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		<title>La candidata del partido de Lula a gobernadora de Río se exilia por amenazas de muerte</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Mar 2019 10:06:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Persecuciones y amenazas de muerte que empeoraron en la época de la campaña al gobierno de Río de Janeiro”. Lo explica lejos de su tierra, porque ya no aguantaba más. “Tener que abandonar mi país en estas condiciones me entristece mucho”. Tiburi recibió una invitación de una institución estadounidense que ampara a escritores perseguidos, de todo el mundo. De allí saltará a Europa.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/03/28/la-candidata-del-partido-de-lula-a-gobernadora-de-rio-se-exilia-por-amenazas-de-muerte/">La candidata del partido de Lula a gobernadora de Río se exilia por amenazas de muerte</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="breaking-news-container">
<div class="breaking-news-container">
<div class="label">La filósofa y escritora Márcia Tiburi, que representó al Partido de los Trabajadores, denuncia la persecución sufrida en Brasil y “el fascismo” construido sobre “la falta de educación y de cultura”.</div>
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<figure style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="ImagenAperturaClick kalooga_15255" src="https://www.publico.es/files/article_main/uploads/2019/03/26/5c9a3ad1a8edd.jpg" alt="La filósofa y escritora Márcia Tiburi." width="660" height="340" /><figcaption class="wp-caption-text">Tiburi en un acto de la campaña electoral para gobernadora de Río de Janeiro. Agosto 2018. Comunicación Partido dos Trabalhadores</figcaption></figure>
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<div class="article-published-info">
<div class="published-info"><time datetime="2019-03-28T07:30:38+01:00" data-timestamp="1553754638">RÍO DE JANEIRO <a href="https://www.publico.es/archive/2019-03-28"><span class="published" data-timestamp="1553754638">28/03/2019 07:30</span></a></time><i class="fa fa-circle" aria-hidden="true"></i> Actualizado: <time datetime="2019-03-28T07:30:00+01:00" data-timestamp="1553754600"><span class="published" data-timestamp="1553754638"><a href="https://www.publico.es/archive/2019-03-28">28/03/2019 07:30</a></span></time></div>
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<div class="article-text">
<p id="m59-58-60">El expresidente Lula da Silva <a title="Lula escreve carta para Marcia Tiburi e Lindbergh Farias" href="https://lula.com.br/lula-escreve-carta-para-marcia-tiburi-e-lindbergh-farias/" target="_blank" rel="noopener">confiaba en ella como candidata a gobernadora</a>:“Estoy seguro de que sabrás gobernar para todo Río de Janeiro, cuidando en especial de quien más lo necesita: el pueblo trabajador de las comunidades [favelas], las mujeres y la juventud negra”, le escribió en agosto desde su celda. Hoy, la filósofa Márcia Tiburi (Vacaria, Rio Grande do Sul, 1970) <b>rellena una línea más del exilio brasileño</b>. Otra pérdida importante de un país que, ahora más que nunca, necesita respuestas frente al odio y la intolerancia que todo lo cubre.</p>
<p id="m69-2-70"><a title="El presidente de la Comisión Europea, José Luis Rodríguez," href="https://www.publico.es/internacional/marcia-tiburi-candidata-partido-lula-gobernadora-rio-exilia-amenazas-muerte.html#https://pt.org.br/pt-rj-realiza-encontro-e-homologa-candidatura-de-marcia-tiburi/" target="_blank" rel="noopener">Su candidatura</a>, tras la invitación de Lula, fue oficializada un día después de que el líder del partido firmara la mencionada misiva. Sus primeros pasos se destinaron a dialogar con la militancia del partido para elaborar un programa participativo. Luego desplegó “una campaña a partir de mi <b>visión democrática radical del mundo, feminista, antirracista y anticapitalista</b>”, cuenta Márcia Tiburi a Público, “tratando la economía, la salud, la educación y la gobernabilidad como cuestiones que construyen las bases de la sociedad y que son responsabilidad de todos”.</p>
<p id="m74-3-75">En paralelo al diseño de su figura política, e intentando disfrutar de semejante responsabilidad, se le presentó <b>un escenario desconocido y perturbador</b>: “Persecuciones y amenazas de muerte que empeoraron en la época de la campaña al gobierno de Río de Janeiro”. Lo explica lejos de su tierra, porque <b>ya no aguantaba más</b>. “Tener que abandonar mi país en estas condiciones me entristece mucho”. Tiburi recibió una invitación de una institución estadounidense que ampara a escritores perseguidos, de todo el mundo. De allí saltará a Europa.</p>
<div id="m79-4-80" class="captioned-image image-article article-multimedia-info">
<div class="description-image">
<figure style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="ImagenInlineClick kalooga_15255" src="https://www.publico.es/files/article_main/uploads/2019/03/26/5c9a3b4133c1d.jpg" alt="La candidata Márcia Tiburi junto a varios miembros del partido." width="660" height="340" /><figcaption class="wp-caption-text">Tiburi en el lanzamiento de la campaña de apoyo a las empresas públicas, frente a las privatizaciones propuestas por Michel Temer en 2016. Tomaz Silva/Agência Brasil.</figcaption></figure>
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<div class="kalooga_post"><strong>El movimiento Brasil Livre, principal instigador de las amenazas </strong></div>
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<p id="m101-6-102">La campaña electoral y el posterior recuento de votos los sufrió a conciencia –con malos resultados: séptima candidata más votada, sumando 447.376 votos (5,85% del total)–, pero la crueldad de la vida política se le había cruzado de lleno nueve meses antes, el 24 de enero de 2018, en las fechas en las que Lula da Silva fue juzgado por el Tribunal Regional Federal de la cuarta región, en Porto Alegre. “Estaba en una emisora de radio cuando<b> la entrevista fue invadida por representantes del Movimento Brasil Livre</b>, uno de ellos iba grabando con el teléfono móvil, interesado en exponer mi reacción, fuera la que fuera”. El Movimento Brasil Livre es la mayor fuente “antipetista” (contraria al Partido de los Trabajadores) que existe en la actualidad. Precursores de las manifestaciones de 2013, un 15-M a la brasileña que <b>terminó virando totalmente hacia la derecha</b>. Fueron fundamentales también en la agitación popular durante el proceso de “impeachment” (para algunos) o de “golpe parlamentario” (según otros) que sufrió la expresidenta Dilma Rousseff.</p>
<p id="m106-7-107">“No reconocí inmediatamente al líder del movimiento [Kim Kataguiri], llegué a pensar que era uno de mis exalumnos, pues entró dándome un beso en la cara como si fuese alguien próximo o íntimo”, recuerda la filósofa para este diario. “Cuando le reconocí me llevé un susto y me fui. Nadie me había avisado de que ese grupo de milicianos mediáticos estaría allí, lo cual <b>me sonó a emboscada</b>”. El Movimento Brasil Livre ha sido el principal instigador de los ataques contra Tiburi, sobre todo a partir de aquella mala jugada con la que fue sorprendida en Radio Guaíba.</p>
