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	<title>revolucion de octubre &#8211; piensaChile</title>
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	<title>revolucion de octubre &#8211; piensaChile</title>
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		<title>La estrategia de las clases y fracciones de clase dominantes chilenas ante el Covid 19</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2020 21:49:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El estallido social de 18 de octubre de 2019, que hemos preferido llamar ‘la revolución chilena de octubre’, no parece indicar que el modelo neoliberal vaya a seguir aplicándose, por lo menos, en Chile; la pandemia ha sido solamente ‘un alto en el camino’ de este largo peregrinar de las clases dominadas. Todo hace entender que las reivindicaciones tomarán más fuerza una vez que el peligro del virus corona, en su versión Covid 19, se haya alejado. Entonces, algo va a pasar.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/04/07/la-estrategia-de-las-clases-y-fracciones-de-clase-dominantes-chilenas-ante-el-covid-19/">La estrategia de las clases y fracciones de clase dominantes chilenas ante el Covid 19</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>NOCIONES GENERALES</strong><br />
Dentro del modo de producción capitalista, los regímenes democráticos son la forma de gobierno que adoptan las formaciones sociales para administrar un país. Al contrario de lo que más de alguien podría pensar, tales regímenes no son estructuras neutras sino una expresión de clase. Deben mantenerse en el tiempo, cumplir su programa de acción y, en lo posible, proyectarse más allá del mismo, de acuerdo a los lineamientos reglamentarios vigentes, labor que no siempre les es posible realizar. Las contradicciones de intereses de las distintas fracciones de clase que componen el Bloque en el Poder conspiran en contra del buen funcionamiento de cada uno de esos regímenes; tampoco están a salvo de otros avatares pues, muchas veces, pueden salirles al paso innumerables imprevistos. Y malograr por completo su gestión. El gobierno de Sebastián Piñera tampoco podría estar ajeno a ello: dos hechos imprevistos han conspirado para impedir el cumplimiento de su programa de gobierno; a saber, el estallido social de 18 de octubre de 2019 y la crisis del corona virus.<br />
Un gobierno, no obstante, es una estructura social que no adolece de vocación suicida sino, muy por el contrario, tiene por misión la de perpetuarse, permanecer en el tiempo, perseverar en lo que es, tarea que le exige, por lo mismo, la permanente construcción de una estrategia que lo mantenga vigente. En el caso del gobierno de Sebastián Piñera, esa tarea va a depender de la manera cómo pueda enfrentar los dos grandes obstáculos que ha encontrado en el camino. En palabras más directas: si empleando un acontecimiento nefasto contra otro igualmente nefasto le es posible revertir, aunque sea en parte, su deteriorada imagen y sacar fuerzas de la flaqueza en la cual se encuentra inmerso.<br />
&nbsp;<br />
<strong>LOS HECHOS PREVIOS</strong><br />
Piñera fue electo en diciembre de 2017 con una altísima votación y con el apoyo de una coalición integrada por los partidos Unión Demócrata Independiente UDI, Renovación Nacional RN, Evolución Política EVOPOLI y Partido Regionalista Independiente PRI. Esa coalición, denominada ‘Chile Vamos’ fue la alianza que lo instaló en el gobierno para llevar adelante un programa de gobierno que contemplase la defensa del interés de la banca, las compañías de seguro, importadores y exportadores, centros comerciales, empresas de turismo, en fin, a través de la conformación de un Bloque en el Poder hegemonizado por el capital bancario en estrecha alianza con el capital comercial. En palabras más directas: para que realizase de la mejor forma posible el modelo económico instaurado por la dictadura.<br />
Los vientos internacionales no han soplado, sin embargo, a favor de esa alianza; más exactamente, a favor de, la opción política de defensa irrestricta del modelo de economía social de mercado. Por el contrario, éste parece agonizar día a día. Así, bajo la dirección de Piñera, Chile ha navegado, esta vez, en contra del curso de la corriente internacional. Pero, es más. El modelo de economía social de mercado mismo parece estar agotado. Si aceptamos las tesis de Kondratiev, su ciclo pareciera estar cumplido, por lo que solamente le restaría intentar llegar felizmente a término. No por otro motivo las protestas se han desencadenado en todo el planeta. Chile no ha sido una excepción.<br />
Un gobierno inteligente, frente a una crisis como la que enfrentó Piñera a partir del 18 de octubre de 2019, llama a dialogar a los actores políticos opositores, Pero cuando dichos actores se encuentran más desprestigiados que el propio presidente, lo hace con los actores sociales. Pero esa solución se puede sugerir solamente a un presidente que está en sus cabales. Y como Piñera no lo está, simplemente hizo caso omiso de aquello y, para completar su torpeza, realizó la única barbaridad que jamás debió realizar<a href="#_edn1" name="_ednref1">[1]</a>: declarar la guerra al conjunto social Su gobierno, naturalmente, se derrumbó.<br />
&nbsp;<br />
<strong>UN IMPREVISTO FACTOR PREVISTO</strong><br />
En diciembre de 2019, en la localidad de Wuhan (China), se liberó un peligroso virus de la serie de los ‘Corona’, llamado Covid 19, desencadenándose una pandemia, que se extendió a lo largo  y ancho del planeta.<br />
Para  los chilenos, la pandemia parecía estar lejos en esa fecha. Enero y Febrero son época de vacaciones, por lo que fueron meses de descanso para el régimen de Piñera que vió disminuir la intensidad de las protestas como fruto de la época estival. Es verdad que, durante el Festival de Viña, recrudecieron los enfrentamientos entre las fuerzas policiales y los manifestantes, pero el gobierno, aún tremendamente debilitado, tenía la esperanza de poner pronto término al conflicto.<br />
El drama se desencadenó, sin embargo, el 16 de marzo, cuando una persona portadora del llamado ‘Coronavirus Covid 19’, que viajaba en el vuelo LATAM 239, más conocido como ‘el zorrón’, pasó las febles barreras sanitarias y se dirigió a la ciudad de Temuco desatando la tragedia. Chile estaba ya infectado. Y, como era de esperarse, con un gobierno que no gobernaba, con un presidente que no dirigía, con autoridades que no funcionaban, las medidas que debían adoptarse para enfrentar el siniestro jamás se tomaron. Pero como el asunto central, para un dominador, es seguir dominando, aquello no revistió la importancia debida sino, más bien, puso de manifiesto la necesidad de diseñar otra estrategia para enfrentar la nueva contingencia. Pero nada de ello sucede sin una razón.<br />
<strong> </strong><br />
<strong>AVANZANDO HACIA UNA ESTRATEGIA</strong><br />
Durante el período en que las protestas alcanzaban su mayor intensidad, la sociedad chilena se había segmentado en numerosos grupos sociales, algo que no era casual en modo alguno. Eran las consecuencias de un modelo de acumulación que se agotaba, y las opiniones se dividían en torno a determinar qué hacer frente a esa circunstancia. Los partidos ya no eran las estructuras monolíticas que suponían serlo y las voces disidentes en su interior se hacían oír con fuerza.<br />
Pero durante esos meses, los sectores gubernamentales habían hecho notables avances en cuanto a unir en torno suyo a los sectores más conservadores de la oposición. <em>Nihil obstat</em> (con las debidas licencias). Un sector grande de la Democracia Cristiana junto a un grupo considerable de  militantes y dirigentes del partido Por la Democracia, Radical y del PS, temerosos del desenfreno de los sectores populares, habían firmado un acuerdo con el gobierno comprometiéndose a trabajar en conjunto para restaurar el orden social. El espectro político nacional, más preocupado de mantener sus goces y prebendas que de resolver los urgentes problemas de los sectores dominados, cerraba filas en contra de la protesta nacional. Eran ‘los políticos’ en contra del ‘pueblo’. O la élite política contra la comunidad nacional.<br />
Esos acuerdos cobraron enorme vigencia en los meses posteriores pues el gobierno pudo burlar las promesas hechas a los sectores sociales amparándose en la acción del Parlamento y éste pudo culpabilizar a aquel de la lentitud y precariedad en la tramitación de los proyectos comprometidos. Pero, amparándose en el temor de los sectores opositores de verse enfrentados a la ira popular, el gobierno de Piñera pudo hacer aprobar numerosos proyectos de ley que concedían mayores facultades a los institutos armados para reprimir con mayor violencia las justas demandas de los sectores desprotegidos. Y ese trabajo no era posible perderlo. La estrategia de los sectores hegemónicos del Bloque en el Poder se apoyaría en esas conquistas y en la oportuna llegada del Covid 19, para revertir la situación de desmedro en que había quedado el gobierno de Sebastián Piñera tras el estallido social del 18 de octubre de 2019. De hecho, así lo había planteado el empresario pinochetista Orlando Sáenz en la segunda quincena de marzo cuando afirmó:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“[…] en verdad, la irrupción de la terrible pandemia del Covid-19 bien puede significar una verdadera segunda oportunidad para que el gobierno de Sebastián Piñera recupere el liderazgo y el prestigio que ha perdido en el lamentable camino que escogió para enfrentar la asonada subversiva con que trataron de abatirlo. Desde luego, la pandemia puede lograr lo que no habían conseguido los penosos acuerdos políticos cupulares con que el gobierno ha estado comprando precarios apoyos de un parlamento más desprestigiado y fracasado que él mismo”<a href="#_edn2" name="_ednref2">[2]</a>.</p>
<p>&nbsp;<br />
<strong>ORDENANDO EL NAIPE</strong><br />
Con prescindencia de los numerosos y graves errores cometidos por la autoridad sanitaria a cargo de resolver los problemas derivados de la llegada de la pandemia, el gobierno de Sebastián Piñera ha comenzado un lento proceso de recuperación de la confianza ciudadana que ponen de manifiesto, a pesar de las múltiples dudas al respecto, las encuestas de mediados y fines de marzo; la CADEM (que dirigen amigos suyos) le otorga un 18%; Criteria, un 15%; Pulso Ciudadano, un 11%, cifra que se acerca más a la realidad.<br />
El gobierno ha jugado la carta de plantearse como única alternativa posible desde el punto de vista de la legalidad e intentó colocar a sus opositores frente a la disyuntiva de buscar destruirlo en vez de combatir al Covid 19. Esa rebuscada alternativa (que encandila, incluso, a sectores con cierta educación) ha hecho que el propio Colegio Médico de Chile —bajo la brillante conducción de Izkia Siches—, algunas universidades y otras organizaciones vinculadas al tema de la salud, hayan optado por colocarse detrás del Ministerio de la Salud, a sabiendas de sus disparatadas intervenciones, para corregir su rumbo.<br />
&nbsp;<br />
<strong>CONTROL HEGEMÓNICO DEL BLOQUE EN EL PODER</strong><br />
El control hegemónico del Bloque en el Poder lo tiene la fracción bancaria de la clase de los compradores de fuerza o capacidad de trabajo; lo detenta en estrecha alianza con la fracción comercial de esa misma clase, en desmedro de la fracción industrial cuyas actividades se encuentran limitadas por la estructura de la forma de acumular o modelo.<br />
El representante de esa fracción es Sebastián Piñera, sujeto que cuenta con el apoyo irrestricto de la Unión Demócrata Independiente UDI, partido que defiende ciegamente el legado pinochetista y, por ende, la vigencia del modelo de economía social de mercado. No está de más repetir que, en esa tarea, dicha organización no pudo encontrar  mejor candidato que Sebastián Piñera. El primer mandatario no solamente defiende la vigencia de dicho modelo sino es la encarnación del mismo, la materialización humana de esa forma de acumular. Como lo señaláramos en otro de nuestros documentos:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Que la hegemonía dentro del Bloque en el Poder la conserve el sector bancario en estrecha alianza con el sector comercial no es casual. Piñera no dedica sus esfuerzos a levantar industrias productivas sino privilegia el mundo financiero. Representa, en consecuencia, el triunfo del especulador por sobre el productor, la victoria del agiotista por sobre el industrial, la certeza de que es posible hacerse rico sin trabajar; en suma, la sublimación del parasitismo, la imposición de una moral basada en vivir a expensas de los demás. Piñera es la figura del ocioso que se hace rico sin esfuerzo alguno, la expresión más genuina del financista que orienta los flujos de capital hacia su propio beneficio”<a href="#_edn3" name="_ednref3">[3]</a>.</p>
