés y la voluntad generales.</p>
<p align="left">Conservar los frutos del pillaje del patrimonio público y de los latrocinios cometidos a vista y paciencia de todo un país fue posible mediante el sencillo expediente de tarifar a los portadores de la “reconciliación”. Incluir en la nómina a unos y a otros se transformó en un seguro contra la Justicia.</p>
<p align="left">Lo que llamé el cogobierno de la Concertación y la Alianza fue posible porque todos comían en la misma cantina. La perversión del “modelo” estaba en su ADN ya en el origen.</p>
<p align="left">Fueros esos polvos los que trajeron estos lodos, y no hacía falta llamarse Nostradamus para adivinar lo que ocurriría. Sólo que anunciar la crisis no la desataba, ni la hacía evidente. Pero finalmente, el dique que contenía los desechos de esa cloaca cedió, como tarde o temprano debía ocurrir.</p>
<p align="left">De ahí que resulte patético el intento de resucitar a los padres putativos del desmadre. La moda de los zombis en el cine no valida el retorno de cadáveres políticos como Ricardo Lagos, José Miguel Insulza y aún otros que, en medio de este río revuelto, amenazan con el conocido discurso “O nosotros o el caos”.</p>
<p align="left">Porque habida cuenta del estado de la situación, y de la situación del Estado, triunfaría por aclamación el mal menor, o sea el caos.</p>
<p align="left">A lo largo de la Historia, siempre fue curioso constatar que lo que era juzgado imposible la víspera, apareció como inevitable al día siguiente. Esta costra política, esta mafia vernácula, no es ni eterna ni invencible.</p>
<p align="left">En la Europa del siglo XIX se logró eliminar definitivamente las pestes y otras calamidades públicas mediante la construcción de sistemas de evacuación de las aguas servidas y de los desechos domésticos. Había que eliminar el caldo de cultivo de las plagas. Esa es la tarea que se alza ante nuestro país en estos días.</p>
<p align="left">Sobre los hombros de Michelle Bachelet pesa la carga más insoportable. No porque piense que está mejor armada que otros para hacerle frente a la emergencia, sino exactamente por lo contrario. Pero Bachelet se prestó para ir de arroz en un proyecto en el que lo único que aportaba era su “empatía”. Ahora queda en evidencia que bailar cumbia no basta.</p>
<p align="left">La mitología griega nos entregó el ejemplo de la limpieza de los establos de Augias. Para realizarla, Hércules no se anduvo con chicas, ni con consensos, ni acuerdos, ni contubernios, ni “cocinas”.</p>
<p align="left">Dicho de otro modo, para salvar el cuerpo de la gangrena conviene practicar la ablación del órgano gangrenado. Como dicen mis amigos brasileños… <em>Da para entender?</em></p>
<p align="left">*Fuente: <strong><a href="https://madmimi.com/p/710b7d?fe=1&amp;pact=20443037-148878005-3859050425-66c0b1a64db36b3d76b197cf2565762377abfc03">Politika</a></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Las elecciones que se aproximan: Posibles escenarios y eventuales estrategias</title>
		<link>https://piensachile.com/2016/02/10/las-elecciones-que-se-aproximan-posibles-escenarios-y-eventuales-estrategias/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Feb 2016 01:09:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[alianza por chile]]></category>
		<category><![CDATA[bloque en el poder]]></category>
		<category><![CDATA[clases dominadas]]></category>
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		<category><![CDATA[lucha por el poder]]></category>
		<category><![CDATA[nueva mayoría]]></category>
		<category><![CDATA[salvador allende gossens]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“En Chile, desde la caída de Salvador Allende y la pérdida de la democracia no ha habido gobiernos de izquierda, ni alianzas con ninguna izquierda. Si se mira sin prejuicios históricos y poniendo sobre la mesa los programas concertacionistas más sus realizaciones, se verá que lo que se ha dado en los hechos es una ratificación con profundización del modelo  e imperativo social y político neoliberal-pinochetista, con absoluta hegemonía ideológica de la derecha y con subalterna edulcuración de una socialdemocracia,  que más bien ha lucido como una sucursal de un liberalismo cargado al londinense, claro que menos honrado”</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>ESCENARIO INTERNACIONAL<br />
</strong>El modo de producción capitalista impera hoy sin restricciones a lo largo y ancho del planeta. Con ciertas peculiaridades. Porque hay regiones en donde el sector hegemónico del Bloque en el Poder<a href="#_edn1" name="_ednref1">[1]</a> lo constituye la fracción bancaria (o financiera) del capital, como sucede en Occidente (Estados Unidos, Japón y Europa) y regiones en donde ese sector hegemónico lo constituye el sector industrial, a veces predominantemente estatal (como en Rusia), a veces mezcla de capital privado con público (como China). Lo cual, por lo demás, explica las fuertes contradicciones entre los grandes estados, pues la lucha de clases, la verdadera lucha de clases, en su real dimensión, se desarrolla, ante todo, entre las diversas fracciones del capital. No debe sorprender que así suceda: las clases y fracciones de clase dominadas se encuentran en tal situación de desbande que no atinan sino, simplemente, a subsistir o a protagonizar alzamientos cuyos resultados, las más de las veces, terminan en masacres y jamás en revoluciones que transformen el modo de producción vigente en otro diferente. Resulta, pues, una falacia sostener que las clases dominadas tienen capacidad para desatar una lucha de clases en contra de sus dominadores; cuando se levantan, la generalidad de las veces ignoran, incluso, el tipo de sociedad que deberían o podrían construir para el caso que ese levantamiento resultase exitoso. Entonces, la llamada ‘venganza del pasado’ impone sus dominios y el sistema se recompone una vez más de la mano de esos ‘revolucionarios’ que creen estar construyendo un mundo nuevo<a href="#_edn2" name="_ednref2">[2]</a>.<br />
<strong>ESCENARIO REGIONAL</strong><br />
Chile pertenece a la región occidental del planeta, en donde la conducción hegemónica del Bloque en el Poder, como sucede a nivel planetario y regional, la realiza la fracción bancaria o financiera (los grandes consorcios de bancos) del capital en estrecha alianza con el capital comercial (los grandes almacenes comerciales). En consecuencia, en esta nación, el capital industrial se encuentra subordinado a aquella.<br />
El Bloque en el Poder jamás actúa directamente en la conducción de una nación sino lo hace a través de sus agentes o representantes en la escena política quienes, en calidad de ‘actores’, actúan dentro de aquella desempeñando los roles que les competen. En Chile, el Bloque en el Poder está representado en la escena política por las dos grandes coaliciones que, con distintos nombres y ligeras variaciones programáticas (‘Chile Vamos’ y ‘Nueva Mayoría’), se disputan el mando del país desde el advenimiento de la democracia post dictatorial. Pueden sorprender estas aseveraciones, especialmente para quienes siguen empecinados en emplear la dicotomía ‘izquierda’/’derecha’ como fundamento de sus aseveraciones, pero lo cierto es que nadie (con la honrosa excepción del Gobierno de la Unidad Popular) se organiza dentro de las reglas del propio sistema para desmontar su propia estructura, sino para administrar aquel y hacerle las reformas que exige la marcha del sistema capitalista mundial (SKM).<br />
Por eso, algunos analistas sostienen que jamás, en la era post dictatorial, los sectores que dicen ser ‘izquierda’, han sido tales. En ese sentido se pronuncia Hugo Enrique Latorre cuando, a propósito de una aseveración de Genaro Arriagada según la cual los problemas de la Democracia Cristiana DC se originarían luego de su alianza con la ‘izquierda’, señalaba lo siguiente:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“En Chile, desde la caída de Salvador Allende y la pérdida de la democracia no ha habido gobiernos de izquierda, ni alianzas con ninguna izquierda. Si se mira sin prejuicios históricos y poniendo sobre la mesa los programas concertacionistas más sus realizaciones, se verá que lo que se ha dado en los hechos es una ratificación con profundización del modelo  e imperativo social y político neoliberal-pinochetista, con absoluta hegemonía ideológica de la derecha y con subalterna edulcuración de una socialdemocracia,  que más bien ha lucido como una sucursal de un liberalismo cargado al londinense, claro que menos honrado”<a href="#_edn3" name="_ednref3">[3]</a>.</p>
<p><strong>ESCENARIO LOCAL (NACIONAL)</strong><br />
Que, con posterioridad al 1 de enero del presente año (por citar una fecha), se ha abierto un escenario elecccionario, no cabe la menor duda; y este es el rasgo principal de este período, que abarcará desde la fecha indicada hasta la realización de las elecciones presidenciales en 2017. Por eso, como sucede en estos casos, al igual que los soldados en el campo de batalla se alinean para enfrentar al enemigo, también los actores políticos comienzan a hacerlo dentro de la escena política nacional para hacer frente al suyo. Porque esas son las reglas que imperan al interior del sistema; en la ejecución del juego que implica la práctica política, las actuales autoridades deberán encontrar su perdida legitimidad. Esto no es una simple travesura: obedece a la conducta propia de un sistema que lucha por perpetuarse y permanecer.<br />
No se trata, sin embargo, de un escenario eleccionario propiamente tal; más bien deberíamos llamarlo ‘pre eleccionario’ pues, a medida que los meses transcurran, deberá dar respuesta, antes de todo, a las interrogantes que se irán presentando en la escena política nacional. La política es un verdadero juego cibernético, en donde la reproducción del ciclo de información/transmisión-procesamiento de la información- y orden/ejecución, para volver a repetir dicho recorrido, es trascendental.<br />
Por una parte, los preparativos dentro de la escena política nacional y que consignáramos en nuestro documento anterior, destinados a resguardar la vigencia del sistema, continúan practicándose. El señor fiscal Luis Toledo, que tiene a su cargo la investigación del llamado ‘caso Caval’, ha señalado recientemente:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«[…] en esta causa y en otras, en contra de algunas personas, y de pocas personas la verdad, uno adopta medidas inclusivas más severas. En concreto, registrar la casa de una persona, registrar sus correos electrónicos, privados o institucionales, sus teléfonos, sus cuentas corrientes bancarias, y si con todos esos antecedentes yo no he solicitado a audiencia de formalización, es porque de esos antecedentes, respecto del señor Dávalos, no hay ningún antecedente que me permita solicitar la audiencia de formalización en contra de él»<a href="#_edn4" name="_ednref4">[4]</a>.</p>
<p>Más recientemente, ha vuelto a indicar que no habrá cárcel para los imputados<a href="#_edn5" name="_ednref5">[5]</a>.<br />
Es lógico que así sea. Como lo expresáramos en esa oportunidad, la familia biológica de la presidenta no será tocada; su figura emblemática será resguardada como lo estatuye la institucionalidad pinochetista que protege el símbolo presidencial, factor por excelencia de la unidad política del Estado-nación. No porque sea Bachelet ni porque sea mujer, sino porque es el cargo de mayor relevancia dentro de la institucionalidad establecida por la dictadura para dirigir la nación. Se trata de una ‘monarquía presidencial’, a decir de Rafael Luis Gumucio en donde</p>
<p style="padding-left: 60px;">“[…] el presidente de la república no responde ante nadie, salvo en el caso de una acusación constitucional que, como hemos comprobado a través de la historia política, es difícil de concretarse”<a href="#_edn6" name="_ednref6">[6]</a>.</p>
<p>Cuidar esa figura constituye un aspecto de la protección que se autoasigna el Bloque en el Poder, es decir, el sector de las clases y fracciones de clase dominante que conduce hegemónicamente a la nación.<br />
En esta disputa, escasa o nula relevancia presentan las clases dominadas que, convertidas en verdaderos ‘sacos de patatas’ (parafraseando las palabras de Karl Marx), no parecen tener capacidad de respuesta a los ataques de las clases y fracciones de clase dominantes ni de representarse a sí mismas, como lo veremos más adelante. Divididas, constituidas en unidades pequeñas y sin trascendencia política son, en consecuencia, campo propicio para quien quiera sacar provecho de la situación en que se encuentran.<br />
Las condiciones, pues, son ampliamente favorables para los actores políticos que, siendo ‘minorías aritméticas’, pueden fácilmente adquirir la calidad de ‘mayorías políticas’ para los efectos de la dominación. En este proceso se incorporarán actores sociales que creerán posible controlar el juego político en forma sectorial (la contienda municipal) y adquirir cuotas de poder al interior de la escena política. La asimilación de dichos actores al sistema de dominación vigente y su ingreso a la escena política nacional en 2016 para los efectos eleccionarios es una circunstancia no sólo cierta sino inminente e inevitable; constituye parte de lo que Karl Marx denominara ‘cretinismo parlamentario’, es decir, la porfía a seguir disputándole cuotas de poder legislativo a los dominadores a sabiendas que las circunstancias han sido ordenadas para que el resultado sea sólo favorable a éstos.<br />
<strong>Maniobras para revertir la situación</strong><br />
Si bien los escándalos financieros continúan develándose y los procesos siguen su curso, los ecos de dichos escándalos van cediendo paso a las maniobras que han de procurar tender mantos de impunidad sobre tales actos.  Entre éstas, merece especial mención la salida del fiscal Emiliano Arias del caso Soquimich SQM, hecho que ha provocado profunda inquietud en el abogado querellante de la Fundación Ciudadano Inteligente Mauricio Daza. Sus palabras trasuntan ese temor:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Constituye un golpe muy duro para la investigación del caso SQM. El fiscal Emiliano Arias era quien impulsaba la indagación. Desde esa perspectiva, conoce con precisión todos los antecedentes y trabajaba en su avance».</p>
<p style="padding-left: 60px;">«También es preocupante que la persona que queda a cargo de la investigación, el fiscal Pablo Gómez, no tiene ninguna trayectoria relevante en los ilícitos que se investigan. Además, tiene nexos con personas indagadas, porque él es el marido de la ex ministra de Piñera, Patricia Pérez”<a href="#_edn7" name="_ednref7">[7]</a></p>