<p id="m111-8-112">“Todos los eventos relacionados con mis libros en los cuales he participado por todo Brasil comenzaron a ser invadidos por esos grupos”, señala. “He tenido que contar con <b>seguridad privada en librerías</b>”. Pero los temores no quedaron allí: las amenazas inundaban sus redes sociales, su bandeja de entrada de correo electrónico y también la sorprendía en plena calle: “<b>Ya no podía salir de casa</b>”.</p>
<h2 id="m116-9-117" class="highlighted">Un discurso directamente desde la filosofía</h2>
<p id="m121-10-122">El discurso de Márcia Tiburi nunca ha sido el de una política. Sus palabras trataban de llegar a los oídos de los electores directamente desde la filosofía. No era reto sencillo. Como cuando en el centro de Río, en una acto reclamando la liberación del expresidente Lula, dijo que los políticos de la derecha brasileña “no existen, no están vivos, <b>hacen una política zombi</b> desarrollada por muñecos que no tienen relación con el pueblo, que somos nosotros, y que sí estamos vivos». O como cuando en una entrevista en el <a title="El espacio público entrevista a la filósofa Marcia Tiburi" href="https://www.youtube.com/watch?v=PuVHnmIPbMk" target="_blank" rel="noopener">canal público TV Brasil</a>, en 2015, argumentó que estaba “a favor de los asaltos” razonando que “hay una lógica en los asaltos”, y que “<b>muchas violencias son justas dentro de contextos muy injustos</b>”, como el del capitalismo. Un vídeo editado y recortado con parte de estas palabras sirvió para colocarla en el ojo del huracán. En la misma conversación decía también que en Brasil no hace falta la pena de muerte porque ya está “instaurada, y no legalizada”, en referencia al “estado de matanza” producto de la lucha contra el narcotráfico.</p>
<div id="m126-11-127" class="captioned-image image-article article-multimedia-info">
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<div id="m130-129-131" class="image">
<figure style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="ImagenInlineClick kalooga_15255" src="https://www.publico.es/files/article_main/uploads/2019/03/26/5c9a3c2006edd.png" alt="Divulgación de los resultados de las elecciones." width="660" height="340" /><figcaption class="wp-caption-text">Divulgación de los resultados de las elecciones.</figcaption></figure>
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<p id="m136-1-137" class="agency">“Hablaba todo el tiempo de la reconstrucción de la sociedad a partir de parámetros democráticos, consensuados”, indica la autora, rememorando su trabajo en la campaña a gobernadora, “recolocando la necesidad de educación y de cultura para que esa reconstrucción fuese posible”. Su proyecto tendrá que esperar, la ola de ultraderecha lo barrió todo. “Me estaba enfrentando a algo muy difícil: el fascismo, que se construye y crece precisamente <b>con la falta de educación de cultura</b>. Es una mentalidad, una ideología, un modo de ver el mundo que pregona la destrucción como vemos de par en par en el actual gobierno de Bolsonaro”.</p>
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<p id="m148-13-149">La población brasileña, muy a su pesar, no está por la labor hoy en día de reflexionar mucho sobre la mayoría de los aspectos que no funcionan en su sociedad herida. Los políticos lo saben y su mensaje suele ser simplista y cortoplacista. “En las últimas elecciones la población prefirió el discurso de la solución <b>a base de fuerza bruta</b>”, se lamenta la excandidata. Casi ni reconoce el Brasil de hoy: “Una red de odio reúne a grupos políticos y milicias, así que no estamos seguros”.</p>
<p id="m153-14-154">El país se va quedando sin referentes sociales –asesinaron a la concejala Marielle Franco; y han abandonado el país, antes que Tiburi, el diputado federal Jean Wyllys y la antropóloga y activista Débora Diniz–, con la sensación de que a nadie le importa. La misma frivolidad y ligereza con la que se saludó a la extrema derecha en las elecciones del pasado mes de octubre sirve para reaccionar ante el drama del exilio. Hay quien incluso se mofa de los que se ven obligados a abandonar el país. “Márcia Tibullying” la han denominado desde el Movimento Brasil Livre, que no descansa nunca. Son capaces de definir el suceso como “espectaculito” y alardear de <a title="MARCIA TIBURI DEIXA KIM KATAGUIRI FALANDO SOZINHO" href="https://www.youtube.com/watch?v=Wm4DSVVuJLE" target="_blank" rel="noopener">que la han “expulsado de Brasil</a>”.</p>
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<div class="article-info">
<p id="m95-94-96" class="signature">VÍCTOR DAVID LÓPEZ<br />
<a id="m196-1-197" class="twitter undefined" title="Twitter de Víctor David López" href="https://twitter.com/victordavlopez?lang=es" target="_blank" rel="noopener">@VictorDavLopez</a></p>
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<div class="article-text">
<p id="m59-58-60">*Fuente: <strong><a href="https://www.publico.es/internacional/marcia-tiburi-candidata-partido-lula-gobernadora-rio-exilia-amenazas-muerte.html">Publico.es</a></strong></p>
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		<title>Entre la perversa cordialidad brasilera y el caos destructivo: un balance del 2018</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Jan 2019 02:32:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Corrupcion]]></category>
		<category><![CDATA[bolsonaro]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pero no seamos ingenuos: <b>la evasión fiscal anual de más de 500 mil millones de reales, es siete veces mayor que la corrupción política</b>, revela el Sindicato Nacional de los Procuradores de Hacienda Nacional. Si se cobrase, sólo con ella se evitaría la reforma de la Seguridad Social. Pero la oligarquía brasilera, atrasada y anti-popular, esconde el hecho, y la prensa, cómplice, se calla.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/01/01/entre-la-perversa-cordialidad-brasilera-y-el-caos-destructivo-un-balance-del-2018/">Entre la perversa cordialidad brasilera y el caos destructivo: un balance del 2018</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><center></center>30.12.2018<br />
Dicen notables cosmólogos que todo comenzó con un inmenso caos, el <i>big bang</i>. Materia y antimateria chocaron. Sobró una ínfima porción de materia que dio origen al actual universo. El caos fue generativo. Este año hemos conocido también un gran caos en todas las instancias. Irrumpió el lado perverso de la cordialidad brasilera. Según Sergio Buarque de Holanda (<i>Raizes do Brasil</i>, 5º capítulo) “la enemistad bien puede ser tan cordial como la amistad, ya que una y otra nacen del corazón” (p. 107). En las elecciones de 2018, el lado perverso de la cordialidad ocupó la escena: mucho odio, difamaciones, millones de <i>fake news</i>, hasta la puñalada dada al candidato Bolsonaro, que acabó elegido presidente del país. Ese caos fue sólo destructivo, todavía no mostró ser generativo. Y debe serlo para que no entremos en un callejón sin salida.</p>