<p>&nbsp;<br />
<strong>EL OBJETIVO CENTRAL DEL BLOQUE EN EL PODER</strong><br />
Derivado de lo anterior, podemos concluir que el objetivo del sector hegemónico del Bloque en el Poder no es sino el restablecimiento de las condiciones que existían hasta antes del 18 de octubre de 2019 a fin de seguir extrayendo el plusvalor de las clases dominadas en la forma que lo había hecho hasta ese momento. Para conseguir su objetivo necesita recobrar el ‘liderazgo’ de Piñera, lo que implica diseñar una estrategia en torno a recuperar, consecuentemente, la confianza de la comunidad nacional en el mandatario y la subordinación de todo el espectro político a su conducción. En palabras más simples, se trata de tomar el control de la nación para poder determinar, más tarde, las tareas a realizar. No por otro motivo expresa un conocido empresario pinochetista que</p>
<p style="padding-left: 60px;">“[…] el resguardo de la figura del Mandatario ha sido definido como una de las principales tareas del equipo político de La Moneda y el <em>staff </em>comunicacional del Presidente”<a href="#_edn4" name="_ednref4">[4]</a>.</p>
<p>Tal labor implica, consecuentemente, restablecer</p>
<p style="padding-left: 60px;">“[…] en él una figura de confianza en cuanto a su capacidad de gestionar la crisis”<a href="#_edn5" name="_ednref5">[5]</a>.</p>
<p>La tarea no ha sido fácil, toda vez que, en el tratamiento de la pandemia, ha existido una proliferación de errores políticos inexcusables tanto de parte considerable de su equipo como del propio primer mandatario. Esta situación ha hecho que los sectores no hegemónicos dentro del Bloque en el Poder arrecien sus críticas en contra de la labor de Piñera, en tanto la eventual subordinación de la oposición, aunque tácitamente aceptada por quienes sostienen la necesidad de permitir que el presidente termine su período, no se encuentre totalmente asegurada. Colabora en ese sentido el hecho que los sectores políticos, representativos de los intereses de cada una de las distintas fracciones del capital, estén de acuerdo solamente en que todo conflicto ha de resolverse con Piñera a la cabeza de la nación. Esta posición muestra el fuerte predominio que ejerce la cultura del modo de producción capitalista en su carácter de modo de dominación.  Explica en parte que la solicitud de inhabilidad del presidente, presentada por el Comité de Defensa de los Derechos Humanos y Sindicales CODEHS el 2 de febrero pasado, no haya sido considerada en absoluto por el senador Jaime Quintana, en ese entonces, presidente del Senado. Explica, además, que el referido personero le haya dado solamente publicidad (aunque sin resultado alguno) a la presentación en el mismo sentido hecha por Esteban Velásquez, diputado del Frente Regionalista Verdel Social FRVS, pues los órganos del Estado (y sus funcionarios) sólo tratan con órganos del Estado (y sus funcionario) y no con movimientos sociales. Como consecuencia de esta manera de raciocinar, Piñera es el único que no se puede mover de su cargo, de acuerdo a los sectores conservadores opositores, como ya se ha dicho; por supuesto que en ese raciocinio se alinean todos los sectores de la alianza ‘Chile Vamos´.<br />
&nbsp;<br />
<strong>POR QUÉ NO HAY UNIDAD DE ACCIÓN EN CHILE VAMOS</strong><br />
Al interior de la coalición Chile Vamos no hay unidad; por el contrario, se dan continuas y permanentes disputas que amenazan con quebrar aquella.<br />
Los sectores políticos que intervienen en una alianza son sectores que representan los intereses propios de las distintas fracciones de clase dentro de una formación social, como hemos aseverado en distintos documentos. En los sectores dominantes, dichas fracciones se unen para los efectos de dominar al conjunto social lo que no quiere decir que sus intereses hayan sido satisfechos por esa sola circunstancia. Por el contrario, éstos siguen vivos y afloran cada vez que un fenómeno, de la naturaleza que sea, amenaza al conjunto social y, consecuentemente, la vigencia de la alianza. Porque cada inestabilidad social proporciona la oportunidad de imponer sus propios intereses a los sectores no hegemónicos dentro del Bloque en el Poder.<br />
En el caso del gobierno de Piñera opera, en primer lugar, el agotamiento de la forma de acumular como uno de los factores indicados; luego, el estallido social de octubre; finalmente, la pandemia. Para los sectores no hegemónicos dentro del Bloque en el Poder, en especial el capital industrial, ha llegado, consecuentemente, el momento de negociar por un reparto más equitativo en la percepción del plusvalor.<br />
<strong> </strong><br />
<strong>‘EL MERCURIO’ JUNTO AL PRESIDENTE</strong><br />
A principios de marzo, cuando las protestas se reiniciaban con todo su vigor, Piñera accedió a las proposiciones que le hacía el segundo piso — especialmente, Cristián Larroulet, un furibundo pinochetista— en orden a construir un equipo comunicacional orientado a fortalecer su imagen deteriorada en los meses anteriores. El equipo quedó al mando de Alfonso Peró, ex editor del diario ‘El Mercurio’, quien empezó a trabajar en estrecha colaboración con Waldo Díaz (también ex editor de ‘El Mercurio’ y de ‘La Tercera’, de Carla Munizaga, de Denise Peró Grand (hija de Alfonso Peró, pues, en un gobierno nepotista como el de Piñera, cada partícipe coloca a miembros de su familia en la dirección del país) y del propio Larroulet que ideó la estrategia a aplicar, privilegiando el cuidado de la imagen del presidente. A esa misma estrategia ha obedecido la necesidad de contar con encuestas que validen semana a semana el liderazgo de Piñera y el sostenido ascenso de su popularidad en el tratamiento de la crisis de la pandemia. Y determinadas apariciones en público del primer mandatario.<br />
&nbsp;<br />
<strong>POR QUÉ PROTEGER AL PRESIDENTE</strong><br />
Desde el punto de vista de la forma piramidal de gobierno heredada del pasado militar de la sociedad chilena, la protección de la imagen del presidente se justifica porque si bien tiene solamente el mando de la función administrativa de la nación (la legislativa la tiene el Parlamento, la judicial los tribunales y la de supervigilancia por la Contraloría), el gobierno de la nación se centra en su persona. Como herencia de los regímenes que precedieron al instaurado por el modo de producción capitalista, el presidente representa el mando supremo de la nación, el sujeto situado en el punto más alto de la pirámide jerárquica social, el dios supremo, el que jamás ha de tener defecto alguno, el que todo lo decide, la más alta autoridad. La jerarquía hace al superior inmaculado. La ausencia suya o su inhabilidad origina crisis, pone en grave riesgo la estructura social (aunque, en verdad, así no lo sea). En la cultura del sistema capitalista, el presidente representa todo lo positivo que sucede en una sociedad; pero cuando se le derriba, representa todo lo negativo para el que lo reemplaza. A él se le atribuye todo. Precisamente, porque representa la más alta autoridad.<br />
Sin embargo, desde el punto de vista teórico, un presidente no es más que el factor de unidad del estado/nación, la unión entre la sociedad civil y la política, el atractor, el sujeto en torno al cual se aglutina el sector dominante de una sociedad e invita a participar del mismo al dominado. En otras palabras, cumple una función social cual es la unir al pueblo/nación, y nada más. Por lo mismo, es esa la función que le permite contar con el voto de vastos sectores desposeídos pues, aunque se presente como representante de quienes han hecho posible la riqueza de los sectores dominantes del país, se supone que jamás va a robar o gozar de otras excentricidades que las que ha gozado siempre. En las sociedades donde impera algún modo de dominación como la sociedad capitalista, y la comunidad se organiza jerárquicamente, el presidente es, en consecuencia, el general de un ejército indisciplinado que, si llega a desaparecer de modo sorpresivo, acarrea el desbande de la tropa. Por eso, los sectores dominantes tienen temor de inhabilitar a Piñera en el desempeño de su cargo.<br />
&nbsp;<br />
<strong>DEFENDER A PIÑERA SIN PIÑERA</strong><br />
En un principio, la idea de la defensa de Piñera se orientó en torno a evitar su aparición en público y reemplazar la voz del ejecutivo en la persona de algún vocero o ministro. El cambio de gabinete realizado en plena época estival tuvo esa finalidad. Se trataba de mostrar rostros no comprometidos en la violación de los derechos humanos o en negocios turbios. Y alejar a Piñera del juicio público. De hecho, desde el mismo día en que se produjo tal cambio, las apariciones en público del presidente disminuyeron ostensiblemente y el protagonismo lo tomaron algunos de sus ministros más jóvenes como el ministro del Interior,  Gonzalo Blumel; Ignacio Briones, de Hacienda; Lucas Palacios, de Economía, en fin. Se reforzó la labor de Karla Rubilar como vocera del gobierno con la presencia de Sebastián Sichel, ministro de Desarrollo Social, y de Katherine Martorell Awad, abogada militante de Renovación Nacional RN, cercana a Mario Desbordes y miembro del Tribunal Disciplinario de la colectividad, con vínculos bastante disímiles como lo son Andrés Chadwick UDI, Andres Allamand RN, Evelyn Matthei UDI y Carolina Leitao DC. A la vez, se hizo aparecer al dúo Rubilar/Martorell, dúo que ha vuelto a ser utilizado como estrategia comunicacional<a href="#_edn6" name="_ednref6">[6]</a>.</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Esta es una presencia más de las muchas que la autoridad ha tenido en diversos medios en las últimas semanas debido a la crisis provocada por el coronavirus. Su protagonismo fue más patente en los últimos días cuando debió informar sobre medidas excepcionales por el Covid-19 como toques de queda, cordones y aduanas sanitarias y, recientemente, cuarentenas totales”<a href="#_edn7" name="_ednref7">[7]</a>.</p>
<p>En el caso particular de Karla Rubilar, se le asignó como labor especial la misión de disminuir la tensión entre el gobierno y los alcaldes y, en especial, tender los puentes requeridos para un diálogo más fructífero entre las partes; en palabras más exactas,</p>
<p style="padding-left: 60px;">“[…] <strong>contener, derivar y guiar</strong>”,</p>
<p>ciertas proposiciones de los alcaldes en medio de la pandemia<a href="#_edn8" name="_ednref8">[8]</a>.<br />
Se trataba de reforzar, en cierto sentido, la labor de Claudio Alvarado, subsecretario de Desarrollo Regional.<br />
Una cosa es, sin embargo, proponer determinadas medidas; otra es realizarlas. Especialmente, en un gobierno como el de la coalición Chile Vamos.<br />
Por una parte, porque Piñera tiene ‘complejo de florero de mesa’, es decir, le gusta aparecer donde quiera que sea y ser la atracción del momento, comportamiento que, en psicología, se conoce bajo el nombre de ‘narcisismo’ y que lo manifiesta gran parte del espectro político del país. Pero un narcisista —nunca hay que olvidarlo—, es tremendamente competitivo<a href="#_edn9" name="_ednref9">[9]</a>. Y todo sujeto competitivo mira con profundo desdén a los demás, a quienes siempre cree poder ganar.<br />
Por otra, porque hay sectores interesados en limpiar la imagen del presidente, en mostrarlo como el sujeto gracias al cual se adoptan las medidas adecuadas para enfrentar la pandemia, el sujeto irreemplazable, el sujeto sin el cual es imposible concebir al Estado, para llevar adelante todo un conjunto de reformas que le permitan revertir la situación y retrotraerla a lo que existía antes del 18 de octubre del pasado año e, incluso, iniciar una ofensiva conservadora de proporciones.  Es lo que propone, en síntesis, Orlando Sáenz, cuando señala:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“[…] la emergencia sanitaria le crea al Presidente Piñera el escenario de tarea desesperada en que –como ocurrió en la crisis de los 33 mineros de su primer gobierno– mejor brillan sus cualidades de administrador y organizador, con el afortunado agregado de que dispone de un ministro de Salud con la preparación, firmeza y credibilidad que requieren las circunstancias. Y, lo más importante de todo, <strong>la</strong><strong> terrible pandemia otorga el prolongado lapso de tiempo que permitirá rediseñar el disparatado proceso constitucional que, de haberse intentado en</strong><strong> la forma y plazos con que fue programado, habría conducido ciertamente al colapso final de la democracia chilena”</strong><a href="#_edn10" name="_ednref10"><strong>[10]</strong></a>.</p>