<p>Los mismos actores sociales que han protagonizado esos escándalos se preparan para acceder a los cargos de representatividad que serán ocupados por ellos tras las elecciones. En ese sentido se orienta una serie de medidas tendientes a limpiar la imagen de corruptos que la ciudadanía tiene de los parlamentarios, como lo es el nuevo reglamento que discute la Cámara de Diputados destinado a limitar las garantías de las cuales gozan aquellos<a href="#_edn8" name="_ednref8">[8]</a>. Es difícil suponer que tal medida alcanzará sus metas pues resulta poco creíble que los propios privilegiados estarán dispuestos a autoinferirse cortes que cercenen sus derechos; las instituciones jamás han sido creadas para suicidarse. De hecho, la circunstancia que, ante la posibilidad de abrirse un proceso en contra de Pablo Longueira por un intercambio de correos electrónicos con el ex ejecutivo de SQM Patricio Contesse, todo el espectro político cerró filas en torno al ex parlamentario prestándole su apoyo<a href="#_edn9" name="_ednref9">[9]</a>. De lo cual ha de concluirse que, como lo señaláramos anteriormente, los ratones seguirán al cuidado del queso y se prepararán para insistir en el desempeño de esa labor. Esa circunstancia da tranquilidad a los actores políticos y hace que no pocos representantes del Gobierno aseguren que, a estas alturas, la llamada ‘crisis institucional’ estaría prácticamente concluida; así lo asevera el ministro secretario general de Gobierno Marcelo Díaz:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Seguimos adelante con nuestra acción de gobierno. Admiro la capacidad de la Presidenta de sostener el curso de acción y mantener el rumbo. Eso precisamente ha permitido poder continuar con la agenda de cambios. La presidenta tiene una capacidad de resiliencia que da cuenta de su fortaleza. Y más allá de que los rasgos de la crisis se mantienen y permanecerán por largo rato, nosotros fuimos capaces de sortearla, no derrumbarnos y gobernar. Otros se habrían derrumbado. Sostuvimos al gobierno y sorteamos este escenario tremendamente complejo”<a href="#_edn10" name="_ednref10">[10]</a>.</p>
<p>En las páginas siguientes analizaremos estos escenarios desde el punto de vista del interés de las clases que representan los distintos actores políticos dentro de la escena política nacional.<br />
<strong>Los escenarios eleccionarios</strong>.<br />
Dos grandes escenarios eleccionarios se presentan para los meses venideros: el municipal y el presidencial/parlamentario. Ambos escenarios no son exactamente ‘eleccionarios’ sino, más bien, ‘pre eleccionarios’ como ya se ha dicho, pues comienzan recién a librarse las luchas por acceder a mayores cuotas de candidatos dentro de cada una de las coaliciones que se disputan por dirigir en su conjunto al país; con mayor razón, aquel otro que se desencadenará el próximo año.<br />
Desde el punto de vista de las clases dominantes, en el escenario eleccionario municipal comienzan a construirse las alianzas y los nombres de algunos candidatos empiezan ya a conocerse. Así, por ejemplo, se sabe que el actual alcalde de Ñuñoa, Andrés Zahri, militante de Renovación Nacional, miembro a su vez de la coalición ‘Chile Vamos’ que representa <em>naturalmente </em>el interés de las clases dominantes, aspira a su reelección; al otro lado, se ventila el de la ex ministra de Salud Helia Molina, posible candidata del pacto ‘Nueva Mayoría’, representante <em>espurio</em> del interés de las clases y fracciones de clase dominantes,  al cargo de alcaldesa por Ñuñoa; curiosamente, y dentro de la misma coalición, ha salido al paso de ella el partido Comunista que exige determinadas cuotas de candidatos en ese sector alegando que es fuerte allí. Si bien es cierto que la posición adoptada por esa organización la hace asimilarse (políticamente) a la socialdemocracia europea, precisamente por eso y en su calidad de miembro integrante del pacto ‘Nueva Mayoría’, también el partido Comunista ha pasado a constituirse en parte de la representación espuria de las clases y fracciones de clase dominantes. Con todo, es innegable que, junto con ‘Izquierda Ciudadana’ IC y ’Revolución Democrática’ RC, es dicho partido el segmento más atrevido de las fuerzas conservadoras que integran el referido pacto.<br />
En el escenario político nacional con miras a las elecciones presidenciales de 2017, y dentro de la representación <em>natural</em> de las clases y fracciones de clase dominantes, liderado por la coalición ‘Chile Vamos’, se perfila el nombre de Sebastián Piñera Echenique; al otro lado, en el campo de la representación <em>espuria</em> de las clases y fracciones de clase dominantes que lidera el pacto ‘Nueva Mayoría’, la candidatura de Ricardo Lagos Escobar se levanta como una de las más serias posibilidades. Incluso, dentro de los sectores reformadores de ese pacto, se habla, de firmar un compromiso previo con el candidato en orden a asegurar la continuación de las reformas emprendidas por Bachelet. De lo que sí hay certeza es que la eventual candidatura de Lagos cuenta, desde ya, con el beneplácito de amplios sectores empresariales que recuerdan las inmejorables garantías que el ex presidente les concedió cuando ejerció su mandato<a href="#_edn11" name="_ednref11">[11]</a>.<br />
<strong>Actitud del electorado frente al proceso eleccionario</strong><br />
<strong>Las elecciones para las clases y fracciones de clase dominantes</strong><br />
Las clases dominantes comienzan a actuar a través de sus representaciones políticas tanto natural como espuria. No lo hacen de manera diferente la una ni la otra. Por una parte, gracias a la nueva Ley de Partidos que ha dictado el Parlamento, despachada por el Senado el 27 del mes de enero recién pasado, llegan a las arcas de esas colectividades más o menos 6 mil millones de pesos con lo que tratarán de evitar que las empresas entreguen aportes a las candidaturas; así,  los dineros de toda la comunidad pasan ahora a manos de los partidos para sus campañas<a href="#_edn12" name="_ednref12">[12]</a>.<br />
Para darnos una idea de la participación del Estado en el financiamiento de los partidos vamos a tomar el caso de la UDI, que es el partido más grande de Chile, a cuyas arcas llegarán mil millones. Ha dicho su presidente Hernán Larraín:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«La UDI es el partido que obtuvo más votos en las últimas elecciones a diputados, y como ese es el criterio por el cual se distribuyen los fondos, sabíamos que íbamos a salir favorecidos. Así es la democracia, el que saca más votos, tiene más recursos […]»<a href="#_edn13" name="_ednref13">[13]</a></p>
<p>Las elecciones no serán diferentes a lo que han sido en el pasado. Los candidatos más reconocidos participarán en la justa. En el lado de la organización ‘Chile Vamos’ se perfila con seguridad Sebastián Piñera; y puesto que el empresario de Renovación Nacional es una carta bastante segura, de acuerdo a las leyes del mercado, sólo puede oponérsele un contrincante de estatura similar, uno que lo equipare en popularidad y peso electoral. En otras palabras, a Ricardo Lagos Escobar. Porque se trata de oponer alguien que pueda ganar al que se considera desde ya un ganador<a href="#_edn14" name="_ednref14">[14]</a>. De ninguna manera se colocará allí un candidato como, por ejemplo, don Pedro Pérez Pereira, ese ‘pobre pintor portugués’, a quien muchos conocen. El mercado exige la venta de una mercancía que encandile al comprador y le haga despreciar aquella que había mirado como posible de adquirir. Hágalo Ud. Intente presentarse como candidato y todos se le reirán en la cara. Pero si lo hace Tonka Tomicic, eso es otra cosa. Como sucedió una vez con la alcaldesa de Pelarco…<br />
<strong>Las elecciones para las clases y fracciones de clase dominadas</strong><br />
Las ideas de las clases dominantes son las ideas de las clases dominadas; aquel que ejerce el poder material dentro de una sociedad ejerce también su poder espiritual, nos enseña Karl Marx. Desde este punto de vista, la conciencia electoral estará siempre presente en todo  proceso eleccionario que se avecine. Queremos decir con ello que si las clases y fracciones de clase dominantes han ideado un sistema en donde la renovación de la autoridad deba ser realizada a través del sistema electoral, también las clases y fracciones de clase dominadas serán partidarias de ir a las elecciones. Con un agravante: en una sociedad donde imperan los criterios mercantilistas, si el tema central lo constituye la inversión, también el voto será estimado como una inversión. El elector votará teniendo mucho cuidado de no ‘perder’ el voto; votará por quien tenga más posibilidades de ganar porque su voto es un objeto de comercio, un instrumento que debe reportar ganancias a su poseedor. Y puesto que este criterio ha sido el que ha prevalecido en la democracia post dictatorial, no debe sorprendernos que solamente puedan presentarse candidatos ‘conocidos’ a la contienda porque los ‘desconocidos’ no tienen posibilidad alguna de competir ni de ser elegidos. Así, el candidato óptimo es aquel sujeto que se introduce permanentemente en los hogares gracias a la pantalla televisiva; puede ser un actor de telenovelas, un personaje de la farándula nacional, una vedette e, incluso, un pícaro o truhán conocido cuyas faltas, a menudo, constituyen no una desventaja sino, por el contrario, una virtud que lo eleva por sobre quienes van a competir con él<a href="#_edn15" name="_ednref15">[15]</a>. Se trata de establecer un criterio mercantilista/competitivo que permita oponer a la candidatura de un famoso la de otro similar. Las posibilidades  de cada candidato serán definidas por las encuestas; de esa manera el efecto ‘bandwagon’ —el efecto que hace al elector inclinarse por el que más posibilidades tiene de ganar de acuerdo con la ‘teoría del juego’—, podrá operar con mayor efectividad.<br />
Así planteadas las condiciones de la contienda, no debe sorprender que dentro del sector de las clases y fracciones de clase dominadas no se vislumbre aún alternativa alguna posible; tales sectores no tienen representación política válida y dependen de pequeñas organizaciones políticas que se mantienen alejadas las unas de las otras, criticándose o descalificándose mutuamente. En la permanente búsqueda de referentes, puede parecer hasta curiosa la existencia de estamentos que se atreven a defender como viable un régimen hereditario como el de Corea, que celebren los exabruptos de Maduro y esgriman esos argumentos para mantenerse alejados de otros sectores populares. Es posible que con la llegada del mes de marzo y el nuevo despertar de los movimientos sociales (estudiantiles, de pobladores y trabajadores) —anunciado para ese mes— se perfile alguna tentativa orientada a facilitar la unificación de los dispersos sectores populares y levantar una alternativa. Pero tal cual están las cosas, lo lógico es que la escena política nacional con sus actuales actores domine y encandile al resto de la población.<br />
<strong>Actitud del electorado frente a los actos eleccionarios</strong><br />
Las clases y fracciones de clase dominantes siempre concurren a votar. Es su vocación. El sistema lo han ideado ellas, les pertenece; son ellas quienes lo usan implacablemente. No así las clases y fracciones de clase dominadas, aunque muchas de ellas concurrirán a las urnas movidas por la cultura de las clases y fracciones de clase dominantes, como ya se dijo. En este sector, aún no hay candidatos, lo cual no significa que no pueda haberlos en un futuro no muy lejano. Es posible, incluso, que surjan unos diez aspirantes a candidatos en las elecciones presidenciales; es posible que no. Nada se sabe. El movimiento social y los protopartidos que existen están dispersos y divididos. Se puede decir que no hay una posición frente al qué hacer pues no existe una estructura que pueda dar una conducción única a esos sectores.<br />
De lo cual puede colegirse que no todos esos sectores votarán, sin embargo. Habrá, así, dos bandos: por un lado, los que concurrirán a votar; por el otro, quienes no lo harán. Quienes lo hagan, por regla general entregarán su voto a los candidatos que presenten las representaciones tanto espuria como natural de las clases dominantes; quienes no lo hagan permanecerán en sus hogares o saldrán a pasear con sus familias. Pero esas conductas contrapuestas arrojarán tendencias. La generalidad de los sufragantes robustecerán al sistema legitimando a la autoridad convocante; los que no asistan, van a incurrir en un acto de rebelión, desobedecerán al convocante, harán caso omiso a su llamado e, indirectamente, deslegitimarán a la representación política que resulte electa tras el proceso respectivo. Habrá, por consiguiente, dos estrategias.<br />
<strong>Estrategias frente a la votación</strong></p>
<ol>
<li><strong>La estrategia de no votar o estrategia de la abstención</strong></li>
</ol>
<p>Abstenerse, no votar, rehusar participar en el proceso eleccionario es un acto de desobediencia civil; implica negarse a ejercer el derecho a votar concedido por la institucionalidad vigente que busca legitimarse a través de esa vía. Es, por consiguiente, una estrategia orientada a desconocer la legitimidad de un sistema; requiere, para su realización, en consecuencia, de ciertos pasos tácticos para llevarla a cabo. Presenta, sin embargo, como toda propuesta, aspectos negativos y positivos. Veámoslos.</p>
<ul>
<li><strong>Aspectos negativos de la estrategia de la abstención</strong></li>
</ul>
<p>Uno de los más relevantes aspectos negativos que presenta la estrategia de la abstención es que no puede ser medida o cuantificada. La abstención se produce, a menudo, por simple negativa a ir a votar, es decir, por desidia o falta de voluntad, por no conceder al acto de votar la importancia debida: hay, por consiguiente, un porcentaje constante de personas que no concurren a votar no porque sean elementos contradictorios al sistema o quieran deslegitimar con esa negativa a las autoridades generadas en el acto eleccionario sino, simplemente, porque no les interesa cumplir con su deber ciudadano. Las leyes locales, normalmente, sancionan esta conducta; pero en los lugares en donde ello no se hace, la abstención tiende a aumentar. Por esa circunstancia, quienes no consideran la estrategia de la abstención como tal o no participan de ella, sostienen que no puede ser medida y que, cuando el porcentaje es elevado, es ilusorio sostener que se deba a una actitud consciente y deliberada de un electorado que se niega a ser parte de la farsa eleccionaria.<br />
En realidad, entre la negativa a concurrir a votar y la protesta ciudadana, hay una relación que no puede desconocerse, aún cuando aquella sea simple desidia. El elector que no concurre a votar alegando no interesarle participar en las decisiones políticas de una nación tiene una ideología que le hace accionar de ese modo; dicha ideología no le es propia, sino le ha sido impuesta por el modo de producción vigente. Sostenemos aquí que la negativa a concurrir a las urnas se origina no por simple capricho del elector sino porque desde las altas esferas del poder se ha trabajado arduamente en torno a convencer al electorado en torno a no hacerlo; ya sea porque la política parece haberse transformado en una disciplina más que requiere de especialistas al igual de las que existen en otros ámbitos, porque es aburrida o porque, simplemente, constituye una práctica sin importancia.<br />
