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	<title>Pueblo &#8211; piensaChile</title>
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	<title>Pueblo &#8211; piensaChile</title>
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		<title>Pensando en Chile y en nuestros Derechos &#8211; Derechos y Esperanzas de los Pueblos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 17:54:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derecho y justicia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>09 de septiembre de 2026<br />
Más de 100 dirigentes de organizaciones sociales acuerdan fortalecer la unidad, reconstruir el tejido social y darle continuidad a la articulación.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/09/09/pensando-en-chile-y-en-nuestros-derechos-derechos-y-esperanzas-de-los-pueblos/">Pensando en Chile y en nuestros Derechos &#8211; Derechos y Esperanzas de los Pueblos</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>09 de septiembre de 2026</p>
<p><img loading="lazy" class=" wp-image-105266 aligncenter" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/09/Derechos-y-Esperanza-300x137.png" alt="" width="727" height="332" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/09/Derechos-y-Esperanza-300x137.png 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/09/Derechos-y-Esperanza-585x268.png 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/09/Derechos-y-Esperanza.png 621w" sizes="(max-width: 727px) 100vw, 727px" /></p>
<a href="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/09/A-LA-OPINIÓN-PÚBLICA-EN-GENERAL.pdf" class="pdfemb-viewer" style="" data-width="max" data-height="max" data-mobile-width="200"  data-scrollbar="both" data-download="on" data-tracking="on" data-newwindow="on" data-pagetextbox="off" data-scrolltotop="on" data-startzoom="100" data-startfpzoom="100" data-toolbar="both" data-toolbar-fixed="on">A LA OPINIÓN PÚBLICA EN GENERAL<br/></a>
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		<item>
		<title>Agosto saharaui –DDHH: Exigen a Marruecos que revele el paradero de más de 400 desaparecidos</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/09/03/agosto-saharaui-ddhh-exigen-a-marruecos-que-revele-el-paradero-de-mas-de-400-desaparecidos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Sep 2026 21:36:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Colonialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Sáhara Occidental]]></category>
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		<category><![CDATA[ultima colonia en africa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>3 de septiembre de 2026<br />
La Comisión Nacional Saharaui de Derechos Humanos reclama que se investigue el paradero de más de 400 desaparecidos saharauis, entre ellos un grupo de 15 jóvenes que fueron vistos por última vez el 25 de diciembre de 2005.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/09/03/agosto-saharaui-ddhh-exigen-a-marruecos-que-revele-el-paradero-de-mas-de-400-desaparecidos/">Agosto saharaui –DDHH: Exigen a Marruecos que revele el paradero de más de 400 desaparecidos</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>03 de septiembre de 2026</p>
<p><img loading="lazy" class=" wp-image-105177 aligncenter" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/09/Desaparecidos-saharauis-212x300.jpg" alt="" width="653" height="924" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/09/Desaparecidos-saharauis-212x300.jpg 212w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/09/Desaparecidos-saharauis-585x829.jpg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/09/Desaparecidos-saharauis.jpg 600w" sizes="(max-width: 653px) 100vw, 653px" /></p>
<div class="entry-content">
<div class="wp-block-image"></div>
<blockquote><p><strong>La Comisión Nacional Saharaui de Derechos Humanos</strong> <strong>reclama que se investigue el paradero de más de 400 desaparecidos saharauis, entre ellos un grupo de 15 jóvenes que fueron vistos por última vez</strong> <strong>el 25 de diciembre de 2005.</strong></p></blockquote>
<ul class="wp-block-list">
<li><strong>También pide que se conozca el paradero del</strong> <strong>líder</strong> <strong>saharaui</strong> <strong>Mohamed Sidi Brahim Basiri, detenido</strong> <strong>el 17 de junio de 1970 en El Aaiún, del que</strong> <strong>responsabiliza</strong> <strong>al Estado español</strong></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong><span style="font-size: 16px;">Más de 400 saharauis continúan desaparecidos desde que Marruecos invadió el Sáhara Occidental a finales de 1975 tras el abandono de España, que no procedió a su descolonización como estableció la ONU. El pueblo saharaui quiere conocer su paradero y pide a la justicia internacional que persiga y juzgue a los responsables marroquís.</span></strong></p>
<p class="wp-block-paragraph">La  petición ha sido hecha por  la Comisión Nacional Saharaui de Derechos Humanos (CONASADH) con motivo del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas que se conmemora el 30 de agosto desde 2011, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas</p>
<p class="wp-block-paragraph">En 2026 se cumple el vigésimo aniversario de la adopción de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas y NNUU señala que bajo el lema “Las víctimas primero. Acciones ya”, este aniversario “sitúa en el centro a las víctimas y su derecho a la verdad, la justicia y la reparación”.</p>
<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, CONASADH reclama que se investigue el paradero de más de 400 desaparecidos saharauis, entre ellos <a href="https://contramutis.com/2025/12/28/quince-jovenes-saharauis-llevan-veinte-anos-desaparecidos-y-marruecos-dice-que-no-sabe-nada/">un grupo de 15 jóvenes</a> con edades comprendidas entre los 17 y los 30 años cuyo destino sigue desconocido y que fueron vistos por última vez el 25 de diciembre de 2005 en la Intifada en la ciudad de Bojador, en la costa norte del Sáhara Occidental ocupado, reclamando pacíficamente su derecho a la autodeterminación.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Desde entonces no se sabe nada de ellos y las madres responsabilizan al Estado marroquí, al considerar que fue “un secuestro premeditado y planificado” por su participación en la Intifada de la Independencia. Sus familias crearon el Comité de Madres de los 15 para saber la verdad y exigir justicia y el caso llegó en 2009 al Comité de Víctimas de Desapariciones Forzosas de Ginebra, que exigió a Marruecos una investigación.</p>
<p class="wp-block-paragraph">La explicación de las autoridades marroquís fue que fallecieron cuando intentaban cruzar a Canarias en una patera. Ante la presión internacional, presentaron dos cadáveres sin una identificación verificable encontrados en la playa como parte de los 15 jóvenes, pero se negaron a hacer la autopsia y a esclarecer el lugar, las fechas y las causas científicas de las supuestas muertes. Diez años después, la policía y la justicia marroquís dieron el caso por cerrado.</p>
<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized">
<p><figure id="attachment_105186" aria-describedby="caption-attachment-105186" style="width: 271px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" class="wp-image-105186" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/09/Mohamed-Sidi-Brahim-Basiri-202x300.png" alt="" width="271" height="402" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/09/Mohamed-Sidi-Brahim-Basiri-202x300.png 202w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/09/Mohamed-Sidi-Brahim-Basiri.png 287w" sizes="(max-width: 271px) 100vw, 271px" /><figcaption id="caption-attachment-105186" class="wp-caption-text"></span> <span style="font-size: 12px;">Mohamed Sidi Brahim Basiri, padre del nacionalismo saharaui</span></figcaption></figure></figure>
</div>
<p class="wp-block-paragraph">La Comisión exige también que se conozca el paradero de <strong>Mohamed Sidi Brahim Basiri</strong>, considerado el padre del nacionalismo saharaui, detenido  tras la Intifada de Zemla del 17 de junio de 1970 en El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, del que responsabiliza al Estado español, recordando que su responsabilidad en la descolonización del territorio sigue vigente.</p>
<p class="wp-block-paragraph">CONASADH señala que la desaparición forzada constituye un crimen de lesa humanidad según el Derecho Internacional, y denuncia que “Marruecos practica con total impunidad el secuestro y la desaparición forzada desde el inicio de la ocupación del Sáhara Occidental.  Destaca “la inacción del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), al que pide “romper su silencio, asumir sus responsabilidades bajo el IV Convenio de Ginebra, presionar a Marruecos para que libere a todos los presos políticos saharauis y abra el territorio ocupado a medios de prensa y observadores internacionales”.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Y un mes más, como muestra el siguiente resumen, aproximado, correspondiente a agosto de 2026, se siguen cometiendo violaciones de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, territorio no autónomo pendiente de descolonización, y con los presos políticos saharauis recluidos en prisiones marroquís, según ONG y medios saharauis y españoles, ante el silencio del presidente del Gobierno de España, <strong>Pedro Sánchez</strong>, y los ministros de Exteriores, <strong>José Manuel Albares</strong>, y de Interior, <strong>Fernando Grande-Marlaska</strong>, los mismos que eluden de responsabilidad al régimen marroquí en la entrada de 80.000 inmigrantes en la ciudad autónoma de Ceuta.</p>
<p>*Fuente: <a href="https://contramutis.com/2026/09/03/agosto-saharaui-ddhh-exigen-a-marruecos-que-revele-el-paradero-de-mas-de-400-desaparecidos/">Contramutis</a></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><iframe loading="lazy" title="El muro marroquí: la barrera que divide al pueblo saharaui" src="https://www.youtube.com/embed/4ultgKtDMY8" width="473" height="841" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/09/03/agosto-saharaui-ddhh-exigen-a-marruecos-que-revele-el-paradero-de-mas-de-400-desaparecidos/">Agosto saharaui –DDHH: Exigen a Marruecos que revele el paradero de más de 400 desaparecidos</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<item>
		<title>Vergüenza: Parlamentarios chilenos en la Palestina ocupada</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/08/31/verguenza-parlamentarios-chilenos-en-la-palestina-ocupada/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 20:52:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Palestina]]></category>
		<category><![CDATA[Sionismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ultraderecha]]></category>
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		<category><![CDATA[israel]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>31 de agosto de 2026<br />
El viaje realizado entre el 21 y el 30 de agosto de 2026 por una comitiva de 11 parlamentarios chilenos a los territorios palestinos ocupados, para reunirse con cargos políticos y militares de la entidad israelí, representa una afrenta directa a la obligación de acatamiento de los derechos humanos y del derecho internacional.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/08/31/verguenza-parlamentarios-chilenos-en-la-palestina-ocupada/">Vergüenza: Parlamentarios chilenos en la Palestina ocupada</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>31 de agosto de 2026</p>
<div class="">
<div class="row">
<div class="col-xs-12 col-sm-4 item-sidebar">
<div class="item-date" title="4035">Publicada: domingo, 30 de agosto de 2026 17:00</div>
</div>
</div>
</div>
<div class="item-body">
<div class="row">
<div class="col-xs-12 col-md-8">
<div class="item-text">
<p class="introtext">El viaje realizado entre el 21 y el 30 de agosto de 2026 por una comitiva de 11 parlamentarios chilenos a los territorios palestinos ocupados, para reunirse con cargos políticos y militares de la entidad israelí, representa una afrenta directa a la obligación de acatamiento de los derechos humanos y del derecho internacional.</p>
<div>
<p>Esta vergonzosa visita, caracterizada como un periplo político y turístico destinado a asimilar la visión de mundo del sionismo bajo la estrategia de la Hasbará (1) cristaliza la más abyecta bancarrota moral de quienes ostentan representación popular. Esta instrumentalización comunicacional busca sistemáticamente suavizar la imagen internacional de Israel y despojar de peso institucional a las resoluciones de las Naciones Unidas sobre la ocupación ilegal de tierras palestinas.</p>
<p>Once parlamentarios que decidieron cruzar medio planeta para regalarse una postal de turismo ideológico al régimen sionista israelí, acompañados del canciller israelí, Gideon Sa’ar, celebrando una supuesta «relación renovada» mientras el mundo asiste con horror al genocidio en Gaza y la intensificación del expolio en tierras palestinas en Cisjordania.</p>
<p>En la reunión registrada en la fotografía que subió el canciller israelí, también participó el embajador de Chile en Israel, el abogado de ciudadanía chileno-israelí y de origen ucraniano Gabriel Zaliasnik. Los parlamentarios de la vergüenza, diez de ellos pertenecientes a la derecha denominada liberal y la ultraderecha chilena pinochetista, son:</p>
<p>Los diputados</p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Hans Marowski y Pier Karlezi, del Partido Nacional Libertario (PNL); </strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Marco Antonio Sulantay y Daniel Lilayu, de la Unión Demócrata Independiente (UDI); </strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Roberto Arroyo, Eileen Urqueta y Zandra Parisi, del Partido de la Gente (PDG); </strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Stephan Schubert y José Carlos Meza, del Partido Republicano; </strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Fernando Zamorano, del Partido por la Democracia (PPD); </strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>y el único senador, Enrique Lee, autodenominado independiente.</strong></p>
<figure id="attachment_105068" aria-describedby="caption-attachment-105068" style="width: 651px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-105068" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/con-Gideon-Saar-300x169.jpg" alt="" width="651" height="367" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/con-Gideon-Saar-300x169.jpg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/con-Gideon-Saar-1024x576.jpg 1024w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/con-Gideon-Saar-768x432.jpg 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/con-Gideon-Saar-1536x864.jpg 1536w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/con-Gideon-Saar-1200x675.jpg 1200w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/con-Gideon-Saar-585x329.jpg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/con-Gideon-Saar.jpg 1621w" sizes="(max-width: 651px) 100vw, 651px" /><figcaption id="caption-attachment-105068" class="wp-caption-text"><span style="font-size: 12px;">Parlamentarios chilenos con canciller israeli Gideon Sa´ar y embajador de Chile en la Palestina ocupada.</span></figcaption></figure>
<p>Se trató de un viaje impresentable, efectuado en pleno genocidio contra el pueblo palestino en Gaza, a manos de la entidad israelí, sus cuerpos militares y los contingentes de colonos extranjeros ilegalmente asentados en Cisjordania que asesinan y roban. Visitar los territorios ocupados sin denunciar el régimen de dominación colonial y la expansión de los asentamientos constituye una grave incongruencia con la histórica solidaridad internacional de la sociedad chilena con los pueblos en resistencia y una validación indirecta de crímenes que vulneran de forma flagrante el derecho internacional humanitario.</p>
<p>Un periplo efectuado bajo la coartada de una «semana distrital» que desnuda el cinismo de un sector político dispuesto a legitimar la ocupación, el apartheid y el exterminio sistemático del pueblo palestino a cambio de la fotografía oficial y el confort de los hoteles de cinco estrellas.</p>
<p>Es, evidentemente, la desnaturalización de lo que se conoce en Chile como la “semana distrital”: periodo legislativo diseñado exclusivamente para que los diputados y senadores recorran sus respectivas circunscripciones o distritos, escuchen las demandas de la ciudadanía, fiscalicen en terreno y atiendan los problemas cotidianos de quienes los eligieron en las urnas.</p>
<p>La elección popular de los congresistas no ha sido para dedicarse al goce de viajes internacionales y menos aún a una visita de carácter geopolítico, que significa apoyar a una entidad genocida como la israelí. Utilizar tiempo protegido por ley y recursos institucionales para una agenda geopolítica al margen del vínculo con el electorado erosiona la legitimidad del Congreso. Con un costo estimado de al menos 15.000 dólares por invitado en pasajes, estadía y traslados, el financiamiento opaco de este periplo carece de cualquier beneficio para la sociedad chilena y evidencia una priorización de las agendas de élite por sobre las demandas sociales urgentes.</p>