<p>Entonces, en la práctica, se unen esos dos factores para validar la omnipresencia del presidente en el tratamiento de la pandemia.<br />
&nbsp;<br />
<strong>LUEGO DEL COVID19, ¿PUEDEN IMPONERSE LOS INTERESES DE LA ACTUAL DIRECCIÓN HEGEMÓNICA DEL BLOQUE EN EL PODER?</strong><br />
La pregunta crucial que requiere de una respuesta urgente es saber si acaso la lucha que libran los sectores dominantes de la UDI —genuinos representantes de la forma de acumular vigente—, por prolongar la vigencia de la forma de acumular heredada de la dictadura, va o no a ser en vano.<br />
El estallido social de 18 de octubre de 2019, que hemos preferido llamar ‘la revolución chilena de octubre’, no parece indicar que el modelo neoliberal vaya a seguir aplicándose, por lo menos, en Chile; la pandemia ha sido solamente ‘un alto en el camino’ de este largo peregrinar de las clases dominadas. Todo hace entender que las reivindicaciones tomarán más fuerza una vez que el peligro del virus corona, en su versión Covid 19, se haya alejado. Entonces, algo va a pasar.<br />
Es posible, sí, que esa lucha —hegemonizada por la fracción bancaria de la clase de los compradores de fuerza o capacidad de trabajo, en alianza con la fracción comercial de la misma— termine; y en su lugar se forme otra alianza que pueda hegemonizar el sector industrial en alianza con el comercial que, para ello, debería poner fin al apoyo que hasta ese momento brinda al bancario (financiero). En esa eventualidad, los sectores de Renovación Nacional RN podrían contar con un gran aliado en los sectores conservadores de la oposición institucional, que se vaciaría, en gran medida, a apoyar dicha alianza ante el temor de una eventual revolución. Y, no pocos sectores de la UDI estarían llanos a aceptar una salida de esa naturaleza. Lo que nos lleva a analizar el rol de la oposición que hemos denominado ‘institucional’.<br />
&nbsp;<br />
<strong>EL ROL DE LA OPOSICIÓN INSTITUCIONAL</strong><br />
La oposición institucional a Piñera (algunos sectores del Frente Amplio y la generalidad de la alianza Concertación de Partidos Por la Democracia, Nueva Mayoría, Fuerza de la Mayoría, etc.) se organiza en torno a fracciones de clase que tienen intereses propios bastante disímiles, lo que explica la enorme suma de contradicciones que acumula. No hay en ella, solamente, un contingente de trabajadores, vendedores proverbiales de su fuerza o capacidad de trabajo. Por el contrario, hay empresarios que protegen sus intereses y poco o nada se preocupan de la ‘cuestión social’; sus actividades son variadas y abarcan ámbitos de tipo industrial, comercial y bancario, de manera que coinciden con los intereses que se enfrentan dentro del Bloque en el Poder. En esa oposición hay trabajadores que son, a la vez, empresarios, y cuentan con empleados u obreros que trabajan para ellos, cuyo poder es ínfimo; hay profesionales que organizan empresas para proporcionar empleos, es decir, empresas con subcontratistas o subempleo; hay burócratas que defienden sus cargos estatales o corporativos como lo son gran parte de los parlamentarios; en fin. Por eso se unen en torno a una reivindicación abstracta como lo es el cambio de la constitución, como si en esa acción radicasen todas las penurias de una sociedad que jamás ha dejado de ser explotada y que se encuentra admirablemente bien representada en las palabras del ex presidente del Senado Jaime Quintana, para quien, la pandemia no es más que un nuevo escenario de disputas.</p>
<p style="padding-left: 60px;">“En ese escenario, tendremos una oportunidad sin precedentes. Seguramente, varias constituciones en el mundo van a cambiar en las próximas décadas, pero sólo nosotros tenemos ahora un proceso constituyente en marcha. Si la ciudadanía así lo decide en octubre, Chile elaborará una nueva Constitución -la primera nacida de la deliberación democrática- justo después del paso de la pandemia que está cambiando a la humanidad y, de un estallido social que redibujó las prioridades del país”<a href="#_edn11" name="_ednref11">[11]</a>.</p>
<p>Los intereses de la oposición institucional buscan, a todas luces, la perpetuación del sistema capitalista bajo condiciones de explotación más humanas y más tolerables; difieren, por ende, en forma absoluta de aquellos que reivindican para sí los sectores dominados. En esas condiciones, es difícil que tales intereses, manifestados con extrema claridad en el estallido social de 18 de octubre de 2019, puedan compatibilizarse con los de sus pretendidos representantes políticos en el Parlamento. Antes bien, el panorama muestra un distanciamiento cada vez mayor entre lo que pretende la inmensa mayoría de los chilenos y su representación institucional.<br />
No debería sorprender, en consecuencia, que también la oposición institucional pretenda dirigir hegemónicamente el Bloque en el Poder y pretender que se les subordinen las otras representaciones políticas  del capital como lo hicieron en los 17 años de gobiernos concertacionistas. En abono de esta opción soplan vientos internacionales que hacen sonar las trompetas anunciando la llegada de una suerte de neo keynesianismo, practicado, sin rubor alguno por USA bajo la dirección de Donald Trump, y que ha comenzado a replicar Boris Johnson en la actual Gran Bretaña. España tampoco ha quedado al margen de estas medidas que rompen los parámetros del neoliberalismo, a propósito del Covid 19<a href="#_edn12" name="_ednref12">[12]</a>.<br />
En Chile, hay índices que apuntan en la dirección indicada: el apoyo a todas las medidas represivas del gobierno, la acelerada producción legislativa en desmedro de los sectores desprotegidos, la indolencia ante el grave peligro al que se expone gran parte de la población nacional ante el Covid 19, constituyen algunos ejemplos de ello. Otro lo es la grave situación por la que atraviesan los 2.500 presos que yacen en las cárceles de la ‘democracia’ luego de las protestas, y el temor cierto a que dentro de esas cárceles se propague el Covid 19 es un ejemplo de ello. No ha existido, por parte de la oposición institucional, palabra alguna en defensa de ellos.<br />
No debería sorprender que, ante este panorama, los sectores populares comenzaran a diseñar su propia estrategia para aplicarla luego del paso de la pandemia que, con toda seguridad, no dejará en buen pie a los sectores dominantes a lo largo y ancho de todo el planeta. Pero esa es una alternativa de la cual no es posible hablar hoy ni tampoco más adelante pues su naturaleza bien merece ser asimilada a la del ‘I’Ching’ que, como el ‘Ofullgâgna’ de Mathiesen, jamás ha de ser expuesta o revelada puesto que, si ello ocurre, deja de ser tal para asumir la naturaleza de cualquier otra, menos la del ‘I’Ching’.<br />
Santiago, abril de 2020<br />
&nbsp;<br />
<strong>Notas;</strong><br />
<a href="#_ednref1" name="_edn1">[1]</a> Existen indicios en torno a suponer que esta decisión fue sostenida por uno de sus asesores del llamado ‘segundo piso’ de La Moneda; más exactamente, de un pinochetista consumado que es Cristián Larroulet, partidario acérrimo de aplicar la mano dura.<br />
<a href="#_ednref2" name="_edn2">[2]</a> Sáenz, Orlando: “La segunda oportunidad”, ‘El Líbero’, 25 de marzo de 2020.<br />
<a href="#_ednref3" name="_edn3">[3]</a> Acuña Asenjo, Manuel: “Carácter de clase del segundo período presidencial de Sebastián Piñera Echenique”, documento de febrero de 2018, publicado en varios medios digitales.<br />
<a href="#_ednref4" name="_edn4">[4]</a> Segovia, Macarena: “Mantener a flote al Presidente: la estrategia política en medio de la crisis del COVID 19”, ‘El Mostrador’, 30 de marzo de 2020.<br />
<a href="#_ednref5" name="_edn5">[5]</a> Segovia, Macarena: Art, citado en (3).<br />
<a href="#_ednref6" name="_edn6">[6]</a> Redacción: “Gobierno recurre ora vez a fírmula ‘didáctica’ de dupla Rubilar/Martorell para anunciar nuevas reglas en comunas en cuarentena”, ‘El Mostrador’, 02 de abril de 2020.<br />
<a href="#_ednref7" name="_edn7">[7]</a> Del Río, Sofia: “El perfil político de la nueva cara del gobierno para enfrentar la crisis del corona virus”, ‘El Líbero’, 27 de marzo de 2020.<br />
<a href="#_ednref8" name="_edn8">[8]</a> Del Río, Sofia: “Pacificar a los alcaldes: la misión que el Presidente le encargó a la ministra Rubilar”, ‘El Mostrador’, 03 de abril de 2020. Con negrita en el original.<br />
<a href="#_ednref9" name="_edn9">[9]</a> El carácter narcisista de Piñera queda de manifiesto en la casi generalidad de sus actuaciones públicas. El día 3 de abril de 2020, en viaje de retorno a su casa habitación, y en medio de la prohibición hecha a la población nacional de mantenerse encerrada en sus domicilios, hizo detener el vehículo en que viajaba, frente a la Plaza de la Dignidad, para sacarse una fotografía sentado al pie de la estatua del general Baquedano, en una inequívoca manifestación de poder. A pesar que en su cuenta de Twitter señaló que quiso bajar a saludar a los carabineros del sector, la grabación no revela su intención de hacerlo.<br />
<a href="#_ednref10" name="_edn10">[10]</a> Sáenz, Orlando: Art. citado en (2). Con negrita en el original.<br />
<a href="#_ednref11" name="_edn11">[11]</a> Quintana, Jaime: “Después del virus, la oportunidad”, ‘El Mostrador’, 28 de marzo de 2020.<br />
<a href="#_ednref12" name="_edn12"><br />
[12]</a> Maroto, Marta: “España en cuarentena por el coronavirus: sanidad pública y medidas keynesianas para evitar la debacle”, CIPER, 19 de marzo de 2020.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/04/07/la-estrategia-de-las-clases-y-fracciones-de-clase-dominantes-chilenas-ante-el-covid-19/">La estrategia de las clases y fracciones de clase dominantes chilenas ante el Covid 19</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>La rebelión en Chile efectivamente vino de afuera: de Chicago, Washington y Langley</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Nov 2019 08:17:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Denuncia]]></category>
		<category><![CDATA[agresion norteamericana]]></category>
		<category><![CDATA[chile]]></category>
		<category><![CDATA[ee.uu.]]></category>
		<category><![CDATA[golpe de estado]]></category>
		<category><![CDATA[intromision en asuntos internos]]></category>
		<category><![CDATA[presidente salvador allende]]></category>
		<category><![CDATA[revolucion de octubre]]></category>
		<category><![CDATA[rusia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Golpe de Estado de Augusto Pinochet contra el Gobierno Popular encabezado por el Presidente Salvador Allende fue organizado y apoyado por la Agencia Central de Inteligencia, bajo órdenes de la Casa Blanca. Su objetivo principal fue acabar con el proceso de izquierda en Chile e imponer a sangre y fuego un férreo programa económico neoliberal, bajo la conducción de economistas chilenos formados en la Escuela de Chicago, los llamados "Chicago Boys". El señor Trump y su Departamento de Estado tienen mucha razón en declarar que las protestas sociales crecientes en Chile tienen amparo desde fuera del país sudamericano. Pero su origen no está ni en Moscú, ni Caracas, ni La Habana. Apunten mejor hacia Langley, Washington y Chicago.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/11/02/la-rebelion-en-chile-efectivamente-vino-de-afuera-de-chicago-washington-y-langley/">La rebelión en Chile efectivamente vino de afuera: de Chicago, Washington y Langley</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="meta"><time datetime="2019-11-01 13:49:00">1 noviembre 2019</time></div>
<div class="entry">
<div class="note_content">
<div id="attachment_1269833" class="wp-caption aligncenter size-large wp-image-1269833">