La estrategia de no votar tiene, además, otra desventaja: no ofrece alternativa alguna, sino simplemente se realiza en una no acción, en una negativa a actuar, en una inmovilidad. No es una acción sino una no realización, una desmovilización. Puede emplearse en determinadas circunstancias pero, repetida constantemente, llama al inmovilismo, a la pasividad. Desde este punto de vista, tiende a crear una conciencia pasiva, una forma de ser que puede conducir fácilmente a quienes la practican al conformismo. Por eso, este punto de vista es uno de los más controvertidos dentro de la referida estrategia; puede inducir a convertirla en una verdadera ‘no estrategia’, a negarla como tal.<br />
Confiere, finalmente, un argumento a quienes concurren a votar: que quienes no lo hacen carecen de autoridad moral para criticar a las nuevas autoridades.</p>
<ul>
<li><strong>Aspectos positivos de la estrategia de la abstención</strong></li>
</ul>
<p>De entre los aspectos positivos que brinda la estrategia de no votar destaca el estado de ánimo de los votantes: el triunfo o derrota de los candidatos no afecta al elector que se niega a emitir su voto pues dicho triunfo o derrota no le empece como tampoco no lo hace el estado de ánimo de quienes perdieron o ganaron con la elección pues no ha sido parte de ese carnaval. Desde el punto de vista psicológico, quien no vota siempre está en mejores condiciones psicológicas que un perdedor o triunfador o de quienes le apoyaron.<br />
Desde el punto de vista de las nuevas autoridades, la actitud del no votante es desafiante; no las acepta como legítimas pues no ha participado en sus nominaciones. Cuando la cantidad de no votantes es considerable, puede representar esta actitud un peligro para las autoridades electas pues un  porcentaje no despreciable de la población no las reconoce como tales: las deslegitima.<br />
Para evitar esos inconvenientes, en países con alta conciencia democrática se acostumbra a establecer  determinadas cuotas de participación electoral que, de no alcanzarse, pueden llegar a obligar a las autoridades a realizar nuevas elecciones. Así, por ejemplo, la constitución de Serbia exige para las elecciones de la máxima autoridad la participación de, al menos, un 50% del electorado. En países en donde el sistema capitalista impera bajo la conducción de dinastías partidarias poco o nada importa la desafección de la ciudadanía. El caso típico es Estados Unidos.</p>
<ol start="2">
<li><strong>La estrategia de votar </strong>
<ul>
<li><strong>La estrategia de votar y participar</strong></li>
</ul>
</li>
</ol>
<p>La estrategia de votar y participar en el acto eleccionario es la que se emplea normalmente. Los ciudadanos ejercen su derecho de acuerdo a los siguientes parámetros: eligen a alguno o algunos de los candidatos propuestos por los partidos, concurren a los lugares habilitados para la votación y depositan el voto en la urna respectiva.<br />
Pero aplicar la estrategia de votar también puede acarrear aspectos positivos y negativos; el aspecto positivo por excelencia lo presenta la permanencia o estabilidad del sistema y, por ende, la satisfacción que tiene el votante de ver elegido el candidato al cual le ha entregado su voto y confianza. Su ‘inversión’, en consecuencia, ha quedado a resguardo. Sin embargo, el aspecto negativo es sentir el peso de la derrota o, como se dice, en buen chileno, ‘quedar con cola’, perder la ‘inversión’, por otra parte, si es una persona que no confía en el sistema, no podrá evitar sentir la sensación de haber contribuido al afianzamiento y robustecimiento del mismo con su actitud sumisa.</p>
<ul>
<li><strong>La estrategia de votar nulo o estrategia de la anulación</strong></li>
</ul>
<p>Existe, sin embargo, otra estrategia que bien vale la pena analizar. Es la del voto nulo o de la anulación del voto. En este caso, el elector concurre a votar a los locales habilitados, pero anula su voto, es decir, marca su preferencia a dos o más candidatos al mismo cargo. En tal caso, el voto se anula por disponerlo así la ley. Es un acto de protesta que puede hacerse de manera consciente y deliberada.<br />
Tiene ventajas cual es su cuantificación: un voto nulo es fácilmente cuantificable (lo hace la propia autoridad) y por lo mismo, determinable, a diferencia de la abstención que es cuantificable en forma global, pero que no puede conocerse en definitiva por ignorarse el número de aquellos que no han concurrido a los locales de votación como protesta en contra del sistema.<br />
El voto nulo tiene otra ventaja: puede considerarse una verdadera estrategia pues quienes concurren a votar nulo son personas que actúan en un sentido determinado, que realizan una acción; con ellas puede contarse para realizaciones posteriores. En suma, el que vota nulo es un contradictor al sistema, una persona que actúa, que se mueve activamente y está dispuesto a nuevas y sucesivas acciones.<br />
Pregunta final: ¿puede alguna de estas estrategias servir eficazmente para unir a los dispersos sectores de las clases y fracciones de clase dominadas y enfrentar, de esa manera, los desafíos que presenta el futuro? ¿Puede alguna de estas estrategias ser empleada en las elecciones que se avecinan? ¿Cuál es la que más conviene? ¿Cuál es la que debe emplearse? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿En las elecciones municipales y como estrategia para participar en las presidenciales con cierto éxito? ¿Hay posibilidades de obtener ese éxito con su aplicación previa en las municipales? Finalmente, ¿hay posibilidades de realizar dicha estrategia dentro del escaso período de tiempo que media entre marzo y la municipales?<br />
Santiago, febrero de 2016<br />
<strong>Notas:</strong><br />
<a href="#_ednref1" name="_edn1">[1]</a> El concepto de ‘Bloque en el Poder’ ha sido desarrollado en documentos redactados en otras oportunidades y corresponde al que propusiera Nicos Poulantzas en varias de sus obras.<br />
<a href="#_ednref2" name="_edn2">[2]</a> La expresión ‘venganza del pasado’ fue acuñada por Georges Sorel, un filósofo francés que recibió muchas influencias de Marx y del anarquismo. Algunos autores lo han intentado vincular (sin éxito) al fascismo como lo han intentado hacer con Richard Wagner.<br />
<a href="#_ednref3" name="_edn3">[3]</a> Latorre Fuenzalida, Hugo Enrique: “¿Culpas o disculpas?”, Archivo Krohne, 29 de enero de 2016.<br />
<a href="#_ednref4" name="_edn4">[4]</a> Redacción: “Fiscal Toledo descarta formalización de Dávalos […]”, ‘El Mostrador’, 26 de enero de 2016.<br />
<a href="#_ednref5" name="_edn5">[5]</a> Redacción: “Penta: Fiscalía adelanta que probablemente no habrá cárcel para imputados”, ‘El Mostrador’ 1 de febrero de 2016.<br />
<a href="#_ednref6" name="_edn6">[6]</a> Gumucio Rivas, Rafael L.: “Monarquía presidencial, un análisis crítico”, documento de febrero de 2016, archivo del autor.<br />
<a href="#_ednref7" name="_edn7">[7]</a> Redacción: “Abogado querellante del caso SQM ve con preocupación salida del fiscal Arias […]”, ‘El Mostrador’, 3 de febrero de 2016.<br />
<a href="#_ednref8" name="_edn8">[8]</a> Redacción: “Diputados preparan nuevo reglamento que termina con varios privilegios”, ‘El Mostrador’, 1 de febrero de 2016.<br />
<a href="#_ednref9" name="_edn9">[9]</a> Redacción: “La clase política cierra filas y apoya los argumentos con que se defiende Pablo Longueira”, ‘El Mostrador’, 1 de febrero de 2016.<br />
<a href="#_ednref10" name="_edn10">[10]</a> Soto P., María José: “Rasgos de la crisis se mantienen y permanecerán […]”, ‘La Tercera’, 07 de febrero de 2016, pág. 10.<br />
<a href="#_ednref11" name="_edn11">[11]</a> La candidatura de Lagos no está aún definida. Al cierre de este artículo, se sabe que hay tres candidatos dentro del PS, a saber Ricardo Lagos, Isabel Allende y José Miguel Insulza; eso no impide que puedan haber más. Incluso en las otras colectividades que integran el pacto ‘Nueva Mayoría’. Se habla incluso que el partido Comunista presentaría a Claudia Pascual como su figura más emblemática y que su vocería interina en reemplazo de Marcelo Díaz tendría tal objetivo.<br />
<a href="#_ednref12" name="_edn12">[12]</a> La nueva Ley de Partidos no tolera el financiamiento de los partidos por las empresas, pero sí lo acepta tratándose de aportes ‘privados’. En realidad, si somos rigurosos, nada ha cambiado respecto a lo que estatuyera Pinochet.<br />
<a href="#_ednref13" name="_edn13">[13]</a> Redacción: “Hernán Larraín y los mil millones que la UDI recibirá del Estado […]”, ‘El Mostrador’, 28 de enero de 2016.<br />
<a href="#_ednref14" name="_edn14">[14]</a> De todas maneras, este panorama puede cambiar en cualquier momento; lo que sí no va a cambiar son los principios o bases sobre las cuales se apoya.<br />
<a href="#_ednref15" name="_edn15">[15]</a> A menudo personajes vinculados al mundo del narcotráfico adquieren la calidad de ‘héroes’ por la simple circunstancia de hacerse famosos o, en palabras de Clotario Blest, de constituirse en una ‘personalidad’.<br />
&nbsp;</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/02/10/las-elecciones-que-se-aproximan-posibles-escenarios-y-eventuales-estrategias/">Las elecciones que se aproximan: Posibles escenarios y eventuales estrategias</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Mientras Chile se mira en un espejo roto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Sep 2015 02:52:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[alianza por chile]]></category>
		<category><![CDATA[chile]]></category>
		<category><![CDATA[frustración]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Chile es el segundo país miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), luego de Corea del Sur, con mayor cantidad de suicidios al año (1.500, según el Servicio Médico Legal), con tasas explosivas de medicación psicotrópica, alcoholismo y drogadicción, mientras que la insatisfacción y las relaciones de competencia reinan como la peste desde las aulas escolares hasta las gerencias transnacionales. Como resultado de la sobreproducción mundial de mercancías, en Chile el consumismo a cuotas imposibles, el egoísmo y la indolencia festejan su mediodía.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Aspectos de la contingencia y de la crisis en el país andino</strong><br />
1.<br />
El enemigo principal de la humanidad es el Estado corporativo de los Estados Unidos. Y el imperialismo norteamericano comporta, junto a las más grandes economías del mundo, el movimiento de la realidad del capitalismo como totalidad planetaria que domina, subyuga y sobreexplota mediante el trabajo asalariado y la expoliación sin remedio de la biodiversidad. Esto es, el imperialismo es consecuencia dinámica del desenvolvimiento ampliado del modo capitalista de reproducir la sobrevida humana. Para ello cuenta con las armas de la alienación, de la producción del sentido común y del fetichismo de la propiedad privada, de la ganancia y del propio capital. Y también cuenta con más del 23% del Producto Interno Bruto Mundial y del 37% de la industria bélica de última generación. No sólo se trata de armas convencionales y nucleares de plutonio, uranio e hidrógeno. Asimismo, genera armas bacteriológicas, químicas y radiológicas (HAARP). Con las dimensiones actuales que han cobrado las armas de destrucción masiva, ya se perdió la contabilidad sobre cuántas veces podría destruirse el mundo. Sin embargo, la industria bélica continúa prosperando, produciendo, adoctrinando y lucrando sideralmente, y es parte del mismo holding que compone el sistema financiero, la trata de personas, la prostitución infantil, el narcotráfico, la agroindustria, los ahorros previsionales, los paraísos fiscales, el comercio mundial.<br />
Que EE.UU. sea el enemigo principal de la humanidad no significa que China y/o Rusia sean una suerte de alternativa liberadora. Basta observar su desenvolvimiento y las condiciones de sus clases sociales trabajadoras. El presupuesto militar de Rusia y China, según al sitio web Global Firepower a enero de 2015, fue de USD 76.600.000.000 y 126.000.000.000, respectivamente. Luego vienen India, Reino Unido, Francia, Alemania, Turquía, Corea del Sur y Japón.<br />
Por lo demás, únicamente la humanidad oprimida puede emanciparse a sí misma y es su garantía única de  sobrevivencia. El resto es naufragio. De hecho, hasta la mejor literatura de ciencia ficción, cada día que pasa, parece más novela histórica y crónica de actualidad.<br />
2.<br />
En medio de la contradicción esencial entre capitalismo y humanidad (o la contradicción ampliada entre capital y trabajo), además del imperialismo estadounidense, también existen otros polos capitalistas centrales, como China (13,9% del PIBM), Japón (6,2 % del PIBM), Alemania (5,2% del PIBM), Reino Unido (3,9 del PIBM) y Francia (3,8%). De los 194 países de la Tierra, 159 de ellos sólo llegan a concentrar menos del 9% del PIBM. La asimetría estructural y las relaciones de fuerza y de poder son las formas en que se presenta el imperialismo capitalista. La división internacional del trabajo, la dependencia, la colonización ideológica, el racismo o narrativa necesaria para la subyugación de clase, el patriarcado, las migraciones criminales, las guerras genocidas, las guerras preventivas, las guerras de baja intensidad, las guerras solapadas, las guerras diplomáticas, las guerras comerciales y las guerras financieras y monetarias, corresponden al soporte de la dominación económica y política de la minoría opresora contra la mayoría sometida. A través de esos medios, el capitalismo se concentra, se vuelve oligopólico y busca ralentizar su tendencia a la caída de la tasa de ganancia. Las llamadas crisis financieras en el marco de la hegemonía del momento financiero sobre el todo de la reproducción capitalista, es una de las formas privilegiadas de cómo se expresa la caída de las utilidades del propio capital y la sobreproducción de mercancías y servicios (o burocracias en torno a la sobreproducción de mercancías que se apilan en los momentos del intercambio, la distribución y el consumo).<br />
De la misma manera, las crisis financieras están ligadas al crédito y a la deuda infinita tanto en los capitalismos centrales, como en los dependientes o periféricos o auxiliares o complementarios o subordinados. Lo que existe en general, son pugnas interimperialistas e intercapitalistas. Dentelladas asesinas al interior y entre los propios capitalismos-eje del planeta, así como el ocaso del Estado de Bienestar, el ocaso de los progresismos, el ocaso de la socialdemocracia, el ocaso de la democracia burguesa y liberal que signó la fase anterior a la del capitalismo en curso. Lo que existe es la dictadura del capital y brotes fascistas en todo el globo. La gesta de los oprimidos/as se desarrolla como resistencia en lugares muy concretos y específicos del mundo. Y gestos hay por doquier. No obstante, la suma de los gestos no se resuelve en la constitución de la gesta urgente.<br />