<p><strong>Subordinación geopolítica y complicidad diplomática</strong></p>
<p>La visita incluyó reuniones con el mencionado canciller israelí Gideon Sa’ar y la participación del embajador de Chile en Israel, el abogado de ciudadanía chileno-israelí Gabriel Zaliasnik, además de figuras asesoras vinculadas a los intereses del sionismo regional. Estas gestiones configuran un alineamiento ideológico y diplomático que subordina los intereses nacionales a los ejes de Washington y Tel Aviv.</p>
<p>El clímax entreguista y desvergonzado de esta delegación ocurrió al entregar una medalla conmemorativa de la Cámara de Diputados a Roni Kaplan, un personaje vinculado a la maquinaria bélica del ejército de ocupación israelí sobre quien pesan cuestionamientos por crímenes de guerra. Entregar símbolos patrios chilenos a un propagandista de la ofensiva militar es un insulto a la memoria de las más de 250.000 víctimas mortales en Gaza y a la resistencia histórica del pueblo palestino frente al muro de apartheid y la usurpación de tierras.</p>
<p>Esta actuación parlamentaria sintoniza con el giro drástico y alarmante de la política exterior bajo la administración de José Antonio Kast. Rompiendo con la histórica tradición multilateral y de respeto a los derechos humanos de la diplomacia chilena, el actual gobierno ha profundizado vínculos inaceptables con regímenes autocráticos y potencias hegemónicas.</p>
<p>Este estrechar de relaciones configura un alineamiento ideológico y diplomático profundamente imbricado. Este diseño no constituye un hecho aislado ni una simple coincidencia protocolar, sino la ejecución deliberada de una agenda orientada a blindar una alianza geopolítica incondicional. Prueba de ello es la designación de un embajador en Washington, Andrés Ergas, perteneciente a la comunidad judía chilena, que subraya la voluntad de tender puentes directos con los círculos de poder e influencia sionista en el hemisferio norte, alineando los intereses geopolíticos nacionales de manera subordinada a los ejes de Washington y Tel Aviv.</p>
<p>La elección de un ex presidente de la comunidad judía chilena, con doble nacionalidad chilena e israelí, como es Gabriel Zaliasnik, para encabezar la embajada en Israel disuelve las fronteras tradicionales entre la diplomacia de un Estado soberano y los intereses corporativos de una diáspora organizada, operando en la práctica como un comisionado de los intereses del Estado ocupante.</p>
<p>Sumemos la incorporación de Eitan Bloch, coordinador de las comunidades sionistas del Cono Sur sudamericano, exasesor de la embajada de Israel en Chile y de diputados como el demócrata cristiano Gabriel Silber, miembro de la comunidad judía sionista en el país austral y uno de los principales lobistas de empresas israelíes. La labor de Bloch como uno de los asesores principales en materia internacional de Kast evidencia que la toma de decisiones estratégicas en política exterior ha sido delegada o fuertemente influenciada por cuadros orgánicos vinculados directamente a la defensa y promoción del sionismo regional e internacional.</p>
<p>Este entramado de nombramientos y asesorías estratégicas consolida una estructura de complicidad institucional donde los canales diplomáticos de la República de Chile quedan al servicio de la normalización y legitimación de políticas de ocupación y crímenes de guerra y de lesa humanidad en Asia occidental, en el genocidio contra Palestina, en la agresión contra El Líbano y Siria, y en las guerras contra Irán junto a Estados Unidos. Esta realidad vulnera los principios históricos de autodeterminación y derecho internacional que Chile tiene que cautelar <strong>(2)</strong></p>
<p>Bajo la administración de José Antonio Kast, la política exterior chilena ha sufrido un giro drástico y alarmante, alineándose de manera subordinada con regímenes autocráticos, potencias hegemónicas y proyectos de extrema derecha que desprecian la soberanía de los pueblos del Sur Global. Este alineamiento sitúa al país de forma vergonzosa en el lado incorrecto de la historia.</p>
<p>El actual gobierno ha profundizado lazos inaceptables con regímenes que aplastan el derecho a la autodeterminación, como el respaldo velado u omiso a la monarquía marroquí en su ilegal ocupación del pueblo saharaui, y la vergonzosa legitimación del régimen israelí, avalando su maquinaria de apartheid y genocidio contra el pueblo palestino. Se ha consolidado una política de sumisión ante los intereses geopolíticos de Washington, una potencia que históricamente ha tratado a América Latina como su patio trasero y ha saboteado los procesos democráticos de la región.</p>
<figure id="attachment_105067" aria-describedby="caption-attachment-105067" style="width: 604px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-105067" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/ultraderecha-latinoamericana-300x169.jpg" alt="" width="604" height="340" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/ultraderecha-latinoamericana-300x169.jpg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/ultraderecha-latinoamericana-768x432.jpg 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/ultraderecha-latinoamericana-585x329.jpg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/ultraderecha-latinoamericana.jpg 979w" sizes="(max-width: 604px) 100vw, 604px" /><figcaption id="caption-attachment-105067" class="wp-caption-text"><span style="font-size: 12px;">La ultraderecha en Latinoamérica aliados del sionismo</span></figcaption></figure>
<p>La diplomacia chilena estrecha posiciones y coordina agendas con gobiernos de corte autoritario —bajo el mandato de Washington— que destruyen los derechos sociales, destacando la afinidad con la administración ultraderechista de Javier Milei en Argentina, figuras de la ultraderecha colombiana como Abelardo de la Espriella, y el modelo punitivista de Nayib Bukele en El Salvador, fundamentalment.</p>
<p>Esta deriva internacional transforma a Chile en cómplice activo de la opresión global, sepultando la tradición solidaria y humanitaria que alguna vez caracterizó su diplomacia y se expresa en la visita despreciable de parlamentarios chilenos al territorio palestino ocupado.</p>
<p>La ciudadanía anota nombres y silencios. Porque disfrazar de misión oficial un viaje de lavado de imagen no solo es un acto de profunda inmoralidad política; es la prueba más dolorosa de que a ciertos representantes les importa infinitamente más la foto de protocolo y la mezquindad ideológica que la decencia humana más básica.</p>
<p>Al final, cuando se apaguen los focos de la diplomacia de ocasión y se guarden los trajes de gala, quedará una verdad inalterable: la historia no juzgará a estos legisladores por los acuerdos firmados en despachos clandestinos ni por las excusas de una semana distrital, sino por el peso de su silencio ante la agonía ajena.</p>
<p>Estos 11 parlamentarios caminaron sobre las ruinas de la dignidad humana y aplaudieron con indiferencia el dolor de los inocentes, cambiando el honor de representar a un pueblo solidario por el efímero aplauso del opresor. Y mientras el mundo siga contando los muertos bajo los escombros, los nombres de quienes eligieron ser cómplices de la barbarie permanecerán grabados con la tinta imborrable de la vergüenza, recordándonos que no hay inmunidad parlamentaria capaz de absolver la bancarrota del alma.</p>
<p>&#8211;El autor, <strong>Pablo Jofré Leal,</strong> es periodista y analista internacional.*Fuente:<strong>  <a href="https://www.hispantv.com/noticias/opinion/659564/verguenza-parlamentarios-chilenos-palestina-ocupada">HispanTV</a></strong></p>
<p><strong>Notas:</strong></p>
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<p><sub>1. La Hasbará (esclarecimiento en hebreo) es un método de propaganda y limpieza de imagen del régimen israelí que es usado profusamente, no sólo en los territorios palestinos ocupados que llaman Israel, sino que ya ampliado al conjunto del planeta. Es una estrategia de diplomacia pública, como lo definen los sionistas, que propugnan de esta manera, la necesidad de maquillar los crímenes que esa sociedad israelí comete contra diversos pueblos: el proceso de ocupación, colonización y exterminio del pueblo palestino, junto a sus agresiones contra países como El Líbano, Yemen, Irak, Siria y la República Islámica de Irán.</sub></p>
<p><sub>2. <a href="https://www.resumenlatinoamericano.org/2026/05/05/chile-con-israel-relacion-nefasta-parte-ii/">https://www.resumenlatinoamericano.org/2026/05/05/chile-con-israel-relacion-nefasta-parte-ii/</a></sub></p>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/08/31/verguenza-parlamentarios-chilenos-en-la-palestina-ocupada/">Vergüenza: Parlamentarios chilenos en la Palestina ocupada</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>El puente del fosfato: anatomía de una infiltración, ¿con Chile como laboratorio?</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/08/29/el-puente-del-fosfato-anatomia-de-una-infiltracion-con-chile-como-laboratorio/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Aug 2026 20:46:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[África]]></category>
		<category><![CDATA[Colonialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Denuncia]]></category>
		<category><![CDATA[Sáhara Occidental]]></category>
		<category><![CDATA[chile]]></category>
		<category><![CDATA[expoliacion]]></category>
		<category><![CDATA[fidel espinoza]]></category>
		<category><![CDATA[fosfatos]]></category>
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		<category><![CDATA[ocupacion marroqui del sahara]]></category>
		<category><![CDATA[robo de riquezas naturales]]></category>
		<category><![CDATA[sahara occidental]]></category>
		<category><![CDATA[ultima colonia en africa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>29 de agosto de 2026<br />
Chile es el laboratorio perfecto: nunca ha reconocido a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), pero su intercambio con Rabat ya roza los 80 millones de dólares y negocia el primer acuerdo comercial de su historia con un país africano, todo ello sostenido sobre la base material del fosfato.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/08/29/el-puente-del-fosfato-anatomia-de-una-infiltracion-con-chile-como-laboratorio/">El puente del fosfato: anatomía de una infiltración, ¿con Chile como laboratorio?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>29 de agosto de 2026</p>
<h3 class="new_subtitle">¿Qué papel desempeña el diplomático Adil El Alami en las relaciones de Rabat con España y América Latina?</h3>
<p class="new_entry ">Los negocios y la diplomacia se cruzan en la disputa por el futuro del Sáhara Occidental. El abogado y analista José Manuel Rivero examina el papel de Adil El Alami y denuncia una estrategia marroquí que combina intereses económicos e influencia institucional para arrinconar la causa saharaui.</p>
<div class="new_text ">
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<div class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word light markdown-new-styling">
<p>Hay nombres que eluden los comunicados oficiales y, sin embargo, sostienen la <strong>arquitectura profunda de una política exterior.</strong></p>
<p><strong>    Adil El Alami </strong>es uno de ellos. El que fue <strong>Jefe de la División de América Latina</strong> del <strong>Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí,</strong> fogueado como encargado de negocios en <strong>Panamá y consejero en México</strong> —toda una trayectoria profesional que consta públicamente y se extrae de su propio perfil en la <a href="https://www.linkedin.com/in/adil-el-alami-aa922965/?locale=es"><strong>red LinkedIn</strong></a>—, aterriza en septiembre de 2023 en <strong>Madrid</strong> como ministro plenipotenciario, segundo de la embajada de <strong>Karima Benyaich</strong>. El dato no es anecdótico. Es <strong>la pieza que cierra un circuito.</strong></p>
<p>Lo que hemos podido documentar en los últimos días —gracias a la luz arrojada por las recientes filtraciones del <strong>grupo de hackers Jabaroot</strong>, que han dejado al descubierto las comunicaciones confidenciales y el <strong><em>modus operandi</em></strong> de la <strong>diplomacia marroquí</strong>— es el itinerario de un alto funcionario que ha pasado de gestionar la ofensiva en<strong> América Latina</strong> a tejer la hegemonía en el corazón del <strong>Estado español.</strong></p>
<p>Lo encontramos avalando con su presencia institucional, en la propia sede del <strong>Consejo Económico y Social (CES) de España</strong>, la firma de acuerdos de este órgano con su homólogo marroquí, presidiendo en la<strong> Universidad de Córdoba la Cátedra Fátima Al Fihri,</strong> entregando el <strong>Premio Ibn Rushd </strong>de la <strong>Concordia junto a la Fundación Baleària</strong> (brazo marítimo del capital del Estrecho), inaugurando el<strong> Festival de la Escuela Superior de Música de Alto Rendimiento</strong> (ESMAR) en <strong>Casa Árabe</strong> y bendiciendo premios de periodismo en <strong>Casa Mediterráneo.</strong></p>
<p>Pero la red no se limita al <em>folclore institucional </em>o a <em>la academia. </em>El pasado mes de julio, como él mismo exhibe con orgullo en su perfil público de <strong>Linkedln, El Alami</strong> participó en la inauguración del <strong>Cybersecurity Summer BootCamp 2026 </strong>en <strong>León</strong>. Allí se codeó con la cúpula del<strong> Instituto Nacional de Ciberseguridad</strong> (INCIBE), con el <strong>secretario de Estado español de Telecomunicaciones</strong> e <strong>Infraestructuras Digitales, </strong>y con la plana mayor de la <strong>Organización de los Estados Americanos</strong> (OEA). El antiguo jefe para <strong>América Latina</strong>, insertado ahora en los foros donde se coordinan las infraestructuras de seguridad digital hispanoamericanas. El círculo es perfecto.</p>
<p>No es casual la lista. <strong>Casa Mediterráneo, Casa Árabe</strong> o el propio <strong>Instituto Nacional de Ciberseguridad</strong> (INCIBE) <strong>no son espacios neutros</strong>; son<strong> instrumentos clave del aparato del Estado español</strong>. Cuando un diplomático marroquí se sienta en un <strong>Consejo Diplomático,</strong> cuando su embajada celebra la <strong><em>Fiesta del Trono </em></strong>con ministros del Gobierno español y con fundaciones como la <strong>Fundación Universitaria Iberoamericana</strong> (FUNIBER) —que teorizan la <strong>iberofonía</strong> como un<strong><em> mercado de 900 millones de personas</em></strong>—, lo que se está produciendo es una <strong>meticulosa construcción de hegemonía en el seno de la sociedad civil y política española</strong>. El dominio no se impone ya de forma coercitiva<em>;<strong> se normaliza </strong></em>y <strong><em>se legitima a</em></strong> través de <strong>la cultura, la cátedra universitaria, el premio o el foro tecnológico,</strong> forjando un<em> nuevo sentido común </em>que<strong> invisibiliza el conflicto.</strong></p>
<p>La historia profunda, aquella que exige analizar el movimiento de las estructuras materiales por debajo de la espuma de los acontecimientos coyunturales, explica esta estrategia. En 1986,<strong> Marruecos</strong> instaló en<strong> Bogotá </strong>una de sus tres nuevas embajadas en <strong>América Latina.</strong> En 2005, <strong>Mohamed VI </strong>hizo la primera gira de un monarca alauí por el continente. No era <em>turismo diplomático</em>. Era la preparación de una<strong> infraestructura material: fosfatos, fertilizantes, puertos atlánticos, acuerdos de pesca y corredores logísticos.</strong></p>
<p>La <strong>superestructura política e ideológica vino después</strong>. En junio de 2022, la <strong>Plataforma Latinoamericana de Solidaridad con el Pueblo Saharaui </strong>alertó al <strong>Parlamento Andino</strong>.</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="302"><img loading="lazy" class="wp-image-105028 aligncenter" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/Parlamento-Andino-300x185.jpg" alt="" width="201" height="124" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/Parlamento-Andino-300x185.jpg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/Parlamento-Andino-585x361.jpg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/Parlamento-Andino.jpg 654w" sizes="(max-width: 201px) 100vw, 201px" /></td>
<td width="302"><a href="https://piensachile.com/2022/07/02/al-servicio-de-la-monarquia-marroquinia-del-parlamento-andino/">Parlamento Andino, presidido por el socialista chileno Fidel Espinoza, ¡se pone al servicio de la monarquía marroquí!</a></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>En 2025, ese mismo Parlamento celebra su plenario en Marruecos y presenta al reino como el <strong><em>«puente natural» </em></strong>entre <strong>África, Europa y América Latina.</strong> En el intervalo, la cosecha extractiva da sus frutos políticos: <strong>Colombia </strong>congela sus relaciones con la <strong>República Árabe Saharaui Democrática </strong>(RASD) y <strong>reconoce la soberanía marroquí</strong>;<strong> Ecuado</strong>r suspende su reconocimiento en <strong>2024</strong>; <strong>Bolivia</strong> lo hace en <strong>2026</strong>, y<strong> Honduras</strong> y <strong>Perú</strong> se alinean en la <strong>misma órbita.</strong></p>