<p>Nunca en nuestra historia republicana habíamos tenido un presidente de extrema-derecha, homófobo, misógino, enemigo declarado de los homoafectivos y quilombolas, amenazador de las reservas indígenas, promotor de la venta generalizada de armas, y teniendo como símbolo de campaña los dedos en forma de arma.</p>
<p>Descendiente de italianos <i>Sin Tierra</i>, llegados a Brasil a finales del siglo XIX, pretende criminalizar al Movimiento de los <i>Sin Terra</i> y de los <i>Sin Techo</i> como terroristas. Asuntos tan sensibles como la corrupción, el anti-PT, el rescate de los valores tradicionales de la familia (aunque Bolsonaro va ya por su tercer casamiento) y la lucha contra el aborto, fueron temas que propulsaron su campaña. Algunas iglesias neopentecostales fueron aliados fundamentales suyos, máquinas de falsas noticias.</p>
<p>El elegido se muestra ignorante de los principales problemas nacionales y mundiales. Tiene una lectura de cuartel, fijada en los tiempos de la dictadura militar, hasta el punto de declarar héroe a un famoso torturador, Brilhante Ustra. Ha escogido ministros que van a contra-corriente de la historia, negacionistas del calentamiento planetario, con ideas extrañas, como el de Relaciones Exteriores, el de Educación y el de Medio Ambiente. Se ha alineado subalternamente a la política del presidente Trump, entrando en conflicto con aliados históricos.</p>
<p>Dice introducir una nueva política, que de nuevo no tiene nada. Como dice un joven filósofo, Raphael Alvarenga, que articula bien filosofía con política: “La novedad consiste en la combinación monstruosa de necropolítica, <i>lawfare</i>, fundamentalismo religioso y ultraliberalismo económico”.</p>
<p>El neoliberalismo económico generalizado en todo el mundo, ha alcanzado aquí una forma todavía más radical, poniendo nuestros <i>commons</i>, como el petróleo, a la venta en el mercado internacional, y privatizando otros bienes públicos.</p>
<p>El pacto social creado por la Constitución de 1988 ha sido roto, primero con el discutible <i>impeachment</i> de la presidenta Dilma Roussef, y después con el cambio de las leyes laborales, con la negación de la presunción universal de inocencia, con las arbitrariedades de la PF, del MPF y no en último lugar, con el comportamiento confuso y poco digno del STF, ya muy indulgente o excesivamente severo, o sometido al control militar por la presencia de un general, asesor del Presidente de la Casa. <i>Vivimos de hecho en un Estado de excepción, posdemocrático y sin ley</i>, como lo denunció en dos libros, con ese título, el juez de derecho del Tribunal de Justicia de Rio de Janeiro, Rubens R.R. Casara. Boaventura de Souza Santos, conocido sociólogo portugués, afirma más perentoriamente: “El sistema jurídico y judicial creado para garantizar el orden jurisdiccional es, en este momento, un factor jurídico de desorden; es una perversión peligrosa… El STF es una guerra social e institucional”.</p>
<p>El propósito de los que han llegado al poder con sus aliados es destruir al PT y a su líder Lula, preso político y rehén, y borrar de la memoria popular las políticas sociales que beneficiaron a millones de pobres y permitieron a miles de destituidos el acceso a la universidad.</p>
<p>Ha habido corrupción en el PT como en casi todos los partidos. Un juez de primera instancia, Sérgio Moro, perseguidor, fue entrenado en los USA para aplicar el <i>lawfare</i> (deformación la ley para condenar al acusado). Fue de una parcialidad palmaria, denunciada por los juristas nacionales e internacionales más serios.</p>
<p>Pero no seamos ingenuos: la evasión fiscal anual de más de 500 mil millones de reales, es <i>siete veces</i> mayor que la corrupción política, revela el Sindicato Nacional de los Procuradores de Hacienda Nacional. Si se cobrase, sólo con ella se evitaría la reforma de la Seguridad Social. Pero la oligarquía brasilera, atrasada y anti-popular, esconde el hecho, y la prensa, cómplice, se calla.</p>
<p>¿Qué podemos esperar? Es una incógnita. Por amor al país y a los condenados de la Tierra, las grandes mayorías engañadas y decepcionadas, deseamos que el caos actual sea generativo y la cordialidad signifique benevolencia, para que la sociedad, ya muy injusta, no sea tan malvada.</p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=918">Koinonia</a></strong></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/01/01/entre-la-perversa-cordialidad-brasilera-y-el-caos-destructivo-un-balance-del-2018/">Entre la perversa cordialidad brasilera y el caos destructivo: un balance del 2018</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>“Bolsonaro es un tuit, no habla más de 140 caracteres”</title>
		<link>https://piensachile.com/2018/11/25/bolsonaro-es-un-tuit-no-habla-mas-de-140-caracteres/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Nov 2018 02:30:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[bolsonaro]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
		<category><![CDATA[desigualdad social]]></category>
		<category><![CDATA[machismo]]></category>
		<category><![CDATA[manuela d'avila]]></category>
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		<category><![CDATA[racismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><b>Reportaje a Manuela D’Avila, periodista y ex candidata a vicepresidente por el PT</b><br />
"Se puede decir todo de Bolsonaro excepto que mintió porque casi nunca habló. Nadie sabe bien lo que va a hacer porque no tiene una propuesta, no ha dicho nada, no participó de los debates. Y, cuando estaba participando, antes el atentado que sufrió, decía que no tenía planes todavía, que no entendía de economía porque no es economista y que no sabía que iba a hacer con salud. Bolsonaro es un tuit, no habla más de 140 caracteres." </p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2018/11/25/bolsonaro-es-un-tuit-no-habla-mas-de-140-caracteres/">“Bolsonaro es un tuit, no habla más de 140 caracteres”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>25 de noviembre de 2018</p>
<div class="article-titles">
<div class="article-prefix"><strong>Reportaje a Manuela D’Avila, periodista y ex candidata a vicepresidente por el PT</strong></div>
<div class="article-title"></div>
<div class="article-summary">Participó en el Foro del Pensamiento Crítico de Clacso y habló del rol de las mujeres en el Brasil más duro, más pobre y violento que se viene. El deber de la esperanza y las herramientas para la resistencia.</div>
<div></div>
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<figure style="width: 663px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="show-for-large-only lazyloaded" src="https://images.pagina12.com.ar/styles/focal_16_9_960x540/public/2018-11/na26fo01_18.jpg?itok=Q8bip5h0" alt="" width="663" height="373" data-src="https://images.pagina12.com.ar/styles/focal_16_9_960x540/public/2018-11/na26fo01_18.jpg?itok=Q8bip5h0" /><figcaption class="wp-caption-text">Manuela D’Avila, periodista y ex candidata a vicepresidente por el PT</figcaption></figure>
</div>