&nbsp;<br />
3.<br />
<a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2015/09/Chile-Bandera.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-24172" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2015/09/Chile-Bandera.jpg" alt="Chile-Bandera" width="195" height="258" /></a>El movimiento real de las luchas descoyuntadas de las fuerzas populares en Chile no se manifiesta como un enfrentamiento directo y consciente, organizado y maduro en contra del capitalismo y el imperialismo. La mayoría activa destacada para las transformaciones poscapitalistas es todavía insuficiente. A septiembre de 2015, salvo la resistencia concreta de franjas del Pueblo Mapuche en y por su territorio y autonomía (<a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202707">http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202707</a>), se observa una fragmentación del movimiento de los oprimidos tras demandas que emplazan al Estado sobre reivindicaciones asociadas a la democracia burguesa tal como se conoció antes del golpe de Estado de 1973. Se trata de una suerte de peticionismo economicista y ligado a los derechos sociales convertidos en mercancías desde la imposición del imperio de la ortodoxia más rabiosa del liberalismo económico en la historia del suelo andino. El 2014, cientos de miles de trabajadores/as se lanzaron a la huelga ilegal y no normada, superando con creces las huelgas “legales”. No obstante, no existe una dirección única o compartida del pueblo trabajador, y las tasas de sindicalización con capacidad de negociar colectivamente el salario y las condiciones laborales no llegan siquiera a los dos dígitos. El aislamiento y la insolidaridad que sufren los focos de los asalariados/as en lucha, se recortan sobre un paisaje marcado por la indolencia y el miedo todavía.<br />
Las reformas comprometidas y luego sepultadas por la misma Nueva Mayoría encabezada por Michelle Bachelet, que jamás significaron modificaciones de calado estructural en beneficio del pueblo trabajador, más la política de recortes de presupuesto fiscal para inversión social, van constituyendo algunas de las piezas que acaban por consolidar la deslegitimación del sistema político general en Chile. La crisis de representación del sistema político ya existía antes de los casos de corrupción. Estos últimos simplemente aceleraron su desprestigio entre la población y desnudaron los vínculos entre la política tradicional (o una de las particiones de la administración formal del orden existente) y el capital, fenómeno y una de las determinaciones orgánicas del Estado como forma de dominación de la clase opresora y minoritaria contra la mayoría oprimida. Los gremios del capital reunidos en la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) apenas tuvieron que desabrocharse un botón de la camisa y arrugar el ceño para descafeinar lo poco que cambiarían las cosas de realizarse las reformas, las cuales apuntaban, en el mejor de los casos, a morigerar las desigualdades estructurales ligadas al momento de la distribución de la totalidad del modo ultraliberal de desarrollo chileno. Como se ha indicado en otros análisis, como un espejo roto del sistema político usamericano, la Nueva Mayoría es al Partido Demócrata, lo que la Alianza es al Partido Republicano. No importa que mediante las encuestas de opinión la gente de queje repetidamente por la corrupción. Lo realmente grave para los de arriba es que el malestar apuntara directamente al corazón del capital. Naturalmente que las encuestas no están hechas para esos efectos.<br />
Chile es el segundo país miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), luego de Corea del Sur, con mayor cantidad de suicidios al año (1.500, según el Servicio Médico Legal), con tasas explosivas de medicación psicotrópica, alcoholismo y drogadicción, mientras que la insatisfacción y las relaciones de competencia reinan como la peste desde las aulas escolares hasta las gerencias transnacionales. Como resultado de la sobreproducción mundial de mercancías, en Chile el consumismo a cuotas imposibles, el egoísmo y la indolencia festejan su mediodía. Las relaciones sociales presas de la alienación y el fetichismo, tienden a facilitar y consentir los modos del fascismo, la industria de la seguridad, la militarización del territorio mapuche, el Estado policíaco, los montajes contra la juventud disidente, la xenofobia, el recelo al semejante.<br />
En el país, como en casi todas partes del mundo, surgen, se desintegran y vuelven a surgir diversas agrupaciones políticas anticapitalistas. Como la lucha de clases no se resuelve explícita y consistentemente, las organizaciones anticapitalistas parecen no verse emplazadas a reunirse virtuosamente, aún carecen de un proyecto común para el desenvolvimiento de una sociedad no capitalista, de una estrategia que salga de los títulos, del insorteable análisis concreto de la realidad concreta, y muy pocos empeños logran hacer pie en territorios sociales que potencialmente sean capaces de labrar la señalética del futuro de la vida socializada. Sin embargo, la sola existencia de esas agrupaciones anticapitalistas ilustra la rebeldía majadera e imparable que produce la deshumanización capitalista. Aunque todavía no sea la hora de ofensivas, ya es la hora apremiante de la organización, la reflexión colectiva crítica, la sistematización aleccionadora de la acción práctica y directa, por menuda que resulte. Las instancias anticapitalistas que ya están, no perecerán si se desenvuelven en el automovimiento orgánico de los grupos sociales oprimidos en lucha. Nada está terminado ni nada es definitivo. Ya es una muestra de comprensiones superiores que cualquier lucha encorsetada en el reducto de la institucionalidad, de aquel punto concentrado de la coacción y la cooptación, no comporta ninguna promesa de porvenir. Y el horror capitalista continúa siendo la condición de su propia destrucción y superación si vence en la humanidad la voluntad colectiva y acuñada en el principio de vida y no de muerte.<br />
4.<br />
Ante la crisis capitalista mundial, la presente administración del Ejecutivo chileno, con el fin de encantar inversiones y evitar la deslocalización de capitales y su fuga, disminuye la tramitación y los estándares de impacto ambiental de los proyectos transnacionales y combinados extractivistas asociados a la minería, la agroindustria, las forestales y la energía. Asimismo, intenta contrarrestar la destrucción del trabajo asalariado mediante microcréditos para microemprendimientos y multiplicar el cuentapropismo de sobrevivencia.<br />
Tanto la fortaleza del dólar, como el fin del período dorado de los altos precios de la exportación de materias primas y commodities frente a la ralentización de la economía china y planetaria, provocan la caída de las proyecciones de crecimiento nativo, sintonizándose con las economías en crisis del continente. En Chile, se precipitan las fusiones empresariales, las colusiones monopólicas, los despidos, el empleo informal, las ventas callejeras. En tanto, la maquinaria de producción de sentido común capitaneada por los medios masivos de comunicación, agitan premeditadamente el fenómeno de la delincuencia, multiplicando la incertidumbre ambiental y su percepción fabricada, y desligando el hurto de sus causas gatilladas por el empeoramiento de las condiciones de vida, la miseria y la ignorancia. Además de aumentar la dotación de las fuerzas policiales, la rebaja de la edad penal, el incremento de las cárceles y el negocio de la seguridad privatizadas, los medios de propaganda del poder hacen prosperar el uso de armas y de capacitaciones al respecto por la población ‘contra la sospecha’, la discriminación aspectual y hasta contra la infancia y adolescencia empobrecida. Independientemente que de manera oficial, el registro de incidentes delincuenciales no haya aumentado en la realidad. Como es sabido, también se pueden construir las condiciones de la fascistización y de los ‘rostros disfuncionales’, esto es, los escenarios subjetivos necesarios que junto a una crisis económica, auspicien ‘soluciones’ más radicales en materia de orden y disciplinamiento social.<br />
La independiente Fundación Sol (<a href="http://www.fundacionsol.cl/">http://www.fundacionsol.cl/</a>), evacuó en septiembre de 2015 un estudio basado en los más frescos datos ofrecidos por la Encuesta de Caracterización Socioeconómica 2013 (CASEN2013), dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, donde “se puede concluir que en Chile se registra un considerable ‘atraso salarial’”. Si bien el análisis de la Fundación Sol acentúa las asimetrías en el momento de la distribución de los ingresos, ello es suficiente para graficar los niveles de súper-explotación de la mercancía fuerza de trabajo de, al menos, una parte significativa de la población asalariada.<br />
En general, la investigación revela que el 50,5% de los ocupados chilenos gana menos de $260 mil pesos líquidos al mes (USD382), y el 74,1% menos de $400 mil pesos (USD588). Sólo el 11,8% obtiene más de $700 mil pesos (USD1.029). La feminización de la pobreza queda ilustrada cuando el estudio arroja que el 84,9% de las mujeres gana menos de $500 mil pesos (USD735).<br />
“En los cuatro sectores que más acumulan ocupados a nivel nacional, Comercio (18,8 %), Industria Manufacturera (11,3 %), Construcción (9,4 %) y Agricultura y Pesca (8,5 %), el 60 % de los trabajadores de menores ingresos obtienen hasta $320.000 (USD470,5). Y en ocho sectores económicos el 74 % de los ocupados obtiene ingresos menores a $400.000”, y la Fundación Sol agrega que “El 79,6 % de los ocupados con jornada completa obtiene ingresos inferiores a $500.000 (USD735)”.<br />
Por otra parte, la investigación afirma que “Al comparar a Chile con países similares en cuanto al PIB per cápita (o cercanos en la vecindad), se corrobora una situación de atraso salarial efectivo. Por ejemplo, Croacia, con un PIB per cápita menor que Chile en 2013, tiene una mediana salarial que es casi un 45 % más alta. En el caso de Polonia, con un PIB per cápita muy similar a Chile, obtiene una mediana salarial ajustada por paridad de poder de compra que es casi un 47,3 % superior. Para situarse en los rangos normales de los países con un PIB per cápita similar, nuestro país tendría que recuperar terreno de forma considerable en lo que refiere al valor del trabajo”, e indica que “la heterogeneidad sectorial también se aprecia, Intermediación Financiera tiene un ingreso promedio de $887.975 líquido, mientras que en Agricultura, Pesca, Hogares Privados con Servicio Doméstico, Hoteles y Restaurantes el promedio de ingresos es inferior a $300.000”.<br />
Si el lugar de Chile en el planeta capitalista es el de plataforma financiera y comercial para la región, y el extractivismo exportador minero, maderero y de producción de celulosa, no existe una relación entre los salarios y las ganancias de esas zonas. Si bien, los altos ejecutivos de las industrias mencionadas y fracciones de sus trabajadores/as, en términos relativos, tienen sueldos diferenciados y más altos que el resto, sólo se explica por los índices astronómicos de sus utilidades. Sin embargo, así y todo, los salarios tienden a una media que corresponde al sueldo necesario para fidelizar la fuerza de trabajo a las empresas donde es sobreexplotada. Y la diferencia salarial en una economía donde el sistema financiero y el extractivismo hegemonizan, los sueldos sólo amplían o reducen la capacidad de endeudamiento de los trabajadores/as. Los cálculos moderados hablan de que los asalariados/as chilenos están endeudados, por lo menos, en siete salarios.<br />
Heterogeneidad, castigo a las mujeres y jóvenes, diferencias menores entre los salarios de quienes se desempeñan en pequeñas o grandes empresas, y distancias menores entre la fuerza de trabajo contratada y la no contratada, junto a la extraordinaria y añosa política de flexibilidad y polifuncionalidad laborales, índices ridículos de trabajadores/as que pueden siquiera negociar sus sueldos y condiciones de trabajo, forman parte del mapa de la fuerza de trabajo en Chile.<br />
Casi está de más poner en cuestión los métodos que usa el gobierno para medir el empleo formal e informal, y la pobreza en el país (<a href="http://www.fundacionsol.cl/2012/10/fundacion-sol-en-el-ciudadano-encuesta-casen-mas-alla-de-las-cifras/">http://www.fundacionsol.cl/2012/10/fundacion-sol-en-el-ciudadano-encuesta-casen-mas-alla-de-las-cifras/</a>). Al respecto, las metodologías están hechas, justamente, para sacar cuentas alegres y satisfacer a la OCDE, al FMI, al Banco Mundial y a otras instituciones que regentan “el arbitraje y evaluación” de la economía global.<br />
5.<br />
En la república del silencio y de los pactos de silencio e impunidad (<a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202286">http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202286</a>), el periodista Juan Carlos Cruz, uno de los varios querellantes contra el cura católico Fernando Karadima por abusos sexuales de ‘menores con violencia y abuso de su potestad eclesiástica’, realizó nuevas declaraciones en el programa Tolerancia Cero del canal de señal abierta Chilevisión, el pasado 13 de septiembre de 2015.<br />
El jefe de la Iglesia Católica chilena, Ricardo Ezzati, intercambió incriminatorias correspondencias electrónicas con el actual miembro del consejo cardenalicio del Vaticano, el cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, donde tramaron exitosamente impedir que Juan Carlos Cruz forme parte del Consejo Papal de Prevención de Abusos  Sexuales. El proceso civil respecto de las pruebas y testimonios de las víctimas abusadas está en curso y tanto Ezzati, como Errázuriz tendrían la obligación de prestar declaraciones. Ambos cleros, encubridores de los crímenes pedófilos, representan y ejecutan las políticas de la fracción más conservadora y recalcitrante de esa institución milenaria, incluso a contrapelo de los mandarines del Partido Demócrata Cristiano, y, sobre todo, desatendiendo los costados más progresistas del relato del propio Papa Francisco. Históricamente dividida por la lucha de clases, la Iglesia Católica del país toma posiciones en franca y resuelta contradicción entre un Cristo sacrificado en la arquitectura del poder, y el Cristo vivo y liberador de los oprimidos/as.<br />
En el programa televisivo, Juan Carlos Cruz declaró que “Ezzati y Errázuriz le han mentido a Chile, (cuando en realidad) por dentro son venenosos e hirientes. (Por lo demás) El cardenal Ezzati, cuando fue inspector general de un colegio Salesiano, donde encubrió a tres sacerdotes que abusaban de niños, cambiándolos de diócesis a otros establecimientos educacionales donde seguían abusando. (De hecho) Uno de los sacerdotes, Rimsky Rojas, hizo desaparecer a una de sus víctimas, el joven Ricardo Harex, cuyo cuerpo jamás ha sido encontrado. Los testigos clave de ese caso han ido muriendo misteriosamente”.<br />