<blockquote><p>Ningún pueblo vende su política exterior<strong> por un cargamento de abono</strong>, pero ningún gobierno toma decisiones en el vacío de las relaciones de producción. Lo que <strong>Marruecos</strong> <strong>ofrece no es un simple contrato comercial</strong>, es <strong>una inserción en una cadena de valor extractiva global: </strong><em>yo te garantizo el insumo para tu agroexportación, la conectividad para tu mercancía y la inversión para tu puerto, y a cambio, tú normalizas el olvido de que existe un pueblo en espera de descolonización</em>. <strong>Chile</strong> es el<strong><em> laboratorio perfecto</em></strong>: nunca ha reconocido a la <strong>República Árabe Saharaui Democrática </strong>(RASD), pero su intercambio con <strong>Rabat</strong> ya roza los <strong>80 millones de dólares</strong> y negocia el primer acuerdo comercial de su historia con un país africano, todo ello sostenido sobre la<strong> base material del fosfato</strong>.</p></blockquote>
<p>Traer a<strong> Madrid al hombre que tejió esa red</strong> es una operación de una <strong>racionalidad implacable</strong>. <strong>Madrid</strong> no es solo la capital del Estado que en 1975 firmó la<strong> traición histórica</strong> de los <strong>Acuerdos Tripartitos</strong>. Es la sede de la comunidad iberoamericana, de la<strong> Secretaría General Iberoamericana</strong> (SEGIB), de las universidades que <strong>forman a los cuadros latinoamericanos</strong> y, sobre todo, ha sido históricamente la retaguardia de la solidaridad con el Frente Polisario en Europa. Si se controla el relato en Madrid, se asfixia al movimiento solidario. Por eso la exhibición de poder e influencia de <strong>El Alami</strong> en el <strong>Consejo Económico y Social</strong> (CES), en la cátedra de Córdoba o en los<strong> foros de ciberseguridad de León</strong> no es una simple anécdota diplomática. Es la<strong> disputa directa </strong>por el aparato cultural y tecnológico del Estado.</p>
<p>La difusión de las operaciones marroquíes expuestas por los <strong>hackers de Jabaroot</strong>, amplificada por medios como <strong>El Confidencial Saharaui </strong>(ECSaharaui) —un digno ejemplo de periodismo riguroso y saharaui libre—, ha cumplido una función vital de contrapoder. Han puesto luz donde la <strong>diplomacia opaca imponía la sombra.</strong> Estas filtraciones no han revelado meros secretos de Estado; han desnudado una estructura. Y esa estructura nos dice que <strong>Marruecos no actúa como un país africano más en busca de cooperación, sino como un Estado subimperialista que, amparado por Washington y París,</strong> blindado por la tecnología de cibervigilancia y la alianza militar estratégica con Israel, por el capital logístico europeo y por la complicidad de <strong>Madrid,</strong> pretende convertir el<strong> Sáhara Occidental</strong> en simple moneda de cambio mercantil.</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="302"><img loading="lazy" class="wp-image-105031 aligncenter" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/hacker_Jabaroot-300x225.jpg" alt="" width="183" height="137" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/hacker_Jabaroot-300x225.jpg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/hacker_Jabaroot.jpg 557w" sizes="(max-width: 183px) 100vw, 183px" /></td>
<td width="302">
<p class="landscapePhotoRight__title"><a href="https://www.elconfidencial.com/mundo/2026-08-24/filtran-una-lista-de-agentes-del-espionaje-marroqui_4410633/">Un grupo de hackers «regala a España» los datos de 70.000 agentes del espionaje marroquí en plena crisis de Ceuta</a></p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Frente a esta <strong>arquitectura del olvido,</strong> la respuesta solo puede articularse desde <strong>el derecho internacional </strong>y la<strong> solidaridad de clase. </strong>El <strong>Sáhara Occidental</strong> sigue siendo, jurídicamente, un<strong> territorio no autónomo pendiente de descolonización.</strong> La <strong>República Árabe Saharaui Democrática </strong>(RASD) es miembro fundador de la<strong> Unión Africana.</strong> Ningún plenario en <strong>Rabat,</strong> ningún <strong>foro empresarial en Alicante</strong>, ni ningún <strong>congreso en León</strong> puede borrar el hecho material de que <strong>un pueblo lleva cincuenta años resistiendo en campamentos de refugiados y bajo ocupación militar.</strong></p>
<blockquote><p>Por eso este artículo <strong>no es solo una denuncia;</strong> es un posicionamiento en el que afirmo que,<strong> la única solución justa, legal y duradera exige el estricto respeto al derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación y a la independencia mediante referéndum, con el Frente Polisario como su único y legítimo representante.</strong></p></blockquote>
<p>La misma<strong> legalidad internacional</strong> que invocamos <strong>para</strong> <strong>Palestina debe ser exigida para el pueblo saharaui</strong>. No es casualidad que hoy <strong>Rabat y Tel Aviv </strong>consoliden <strong>un eje al amparo de los <em>Acuerdos de Abraham,</em></strong> intercambiando reconocimiento diplomático por armamento y software de espionaje (Pegasus); ambas potencias comparten la misma lógica de ocupación colonial y el mismo desprecio sistemático por las resoluciones de <strong>Naciones Unidas.</strong></p>
<p>África no empieza ni termina en <strong>Rabat</strong>. Los<strong> recursos naturales</strong> y<strong> las riquezas marítimas del Sáhara</strong> no pueden ser <strong>la coartada para el expolio transnacional</strong>. Y el Estado español tiene una<strong> deuda histórica</strong> que <strong>no se salda con cátedras de relaciones públicas, </strong>sino con<strong> verdad, justicia y reparación.</strong> <strong>Por un Sáhara libre.</strong></p>
<p>&#8211; El autor, <strong>José Manuel Rivero</strong>, es abogado y analista político.</p>
<p>*Fuente: <a href="https://canarias-semanal.org/art/39640/el-puente-del-fosfato-anatomia-de-una-infiltracion/">Canarias Semanal.org</a></p>
<h3>Más sobre el tema:</h3>
<p><iframe loading="lazy" title="50 años de lucha por la independencia saharahui" src="https://www.youtube.com/embed/5JaCFSw9rBM" width="780" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" data-mce-type="bookmark" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/08/29/el-puente-del-fosfato-anatomia-de-una-infiltracion-con-chile-como-laboratorio/">El puente del fosfato: anatomía de una infiltración, ¿con Chile como laboratorio?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Del Sahara a Ceuta y Melilla, la frontera que Marruecos quiere mover</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/08/24/del-sahara-a-ceuta-y-melilla-la-frontera-que-marruecos-quiere-mover/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 24 Aug 2026 14:42:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[África]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Imagen superior: Imagen de la frontera del lado marroquí del Tarajal. (EFE) 24 de agosto de 2026 El analista y activista saharaui explica la estrategia de Rabat con las ciudades...</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/08/24/del-sahara-a-ceuta-y-melilla-la-frontera-que-marruecos-quiere-mover/">Del Sahara a Ceuta y Melilla, la frontera que Marruecos quiere mover</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;">Imagen superior: Imagen de la frontera del lado marroquí del Tarajal. (EFE)</div>
<div>24 de agosto de 2026</div>
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<h3>El analista y activista saharaui explica la estrategia de Rabat con las ciudades autónomas y señala que la respuesta del Gobierno español resulta difícil de justificar</h3>
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<p>23/08/2026 Actualizado a las 14:57h.</p>
<p>La crisis de <a title="" href="https://www.abc.es/noticias/ceuta/" target="_blank" rel="noopener" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://www.abc.es/noticias/ceuta/&amp;source=gmail&amp;ust=1787650104913000&amp;usg=AOvVaw0QUnXsRZTfNWjBRngGj8gv">Ceuta</a> no comenzó este agosto, ni puede explicarse atendiendo únicamente a las imágenes de miles de personas concentrándose frente a una frontera que Marruecos abre y cierra según sus necesidades políticas.</p>
<blockquote><p>El verdadero punto de inflexión hay que buscarlo cuatro años atrás, en marzo de 2022, cuando Pedro Sánchez decidió respaldar el plan marroquí de autonomía para el Sahara Occidental y rompió una posición española mantenida durante décadas. Aquella decisión produjo consecuencias que todavía no hemos terminado de medir. Rabat obtuvo algo mucho más valioso que una carta diplomática favorable a sus tesis sobre el Sahara. Obtuvo la confirmación de que la presión funciona, de que España puede modificar posiciones estratégicas cuando el coste de mantenerlas aumenta y de que una política suficientemente persistente de hechos consumados acaba encontrando interlocutores dispuestos a convertir la cesión en pragmatismo.</p></blockquote>
<p>Desde entonces Marruecos se ha sentido envalentonado, porque cada concesión española ha sido interpretada en Rabat de acuerdo con una lógica de poder bastante elemental. Quien cede bajo presión demuestra hasta dónde puede volver a ser presionado.</p>
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<p>Para comprender lo que está ocurriendo conviene abandonar durante unos minutos la mirada española y observar el mapa desde Rabat. El expansionismo marroquí tiene una historia, una doctrina y una construcción ideológica que preceden ampliamente al actual monarca. El proyecto del llamado Gran Marruecos, formulado por Allal el Fassi y el nacionalismo del Istiqlal, dibujaba unas fronteras que desbordaban ampliamente las internacionalmente reconocidas y alcanzaban territorios de sus vecinos. Aquella cartografía maximalista no se convirtió íntegramente en política oficial del Estado, pero parte de su lógica territorial sobrevivió y encontró expresiones sucesivas en la política exterior marroquí. La ocupación del Sáhara Occidental en 1975 constituye su manifestación más evidente. Ceuta y Melilla permanecen dentro del imaginario reivindicativo marroquí y determinados discursos nacionalistas extienden incluso sus fantasías territoriales hacia otros espacios. Cambian las circunstancias, cambian los instrumentos y cambia el lenguaje diplomático, pero permanece una concepción según la cual las fronteras actuales todavía pueden ser revisadas si las condiciones históricas y las correlaciones de fuerza lo permiten.</p>
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<h3>Alianza con EE.UU.</h3>
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<p>Por eso tienen especial importancia las recientes palabras del ministro de Justicia marroquí cuando habla de la paciencia de Marruecos respecto a Ceuta y Melilla. La palabra paciencia describe bastante bien el método. Marruecos sabe esperar. Sabe acumular posiciones, fabricar dependencias, explotar vulnerabilidades y escoger el momento en el que una reivindicación que ayer parecía imposible comienza a presentarse como una cuestión susceptible de discusión. Pensar que Rabat pretende ocupar militarmente Ceuta mañana sería caricaturizar su estrategia y, precisamente por eso, no comprenderla. La presión contemporánea sobre un territorio puede ejercerse mediante la demografía, la economía, la migración, la diplomacia, la información, las relaciones comerciales y la creación progresiva de una percepción de conflicto. Antes de discutir quién tiene razón sobre un territorio hay que conseguir que alguien acepte que existe algo que discutir. Ahí reside uno de los peligros que el Gobierno de España parece empeñada en ignorar.</p>
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<p>La palabra paciencia describe bastante bien el método. Marruecos sabe esperar.</p>
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<p>Marruecos lleva años construyendo pacientemente las condiciones internacionales que necesita. Reforzó su alianza estratégica y militar con Estados Unidos, profundizó extraordinariamente su cooperación con Israel y obtuvo en diciembre de 2020 el reconocimiento estadounidense de su pretendida soberanía sobre el Sahara Occidental. Después dedicó enormes recursos diplomáticos a intentar ampliar ese reconocimiento y a presentar su plan de autonomía como única salida posible a un conflicto cuya naturaleza jurídica continúa siendo la de un territorio pendiente de descolonización. El objetivo prioritario era cerrar el frente saharaui en las mejores condiciones posibles para Rabat.</p>
<p>Resulta difícil olvidar, a la luz de los acontecimientos actuales, las palabras pronunciadas en 2020 por Saadeddine El Othmani, entonces jefe del Gobierno marroquí, cuando afirmó que Ceuta y Melilla eran territorio marroquí. Aquello fue tratado por muchos como una salida de tono, una declaración inoportuna de un primer ministro que había ido demasiado lejos. Pero hace apenas unos días El Othmani volvió sobre la cuestión durante una entrevista en la televisión libanesa Al Ghad. El prestigioso periodista libanés Sami Kleib le recordó aquellas declaraciones y le preguntó si mantenía «esa controvertida opinión que expresó en 2020» sobre Ceuta y Melilla. La reacción de El Othmani fue particularmente reveladora. Rechazó de inmediato que aquello pudiera calificarse de opinión. «No es una cuestión de opinión», respondió, antes de afirmar que Ceuta y Melilla están «ocupadas de hecho» y que esa consideración cuenta con un consenso nacional en Marruecos.</p>
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<p>«No es una cuestión de opinión», respondió, antes de afirmar que Ceuta y Melilla están «ocupadas de hecho»</p>
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<p>La política marroquí avanza mediante etapas y sabe adaptarse a la resistencia que encuentra. Primero consolida una posición, después eleva el coste de discutirla y finalmente desplaza el centro de gravedad hacia el siguiente objetivo. En ese contexto debe analizarse la utilización de la migración en la frontera española. Resulta poco creíble sostener que un Estado con uno de los aparatos de seguridad más desarrollados de la región, capaz de mantener durante décadas un gigantesco dispositivo militar en el Sáhara Occidental, sea incapaz de controlar trece kilómetros de frontera terrestre cuando realmente decide hacerlo. Las entradas masivas aparecen y desaparecen en momentos políticamente significativos. La vigilancia se endurece cuando Rabat necesita demostrar que es un socio indispensable de Europa y se relaja cuando necesita recordar cuál sería el precio de dejar de serlo. España termina atrapada en una relación en la que quien posee la capacidad de generar el problema se ofrece periódicamente como garante de la solución.</p>
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<p>Ya ocurrió en 2021, cuando miles de personas, entre ellas numerosos menores, entraron en Ceuta en plena crisis diplomática provocada por la hospitalización en España del presidente saharaui Brahim Ghali. La Unión Europea llegó entonces a denunciar la utilización de la migración y de menores como instrumento de presión política. Cinco años después resulta difícil alegar sorpresa. Cuando el mecanismo se repite deja de ser un accidente fronterizo y pasa a formar parte de un patrón de comportamiento estatal. El error español consiste en responder a cada episodio como si fuera autónomo, negociando la vuelta a la normalidad y celebrando después esa normalidad como una victoria diplomática. Pero en una relación construida sobre crisis sucesivas, la normalidad puede ser simplemente el intervalo durante el cual se prepara la siguiente presión.</p>
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<h3>Europa, mirada retórica</h3>
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<p>Argelia comprendió hace décadas una dimensión del conflicto saharaui que Europa continúa mirando casi exclusivamente desde la retórica humanitaria. La defensa del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación tiene una dimensión jurídica evidente, respaldada por la naturaleza internacional del territorio y por décadas de resoluciones de Naciones Unidas, pero posee también una dimensión geopolítica que ningún Estado serio del norte de África puede ignorar. Una República Saharaui independiente representa un límite territorial y político a la expansión marroquí hacia el sur y modifica profundamente el equilibrio regional. Para Argelia, la existencia de ese dique estratégico afecta directamente a su propia seguridad nacional. Para los saharauis, que llevamos medio siglo sufriendo las consecuencias del expansionismo marroquí, esto no constituye una hipótesis académica. Conocemos el método porque lo hemos padecido antes.</p>