<figure id="attachment_1269833" aria-describedby="caption-attachment-1269833" style="width: 698px" class="wp-caption aligncenter size-large wp-image-1269833"><img loading="lazy" class="wp-image-1269833 " src="http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2019/10/Manifestacion-un-millon-StgoChile-25oct2019-580x330.jpg" alt="" width="698" height="397" /><figcaption id="caption-attachment-1269833" class="wp-caption-text">Más de un millón de personas marcharon el viernes en la capital chilena. Foto: AFP.</figcaption></figure>
<p class="wp-caption-text">
</div>
<p>Una información de AFP indica que Estados Unidos acusó este jueves a Rusia de usar alborotadores en las redes sociales para «exacerbar la división» en Chile, donde una ola de protestas contra el gobierno ha dejado 20 muertos.</p>
<p>La Casa Blanca aludió a un actor extranjero en un comunicado emitido por la mañana, después de que el presidente estadounidense Donald Trump llamara a su homólogo chileno, Sebastián Piñera, para expresarle su apoyo.</p>
<p>«Tenemos indicios de actividades rusas para dar un curso negativo al debate en Chile», dijo a la prensa un funcionario del Departamento de Estado que pidió no ser identificado.</p>
<p>El diplomático indicó que hay claras señales de personas que están «aprovechando el debate» para «exacerbar la división y fomentar el conflicto» en el país sudamericano, principalmente «mediante el uso y abuso de las redes sociales y de alborotadores».</p>
<p>Las protestas que comenzaron en Chile hace casi dos semanas contra un alza del precio en el billete del metro derivaron en un movimiento amplio de indignación contra el gobierno y varias instituciones.</p>
<p>En el marco de las protestas el gobierno -que a los pocos días revocó el alza del transporte- decretó el estado de emergencia y durante varios días impuso el toque de queda.</p>
<p>La crisis obligó a Piñera a anunciar el miércoles la cancelación de la organización del encuentro de líderes del foro APEC -al que asistiría Trump- y de la cumbre del clima de las Naciones Unidas COP25, que debían realizarse en pocas semanas más en Santiago.</p>
<p>Con respecto a las denuncias de violaciones a los derechos humanos durante la represión de las protestas en Chile hechas por varias organizaciones, el funcionario dijo que no tiene «suficientes detalles».</p>
<p>La Casa Blanca informó este jueves que <strong>Trump llamó a su homólogo chileno para expresarle su apoyo y denunció que hay «esfuerzos extranjeros para minar las instituciones» en el país.</strong></p>
<p>El diplomático estadounidense dijo que Rusia ha incrementado su influencia en América Latina.</p>
<p>«Parece que prefieren a una región dividida y que el debate democrático esté imbuido en el conflicto, lo cual es lamentable», dijo sobre los rusos.</p>
<p><strong>El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, denunció la semana pasada un «patrón» de desestabilización proveniente de Venezuela y de Cuba –orientado primero a Colombia y Ecuador y después a Chile–, atribuyéndoles a estos países una responsabilidad en las masivas movilizaciones antigubernamentales en la región.</strong></p>
<p>Tras la crisis, Piñera cambió su gabinete con el objetivo de aplacar las protestas que denuncian los bajos salarios y las magras pensiones y sobre todo la desigualdad en un país con un alto nivel de PIB per cápita pero con una marcada brecha entre ricos y pobres.</p>
<p>Las protestas también apuntan contra la Constitución pinochetista impuesta por el régimen militar que rigió el país desde 1973 hasta inicios de los 90, la cual ha mediatizado la democracia chilena durante tres décadas.</p>
<p>El Golpe de Estado de Augusto Pinochet contra el Gobierno Popular encabezado por el Presidente Salvador Allende fue organizado y apoyado por la Agencia Central de Inteligencia, bajo órdenes de la Casa Blanca.</p>
<p>Su objetivo principal fue acabar con el proceso de izquierda en Chile e imponer a sangre y fuego un férreo programa económico neoliberal, bajo la conducción de economistas chilenos formados en la Escuela de Chicago, los llamados «Chicago Boys»</p>
<p>El señor Trump y su Departamento de Estado tienen mucha razón en declarar que las protestas sociales crecientes en Chile tienen amparo desde fuera del país sudamericano. Pero su origen no está ni en Moscú, ni Caracas, ni La Habana. Apunten mejor hacia Langley, Washington y Chicago.</p>
<p>*Fuente: <em><strong><a href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2019/11/01/la-rebelion-en-chile-efectivamente-vino-de-afuera-de-chicago-washington-y-langley/">CubaDebate</a></strong></em></p>
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		<title>La Revolución Francesa en Chile</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Nov 2019 10:12:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[revolucion chilena]]></category>
		<category><![CDATA[revolucion de octubre]]></category>
		<category><![CDATA[revolución francesa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Fíjense que esto es igualito a la revolución francesa. ¿Por qué? Pues porque allá tampoco hubo dirigentes, el pueblo se sublevó solo. Los dirigentes aparecieron después, montones de dirigentes. Es que nunca faltan, en Chile suelen ser advenedizos, pero también puede haber algunos serios. En Francia estuvieron Danton, Robespierre, Marat, Voltaire y otros. Pero cuidado con los candidatos a dirigentes, que los franceses murieron todos sin cabeza.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p align="left"><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/11/liberte.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-53340" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/11/liberte-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>Fíjense que esto es igualito a la revolución francesa. ¿Por qué? Pues porque allá tampoco hubo dirigentes, el pueblo se sublevó solo. Los dirigentes aparecieron después, montones de dirigentes. Es que nunca faltan, en Chile suelen ser advenedizos, pero también puede haber algunos serios. En Francia estuvieron Danton, Robespierre, Marat, Voltaire y otros. Pero cuidado con los candidatos a dirigentes, que los franceses murieron todos sin cabeza.</p>
<p align="left">No se trata de una frase metafórica, no es que a Tatán le falle el coco. Es que se las cortaron limpiamente. Por lo demás la guillotina tiene mucha prosapia, es barata y rápida, mucho mejor que los métodos inhumanos que aplican los gringos: sillas eléctricas que se descomponen durante la ejecución porque se les olvidó pagar la luz, y drogas mortíferas que no matan rápido, a fin de que se cumpla el aforismo de que “la muerte es dulce, pero su antesala debe ser cruel”.</p>
<p align="left">También por acá hubo una Marie Antoinette que en lugar de decir que en vez de pan coman tortas, dijo “Que en vez de pan, compren flores”. Y no sólo hubo una Marie Antoinette, sino varias. Otro dijo que si quieren pagar menos, se levanten a las cuatro de la mañana. Y un Louis XVI también, que en lugar de afirmar que “Los pueblos no son personas sino animales”, esta lo imitó y dijo “No son personas, son alienígenas”, mucho más moderno y elegante.</p>
<p align="left">En Francia la gente cantaba la Marsellesa: “Marchons, marchons, …” Y acá era: Marchemos, marchemos…” y “El pueblo unido jamás será vencido”, canción que han copiado los perdedores en todas partes, pero que ahora la están cantando los vencedores en Chile.</p>
<p align="left">Varios autores dicen que en Chile marchó un millón doscientas mil persona, pero no es cierto, siempre cayendo en el centralismo por más que lo critiquen. Porque eso fue sólo en Santiago, en todo el país fueron más de tres millones.</p>
<p align="left">Y si en la revolución francesa cantaban: “… ces féroces soldats /qui viennent juste dans nos bras /égorger nos fils et nos compagnes”, acá todos veían a los feroces pacos y milicos gasear y disparar contra nuestros hijos y compañeros. Y con un agregado muy actual: no sólo disparaban: gaseaban y rociaban con agua irritante.</p>
<p align="left">Es que todos esos elementos, especialmente el gas lacrimógeno, contribuyeron en gran medida a contaminar el ambiente de Chile y del Continente, porque los contaminantes se dispersan hasta el infinito. Otro crimen de lesa humanidad en momentos en que toda la juventud del mundo está luchando por la vida. Los superiores jerárquicos de estos pacos y milicos tendrán que responder ante el mundo por este crimen.</p>
<p align="left">Vaya, por dios, vamos a tener que pagarles derechos de autor a los franceses, pero qué tanto será, si la “Liberté, égalité, fraternité” nos emocionan a todos y las hemos perseguido inútilmente durante más de doscientos años –con ese glorioso intervalo de 1970/73.</p>
<p align="left">Porque en Chile nos han traicionado, mentido, engañado y nos han considerado imbéciles y alienígenas, sin ninguna razón. Apenas ahora se dan cuenta de lo equivocados que estaban, pero no les va a servir de nada. Porque ellos son los continuadores y los émulos del innombrable, y si éste murió impune, estos otros las van a pagar, y muy caro.</p>
<p align="left">No más poder, no más banco de Talca ni ningún otro, no más AFP y sus infinitos fondos, no más desvergüenza, no más privatizaciones para darles los bienes públicos a sus parientes y amigos, no más robos. Esa es la promesa que está haciendo todo el mundo pa’ callado, pero que de todos modos se escucha muy fuerte.</p>
<p align="left">Se nos escapó impune el dictador, asesino, traidor y ladrón, pero sus sucesores no lo van a lograr. Para empezar, se les van a acabar sus privilegios, como bien pronosticó nuestra Marie Antoinette nacional. Y que vayan aprendiendo a levantarse a las cuatro de la mañana para luego tomar el Metro e ir a trabajar como lo hacemos todos.</p>
<p align="left">*Fuente: <em><strong><a href="https://madmimi.com/p/5de19f?pact=26694325-154874141-4473064015-19a133268dfca723f544d613c02b30d0e27a8b80">Politika</a></strong></em></p>
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		<title>La revolución (chilena) de octubre. Sus orígenes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Nov 2019 08:14:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[chile]]></category>
		<category><![CDATA[manuel acuña asenjo]]></category>
		<category><![CDATA[revolucion chilena]]></category>
		<category><![CDATA[revolucion de octubre]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El viernes 18 de octubre se produjo, en Chile, un estallido social cuya intensidad y extensión perdura aún en los momentos que se escriben estas líneas. Como sucediera el 11 de mayo de 1983, también en esta oportunidad el estallido social sorprendió no sólo al Gobierno sino a la generalidad del espectro de actores que se desplaza dentro de la escena política de la nación. “La crisis que nadie previó”, acusó una de las  portadas del periódico ‘La Tercera’ de esos días[1] como queriendo reflejar el sentir casi unánime de tales actores.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/11/01/la-revolucion-chilena-de-octubre-sus-origenes/">La revolución (chilena) de octubre. Sus orígenes</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>‘NATURA NON FACIT SALTUS’</strong></p>
<p>El viernes 18 de octubre se produjo, en Chile, un estallido social cuya intensidad y extensión perdura aún en los momentos que se escriben estas líneas. Como sucediera el 11 de mayo de 1983, también en esta oportunidad el estallido social sorprendió no sólo al Gobierno sino a la generalidad del espectro de actores que se desplaza dentro de la escena política de la nación. “La crisis que nadie previó”, acusó una de las  portadas del periódico ‘La Tercera’ de esos días<a href="#_edn1" name="_ednref2">[1</a><a href="#_edn1" name="_ednref2">]</a> como queriendo reflejar el sentir casi unánime de tales actores.</p>
<p style="padding-left: 60px;">“¿Dónde debemos buscar respuestas para entender lo que se ha etiquetado como “estallido social”?</p>
<p>Ante tal situación, así se pregunta hoy un analista, para responderse, de inmediato:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Ilustro con una analogía: cuando siento un malestar físico severo, no le pregunto a gente de la calle ni a los políticos sobre lo que debería hacer, sino que probablemente voy a recurrir a alguien con conocimientos médicos con base científica. En temas sociales, sin embargo, parece que todos somos equivalentes en cuanto a conocimientos, que todo lo que se dice son “opiniones” y, por lo tanto, todo es igualmente válido: lo que dice la calle, los periodistas y los políticos”<a href="#_edn2" name="_ednref3">[2]</a>.</p>
