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	<title>tratado de 1904 &#8211; piensaChile</title>
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	<title>tratado de 1904 &#8211; piensaChile</title>
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		<title>La causa marítima boliviana y el rechazo chileno</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 02:19:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 23 de marzo se conmemoraron 137 años de la pérdida al acceso marítimo de Bolivia. La caída de los 144 defensores el Puente Topáter, en la Batalle de Calama, marcó esta fecha. En La Paz se llevaron a cabo una serie de actos cívicos donde participaron autoridades, funcionarios públicos, colegios; entre banderas tricolor y trajes oscuros el sentimiento de reivindicación marítima se convirtió en una sola voz al grito de ¡Mar para Bolivia! </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>ALAI AMLATINA, 31/03/2016.- El 23 de marzo se conmemoraron 137 años de la pérdida al acceso marítimo de Bolivia. La caída de los 144 defensores el Puente Topáter, en la Batalle de Calama, marcó esta fecha. En La Paz se llevaron a cabo una serie de actos cívicos donde participaron autoridades, funcionarios públicos, colegios; entre banderas tricolor y trajes oscuros el sentimiento de reivindicación marítima se convirtió en una sola voz al grito de ¡Mar para Bolivia! En este acto de conmemoración, el Presidente Evo Morales hizo un recuento de los avances hasta ahora logrados en la Corte Internacional de Justicia, las aspiraciones del país, y mencionó que existen otros temas pendientes, por ejemplo el uso de las aguas del Río Silala.<br />
<strong>El litigio por el Silala</strong><br />
El conflicto con Chile en torno a las aguas del Río Silala resurge a partir del anuncio de Evo Morales de que Bolivia está estudiando “alternativas jurídicas” para demandar, frente a organismos internacionales, el uso “ilegal” de estas aguas por parte de Chile. Se trata de un conflicto derivado de la concesión de una vertiente del Rio Silala a la empresa chilena Bolivian Antofagasta Railway, en 1908. El gobierno boliviano aduce que durante décadas, empresas chilenas han desviado el cauce natural de esas aguas con destino a Chile<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftn1">[1]</a> <a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftn2">[2]</a>, y que ello afecta los intereses de la nación, ya que éste no es un río de aguas internacionales.<br />
Existe un ítem sobre la soberanía boliviana sobre estas aguas en la “Agenda de los 13 puntos” acordada en el año 2007 entre Morales y la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. El objetivo de esta agenda era fortalecer la relación bilateral intentando reconstruir la confianza mutua<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftn3">[3]</a>. Entre los puntos a tratar se encontraban: seguridad y defensa; libre tránsito; complementación económica; tema marítimo y en su punto siete: “Silalá y Recursos hídricos” donde se acordaba una III Reunión del Grupo de Trabajo sobre el tema para antes de finales de ese año en La Paz<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftn4">[4]</a>. Esta agenda quedó sin efecto cuando Bolivia, en 2013, demandó a Chile frente a la Corte Internacional de Justicia de la Haya por el conflicto derivado del reclamo marítimo, aunque es importante resaltar que las relaciones diplomáticas entre ambos países están interrumpidas desde el año 1978 por el mismo motivo.<br />
Para Evo Morales, acudir nuevamente a la Haya ante esta diferencia significa resolver el conflicto pacíficamente para delimitar la soberanía del país andino: “Como Chile no quiere resolver (un acuerdo) sobre las aguas del Silala en el departamento de Potosí, hemos decidido, como un país pacifista, que vamos a acudir a (la Corte Internacional de Justicia en) La Haya para que Chile respete nuestra agua del Silala del departamento de Potosí”.<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftn5">[5]</a> Por su parte el gobierno Chileno, por intermedio de Heraldo Muñoz, Ministro de Relaciones Exteriores, insistió públicamente que el Río Silala -desde el “Tratado de Paz y Amistad<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftn6">[6]</a>” de 1904- es considerado un río internacional, aunque existe documentación que prueba que en 1908 Chile solicitó un permiso a Prefectura de Potosí para poseer una concesión de las aguas del Silala para mantenimiento de las locomotoras<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftn7">[7]</a>.<br />
<strong>El conflicto marítimo</strong><br />
El canciller chileno ha afirmado la postura de su país respecto de la solución del conflicto en torno al Silala y la salida al mar: “Chile no acepta amenazas ni diálogo con condiciones, y quiero recordar que Chile también puede iniciar acciones judiciales contra Bolivia en las instancias internacionales”. Lo que en estos momentos se está discutiendo por el lado chileno es si quedarse o retirarse del Pacto de Bogotá<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftn8">[8]</a>, que fue firmado por veintiún naciones americanas en el año 1948, y es el que habilita con jurisdicción a la Corte Internacional de Justicia (ICJ) para resolver las controversias entre los países miembros. Este punto es importante porque en el mes de Septiembre del año pasado, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya sí se declaró competente para tratar la histórica demanda de Bolivia contra Chile por obtener acceso al océano Pacífico.<br />
Bolivia tiene varios intereses en conseguir una salida soberana al mar pero, el más fundamental es evitar las restricciones en el libre tránsito que incluyen: a) puertos privatizados; b) las cargas bolivianas no cuentan con autonomía ya que deben ser constantemente revisadas y restringidas según criterios chilenos; c) monopolio de servicio portuario (Chile privatizó sus puertos en Antofagasta y Arica a las mismas empresas, limitando la capacidad de elección entre otras empresas con precios más accesibles); d) cobro por almacenaje de cargas peligrosas; e) cobro de impuestos a todos los servicios aplicados a la carga boliviana en tránsito, siendo que Chile concede a otros países exenciones impositivas y; f) incremento de costos por la habilitación de sitios extra-portuarios, esto es, los depósitos portuarios para mercancía boliviana se encuentran alejados de los puertos y, por tanto, se incrementa el gasto de transporte. En efecto, la exportación boliviana es más costosa que la exportación chilena o peruana en más de un 50%<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftn9">[9]</a>. No está demás agregar que Jeffrey Sachs estimó que un país enclaustrado pierde 0.7% de crecimiento económico anual<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftn10">[10]</a>. Asimismo, el ex Presidente de la Cámara de Comercio de Bolivia afirmó, en 2003, que el PIB <em>per cápita</em> tras un acuerdo con Chile lograría ascender a 9.500 dólares de los 2.232 actuales, es decir, una diferencia de 7.300 dólares<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftn11">[11]</a> .<br />