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<p>Las fuerzas progresistas en Brasil se enfrentan al desafío de unirse, junto a la derecha democrática y al pueblo, en defensa de la democracia. Esta es una de las reflexiones que hizo la ex candidata a la vicepresidencia del Partido de los Trabajadores (PT), Manuela D’ Avila, junto a Página12. En su paso por Buenos Aires, D’Ávila participó en el Primer Foro de Pensamiento Crítico organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) y ofreció otra conferencia en el Centro Cultural de la Cooperación. Las dos estuvieron marcadas por el mismo halo esperanzador: “La primavera siempre vence al invierno”.</p>
<p>Desde la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, pasando por la reforma laboral, el encarcelamiento exprés de Luiz Ignacio Lula da Silva, y la militarización de las fabelas de Río de Janeiro que derivó en el asesinato de la legisladora Marielle Franco, el contrato democrático en Brasil se quebró. Y finalmente terminó el 28 de octubre con la designación de un presidente fascista, Jair Bolsonaro. En los próximos años la resistencia estará, según D’Ávila, en el movimiento de mujeres. Porque asegura que los efectos de las políticas neoliberales las perjudicarán más que a los hombres. Son ellas quienes tendrán que asumir en parte el vacío que dejará el Estado en la educación y la salud. “Porque si uno te dice que el estado tiene que ser menor, alguien asume el papel del estado y ese alguien no son los hombres en una sociedad machista, son las mujeres. Entonces, si vos tenés menos dinero para la educación, si no tenés becas para los niños, si tenés un presidente como tenemos nosotros que dice que va a acabar con la educación presencial y va a poner la educación a distancia, ¿quién se va a quedar con los niños?: las mujeres”, denuncia. Esta crisis, que muchos brasileños piensan que es producto del PT, es la crisis de un capitalismo atravesado por concepciones machistas que no afectan de igual forma a hombres y mujeres, considera. “Este momento de las mujeres en lucha empieza más que nada en 2008 y ese dato no es al pasar, porque ese es el año que empieza la crisis económica en el mundo”. Y luego denuncia que las críticas que afirman que el PT perdió las elecciones por involucrarse con las luchas de las mujeres, los jóvenes y la cuestión racial, es una contradicción pura y estúpida. “Es inimaginable en el caos de Brasil que uno piense que es posible cambiar el país sin enfrentar a la desigualdad y la desigualdad tiene un color y un género. Los más pobres en Brasil son los negros y sobre todo las mujeres. Entonces ¿cómo piensan que la izquierda no va a estar con los que están lucha? Y las que están luchando ahora, ¡son las mujeres!”</p>
<p><strong>–Además de ser mujer y militante comunista, usted es periodista. ¿Qué análisis podría hacer del papel de los medios en las elecciones?</strong></p>
<p>–Creo que es correcto pensar que llegamos donde llegamos teniendo en cuenta el papel de los medios, que se dedicaron siempre a desacreditar a la política y a afirmar que el neoliberalismo es la única salida a la crisis. Pero hay que tener en cuenta que en estas elecciones hubo un contra espacio que le ganó lugar a los medios tradicionales. Y ese contra espacio fueron las redes sociales e Internet, y eso es algo que tenemos que reflexionar. Bolsonaro, por ejemplo, no estuvo en ningún debate. Nosotros corremos un riesgo al pensar que Internet es solo una nueva plataforma, pero no es sólo eso. La tele sí es solo eso, es el espacio donde la gente ofrece una versión de la historia. Internet no. Internet es un espacio de organización y de presencia de la gente: la gente está ahí como en una asamblea popular permanente, habla, oye. Entonces creo que hay algo aquí que es más profundo y tiene que ver con cambios muy intensos para las nuevas generaciones que delinea un cambio en  la forma de relacionarse en sociedad.</p>
<p><strong>–¿Cómo imagina los próximos años?</strong></p>
<p>–Lo que se viene en Brasil es duro. Serán años mucho más crueles y mucho más privatizadores que los que vivimos con Fernando Enrique Cardoso. Bolsonaro hará cosas que no hemos visto.</p>
<p><strong>–Sin embargo no se puede saber mucho porque parece que Bolsonaro va improvisando sobre la marcha… </strong></p>
<p>–Se puede decir todo de Bolsonaro excepto que mintió porque casi nunca habló. Nadie sabe bien lo que va a hacer porque no tiene una propuesta, no ha dicho nada, no participó de los debates. Y, cuando estaba participando, antes el atentado que sufrió, decía que no tenía planes todavía, que no entendía de economía porque no es economista y que no sabía que iba a hacer con salud. Bolsonaro es un tuit, no habla más de 140 caracteres.</p>
<p><strong>–¿Cuál cree que fue la principal debilidad del PT en estas elecciones?</strong></p>
<p>–Creo que nuestro principal error fue no poder establecer diálogos con la gente acerca de los motivos de la crisis económica o, por ejemplo, de la necesidad de identificar prácticas machistas y racistas para poder transformarlas. Es decir, creo que perdimos algunas batallas por el sentido. Y por eso nos confiamos, por ejemplo, que el disparata de las fake news nadie lo iba a creer, y no fue así.</p>
<p><strong>–Una de las primeras cosas que hizo Bolsonaro fue nombrar al juez Sérgio Moro como ministro de Justicia. ¿Se constatan las prácticas de Lawfare?</strong></p>
<p>–Creo que eso es lo más fácil de entender dentro de lo que fueron estas elecciones. Sin embargo, lo alarmante es el cinismo explícito en este nombramiento. Por que Moro –perteneciendo al poder judicial y teniendo la obligación de garantizar justicia en Brasil– afirma que actuó en función de intereses políticos y no parece problematizar eso.</p>
<p><strong>–Además, Bolsonaro regresó a los militares a la cartera de defensa, perdiendo el control civil en esa área. ¿Qué riesgo ve ahí?</strong></p>
<p>–Si bien nosotros habíamos logrado que los comandantes de Defensa fueran civiles y ahora no lo serán más, creo que el punto central no está sólo en eso. Yo creo que las amenazas a la democracia hoy son más complejas de imaginar, y ahí pienso en el golpe judicial que tuvimos sin la necesidad de utilizar las fuerzas militares. Por ejemplo, creo que Bolsonaro puede tener cosas más autoritarias y a su vez mantener la normalidad con los militares. Además creo que los militares van a tener grandes contradicciones con el nuevo presidente en cuanto a las cuestiones nacionales, por ejemplo con la frontera de Venezuela –porque los militares saben lo que implica un enfrentamiento ahí– o cuando se lleven a cabo las privatizaciones.</p>
<p><strong>–¿Qué se lleva del foro de Clacso?</strong></p>
<p>–La esperanza de ver que espacios como este sirven para reflexionar y más que eso, porque, como decía Marx, reflexionar es cambiar la realidad.</p>
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<div id="google_ads_iframe_/349353471/p12_nota_728x90v_BTF_Bottom_0__container__">*Fuente: <strong><a href="https://www.pagina12.com.ar/157781-bolsonaro-es-un-tuit-no-habla-mas-de-140-caracteres">Página12</a></strong></div>
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		<title>Brasil:  La reforma de la Previsión Social y el riesgo de que el país se rompa</title>
		<link>https://piensachile.com/2018/11/16/brasil-la-reforma-de-la-prevision-social-y-el-riesgo-de-que-el-pais-se-rompa/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Nov 2018 02:40:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[bolsonaro]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