<p>Esta forma de sorprenderse es algo que no debiera causar tanta expectación. En 1682 escribió el investigador inglés John Ray su obra ‘Methodus Plantarum Nova’ en la que, siguiendo las enseñanzas de Aristóteles, quiso recordarnos que, en la naturaleza, nada ocurre de manera súbita o imprevista.  ‘Natura non facit saltus’, afirmó recurriendo al latín, lengua que empleaban los hombres de ciencia de esos años, acuñando una frase que, más tarde, repetirían Charles Darwin y Alfredo Marshall en la nación británica.</p>
<p>Porque los sucesos imprevistos o súbitos no existen. Nos parece que lo son, pero no es así. En la naturaleza, nada adviene de improviso ni sucede súbitamente, aunque pueda parecernos que así ocurre. Pero no: hay un lento acumular de circunstancias que posibilitan ese cambio y no pocos observadores acuciosos pueden advertir, en su momento, lo que puede suceder. Especialmente, si se trata de movimientos sociales o fenómenos de ese tipo que tienen como protagonistas a los seres humanos.</p>
<p>Franceso Alberoni, que estudiara semejante fenómeno y recurriera al empleo del concepto de Max Weber ‘estado naciente’ (‘stato nascente’) para describir el estado de ánimo de los manifestantes, nos advierte lo mismo al indicar:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“El hecho que se manifieste de improviso hace pensar que se trata de un fenómeno de umbral. Son los factores que cambian lentamente, que acumulan sus acciones de modo silencioso y subterráneo cuidando no romper el equilibrio. Ahora el cambio se manifiesta de improviso, de modo catastrófico. Mas, antes, un observador atento hubiere podido prever el avecinarse de la explosión ”<a href="#_edn3" name="_ednref4">[3]</a>.</p>
<p>En efecto, se trata solamente de casos en que la acumulación de circunstancias da paso a una nueva visión de la realidad que sorprende a quienes han ignorado los fenómenos que la han precedido; pero no a un investigador acucioso o, en palabras de Alberini, un ‘osservatore attento’.  Pero a éste (o éstos), pocos son quienes lo escuchan.</p>
<p style="padding-left: 60px;">“En este sentido, portadas como la de <em>La Tercera</em> (“<a href="http://edition.pagesuite-professional.co.uk/html5/reader/production/default.aspx?pubname=&amp;edid=1459e09d-f4a2-483c-9ec7-4c72c669b281">La crisis que nadie previó</a>“) no solo son un error y denotan gran ignorancia, sino que también desdeñan investigaciones dedicadas específicamente a entender aspectos críticos y urgentes que caracterizan a nuestra sociedad hace bastante tiempo”<a href="#_edn4" name="_ednref5">[4]</a>.</p>
<p>Y es que, una cosa significa prever; otra es saber con exactitud la fecha, la hora, la forma y circunstancias en que el hecho se producirá. Por eso, puede decirse, con absoluta certeza, que</p>
<p style="padding-left: 60px;">“El único consenso que parece atravesar todo el espectro social y político chileno al interpretar esta crisis es su total imprevisibilidad”<a href="#_edn5" name="_ednref6">[5]</a>.</p>
<p>Un cambio social, un acontecimiento generado por un movimiento social, no tiene una causa. Por lo mismo, es inútil buscársela pues, en primer lugar, aquella no es una sino son muchas, innumerables, múltiples y, en segundo lugar, extremadamente variadas. La importancia de cada una de ellas no admite una clasificación valedera sino se encuentra dada en proporción directa al interés de cada manifestante, por lo que, en definitiva, se expresa en lo que ha dado en denominarse ‘condiciones’, circunstancia que se encarga de ponernos de manifiesto Alberoni al señalar:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“En este tipo de fenómenos es impropio hablar de causas. Se trata más bien de determinar las condiciones del sistema social que hacen más probable su manifestación, las <em>pre-condiciones</em> de su aparición”<a href="#_edn6" name="_ednref7">[6]</a>.</p>
<p>No ha sucedido de manera diferente con el desencadenamiento de la protesta que comenzara el viernes 18 del presente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>LA RED ‘CURSED IN’</strong></p>
<p>Meses antes que el estallido se manifestara en la forma que hoy conocemos (más exactamente, el 29 de septiembre de 2018), un grupo de jóvenes alumnos del Instituto Nacional abrió un espacio virtual en la red INTERNET cuyo nombre completo —‘Instagram Cursedin’, página virtual en la que anotaban sucesos que interesaban al estudiantado— ya daba cuenta del uso específico que se le daría más adelante. La página webb—a la que también se la denomina como ‘Cursed IN’ o simplemente ‘Cursed’— ha logrado reunir un apreciable número de seguidores (19.700) y es bastante apreciada por los alumnos secundarios que ven traducidas sus inquietudes en esas páginas virtuales. Lo dicen ellos directamente en la página indicada:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“A veces en las historias difundimos <em>weás</em> serias, molestamos a fuerzas especiales porque nos sitiaron”<a href="#_edn7" name="_ednref8">[7]</a>.</p>
<p>Pocos pudieron imaginar la trascendencia que esa página virtual tendría en lo sucesivo. La ocasión se presentó al hacerse cada vez más agudo el conflicto entre los alumnos del Instituto Nacional con el Ministerio de Educación, la Municipalidad de Santiago y Carabineros. Aquello</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Fue tema de conversación en el movimiento estudiantil y de a poco se fue elaborando una táctica que permitiera descomprimir ese conflicto y al mismo tiempo visibilizar acciones y demandas más globales”<a href="#_edn8" name="_ednref9">[8]</a>.</p>
<p>Fue el viernes 4 de octubre —el mismo día que el Gobierno de Sebastián Piñera dio a conocer el alza de pasajes en el Ferrocarril Metropolitano—, que los estudiantes del Instituto Nacional decidieron reunirse con la directiva estudiantil del Liceo Arturo Alessandri Palma a fin de determinar cuál sería la mejor manera de luchar contra del encarecimiento de la vida, de las alzas del transporte, la luz eléctrica y otros servicios básicos. Uno de ellos propuso el uso de la plataforma digital para llamar a la evasión en el pago de los pasajes, idea que fue aprobada de inmediato.</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Se definió una estrategia territorial por comunas, cada liceo o colegio se debía hacer cargo de la estación de Metro más cercana”<a href="#_edn9" name="_ednref10">[9]</a>.</p>
<p>La plataforma digital apareció, luego del acuerdo, con el siguiente lacónico mensaje:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><strong>“</strong><strong>Lunes, miércoles, jueves y viernes evasión masiva en Universidad de Chile, todos esos días a las 14:00 en la salida de San Diego. Esperamos hasta las 14:10 y vamos corriendo al metro</strong><strong>”<a href="#_edn10" name="_ednref11">[10]</a>.</strong></p>
<p>El llamado, como lo señalara tajantemente el presidente del Centro de Alumnos de ese plantel Rodrigo Pérez, fue de un grupo estudiantil que supo traducir con admirable precisión el estado de ánimo del estudiantado.</p>
<p style="padding-left: 60px;">«Es una iniciativa propia de las bases, no hubo una discusión comunitaria participativa, sino que <strong>emergió desde una página que tiene harta influencia en el Instituto Nacional, que es derechamente de memes, sobre situaciones cotidianas del liceo </strong>[…]»<a href="#_edn11" name="_ednref12">[11]</a></p>
<p>Lo que sucedió después no fue, como lo señala cierta publicación, una simple ‘broma de INTERNET’<a href="#_edn12" name="_ednref13">[12]</a> sino, por el contrario, un fenómeno social de proporciones que provocó gran revuelo dentro del estudiantado al extremo de incitar a la generalidad de los jóvenes a adoptar una actitud decidida frente al hecho. O, como lo explicara más tarde el presidente del Centro de Alumnos del Instituto Nacional, Rodrigo Pérez,</p>
<p style="padding-left: 60px;">“[…] entendiendo que esto<strong> tenía un rol político</strong>, también nos plegamos al llamado”<a href="#_edn13" name="_ednref14">[13]</a>.</p>
<p>La primera evasión se realizó el día lunes 7 de octubre y tuvo por escenario, primeramente, la estación del METRO ‘Universidad de Chile’, en tanto otros la realizaban en la estación ‘Salvador’, acciones que fueron ampliamente difundidas por la página Web como un éxito. No debe sorprender que la noticia incitara a repetir la acción pues no hay que olvidar que toda acción o producción es reproducción.  Es decir, toda acción o producción tiende a repetirse; también ocurriría de esa manera con el llamado a evadir el pago de los pasajes. La siguiente estación que sufrió la evasión, pues, fue ‘Santa Lucía’; le siguieron otras: ‘Bellas Artes’, ‘Los Héroes’ y, así, fueron cubriendo, una a una, las estaciones centrales del ferrocarril hasta enterar 80 de las 120 que existen, con la presencia cada vez más numerosa de estudiantes cuyas actos se retroalimentaban a medida que el sitio de INSTAGRAM reproducía el éxito de las evasiones.</p>
<p>La acción encontró casi inmediato eco en los estudiantes universitarios que comenzaron, igualmente, a realizar evasiones. El miércoles 16, la evasión alcanzó un éxito sin precedentes al saltar la marea estudiantil los torniquetes de la estación ‘Plaza de Maipú’. La página ‘Corsed IN’ publicó, entonces, al día siguiente, la noticia en los siguientes términos:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><strong>“MASIVA PROTESTA CONTRA EL ALZA EN METRO PLAZA MAIPU.</strong></p>
<p style="padding-left: 60px;">Gente del IN, no debemos atribuirnos nada, puesto que todo el pueblo tiene autonomía para expresarse de la forma que guste y cuando le guste. Sin embargo, no podemos negar algo, y es que nosotros los estudiantes, las bases sin ninguna orgánica, fuimos quienes impulsaron todo este movimiento partiendo por la difusión de una página MEME weón. No tengamos miedo, a seguir evadiendo, hasta que los de arriba se den cuenta k juntos podemos lograr cualquier weá”.</p>
<p>Era cierto. Los estudiantes secundarios, los niños, una vez más, daban el ejemplo de madurez cívica a sus mayores y abrían el espacio a la protesta para las grandes insatisfacciones que el pueblo chileno había acumulado no sólo desde la instauración de la dictadura pinochetista sino, además, de su prolongación —por las vías democráticas—, a cargo de los gobiernos post dictatoriales iniciados en 1990. De ahí en adelante, las evasiones que comenzaron de la mano de los estudiantes tanto secundarios como universitarios se hicieron masivas. El jueves 17 en la tarde se incorporaron trabajadoras y trabajadores, pensionados y dueñas de casa. Pero el viernes 18 la población nacional entera pareció despertar de un largo letargo sumándose a la convocatoria evasora: la desobediencia civil, convocada por los estudiantes secundarios del Instituto Nacional desataba lo que, días después, se conocería como la Revolución chilena de octubre.</p>
<p><strong>SENTIMIENTOS Y EMOCIONES COMO FUERZA SOCIAL</strong></p>
<p>Puede llamar la atención que los estudiantes secundarios hayan provocado tal revuelta social. No es primera vez que lo hacen en la historia de la República; no es primera vez que lo hacen bajo la democracia post dictatorial: la Revolución de los Pingüinos, en 2006, cuya líder más conocida fue María José Sanhueza, no sólo puso en jaque al gobierno de Michelle Bachelet sino estableció las bases fundacionales de lo que sería la revuelta estudiantil de 2011 cuyos resultados conmoverían hasta sus cimientos al régimen encabezado por Sebastián Piñera y darían origen a la coalición que hoy se conoce como ‘Frente Amplio’<a href="#_edn14" name="_ednref15">[14]</a>.</p>