Pero Juan Carlos Cruz no se quedó allí. Señaló que “los pactos de silencio se aplican también entre los obispos. Yo vi en este mismo programa cuando invitaron a Carmen Gloria Quintana (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Carmen_Gloria_Quintana">https://es.wikipedia.org/wiki/Carmen_Gloria_Quintana</a>, quemada viva por militares durante una protesta contra la tiranía de Pinochet) y ella mencionó al general Santiago Sinclair, y el general Sinclair (quien fue senador Institucional, vicecomandante en Jefe del Ejército y miembro de la Junta Militar) era íntimo amigo del cura Karadima. A mí me dio miedo porque Karadima tenía los brazos muy largos. Tenía a los empresarios más ‘cototudos’ (poderosos) de Chile de su lado”.<br />
Casi sobran las palabras. La comandancia ejecutiva del capital en el país, esto es, la alta oficialidad de las Fuerzas Armadas, el gran empresariado y la jerarquía eclesiástica, funciona como una sola fuerza, un mismo procedimiento y similares fines.<br />
La república del silencio, de la impunidad y del olvido de Chile se agrieta por momentos. No lo sabrá acaso la historia y los pueblos cuando la toman en sus manos.</p>
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		<title>Violación a los Derechos Humanos, holocausto de Rodrigo Rojas e intento de incinerar en vida a Carmen Gloria Quintana</title>
		<link>https://piensachile.com/2015/07/31/violacion-a-los-derechos-humanos-holocausto-de-rodrigo-rojas-e-intento-de-incinerar-en-vida-a-carmen-gloria-quintana/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Jul 2015 02:39:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Declaraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[alianza por chile]]></category>
		<category><![CDATA[carmen gloria quintana]]></category>
		<category><![CDATA[codehs]]></category>
		<category><![CDATA[fuerzas armadas]]></category>
		<category><![CDATA[impunidad]]></category>
		<category><![CDATA[rodrigo rojas Denegri]]></category>
		<category><![CDATA[violación de los derechos humanos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En los institutos armados, algunos de los responsables de tales crímenes continúan en el desempeño de los cargos que ejercían bajo la dictadura e, incluso, han ascendido de grado, y quienes se han acogido a pensión gozan hoy de suculentas rentas; en el plano civil, muchos de esos sujetos no sólo militan en las filas de los partidos que conforman la llamada ‘Alianza Por Chile’ y cuentan con la protección de su dirigencia sino, generosos con la sangre ajena, se atreven a proponer una ‘reconciliación nacional’ que ponga en un mismo nivel de igualdad a la víctima con el verdugo, atribuyendo a la primera el peso de la culpa.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>DECLARACION</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Violación a los Derechos Humanos, holocausto de Rodrigo Rojas e intento de incinerar en vida a Carmen Gloria Quintana</strong></p>
<p>El Comité de Defensa de los Derechos Humanos y Sindicales CODEHS, a la opinión pública nacional e internacional, declara:<br />
En el curso del presente mes, dos ex efectivos de las Fuerzas Armadas (Fernando Guzmán y Pedro Franco) entregaron nuevos antecedentes que han permitido reabrir el proceso de uno de los más horrendos crímenes ocurridos bajo la dictadura militar: el holocausto de Rodrigo Rojas De Negri y el intento de incinerar en vida a su acompañante Carmen Gloria Quintana. La justicia ha podido, de esa manera, seguir adelante con la investigación de los hechos. Y hasta es posible que logre establecer algunas responsabilidades.<br />
Las violaciones a los derechos humanos, sin embargo, fueron hechos consubstanciales a la dictadura pinochetista tanto de parte de sujetos vinculados a los institutos armados como de elementos civiles. Todos ellos son responsables (directos e indirectos) de crímenes que van desde la violación de mujeres no sólo por la soldadesca sino por perros amaestrados y la introducción de ratones en la vagina de las mujeres aprehendidas, al secuestro y donación de bebés nacidos en cautiverio, desaparición de personas, degollamiento ritual de personas secuestradas e incineración en vida de personas aprehendidas. Esos hechos, espantosos de por sí, muestran el grado de perversión que existió al interior de la sociedad chilena durante la dictadura pinochetista, perversión que excede los límites de la imaginación más febril. Jamás las Fuerzas Armadas han dado una explicación institucional de esos hechos; menos aún han colaborado a esclarecerlos, conducta que han reproducido los representantes de la administración civil. Por el contrario: en los institutos armados, algunos de los responsables de tales crímenes continúan en el desempeño de los cargos que ejercían bajo la dictadura e, incluso, han ascendido de grado, y quienes se han acogido a pensión gozan hoy de suculentas rentas; en el plano civil, muchos de esos sujetos no sólo militan en las filas de los partidos que conforman la llamada ‘Alianza Por Chile’ y cuentan con la protección de su dirigencia sino, generosos con la sangre ajena, se atreven a proponer una ‘reconciliación nacional’ que ponga en un mismo nivel de igualdad a la víctima con el verdugo, atribuyendo a la primera el peso de la culpa.<br />
De esa manera, los verdaderos responsables siguen impunes. En el espantoso caso del holocausto de Rodrigo Rojas y el intento de incinerar en vida el cuerpo de Carmen Gloria Quintana, no han sido entregados a la justicia los integrantes del alto mando que contrató especialistas(abogados) con quienes dichos altos mandos conspiraron para entregar una versión plausible para la prensa y la opinión pública; esos mismos altos mandos militares pagaron altas sumas a su subordinados para que no hablaran, y amenazaron con asesinar a los familiares de los conscriptos que participaron en los hechos si es que quebrantaban el secreto de tan execrable acción. Del mismo modo, permanecen impunes todos los personeros de Gobierno que, elegidos al término de la dictadura por una población hambrienta de justicia, entorpecieron todas las posibilidades de iniciar procesos contra los efectivos de las Fuerzas Armadas y civiles responsables de las violaciones a los derechos humanos durante el régimen pinochetista, e impulsaron leyes destinadas a ocultar los nombres de quienes cometieron tales abominaciones.<br />
¿Cómo puede ser posible que, solamente luego de 25 años del término de la dictadura, recién, y a propósito de la confesión de Fernando Guzmán y de Pedro Franco, se haya propuesto degradar a los militares que violaron los derechos humanos? ¿Cómo puede ser posible que el propio presidente que impulsara la creación de una Comisión (Valech) destinada a establecer el número de víctimas de la dictadura instituyera un secreto por 50 años destinado a ocultar el nombre de quienes cometieron tales atrocidades? ¿Cómo puede ser posible que un Gobierno ‘de izquierda’ trasgreda los principios del derecho internacional que ordenan la justa reparación del daño a quienes no sólo fueron prisioneros políticos de la dictadura sino, con sus luchas, hicieron posible el retorno a la democracia, y sólo acceda a concederles pensiones denigrantes, obligándolos a iniciar huelgas de hambre en protesta por tales medidas?<br />
El retorno a la democracia, si bien ha permitido algunos logros para los sectores dominados, no ha sido una panacea para las víctimas de la dictadura. Sujetos altamente competitivos, temerosos de ser desplazados por quienes verdaderamente entregaron su sangre y esfuerzo para poner término a la dictadura, se han hecho cargo de la conducción de los partidos y de la administración del país, cerrando sus oídos a las críticas y condenando a la miseria a quienes verdaderamente entregaron sus esfuerzos por alcanzar una sociedad mejor. Si bien es cierto tales sujetos pagan hoy por esa conducta recibiendo de parte de la ciudadanía la más baja aprobación electoral en la historia de la democracia post dictatorial, forzosamente hemos de decir que la llamada ‘izquierda’ ha sido, a la vez, sepulturera de la justicia y de la reparación.<br />
El CODEHS junto con denunciar estos hechos y solidarizar con todas las víctimas de la dictadura y quienes han contribuido a instituir la impunidad de los culpables, reitera su vocación de estar al servicio de los más necesitados, y advierte una vez más que sólo la unidad de las organizaciones sociales y sindicales obtendrá la justicia que todos anhelamos y pondrá fin a todos los abusos que hoy vuelven a conmover a la sociedad chilena.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>COMITÉ DE DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS Y SINDICALES</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>(CODEHS)</strong></p>
<p style="text-align: center;">Santiago, 28 de julio de 2015</p>
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		<title>Un ‘segundo tiempo’ complicado</title>
		<link>https://piensachile.com/2015/07/24/un-segundo-tiempo-complicado/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Jul 2015 00:19:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[alianza por chile]]></category>
		<category><![CDATA[gobierno de bachelet]]></category>
		<category><![CDATA[nueva mayoría]]></category>
		<category><![CDATA[segundo tiempo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es un hecho cierto que el actual Gobierno inicia una nueva etapa. Contagiada por el ambiente futbolístico que ha embargado al país durante la ‘Copa América’, ha sido la presidenta —que no se caracteriza por sus aciertos analógicos—, quien ha empleado el término ‘segundo tiempo’ para describir el nuevo escenario a enfrentar y el nuevo equipo que va a salir al campo político a realizar el ‘juego’. En realidad, y dentro de sus limitaciones, la analogía describe una realidad imposible de desconocer: se inicia un ‘segundo tiempo’ dentro de ese ‘partido’ que, constantemente, ha estado jugando el pacto ‘Nueva Mayoría’ con su oponente la ‘Alianza Por Chile’ disputándose la administración del país.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>EL ‘SEGUNDO TIEMPO’</strong><br />
Las sociedades, las naciones, las estructuras sociales no siempre funcionan con mundos contrapuestos en su interior; generalmente, también llevan mundos que están superpuestos, o, si se quiere, universos sociales paralelos, no contradictorios entre sí. Universos, grupos humanos que funcionan, a menudo, de manera autónoma, no extrema sino más bien como forma alternativa, como otra opción, como otro camino, como otra posibilidad. Cuando se supone o cree que existen solamente posiciones contradictorias, soluciones extremas —ésta o aquella, blanco o negro—, no siempre resulta fácil entender lo que sucede en determinada nación. Especialmente cuando los medios de comunicación, formadores por excelencia de opinión pública, ignoran lo que sucede en los estamentos inferiores y se vuelcan a manifestar sólo que ocurre en la superficie, como si la forma y longitud de las olas pudiese dar la clave de lo que acontece verdaderamente al interior de los océanos. Así sucede en la generalidad de las naciones del orbe; no tendría por qué ser diferente a lo que sucede en Chile. Resulta, así, dificultoso saber lo que le acontece. Más, aún, si se dejan de lado algunos principios que orientan a las ciencias sociales referidos a la necesaria distinción entre la escena política y el mundo social.<br />
Las palabras precedentes se encuentran íntimamente relacionadas con lo que se ha dado en llamar ‘segundo tiempo’ de gobierno del pacto ‘Nueva Mayoría’; o, también, época del ‘realismo sin renuncia’.<br />
Es un hecho cierto que el actual Gobierno inicia una nueva etapa. Contagiada por el ambiente futbolístico que ha embargado al país durante la ‘Copa América’, ha sido la presidenta —que no se caracteriza por sus aciertos analógicos—, quien ha empleado el término ‘segundo tiempo’ para describir el nuevo escenario a enfrentar y el nuevo equipo que va a salir al campo político a realizar el ‘juego’. En realidad, y dentro de sus limitaciones, la analogía describe una realidad imposible de desconocer: se inicia un ‘segundo tiempo’ dentro de ese ‘partido’ que, constantemente, ha estado jugando el pacto ‘Nueva Mayoría’ con su oponente la ‘Alianza Por Chile’ disputándose la administración del país. Digámoslo con mayor propiedad: es el ‘juego’ que permanentemente tiene lugar en la ‘escena política’ de la nación con sus ‘actores políticos’ que, para los efectos de la analogía, pasan a desempeñarse como ‘jugadores políticos’<a href="#_edn1" name="_ednref1">[1]</a>.<br />
Pero, si ese juego político se realiza constantemente, ¿a qué se debe el hecho de que se hable de un ‘segundo tiempo’, de un ‘realismo sin renuncia’, de una nueva etapa o fase en el gobierno de Bachelet?<a href="#_edn2" name="_ednref2">[2]</a><br />
Comencemos diciendo que (todavía) el sistema político chileno funciona, por decirlo así, a dos bandas. Es un juego ‘de alternancia’, en donde a la derrota electoral de un grupo político sucede el triunfo de su oponente, y viceversa; es, aún, un sistema binominal en donde dos grandes conglomerados políticos disputan el manejo de la nación en el campo de la escena política de la misma, conglomerados que dominan, igualmente, el campo comunicacional. Y, por lo mismo, el control en la fabricación de ideología. La libertad de voto del elector se reduce a elegir entre esos dos campos, pues no hay más alternativas.<br />
Dadas esas condiciones, dado que nada ha cambiado en el panorama político chileno, las explicaciones de ese ‘segundo tiempo’ hay que buscarlas, en primer lugar en lo que ambas coaliciones señalan. Y ahí, por supuesto, las opiniones no sólo están divididas sino son múltiples. Intentemos resumirlas.<br />
<strong>EN QUÉ CONSISTE ESTE SEGUNDO TIEMPO</strong><br />
Para la ‘Alianza Por Chile’, el nuevo giro del gobierno es un retorno (aunque insuficiente) hacia una realidad imposible de ignorar: las posibilidades reales que el pacto ‘Nueva Mayoría’ tendría de llevar adelante el paquete de reformas en el que estaba empeñado; la ‘nación’ (o ‘Chile’) tolera reformas, pero no aquellas que quiere realizar el gobierno de Bachelet porque todas ellas han sido mal concebidas y mal ejecutadas<a href="#_edn3" name="_ednref3">[3]</a>.<br />
Para la coalición gobernante, las razones del cambio han de encontrarse en la crisis económica que afecta a la nación y que aún no se aleja o, como lo señalara la propia presidenta, 1) en</p>
<p style="padding-left: 60px;">“[…] la desaceleración económica que se ha prolongado más de lo esperado […],</p>
<p>2) en errores cometidos al momento de redactar el programa o en</p>
<p style="padding-left: 60px;">“[] los obstáculos que hemos heredado y tal vez los subestimamos (aunque) nuestra responsabilidad es no hacer diagnóstico sino que hacer mayores esfuerzos”,</p>