		<category><![CDATA[corrupcion del estado]]></category>
		<category><![CDATA[pt]]></category>
		<category><![CDATA[reforma de la prevision social]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es un momento de elección de ministros, definición de la estructura del gobierno. No importa lo que salga de ahí, lo que nos espera el año que viene es ineludible: Brasil puede romperse. La reforma de la Previsión Social no es sólo un momento de alivio para el gobierno de Bolsonaro, pero también para 14 Estados en profunda crisis financiera, entre ellos Río de Janeiro, Minas y Rio Grande do Sul.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>piensaChile</strong></em> recibió este artículo de amigos lectores en Brasil. Lo entregamos a ustedes pues contiene datos, ideas, afirmaciones sobre situaciones que, en nuestra opinión, no son ajenas en nuestro país. Véalo Usted mismx. En nuestra publicaciones, al final del artículo, siempre que podemos, tratamos de presentar un par de datos sobre el autor, para así comprender mejor quién y desde dónde nos habla. En este caso hemos optado por presentar al autor antes de que Ud. lea el artículo. Seguramente que, después de leerlo, comprenderá nuestra decisión.</p>
<p style="padding-left: 60px;"><strong>Fernando Paulo Nagle Gabeira</strong> (Juiz de Fora, Minas Gerais, 17 de febrero de 1941) es un político, autor y periodista brasileño. Ha sido miembro de la Cámara de Diputados de Brasil por el Estado de Río de Janeiro desde 1995. Gabeira es conocido por su libro «<em>O Que É Isso, Companheiro?»</em>, escrito en 1979. El libro narra la historia de la resistencia contra la dictadura militar en Brasil y se enfoca en el secuestro del embajador estadounidense Charles Burke Elbrick en 1969, un evento en el que Gabeira participó como miembro del MR-8.  Gabeira fue uno de los miembros fundadores del Partido Verde de Brasil, pero abandonó la agrupación en 2002 para unirse al Partido de los Trabajadores. Hoy es un ícono de la izquierda brasilera. Recientemente, regresó al Partido Verde debido a conflictos con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.</p>
<p><em>Traducido para <strong>piensaChile</strong>: Mitropa</em></p>
<p>16 de noviembre de 2018<br />
Es un momento de elección de ministros, definición de la estructura del gobierno. No importa lo que salga de ahí, lo que nos espera el año que viene es ineludible: Brasil puede romperse. La reforma de la Previsión Social no es sólo un momento de alivio para el gobierno de Bolsonaro, pero también para 14 Estados en profunda crisis financiera, entre ellos Río de Janeiro, Minas y Rio Grande do Sul.</p>
<p>Visité Minas para ver mejor lo que sucedió en las elecciones. Inédita en la historia, la victoria de Romeo Zema, del Partido Nuevo, contó con el 71,8% de los votos. Fue un salto en la oscuridad. Para los electores del PSDB y el PT, los viejos partidos que dominaron el estado, esa elección, votar por Zema, resulto preferible.</p>
<p>La mejor forma de comenzar una nueva época es realizar la reforma de la Previsión Social. No resuelve todo, pero indica que lo más difícil fue hecho. Paradójicamente, la reforma es la manera de seguir vivo hasta 2022, pero significa, en el primer instante, una pérdida de popularidad. En Rusia, la reforma de la seguridad ha robado muchos puntos de aceptación del gobierno de Putin. Sofocada por la Copa del Mundo, la resistencia se manifiesta también en una desconfianza, una sensación de pérdida.</p>
<p>Según el Moscú Times, esa reforma fue decidida por Putin, pero su déficit tal vez podría ser fácilmente cubierto por los excedentes del petróleo. Pero, ¿y las inversiones, la defensa? El gobierno necesitaba anticiparse.</p>
<p>En el caso griego, la reforma tal vez no haya desgastado tanto la izquierda en el poder. Era claramente inevitable. Y había la presión de la Unión Europea. El resentimiento acabó canalizado hacia Angela Merkel.</p>
<p>En el caso brasileño, la reforma de la Previsión Social tiene una oportunidad singular. Es claramente una forma de neutralizar el proceso de transferencia de ingresos de los más pobres a los más ricos. Ella tiene una algo de Robin Hood, pero ese encanto solo no basta para emplazarla. En primer lugar, habrá que convencer a los pobres de que, en el fondo, están ganando con los cambios; en segundo lugar, y eso es colosal, vencer la resistencia de las corporaciones, algunas articuladas con partidos de la izquierda.</p>
<p>El ajuste fiscal será la primera gran prueba tanto para Bolsonaro como para Zema.</p>
<p>El año que viene marca el inicio de una fase triunfante del liberalismo. Él golpeó al marxismo sobre el terreno, pero también comparte con él un cierto idealismo. Uno ve en el Estado el camino de la salvación, el otro lo ve en el mercado. Como observa John Gray en su crítica a la Nueva Derecha en Inglaterra, ambos ignoran que son construcciones humanas y, como tal, imperfectas.</p>
<p>Una conclusión de Gray es que estas corrientes idealistas ven la vida política de una forma que conduce a derrotas. Ellas tienden a invertir en un proyecto de esperanzas trascendentales, en una época sin fe. El consejo realista de Gray es bajar la pelota, aceptar la humilde tarea de una improvisación sin fin, en que un bien está comprometido para salvar a otros, una especie de equilibrio entre los males necesarios de la vida humana y la perspectiva siempre presente del desastre a ser para el otro día.</p>
<p>No llego a tanto. Él teorizaba sobre los liberales [ingleses] que concluían su paso por el gobierno. Aquí, los ganadores necesitan poner sus ideas en acción.</p>
<p>Pero no puedo olvidar la experiencia vivida en el Congreso. Vi muchos grandes proyectos. Y vi su trayectoria real. Algunos de ellos suelen comparar con el enorme pescado que pescó por el viejo Santiago, en la novela El Viejo y el Mar, de Hemingway. Comido a los pedacitos, llegó al fin a la playa apenas como un gran esqueleto.</p>
<p>Así como fue con el marxismo, los liberales victoriosos corren el riesgo de lo que se llama <em>húbris ideológico</em>. <em>Húbris</em> es una palabra griega que traducimos como exceso de autoconfianza. En general, este exceso de autoconfianza es inherente a nuestra práctica de perseguir principios universales, olvidando la política como una humilde discusión racional, una acomodación mutua, en busca de un modus vivendi.</p>
<p>De cualquier forma, el Estado brasileño es una carga pesada en la espalda de la sociedad.</p>
<p>Recuerdo que hace casi una década ya discutimos eso, de la ineficacia de algunas empresas estatales, los gastos escandalosos de sus estructuras. En una de las comisiones temáticas, cuestioné los gastos anuales del gobierno con viajes: R $ 800 millones. En aquella época ya había un abanico de posibilidades tecnológicas, de Skype a las teleconferencias. Esta elección liquidaría los gastos. Pero reduciría las ganancias de los que viven de los viáticos diarios.</p>
<p>La relación de esa gigantesca máquina político-partidaria con la sociedad necesita ser resuelta en favor de las personas.</p>