<p>Los estudiantes no son una clase social y, no obstante, reproducen con extrema fidelidad los intereses de determinados sectores sociales, generalmente los que son propios de los sectores dominados. Porque, al igual de éstos, también son dependientes y se caracterizan tanto por la extrema empatía que los embarga como por la estrecha camaradería que los une: su condición de tales les obliga a permanecer todo el día juntos y compartir gran parte de sus respectivas vidas. Son, en este aspecto, como los trabajadores —que desempeñan sus labores todo el día en estrecha comunión con sus compañeros—. Por eso marchan juntos a variados lugares, se concertan para hacer tareas comunes, para divertirse, para viajar o pasear. Y, lo más importante, para acordar acciones conjuntas o para debatir sus problemas comunes. Es inútil intentar, siquiera, impedir esta relación que nace del contacto personal, de la camaradería, de la naturaleza misma de la calidad de estudiante. No debe sorprender, además, que conozcan con profundidad la aguda situación económica que puede afectar a sus padres, aunque éstos se esfuercen por ocultársela; porque, en esos casos, la empatía de los jóvenes se acrecienta, el amor hacia sus progenitores se intensifica al revelárseles el inmenso sacrificio que tal silencio oculta. Comprenden que sus padres no les han dado a conocer los innumerables problemas que enfrentan a diario a fin de no empañar la felicidad que los embarga ni el libre desarrollo de sus aptitudes. Porque los padres aceptan y toleran con resignación sus propias dolencias sin jamás transmitirlas a sus vástagos para no reproducirlas en ellos. Y, sin embargo, los jóvenes las presienten y las hacen suyas. Esta circunstancia ha sido advertida por algunos analistas.</p>
<p style="padding-left: 60px;">“<strong>Los adolescentes anticiparon lo que venía, como lo anticiparon el 2006 y 2011, hoy lo hicieron con amplitudes aún mayores porque catalizaron contundentemente la depresión de sus abuelos y la impotencia endeudada de sus padres y no pudieron imaginar otro mundo posible de esta manera, se resistieron a la violencia estructural de un sistema económico que ya no tiene más sentido. </strong>Greta Thunberg y muchos otros adolescentes en el mundo de alguna manera representan un descontento intergeneracional, cargan en sus espaldas la autodestrucción del ecosistema, son el ícono propositivo de un horizonte inexistente”<a href="#_edn15" name="_ednref16">[15]</a>.</p>
<p>Así era, en efecto. En conversaciones sostenidas con algunos medios de comunicación, los estudiantes confesaban abiertamente que</p>
<p style="padding-left: 60px;">“El encarecimiento del transporte afecta directamente a nuestras familias como a toda la población. También a los estudiantes, que vemos a diario las dificultades económicas de nuestras familias”<a href="#_edn16" name="_ednref17">[16]</a>.</p>
<p>Los jóvenes estudiantes son de esa manera porque no tienen aún el apego a los bienes materiales que caracteriza a no pocos individuos en la vida adulta. Por eso hay, en ellos, total entrega a sus ideales. No por algo el inmortal vate rancagüino Óscar Castro ha escrito en su homenaje este bellísimo poema:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>“Para ti, joven puro, la finura del nardo</em></p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Y el ramaje profundo de un cielo de palomas.</em></p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Para ti la pelambre translúcida del cardo</em></p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Y las grandes banderas que levantan las olas”.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>El alma de los jóvenes posee tal voracidad por el saber que sorprende y maravilla. Y una empatía que no tiene parangones. En la literatura, la historia de los jóvenes es la historia de los sentimientos y de las emociones, de la pasión y de la entrega. Son jóvenes y niños quienes han representado las más conmovedoras historias de amor y abnegación. No debería, pues, sorprender que el alza de los pasajes del ferrocarril metropolitano les ocasionara un profundo sentimiento de dolor y conmiseración hacia los suyos. Y es que muchos jóvenes estudiantes provienen de familias cuyos jefes de hogar (sus padres) apenas reciben el sueldo mínimo de 300 mil pesos; como hijos suyos no desconocen que el alza, para el solo efecto del pago del transporte hacia y desde el trabajo, les significa el pago de casi 90 mil pesos al mes por concepto de movilización, casi el 33% de sus ingresos, algo no sólo descabellado sino totalmente inaceptable, irracional e inmoral en una sociedad como la chilena. Y es que, como con acierto lo indica Antonio Damasio,</p>
<p>“[…] la mayoría de los impulsos, motivaciones y emociones son asimismo intrínsecamente sociales, a pequeña o gran escala, y su campo de acción se extiende mucho más allá del individuo. El deseo y la lascivia, preocuparse y educar, el apego y el amor operan en un contexto social”.</p>
<p style="padding-left: 60px;">“<em>La capacidad social entra en la mente cultural de la mano del afecto</em>”<a href="#_edn17" name="_ednref18">[17]</a>.</p>
<p>Podemos, de esta manera, suponer que no por otro motivo, la revolución chilena de octubre había de comenzar de la manera que lo hizo: de la mano de los estudiantes secundarios. Como en muchas otras oportunidades.</p>
<p><strong>ERA POSIBLE SABER LO QUE SUCEDERÍA</strong></p>
<p>Si, como Alberoni nos lo enseña, lo que aparentemente sucede de improviso en el plano social no es más que un lento acumular de acontecimientos perceptibles de la misma manera que ocurre en el plano físico, no solamente un observador acucioso podría advertir lo que puede suceder en el futuro sino además, otras personas. Porque, por regla general, los fenómenos sociales son causados por las acciones queridas y no queridas que ejecutan seres humanos. Entonces, hay dos tipos de sujetos que pueden advertir la proximidad del estallido social o la catástrofe que se avecina: uno es el que observa o investiga los hechos, el ‘osservatore attento’; el otro es quien provoca, facilita u oculta tales hechos.</p>
<p>En el primero de los casos, se trata de investigadores, de analistas, de personas que estudian la marcha de una sociedad a través de la historia, de individuos que estudian los actos que ejecutan los actores políticos. Como ya lo hemos indicado, el ‘osservatore attento’ del que nos habla Alberoni.</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Hay investigadoras e investigadores en ciencias sociales que se han dedicado años a estudiar distintos temas relacionados con nuestro malestar, como el alto costo de la vida, el bajo monto de las pensiones, la colusión de algunos empresarios, la precariedad de la educación pública, los altos costos asociados a obtener salud de calidad, la falta de justicia para los pueblos indígenas, la aparente desconexión de algunos políticos con una serie de temas que preocupan a los chilenos”<a href="#_edn18" name="_ednref19">[18]</a>.</p>
<p>No siempre, sin embargo, estos investigadores pueden percatarse de lo que va a suceder. En el caso de la protesta que comenzara el 18 de octubre recién pasado,</p>
<p style="padding-left: 60px;">“[…] diversos estudios posteriores a las movilizaciones del 2011 […] ponían el énfasis en los efectos en la subjetividad colectiva de la enorme desigualdad social, y anticipaban un posible estallido social si no se enfrentaba el problema, ningún académico pudo predecir el momento concreto en que se generaría una coyuntura como la actual”<a href="#_edn19" name="_ednref20">[19]</a>.</p>
<p>En el caso referido a quienes provocan, facilitan u ocultan los hechos, se trata de sujetos que actúan en la escena política de la nación, actores políticos que exhiben un actuar consciente y deliberado en defensa de sus propios intereses o del grupo social del que forman parte, individuos que actúan protegiendo a una clase o porción de clase a la que pertenecen o buscan representar, porque desean incorporarse a ella. No pueden, por esa circunstancia, alegar haber sido sorprendidos por otro u otros en esa acción, ni decir que no sabían lo que podría pasar. Han actuado al servicio de esos intereses y, por ende, los conocen. En tal situación, es decir, cuando el fenómeno ha sido provocado por la acción consciente y deliberada de seres humanos que, a sabiendas, provocan daños o perjuicios a otros, el hecho adquiere caracteres de perversión.</p>
<p>Al igual que sucede en la escala que emplea el Derecho Penal para establecer los grados de responsabilidad, también en política pueden distinguirse categorías de sujetos que participan en la ejecución de actos reprobables: los que ejecutan tales actos, los que colaboran con el ejecutor y quienes están en al tanto de los mismos o conocen, pero callan. Los primeros son los que causan los acontecimientos, sus verdaderos artífices o autores; los segundos son los que prestan auxilio o apoyo al autor y son sus cómplices; los terceros son los que conocen lo que otros han cometido y, sin embargo, callan: son los encubridores. Para hacer público o revelar los hechos cometidos en contra de una población por este tipo de sujetos, ninguna de ellos requiere ser acucioso; ni, mucho menos, investigador. Apenas si se requiere ser honrado. Profundamente honrado consigo mismo y con los demás, cualidad de la que no pocos carecen.</p>
<p>Lo que hemos aseverado bien puede servir para explicar la conducta de quienes participaron el día sábado 26 de octubre, en ese nuevo programa de la Televisión Nacional, llamado ‘Mejor Hablar’, conducido por el periodista Matías del Río. En el transcurso del citado programa, la senadora Ximena Rincón (DC), invitada al mismo, confesó que, si bien le había causado sorpresa el estallido social, era aquello algo que, tarde o temprano, había de suceder. Pero no imaginaba, añadió, que la paciencia de la población se agotaría tan pronto, afirmación que fue compartida por el senador Manuel José Ossandón (RN)<a href="#_edn20" name="_ednref21">[20]</a>.</p>
<p>¿Sabían, entonces, o conocían ellos el daño que se le estaba infligiendo a la comunidad nacional? ¿Sabían ellos lo que podía suceder? ¿Participaron en la ejecución de tales hechos? ¿Los ejecutaron ellos mismos o, simplemente, mantuvieron acusador silencio frente a lo que otros hacían? Y si era lo último, ¿por qué no los denunciaron?</p>
<p>Así, pues, los hechos que condujeron al desencadenamiento de la protesta de 18 de octubre de 2019 fueron conocidos y realizados por personas que sabían perfectamente lo que hacían, por personas que impulsaban  o toleraban la explotación a la que se iba a someter a la población nacional, por personas que actuaron consciente y deliberadamente en contra de una comunidad nacional que ignoraba el sucio complot, organizado contra ella por quienes habían elegido para que, instalados en las instituciones del Estado, pudiesen llevar a cabo tan obsceno proceder. Las acciones ejecutadas desde el Gobierno de la nación, desde su Parlamento, desde sus ‘aparatos de Estado’ en contra de la población que confiaba en ellos fue un acto realizado con una perversidad sin límites, con una falta de empatía descomunal en contra de quienes habían depositado su confianza en los representantes de la comunidad nacional. Estos desalmados, organizados en castas políticas que acordaron alternarse para administrar el Gobierno de la nación, empezaron a hacerse presente con el despertar de las protestas en 1983 y, desde esa fecha, tomaron en sus manos la dirección del país.</p>
<p>No debería sorprender, así, que el 18 de este mes también estos hechos confluyeran junto a otros, igualmente graves, para dar impulso a una de las más exitosas jornadas de protesta nacional.</p>
<p>Santiago, 31 de octubre de 2019</p>
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[1]</a> Portada: “La crisis que nadie previó”, ‘La Tercera’, 20 de octubre de 2019.</p>
<p><a href="#_ednref2" name="_edn3">[2]</a> Castillo, Juan Carlos: “¿Nadie lo vio venir?”, CIPER, 25 de octubre de 2019.</p>
<p><a href="#_ednref3" name="_edn4">[3]</a> Alberoni, Francesco: “Genesi”, Garzanti Editore S.P.A., Milano, 1989, págs. 58 y 59. La cita textual es la siguiente:</p>
<p>“Il fatto che si manifesti improvisamente ci fa pensare che si tratti di un fenómeno di soglia. Vi sono dei fattori che mutano lentamente, che cumulano la loro azione in modo silenzioso e soterraneo fino a che non si rompe l’equilibrio. Allora il cambiamento si manifesta d’improvviso, in modo catastrófico. Ma giá prima un osservatore attento avrebbe potuto prevedere l’avvicinarsi de l’explosione”.</p>
<p><a href="#_ednref4" name="_edn5">[4]</a> Castillo, Juan Carlos: Artículo citado en (2).</p>
<p><a href="#_ednref5" name="_edn6">[5]</a> Ramis, Álvaro: “Cuatro relatos sobre la crisis”, ‘Le Monde Diplomatique’, No.212, noviembre de 2019, pág. 4.</p>
<p><a href="#_ednref6" name="_edn7">[6]</a> Alberoni, Francesco: Obra citada en (3), pág. 59. La cita textual es:</p>
<p>“In questo tipo di fenomeni é improprio parlare di cause. Si trata piuttosto di determinare le condizione del sistema sociale che rendeno piú  probabile la sua comparsa, le <em>pre-condizione</em> del suo aparire”.</p>