La relación entre ambos países es de una tensa calma, que queda expresada cuando comparten espacios políticos como sucedió en el último encuentro de CELAC, en enero de este año, cuando el presidente Evo Morales responsabilizó a Chile de obstaculizar la designación de Bolivia a la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC) para el año 2017. Sin embargo, ante la falta de diálogo bilateral, Bolivia, una vez más, decide resolver los conflictos marítimos con el país vecino en un espacio pertinente, de forma pacífica enmarcado en el plano internacional. En caso de que esta segunda demanda boliviana ante la CIJ prospere, Chile ya confirmó que contrademandará al país andino.<br />
<em>&#8211; Las autoras, Shirley Ampuero y Mariela Pinza, trabajan en el CELAG</em><br />
&nbsp;<br />
<strong>Notas:</strong><br />
<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftnref1">[1]</a>   <a href="http://www.latercera.com/noticia/politica/2016/03/674-673807-9-las-seis-razones-de-bolivia-para-evaluar-una-nueva-demanda-contra-chile.shtml">http://www.latercera.com/noticia/politica/2016/03/674-673807-9-las-seis-razones-de-bolivia-para-evaluar-una-nueva-demanda-contra-chile.shtml</a><br />
<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftnref2">[2]</a>   <a href="http://www.telam.com.ar/notas/201603/140934-bolivia-chile-salida-al-mar-en-bolivia.html">http://www.telam.com.ar/notas/201603/140934-bolivia-chile-salida-al-mar-en-bolivia.html</a><br />
<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftnref3">[3]</a>   <a href="http://especialsalidalmarchilebolivia.blogspot.com.ar/p/agenda-bilateral-de-trece-puntos.html">http://especialsalidalmarchilebolivia.blogspot.com.ar/p/agenda-bilateral-de-trece-puntos.html</a><br />
<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftnref4">[4]</a>   Agenda completa disponible en: <a href="http://www.minrel.gob.cl/minrel/site/artic/20080716/pags/20080716180444.html">http://www.minrel.gob.cl/minrel/site/artic/20080716/pags/20080716180444.html</a><br />
<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftnref5">[5]</a>   <a href="http://www.paginasiete.bo/nacional/2016/3/27/bolivia-demandara-chile-haya-aguas-silala-91187.html">http://www.paginasiete.bo/nacional/2016/3/27/bolivia-demandara-chile-haya-aguas-silala-91187.html</a><br />
<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftnref6">[6]</a>   Tratado completo disponible en: <a href="http://www.historia.uchile.cl/CDA/fh_article/0,1389,SCID%253D15707%2526ISID%253D563%2526PRT%253D15699%2526JNID%253D12,00.html">http://www.historia.uchile.cl/CDA/fh_article/0,1389,SCID%253D15707%2526ISID%253D563%2526PRT%253D15699%2526JNID%253D12,00.html</a><br />
<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftnref7">[7]</a>   <a href="http://www.paginasiete.bo/nacional/2016/3/27/bolivia-demandara-chile-haya-aguas-silala-91187.html">http://www.paginasiete.bo/nacional/2016/3/27/bolivia-demandara-chile-haya-aguas-silala-91187.html</a><br />
<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftnref8">[8]</a>   En su artículo primero establece: <em>Las Altas Partes Contratantes, reafirmando solemnemente sus compromisos contraídos por anteriores convenciones y declaraciones internacionales así como por la Carta de las Naciones Unidas, convienen en abstenerse de la amenaza, del uso de la fuerza o de cualquier otro medio de coacción para el arreglo de sus controversias y en recurrir en todo tiempo a procedimientos pacíficos</em>. Disponible en: <a href="http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/a-42.html">http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/a-42.html</a><br />
<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftnref9">[9]</a>          Ministerio de Relaciones Exteriores del Estado Plurinacional de Bolivia. 2014. Libro del Mar. Segunda Edición. Editorial Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima. 57-59.<br />
<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftnref10">[10]</a>        Ibid. 58<br />
<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/#_ftnref11">[11]</a>        Bolpress “Cada boliviano perdería al menos 7.300 dólares al año por la mediterraneidad. URL:<a href="http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2013040908">http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2013040908</a> y El Deber URL: <a href="http://www.eldeber.com.bo/bolivia/chile-publica-video-bolivianos-frontera.html">http://www.eldeber.com.bo/bolivia/chile-publica-video-bolivianos-frontera.html</a><br />
<a href="http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/">http://www.celag.org/la-causa-maritima-boliviana-y-el-rechazo-chileno-por-shirley-ampuero-y-mariela-pinza/</a><br />
&nbsp;<br />
*Fuente: <strong><a href="http://www.alainet.org/es/articulo/176436" target="_blank" rel="noopener">Agencia Latinoamericana de Información</a></strong><br />
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		<title>Tratado de 1904 entre Chile y Bolivia: Compraventa de territorios</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jul 2015 01:55:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[chile]]></category>
		<category><![CDATA[guerra del salitre]]></category>
		<category><![CDATA[mediterraneidad]]></category>