<p>El aumento de los jueces del STF nos va a costar R $ 6 mil millones. Es un precio alto, caro, en bienes y servicios. Pero tiene un lado pedagógico: quedó claro para todo el mundo como la elite burocrática se apropia de mayor parte del pastel, en una sociedad sumida en la crisis económica.</p>
<p>Creo que muchas personas votaron en contra de eso. Si mi presunción es verdadera, está en curso una modesta revolución cultural. Muchas personas que veían en el Estado un proveedor, y de cierta forma la Constitución lo moldeó así, empiezan a verlo como un obstáculo, sanguijuela.</p>
<p>Esto es el camino para que sea revisado, de acuerdo con las circunstancias históricas y culturales del Brasil de hoy. No será necesariamente mínimo, que es una construcción ideal. Él será el que resulte de aquel que, para mí, es el gran tema de 2019.</p>
<p>En el pasado, cuando terminaban las elecciones, la gente se volvía hacia sus problemas, lo que es saludable. La verdadera fuerza transformadora, sin embargo, vendrá de la sociedad, y no de esquemas ideales. Es posible que, en un cuadro de crisis, siga alerta, pues ahora empieza a vivir las consecuencias de su elección.</p>
<p>No será un año fácil. A los que pueden, se recomienda al menos una semana de vacaciones. Esto es porque la economía es sólo una variable. Además de los 12 millones de desempleados, parte del territorio urbano es ocupada por grupos armados, las [cadenas] son un barril de pólvora, la corrupción se extiende por el interior.</p>
<p>No sé si exagero, pero me siento como si fuera la lucha por la supervivencia de un país viable.</p>
<p>*Fuente: <strong><a href="https://opiniao.estadao.com.br/noticias/geral,sobreviver-ao-ano-que-vem,70002609646">Estadao</a></strong></p>
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		<title>Brasil: la nueva potencia de la derecha mutante</title>
		<link>https://piensachile.com/2018/11/02/brasil-la-nueva-potencia-de-la-derecha-mutante/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 Nov 2018 02:30:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[bolsonaro]]></category>
		<category><![CDATA[criminalidad]]></category>
		<category><![CDATA[iglesia pentecostal]]></category>
		<category><![CDATA[inseguridad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre las diferentes explicaciones que se ensayaron para dar cuenta de las elecciones presidenciales, y que van del clima antipolítico a los errores tácticos del Partido de los Trabajadores (PT), de la crisis de los partidos conservadores tradicionales a las fake news, me centraré aquí en las mutaciones que viene experimentando un sector de la sociedad brasileña tradicionalmente inclinado hacia las opciones de derecha: entender este punto ayuda a iluminar una serie de tendencias de mediano plazo que a su vez contribuyen a explicar el triunfo de Jair Bolsonaro.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2018/11/02/brasil-la-nueva-potencia-de-la-derecha-mutante/">Brasil: la nueva potencia de la derecha mutante</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<header>
<p class="big">El presidente electo de Brasil pasó de ser un ex-capitán y un oscuro diputado a surfear una poderosa ola conservadora y autoritaria. Junto con mutaciones en la sociedad brasileña, asistimos también a cambios en las derechas y corridas hacia candidaturas de tinte autoritario y ultraconservador. Bolsonaro interpretó un conjunto de tendencias que lo preexistían, las explotó con habilidad y las convirtió en un programa, un conjunto de símbolos (como su eslogan «<em>Brasil por encima de todo/Dios por encima de todos</em>») y una candidatura. Bolsonaro es consecuencia –más que causa– de los dramas de Brasil.</p>
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<div class="authors"> Octubre 2018</div>
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<p><img class="aligncenter" src="http://nuso.org/media/thumbs/articles/images/Z1wajz6jECct.jpg" alt=" Brasil: la nueva potencia de la derecha mutante" /></p>
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<p>Los resultados electorales tienen explicaciones complejas que conviene desentrañar con cuidado, en particular en un país de dimensiones oceánicas como Brasil, con una sociedad fragmentada y polarizada, que atraviesa un proceso de intensa transformación productiva, cambios sociales acelerados y una recesión que ya lleva cuatro años.</p>
<p>Entre las diferentes explicaciones que se ensayaron para dar cuenta de las elecciones presidenciales, y que van del clima antipolítico a los errores tácticos del Partido de los Trabajadores (PT), de la crisis de los partidos conservadores tradicionales a las <i>fake news</i>, me centraré aquí en las mutaciones que viene experimentando un sector de la sociedad brasileña tradicionalmente inclinado hacia las opciones de derecha: entender este punto ayuda a iluminar una serie de tendencias de mediano plazo que a su vez contribuyen a explicar el triunfo de Jair Bolsonaro.</p>
<p>La primera tendencia, la que se encuentra en la superficie de buena parte de los análisis de estas horas, es el sentimiento anti-PT, que se explica en primer lugar por el malestar de sectores acomodados que hasta 2003 estaban demasiado acostumbrados a convivir solo con sus pares de clase: el crecimiento económico, el aumento sostenido del salario real, la ampliación de la cobertura previsional y los programas sociales que caracterizaron la etapa petista produjeron un fenómeno de movilidad ascendente, los famosos 40 millones de brasileños que ingresaron a la clase media, una transformación social mayúscula que hizo que restaurantes, playas y hasta aeropuertos se llenaran de caras nuevas, más pobres y menos «blancas». Decisiones más focalizadas, como las políticas de acción afirmativa para facilitar el acceso de negros e indígenas a las universidades públicas, operaron en el mismo sentido: modificando espacios que hasta el momento estaban reservados a las elites.</p>
<p>El análisis de la composición social del voto, que a grandes rasgos indica que cuanto mayor nivel de ingreso más apoyo al Bolsonaro, confirma que el candidato logró captar el apoyo de quienes vivieron el ciclo de la izquierda como una pérdida de estatus relativo. Este sesgo social, del que se infiere una especie de «revancha de clase», debe sin embargo matizarse señalando que una victoria como la de ayer no se explica solo por el respaldo de los más ricos y las capas medias: franjas relevantes de los sectores populares e incluso de los más pobres apoyaron a la ultraderecha, que por ejemplo arrasó en las favelas de Río de Janeiro.</p>
<p>Al mismo tiempo, al igual que otros países, Brasil viene registrando en los últimos años un fortalecimiento del movimiento feminista y de las demandas de inclusión de las minorías sexuales. Aunque de manera más bien tímida y negociando siempre con los poderes fácticos, el PT desplegó algunas políticas en este sentido, como el programa para evitar la discriminación en las escuelas anunciado por Fernando Haddad como ministro de Educación, que Bolsonaro denominó «kit gay» y usó como excusa para una campaña mentirosa que acusaba al candidato del PT de «promover la homosexualidad» en los niños. En todo caso, esta transformación cultural hacia una sociedad más plural y tolerante comenzó a amenazar un conjunto de valores, conductas y hasta estéticas tradicionales, y a generar resistencia: las encuestas confirman que los varones blancos fueron el principal grupo de apoyo al candidato de ultraderecha, que dedicó parte de su campaña a criticar la «ideología de género» y no ahorró ataques contra los gays y las mujeres.</p>