<p><a href="#_ednref7" name="_edn8">[7]</a> Garcés, Bastián: “Las evasiones masivas en el metro de Santiago partieron por un meme”, ‘El Líbero’, 18 de octubre de 2019.</p>
<p><a href="#_ednref8" name="_edn9">[8]</a> Pérez, Libio: “La rebelión de octubre”, ‘Le Monde Diplomatique’, No.212, pág.3.</p>
<p><a href="#_ednref9" name="_edn10">[9]</a> Pérez, Libio: Artículo citado en (8).</p>
<p><a href="#_ednref10" name="_edn11">[10]</a> Garcés, Bastián: Id. (7).</p>
<p><a href="#_ednref11" name="_edn12">[11]</a> Garcés, Bastián: Id. (7).</p>
<p><a href="#_ednref12" name="_edn13">[12]</a> Garcés, Bastián: Id. (7).</p>
<p><a href="#_ednref13" name="_edn14">[13]</a> Garcés, Bastián: Id. (7).</p>
<p><a href="#_ednref14" name="_edn15">[14]</a> María José Sanhueza jamás fue llamada para desempeñar alguna función pública. Ni por la alianza ‘Chile V amos’ ni por el pacto ‘Nueva Mayoría’; tampoco ha sido entrevistada por medio de comunicación alguna. Ha corrido la misma suerte de quienes desataron las protestas de 1983: los actores políticos sustituyen a los actores sociales.</p>
<p><a href="http://piensachile.com/2019/11/la-revolucion-chilena-de-octubre-sus-origenes/" name="_edn16">[15]</a> Luengo Kanacri, Paula: “’Cabros, esto no prendió’: protestas estudiantiles, desobediencia civil y estallido social en Chile”, CIPER, 26 de octubre de 2019. La negrita es del original.</p>
<p><a href="#_ednref16" name="_edn17">[16]</a> Pérez, Libio: Artículo citado en (8).</p>
<p><a href="#_ednref17" name="_edn18">[17]</a> Damasio, Antonio: “El extraño orden de las cosas”, Editorial Planeta Chilena S.A., Santiago, 2019, págs. 162 y 163. La cursiva es del original.</p>
<p><a href="#_ednref18" name="_edn19">[18]</a> Castillo, Juan Carlos: Artículo citado en (2).</p>
<p><a href="#_ednref20" name="_edn20">[19]</a> Ramis, Álvaro: Artículo citado en (5).</p>
<p><a href="#_ednref20" name="_edn21">[20]</a> Programa “Mejor hablar”, TVN, 26 de octubre de 2019.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/11/01/la-revolucion-chilena-de-octubre-sus-origenes/">La revolución (chilena) de octubre. Sus orígenes</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>¿Y ahora qué?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Oct 2019 11:16:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pueblos en lucha]]></category>
		<category><![CDATA[concertacion]]></category>
		<category><![CDATA[depredadoras de la naturaleza]]></category>
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		<category><![CDATA[enemigas de la sociedad civil]]></category>
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		<category><![CDATA[la gran marcha]]></category>
		<category><![CDATA[revolucion de octubre]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lo que han llamado “<b>la Primavera de Chile</b>” y otros “<b>la Gran Marcha</b>”, fue parte de una enorme movilización popular que apunta directamente al corazón del sistema, a la cabeza del gobierno y su amable oposición, de la derecha y de la actual <em>dizque</em> izquierda, enemigas ambas de la sociedad civil, depredadoras de la Naturaleza y explotadoras del pueblo de Chile.<br />
<b>Los chilenos deben estar alertas. Esto no ha terminado… No hace sino comenzar.</b></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_53016" aria-describedby="caption-attachment-53016" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/10/Los-irresponsables-1.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-53016" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/10/Los-irresponsables-1-300x238.jpg" alt="" width="500" height="396" /></a><figcaption id="caption-attachment-53016" class="wp-caption-text">Los responsables del estado del país</figcaption></figure>
<p align="left">Esa es la pregunta que millones de chilenos se hacen soterradamente luego de dos semanas de intensas y masivas manifestaciones, de quince días con millones de personas en las calles y plazas del país impetrando cambios profundos para derribar las desigualdades que asfixian a la sociedad civil.</p>
<p align="left">Tanto el gobierno como las cofradías políticas -y también las megaempresariales-, tomaron nota del sentir ampliamente mayoritario de la nación. Ya están los apuntes… ¿Quién los aplicará y los pondrá en acción?</p>
<p align="left">¿Se harán, o esperaremos que pasen los días y las demandas se diluyan en los vahos del tiempo, como ha sido habitual durante largas décadas? TNo hay indicios que así ocurra esta vez, aunque siempre es posible encontrar golondrinas que no hacen verano. En política todo puede suceder.</p>
<p align="left">“No vamos a cambiar una ley porque pase una marcha en la calle’”. Eso dijo el ministro de salud, Jaime Mañalich, hace pocos días. “Cuando decreten el estado de sitio vamos a dejar la cagá”, amenazó, rastrero, un soldado a un manifestante en la Alameda. “Pinochet, Pinochet”, gritaban los carabineros mientras un grupo de abogados concurría a una comisaría para sacar de allí a detenidos por toque de queda.</p>
<p align="left">Agréguense innumerables declaraciones de funcionarios de gobierno mostrándose partidarios del contenido de las demandas populares y felicitando a quienes manifestaban, borrando con el codo -sin pudor alguno- las opiniones vertidas por ellos mismo días antes, cuando de manera casi histérica criminalizaban a los manifestantes.</p>
<p align="left">Un caso notorio fue el de la intendente de la Región Metropolitana, Karla Rubilar, que aprovechó el entusiasmo y felicidad de la gente para subirse al carro de la victoria la misma tarde que Santiago recibió la histórica presencia de un millón doscientas mil personas manifestándose en la Alameda, Plaza Italia, Providencia, Vicuña Mackenna y Ramón Carnicer.</p>
<p align="left">Si lo de Rubilar fue extraño, ni hablar respecto a lo que dijo el mismísimo presidente de la república 24 horas después de la Gran Marcha. Piñera y algunos de sus ministros se han esforzado en farandulizar las manifestaciones dándole a la enorme movilización del viernes 25 de octubre un carácter de fiesta de la primavera. La estrategia de La Moneda es dilatar, jugar el reloj, esperar que la gente se canse de protestar y vuelva a sus rutinas para, de ese modo, continuar ‘gobernando’ en beneficio del capital, la banca y algunas megaempresas.</p>
<p align="left">Encuestas dadas a conocer el día siguiente de la ‘gran marcha’ indican que Piñera tiene una aprobación popular de tan sólo 14%, la más baja registrada desde el regreso a la mal llamada democracia… Su primo hermano Andrés Chadwick se acerca al cero absoluto (6%, señalan las encuestas). El 83% de los chilenos (siempre según las encuestas de opinión) están de acuerdo con las manifestaciones y las marchas, lo que puede leerse como “estar de acuerdo con las demandas” que los manifestantes expresaban.</p>
<p align="left">Esas demandas tienen un apoyo transversal que cubre casi todo el espectro político nacional, me refiero al ciudadano de a pie. Es un hecho que las obstrucciones vendrán de quienes dirigen las tiendas partidistas: no necesariamente de sus afiliados. En política la tozudez no es de generación espontánea, deriva de intereses en riesgo. Privados, los intereses. El poder es tan adictivo como la droga. A tal punto que puede llegar a conformar un cuadro siquiátrico agudo, contagiando a quienes están en el entorno del reyezuelo.</p>
<p align="left">Los millones de chilenos que hicieron Historia en estas semanas deben mantenerse alertas ante la posibilidad de ver burladas sus esperanzas. Se huele en el ambiente un aroma a negación, a continuidad de lo de siempre. La pinche “oposición” dice estar contra el sátrapa… No contra la satrapía. Su sueño más osado se limita a recuperar la teta que comparte alternativamente con la derecha.</p>
<p align="left">El primo hermano del presidente, Chadwick, lo dejó entrever en su declaración relativa a las movilizaciones y la marcha más grande en la historia del país, deseando que quienes manifestaron y marcharon permitiesen que Chile regrese de inmediato a la normalidad. ¿A qué ‘normalidad’ se refería? ¿A aquella que tiene más de 30 años de existencia y provocó la explosión social?</p>
<p align="left">La clase política no ha entendido nada de lo que ha ocurrido.</p>
<p align="left">El gobierno, que viene a la baja de manera ostensible y dramática, se obstina en poner atajo a lo exigido por las mayorías ciudadanas. Insiste en maquillajes, promesas al voleo y letra chica. Usa la desmedida ambición económica de quienes hoy son sus opositores en el Congreso para ‘cocinar’ acuerdos que, en apego a la verdad, diluirán las demandas y fortalecerán la desigualdad y la expoliación del país.</p>
<p align="left">Lo que han llamado “la Primavera de Chile” y otros “la Gran Marcha”, fue parte de una enorme movilización popular que apunta directamente al corazón del sistema, a la cabeza del gobierno y su amable oposición, de la derecha y de la actual dizque izquierda, enemigas ambas de la sociedad civil, depredadoras de la Naturaleza y explotadoras del pueblo de Chile.</p>
<p align="left">Los chilenos deben estar alertas. Esto no ha terminado… No hace sino comenzar.</p>
<p align="left">*Fuente: <em><strong><a href="https://madmimi.com/p/feec8f?pact=26565119-154814025-3859050425-cdd569cff796f3710f5ebfee2a759bdde8e6cbf8">Politika</a></strong></em></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/10/27/y-ahora-que/">¿Y ahora qué?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Chile: Tres escenarios probables que se abren</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Oct 2019 07:01:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[asambleas]]></category>
		<category><![CDATA[cabildos]]></category>
		<category><![CDATA[paul walder]]></category>
		<category><![CDATA[piñera]]></category>
		<category><![CDATA[revolucion de octubre]]></category>
		<category><![CDATA[salidas a la crisis]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Se puede afirmar que el gobierno de Piñera ha terminado y que el orden neoliberal, sino ha colapsado, sí está arruinado. El riesgo país, la fuga de capitales, la caída brutal de los precios de las acciones, la salida de inversionistas es un hecho. Pero el mayor golpe se lo ha dado la población, que solo se moverá si el gobierno accede a sus demandas, todas abiertamente contrarias a la doctrina neoliberal. Cualquiera de las principales demandas, como, por ejemplo, desde subir las pensiones, elevar el salario mínimo, a estatizar los servicios públicos, son un golpe mortal a las políticas de libre mercado.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“<strong>No son 30 pesos, son 30 años</strong>”. Esta consigna, levantada entre cientos de pancartas durante unas movilizaciones que tienen perplejo al país, expresa un clima, una percepción temporal. A casi una semana del estallido del 18 de octubre, que algunos artistas y creadores han comenzado a llamar la <em>Revolución de Octubre</em>, vemos pasar en nuestras conversaciones, en las lecturas y declaraciones, los procesos e incidentes políticos y económicos de los últimos 30 años. En una semana han caído máscaras, ídolos con pies de barro, el discurso del mercado como el dogma religioso de un orden que ha cruzado generaciones y demuestra, minuto a minuto, su impudicia y falsa moral. El modelo de mercado, aquel dios ritualizado, parece yacer derribado y humeante.Hasta el momento, hay no pocos elementos que hacen pensar que se trata de una movilización que expresa el rechazo a un orden, a una institucionalidad degradada, y la demanda de mutaciones radicales, de cambio de ciclo y de régimen. La fuerza y las demandas públicas no apuntan a a reivindicaciones puntuales, lo que ha quedado en evidencia tras la indiferencia y rechazo de la población al paquete de medidas que ofreció Sebastián Piñera a inicios de este semana.</p>
<p>De ser así, y es muy probable que lo sea, a partir de estos días la sociedad organizada debiera poner en marcha una estrategia para la canalización de las fuerzas y elevarlas desde la acción social a la política. Un primer paso ha sido la oportuna presencia e intervención de las principales organizaciones sociales y sindicales bajo coordinadoras y plataformas que este miércoles llamaron a manifestaciones en las principales plazas del país y este jueves a jornadas de organización con la creación de asambleas y cabildos que en un primer momento tienen un carácter comunal y territorial. Juntas de vecinos, centros culturales y barriales, clubes deportivos están convocados para recoger las principales demandas de la población. La respuesta ha sido enorme pero no incluye a todos ni se compara con la expansiva multitud en marchas y concentraciones.</p>