		<category><![CDATA[tratado de 1904]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El tratado de “ Paz y Amistad de 1904 ”, que en la práctica fue un acuerdo comercial mediante el cual Bolivia renunció al acceso al Pacifico y transfirió a Chile los territorios del litoral desde el paralelo 23º Sur a la desembocadura del río Loa, todo esto, a cambio de compensaciones en dinero, infraestructura y facilidades aduaneras y comerciales que nos comprometen a perpetuidad y que se están cumpliendo al día de hoy en la zona norte de nuestro país.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Estimados amigos, amigas, familiares dentro y fuera de la patria, integrantes del selecto grupo humano “Viernes: Cita con la historia de&#8230;”. Desde hace un tiempo a la fecha, he querido saber el motivo por el cual se está discutiendo el tema del “Tratado de 1904 entre Chile y Bolivia”, tema que se está llevando de una forma callada por nuestras autoridades, sin dar a saber la realidad de lo que se trató en aquella época (1904).<br />
Dentro de las indagaciones y de buscar antecedentes, me encontré con este documento escrito por un Capitán de Navío en retiro de la Armada de Chile, en el cual relata lo que ustedes, yo, y millones de chilenos desconocemos. Ya es hora y tiempo de saber la verdad, sobre este tan bullado tratado de “ Paz y Amistad de 1904 ”, que en la práctica fue un acuerdo comercial mediante el cual Bolivia renunció al acceso al Pacifico y transfirió a Chile los territorios del litoral desde el paralelo 23º Sur a la desembocadura del río Loa, todo esto, a cambio de compensaciones en dinero, infraestructura y facilidades aduaneras y comerciales que nos comprometen a perpetuidad y que se están cumpliendo al día de hoy en la zona norte de nuestro país. Todos hemos escuchado por parte de las autoridades bolivianas que el Tratado de 1904 “Fue impuesto por la fuerza, para que Bolivia cediera su (pretendido) litoral a Chile «. En primer lugar, al leer este tratado cualquiera persona, con un poco de perspicacia, lógica y sentido común, puede ver que más que un tratado es un <strong>Contrato de Compraventa</strong> que se efectuó 20 años después de terminada la Guerra del Pacifico, en la cual Bolivia dejó de participar, después de la Batalla de Tacna o Campo de la Alianza, el 26 de Mayo de 1880.<br />
Bolivia vende voluntariamente un territorio y Chile se lo compra a un precio altamente conveniente para las autoridades altiplánicas que hacen un pingüe negocio, ya que sus finanzas no resistían el pago a sus acreedores. O sea, esta transacción es similar a la compra de Alaska a Rusia por parte de los EEUU de Norteamérica, el año 1867. Para mantener la zona de Antofagasta en su poder, Chile bañó con la sangre de sus marinos las cubiertas de los buques de guerra, al igual que con sus soldados en las arenas del desierto. Ese fue un precio no tangible en el tratado. Estimados amigos, amigas y familiares, Chile compró ese territorio de acuerdo a los siguientes pagos directos ; los enumeraré de a uno para su mejor comprensión y análisis, a objeto puedan así difundir entre sus amistades, familiares y contactos.<br />
1º.- Chile debió construir a su cargo, en toda su extensión, el ferrocarril de Arica a La Paz, debiendo ceder gratuitamente el tramo a ese país. Esta obra le costó a Chile 2.750.000 Libras Esterlinas de la época. Si consideramos el cambio establecido, una vez que se compatibilizaron los patrones de oro y plata a comienzos del siglo XX, de US$ 4,86 por esterlinas (este dato es entregado por el Banco de Inglaterra), valor que existía desde mediados del siglo XIX, con pequeñas variaciones, Chile invirtió US$ 13.365.000 de la época.<br />
2º.- Chile sirvió de Aval hasta el 5 por ciento por garantías de los capitales dados en préstamo a Bolivia, para la construcción de los ferrocarriles de Uyuni a Potosí, de Oruro a la Paz, de Oruro a Cochabamba por Santa Cruz, de La Paz a la región de Beni y de Potosí a Santa Cruz por Sucre y Lagunillas, lo que significó un desembolso del erario nacional de 595.000 libras esterlinas, equivalente a US$ 2.891.700.<br />
3º.- Chile entregó a Bolivia 300.000 libras esterlinas para su uso discrecional, vale decir, US$ 1.458.000, a cambio indicado anteriormente.<br />
4º.- Chile pagó los créditos reconocidos por Bolivia, por indemnizaciones a favor de compañías mineras de Huanchaca, Oruro y Corocoro y por el saldo de un préstamo obtenido en Chile en 1867, en la cantidad de 4.500.000 pesos oro de 18 peniques, vale decir, 337.500 libras esterlinas o US$ 1.640.250.<br />
5º.- Chile pagó 2.000.000 pesos oro de 18 peniques a la cancelación de las siguientes obligaciones de Bolivia:</p>
<ol start="1872">
<li>a) Préstamo para construcción del ferrocarril de Mejillones a Caracoles, el 10 de Junio de 1872.</li>
<li>b) Deuda a favor de don Pedro López Gama.</li>
<li>c) Los créditos a favor de don Juan G. Meiggs.</li>
<li>d) La deuda a favor de don Juan Garday.</li>
</ol>
<p>Todo estos pagos, representaron 150.000 libras esterlinas o US$ 729.000 para el erario nacional; a todo ésto, se le agrega al más libre tránsito de mercaderías, ya conocido por la opinión pública, que le ha permitido a Bolivia estar EXENTA de tasas, impuestos y otros gravámenes.<br />
Se podría valorizar lo que Chile ha dejado de percibir con la aplicación de esta cláusula de este Tratado, si se considera Bolivia, desde 1904, como un país afecto a los gravámenes nombrados anteriormente. Esto incluiría impuestos, tasas, derechos de embarque, etc., etc., etc., Y eso sería un valor sideral, que Chile continúa año tras año perdiendo de percibir hasta el día de hoy, a favor de Bolivia, sin considerar la inversión en obras públicas para favorecer el libre tránsito de ese país, que son financiadas con los impuestos pagados por todos los chilenos… Sí, así como lo lee, impuesto pagados por todos nosotros los chilenos.<br />
Este cálculo debería hacerlo el Ministro de Relaciones Exteriores, con la colaboración de los Ministerios de Hacienda, Economía y Obras Públicas, para demostrar todo lo que Chile ha perdido desde 1904 a la fecha, por conceder libre tránsito a quienes no valorizan el esfuerzo chileno. No se puede concebir que las autoridades de los diferentes gobiernos no lo hayan hecho a la fecha, han pasado 109 años y nadie lo ha planteado, nadie ha hecho nada para poder difundir entre los chilenos para su conocimiento general, este Tratado que se debiera enseñar especialmente en los colegios y universidades para el conocimiento de nuestra juventud, quienes serán los que tendrán el deber de defender nuestros intereses en el día de mañana.<br />