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<p>España termina atrapada en una relación en la que quien posee la capacidad de generar el problema se ofrece periódicamente como garante de la solución.</p>
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<p>España debería comprender que la cuestión saharaui tampoco está tan lejos de su propia seguridad como algunos gobiernos han querido creer. Durante años se presentó el abandono progresivo de la posición tradicional española como el precio necesario para comprar estabilidad con Marruecos. La experiencia está demostrando exactamente lo contrario. España cedió en la cuestión que Rabat consideraba prioritaria y las reivindicaciones no desaparecieron. Se desplazaron. El Sáhara Occidental no era el final de la política territorial marroquí y quienes llevamos décadas estudiando el nacionalismo marroquí nunca tuvimos demasiadas dudas al respecto. Si una potencia descubre que la presión modifica las posiciones de su vecino, la conclusión racional desde su perspectiva consiste en aumentar la presión, no en renunciar a sus siguientes objetivos.</p>
<p>Ceuta y Melilla entran así en una fase especialmente delicada. El peligro inmediato no consiste necesariamente en una acción militar ni en una anexión repentina. Consiste en acostumbrar a España, a Europa y a la opinión pública internacional a hablar de ambas ciudades como un contencioso pendiente. Una crisis migratoria hoy, una declaración ministerial mañana, una controversia comercial después, mapas, campañas mediáticas, reivindicaciones históricas, incidentes fronterizos y períodos calculados de distensión pueden terminar creando en unos años un marco político que hoy España rechazaría frontalmente. El tiempo es una herramienta de poder cuando uno de los actores posee una estrategia de décadas y el otro gobierna pendiente del próximo ciclo electoral.</p>
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<p>Ante semejante escenario, la respuesta del Gobierno español resulta difícil de justificar.</p>
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<p>Ante semejante escenario, la respuesta del Gobierno español resulta difícil de justificar. La política seguida desde 2022 ha confundido estabilidad con concesión y cooperación con dependencia. Se ha querido evitar cada crisis aceptando progresivamente el marco impuesto por quien dispone de los instrumentos para provocarla. Mientras Rabat piensa en términos históricos, España responde administrativamente a cada episodio. Mientras Marruecos acumula posiciones, Madrid intenta recuperar la fotografía de normalidad. Y mientras se habla de una relación excelente entre ambos países, desde el otro lado de la frontera altos responsables políticos reivindican abiertamente dos ciudades españolas y explican que su país sabe tener paciencia.</p>
<p>España está asistiendo a uno de los desafíos más graves contra su soberanía e integridad territorial de las últimas décadas mientras una parte de su clase política continúa comportándose como si reconocer la naturaleza del problema pudiera resultar más peligroso que el propio problema. La presión procede de Rabat, pero su eficacia depende de la debilidad que encuentre enfrente.</p>
<blockquote><p>El expansionismo marroquí ha demostrado durante medio siglo que sabe esperar, presionar y aprovechar cada retroceso de sus adversarios. Después del Sahara llegaron las palabras sobre Ceuta y Melilla. España debería preguntarse cuánto territorio político está dispuesta a ceder antes de comprender que, para quien interpreta cada concesión como una victoria, la última concesión nunca es realmente la última.</p></blockquote>
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<p>-El autor, Taleb Alisalem, es analista y activista saharaui.</p>
<p>*Fuente: <a href="https://www.abc.es/espana/sahara-ceuta-melilla-frontera-marruecos-quiere-mover-20260823013246-nt.html">ABC</a></p>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/08/24/del-sahara-a-ceuta-y-melilla-la-frontera-que-marruecos-quiere-mover/">Del Sahara a Ceuta y Melilla, la frontera que Marruecos quiere mover</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Colombia / Cali: el terremoto que disputa el relato del orden y revela la autonomía popular</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/08/23/colombia-cali-el-terremoto-que-disputa-el-relato-del-orden-y-revela-la-autonomia-popular/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Aug 2026 14:05:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Organizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblo]]></category>
		<category><![CDATA[autonomia popular]]></category>
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		<category><![CDATA[solidaridad popular]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>23 de agosto de 2026<br />
Lo que nació como experiencia localizada de resistencia empezó a convertirse en un lenguaje nacional de solidaridad. No se contagió únicamente una emoción; se contagió una manera de organizar la vida.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/08/23/colombia-cali-el-terremoto-que-disputa-el-relato-del-orden-y-revela-la-autonomia-popular/">Colombia / Cali: el terremoto que disputa el relato del orden y revela la autonomía popular</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>23 de agosto de 2026</p>
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<p style="text-align: right;">Este artículo llegó a nuestra Redacción con un autor calificado como «Anónimo», pero rastreando en internet encontramos este artículo, con fecha 19 de agosto de 2026, firmado por Adolfo Alban:</p>
<div class="xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs x126k92a" style="text-align: right;">
<div dir="auto"><a href="https://www.facebook.com/adolfo.alban.1/posts/cali-el-terremoto-que-disputa-el-relato-del-orden-y-revela-la-autonom%C3%ADa-populari/10238500330301745/">Cali: el terremoto que disputa el relato del orden y revela la autonomía popular</a></div>
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<div class="x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs xtlvy1s x126k92a">
<div dir="auto" style="text-align: right;">Introducción. Cuando la tierra revela lo que ya existía.</div>
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<p>Esa forma de organización comenzó a irradiarse hacia otras ciudades y otros sectores sociales.</p>
<blockquote><p>Lo que nació como experiencia localizada de resistencia empezó a convertirse en un lenguaje nacional de solidaridad. No se contagió únicamente una emoción; se contagió una manera de organizar la vida.</p></blockquote>
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<div class="avatar-meta"><span class="author-title"> <a class="author-link" href="https://www.lapluma.net/author/anonimo/" rel="author"> Anónimo &#8211; Anonyme </a> </span> <span class="post-date"> <span class="posted-on"><a href="https://www.lapluma.net/2026/08/20/cali-autonomia/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2026-08-20T08:00:16+02:00">20 agosto, 2026</time></a></span> </span></div>
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<div class="box box-article">
<article id="post-87357" class="post-87357 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-editoriales-y-opiniones tag-abelardismo tag-autonomia-popular tag-resistencia tag-terremotos">
<div class="entry-content clearfix">
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<p><strong><em>Introducción. Cuando la tierra revela lo que ya existía</em></strong></p>
<p>Los terremotos no solo derrumban edificios; también ponen a prueba los relatos, las instituciones y las certezas sobre las que se sostiene una sociedad. Cuando la tierra se mueve, se revela quién organiza, quién cuida, quién llega primero y quién llega tarde. La catástrofe rompe la normalidad y deja al descubierto la verdadera infraestructura de un pueblo.</p>
<p>Esa infraestructura no está hecha de cemento ni de protocolos institucionales. Está hecha de relaciones. De confianzas acumuladas. De saberes que no aparecen en los manuales de emergencia pero que se activan con una velocidad que ninguna burocracia puede igualar. La pregunta que un terremoto deja no es cuántos edificios resistieron, sino qué tipo de tejido social estaba allí antes del derrumbe. Lo que ocurre después de la catástrofe no es improvisación: es la aparición visible de una trama que ya existía.</p>
<p>El 10 de agosto de 2026, a las 7:34 de la mañana, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia. En cuestión de segundos, Cali se convirtió en el epicentro del dolor: muertos, heridos, desaparecidos, edificios colapsados. Pero también en algo que ningún sismógrafo puede medir: la velocidad con la que un pueblo que ya sabía organizarse se puso en pie.</p>
<blockquote><p>Mientras las instituciones activaban protocolos, decretos y dispositivos de control, miles de personas ya estaban cocinando, rescatando, clasificando donaciones y organizando redes de ayuda. La ciudad reaccionó con una velocidad que no puede explicarse solo por la solidaridad espontánea.</p></blockquote>
<p>Cali respondió así porque ya había aprendido a organizarse. El estallido social de 2021 no dejó únicamente memoria política; dejó una memoria organizativa. Dejó capacidades colectivas, redes de confianza, infraestructuras populares y formas de coordinación territorial que permanecieron latentes y que el terremoto volvió a activar. Lo que vimos no fue el nacimiento de la solidaridad, sino la aparición visible de una autonomía que ya existía.</p>
<figure id="attachment_87360" class="wp-caption aligncenter" style="width: 650px;" aria-describedby="caption-attachment-87360">
<p><figure id="attachment_104893" aria-describedby="caption-attachment-104893" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-104893" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/Cali-autonomia-popular-768x432-1-300x169.png" alt="" width="650" height="366" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/Cali-autonomia-popular-768x432-1-300x169.png 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/Cali-autonomia-popular-768x432-1-585x329.png 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/08/Cali-autonomia-popular-768x432-1.png 768w" sizes="(max-width: 650px) 100vw, 650px" /><figcaption id="caption-attachment-104893" class="wp-caption-text"><span style="font-size: 12px;">Fresca mural militante sobre Cali en 2026: entre ruinas, redes barriales, ollas comunitarias y brigadas de ayuda, la organización popular aparece como una infraestructura de cuidado, memoria y autonomía frente a la catástrofe. La imagen contrapone la solidaridad colectiva y territorial a una lógica de orden basada en el control.</span></figcaption></figure></figure>
<p><strong><em>I. La memoria organizativa: el estallido que quedó bajo los escombros</em></strong></p>
<blockquote><p>La primera imagen que deja el terremoto no es la del derrumbe, sino la de la organización. En cuestión de horas comenzaron a funcionar ollas comunitarias, comedores barriales, brigadas de rescate, puntos de acopio, puestos de salud improvisados, cadenas de distribución de alimentos, herramientas, combustible, plantas eléctricas y medicamentos.</p></blockquote>
<p>Toda sociedad posee dos infraestructuras: la visible, hecha de cemento, presupuesto y jerarquías; y la invisible, hecha de confianza, memoria y cooperación. Los terremotos destruyen la primera y revelan la segunda.</p>
<p>Lo extraordinario no fue solo la ayuda, sino la coordinación. Los antiguos puntos de resistencia se transformaron en puntos críticos de atención. Las cocinas colectivas que alimentaron la protesta alimentaron ahora a los damnificados y voluntarios. Los barrios que durante el estallido aprendieron a abastecerse, comunicarse y protegerse mutuamente reprodujeron esas mismas lógicas en medio de la emergencia.</p>
<p>Aquí aparece una idea decisiva: las comunidades no improvisan desde cero. Recuerdan corporalmente cómo organizar una olla, cómo clasificar una donación, cómo distribuir recursos escasos, cómo confiar en el vecino, cómo actuar sin esperar autorización. Esa memoria práctica constituye una infraestructura invisible que solo se hace evidente cuando todo lo demás colapsa.</p>
<p>Esa infraestructura no se parece a las infraestructuras del Estado. No tiene planos, no tiene presupuesto, no tiene jerarquías definidas. Pero tiene algo que el Estado no tiene: capilaridad. Está pegada al territorio, anclada en los barrios, encarnada en personas que se conocen entre sí. Cuando la emergencia llega, esa capilaridad se convierte en velocidad. Mientras las instituciones deliberan, las redes ya están operando. Mientras los protocolos se activan, las ollas ya están hirviendo. Lo que desde fuera parece caos, desde dentro es la lógica de una organización que no necesita permiso para funcionar.</p>
<p>El estallido social produjo instituciones populares informales. Produjo competencias colectivas. Produjo una tecnología del cuidado. El terremoto simplemente retiró el velo y mostró que esa infraestructura seguía allí, disponible, lista para activarse.</p>
<p>Más aún: esa forma de organización comenzó a irradiarse hacia otras ciudades y otros sectores sociales. Lo que nació como experiencia localizada de resistencia empezó a convertirse en un lenguaje nacional de solidaridad. No se contagió únicamente una emoción; se contagió una manera de organizar la vida.</p>
<p>La solidaridad no se explica por la conmoción emocional. Se explica porque existe un saber previo. Un saber que no es teórico sino práctico:</p>
<blockquote><p>saber distribuir recursos escasos, saber coordinar sin jefe, saber decidir colectivamente en medio de la urgencia. Ese saber no nació del terremoto. El terremoto solo lo hizo visible. Y al hacerlo visible, lo convirtió en un modelo que otros territorios pueden replicar. No porque lo imiten emocionalmente, sino porque reconocen que allí hay una tecnología social que funciona.</p></blockquote>
<p>La racionalidad del orden no es ilegítima en sí misma; toda sociedad necesita coordinación, normas y capacidad institucional. Lo que el terremoto pone en cuestión es su pretensión de suficiencia. El orden descubre que no puede sostener la vida por sí solo. Necesita aquello que no produce: la confianza, la vecindad, la reciprocidad y el cuidado.</p>
<p><strong><em>II. La disputa por el sentido: el relato de las élites y el relato del pueblo</em></strong></p>
<p>Toda catástrofe es también una batalla narrativa. Mientras unos describen un desastre natural, otros reconocen un acontecimiento político. Mientras unos hablan de orden público, otros hablan de cuidado colectivo.</p>
<p>Las élites suelen presentar la solidaridad como un impulso moral, una virtud privada, un gesto humanitario. En ese relato, las ollas comunitarias son caridad, los centros de acopio son filantropía y el voluntariado es simple buena voluntad.</p>
<p>Pero la experiencia popular dice otra cosa:</p>
<blockquote><p>Allí donde una comunidad organiza alimentación, salud, logística, distribución y protección, aparece una forma de poder social. No se trata únicamente de ayudar; se trata de demostrar que existen capacidades colectivas capaces de sostener la vida sin esperar permanentemente la autorización del Estado.</p></blockquote>
<p>Por eso la disputa no es solo administrativa; es simbólica. De un lado aparece el uniforme, el decreto, el toque de queda, el control territorial, la jerarquía. Del otro aparecen el delantal de cocina, la pala, el abrazo, la brigada barrial, la cooperación y la confianza.</p>
<p>El conflicto no enfrenta simplemente a un alcalde con unos ciudadanos. Enfrenta dos racionalidades distintas: la racionalidad del orden y la racionalidad del cuidado.</p>
<p>La racionalidad del orden cree que el control es la condición de la seguridad. La racionalidad del cuidado cree que la relación es la condición de la vida. La primera funciona mediante la jerarquía y la coerción. La segunda funciona mediante la confianza y la reciprocidad. El terremoto no inventó esta oposición; la hizo explícita. Por eso la respuesta del Estado fue el toque de queda y el despliegue militar. Por eso la respuesta del pueblo fue la olla comunitaria y el abrazo. No son estrategias diferentes para el mismo fin. Son concepciones diferentes de lo que significa proteger la vida.</p>
<p>El alcalde Alejandro Eder no falla por sus decisiones particulares. Falla porque encarna una racionalidad que la ciudad ya ha dejado atrás. Su gobierno opera con la brújula del administrador: concibe el territorio como un problema a optimizar, la ciudadanía como un conjunto de conductas a regular y la autoridad como una distancia técnica. Pero la ciudad ya se mueve con otra sensibilidad: la del cuidado, forjada en el dolor compartido del estallido social y en la memoria de una autonomía que aprendió a organizarse sin pedir permiso.</p>