<p>Esta plataforma fue clave para la alianza con las iglesias evangélicas, que apoyaron de manera abierta a Bolsonaro y contribuyeron a fortalecer el carácter policlasista de su voto. Pero también aquí es necesario introducir una aclaración: la idea de que Edir Macedo ordena votar a un candidato y sus feligreses lo siguen en masa –idea que remite a la muy cristiana figura del rebaño– resulta exagerada. Aunque su influencia es importante, el voto pentecostal es tan complejo como cualquier otro. Por otra parte, el apoyo de los pastores al ex-capitán del Ejército explica, pero también es resultado de su ascenso: fue cuando se dieron cuenta de que había una figura nueva en vertiginoso crecimiento y capaz de expresar sus intereses reaccionarios cuando la mayor parte de las iglesias evangélicas se decidieron a respaldarlo.</p>
<p>La demanda de seguridad y orden, incluso al costo de un recorte de las libertades, los valores democráticos y los derechos humanos, constituye otra tendencia de largo plazo, que en la última etapa fue asumiendo la forma de un «punitivismo desde abajo» justificado en el «nadie hace nada». Por supuesto, el reclamo responde a una realidad: Brasil es uno de los países más inseguros del mundo y tres de las diez ciudades más peligrosas del planeta se ubican en su territorio (aunque aquí también es necesario matizar: el PT obtuvo sus mejores resultados en el Nordeste, donde se registran los peores indicadores de criminalidad, y Bolsonaro en el Sur y el Sureste, que la sufren menos: de hecho arrasó en el estado de San Pablo, donde los índices de homicidios vienen disminuyendo de manera sostenida desde hace años).</p>
<p>Pero más allá de estas notas al pie, lo cierto es que la inseguridad fue uno de los ejes de la campaña. Para los sectores más privilegiados, la demanda de represión puede ser un intento de controlar a los grupos subalternos que adquirieron poder y visibilidad durante la era petista y que hoy son percibidos como una amenaza, en línea con la experiencia histórica que demuestra que los «momentos plebeyos» de ampliación de derechos suelen generar una reacción conservadora. Para los sectores medios-bajos, el punitivismo es una respuesta a lo que a menudo se percibe como los «privilegios indebidos» que reciben los grupos más empobrecidos de la población a través de diversas formas de asistencia estatal, lo que el sociólogo británico Jock Young define como «resentimiento hacia abajo».</p>
<p>El reclamo punitivista se apoya en el prestigio social que aún conservan los militares. Sucede que durante sus dos décadas en el poder la dictadura brasileña desplegó una represión feroz, que incluyó asesinatos y torturas, pero que no alcanzó los niveles de Argentina, Chile y Uruguay. Toleró además una oposición política controlada y mantuvo al Congreso en funcionamiento, lo que más tarde permitió una transición a la democracia gradual y pactada. Pero fue sobre todo el hecho de que el golpe se haya producido una década antes (en 1964) que en otros países del Cono Sur lo que les permitió a los militares brasileños adelantarse a la crisis del petróleo con una gestión económica desarrollista que durante algunos años logró el famoso «milagro». En suma, los brasileños tienen una relación con su dictadura diferente de la de los argentinos, los uruguayos e incluso los chilenos, que en cierto modo atenúa los reflejos antiautoritarios en un país que nunca juzgó a sus represores.</p>
<p>La última tendencia que vale la pena identificar es el malestar antipolítico y la crisis de representación que produjo la combinación de recesión económica, estancamiento social y escándalos de corrupción. Aunque el Lava Jato involucra a casi toda la clase política, sin distinguir ideología ni partido, para muchos brasileños es responsabilidad sobre todo del PT.</p>
<p>Como la brasileña es una sociedad históricamente poco inclinada a manifestarse en las calles, que ha tramitado sus principales cambios históricos, de la Independencia al fin de la esclavitud, del <i>Estado Novo</i> a la recuperación de la democracia, mediante acuerdos entre elites, de manera relativamente pacífica, este sentimiento antisistema no se expresa por vía del estallido. En Brasil, no hay «17 de Octubres» ni «diciembres de 2001» como en Argentina o «guerras del gas» como en Bolivia, y sin embargo el clima está: la última encuesta de Latinobarómetro demuestra que el nivel de satisfacción con la democracia es el más bajo de la región.</p>
<p>En este marco, Bolsonaro llevó adelante una campaña desprovista de propuestas concretas de gestión, apenas basada en la fórmula que combina un recientemente adquirido ultraneoliberalismo económico con su clásico autoritarismo social. Si la primera parte de la ecuación está claramente orientada a tranquilizar al establishment, la segunda es una síntesis de una serie de convicciones reaccionarias que viene agitando desde hace décadas, lo cual subraya la idea de un político auténtico, que se muestra tal cual es. Así, con enormes y obvias diferencias, Bolsonaro ingresa a la familia de líderes que, como Donald Trump, Rodrigo Duterte o Viktor Orbán, descubrieron que los barbarismos que les salen del alma no son motivo de vergüenza sino un extraordinario recurso de construcción política en sociedades golpeadas y desorientadas.</p>
<p>Más intuitiva que sociológicamente, Bolsonaro captó estas mutaciones culturales de la sociedad brasileña, percibió mejor que nadie que la crisis que comenzó con las protestas contra Dilma Rousseff en 2013, siguió con el estallido del Lava Jato y continuó con el golpe institucional y la proscripción judicial de Luiz Inácio Lula da Silva no fue un momento pasajero sino un punto de inflexión histórico, un quiebre en el proceso de estabilidad y crecimiento centrista que se extendió durante los dos gobiernos de Fernando Henrique Cardoso y los tres del PT, que le añadieron un componente de inclusión social formidable.</p>
<p>En el marco de un Brasil afectado por una sensación permanente de inseguridad, desilusionado por la evidencia de la corrupción, con las jerarquías tradicionales jaqueadas, empobrecido y estancado, Bolsonaro ofrece una novedad retro: la promesa de volver a una normalidad extraviada, retornar a un pasado idealizado, recuperar un orden tranquilizador bajo la forma de una «utopía reaccionaria» que remite al clásico bíblico del paraíso perdido.</p>
<p>El flamante presidente, un oscuro diputado federal que hasta hace poco tiempo se contentaba con representar los intereses de los militares, interpretó un conjunto de tendencias que lo preexistían, las explotó con habilidad y las convirtió en un programa, un conjunto de símbolos (como su eslogan «Brasil por encima de todo/Dios por encima de todos») y una candidatura. Quisiera subrayar este punto: Bolsonaro es consecuencia –más que causa– de los dramas de Brasil.</p>