<p>y, 3) en la incapacidad de las estructuras estatales para asumir las tareas que implicaban el programa de Gobierno. O como lo explicara ella:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“[…] en nuestro déficit de gestión en la marcha de las reformas. Debemos reconocer que la administración estatal no estaba totalmente preparada para procesar cambios estructurales simultáneamente […]»<a href="#_edn4" name="_ednref4">[4]</a></p>
<p>La ‘Alianza Por Chile’ replica, por su parte, que, si bien es cierto se sabía de la proximidad de la crisis, ésta se vio agravada por la inminencia de las reformas contempladas en el Programa de Gobierno que nunca debieron plantearse.<br />
<strong>UNA POSIBLE EXPLICACIÓN</strong><br />
Sostenemos nosotros aquí que las explicaciones dentro del plano de la escena política entregadas por ambos actores no corresponden a lo que realmente sucede en el país porque han sido formuladas en un plano inadecuado y, en consecuencia, no reflejan la correlación verdadera de fuerzas sociales existente en el país. Dicho de otro modo: puesto que las explicaciones se buscan y formulan dentro de la escena política de la nación y constituyen, por lo mismo, un ‘juego político’, no indican la exacta ubicación de los actores sociales en la estructura de clases de la sociedad. Sin embargo, debemos reconocer que es ese juego político lo que, paradojalmente, ha logrado hasta el momento contener la ebullición de la caldera social. Y, probablemente, lo seguirá haciendo en el futuro a no ser que las propias fuerzas sociales alteren en forma ostensible el juego que realizan los actores políticos en el plano de la escena política nacional.<br />
Por eso, a diferencia de lo expresado por las coaliciones ‘Nueva Mayoría’ y ‘Alianza Por Chile’, decimos nosotros que las causas de la crisis en Chile no constituyen algo nuevo o actual, sino estaban ya presentes al momento de realizarse las elecciones de 2013 pues en esos meses ya nadie ignoraba el desprestigio de las instituciones políticas ni, mucho menos, la inminencia de la llamada ‘desaceleración’, convidados de piedra para el sistema de alternancia en esos momentos. No fue ocasionada sino por circunstancias directamente relacionadas con lo que sucedía en el plano de la escena política nacional la baja participación electoral en los comicios de ese año: la confianza en las instituciones públicas y, en consecuencia, en las autoridades, se había ya reducido a porcentajes ínfimos. Por otra parte, la ‘desaceleración’ se manifestaba con persistencia el último año de la administración de Piñera y era ingenuo pensar que no iría hacerlo bajo el gobierno que la sucedería<a href="#_edn5" name="_ednref5">[5]</a>.<br />
<strong>MAYORÍAS QUE NO SON TALES</strong><br />
En consecuencia, sostenemos nosotros en esta parte que las llamadas ‘mayorías’ tanto por los medios de comunicación como por quienes se atribuyen el hecho de serlo no son tales pues se trata de ‘mayorías políticas’. Por lo mismo, y con mayor razón, no es mayoría el llamado pacto ‘Nueva Mayoría’ aunque haya tomado ese pomposo nombre para hacer su estreno en sociedad. Porque, en términos reales, jamás ha sido ‘mayoría’ dentro del espectro social sino, apenas, ha intentado serlo en términos políticos. Es, en verdad, una mayoría aritmética dentro de la escena política nacional, con lo que se quiere decir que es una mayoría política, no una mayoría social. Porque nunca ha sido esto último en el pasado; tampoco lo es en el presente, y parece muy difícil que pueda serlo en el futuro. Y eso es importantísimo.<br />
<strong>LAS VERDADERAS MAYORÍAS</strong><br />
La generalidad de la población chilena no desconoce la circunstancia que, en el proceso eleccionario de 2013, las votaciones sólo evidenciaron el desprecio absoluto hacia los actores políticos de la nación; casi un 60% no concurrió a entregar su voto. Del 40% de la población que llegó hasta las urnas, en términos absolutos, un 60% votó por Bachelet y el resto apoyó a la ‘Alianza Por Chile’. La conclusión que podemos extraer hoy de estos hechos es que si bien el gobierno de Chile partió apenas sostenido por un 25% de la población, su contrincante (la ‘Alianza Por Chile’) se encontraba en peores condiciones porque apenas recibió el apoyo de un 20% del electorado. Gran parte de la población nada quiere saber de estos dos bloques políticos. Esta tendencia se ha venido manifestando en forma constante desde fines de 2013 —año de las elecciones—, hasta el día de hoy (julio de 2015) en que los resultados de la última encuesta Adimark han radicalizado esos porcentajes. Así, el apoyo al pacto ‘Nueva Mayoría’ se encuentra reducido apenas a un 18%, en tanto que el brindado a la ‘Alianza Por Chile’ alcanza sólo a un 13%, mientras la presidenta cuenta con un 23%. La conclusión es que la condición de minoría de ambos bloques políticos no se resuelve apoyando a uno u otro sino permitiendo la emergencia de otra alternativa; en palabras más directas: orientando la búsqueda en una dirección diferente. Porque la población chilena no desea resolver sus problemas a través de ese juego político llamado ‘alternancia’ sino busca un camino propio, un camino que aún cuando no se abre, sí se avizora. Y esto no es una aseveración antojadiza. No hay confianza en la escena política nacional pues se advierte que el único interés que guía a ambas coaliciones es perseverar en sus recíprocas existencias. Y eso sólo pueden lograrlo perpetuando al sistema que los hizo posibles. De ahí la persistencia en seguir permaneciendo instalados en las instituciones estatales, llámense éstas Parlamento o Administración Pública.<br />
De manera que esa problemática no se resuelve, como lo piensan algunos congresistas autoritarios, con el retorno al voto obligatorio y amenazas de reclusión dirigidas a doblegar la voluntad del elector rebelde. El desafecto al mundo de la escena política se origina en el comportamiento mismo de esa escena que solamente reproduce la conducta de un empresariado tan inescrupuloso como el de su representación parlamentaria<a href="#_edn6" name="_ednref6">[6]</a>.<br />
No podemos pedir que esta lógica sea considerada por los actores que se desplazan por la escena política nacional; tampoco por los diferentes grupos de presión que existen en el país. En la escena política campea otra forma de razonar, en donde unas minorías sociales se enfrentan a otras descalificándose entre sí o atribuyéndose la realización de determinadas acciones con el objeto de obtener el apoyo del campo social que jamás abandona su carácter de ‘clientela electoral’. Y es natural que así sea pues la existencia de todos esos actores igualmente depende de la existencia de ese sistema que ha hecho posible la vida de ellos, por lo que—como ya se ha dicho— deben mantenerse donde están situados al precio de lo que sea. La solución al problema de la legitimidad se transforma, entonces, en un problema de supervivencia para esos actores. Por consiguiente, no debe extrañar que, a pesar de las gravísimas acusaciones que pesan sobre el mundo de la política, los involucrados sigan negando su participación en esos actos o sigan insistiendo que esperan de la ‘justicia’ un pronunciamiento o ‘pruebas’ fehacientes que los incriminen<a href="#_edn7" name="_ednref7">[7]</a>. Como sucede con los reclamos de la población en contra de las ISAPRES —u otras estructuras que hacen negocios con las necesidades de la población— en donde ha sido necesario ‘judicializar’ las protestas, también estas acusaciones exigen la judicialización de las contiendas porque los principios morales que otrora eran el baluarte de la sociedad ceden paso a los valores basados en el lucro y en la explotación. Esta judicialización no es cualquiera: se trata de probar que cometieron simples delitos o crímenes; porque las faltas, para estos sujetos inescrupulosos, no constituyen delitos<a href="#_edn8" name="_ednref8">[8]</a>.<br />
No puede sorprender, en consecuencia, que la generalidad de los involucrados en los escándalos se niegue a hacer abandono de sus cargos y se aferre a ellos sin intentar siquiera un acto de contrición por lo cometido ni manifieste la mínima intención de retirarse de la política. Y es que ésta ha dejado de ser, para ellos, el arte de resolver los problemas de los demás y de una sociedad a la que se pertenece, sino un negocio bastante lucrativo en donde lo importante es vender o ser vendido.<br />
Así, pues, el ‘segundo tiempo’ de este ‘partido’ entre la ‘Nueva Mayoría’ y la ‘Alianza Por Chile’ no se encamina sino a constituir una forma de resolver conflictos en el plano de la escena política y no en el del campo social. Porque el verdadero enemigo ha pasado a ser este último. Lo cual tampoco es casual pues constituiría un error de proporciones ayudar a un eventual ‘enemigo’. Por lo mismo, este ‘segundo tiempo’ poco o nada influirá en la situación de las clases dominadas que seguirán en dicha condición pese a las promesas y a los cantos de sirenas de las ‘autoridades’.<br />
Conclusión de todo esto: la crisis que experimenta la escena política de la nación nada tiene que ver con el eventual proceso de reformas que pudiese emprender el Gobierno mismo o algún otro sujeto político sino se trata de un problema de minorías que se culpan y exculpan mientras intentan de mantenerse en los cargos de dirección; por lo mismo, se trata de un problema de legitimidad de esos estamentos, no de legalidad. Son sujetos que, a pesar de ser mayorías políticas relativas, carecen de representatividad social. Porque se puede se mayoría política, pero no mayoría social; y se puede tener representación política, pero no representación social. Quienes deberían estar representando los intereses de las grandes mayorías nacionales no lo han estado haciendo, convirtiéndose, en consecuencia, en minorías no sólo sociales sino políticas, para terminar abriendo las compuertas a la acción de su oponente político que, aunque siendo todavía más minoritario, aprovecha las posibilidades de atacarlo por los flancos y atribuirle los efectos de la crisis que experimenta la escena política nacional.<br />
<strong>EL DILEMA DEL GOBIERNO</strong><br />
El gobierno del pacto ‘Nueva Mayoría’ no partió siendo un gobierno de coalición. Como lo afirmáramos en nuestro documento de 20 de marzo del pasado año<a href="#_edn9" name="_ednref9">[9]</a>, se inauguró como un gobierno personal: de Michelle Bachelet y un grupo de personas de su entera confianza. Los partidos del conglomerado estaban fuera y era ella quien decidía, junto a su equipo de incondicionales, con cuáles personas organizaría la administración del país. Señalábamos, al respecto:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“No podemos decir que se trata de un Gobierno de centro, de ‘derecha’ o de ‘izquierda’ pues dicha terminología en poco o nada ayuda a entender ciertos fenómenos sociales; tampoco podemos decir que sea el gobierno de un conglomerado político como la llamada ‘Concertación de Partidos Por la Democracia’ pues esa organización parece haber muerto de inanición hace ya varios meses; lo cual no implica que, más adelante, pueda resurgir victoriosa desde sus cenizas, como el ave Fénix. Más curioso aún resulta no poder afirmar, igualmente, que se trata de un gobierno de la coalición ‘Nueva Mayoría’ porque para muchos de sus propios integrantes tal estructura no es una coalición sino, simplemente, un pacto electoral<a href="#_edn10" name="_ednref10">[10]</a>. Sin embargo, aunque no lo fuera, aunque fuese una estructura política con miras a establecerse en forma permanente, tampoco podríamos decir que se trata de un gobierno suyo porque, en verdad, no lo es. A nuestro entender —y esta analogía, mal que le pese, la hermana con el Gobierno de Sebastián Piñera que recién termina y que tampoco fue de la Alianza por Chile ni, mucho menos, de la Coalición Por el Cambio sino un gobierno suyo—, también el de Michelle Bachelet será un gobierno suyo”.</p>
<p>Eso se terminó. Pero el exacerbado personalismo de Michelle Bachelet dejó cicatrices difíciles de olvidar entre el Gobierno y su pacto ‘Nueva Mayoría’. Por eso, el llamado ‘segundo tiempo’, no cuenta con una coalición unida sino, por el contrario, dividida y en donde se entrecruzan acusaciones mutuas de toda índole, complicando más aún el panorama político. Y como sucede con la generalidad de la representación parlamentaria, gran parte de los representantes políticos del pacto ‘Nueva Mayoría’ acusados de corrupción se niegan a abandonar sus cargos y alegan inocencia, como es el caso del actual presidente de la Democracia Cristiano Jorge Pizarro, que está no sólo fuertemente cuestionado por la opinión pública sino por militantes de su propio partido. Así, nos encontramos con la tragicómica paradoja que quienes legislarán para llevar adelante los colgajos de las eventuales reformas no serán sino los parlamentarios que han estado siendo denunciados por trasgresiones a la moral y, en muchos casos, a la propia legislación nacional.<br />
En medio de este panorama de por sí complicado, el Gobierno parece haber optado por una línea cercana a la que impulsa la Democracia Cristiana DC complicando su relación con el Partido Comunista PC cuyo comportamiento respecto al pacto ‘Nueva Mayoría’ más parece hoy aproximarse al de aquel hombre ‘de derecha’ que pidió su ingreso a la Unidad Popular UP el 10 de septiembre de 1973. Porque para el PC la situación se le complica más aún. Al creciente desprestigio de su bancada estudiantil se une un desprestigio en los movimientos sociales que nada quieren saber de la dirección de esa colectividad a la que consideran cooptada por la ‘Nueva Mayoría’. Las vacilaciones de ese partido en cuanto a optar por la calle o continuar en el Gobierno se han manifestado con fuertes bajas de credibilidad en el Colegio de Profesores, amenazan a la CUT y, probablemente, a la participación de los comunistas en otros movimientos sociales como en la de ex presos políticos de la dictadura; en la Federación de Estudiantes de Chile FECH, y en el resto del movimiento estudiantil, el retroceso de ese partido es notorio. Pedro Santander ilustra de la sigui8ente manera lo que sucede al ‘glorioso’ partido:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Lo primero que llamó la atención fue ver que el PC –tras haberse mantenido 20 años fuera de la institucionalidad basada en la Constitución pinochetista del 80– decidiera entrar de lleno a ella justo cuando esta iniciaba su peor momento, el de máximo desprestigio social y deterioro político. “El PC compró boletos en el Titanic”, <a href="http://www.elclarin.cl/web/entrevistas/15988-el-pais-lo-maneja-la-vieja-guardia-bachelet-renuncio-a-su-liderazgo.html">metaforizó al respecto el académico Carlos Ruiz</a>”<a href="#_edn11" name="_ednref11">[11]</a>.</p>
<p>Para colmo de todo, la solución a la crisis que se enfrenta luego del cambio de ministros ha sido no renunciar al programa ni a las reformas, sino ‘gradualizarlas’, lo que implica realizarlas a través de leyes cuyos beneficios empezarían a regir en el futuro, a la vez que revisar la secuencia del ritmo que debería tener la ejecución de cada una de ellas.</p>