<p>Eder ha intentado mostrarse cercano, ensayar gestos de sensibilidad y ocupar el lugar del cuidador. Sin embargo, la apuesta está tan mediatizada, tan calculada, que se siente actuada. Y esa es su verdadera derrota: no un error de gestión, sino una pérdida de sintonía histórica. Su gramática política ya no coincide con el clima cultural de la ciudad que gobierna. Cali ya no espera gerentes que administren el orden; espera gobernantes capaces de acompañar la vida. Cali, después de 2021 y después del terremoto, ya no responde a esa frecuencia. Aprendió otra cosa: que la legitimidad nace del vínculo, no del protocolo; de la presencia, no del dispositivo; de la capacidad de cuidar, no solo de la capacidad de controlar.</p>
<p>El terremoto también transformó la sensibilidad colectiva. En medio de los escombros emergió una convicción profunda: toda vida importa. El anciano, el niño, el migrante, el vecino desconocido, el rescatista voluntario, la mujer que cocina, el joven que carga agua. También la mascota que quedó atrapada entre los escombros y cuya búsqueda, para muchas familias, fue tan urgente como la de un familiar. El terremoto no distinguió entre especies; la solidaridad tampoco.</p>
<blockquote><p>La solidaridad amplía el círculo de quienes merecen cuidado. Esa ampliación es un cambio cultural de enorme profundidad, porque rompe la vieja costumbre de aceptar que algunas vidas son sacrificables y otras no.</p></blockquote>
<p>La catástrofe tiene esa virtud: desordena las jerarquías de valor. En la normalidad, las vidas se ordenan según criterios que damos por naturales: clase, origen, edad, estatus. En la emergencia, esa jerarquía se disuelve. El cuerpo enterrado no pregunta qué tarjeta de crédito tiene su dueño. La mano que rescata no distingue entre vecino y desconocido. Lo que emerge es una igualdad práctica, no declarada, que se experimenta en el gesto concreto de sostener a otro. Esa igualdad no dura más que la emergencia. Pero deja una huella. Y esa huella es política: una memoria del mundo que podría existir.</p>
<p><strong><em>III. Lo que enseñan los terremotos: cuando cae el concreto y permanecen las relaciones</em></strong></p>
<p>Los grandes terremotos latinoamericanos muestran una constante: cuando el Estado se muestra insuficiente, lento o desbordado, las comunidades activan formas propias de organización.</p>
<p>México enseñó que una ciudadanía organizada puede convertirse en fuerza de rescate, coordinación y reconstrucción. El Eje Cafetero colombiano mostró que la reconstrucción requiere mucho más que recursos materiales: necesita tejido social sostenido en el tiempo. Venezuela recordó el costo humano que produce la erosión de las capacidades institucionales cuando la población debe asumir por sí misma tareas de supervivencia.</p>
<p>La enseñanza común es más profunda que cada caso particular. Los terremotos funcionan como experimentos extremos sobre la estructura real de una sociedad. Cuando los edificios caen, permanecen las relaciones. Cuando las oficinas colapsan, aparecen las redes. Cuando falla la administración, sobreviven los vínculos.</p>
<p>Lo que enseñan los terremotos es que la vulnerabilidad no se distribuye igual. Los edificios caen, pero no todos. Los cuerpos mueren, pero no todos. La clase, la raza, el barrio y el acceso a recursos determinan quién vive, quién muere y quién es rescatado primero.</p>
<p>Pero también enseña que existe una respuesta que no está determinada por esas jerarquías.</p>
<blockquote><p>La solidaridad popular es el antídoto contra la distribución desigual de la muerte. Cuando una comunidad se organiza para rescatar a todos, sin preguntar, está diciendo: la vida no se negocia.</p></blockquote>
<p>Las ciudades suelen medir su fortaleza por sus puentes, hospitales, vías y edificios. El terremoto obliga a medir otra cosa: la infraestructura social del cuidado. Esa infraestructura está hecha de confianza, cooperación, memoria organizativa, reciprocidad y capacidad de acción colectiva. Es menos visible que el cemento, pero mucho más resistente cuando el cemento se rompe.</p>
<p>Cali llega a este terremoto con una ventaja histórica singular: ya había entrenado colectivamente esas capacidades durante el estallido social. La emergencia no comenzó desde cero; comenzó desde una experiencia acumulada.</p>
<p>Esa ventaja no es fortuna. Es el resultado de una historia reciente de organización territorial que no fue destruida por la represión ni desactivada por el tiempo. Permaneció latente, como un músculo entrenado que espera la siguiente contracción. El estallido social no fue un momento aislado. Fue un laboratorio de autonomía. Y los laboratorios dejan equipamiento. No equipamiento material, sino equipamiento subjetivo: capacidad de decisión colectiva, hábito de asamblea, destreza logística, confianza horizontal. Ese equipamiento no aparece en los inventarios del Estado porque no pertenece al Estado. Pertenece al pueblo que aprendió a sobrevivir organizándose.</p>
<p>La diferencia entre una comunidad que reacciona y una comunidad que responde es la memoria organizativa.</p>
<p><strong><em>IV. El símbolo final: el cuartel y la Madre Tierra</em></strong></p>
<p>El nuevo gobierno de ultraderecha intenta imponer un relato fundado en el orden, la disciplina, la autoridad vertical y la militarización del territorio. El símbolo es el cuartel. El poder aparece como mando, control y obediencia.</p>
<p>El terremoto introduce otro símbolo completamente distinto: la Madre Tierra.</p>
<p>La Tierra recuerda algo que ningún decreto puede controlar. Nos recuerda que somos vulnerables, interdependientes y habitantes del mismo cuerpo común. Frente al cuartel, que organiza mediante jerarquía, la Tierra organiza mediante relación. Frente a la guerra, el cuidado. Frente al enemigo interno, el vecino que busca al otro entre los escombros.</p>
<p>La Madre Tierra no es un símbolo decorativo. Es una interpelación. Nos dice que nuestra relación con el mundo no es de dominio sino de pertenencia. Que la tierra no es un recurso para explotar sino un cuerpo del que formamos parte. Y que cuando ese cuerpo se sacude, lo que nos sacude a nosotros no es un fenómeno físico, sino una verdad política: no hay soberanía sin cuidado. No hay control que valga cuando la tierra habla. El cuartel puede organizar la represión, pero no puede organizar la vida. Solo el tejido social puede hacer eso.</p>
<blockquote><p>Desde una mirada profundamente latinoamericana e indígena, la Madre Tierra no es una metáfora romántica. Es una pedagogía política. Nos enseña que la supervivencia depende del tejido, no de la dominación; de los lazos, no de la separación; de la comunidad, no del aislamiento.</p></blockquote>
<p>El terremoto no solo derrumba edificios; despierta un organismo social. Activa una inteligencia colectiva, una vigilancia mutua, una disposición a cuidar y ser cuidado. Ese organismo permanece después de la emergencia. Queda atento, disponible, organizado. Y esa permanencia es la forma más profunda de la autonomía popular.</p>
<p><strong><em>V. La ciudad que se salvó antes que el Estado</em></strong></p>
<p>Lo que ocurrió en Cali no puede reducirse a una reacción solidaria frente a una catástrofe. Fue la manifestación visible de una capacidad histórica construida durante años de organización territorial, protesta, resistencia y cuidado mutuo.</p>
<p>El terremoto derrumbó edificios, pero también derrumbó el relato según el cual la salvación siempre viene desde arriba. Cali no esperó permiso para organizarse. No esperó autorización para cocinar, rescatar, distribuir, cuidar.</p>
<p>Ese es el verdadero terremoto cultural.</p>
<p>La solidaridad ampliada no es caridad. Es una forma de autonomía. Es la afirmación de que un pueblo que ha aprendido a organizarse posee una infraestructura política y moral capaz de sostener la vida incluso cuando las instituciones vacilan.</p>
<blockquote><p>La Madre Tierra nos recordó que ninguna sociedad se salva únicamente por sus ejércitos, sus decretos o sus edificios. Se salva por la calidad de sus relaciones. Por la fuerza de sus tejidos. Por la profundidad de sus lazos.</p></blockquote>
<p>Y quizá esa sea la lección más importante que deja Cali para Colombia: un país comienza a transformarse cuando entiende que cuidar al otro no es un acto de compasión, sino la forma más profunda de construir poder colectivo. Cuando toda vida importa, no solo durante el terremoto ni durante la reconstrucción, sino en la lucha cotidiana por un país para todos.</p>
<p>Eso es lo que el terremoto deja en claro: que ningún gobierno, por más militarizado que esté, puede reemplazar el vínculo. Que ninguna ultraderecha, por más símbolos de orden que despliegue, puede clausurar la memoria organizativa de un pueblo. La Madre Tierra no pide permiso para recordarnos que somos cuerpos compartidos, destinos entrelazados, fragilidades comunes. Y los pueblos que han aprendido a cuidarse no olvidan esa lección. La convierten en músculo. La convierten en territorio. La convierten en vida.</p>
<p>Quizquiz, Agosto/ 2026, <strong>Puerto Resistencia</strong></p>
<p><strong><a href="https://www.lapluma.net/fr/2026/08/20/cali-autonomia/">Français</a> – <a href="https://tlaxcalaitaliano.substack.com/p/cali-colombia-il-terremoto-che-sfida">Italiano</a></strong></p>
<p>*Fuente para <em><strong>piensaChile</strong></em>: <a href="https://www.lapluma.net/2026/08/20/cali-autonomia/?utm_source=substack&amp;utm_medium=email">LaPluma</a></p>
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		<title>«Mapocho Incaico»</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/08/23/mapocho-incaico/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Aug 2026 11:21:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
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		<category><![CDATA[tawantinsuyo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>23 de agosto de 2026<br />
"Santiago de Chile no fue fundada desde cero en un espacio vacío, sino sobre un consolidado y estratégico centro político, administrativo y ceremonial incaico que pertenecía al Tawantinsuyo"</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>23 de agosto de 2026</p>
<p><mark class="HxTRcb" data-sfc-root="ep" data-wiz-uids="kRMspc_w" data-ved="2ahUKEwitxuGey7aWAxWfSvEDHfZ9DMcQuJAPeggIAggBCAkQAg" data-complete="true" data-sae="" data-sfc-inited="2" data-copy-service-computed-style="font-family: Google Sans, Arial, sans-serif; font-size: 16px; font-weight: 500; margin: 0px; text-decoration: rgb(10, 10, 10); border-bottom: 0px rgb(10, 10, 10);"><span style="background-color: #ffffff;">La tesis del «Mapocho Incaico» desarrollada por el arqueólogo chileno Rubén Stehberg (junto al historiador Gonzalo Sotomayor) demuestra que </span></mark></p>
<blockquote><p><mark class="HxTRcb" data-sfc-root="ep" data-wiz-uids="kRMspc_w" data-ved="2ahUKEwitxuGey7aWAxWfSvEDHfZ9DMcQuJAPeggIAggBCAkQAg" data-complete="true" data-sae="" data-sfc-inited="2" data-copy-service-computed-style="font-family: Google Sans, Arial, sans-serif; font-size: 16px; font-weight: 500; margin: 0px; text-decoration: rgb(10, 10, 10); border-bottom: 0px rgb(10, 10, 10);"><span style="background-color: #ffffff;">Santiago de Chile no fue fundada desde cero en un espacio vacío, sino sobre un consolidado y estratégico centro político, administrativo y ceremonial incaico que pertenecía al Tawantinsuyo</span><!--TgQPHd|||[[]]--></mark></p></blockquote>
<p>Las excavaciones arqueológicas en la Plaza de Armas, la Catedral Metropolitana y el Museo Precolombino revelaron restos que confirman que allí operaba la sede del poder inca. El gobernador inca local, Quilicanta, ejercía funciones desde este núcleo.</p>
<p>Stehberg señala que cerca del año 1400 se produjo una gran alianza entre los habitantes locales (la Cultura Aconcagua o «Mapochoes») y los delegados del Imperio Inca. Esta coexistencia dio paso a una intensa modernización del valle.</p>
<p>El Tawantinsuyo transformó la cuenca del Maipo-Mapocho mediante la construcción de al menos 30 grandes acequias y canales (sumando unos 250 km de extensión), lo que habilitó la agricultura masiva y la introducción de ganadería de camélidos (llamas y alpacas).</p>
<p>El asentamiento estaba plenamente integrado al imperio a través del Camino del Inca (<em class="eujQNb" data-sfc-root="ep" data-complete="true" data-copy-service-computed-style="font-family: Google Sans, Arial, sans-serif; font-size: 16px; font-weight: 400; margin: 0px; text-decoration: rgb(10, 10, 10); border-bottom: 0px rgb(10, 10, 10);">Qhapaq Ñan<!--TgQPHd|||[]--></em>), cuyos trazados sirvieron posteriormente de base para las vías coloniales y modernas (como la actual Carretera 5 Norte).</p>
<p>El 11 de junio de 1541, en coincidencia con el solsticio de invierno indígena, Pedro de Valdivia fue nombrado gobernador en un edificio público incaico conocido como el Tambo Grande, destituyendo formalmente a Quilicanta y marcando el traspaso definitivo de poder a manos españolas.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Mapocho incaico, con Rubén Stehberg | La Ruta Secreta" src="https://www.youtube.com/embed/9wOAyXrp6ks" width="780" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" data-mce-type="bookmark" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<h3>Más sobre el tema:</h3>
<p><iframe loading="lazy" title="Charla: «El valle del Mapocho en la esfera del Tawantinsuyu»" src="https://www.youtube.com/embed/JYQMz_RS4AM" width="780" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" data-mce-type="bookmark" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<div>
<p class="trans-title">Inca of southern Mapocho: The Tawantinsuyu between Maipo river and the Angostura mountain range</p>
</div>
<div class="autores">
<p class="author"><span class="author-name">Rubén Stehberg</span><sup><a href="https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-68942021000200079&amp;script=sci_arttext#aff1">1</a>  </sup><br />
<span class="contribid"><img src="https://www.scielo.cl/img/orcid.png" /><a href="https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-68942021000200079&amp;script=sci_arttext" target="_blank" rel="noopener">http://orcid.org/0000-0003-2276-846X</a></span></p>
<p class="author"><span class="author-name">Gonzalo Osorío</span><sup><a href="https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-68942021000200079&amp;script=sci_arttext#aff2">2</a>  </sup><br />
<span class="contribid"><img src="https://www.scielo.cl/img/orcid.png" /><a href="https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-68942021000200079&amp;script=sci_arttext" target="_blank" rel="noopener">http://orcid.org/0000-0001-5678-7787</a></span></p>
<p class="author"><span class="author-name">Juan Carlos Cerda</span><sup><a href="https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-68942021000200079&amp;script=sci_arttext#aff3">3</a>  </sup><br />
<span class="contribid"><img src="https://www.scielo.cl/img/orcid.png" /><a href="https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-68942021000200079&amp;script=sci_arttext" target="_blank" rel="noopener">http://orcid.org/0000-0002-7858-1680</a></span></p>
</div>
<div class="autores"></div>
<p class="aff"><a name="aff1"></a><sup>1</sup> Rubén Stehberg, Sociedad Chilena de Arqueología, Chile. E-mail: Stehberg.ruben@gmail.com.</p>
<p class="aff"><a name="aff2"></a><sup>2</sup> Gonzalo Osorio, Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Chile. E-mail: carlososorio@uchile.cl.</p>
<p class="aff"><a name="aff3"></a><sup>3</sup> Juan Carlos Cerda, I. Municipalidad de San Felipe, Chile. E-mail: cerda.juan@gmail.com.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Maher al-Charif: “El sionismo se inscribe en el marco del proyecto colonial europeo”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Aug 2026 18:11:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Colonialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Palestina]]></category>
		<category><![CDATA[Sionismo]]></category>
		<category><![CDATA[colonialismo]]></category>
		<category><![CDATA[maher al-charif]]></category>
		<category><![CDATA[nada yafi]]></category>
		<category><![CDATA[proyecto colonial europeo]]></category>
		<category><![CDATA[sionismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>22 de agosto de 2026<br />
Theodor Herzl había barajado otras opciones distintas de Palestina para su proyecto: Argentina, el desierto del Sinaí o incluso Uganda.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/08/22/maher-al-charif-el-sionismo-se-inscribe-en-el-marco-del-proyecto-colonial-europeo/">Maher al-Charif: “El sionismo se inscribe en el marco del proyecto colonial europeo”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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<p>El debate sobre el sionismo, que volvió a cobrar fuerza en Occidente, podría hacer pensar en una simple extensión de la “cuestión judía” surgida en Europa en el siglo XIX, de la que los palestinos fueron los grandes ausentes. En su ensayo <i>Fil-fikr Al-Sahyūnī: Al-Sahyūnīya wa mawaqifihā min Al ʿarab Al-falastīnīyyīn,</i> (“Sobre el pensamiento sionista. El sionismo frente a los árabes palestinos”), el historiador palestino Maher al-Charif hace un análisis de la dinámica que llevó al pensamiento sionista a su forma actual. Y sitúa a los palestinos en el centro de la cuestión. Entrevista.</p>
<nav id="breadcrumbs"><time class="published" datetime="2026-07-24T07:57:07Z">24 de julio de 2026</time></nav>