Además se debe hacer presente que, de acuerdo a lo establecido desde tiempos remotos hasta el día de hoy, después de una guerra los vencidos DEBÍAN pagar compensaciones de guerra a los vencedores (por ejemplo hoy, EE.UU. recibe compensaciones de guerra con el petróleo de Irak).<br />
Por otra parte , Chile le exigió a Perú, como parte del pago de las compensaciones de guerra, la cesión de la provincia de Tarapacá una vez finalizada la Guerra del Pacifico. En este caso Bolivia debería haber pagado compensaciones de guerra a Chile con la cesión de su litoral, lo que Chile no cobró, liberando al gobierno boliviano de esta enorme deuda. Lamentablemente este beneficio no fue taxativamente incluido en el Tratado de 1904. (Los políticos siempre dando garantías de territorio, una vez más).<br />
Inexplicablemente, Chile prefirió la compra del mal llamado “Litoral boliviano” y nuestro país debió asumir los costos y gastos de ese conflicto bélico, que correspondían a ese país. Este cálculo de las compensaciones de guerra que correspondían a Bolivia debería hacerlo el gobierno Chileno, para demostrar lo caro que nos costó recuperar nuestros antiguos territorios, que habría que agregarlo a los cargos directos indicados anteriormente.<br />
Al revés, Chile debió pagar enormes suma de la época ascendentes, de acuerdo a lo establecido anteriormente en pagos directos, al menos de US$ 20.084.950, cantidad exorbitante para la época, para recuperar, mediante la compra, sus territorios despojados por una decisión autoritaria de Bolivia, a través del General Sucre, quién asignó por su cuenta a Bolivia por territorio chileno, un litoral que ese país no poseía. Tener presente que la delimitación entre el Virreinato del Perú y la Capitanía General de Chile era el Despoblado de Atacama, según límites establecidos por la Corona Española a sus colonias, y en ninguna parte figura con litoral el Alto Perú ó actual Bolivia.<br />
La idea de vender a Chile este territorio, se debe a los antecedentes que existían de que Rusia vendió Alaska a los Estados Unidos en 1867, en la suma de US $ 7.200.000, una extensión de 1.700.036 Km. cuadrados, que equivale a todo nuestro territorio nacional, incluido nuestro Territorio Antártico. Ello llevó a Bolivia a vender a los brasileños en 1903, después de su rendición en la guerra del Acre, un territorio de 190.000 Km. cuadrados en 2.500.000 libras esterlinas o su equivalente de US$ 12.150.000 de la época. Si los norteamericanos habían comprado el Km. cuadrado en US$ 4,24, este negocio para los bolivianos con los brasileños fue excelente, pues recibieron US$ 63,94 por Km. cuadrado, en moneda del mismo valor, ya que el cambio del dólar con la libra esterlina, moneda de referencia, se había mantenido desde mediados del siglo XIX.<br />
Entonces para los bolivianos de la época, vender a Chile 66.170 Km. Cuadrados y no los 120.000 Km. Cuadrados que reclaman los bolivianos (Ref. Chile y Bolivia. De Jaime Eyzaguirre, Santiago de Chile 1963, pagina45) en US$ 20.083.950 de pagos directos y otros intangibles y perpetuos, ya no era un excelente negocio, sino mas bien un fantástico negocio, porque el Km. Cuadrado de desierto lo vendían en un mínimo de US$ 303,52, junto con los beneficio perennes e intangibles de libre tránsito, sin costo alguno. (Hay autores como Conrado Ríos Gallardo y Carlos Bustos que indican que el costo total de ese tratado para Chile fue de 7.000.000 de libras esterlinas, equivalente a US$ 34.020.000, porque algunos costos aumentaron durante las obras. Ello daría un valor total de US$ 514,13 por Km. cuadrado de desierto).<br />
Amigos, y Amigas, de aquí se desprende que, Bolivia no cedió territorio como dicen sus autoridades, sino que lo vendió haciendo un fantástico negocio para la época, que permitió solucionar graves problemas de financiamiento de los gobiernos bolivianos de ese periodo. Por lo tanto, NO se puede inventar pretendidos derechos de una salida soberana al mar chileno.<br />
¡¡ Quien vende un bien, pierde todo derecho sobre él !!&#8230; ¡¡ El que compra recibe el bien en el estado que se encuentra y el vendedor renuncia a sus derechos sobre el bien vendido !!&#8230; «Esto figura en todas las legislaciones del mundo.»<br />
Todos los chilenos, de una manera u otra, estamos actualmente financiando y financiaremos por siempre, con el pago de nuestros impuestos, los costos del libre tránsito boliviano y las exenciones de gravámenes que los benefician. Así de simple. ¡¡<br />
El reclamo boliviano, es simplemente una pretensión sin ninguna base !!&#8230;No hubo cesión de territorios, sino una venta.- Sí señores, tal como suena, una legal venta de territorio !! ¡¡Los Chilenos no debemos aceptar ceder nuestro territorio a quienes No tienen derecho sobre él…!!<br />
Amigos, Amigas y Familiares integrantes del grupo “VIERNES, CITA CON LA HISTORIA DE…”, no me cabe la menor duda de que estos son temas por la gran mayoría de nosotros mas o menos conocidos, más estimo que… por tratarse de materias que en los Colegios y Universidades se pasan muy superficialmente y en muchos de ellos ni siquiera lo mencionan. Además y de seguro no se preguntan en la PSU, por lo tanto, nosotros tenemos el DEBER de enseñarla y repetirlas cuantas veces sea necesario a nuestros hijos, nietos, familiares y amistades con la misma fuerza e insistencia con que personeros bolivianos dan versiones antojadizas, y que nuestros medios de comunicaciones, escritas y televisivas, normalmente ignorantes en estos temas de significación nacional, ó de poco interés en investigarlos, hacen de caja de resonancia muchas veces con más fuerzas que la respuesta de nuestras autoridades de turno, y lo que es peor aún, escuchamos frecuentemente a compatriotas que opinan estar de acuerdo con una salida soberana de Bolivia al Mar Chileno…¡¡ por favor !!&#8230;, de qué chilenos estamos hablando. Téngase presente que hemos perdido territorios y vidas de compatriotas por defenderlo, para que autoridades políticas con una firma lo regalen. Espero que estos escritos sean difundidos entre nuestros amigos, familiares y contactos de redes sociales, saquemos un buen provecho de estas herramientas que nos brinda la tecnología actual, para una mayor información de la ciudadanía que desgraciadamente desconoce como son los verdaderos hechos históricos y que, muchos de ellos se quedan con las tergiversaciones del Presidente boliviano Evo Morales y de nuestros parlamentarios y autoridades. Estoy seguro que muchos de ellos aún desconoce este Tratado de 1904.<br />