<p style="padding-left: 60px;">«La Presidenta ha dicho ayer que respecto de esos desafíos suyo y de su gobierno es que ese norte se mantiene y lo vamos a hacer haciéndonos cargo de que la realidad hoy es distinta a la que habíamos imaginado. Precisamente para poder cumplir es que vamos a introducir gradualidad y revisión de los ritmos»<a href="#_edn12" name="_ednref12">[12]</a>.</p>
<p>Pero, ¿es posible una solución de esta naturaleza? ¿Se resuelven con ello los problemas de la escena política? No nos parece que así sea. Es más: consideramos esa solución un profundo error. Porque si quienes apoyaron tal idea creyeron posible neutralizar con ello las críticas que formula constantemente la ‘Alianza Por Chile’, desacreditando la labor del Gobierno, los hechos, los porfiados hechos se han encargado de representarles su error. Esta acción era fácil de prever: quien, como lo ha hecho el Gobierno, retrocede en las justas políticas, comete un grave error pues acusa con esa actitud la extrema debilidad en que opera. Y quien acusa debilidad se pone a merced de su oponente. Las consecuencias no se han hecho esperar: las críticas no sólo continúan sino han recrudecido. Lo cual era de suponer. Porque, en la política impuesta por la llamada ‘mercadocracia’, es lícito ‘sacar las castañas con la mano del gato’, aprovechar las circunstancias, atribuir al oponente la totalidad de las culpas esperando obtener con ello dividendos políticos; en suma, ser oportunista. Y en esa tarea, los sectores de la ‘Alianza Por Chile’ no son aprendices sino verdaderos maestros, algo que los sectores del pacto ‘Nueva Mayoría’ deberían aprender de una vez por todas.<br />
<strong>UN CAMINO INVERSO Y UNA ESPERANZA</strong><br />
Así, pues, el Gobierno ha cometido el gigantesco error de iniciar un retorno hacia los orígenes de la política de otorgar derechos ‘en la medida de lo posible’, de subordinar lo social a lo económico, que fue la tónica de los gobiernos anteriores de la Concertación. Y eso es precisamente lo que jamás debió hacer; tampoco de hablar de ‘gradualidades’ ni de revisar ‘la secuencia de los ritmos’. Porque nunca debió olvidar, tampoco, que el origen de la ilegitimidad de la representación política que se desplaza por la escena política de la nación es, precisamente, no haber satisfecho los anhelos de las grandes mayorías nacionales, haber empeñado la palabra y no haberla cumplido, haber formulado un discurso y atropellar su contenido. Contra esa política de mezquindad y de ‘realismo’ se hicieron las protestas sociales. Por consiguiente, hay que leer bien las encuestas que continuamente se están realizando, y no sólo superficialmente, para entender correctamente que el desafecto al pacto ‘Nueva Mayoría’ no se ha volcado a los secuaces de la coalición ‘Alianza Por Chile’, sino se encamina en un sentido diferente. No se trata, por consiguiente, de ‘sacar las castañas con la mano del gato’ ni de obedecer los dictados del sistema capitalista mundial sino imponer las condiciones que la población chilena quiere y desea establecer. Y, a partir de esas condiciones, edificar el modelo de sociedad que anhelan las grandes mayorías sociales. Es algo que un comentarista se encarga de expresar en uno de sus últimos artículos:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Dos preguntas a los realistas políticos que hicieron el nuevo contrato de arriendo de Bachelet: ¿recuerdan que esta crisis política es de legitimidad por malestar social? Pues, bien, ¿hay algo de lo que están haciendo que resuelva ese problema? Son cosas para las que sería bueno, digo yo, tener algún plan. Mire, usted, que eso de la realidad a veces supera su realismo”<a href="#_edn13" name="_ednref13">[13]</a>.</p>
<p>Los acontecimientos que se producirán en el futuro, probablemente nos den la razón. Por lo pronto, algo está ocurriendo en el Colegio de Profesores; también en la CUT. Y en los movimientos estudiantiles. Y si así sucede en muchas partes del país, no cabe la menor duda que este ‘segundo tiempo’ será bastante complicado. Por lo menos, en el aspecto social.<br />
Terminemos, sin embargo, citando las palabras de una analista, que bien pueden resumir lo estatuido en este artículo:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Ni la derecha ni la Concertación/ Nueva Mayoría fueron capaces de pensar un Chile diferente y sentar las bases jurídicas, productivas y culturales para conducir al país por el camino de la libertad y la justicia, apreciando los talentos y la sinceridad de su pueblo. Les faltó atrevimiento intelectual, voluntad y grandeza política. Se farrearon una oportunidad histórica.</p>
<p style="padding-left: 60px;">La esperanza para Chile está ahora en aquellas mentes críticas, fuera y dentro de las asociaciones partidarias, que nunca se subyugaron a la mediocridad y ceguera política de una clase dirigente fanfarrona, que todavía se aferra al poder”<a href="#_edn14" name="_ednref14">[14]</a>.</p>
<p>Santiago, julio de 2015<br />
<strong>Nota</strong><br />
<a href="#_ednref1" name="_edn1"></a><br />
[1] Esto no es algo simplemente anecdótico. La teoría del juego, que inventara Von Neumann ha sido brillantemente desarrollada por otros autores, entre ellos Martin Shubik, quien la ha aplicado con bastante éxito a las relaciones que se establecen dentro de la escena política de la nación. No por otra cosa se ha establecido esa suerte de ‘disciplina social’ denominada ‘ingeniería política’.<br />
<a href="#_ednref2" name="_edn2">[2]</a> Ha sido Bachelet también la que ha acuñado el término ‘realismo sin renuncia’.<br />
<a href="#_ednref3" name="_edn3">[3]</a> No cabe duda que tras estas afirmaciones existe ‘oportunismo’ político. El oportunismo es una de las armas que frecuentemente se emplea en política, especialmente en las estructuras sociales donde opera el bipartidismo o la formación de bloques aparentemente contrapuestos entre sí pero unidos en el común deseo de administrar la miseria de la población. Las palabras ‘nación’, ‘país’ e, incluso, ‘Chile’ se usan, indistintamente, como sinónimos de quien emplea tales términos; en este caso, la referencia está hecha a lo que desean o quieren para sí los sectores dominantes de la sociedad.<br />
<a href="#_ednref4" name="_edn4">[4]</a> Redacción: “Bachelet tira la toalla: ‘La administración estatal no estaba totalmente preparada para procesar cambios estructurales’”, ‘El Mostrador’, pág. 10 de julio de 2015.<br />
No está claro además, lo que la presidenta quiso decir con la expresión ‘administración estatal’, es decir, si se refirió al andamiaje mismo de la administración pública o a las personas elegidas por ella o los partidos para llevar a cabo el programa.<br />
<a href="#_ednref5" name="_edn5">[5]</a> Alfredo Coutiño, director de Moody’s Analytics sostiene, en un documento de reciente publicación, que las reformas emprendidas por el gobierno del pacto ‘Nueva Mayoría’ nada tienen que ver con la desaceleración sino más bien a problemas estructurales de la economía. En la parte pertinente de su informe, señala:<br />
“La economía chilena ha venido a menos desde finales de 2013, con el crecimiento cayendo a solo un 1.9% en 2014 después de haber alcanzado tasas cercanas a 6% en el periodo 2010-2012. A pesar de la competitividad ganada por el peso chileno, la industria nacional continúa débil y postrada en territorio negativo”. Véase “Moody’s Analytics y su sombrío panorama para la economía: ’Chile podría haber reportado contracción para segundo semestre’”, ‘El Mostrador’, 15 de julio de 2015.<br />
<a href="#_ednref6" name="_edn6">[6]</a> La producción de comportamientos dominantes implica la reproducción de los mismos en los estamentos dominantes y, consecuentemente, una repetición de este fenómeno en los dominados. No por otra cosa es necesario buscar, también, las causas de la delincuencia en el ejemplo depredador que entrega un empresariado no sólo hambriento de plusvalor sino abiertamente inmoral, con una representación política —sea ésta natural (‘Alianza Por Chile’)o espuria (‘Nueva Mayoría’)— que reproduce sus vicios.<br />
<a href="#_ednref7" name="_edn7">[7]</a> No olvidemos que las normas reguladoras de la ‘justicia’ dependen de las ‘mayorías políticas’. Y puesto que la economía, cuya moral es el lucro, fija los límites de lo posible, los viejos principios morales o éticos que caracterizaban antaño a la sociedad chilena caen hecho trizas.<br />
<a href="#_ednref8" name="_edn8">[8]</a> El Código Penal (CP) en su art. 9 señala que los delitos se dividen en crímenes, simples delitos y faltas. A pesar de ello, los parlamentarios acusados de cometer actos inmorales se excusan diciendo que son simples ‘faltas’. ¡Como si las faltas no constituyesen delitos para la legislación nacional!<br />
<a href="#_ednref9" name="_edn9">[9]</a> Acuña, Manuel: “Carácter de clase del nuevo gobierno de Michelle Bachelet”, publicado en ‘Piensachile. com” y ‘Rebelion.org’ en marzo de 2014.<br />
<a href="#_ednref10" name="_edn10">[10]</a> Acuña, Manuel: “Un gabinete para Michelle”, publicado en ‘Piensachile.com’ y ‘Rebelion.org’ en el curso de febrero de 2014..<br />
<a href="#_ednref11" name="_edn11">[11]</a> Santander, Pedro: “Las opciones del PC: al tacho de la historia o a reformar el país”, ‘El Mostrador’, 22 de julio de 2015.<br />
<a href="#_ednref12" name="_edn12">[12]</a> Redacción: “La Moneda sale a reforzar el mensaje de que la economía es el motivo para la ‘gradualidad’ de las reformas y reconoce ‘problemas de gestión’”, ‘El Mostrador’, 14 de julio de 2015.<br />
<a href="#_ednref13" name="_edn13">[13]</a> Mayol, Alberto: “Renuncia sin realismo: la doctrina de Bachelet para perder el poder”, ‘El Mostrador’, 14 de julio de 2015.<br />
<a href="#_ednref14" name="_edn14">[14]</a> Cleary, Eda: “La elite fanfarrona de Chile”, ‘El Mostrador’, 20 de julio de 2015.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2015/07/24/un-segundo-tiempo-complicado/">Un ‘segundo tiempo’ complicado</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>“La Constitución del 80 tiene la finalidad de impedir el cambio del modelo político-económico de la dictadura”</title>
		<link>https://piensachile.com/2013/10/19/la-constitucion-del-80-tiene-la-finalidad-de-impedir-el-cambio-del-modelo-politico-economico-de-la-dictadura/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Oct 2013 15:12:48 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Juan Pablo Cárdenas entrevistó al destacado constitucionalista y profesor de Derecho de nuestra casa de estudios, Fernando Atria, quien profundizó en los entramados legales de la constitución que aborda en su libro “La Constitución Tramposa”, la que permitiría, según el abogado, a los herederos de la dictadura de Pinochet poder mantener el modelo político-económico.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2013/10/19/la-constitucion-del-80-tiene-la-finalidad-de-impedir-el-cambio-del-modelo-politico-economico-de-la-dictadura/">“La Constitución del 80 tiene la finalidad de impedir el cambio del modelo político-económico de la dictadura”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Diario Uchile | Jueves 17 de octubre 2013<br />
En una edición especial de su habitual comentario político, el periodista Juan Pablo Cárdenas entrevistó al destacado constitucionalista y  profesor de Derecho de nuestra casa de estudios, Fernando Atria, quien profundizó en los entramados legales de la constitución que aborda en su libro “La Constitución Tramposa”, la que permitiría según el abogado a los herederos de la dictadura de Pinochet poder mantener el modelo político-económico porque es una Constitución en que “Ellos se aseguraron de que esta fuera su Constitución, una Constitución hecha no para todos, sino para ellos, para que ellos pudieran proteger lo que ellos sabían que no podían defender en las urnas”.<br />
Vamos a conversar sobre un libro que va a ser una contribución muy valiosa para entender todo este fenómeno de la Constitución Política que nos rige, de la forma que los chilenos podrían darse una nueva Constitución y referido a esto mismo la posibilidad de una Asamblea Constituyente.<br />
Fernando Atria es profesor de Derecho de la Universidades de Chile y Adolfo Ibáñez, doctor de la Universidad de Edimburgo, Escocia, ha publicado varios libros de temas muy contingentes como el libro “La Mala Educación, ideas que inspiran el movimiento estudiantil en Chile”, “Veinte años después: Neoliberalismo  con rostro humano”.<br />
<b>Yo te decía que el libro es muy esclarecedor, hemos estado los chilenos conversando sobre la  necesidad de una Constitución, sobre el hecho tan particular que hayamos heredado la  Constitución de Pinochet, que tiene vigencia en toda esta larga post-dictadura, como la llamo  yo, por cierto que hoy constatamos que hay movimientos consistentes en la población para  hacernos cargo de este tema y buscar probablemente una Constitución consensuada. Qué tipo de  Constitución nos rige. Hay quienes piensan que esta Constitución ya no es la Carta Fundamental  de 1980 heredada por Pinochet, sino que es la Constitución de 2005 cuando durante en el gobierno del Presidente Lagos se le hicieron una gran cantidad de modificaciones, incluso el propio  Presidente le puso su firma. Es la Constitución del ’80, es la Constitución de 2005, es una  Constitución que tenga algún viso de ser legítima, tanto en su origen, como en su ejercicio.</b><br />
Hace algunas semanas yo estuve en un foro con algunos pro hombres de la reflexión democrática  nacional, como Hermógenes Pérez de Arce y el me enrostraba esta frase y señalaba por qué dicen  que la Constitución es tramposa, si es la Constitución de Lagos, sí Lagos la llamo un piso  constitucional compartido que promulgó la reforma de 2005, y la respuesta es bueno mientras  Lagos decía eso El Mercurio decía No esto no es una nueva Constitución, es la misma Constitución de 1980 con algunas reformas que no afectan su núcleo central. Una cosa bien interesante que  pasó en 2005 es que todos entendieron las cosas al revés. Uno habría esperado que Lagos y la  Concertación hubieran dicho hemos tenido éxito en remover algunas reglas que siempre nos han  parecido mal, como los senadores designados, posibilidad de pedir la remoción de los  comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y otras, pero todavía queda la marca de Guzmán, la  marca original y uno habría esperado que la derecha hubiera dicho. Sí por supuesto esto no tiene  nada que ver con la Constitución de 1980, ahora es plenamente democrática y sin embargo fue todo al revés.<br />
<b>Tú citas incluso una expresión del actual ministro Chadwick quien reivindica que sigue siendo la Constitución del 1980.</b><br />
El ministro Andrés Chadwick señaló. Esto no es una nueva Constitución, para que haya una nueva  Constitución -y podría ser un representante de Marca tu Voto- es necesario un proceso constituyente originario, es una cosa bien interesante  porque si uno lo mira desde hoy estaba todo al revés.<br />
<b>Yo deduzco que tu posición es que sigue siendo la Constitución de Pinochet</b>.<br />