<nav class="themes_article article"></nav>
<section id="texte_principal" class="colonnes_texte entry-content">
<div class="col_unique">
<aside id="infos">Traducido del francés por Ignacio Mackinze</p>
<figure class="spip_document_13936 spip_documents spip_documents_center" data-w="false"><a class="fond mediabox" href="https://orientxxi.info/IMG/jpg/_2_.jpg" type="image/jpeg" data-photo-w="1016" data-photo-h="680"> <picture class="conteneur_image_responsive_h"><img class="image_responsive" src="https://orientxxi.info/local/cache-responsive/cache-320/b63cbc2c1ef98dafd4c1735ed214b25e.jpg.webp?1783071936" alt="Couverture de livre en arabe sur la résistance palestinienne, texte central." data-src="IMG/jpg/_2_.jpg" data-l="1016" data-h="680" data-tailles="[\&quot;160\&quot;,\&quot;320\&quot;,\&quot;640\&quot;,\&quot;1280\&quot;,\&quot;1920\&quot;]" data-autorisees_webp="{&quot;160&quot;:{&quot;1&quot;:&quot;local\/cache-responsive\/cache-160\/b63cbc2c1ef98dafd4c1735ed214b25e.jpg.webp?1783071936&quot;,&quot;2&quot;:&quot;local\/cache-responsive\/cache-320\/b63cbc2c1ef98dafd4c1735ed214b25e.jpg.webp?1783071936&quot;},&quot;320&quot;:{&quot;1&quot;:&quot;local\/cache-responsive\/cache-320\/b63cbc2c1ef98dafd4c1735ed214b25e.jpg.webp?1783071936&quot;,&quot;2&quot;:&quot;local\/cache-responsive\/cache-640\/b63cbc2c1ef98dafd4c1735ed214b25e.jpg.webp?1783071937&quot;},&quot;640&quot;:{&quot;1&quot;:&quot;local\/cache-responsive\/cache-640\/b63cbc2c1ef98dafd4c1735ed214b25e.jpg.webp?1783071937&quot;,&quot;2&quot;:&quot;local\/cache-responsive\/cache-1016\/b63cbc2c1ef98dafd4c1735ed214b25e.jpg.webp?1783071937&quot;},&quot;1016&quot;:{&quot;1&quot;:&quot;local\/cache-responsive\/cache-1016\/b63cbc2c1ef98dafd4c1735ed214b25e.jpg.webp?1783071937&quot;,&quot;2&quot;:&quot;local\/cache-responsive\/cache-1016\/b63cbc2c1ef98dafd4c1735ed214b25e.jpg.webp?1783071937&quot;}}" /></picture> </a><figcaption class="spip_doc_intitules spip_doc_intitules_top">
<div class="spip_doc_descriptif crayon document-descriptif-13936 ">في الفكر الصهيوني الصهيونية وموقفها من العرب الفلسطينيين لماهر الشريف مؤسسة الدراسات الفلسطينية، 2025</div>
</figcaption></figure>
<p><i>Fil-fikr Al-Sahyūnī : Al-Sahyūnīya wa mawaqifihā min Al ʿarab Al-falastīnīyyīn ī</i><br class="manualbr" />(“Sobre el pensamiento sionista. El sionismo frente a los árabes palestinos”)<br class="manualbr" />de Maher al-Charif<br class="manualbr" />2025<br class="manualbr" />Institute for Palestine Studies</p>
</aside>
<div class="texte_article">
<p><strong>Nada Yafi: No hay duda de que este libro sobre el sionismo no es el primero que adopta un punto de vista palestino. ¿En qué se distingue entonces del resto?</strong></p>
<p><strong>Maher al-Charif:</strong> Hace varias décadas, un reconocido historiador, Walid Khalidi, que falleció el 8 de marzo de 2026 y fue uno de los fundadores del Instituto de Estudios Palestinos, en 1963, se dedicó a estudiar ese pensamiento y refutó sus postulados fundadores. Así, en 1958 publicó un artículo en inglés titulado “¿Por qué se fueron los palestinos?”, en el que deconstruye el rumor israelí de que los palestinos habrían abandonado su patria en respuesta a llamados radiales de dirigentes árabes [1]. También podría mencionar las contribuciones en ese campo de investigación de Anis Sayigh (1931-2009), Sabri Jiryis (1938-), Nur Masalha (1957-), Edward Said (1935-2003) y Rashid Khalidi (1948-).</p>
<p>Empecé a escribir este libro al comienzo de esa guerra que un amplio consenso ahora designa como “el genocidio de la Franja de Gaza”, y que se basaba en una deshumanización de los palestinos, considerados por los dirigentes israelíes como pertenecientes a una civilización inferior. Me estimuló la siguiente pregunta: estos posicionamientos de Israel, ¿son un hecho coyuntural, nacido de la sed de venganza por el ataque del 7 de octubre de 2023 del movimiento Hamás, o más bien se inspiran en el pensamiento sionista que surge en la literatura de fines del siglo XIX?</p>
<p>Mi libro tiene la particularidad de inscribirse en el campo de la historia de las ideas y de su evolución, no trata sobre los acontecimientos políticos salvo cuando echan luz sobre el pensamiento en cuestión y su asimilación. También se distingue de los otros trabajos por la amplitud del período estudiado, desde la década de 1840 hasta nuestros días, así como por el examen de las diferentes corrientes del sionismo y de su evolución histórica hasta nuestros días.</p>
<p><strong>N. Y. : Su libro vuelve a colocar el pensamiento sionista en el contexto del pensamiento colonial europeo, del cual habría surgido. ¿Cómo es el vínculo entre el sionismo y el colonialismo europeo?</strong></p>
<p><strong>M. A.-C. : </strong> Desde sus orígenes, el sionismo se inscribe en el marco del proyecto colonial europeo, y está basado principalmente en un racismo que ignora los derechos de los nativos y sus aspiraciones. El pensamiento de Theodor Herzl no puede disociarse de la visión colonialista de su época: así, en su libro El Estado judío, publicado en 1896, presenta las ventajas comparativas entre Argentina y Palestina, indica que la elección de un Estado judío en Palestina significaría para Europa “un fragmento de muralla contra Asia y el puesto de avanzada de la civilización contra la barbarie”. Esa idea de un conflicto entre la “civilización” y la “barbarie” siempre está presente en el discurso sionista, sobre todo en los discursos de Benjamín Netanyahu de los últimos años.</p>
<p>Aunque Herzl no haya mencionado a los habitantes originarios de Palestina en El Estado judío y no haya abordado la “cuestión árabe”, su adhesión al discurso de la “supremacía” europea aparece claramente en su novela utópica Altneuland, publicada en 1902 [2]. Allí afirma que los inmigrantes judíos europeos llevarían “progreso” –encarnado en “la riqueza, la propiedad y la salud”– a un país considerado como “atrasado”. También destaca las ventajas y los beneficios económicos que obtendrían los árabes del desarrollo rápido que generaría la inmigración judía. “Nosotros, los judíos, hemos aportado cultura y civilización”, declara uno de los personajes de la novela, mientras que Rachid Bey, que simboliza a los árabes, afirma: “Los judíos fueron la causa de nuestra prosperidad. ¿Por qué tendríamos que odiarlos o tenerles resentimiento? Viven con nosotros como hermanos. ¿Qué motivo tendríamos para detestarlos?”.</p>
<blockquote>
<aside class="spip_dame">Theodor Herzl había barajado otras opciones distintas de Palestina para su proyecto: Argentina, el desierto del Sinaí o incluso Uganda.</aside>
</blockquote>
<p>Por otra parte, lo que puede confirmar el hecho de que el sionismo solo era una expresión entre otras del movimiento colonial europeo, en busca de un territorio para colonizar, es que, para su proyecto, Theodor Herzl había estudiado otras opciones además de Palestina: Argentina, el desierto del Sinaí e incluso Uganda. Hasta había aceptado esa última propuesta en 1903, cuando el ministro británico de las colonias, Joseph Chamberlain, se la presentó para un posible hogar nacional judío, en particular después de la nueva ola de pogromos contra los judíos en Rusia. Sabemos que Herzl había convencido a la mayoría de los participantes del Sexto Congreso Sionista, celebrado en 1903, de enviar una misión de expertos a África Oriental para estudiar las condiciones de una futura implantación judía. Sin embargo, tras su muerte, el 3 de julio de 1904, el proyecto ugandés no prosperó y se privilegió la opción palestina.</p>
<p>Si bien algunos pioneros del sionismo, como el filósofo Martin Buber, expresaron la idea de un vínculo entre los judíos y oriente, y el deseo de que los judíos de Palestina sirvieran como eslabón entre Oriente y Occidente, la mayoría de ellos atribuía la “superioridad civilizacional de los judíos” a su vinculación con Occidente. Así, para Vladímir Yevgénievich Jabotinsky, los judíos no tenían nada en común con lo que se designa con el término “oriental”. Desde su punto de vista, Oriente había quedado “sometido al yugo del despotismo” y buscaba “introducir la religión en todos los ámbitos de la vida civil”. Allí, las mujeres estaban sometidas al “instrumento de dominación más potente y trágico utilizado por Oriente: la poligamia, el harén y el velo” [3].</p>
<p><strong>N. Y. :Su libro también revela constantes en el pensamiento sionista, no solo a lo largo del tiempo, sino también a través de las diversas corrientes del sionismo.</strong></p>
<p><strong>M. A.-C. : </strong> Las investigaciones que he realizado me llevaron a constatar que las divergencias entre las diferentes corrientes del sionismo eran más de forma que de fondo. Todas las corrientes coinciden en la idea de que los judíos del mundo constituyen una nación que se vio obligada a abandonar la “tierra de Israel” hace más de dos mil años. Para ellas, el sionismo es un proyecto que apunta a salvar a los judíos de los peligros del antisemitismo y a llevarlos nuevamente, al reunirlos, a su “patria” histórica, por medio de la apropiación de la tierra y la implantación. Consideran además la Torá como un “título de propiedad” de esa tierra, en la cual el hebreo debe ser la lengua predominante.</p>
<blockquote>
<aside class="spip_dame">Cuando el sionismo se enfrentó a la «cuestión árabe», surgieron divergencias sobre la forma de abordarla.</aside>
</blockquote>
<p>También existía una especie de consenso entre esas corrientes respecto del hecho de que los inmigrantes judíos iban a llevar el desarrollo a Palestina en el ámbito económico y social, lo que, desde su punto de vista, sería motivo de interés para los habitantes árabes.</p>
<p>Cuando el sionismo se enfrentó a la “cuestión árabe”, aparecieron divergencias respecto de la manera de abordarla. Una primera corriente defendía la idea de la transferencia de los habitantes nativos del país, por las buenas o por las malas, mientras que una segunda corriente les proponía a los árabes palestinos “vencidos o resignados” elegir entre dos opciones: ya sea volverse una minoría con derechos cívicos y una amplia autonomía en la gestión de los asuntos dentro del Estado judío, o emigrar voluntariamente para ejercer sus derechos nacionales fuera de Palestina. Esa es sobre todo la posición planteada por Vladímir Yevgénievich Jabotinsky en su célebre ensayo <i>The Iron Wall,</i> publicado en 1923 (<i>El muro de hierro</i>). Una tercera corriente, marginal, defendía por su parte la idea de una coexistencia con los árabes palestinos en el marco de un Estado binacional basado en derechos diferentes para ambos pueblos: derechos nacionales históricos para los judíos, y un simple derecho de residencia para los palestinos.</p>
<p><strong>N. Y. :Hay quienes afirman que el sionismo era en sus orígenes un movimiento laico, antes de la deriva hacia un fanatismo religioso que poco a poco se infiltró en el ejército, los servicios de inteligencia y la sociedad.</strong></p>
<p><strong>M. A.-C. : </strong> El proyecto de Theodor Herzl era el de un Estado laico basado en la separación entre la religión y el Estado, como afirmó en <i>El Estado judío</i> y en su novela utópica <i>Altneuland.</i> Sin embargo, evitaba cualquier ruptura con el mundo religioso y subrayaba que el sionismo “significa un retorno a la religión judía incluso antes de ser un retorno al país de los judíos”.</p>
<p>Así que el sionismo nunca fue un movimiento verdaderamente laico. Consideraba la religión judía como un componente esencial de la “identidad judía” y estimaba que la Torá había preservado la existencia de la nación judía. Esa idea era la base común de la alianza entre corrientes laicas y religiosas a partir de 1902. Así, el rabino lituano Yitzchak Yaacov Reines, fundador del movimiento Mizrachi –central en la corriente del sionismo religioso– era un fiel aliado de Herzl. Buscaba conciliar, por un lado, una aspiración nacional con miras a establecer un Estado judío por medio de la intervención humana y, por el otro, una fe que prohibiera que los hombres intervinieran en la voluntad divina o realizaran ellos mismos la “redención”.</p>
<blockquote>
<aside class="spip_dame">Esta laicidad ambigua ha constituido el caldo de cultivo en el que se han desarrollado las corrientes religiosas.</aside>
</blockquote>
<p>Esa alianza entre laicos y religiosos se manifestó claramente luego de la creación del Estado de Israel. Así, David Ben-Gurión decidió que la primera Knéset, a comienzos de enero de 1949, no adoptara una Constitución escrita y de ese modo respondiera al deseo de los círculos religiosos, para quienes la Torá representa la única Constitución legítima. Para integrar a los grupos religiosos dentro del nuevo Estado, Ben-Gurión hizo varias concesiones referidas a las relaciones entre la religión y el poder político.</p>
<p>Esa laicidad ambigua, adoptada por el “sionismo socialista”, cuyos orígenes se remontan a Ben-Gurión, así como por el sionismo de derecha nacionalista heredero de Vladímir Yevgénievich Jabotinsky fue tierra fértil para que se desarrollaran las corrientes religiosas. Estas hoy están representadas, por un lado, por los partidos ultraortodoxos (<i>Haredim</i><sup class="ref_note"><a id="nh2-4" class="spip_note" title="Que significa “el que teme a Dios” en hebreo." href="https://orientxxi.info/Maher-al-Charif-El-sionismo-se-inscribe-en-el-marco-del-proyecto-colonial#nb2-4" rel="appendix">4</a></sup>) y, por el otro, por los partidos del sionismo religioso, y son fuerzas que ahora tienen una influencia considerable en la vida política israelí.</p>
<p><strong>N. Y. : ¿Hasta qué punto tiene asidero la afirmación de que el sionismo era en sus orígenes una ideología socialista?</strong></p>
<p><strong>M. A.-C. : </strong> Abordé la cuestión del carácter “socialista” del sionismo en mi libro examinando las posiciones de cuatro de sus primeros representantes: Itzjak Ben-Zvi, Aaron David Gordon, David Ben-Gurión y Berl Katznelson. Itzjak Ben-Zvi hacía primar el nacionalismo sobre el socialismo. Justificaba la política del “trabajo hebreo” exclusivo y negaba la existencia de un proletariado árabe con el que se pudiera establecer una cooperación basada en el principio de “solidaridad proletaria internacional”.</p>
<p>Con respecto a Aaron David Gordon, teórico de lo que podría llamarse un “socialismo nacional”, fue el primero en formular el principio del derecho a la posesión de la tierra derivado del trabajo realizado sobre ella. La tierra “pertenece al pueblo que soporta por ella los más grandes sacrificios”, decía Gordon<sup class="ref_note"><a id="nh2-5" class="spip_note" title="In Sionismes, Textes fondamentaux, op. cit., pp. 391-393." href="https://orientxxi.info/Maher-al-Charif-El-sionismo-se-inscribe-en-el-marco-del-proyecto-colonial#nb2-5" rel="appendix">5</a></sup>. Se adquiría “por el sudor en la frente” pero también por la conciencia de poseer un “derecho” de propiedad. Con el tiempo, Gordon asoció los “derechos históricos de los judíos” en Palestina a la Torá: “Con la tierra de Israel tenemos un contrato que nada ni nadie puede anular; es un contrato eterno. Y estoy hablando de la Torá”.</p>
<blockquote>
<aside class="spip_dame">Berl Katznelson rechazaba la idea de que pudiera existir en la «tierra de Israel» dos movimientos nacionales con un derecho igualmente legítimo a reclamar esa tierra.</aside>
</blockquote>
<p>Desde la misma perspectiva, David Ben-Gurión estimaba<sup class="ref_note"><a id="nh2-6" class="spip_note" title="In Ben-Gurión, Mémoires, Israël avant Israël, Grasset, 1974, pp. 80-81." href="https://orientxxi.info/Maher-al-Charif-El-sionismo-se-inscribe-en-el-marco-del-proyecto-colonial#nb2-6" rel="appendix">6</a></sup> que los árabes eran “incapaces de valorizar las tierras” de la “tierra de Israel” y que su presencia allí no era “productiva”. Desde su visión, esa tierra estaba esperando un pueblo desarrollado y entusiasta, rico en recursos materiales y espirituales, armado de ciencia y de técnicas modernas para arraigarse allí y “regar el desierto, hacer florecer las colinas estériles, enriquecer una tierra agotada, volver fértiles las arenas y transformar las ruinas en jardines”.</p>
<p>Ben-Gurión afirmaba también que los sionistas “socialistas”, al contrario de los métodos de los colonizadores europeos, no pedían Palestina para oprimir a los árabes ni para encontrar mercados a los productos de las industrias judías de la diáspora. Lo que reivindicaban, según él, era una patria. Y esa patria solo podía obtenerse cuando la mayoría de sus trabajadores y de sus defensores fueran judíos: “la verdadera conquista de Palestina se hará por medio del trabajo”<sup class="ref_note"><a id="nh2-7" class="spip_note" title="In Sionismes, Textes fondamentaux, op. cit., pp. 182-183." href="https://orientxxi.info/Maher-al-Charif-El-sionismo-se-inscribe-en-el-marco-del-proyecto-colonial#nb2-7" rel="appendix">7</a></sup>.</p>