Nunca he escuchado que mencionen el tratado expuesto dentro del contexto que realmente fue: ¡¡UNA COMPRAVENTA DE TERRITORIOS…!!<br />
*Fuente: <strong><a href="http://www.huellasdigitales.cl/portal/index.php/cronicas-de-canetinos/6047?task=view&amp;show=1">Huellas Digitales</a></strong></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2015/07/27/tratado-de-1904-entre-chile-y-bolivia-compraventa-de-territorios/">Tratado de 1904 entre Chile y Bolivia: Compraventa de territorios</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>¿Por qué Bolivia quedó insatisfecha con el Tratado de 1904?</title>
		<link>https://piensachile.com/2014/08/10/por-que-bolivia-quedo-insatisfecha-con-el-tratado-de-1904/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Aug 2014 02:15:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[chile]]></category>
		<category><![CDATA[guerra del pacifico]]></category>
		<category><![CDATA[mediterraneidad]]></category>
		<category><![CDATA[tratado de 1904]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lo que […] se desconoce totalmente es que el 18 de mayo de 1895 Chile suscribió un tratado con Bolivia, por el cual “Chile se comprometía, una vez adquiridas definitivamente Tacna y Arica (fuere por plebiscito o por arreglo directo), a transferirlas, también en dominio definitivo, a Bolivia”; y que “si Chile no adquiría Tacna y Arica, se obligaba a ceder a Bolivia la caleta Vitor hasta la quebrada de Camarones, u otra análoga”</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2014/08/10/por-que-bolivia-quedo-insatisfecha-con-el-tratado-de-1904/">¿Por qué Bolivia quedó insatisfecha con el Tratado de 1904?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>09 Agosto 2014<br />
Curiosamente, la generalidad de los chilenos desconoce completamente antecedentes fundamentales para contestar esta pregunta crucial. Lo que sí sabemos es que nunca nuestras relaciones con Bolivia han sido buenas. Recordemos la guerra contra la confederación perú-boliviana. Luego, la desafortunada búsqueda de delimitaciones territoriales que nos llevó a un tratado (1874) que configuró una suerte de soberanía económica compartida entre los paralelos 23° y 24°.</p>
<p>Entretanto, se generó una gigantesca expansión económica chilena en el Litoral boliviano, complementada con un virtual abandono de dicha zona por el país altiplánico, mezcla evidentemente explosiva.</p>
<p>Esto fue complicado aun más por la suscripción de un tratado secreto de alianza entre Bolivia y Perú en 1873. Y todo esto culminó con la Guerra del Pacífico que significó la conquista chilena de su litoral. Pero de allí en adelante nos envuelve una misteriosa penumbra. De partida, ¿qué conciencia tenemos de lo consignado por el diplomático e historiador chileno, Mario Barros van Buren?: “La guerra del Pacífico había dejado a Chile en el sitial más destacado del mundo americano. Pero no ganamos con ello simpatías de nadie. En las grandes masas de opinión de los países indoamericanos, Chile se perpetuó como un país militarista cuyos anhelos territoriales no se pararían en Tarapacá, Antofagasta, Tacna y Arica”; y “la intelectualidad del continente (…) vio en la protección brindada a Chile por el Imperio alemán (contra intentos de mediación europeos que podrían haber disminuido las pérdidas perú-bolivianas) la complicidad entre la política agresiva de Bismarck y la de esta República sudamericana, que surgía en 1883 con ínfulas de hegemonía prusiana. Repitieron estos conceptos (de que Chile era “la Prusia de Sudamérica”) los grandes intelectuales de fin de siglo como el mexicano José Vasconcelos, el cubano (Antonio) Sánchez Bustamante, los argentinos Juan Bautista Alberdi, Leopoldo Lugones, Roque Sáenz Peña y el español Miguel de Unamuno” (Historia Diplomática de Chile 1541-1938; Edit. Andrés Bello, Santiago, 1990; p. 475).</p>
<p>Tampoco hay mucha conciencia de que con Bolivia solo firmamos un “Pacto de tregua” en 1884. Y lo que francamente se desconoce totalmente es que el 18 de mayo de 1895 Chile suscribió un tratado con Bolivia, por el cual “Chile se comprometía, una vez adquiridas definitivamente Tacna y Arica (fuere por plebiscito o por arreglo directo), a transferirlas, también en dominio definitivo, a Bolivia”; y que “si Chile no adquiría Tacna y Arica, se obligaba a ceder a Bolivia la caleta Vitor hasta la quebrada de Camarones, u otra análoga” (Gonzalo Vial.- Historia de Chile (1891-1973); Volumen II, Edit. Zig-Zag, Santiago, 1982; p. 188).</p>
<p>Además, aquel tratado fue complementado con otro de Paz y Amistad; y un tercero de Comercio. El Congreso boliviano ratificó los tres tratados, los que fueron promulgados por el presidente Mariano Baptista el 10 de diciembre de ese año. A su vez, el Senado chileno los aprobó por 12 votos a favor, 1 en contra y una abstención; y la Cámara de Diputados “sobre tabla”, esto es, por unanimidad. De este modo, ellos fueron promulgados por el presidente Jorge Montt y el ministro de Relaciones Exteriores Adolfo Guerrero en el Diario Oficial del 2 de mayo de 1896 (Ver Carlos Figueroa Serrano; en El Mercurio; 11-6-2014). “El de Transferencia de Territorios no se publicó, porque implicaba las provincias de Tacna y Arica, aún pendientes de resolución con Perú; sin embargo aparece incorporado entre los documentos oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, ‘Tratados bilaterales Chile-Bolivia’ ” (Figueroa; ibid).</p>
<p>Sin embargo, diferencias posteriores de interpretación respecto del alcance del corredor (Ver Vial; p. 267) y las protestas de Perú de que Chile dispusiera de territorios todavía disputados entre ellos, ya que la alternativa de Vitor también estaba en esa zona (Ver Vial; p. 200); fueron aprovechadas por el Estado chileno para no cumplir con dichos tratados, sobre todo teniendo en cuenta que en 1898 había terminado el inminente peligro de guerra con Argentina –que se desarrolló durante la década de los 90- al definirse el límite en la Puna de Atacama y al convenir ambos países en el arbitraje de la reina de Inglaterra sobre la Patagonia.</p>
<p>Es más, en muy pocos años la actitud chilena cambió en 180 grados. Así, el ministro de Chile en La Paz, Abraham König –ante el rechazo de una propuesta chilena de que Bolivia se conformara con puertos libres y compensaciones adicionales-, entregó al gobierno altiplánico, el 13 de agosto de 1900, una brutal nota “diplomática” que señalaba en su parte medular:</p>