<p>Junto a la incipiente instalación de asambleas y trabajos de organización, las demandas han iniciado un proceso de orden bajo la Mesa de Unidad Social, que agrupa a las mayores centrales sindicales y organizaciones sociales. En este proceso inicial, qué es lo fundamental se pregunta la población. Por qué parte comenzar el desmantelamiento del orden de mercado.</p>
<p>De partida, levanta Unidad Social, y con carácter de urgencia, fin de estado de excepción, retiro de los militares de las calles, más una larga lista de soluciones a problemas sociales básicos, que va desde el fin de las AFP, la reducción de la jornada de trabajo, la congelación de todos los proyectos de ley enviados por el gobierno que favorecen a las élites, como la contrarreforma tributaria, hasta la instalación de una asamblea constituyente para la redacción de una nueva constitución. Y hay también otra demanda en crecimiento, que es la renuncia de Piñera que toma cuerpo en estos días como acusación constitucional. En redes sociales y en las calles la consigna que lidera a todas las otras es el retiro o la renuncia del mandatario.</p>
<p>A una semana del estallido asistimos a un gobierno que observa, reprime y parece esperar que la multitud se calme por sí misma. Así como ha sido incapaz de evaluar y anticipar la explosión social, tampoco en estos días sabe cómo reaccionar. Ante un pueblo indignado, que crece en sus niveles de agitación y masividad, Piñera no logra ni respuesta ni entregar una señal política que conduzca a una mínima calma.</p>
<p>En este momento, en un país en plena ebullición, hay al menos tres escenarios probables. Eso, en la medida que la correlación de fuerzas continúe en ascenso y nuevos grupos y sectores comiencen a sumarse. Este jueves, por ejemplo, hubo una protesta de camioneros en Valparaíso que se repetirá el viernes para demandar el fin de las AFP y los abusivos peajes de las carreteras concesionadas.</p>
<p>En este momento cambiante, y sin cursos claros, el doctor en Ciencia Política Juan Carlos Gómez Leyton, observa, en<strong> una primera instancia</strong>, un gobierno que aumenta el autoritarismo y avanza hacia una dictadura de corte similar a la que desarrolló durante la última década del siglo pasado Alberto Fujimori en Perú. Con la excusa de neutralizar a la delincuencia y a los vándalos, Piñera podría imprimirle más fuerza a la limitación de libertades. En ese escenario, se pueden suprimir mucho más los derechos civiles, como censura a la información y prohibición de reunión. Este sería un acuerdo con los partidos de derecha y algunos hoy en la oposición que podrían apoyarlo con la excusa de la gobernabilidad.</p>
<p><strong>Un segundo escenario</strong> es que sin alterar el orden constitucional actual se hagan reformas que satisfagan algunas de las demandas de algunos sectores. Sobre la base de la división, del aislamiento de los sectores más radicales, se fragmenta el movimiento y Piñera logra mantenerse en el gobierno. Este escenario es probable si las protestas entran en un proceso de rutinización en tanto el gobierno gana tiempo para cansar a los líderes y en especial a los manifestantes más esporádicos y no organizados.</p>
<p><strong>Un tercer escenario</strong> consiste en un aumento de las movilizaciones hasta que Piñera y su gobierno caiga. Esto sería lo que Gómez Leyton llama “<em>golpes civiles ciudadanos</em>”. Una insurrección ciudadana, que no es una insurrección revolucionaria, aclara, que no busque tomarse el gobierno sino simplemente derribar al mal gobernante y a través de un gobierno provisional se convoque a nuevas elecciones.</p>
<p>Precipitación de hechos, pero plena incertidumbre en todos los actores involucrados. Una gran confusión envuelve al gobierno, que desde el estallido ha entregado señales confusas y contradictorias, toda la clase política y la población, que responde en estos momentos en un proceso que puede avanzar a cualquier parte. No hay en Chile hoy ni analista, ni gurú político que pueda anticipar los hechos. El juego es día a día, incluso hora tras hora.</p>
<p>Se puede afirmar que el gobierno de Piñera ha terminado y que el orden neoliberal, sino ha colapsado, sí está arruinado. El riesgo país, la fuga de capitales, la caída brutal de los precios de las acciones, la salida de inversionistas es un hecho. Pero el mayor golpe se lo ha dado la población, que solo se moverá si el gobierno accede a sus demandas, todas abiertamente contrarias a la doctrina neoliberal. Cualquiera de las principales demandas, como, por ejemplo, desde subir las pensiones, elevar el salario mínimo, a estatizar los servicios públicos, son un golpe mortal a las políticas de libre mercado.</p>
<p>*Fuente: <em><strong><a href="https://www.rebelion.org/noticia.php?id=261824">Rebelión</a></strong></em></p>
<p><em>Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/" target="_blank" rel="noopener">licencia de Creative Commons</a>, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.</em></p>
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		<title>La revolución, a un siglo de la Revolución de Octubre</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Jan 2017 01:36:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[china]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
		<category><![CDATA[maoismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Por qué el poder de los soviets, que funcionó realmente en 1917, fue erosionado y anulado en aras del poder de una nueva camada de dirigentes aferrados al Estado? Hay análisis de diverso tipo, algunos muy convincentes. ¿Por qué el poder de las comunas chinas fue erosionado y anulado pese a los intentos para remover a una nueva burguesía que se había adueñado del Estado? ¿Por qué los organismos de poder popular en Cuba fueron erosionados y anulados por el poder del partido y del Estado? En suma, ¿por qué el poder de abajo ha sido tan efímero?</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="titulo">
<p>Mentar la tormenta<i> </i> se ha vuelto casi rutinario. Hasta el presidente chino, Xi Jinping, abrió el Foro Económico Mundial de Davos diciendo que en el mundo hay una tormenta aunque, agregó, <q>también hay luz</q>. Es muy probable que Xi se refiriera al mundo empresarial que lo cobijó con una ovación, ya que es el tipo de alianzas que corteja la dirección de la potencia emergente.Lo cierto es que ya pocos dudan que atravesamos una situación caótica, aunque el capital financiero y buena parte de los políticos progresistas se empeñan en atribuirla a Donald Trump, que es apenas el emergente y no la causa de los problemas actuales. La tormenta está mostrando que la capacidad de comprensión en medio de la borrasca se vuelve cada vez menor. Incluyendo a quien firma estas líneas, obviamente.</p>
<p>Consuelo de poco valor es que las clases dominantes sufren también dosis importantes de desconcierto, algo que se puede palpar en la profunda división entre los de arriba, empezando por la superpotencia, donde no atinan a consensuar si el enemigo principal es Rusia o China, para poner apenas un ejemplo.</p>
<p>Cuando las urgencias son tantas y apenas podemos responder las más apremiantes, intentando no desviarnos del camino emancipatorio, se vuelve necesario buscar signos que nos ayuden a no perder la brújula. A un siglo de la primera revolución socialista victoriosa, propongo sacar algunas conclusiones con la mirada puesta en la tormenta que nos empieza a sacudir.</p>
<p>Primero, constatar que es posible derrotar a las clases dominantes. Así se hizo en casi medio mundo, desde Rusia y China hasta Cuba, Argelia y Vietnam. Derrota que pasa inexorablemente por arrebatarles el poder político y recuperar los medios de producción y de cambio (tierras, fábricas y bancos, entre los más importantes) para que sean gestionados directamente por los trabajadores.</p>
<p>Segundo, es muy difícil construir una sociedad de nuevo tipo, mucho más que derrotar al enemigo, como se constata en cada uno de los procesos mencionados. La impresión es que las fuerzas revolucionarias no han sacado las conclusiones necesarias del fracaso en la construcción del mundo nuevo, que debería pasar por un serio balance del estalinismo, en sus diversas variantes nacionales, del maoísmo y de los procesos de liberación nacional. Si en el primer punto puede haber acuerdos más o menos generales, en el segundo la divergencia de análisis es lo más frecuente.</p>
<p>Tercero, la derrota de las clases dominantes fue posible, en todos los casos, por el despliegue de guerras interestatales o por guerras de liberación nacional, o por una combinación entre ambas, como en China. En cualquier caso, al ser las revoluciones hijas de las guerras, el triunfo rebelde implica que el poder resultante está asentado sobre el predominio de hombres armados, quienes se encuentran al frente de las fuerzas revolucionarias y a la vez del aparato estatal. Esta disposición de fuerzas, como destacó hace tres décadas el español Eugenio del Río, es un obstáculo para avanzar hacia una sociedad de nuevo tipo, donde el poder esté en manos de los campesinos y los trabajadores.</p>
<p>Cuarto, las intenciones de Lenin –claramente reflejadas en sus escritos y en el libro de John Reed <i>Diez días que estremecieron al mundo</i>– consistían en que el Partido Bolchevique derribara al gobierno provisional para entregar el poder a los soviets, que fueron la creación más notable de los soldados, campesinos y obreros rusos, nacidos durante la revolución de 1905 y renovados y ampliados desde febrero de 1917.</p>
<p>En este punto conviene hacer algunas precisiones. ¿Por qué el poder de los soviets, que funcionó realmente en 1917, fue erosionado y anulado en aras del poder de una nueva camada de dirigentes aferrados al Estado? Hay análisis de diverso tipo, algunos muy convincentes. ¿Por qué el poder de las comunas chinas fue erosionado y anulado pese a los intentos para remover a una nueva burguesía que se había adueñado del Estado? ¿Por qué los organismos de poder popular en Cuba fueron erosionados y anulados por el poder del partido y del Estado? En suma, ¿por qué el poder de abajo ha sido tan efímero?</p>
<p>Hay algo en común en todas las experiencias que, siguiendo el guion de la revolución rusa, debería ser motivo de reflexión. Las prácticas concretas para cambiar el mundo se hacen añicos en el espigón del poder estatal, esté en manos de una burocracia obrera (como señalaron Mandel y los trotskistas) o en manos de una nueva burguesía nacida al amparo del Estado (como analizaron Bettelheim y Mao). De paso, destacar el bajísimo nivel de los debates en los demás procesos, salvo en los primeros años de la revolución cubana, que les impide profundizar en las causas de los desvíos posrevolucionarios.</p>
<p>Es muy penoso comprobar que desde la década de 1960 no hemos tenido debates de la profundidad necesaria y, sobre todo, observar la escasa atención que merecen los movimientos que han sacado conclusiones de los crímenes cometidos en nombre del socialismo. En nuestro continente, los movimientos indígenas y feministas parecen los más valiosos a la hora de remover la lápida del estalinismo, presente en casi todos los procesos.</p>
<p>Más notable aún es comprobar cómo el zapatismo ha conseguido superar algunas de las más poderosas limitaciones de las revoluciones precedentes. Veintitrés años después del ¡Ya Basta!, las juntas de buen gobierno son las que toman las decisiones e imparten justicia, funcionando como verdaderos órganos de poder. En 1940 o en 1972, en la Unión Soviética y en la República Popular China se había consolidado un poder contrarevolucionario, a pesar de los intentos de la revolución cultural y de propio Mao por modificar el rumbo.</p>
<p>Más allá de las consideraciones de cada quien respecto a la revolución zapatista, debería ser tomada muy en serio, ya que ha conseguido ir más allá que las que le precedieron. Algo imposible de comprender leyendo los comunicados, ya que requiere convivir con las bases de apoyo.</p>
<p>*Fuente:<strong><a href="http://www.jornada.unam.mx/2017/01/19/opinion/020a2pol">La Jornada</a></strong></p>
</div>
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