<p>Quien expresó de la manera más clara esa forma de sionismo “socialista” es sin embargo Berl Katznelson. Rechazaba la idea de que pudieran existir en “tierra de Israel” dos movimientos nacionales que dispusieran de un derecho igualmente legítimo para reivindicar la tierra. También se negaba a considerar al movimiento árabe como un movimiento antimperialista y no excluía la idea de una transferencia de la población árabe de Palestina. Estimaba que, del mismo modo que un trabajador agrícola árabe podía ser despedido de una hacienda judía, incluso después de haber trabajado allí muchos años, a condición de que recibiera una indemnización, también era posible desplazar a las poblaciones árabes “siempre y cuando se compensaran sus derechos individuales”<sup class="ref_note"><a id="nh2-8" class="spip_note" title="Citado en Zeev Sternhel, Aux origines d’Israël, Entre nationalisme et (…)" href="https://orientxxi.info/Maher-al-Charif-El-sionismo-se-inscribe-en-el-marco-del-proyecto-colonial#nb2-8" rel="appendix">8</a></sup>, que no incluían, según el propio Katznelson, los derechos nacionales. Esa migración podía preverse con la condición de que se efectuara “con su consentimiento”.</p>
<p><strong>N. Y. : ¿No cree que, si Isaac Rabin no hubiera sido asesinado, la situación hoy sería diferente?</strong></p>
<p><strong>M. A.-C. : </strong> No hay duda de que, cuando aceptó los Acuerdos de Oslo, Isaac Rabin deseaba sellar una paz con los palestinos. ¿Pero de qué paz hablábamos? De una paz que perpetuaría la ocupación, privaría a los palestinos de su soberanía sobre su tierra y de la posibilidad de fundar su propio Estado independiente.</p>
<p>Claro que Rabin reconoció a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y aceptó negociar con ella, aunque no reconoció los derechos nacionales del pueblo palestino. Es lo que revela la carta, irrisoria en cuanto a su contenido, que le envió a Yasir Arafat el 10 de septiembre de 1993 en respuesta a la que le había enviado Arafat el día anterior.</p>
<p>Lo que había incitado a Rabin a reconocer a la OLP y a sellar un acuerdo con ella era sobre todo su voluntad de eximir a Israel de sus responsabilidades directas hacia la población palestina en los territorios ocupados, reducir el costo de la ocupación y evitar la anexión de los territorios palestinos para mantener el carácter “judío y democrático” del Estado de Israel. Lo motivaba el hecho de que la OLP, debilitada luego de la crisis del Golfo (1990-1991), conservaba legitimidad en Cisjordania y en la Franja de Gaza, y contaba con un aparato militar y administrativo capaz de manejar los asuntos de la población palestina y contribuir al mantenimiento de la seguridad, aunque sin ejercer una verdadera soberanía sobre el territorio.</p>
<blockquote>
<aside class="spip_dame">Rabin nunca habló de un Estado palestino.</aside>
</blockquote>
<p>Por otra parte, contrariamente a la idea ampliamente extendida de que los Acuerdos de Oslo traducían la voluntad común de la OLP y del gobierno israelí de llegar a una solución basada en “dos Estados para dos pueblos” según el principio de “la tierra contra la paz”, Rabin nunca habló de un Estado palestino. Un mes antes de su asesinato, mencionaba más bien un acuerdo transitorio que les permitiría a los palestinos administrar sus asuntos por su cuenta, mientras que el gobierno israelí conservaría la responsabilidad de la seguridad de las colonias y de los colonos, y mantendría su control en todos los puestos fronterizos, así como en “Jerusalén unificada”.</p>
<p>El 25 de febrero de 1994, cuando el militante kahanista Baruch Goldstein disparó con un arma automática contra fieles palestinos en la Tumba de los Patriarcas en Hebrón y mató a 29 personas e hirió a 125, muchos en Israel le pidieron a Rabin que prohibiera que los colonos portaran armas y que abandonaran la ciudad de Hebrón. Rabin se negó a responderles favorablemente, lo que revela su verdadera posición sobre la colonización de Cisjordania ocupada.</p>
<p>Por todos estos motivos, no se puede afirmar que si Isaac Rabin no hubiera sido asesinado, las relaciones entre palestinos e israelíes serían hoy fundamentalmente diferentes.</p>
<p><strong>N. Y. : ¿Cuáles son los hitos de la historia que llevaron al sionismo a su expresión actual?</strong></p>
<p><strong>M. A.-C. : </strong> El sionismo atravesó varios momentos decisivos a lo largo de su larga historia. Me detendré brevemente en cuatro de ellos.</p>
<p>El primero ocurre luego de la aprobación, por parte de la Asamblea General, del Plan de las Naciones Unidas para la partición de Palestina, el 29 de noviembre de 1947. Cuando la dirección sionista, liderada por David Ben-Gurión, comprendió que esa resolución significaba que el Estado judío incluiría una importante minoría árabe que representaba a más del 40% de la población, pasó del estado de reflexión de proyectos de transferencia de población a la puesta en marcha de los mismos. Así, logró transferir entre 750.000 y 800.000 palestinas y palestinos.</p>
<p>El segundo hito fue la guerra de junio de 1967. Después de la clara victoria militar israelí, el gobierno de “unión nacional” encabezado por el laborista Levi Eshkol impuso una política de hecho consumado en los territorios árabes ocupados. Se encargó de fundar colonias judías en nombre de los derechos históricos del pueblo judío sobre el conjunto de la “tierra de Israel”.</p>
<blockquote>
<aside class="spip_dame"><strong>La ambición de establecer el «Gran Israel».</strong></aside>
</blockquote>
<p>El tercer acontecimiento clave fue la victoria electoral de la derecha nacionalista dirigida por Menájem Beguín en las elecciones legislativas del 17 de mayo de 1977. Esa corriente accedía al poder por primera vez en su historia. Esa victoria fortaleció las tendencias agresora y expansionista del Estado de Israel, a través de la extensión de la colonización en los territorios palestinos, la anexión de los Altos del Golán y el inicio de la guerra en Líbano en 1982.</p>
<p>Por último, el cuarto hecho fundamental ocurre a comienzos del siglo XXI, con el dominio del poder a manos de un “nuevo sionismo” que buscaba imponerle al pueblo palestino una capitulación total a partir de la convicción de que la guerra de 1948 había quedado inconclusa y había que darle término, en un conflicto considerado como existencial con los palestinos, y sin solución posible. Con esa perspectiva, Israel lanzó una enorme operación militar en Cisjordania en 2002, y luego varias grandes guerras contra la Franja de Gaza en 2008-2009, 2012, 2014 y 2021. Esa tendencia encontró su expresión más acabada en el gobierno formado por Benjamín Netanyahu a fines del año 2022, basado en una alianza entre la derecha nacionalista y la corriente del sionismo religioso. Desde el 7 de octubre de 2023, ese gobierno libra una guerra multiforme contra el pueblo palestino en el conjunto de la Palestina histórica, con la ambición, por medio de su proyecto anexionista, de fundar el “Gran Israel”.</p>
<p><strong>N. Y. : ¿Qué pueden hacer los palestinos ante esa situación? Por otra parte, ¿considera que los debates actuales en torno al antisionismo, así como las críticas cada vez más frecuentes hacia el gobierno israelí, pueden modificar la relación de fuerzas?</strong></p>
<p><strong>M. A.-C. : </strong> En mi opinión, la victoria total del sionismo solo puede lograrse si consigue vaciar a la Palestina histórica de su población árabe palestina, o al menos de su mayor parte. Impedir esa victoria supone entonces garantizar la determinación de las palestinos y de los palestinos a quedarse en su tierra y fortalecer las condiciones de esa tenacidad en los ámbitos político, económico y social. Ese es hoy el objetivo central del proyecto nacional palestino. Para lograrlo, tiene que ir acompañado de la continuación de la acción militante destinada a internacionalizar constantemente la cuestión palestina, aumentar el aislamiento diplomático de Israel y ampliar las campañas de boicot y de sanciones.</p>
<blockquote>
<aside class="spip_dame">Las formas de lucha deben ser coherentes con el objetivo prioritario de que los palestinos permanezcan en su tierra.</aside>
</blockquote>
<p>Hoy parece difícil de alcanzar la creación de un Estado palestino soberano, porque exigiría un profundo cambio del contexto político y de la relación de fuerzas. Sin embargo, no hay que renunciar a las conquistas, entre ellas, el avance del reconocimiento internacional del Estado palestino, a pesar de su significado esencialmente simbólico, ya que no va acompañado de verdaderas sanciones contra los dirigentes israelíes…</p>
<p>Las formas de lucha deben ser coherentes con el objetivo prioritario del mantenimiento de los palestinos en su tierra, sobre todo, la resistencia popular no armada, la forma de acción más apropiada hoy en día. Si bien parece difícil reproducir exactamente las formas de movilización de la Primera Intifada debido a transformaciones políticas generadas por los Acuerdos de Oslo y la creación de la Autoridad Palestina, la Segunda Intifada y los años que la sucedieron vieron el surgimiento de varias experiencias de resistencia popular, de las que sería útil inspirarse, como la de los comités populares, incluido un “comité de coordinación de la resistencia popular”.</p>
<p>La evolución de los objetivos y de los métodos del movimiento nacional palestino, combinada con el auge de la solidaridad internacional, podría contribuir a largo plazo a cambios dentro de la propia sociedad israelí. Eso podría aumentar el círculo de judíos israelíes convencidos de que la Palestina histórica puede albergar a dos pueblos que vivan en la misma tierra, en seguridad, en paz y con los mismos derechos.</p>
</div>
</div>
</section>
<section id="texte_fin" class="colonnes_texte entry-content">
<div class="col_unique">
<div class="cadre_auteur">
<div class="intitules">
<p><a href="https://orientxxi.info/es/auteur343.html"> <strong><span lang="fr">Nada Yafi  </span></strong></a>Ha sido intérprete oficial de árabe, diplomática y directora del Centro de Lengua y Civilización Árabes del Instituto del Mundo Árabe… <span class="lire_suite">(continuar)</span></p>
</div>
</div>
<div class="cadre_auteur">
<div class="intitules">
<p><a href="https://orientxxi.info/es/auteur379.html"> <strong><span lang="fr">Maher Al-Charif</span></strong></a> Historiador palestino, jefe del departamento de investigaciones en el Instituto de Estudios Palestinos (Beirut).</p>
<p>*Fuente: <a href="https://orientxxi.info/Maher-al-Charif-El-sionismo-se-inscribe-en-el-marco-del-proyecto-colonial">OrientXXI</a></p>
<h3>Notas.</h3>
<p>1. Ese artículo de Walid Khalidi fue seguido en 1961 por un estudio, en inglés, del “plan Dalet”, adoptado por el mando de la milicia Haganá en presencia de David Ben-Gurión en marzo de 1948 y diseñado para tomar posesión de los pueblos palestinos y expulsar a sus habitantes de ellos. Y otros libros, sobre todo el que publicó en 1984 y luego fue traducido al árabe, Before Their Diaspora: A Photographic History of the Palestinians, 1876-1948 (<i>Antes de su diáspora: Una historia de los palestinos a través de la fotografía, 1876-1948,</i> Institut des études palestiniennes), en el que se empeñó en refutar la leyenda de “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”.</p>
<p>2. Traducida al español como <i>Antigua nueva tierra,</i> ATICO, 2025.</p>
<p>3. In <i>Sionismes, Textes fondamentaux</i> (en francés)</p>
<h3>Más sobre el tema:</h3>
<a href="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/05/La-invencion-del-pueblo-judio_libro.pdf" class="pdfemb-viewer" style="" data-width="max" data-height="max" data-mobile-width="200"  data-scrollbar="both" data-download="on" data-tracking="on" data-newwindow="on" data-pagetextbox="off" data-scrolltotop="on" data-startzoom="100" data-startfpzoom="100" data-toolbar="both" data-toolbar-fixed="on">La invención del pueblo judío_libro<br/></a>
</div>
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</section>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/08/22/maher-al-charif-el-sionismo-se-inscribe-en-el-marco-del-proyecto-colonial-europeo/">Maher al-Charif: “El sionismo se inscribe en el marco del proyecto colonial europeo”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<item>
		<title>Argentina / Ley de tierras: “Pretenden despojar a las comunidades indígenas de sus territorios”</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/08/19/argentina-ley-de-tierras-pretenden-despojar-a-las-comunidades-indigenas-de-sus-territorios/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Aug 2026 16:52:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Colonialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblos Originarios]]></category>
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		<category><![CDATA[extractivismo]]></category>
		<category><![CDATA[extranjerizacion de tierras]]></category>
		<category><![CDATA[guerra del desierto]]></category>
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		<category><![CDATA[silvina ramirez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>19 de agosto de 2026<br />
Que el árbol no tape el bosque: se frenó la mayor extranjerización de tierras, pero hay vía libre contra los pueblos originarios y desalojos exprés.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/08/19/argentina-ley-de-tierras-pretenden-despojar-a-las-comunidades-indigenas-de-sus-territorios/">Argentina / Ley de tierras: “Pretenden despojar a las comunidades indígenas de sus territorios”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>19 de agosto de 2026</p>
<div class="page-header"></div>
<blockquote><p><em><strong>Que el árbol no tape el bosque: se frenó la mayor extranjerización de tierras, pero hay vía libre contra los pueblos originarios y desalojos exprés. </strong></em></p></blockquote>
<p><em><strong>Un análisis en clave jurídica y de derechos, detalla cómo el Gobierno intenta avanzar sobre las comunidades originarias para favorecer más a las empresas extractivas. La derogación de la Ley 26.160, el RIGI y un modelo que viola derechos humanos.</strong></em></p>
<h6>Martes, 18 de agosto de 2026</h6>
<p>La Cámara de Senadores dio media sanción a la llamada “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada”, a pesar de un rechazo generalizado que obligó al oficialismo a resignar el capítulo sobre extranjerización de la tierra y las modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego. Sin embargo, siguió adelante con dos temas centrales: modificaciones al régimen de expropiaciones y de desalojos. En el primer caso, requiere de más condiciones para declarar la utilidad pública de un bien inmueble para luego expropiar; en el segundo, flexibiliza el procedimiento, lo agiliza para facilitar los desalojos.</p>
<p>Es probable que la discusión en Diputados llegue con otras sorpresas y otras negociaciones. De la lectura de lo aprobado, y específicamente alrededor de los desalojos, pueden extraerse consecuencias e impactos para las comunidades indígenas, siempre amenazadas, que hoy carecen de lo que es tan valiosa y ponderada para el sector empresarial, pero totalmente ignorada para el mundo indígena: la seguridad jurídica.</p>
<p>En primer lugar, la acción de desalojo para inmuebles urbanos y rurales se sustanciará por el procedimiento establecido para juicios sumarísimos. En otras palabras, y evitando tecnicismos, los plazos se acortan, no se admiten excepciones previas, los abogados no puede presentar alegatos y las apelaciones —revisión de la medida— son restrictivas.</p>
<p>En segundo lugar, amplía la legitimación activa o permite que cualquier persona que invoque un derecho o interés legítimo puede presentar la acción de desalojo. En territorios en donde los títulos siempre son oscuros, en donde la manipulación, la corrupción, y el favorecimiento para unos pocos están a la orden del día, la posibilidad de que, prácticamente, cualquier individuo pueda iniciar una causa judicial, complejiza mucho más el escenario.</p>
<p>Las comunidades indígenas están habituadas al hostigamiento judicial. Este proyecto de ley, que hoy tiene media sanción, facilita la persecución judicial a través del litigio, restándole mecanismos de defensa a quienes defienden sus territorios, invocando los derechos territoriales reconocidos por la legislación vigente.</p>
<h3><strong>Una ley de tierras para un modelo que arrasa territorios</strong></h3>
<p>Lo que el Senado logró aprobar en una sesión atravesada por protestas en todo el país no es una medida aislada. Aunque debió ceder frente a su pretensión de liberar la extranjerización de la tierra, y modificar el destino y los plazos de las tierras incendiadas, insistió en votar el proyecto de ley para modificar la expropiación y el desalojo.</p>
<p>Esto debe, necesariamente, vincularse con el conjunto de acciones que viene llevando delante de forma consistente —vale sólo pensar en el Regimen de Incentivo para Grandes Interviones (RIGI) y en el Súper RIGI—, y que responde a un modelo económico, una matriz productiva y energética, un modelo de desarrollo, que demanda para su consolidación de territorios despejados, territorios vacíos.</p>
<p>Las comunidades indígenas son uno de los principales sujetos afectados. No sólo por el desconocimiento de sus derechos, sino porque prolijamente se fue desarticulando un andamiaje que, aunque precario, permitía austeramente avanzar hacia la titulación colectiva. La derogación de la Ley de Emergencia de la Posesión y Propiedad Comunitaria Indígena (26.160), es sólo una señal de los objetivos perseguidos por la actual gestión de gobierno.</p>