<p>“Es un error muy esparcido y que se repite diariamente en la prensa y en la calle el opinar que Bolivia tiene derecho a exigir un puerto en compensación de su litoral. No hay tal cosa. Chile ha ocupado el litoral y se ha apoderado de él con el mismo título con que Alemania anexó al Imperio la Alsacia y la Lorena (refiriéndose a su conquista luego del triunfo de Prusia contra Francia en la guerra de 1870), con el mismo título con que los Estados Unidos de la América del Norte han tomado a Puerto Rico (en 1898, luego del triunfo en su guerra contra España). Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones. Que el litoral es rico y que vale muchos millones, eso ya lo sabíamos. Lo guardamos porque vale; que si nada valiera no habría interés en su conservación. Terminada la guerra, la nación vencedora impone sus condiciones y exige el pago de los gastos ocasionados. Bolivia fue vencida, no tenía con qué pagar y entregó el litoral. Esta entrega es indefinida, por tiempo indefinido, así lo dice el pacto de tregua: fue una entrega absoluta, incondicional, perpetua. En consecuencia, Chile no debe nada, no está obligado a nada, mucho menos a la cesión de una zona de terreno y de un puerto. En consecuencia, también, las bases de paz propuestas y aceptadas por mi país y que importan grandes concesiones a Bolivia, deben considerarse, no sólo como equitativas, sino como generosas” (Barros; p. 583).</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Es un error muy esparcido y que se repite diariamente en la prensa y en la calle el opinar que Bolivia tiene derecho a exigir un puerto en compensación de su litoral. No hay tal cosa. Chile ha ocupado el litoral y se ha apoderado de él con el mismo título con que Alemania anexó al Imperio la Alsacia y la Lorena</p>
<p>Fue tal la brutalidad del texto –incluso para los estándares de la época- que generó duras reacciones continentales. Así, “la maniobra del ultimátum hubo de ser contrarrestada por la cancillería chilena, remitiendo una circular (septiembre) a todas sus legaciones foráneas, la cual –si bien desautorizaba levemente la forma, o la falta de forma, en la nota König- respaldaba su fondo” (Vial; p. 289). Pero tan grande era la debilidad de Bolivia que ella finalmente suscribió un tratado en 1904, de acuerdo a las tesis del ultimátum. De este modo, según constata Gonzalo Vial, “Bolivia tenía dificultades limítrofes no sólo con Chile, sino con todos sus otros vecinos: Paraguay (por el Chaco), Brasil (por la región del Acre), Perú y Argentina; sus finanzas, además, se hallaban gravemente quebrantadas”; necesitaba inversiones extranjeras para explotar “diversos tipos de riqueza nacionales”, pero “la indefinición de una guerra perdida, pero no liquidada, era mortal para los capitalistas extranjeros”. Y, por último, la tregua implicaba una apertura total de la economía boliviana a los productos chilenos (y peruanos) y “simultáneamente, diversos países que gozaban ante Bolivia de la llamada ‘cláusula de la nación más favorecida’, sostenían su derecho a ser equiparados con nosotros y los peruanos”. Y el mismo Vial, concluye: “Todo lo anterior condujo a que, iniciándose la administración Riesco, renaciera en Bolivia la idea de trocar el elusivo puerto por una sustanciosa compensación pecuniaria, recuperando –al pasar- la libertad comercial, y levantando paralelamente la ‘interdicción’ del país en el exterior” (Vial; pp. 378-9).</p>
<p>Como es sabido, por el Tratado de 1904 Bolivia reconoció la pérdida de los territorios conquistados por Chile, a cambio de compensaciones económicas, la construcción de un ferrocarril Arica-La Paz; la concesión a Bolivia del más amplio y libre tránsito comercial por su territorio y puertos del Pacífico; y el derecho a constituir agencias aduaneras en los puertos chilenos que designara para tal efecto.</p>
<p>Pero fue tan claro que dicho tratado no satisfizo realmente a Bolivia que ya en 1910 el canciller boliviano, Daniel Sánchez, en memorándum dirigido a Chile y Perú, señalaba que “Bolivia no puede vivir aislada del mar”, que necesitaba “por lo menos un puerto cómodo sobre el Pacífico”; y que respecto de esto “no podrá resignarse jamás a la inacción” (Vial; p. 556). Y en 1913, Ismael Montes, el presidente boliviano que suscribió el tratado de 1904, en su paso por Chile a Bolivia para reasumir la presidencia, sugirió en una reunión con personalidades chilenas que se le cediera Arica a Bolivia al resolver Chile su problema con Perú (Ver Manuel Rivas Vicuña.- Historia Política y Parlamentaria de Chile, Tomo II; Edic. de la Biblioteca Nacional, Santiago, 1964; pp. 358-9).</p>
<p>Posteriormente, tanto Bolivia y Perú unieron sus esfuerzos para que la Conferencia de París (que dio lugar al Tratado de Versalles y a la cual asistieron ambos países como beligerantes de la primera guerra mundial; ya que se habían sumado a Estados Unidos en ella, en 1917) y luego la Sociedad de las Naciones ordenaran la revisión de los tratados de 1883 (de Ancón, con Perú) y de 1904. En ambos casos fracasaron.</p>
<p>Pero lo notable fue que el propio Chile entendió que debía aportar lo suyo para lograr que Bolivia tuviese salida soberana al mar. Esto, en el marco de las presiones que constituyeron a Estados Unidos en indisputada potencia hegemónica en el hemisferio y en virtual mediador de Chile y Perú respecto del conflicto todavía irresuelto sobre Tacna y Arica. Así, en 1920 el gobierno chileno le comunicó secretamente a Estados Unidos que estaba en definitiva dispuesto a entregar Tacna a Perú y que “podría traspasar a Bolivia la caleta de Sama y una faja de terreno extendida desde dicha caleta hasta el ferrocarril Arica-La Paz, solucionando así las renovadas aspiraciones portuarias del país altiplánico” (Vial; pp. 645-6).</p>
<p>Luego, en 1926, cuando Estados Unidos estaba mediando para la realización del plebiscito acordado en el Tratado de Ancón (¡a realizarse en 1894!), el gobierno chileno le presentó al estadounidense una propuesta sustitutiva del plebiscito que según Alessandri –quien se encontraba en Washington asesorando al embajador Miguel Cruchaga- dejaba “Tacna para el Perú, y Arica para Chile, y una faja para Bolivia que remataría en una caleta cuyo nombre no pudimos encontrar en el mapa, Cruchaga, Samuel Claro ni yo. En el telegrama de nuestro gobierno se hablaba de Caleta de Palos como salida para Bolivia” (Arturo Alessandri.- Recuerdos de gobierno, Tomo I; Edit. Nascimento, Santiago, 1967; p. 182). Incluso, esta propuesta fue mencionada como una de las razones –no la más importante, desde luego-por las que Estados Unidos, con el acuerdo de Perú, declaró impracticable la realización del tan diferido plebiscito.</p>