Indudablemente. El hecho de que todos hayan estado equivocados muestra que no es una cuestión puramente teórica plantearse la pregunta de cuándo una Constitución es nueva, qué es una constitución. De modo tal, cómo podemos saber si hay la misma reformada o una nueva. Yo creo que una constitución en el sentido políticamente relevante es una decisión de cómo actúa el pueblo, es decir, de cómo se forman decisiones de las cuales diremos después son la voluntad del pueblo. El paradigma de estas decisiones es la ley. La ley se presenta como si fuera una  voluntad general, la voluntad del pueblo, entonces la decisión constitucional es cómo se da  forma a la política, a la acción del pueblo en la lógica democrática el sentido de la  Constitución es canalizar -por así decir las manifestaciones informales del pueblo- que pueden  ser de cualquier manera en la discusión, en los canales de TV, en los matinales, en los  movimientos, en las marchas en las calles, las opiniones políticas que se manifiestan de  cualquier manera. La lógica de la institucionalidad constitucional es entregar un canal a través  del cual esas opiniones, demandas, exigencias manifestadas de muchas maneras, se transformen en decisiones institucionales vinculantes.<br />
<b>Esto significa que no necesariamente una Constitución tiene que nacer del seno del pueblo, de  una Asamblea Constituyente para que sea legítima, una constitución que puede nacer en una cuarto de cuatro paredes y en definitiva legitimarse.</b><br />
Yo creo que hasta cierto punto es bien difícil negar que eso sea el caso. Es cosa de mirar la ley fundamental alemana de 1949, que fue dictada con el país ocupado por cuatro ejércitos  extranjeros, está claro que si hoy algún alemán dijera tenemos una constitución ilegítima, la  ilegitimidad tendría que ver con lo que hoy está pasando en Alemania y no con lo que pasó o no  en 1949, entonces la pregunta es. Qué decimos de la constitución de 1980. Lo que yo diría es que  a estas alturas, el Plebiscito de 1980 fue un Plebiscito objetable, fue un abuso -hay un  reciente y espléndido libro en este sentido de Claudio Fuentes que se llama “El Fraude”, donde  narra esto- Yo diría es verdad fue un abuso, pero decir la constitución es hoy ilegítima e  inaceptable porque en su origen hay un acto de imposición abusiva, es no entender cómo funciona<br />
En la historia constitucional, la constitución de 1925 también fue impuesta en alguna medida  abusivamente, el Plebiscito de 1925 no fue muy distinto. La verdad imaginemos que hubiera habido una Asamblea Constituyente en 1925, bueno no habrían participado las mujeres porque las mujeres sólo tuvieron voto en 1949. Qué pensaríamos hoy de una Asamblea Constituyente en que están excluidas las mujeres, diríamos eso es un acto abusivo. Hay algo también en la lógica del  progreso democrático, que siempre nosotros vamos a mirar atrás y vamos a encontrar las formas  pasadas como insuficientes.<br />
<b>En este progreso democrático es claro que hoy es más factible una Asamblea Constituyente, hay otros países que la han enfrentado. Tú ves un escenario posible o necesario de que en Chile  exista una Asamblea Constituyente para elaborar una nueva Carta Fundamental.</b><br />
Hay que detenerse un poco en entender la demanda por una Asamblea Constituyente. Lo que yo decía antes, esto que las constituciones pueden surgir en los hechos de cualquier manera y que formas que en su momento pueden parecer legítimas como lo habría sido por ejemplo una Asamblea Constituyente en 1925, nos pueden parecer después al menos problemática si tomamos en cuenta que no habría habido mujeres, eso no quiere decir que no haya ninguna relación entre cómo se hace una constitución y qué juicio nos merece la constitución. Yo creo que hay un problema grave de legitimidad en la constitución de 1980, no es un problema moral, que en su origen haya habido un acto inmoral de abuso, es un problema que está dado por su contenido y configura -esto yo creo que la define- tiene la finalidad de neutralizar al pueblo, de impedir que a través de la política se pueda cambiar el modelo político económico de la dictadura. Por esto, no es como una constitución democrática que permite habilitar al pueblo para actuar, es al contrario es una constitución que pretende neutralizar al pueblo. Ante la pregunta por qué la constitución tiene este contenido que la hace enteramente inaceptable, la respuesta evidentemente está en su  origen, porque fue una constitución escrita por un conjunto de juristas convocados por un  dictador. Hay una conexión entre el problema de la constitución y su origen, pero no es una  conexión por así decirlo moral, que como el origen fue abusivo eso la hace insanablemente nula,  no es eso, como el origen fue un origen abusivo su contenido es un abuso y como su contenido es  un abuso, entonces hoy es tramposa. La demanda de Asamblea Constituyente uno tiene que pensarla de la siguiente manera. Cómo queremos que sea una nueva constitución. Imaginemos que estamos haciendo una lista de esta nueva constitución. Vamos a decir cosas como las siguientes: Queremos que sea una constitución que sea reconocida por todos como propia, queremos que sea una constitución que nadie sienta o entienda que es un abuso de otros contra él, queremos que sea una constitución en que ojalá todos puedan participar. Si seguimos haciendo una caracterización del tipo de decisión que queremos tomar al final vamos a decir. El modo de tomar esa decisión corresponde del modo más perfecto al tipo de decisión que queremos tomar es una decisión por Asamblea en que todos participemos, todos están representados, todos los intereses están envueltos, nadie tiene una preferencia.<br />
La demanda por Asamblea Constituyente es una manera de expresar una demanda por el tipo de constitución que queremos y es una demanda que no debe ser entendida en términos morales, como si cualquier otra cosa que salga de cualquier otro procedimiento va a ser insanablemente nulo. Si hay otro procedimiento, si ocurre, porque así funciona la política, las cosas no siempre se dan de la mejor manera posible, la mejor manera posible es una Asamblea Constituyente. Yo dificulto que alguien entienda que quiere decir constitución y no acepte que la mejor manera en principio para darse una constitución es una Asamblea Constituyente. Si es que no se da de la mejor manera posible, la idea de la Asamblea Constituyente, como la mejor posible, nos va a entregar un criterio que nos permita decir este texto que se dio manera que no es la mejor posible es sin embargo, lo suficientemente cercano a la mejor manera posible para que la reconozcamos como una solución al problema o no.<br />
<b>Es necesario que la constitución de un país sea susceptible de ser transformada constantemente,  es necesario que las constituciones exijan quórum calificado para poder hacer una reforma. Yo  creo que es saludable que una constitución pueda ser transformada por los legisladores y  mediante el Plebiscito las veces que sea necesario.</b><br />
Si uno mira las condiciones de modificación de la constitución de 1925, para cambiar cualquier  disposición de la constitución de 1925 bastaba con un quórum que hoy nos sirve para modificar  una Ley Orgánica Constitucional, es decir, el quórum de reforma de la constitución de 1925 era  mayoría absoluta de senadores y diputados en ejercicio. Yo creo que eso tuvo una consecuencia  fundamental, que es con independencia del origen de la constitución de 1925 que tuvo muchos  problemas, no hay que idealizar nada, a pesar de ese origen como no era un quórum que hacia  imposible las reformas fue una constitución progresivamente apropiada por el pueblo -como los  alemanes de 1949 en otra lógica- de una constitución que originalmente fue impuesta. De modo tal cuando uno piensa que en 1971 la constitución como terminó siendo también diferente de la  original fue un proceso de apropiación progresiva y ese proceso de apropiación progresiva no se  puede dar respecto de la constitución de 1980 porque es tramposa, porque ese proceso está siempre atravesado por el hecho de que hay unos que tienen ventajas ilícitas sobre otros.<br />
<b>El libro es muy didáctico en señalar justamente en qué consisten estas trampas, cuáles son las  trampas que en definitiva son aquellas disposiciones que no se pueden cambiar si no fuera por un  quórum calificado que es imposible lograr mediante una decisión del Parlamento, además cuando  este Parlamento ha sido elegido por un sistema binominal tramposo. Cuáles son esas trampas.</b><br />
La forma genérica de las trampas son mecanismos que les da a los herederos de la dictadura  militar, entonces que defienden el modelo económico y político de la dictadura que yo llamaría  neoliberal, le dan poder de veto con independencia de cómo le vaya en las elecciones. Eso quiere  decir que aun cuando en las elecciones se manifieste una voluntad de transformación fuerte de ese modelo, esa voluntad no se puede transformar en decisiones institucionalmente vinculantes si no tiene la aprobación de quienes son los herederos de ese modelo. Esa es la forma genérica de la trampa. Ellos se aseguraron de que esta fuera su Constitución, una Constitución hecha no para todos, sino para ellos, para que ellos pudieran proteger lo que ellos sabían que no podían defender en las urnas y por eso la derecha hoy pone el grito en el cielo cuando se pretende que las cuestiones se decidan democráticamente, ellos consideran que es un abuso que las cosas se decidan democráticamente, porque saben que si van a una decisión democrática, pierden. Las trampas son fáciles de identificar. Primero un sistema binominal que distorsiona fundamentalmente la representación política. Casi todos los males son de una idea de representación que está corrompido desde adentro por un sistema electoral que la distorsiona y hace que la idea de representación esté hoy en el debate público entendida como traición. El representante está para traicionar al representado y la solución que se escucha con más frecuencia es prescindir de la representación, queremos acción política directa. Creo que en términos democráticos ese es un paso nefasto, pero es un paso nefasto prescindir de la representación porque estamos acostumbrados a entender que representación es corrupción por el sistema binominal y el sistema binominal existe junto a las reglas exageradas de aprobación de la ley que implica que las leyes importantes exigen para su aprobación y modificación 4/7 de los votos, 69 diputados de 120. Si ponemos juntos al sistema binominal y al quórum uno se da cuenta de que esas leyes importantes no pueden ser modificadas sin que la derecha vote por ellas. Así se salvó, por ejemplo, cuando Bachelet envió en 2007 un proyecto de ley para acabar con la educación con fines de lucro, esa parte del proyecto salió porque fue necesario ir a buscar los votos a la derecha, aunque Bachelet tenía apoyo mayoritario en ambas cámaras, porque las reglas constitucionales permiten a la derecha vetar y en último lugar esté lo que Camilo Escalona llamó en su momento Poder Factico al Tribunal Constitucional, es decir, como un Poder Factico que interviene no para defender la constitución -en algún sentido sí- interviene para defender la constitución, pero la constitución entendida como la trampa de la derecha, la protección del modelo constitucional y político de la derecha.<br />
<b>Qué esperanzas tienes tú que en un eventual gobierno de Michelle Bachelet, te lo planteó así porque estás vinculado a la candidatura de Michelle Bachelet, puedan superarse esas trampas si en definitiva va a haber un Parlamento prácticamente empatado que no va a tener el quórum en ningún caso para hacer las transformaciones, cuando van a ser elegidos un grupo de parlamentarios que después de gastar lo que gastan en las campañas no van a estar muy dispuestos a dejar sus cargos si es que se transforma la ley. Qué te lleva a tener confianza que esto se pueda cambiar sin necesidad de que se altere mayormente la paz social.</b><br />
Mi estar con Bachelet no necesariamente refleja un cálculo de que en este momento las probabilidades de que esto tenga éxito son mayores que no tenga éxito. Yo creo que la solución del problema constitucional es hoy urgente como antes no lo era porque dado que estas trampas tienen por finalidad neutralizar las transformaciones profundas, no cualquiera por supuesto, mientras no irrumpe una demanda política por transformación profunda, las trampas no molestan mucho. O sea en términos democráticos son inaceptables en todo caso, pero en términos de funcionamiento político esas trampas no son demasiado dramáticas mientras no haya una demanda seria y fuerte de transformación del modelo. Esa demanda diría que irrumpió por primera vez con la magnitud suficiente en 2011, antes se había anunciado, pero no había alcanzado la magnitud suficiente para afirmarse a sí misma como lo hizo en 2011 y ahora estamos viviendo por así decirlo, los ecos, las consecuencias de ese movimiento y estamos llegando a una situación en la cual se va a manifestar -y eso creo que va a pasar el 17 de noviembre- una demanda de transformación profunda y para impedir esa demanda es que las trampas constitucionales precisamente existen.<br />
Yo no creo que esto dependa mucho de que Bachelet o algún otro de sus ideólogos decidan, ellos se van a enfrentar el 11 de marzo al problema. O vuelven a hacer lo que los 20 años de la Concertación -yo pensaría que es políticamente suicida- o buscan introducir reformas significativas al modelo y cuando busquen introducir esas reformas, por ejemplo, acabar con el financiamiento compartido en educación, busquen acabar con los fines de lucro en la educación se van a encontrar con que esas cuestiones van a ser decididas en el Tribunal Constitucional, donde hay una mayoría de derecha o esas cuestiones van a ser bloqueadas por la derecha que va a concurrir con sus votos. Ahí el problema constitucional se va a plantear, si agachan el moño van a tener que volver a hacer lo que los 20 años de la Concertación, gestionar en la medida de lo posibles, es decir, darle rostro humano al neoliberalismo de Pinochet o van a tener que cumplir el mandato que van a haber recibido el 17 de noviembre. Yo creo que el problema constitucional es un problema que se va a plantear y creo que por lo menos la candidatura de Bachelet por lo menos ve el problema y cómo ve el problema y como va a recibir, creo yo un apoyo popular significativo la posibilidad de buscar soluciones al problema constitucional hoy está ahí. Si no resulta, si esto termina en Bachelet administrando como los 20 años, esto quiere decir que la próxima elección se va a plantear la cuestión de un modo mucho más radical.<br />
*Fuente: <b><a href="http://radio.uchile.cl/2013/10/17/fernando-atria-la-constitucion-del-80-tiene-la-finalidad-de-impedir-el-cambio-del-modelo-politico-economico-de-la-dictadura">Radio de la U de Chile</a></b></p>
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