<p>No obstante, se debe insistir en el estatus que revisten las carpetas técnicas, producto del relevamiento técnico jurídico catastral que ordenó la derogada ley. Éstas son expresión de un acto administrativo del Estado con efecto jurídico. La ley invistió como autoridad de aplicación al INAI. Más allá del cambio de este instituto en el organigrama del Estado, independiente de la derogación de la ley, las carpetas técnicas fueron resultado de un trabajo con las comunidades indígenas y no pueden soslayarse, aunque parece ser la intención de la gestión de gobierno cuando va anulando, de a poco, carpetas que son problemáticas para otros intereses generados alrededor de los territorios demarcados.</p>
<p>Si bien la anulación de carpetas por parte del INAI, o su apertura para revisión, genera enormes incertidumbres, las carpetas que todavía no son cuestionadas revisten relevancia porque, vale la pena insistir en ello, son actos administrativos del Estado con consecuencias jurídicas. Deben utilizarse estas carpetas como herramientas que impulsen la obtención de los títulos.</p>
<p>Volviendo entonces al debate parlamentario alrededor de la “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada”, no es menor que el oficialismo se haya visto obligado a dejar de lado la extranjerización de la tierra y la reforma a la Ley del Manejo del Fuego. Resta que en Diputados la presión de organizaciones y ciudadanía —que se expresó claramente en contra de esta avanzada del gobierno— pueda finalmente hacer caer el proyecto.</p>
<p>Las modificaciones a la expropiación y al desalojo son también una llamada de alerta, y una pieza más para el montaje de una maquinaria que sólo pretende generar recursos económicos a costa del sufrimiento de enormes sectores de la población. Dentro de ellos, y como siempre, se encuentran las comunidades indígenas.</p>
<p><em>-La autrora, <strong>Silvina Ramírez</strong>, es especialista en Derechos Indígenas. Docente de la Facultad de Derecho de la UBA. Miembro de la Asociación de Abogados/as de Derecho Indígena (AADI).</em></p>
<p>*Fuente: <a href="https://litigio.com.ar/2026/08/18/ley-de-tierras-pretenden-despojar-a-las-comunidades-indigenas-de-sus-territorios/?fbclid=IwY2xjawTyt01wZG9mBWV4dG4DYWVtAjEwAGJyaWQRMGdyM1JJR0FCRzFSa1lHVktzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEeCDi2kojOOVTZXLs2U6F9KyDo3eAF082f0CgThRrUx_q4_qjUmqKpkAivThs_aem_xpGpdTEQzqoCXAV7wl9dZQ">Litigio periodismo judicial</a></p>
<h3>Más sobre el tema:</h3>
<p><iframe loading="lazy" title="28- ¿Cómo fue realmente la Conquista del Desierto? (Última parte) - LHD (T2x21)" src="https://www.youtube.com/embed/osvz9_vVXbE" width="780" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" data-mce-type="bookmark" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/08/19/argentina-ley-de-tierras-pretenden-despojar-a-las-comunidades-indigenas-de-sus-territorios/">Argentina / Ley de tierras: “Pretenden despojar a las comunidades indígenas de sus territorios”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>El Frente Nacional Unido, una necesidad palestina que ya no admite demora</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Aug 2026 10:18:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Palestina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>19 de agosto de 2026<br />
Y la etapa actual plantea a todos una pregunta sencilla y clara:<br />
Si la unidad nacional es una necesidad, ¿qué nos impide comenzar a construirla ahora?</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>19 de agosto de 2026</p>
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<p><strong><a href="https://www.facebook.com/simon.kury.2025">Unión Palestina de América Latina</a></strong><em> (UPAL)— 17 de agosto de 2026</em></p>
<div class="callout-block" data-callout="true">
<p><strong><a href="https://tlaxcaladeutsch.substack.com/p/die-vereinigte-nationale-front-eine">Deutsch</a> – <a href="https://tlaxcalaitaliano.substack.com/p/il-fronte-nazionale-unito-una-necessita">Italiano</a> &#8211; <a href="https://faustotounsi.substack.com/p/le-front-national-uni-une-necessite">Français </a>&#8211; <a href="https://faustotounsi.substack.com/p/the-united-national-front-a-palestinian">English</a> &#8211; <a href="https://faustotounsi.substack.com/p/el-frente-nacional-unido-una-necesidad">Español</a> &#8211; <a href="https://faustotounsi.substack.com/p/9f3">عربية</a></strong></p>
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<p>Hablar de la construcción de un frente nacional palestino unido, en medio de la guerra de exterminio que vive nuestro pueblo, podría parecer una propuesta para otro momento. Pero la realidad es exactamente la contraria. Cuando los pueblos enfrentan los desafíos más graves de su historia, la unidad nacional se vuelve aún más urgente, y la ausencia de un marco común puede convertirse en un peligro tan grave como los ataques que sufre el propio pueblo.</p>
<p>Palestina enfrenta hoy una guerra abierta contra su existencia: un genocidio en Gaza, una limpieza étnica y una expansión acelerada de los asentamientos en Cisjordania, desplazamientos y destrucción del tejido social y geográfico palestino, junto con proyectos políticos destinados a liquidar la cuestión palestina y redefinir su futuro al margen de la voluntad de su pueblo.</p>
<p>Precisamente en este momento surge una pregunta que ya no puede seguir postergándose: ¿dónde está el marco nacional común capaz de convertir la voluntad del pueblo palestino en una fuerza política y popular organizada?</p>
<p>El pueblo palestino contó en etapas anteriores con un marco de estas características. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP), durante sus años de auge, constituyó un paraguas nacional que reunió fuerzas y corrientes políticas e ideológicas diversas y representó, pese a sus contradicciones y diferencias, una referencia común de la lucha nacional palestina.</p>
<p>Pero ese papel se debilitó profundamente desde la firma de los Acuerdos de Oslo y las transformaciones políticas e institucionales que le siguieron.</p>
<p>Por ello, el llamado a reconstruir la OLP, reformar sus instituciones y recuperar su carácter nacional y democrático sigue siendo una necesidad indiscutible. Pero reformar la OLP no puede convertirse en una justificación para postergar la construcción de un amplio marco nacional y popular. La verdadera pregunta es: ¿por qué ambos procesos no pueden avanzar simultáneamente?</p>
<p>¿Por qué no trabajar al mismo tiempo en la reconstrucción de la OLP sobre la base de la asociación nacional y en la creación de un Frente Nacional Palestino Unido, que constituya un marco común de lucha, fortalezca la resistencia del pueblo, organice sus energías y enfrente la ocupación y los proyectos de liquidación de la causa palestina?</p>
<p>El frente nacional que proponemos no es una alternativa a la OLP ni un proyecto destinado a eliminar a ninguna facción o corriente política. Es un marco más amplio que las organizaciones y superior a las divisiones faccionales, basado en un programa nacional común acordado por las fuerzas políticas y sociales, sindicatos, asociaciones, organizaciones populares y personalidades nacionales.</p>
<p>Palestina no necesita otra organización que se sume a la larga lista de organizaciones existentes, sino un marco que reúna a quienes ya existen en torno a un mínimo común que no debería estar sujeto a disputa: poner fin a la ocupación, enfrentar la colonización y los asentamientos, rechazar el desplazamiento y la limpieza étnica, defender la unidad de la tierra y del pueblo, defender el derecho al retorno y a la autodeterminación y recuperar la decisión nacional de cualquier tutela o monopolio.</p>
<p>La propia experiencia palestina demuestra que esto es posible.</p>
<p>Durante la década de 1970 y, con mayor claridad, durante la Primera Intifada, surgieron en Cisjordania y Gaza marcos nacionales unificados capaces de organizar a las masas, coordinar huelgas y movilizaciones, emitir comunicados y establecer posiciones políticas. El pueblo no esperaba declaraciones contradictorias provenientes de múltiples centros; existía una voz nacional que le permitía saber qué hacer y cómo actuar.</p>
<p>Aquello fue un modelo de unidad política en el terreno, y no simplemente una unidad de declaraciones.</p>
<p>Hoy, en cambio, la ausencia de un marco semejante deja el espacio abierto a la polarización faccional y a la división política, y permite que intereses estrechos y prácticas tribales ocupen, en ocasiones, un lugar por encima del interés nacional común.</p>
<p>Aquí debemos afrontar las raíces de la crisis.</p>
<p>Los Acuerdos de Oslo constituyeron un punto de inflexión fundamental en el retroceso del proyecto nacional palestino. Israel obtuvo reconocimiento político, mientras el pueblo palestino no recibió un reconocimiento equivalente de sus derechos nacionales fundamentales, entre ellos el derecho al retorno y a la autodeterminación.</p>
<p>En lugar de conducir al fin de la ocupación, asistimos a una expansión masiva de los asentamientos, a la fragmentación de la tierra palestina, a una creciente dependencia y a la continuidad del control militar, hasta llegar a la realidad de genocidio y limpieza étnica que vemos hoy en Gaza y Cisjordania.</p>
<p>Israel también se benefició de Oslo para eludir sus responsabilidades como potencia ocupante, mientras la Autoridad Palestina fue transformándose progresivamente en administradora de la realidad de la ocupación, en lugar de ser un instrumento para ponerle fin.</p>
<p>El problema, además, no se limitó al acuerdo, sino que alcanzó la estructura del propio sistema político palestino: retroceso de las instituciones democráticas, suspensión de las elecciones, debilitamiento de los marcos representativos de la OLP y concentración de la decisión política en manos de un liderazgo reducido, lejos de una participación nacional amplia.</p>
<p>La modificación de la Carta Nacional Palestina en 1998 constituyó asimismo una etapa dolorosa de este proceso, cuando se eliminaron, bajo presión política externa, disposiciones fundamentales, profundizando la crisis de la OLP y debilitando uno de los principales marcos que expresaban los derechos nacionales palestinos.</p>
<p>Pero la crítica nacional debe ser integral.</p>
<p>No sería justo atribuir únicamente a la dirección de la Autoridad y de la OLP la responsabilidad por la continuidad de esta realidad. Diversas fuerzas palestinas participaron, en distintos grados, en las instituciones creadas por Oslo y en sus procesos electorales, pese a haber declarado en diferentes momentos su oposición al acuerdo.</p>
<p>Ese camino podría haber sido una vía hacia el cambio si hubiera estado acompañado por una posición nacional clara que estableciera como condición para reconstruir la unidad política el abandono de Oslo, de sus consecuencias y de la coordinación de seguridad.</p>
<p>Sin embargo, continuó la división, mientras la unidad nacional fue planteada muchas veces como un lema general sin un programa político común ni mecanismos obligatorios para aplicarlo.</p>
<p>Esto explica el fracaso de numerosos acuerdos e iniciativas, desde El Cairo hasta Beijing y otros esfuerzos.</p>
<p>Ha llegado el momento de pasar de administrar la división a construir la unidad.</p>
<p>Aquí adquiere toda su importancia la idea del Frente Nacional Unido.</p>
<p>La experiencia argelina ofrece, en particular, una lección de enorme relevancia. Frente al colonialismo francés, el Frente de Liberación Nacional logró reunir a corrientes, fuerzas y sectores sociales diferentes alrededor de un objetivo central: liberar Argelia y recuperar su independencia.</p>
<p>La unidad argelina no significó que todos los argelinos pensaran igual ni que compartieran las mismas orientaciones. Por el contrario, la diversidad existía. Pero el Frente logró convertir esa diversidad, de una fuente de dispersión, en una fuente de fuerza, mediante un programa nacional común, una amplia movilización popular y una actividad política y diplomática que llevó la causa argelina al mundo.</p>
<p>Esta es precisamente la lección que Palestina necesita recuperar hoy:</p>
<p>No necesitamos convertirnos en una sola organización; necesitamos un marco nacional común que reúna nuestra diversidad alrededor de nuestros derechos fundamentales.</p>
<p>Este principio también fue confirmado por otras experiencias de liberación en el mundo, donde los frentes nacionales sirvieron para movilizar a la sociedad y unir sus fuerzas sin eliminar su pluralidad.</p>
<p>¿Por qué no puede hacerlo también el pueblo palestino?</p>
<p>Afirmar que la existencia de la OLP impide la creación de un frente nacional supone confundir el marco representativo con el marco de lucha. La OLP debe ser la casa nacional común, mientras que el frente puede constituir un instrumento popular y de lucha que la fortalezca, contribuya a reformarla y ayude a recuperar sus instituciones democráticas.</p>
<p>En cuanto a la representación internacional, esta tampoco debe convertirse en una justificación para congelar la vida política palestina. La legitimidad internacional no obtiene su fuerza del monopolio de la decisión, sino de la legitimidad de la causa y de la voluntad del pueblo al que representa.</p>
<p>Los últimos años han demostrado que la cuestión palestina ha recuperado una amplia presencia internacional y que los crímenes de la ocupación ya no pueden ocultarse detrás de declaraciones políticas. Existen hoy importantes vías jurídicas e internacionales, pero necesitan una fuerza nacional organizada que las respalde, las defienda y evite que sean convertidas en simples cartas de negociación.</p>
<p>Al mismo tiempo, el mayor peligro que enfrenta Palestina hoy es que los proyectos destinados a liquidar la causa palestina sean presentados bajo títulos aparentemente palestinos o «nacionales», y que se pretenda que nuestro pueblo considere una entidad fragmentada y sin soberanía como una victoria histórica, mientras la ocupación continúa controlando la tierra, las fronteras y los recursos.</p>
<p>Nuestro pueblo ya enfrentó en el pasado numerosos proyectos de esta naturaleza, desde los llamados «Ligas de Aldeas» hasta los planes de desplazamiento y reasentamiento, y logró derrotarlos cuando contó con voluntad, organización y conciencia nacional.</p>
<p>Hoy, mientras se expande la guerra de exterminio, crece la colonización y se extienden las agresiones a los campamentos y ciudades de Cisjordania, ya no es aceptable que las fuerzas nacionales permanezcan divididas y que la voz del pueblo siga fragmentada entre múltiples centros.</p>
<p>La construcción del Frente Nacional Unido puede comenzar desde la base: mediante comités populares, organizaciones profesionales, sindicales, estudiantiles y sociales; desde los campamentos, pueblos y ciudades; y desde las comunidades palestinas en el exterior, hasta alcanzar un amplio marco nacional que ninguna facción monopolice y ninguna autoridad controle.</p>
<p>Esto no es un llamado a eliminar las diferencias políticas, sino a organizarlas dentro de un marco nacional que proteja la causa de que las diferencias se conviertan en una herramienta para desintegrar la sociedad.</p>
<p>Frente a un proyecto que pretende dividir la tierra, debemos unir nuestras filas.</p>
<p>Frente a un proyecto que pretende vaciar la causa de su contenido, debemos unificar nuestro programa.</p>
<p>Y frente a un proyecto que pretende imponer desde fuera un liderazgo o una solución al pueblo palestino, debemos recuperar la iniciativa desde dentro.</p>
<p>La unidad nacional no es un lema que levantamos cuando las crisis se agravan para volver a la división cuando disminuyen. Es una condición para la supervivencia y la victoria.</p>
<p>Por ello, la creación del Frente Nacional Palestino Unido ya no es una idea postergable, ni un lujo político, ni un proyecto que pueda dejarse para el futuro.</p>
<p>Es una necesidad nacional urgente.</p>
<p>Puede comenzar desde la base, mediante iniciativas populares sinceras, un diálogo que no excluya a nadie, un programa mínimo acordado por las fuerzas y componentes nacionales y una voluntad capaz de superar los cálculos faccionales y personales.</p>
<p>Un pueblo que enfrenta el genocidio, la limpieza étnica y la colonización no puede librar su batalla con voces dispersas.</p>
<p>La unidad del pueblo necesita un marco; el marco necesita voluntad; y la voluntad necesita iniciativa.</p>
<blockquote><p>Y la etapa actual plantea a todos una pregunta sencilla y clara:</p>
<p>Si la unidad nacional es una necesidad, ¿qué nos impide comenzar a construirla ahora?</p></blockquote>
<p>*Fuente: <a href="https://faustotounsi.substack.com/p/el-frente-nacional-unido-una-necesidad?utm_source=substack&amp;utm_medium=email">Faustotounsi</a></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/08/19/el-frente-nacional-unido-una-necesidad-palestina-que-ya-no-admite-demora/">El Frente Nacional Unido, una necesidad palestina que ya no admite demora</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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