<p>Otro hito muy importante para las relaciones chileno-bolivianas lo constituyó el Tratado de Lima que en 1929 resolvió el conflicto con Perú; devolviéndole a éste la provincia de Tacna y conservando Chile la de Arica. El punto es que en dicho tratado se incluyó un Protocolo adicional secreto con una cláusula que impide cualquier acceso soberano al mar de Bolivia por las provincias previamente disputadas si no se cuenta con la aquiescencia de ambos países. Y lo más grave del caso es que de acuerdo al principal negociador chileno, el canciller Conrado Ríos Gallardo, y a la documentación estadounidense (hay que tener presente que el gobierno peruano condicionó la suscripción del tratado a que apareciese formalmente como una propuesta de Estados Unidos) ¡fue Chile quien le propuso a Perú tal cláusula! (Ver Vial; Historia de Chile (1891-1973) La dictadura de Ibáñez (1925-1931) Volumen IV; Fundación, 1996; p. 359). Es obvio -¡aunque nunca es reconocido formalmente así por la política exterior chilena!- que, para todos los efectos prácticos, aquella disposición ha convertido el tema de una salida al mar de Bolivia en un asunto trilateral.</p>
<p>De todas formas -y como es sabido- Chile ha continuado aportando lo suyo, en varias oportunidades, para que Bolivia pueda obtener un acceso soberano al Oceáno Pacífico a través de su propio territorio. Han sido los casos de las negociaciones abiertas con el país altiplánico en 1950, bajo el gobierno de González Videla; y en 1975 y 1987, bajo Pinochet.</p>
<p>Incluso, en 1976 se logró un acuerdo entre Chile y Bolivia de que esta última tendría un acceso soberano al mar a través de una franja territorial en el extremo norte de Chile; a cambio de un territorio boliviano equivalente que obtendría nuestro país. Respecto de ella, Perú hizo una contrapropuesta de un triángulo de soberanía compartida por los tres países en la zona de Arica que Chile y Bolivia rechazaron, volviendo todo a fojas cero.</p>
<p>De todos estos antecedentes aparece plenamente comprensible la insatisfacción boliviana con el Tratado de 1904; y que, por el interés y el logro de buenas relaciones entre los tres países, surge la necesidad de lograr un acuerdo trilateral satisfactorio. Acuerdo por medio del cual Bolivia no solo obtenga una salida soberana al mar, sino que se superen todos los traumas y odiosidades que nos han convertido en naciones antagónicas. Además, ¡cómo no se da cuenta Chile que el antagonismo con Bolivia y Perú lo deja siempre en desventaja con Argentina, aunque ésta no lo quiera!</p>
<p>Este artículo es parte de una serie que pretende resaltar aspectos o episodios muy relevantes de la historia de nuestro país que permanecen olvidados. Ellos constituyen elaboraciones extraídas del libro de su autor: Los mitos de la democracia chilena, publicado por Editorial Catalonia.</p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://www.elclarin.cl/web/noticias/politica/12664-por-que-bolivia-quedo-insatisfecha-con-el-tratado-de-1904.html">El Clarin</a></strong></p>
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		<title>El mar es ancho y ajeno</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Jul 2014 03:11:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[bolivia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace algunos años, a propósito de los conflictos que se crearon al interior del gobierno de Bachelet con la visita de un grupo de parlamentarios a La Paz, escribí un artículo titulado “Un mar de posibilidades para Bolivia”. Ahí defendía, una vez más, el justo derecho de la nación altiplánica a acceder a territorio marítimo con total soberanía, sin los artilugios heredados del tratado de 1904 que estableció un indigno tutelaje de nuestro país al comercio y al usufructo del mar para esa nación hermana.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2014/07/22/el-mar-es-ancho-y-ajeno/">El mar es ancho y ajeno</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace algunos años, a propósito de los conflictos que se crearon al interior del gobierno de Bachelet con la visita de un grupo de parlamentarios a La Paz, escribí un artículo titulado “Un mar de posibilidades para Bolivia”. Ahí defendía, una vez más, el justo derecho de la nación altiplánica a acceder a territorio marítimo con total soberanía, sin los artilugios heredados del tratado de 1904 que estableció un indigno tutelaje de nuestro país al comercio y al usufructo del mar para esa nación hermana. Al margen de la maraña de códigos y disposiciones legales que los leguleyos quieran desprender de ese tratado, los concreto es que Chile afianza su negativa total a acceder a los requerimientos bolivianos en dos cuestiones centrales: una histórica y otra de derecho, y que son, respectivamente, el triunfo de nuestro país en la lejana Guerra del Pacífico, de la que han transcurrido más de 130 años, y en el tratado de 1904 firmado por los beligerantes para consolidar la paz.</p>
<p>Respecto de la guerra que hace más de un siglo enfrentara a Perú, Chile y Bolivia, es decir la cuestión histórica, existen argumentos tan añejos como el conflicto mismo que no sirven para avalar las posiciones de ninguno de los países, ni el demandante ni el demandado, si se trata de cohonestar las posiciones enfrentadas en los tiempos actuales para lo cual se acude a un juez foráneo como lo es el tribunal de La Haya. No sirven los hitos heroicos de batallas ganadas o perdidas con honor o sin él, para justificar ya sea un rechazo tajante a reconsiderar los términos de un tratado, o para enarbolar como argumento las injusticias de un conflicto ocurrido hace más de un siglo, con el fin de consolidar una aspiración largamente sentida por nuestros hermanos bolivianos.</p>
<p>Respecto a la cuestión de derecho, es decir los términos del tratado de 1904, un tratado que, como siempre ocurre en estos casos, fue la imposición del vencedor sobre el derrotado, tampoco vale revisar sus articulados buscando el resquicio que permita denunciarlo, ya sea a favor o en contra de los argumentos de cada parte. Se hace necesario resolver la cuestión mirando hacia adelante, a la luz de los nuevos tiempos, de los aires renovados que soplan sobre nuestra América donde, por primera vez desde la gesta de Bolívar, es posible atisbar un acercamiento continental sobre la base de la justicia social, de la defensa de los intereses comunes ante el ancestral atropello venido del norte, tanto de Estados Unidos como del colonialismo europeo.</p>
<p>Chile tiene que considerar que los tratado que se establecen como consecuencia de una guerra, nunca son auténticamente justos y, tarde o temprano, sus resultados se vuelven nefastos. Basta recordar el tratado de Versalles, si se quiere hablar de la historia más reciente de la Humanidad, aquel que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Su articulado resultó tan draconiano, tan avasallador en cuanto a la cesión de territorios y a las indemnizaciones que los vencidos debían pagar a los vencedores, que resultó imposible para el pueblo alemán cumplirlos sin la debacle económica que le sobrevino, y cuya principal consecuencia fuera una pobreza enorme que cayó sobre los hombros del pueblo germano. Esta miseria ─que fuera la consecuencia de dicho tratado─ concitó el odio y el resentimiento de las masas convirtiéndolas en el caldo de cultivo para el surgimiento del nazismo, y la justificación enarbolada por estos criminales para desatar la Segunda Guerra Mundial. Por si usted no lo sabe, los intereses de la deuda que se le impuso a Alemania en 1918 en Versalles, recién se terminaron de pagar en el año 2004.</p>
<p>Por su parte Bolivia, creyendo blindar más su demanda, retrotrae la historia hacia el resultado de la Guerra del Pacífico poniendo el énfasis en lo que significó la pérdida de su acceso al mar a manos del país vencedor, en este caso Chile. La opinión pública chilena, que es la que debe presionar a sus gobernantes para resolver este asunto con pragmatismo y racionalidad, es particularmente sensible frente a cualquier cuestionamiento de la parte histórica de ese conflicto, a sus resultados bélicos, a sus batallas y sus héroes que pasaron a ser parte del acervo nacional, reforzados aún más con el resultado de la guerra.</p>
<p>De ahí que las alusiones descalificatoria de Bolivia hacia un hecho que, insistimos, ocurrió siglo y medio atrás, más que ayudar a inclinar la balanza de la opinión pública del pueblo chileno hacia la legitimidad de sus aspiraciones marítimas, provoca una instintiva animadversión en contra de cualquiera que formule esa idea cuestionadora de lo que son las páginas de una historia que es propia de un país. ¿Que la del Pacífico fue una guerra injusta? Ninguna guerra es justa si se mira con la estructura moral de un ser auténticamente humano. ¿Que la historia la escriben los vencedores? Cierto, pero lo que acaeciera en los campos de batalla de esa guerra y de todas las ocurridas en el mundo, las razones y sinrazones que la motivaron y cualquiera haya sido su resultado, sólo puede ser criticado de manera global como un hecho inmoral, repudiable en lo que significa lanzar a pueblos contra pueblos para servir, en último término, a la voracidad de un poder económico que no conoce nacionalidad y que ha estado siempre detrás de los innumerables conflictos bélicos de la historia de la Humanidad.</p>
<p>Hay que desarrollar en la base del pueblo chileno una idea diferente, es decir el convencimiento de que las aspiraciones bolivianas de una salida soberana al mar son incuestionablemente legítimas, porque ello ayudará al desarrollo económico de un país hermano que ha estado rezagado frente al progreso de las otras naciones americanas, entre otras cosas, por su aislamiento continental. Es difícil, sin embargo, cambiar este sentimiento nacional si a ello no ayudan los sectores del chovinismo reaccionario, y los del poder económico de los que ven en el resurgimiento económico de Bolivia, si concreta una salida al mar, una amenaza a sus mezquinos intereses. Más aún si al intento de concitar un apoyo mayoritario a favor del pueblo boliviano, no contribuyen ni siquiera los partidos y dirigentes de la izquierda chilena de quienes se podría esperar una actitud internacionalista y de integración que favorecería el afianzamiento de la idea latinoamericanista.</p>
<p>Por último, un hecho que pudiera aparecer anecdótico, pero que no lo es tanto a la luz de los planes geopolíticos a los que son tan adictos los militares. Hace unas décadas dos detestables rufianes de la época negra de las dictaduras, Banzer y Pinochet, se juntaron a discutir este mismo asunto teniendo nuestro gorila nacional una sorprendente inclinación a buscar una solución soberana en cuanto a la salida al mar para Bolivia. ¿Qué pasaba? ¿Acaso Pinochet anidaba en su negra conciencia un sentimiento de solidaridad internacionalista? Sabido es que el único aporte del dictador chileno al internacionalismo fue integrar la Operación Cóndor con sus criminales aliados que tiranizaban gran parte de Latinoamérica. Pero entonces cómo, se preguntará usted. Nada, señores, como acostumbraba a decir el sátrapa. Las cuentas que sacaba Pinochet y sus subalternos de uniforme eran en el fondo bastante pragmáticas. La entente Perú-boliviana, derrotada militarmente dos veces en el siglo XIX por Chile, más el ancestral encono del militarismo argentino siempre amenazante al otro lado de la cordillera, aconsejaba ─insisto que geopolíticamente─ una acción audaz como la de atraer a Bolivia hacia nuestro lado con un corredor de territorio soberano que, de paso nos alejaba limítrofemente del revanchismo peruano, latente desde siempre. Un corredor, pensaba don Pinocho, ¡qué me dice usted! Maquiavélico, ¿verdad? Cierto, pero tremendamente pragmático, reconozcámoslo si queremos ponernos a resguardo del espiral de la historia que pudiera el día de mañana situarnos otra vez en un escenario parecido al de 1879.</p>
<p>A propósito, usted, que es erudito en cuestiones históricas, seguramente se recordará de otro corredor, el de Danzig, que formó parte del nefasto Tratado de Versalles ya citado. ¿Qué fue lo ocurrió con ese pedazo de tierra que el Tratado le entregó a Polonia? Por favor, no me exija tanto y averígüelo usted mismo, sacando, de paso, sus propias conclusiones.</p>
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