<p>La derecha brasileña, decíamos, ha cambiado. Si se miran con atención los resultados, es fácil comprobar que desde un punto de vista cuantitativo su apoyo se mantuvo estable en las últimas cuatro o cinco elecciones presidenciales. La diferencia es que en el pasado se fragmentaba en la primera vuelta y se unía en el ballotage. Y que si durante dos décadas se expresó en los candidatos del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, cuyo nombre puede llevar a confusión) que, sobre todo en el caso de Cardoso y José Serra, aparecían como más moderados que su electorado, hoy acompaña a un líder claramente más conservador. En otras palabras, el voto de derecha conserva a grandes rasgos su tamaño y su composición social y regional, pero ahora está dispuesto a votar a figuras que hace unos años parecían inelegibles, a apoyar abiertamente –o tolerar en silencio– una propuesta racista, homofóbica y sexista. La derecha brasileña no es más grande: es más intensa y por eso más peligrosa.</p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://nuso.org/articulo/brasil-la-nueva-potencia-de-la-derecha-mutante/">Nuso</a></strong></p>
</div>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2018/11/02/brasil-la-nueva-potencia-de-la-derecha-mutante/">Brasil: la nueva potencia de la derecha mutante</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Bolsonaro: una nueva victoria del ménage entre neofascismo político, oscurantismo valórico y neoliberalismo económico</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Oct 2018 02:30:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[ciperchile]]></category>
		<category><![CDATA[continuacion del modelo economico]]></category>
		<category><![CDATA[dilma]]></category>
		<category><![CDATA[jose gabriel palma]]></category>
		<category><![CDATA[lula]]></category>
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		<category><![CDATA[vacio ideologico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El economista José Gabriel Palma explica cómo se fue generando la holgada ventaja de Jair Bolsonaro  en la primera vuelta presidencial brasileña. A su juicio, un factor fundamental es el vacío ideológico que generó la “nueva izquierda”, tal como ha ocurrido en Chile: el Partido de los Trabajadores le dio continuidad a un modelo de crecimiento económico insostenible, fue permeado por el lobby de diversos grupos de interés y naturalizó la corrupción. Los votantes brasileños, angustiados por la inseguridad económica y la delincuencia desatada, han castigado a todos los partidos tradicionales. </p>
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<article class="gridle-gr-10 gridle-prefix-2 gridle-gr-12@midlarge gridle-prefix-0@midlarge single__encabezado print-full">
<p class="common-box__date">09.10.2018</p>
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<div class="single__excerpt">
<p>El economista José Gabriel Palma explica cómo se fue generando la holgada ventaja de Jair Bolsonaro  en la primera vuelta presidencial brasileña. A su juicio, un factor fundamental es el vacío ideológico que generó la “nueva izquierda”, tal como ha ocurrido en Chile: el Partido de los Trabajadores le dio continuidad a un modelo de crecimiento económico insostenible, fue permeado por el lobby de diversos grupos de interés y naturalizó la corrupción. Los votantes brasileños, angustiados por la inseguridad económica y la delincuencia desatada, han castigado a todos los partidos tradicionales. En ese marco, dice Palma, “Bolsonaro fue capaz de energizar esa resaca ideológica que ha generado la desesperación inaguantable en la que vive la mayoría de la población (…), que busca soluciones mágicas en evangélicos, católicos ultramontanos o en la brutalidad revanchista del neofascismo”.</p>
</div>
<p>La tendencia al analfabetismo ideológico continua sin parar: Duterte (Filipinas), Modi (India), Orbán (Hungría), Brexit, Trump (Estados Unidos), Salvini (Italia) y ahora <strong>Jair Bolsonaro</strong> en Brasil (entre tantos más). Si bien la segunda vuelta puede ser más estrecha de lo que se cree, aún en la poca probabilidad de que pierda, su movimiento y aliados ya ganaron las elecciones en el Senado y las de gobernadores en casi todo el país (el Nordeste, como siempre, menos contagiable por espejismos).</p>
<p>En el Senado, por ejemplo, solo el 15% de los que iban a la reelección retuvieron sus escaños. Y en las gobernaciones, casi dos tercios eligió a bolsonaristas. De esta forma, tanto el Partido de los Trabajadores (PT) como los dos partidos tradicionales de centroderecha que llevaron a cabo el golpe contra Dilma –el PSDB de Fernando Henrique Cardoso, José Serra y Gerardo Alckmin; y el MDB de Temer y otros facinerosos– fueron diezmados. Recordemos que más del 60% del Senado que aprobó el <em>impeachment</em> de Dilma estaba siendo investigado, o ya en juicio, por corrupción u otros delitos similares. En la elección presidencial estos partidos sumaron apenas un 6% de la votación y en el Senado (al igual que el PT) perdieron casi toda su bancada que iba a la reelección. Fue una barrida limpia de la elite política tradicional.</p>
<p>El terremoto político ocurrido en Brasil deja al país con solo dos fuerzas políticas de significancia: el neofascismo sin tapujos y el remanente del PT. Ahí puede pasar cualquier cosa. Si en la segunda vuelta gana Bolsonaro, como es probable: violencia institucional, retorno a las cavernas valóricas y un neoliberalismo económico tan primitivo como el de la primera camada chilena, liderada por Sergio de Castro, el mejor exponente de aquellos que confunden arrogancia con conocimiento. Si gana Fernando Haddad: un PT sin ninguna posibilidad de implementar su programa o cualquiera reforma de las tan necesitadas.</p>
<p>Si bien siempre existe el riesgo de simplificar fenómenos tan complejos y sobredeterminados como este, un factor fundamental en todo esto es el vacío ideológico que generó la “nueva izquierda” en todos lados.</p>
<div id="attachment_76364" class="wp-caption aligncenter" style="width: 713px;">
<figure id="attachment_76364" aria-describedby="caption-attachment-76364" style="width: 548px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-76364" src="https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Jair-Bolsonaro-e1539099785930.jpg" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" srcset="https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Jair-Bolsonaro-e1539099785930.jpg 900w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Jair-Bolsonaro-e1539099785930-160x90.jpg 160w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Jair-Bolsonaro-e1539099785930-350x197.jpg 350w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Jair-Bolsonaro-e1539099785930-768x432.jpg 768w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Jair-Bolsonaro-e1539099785930-558x314.jpg 558w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Jair-Bolsonaro-e1539099785930-279x157.jpg 279w" alt="" width="548" height="308" /><figcaption id="caption-attachment-76364" class="wp-caption-text">Jair Bolsonaro</figcaption></figure>
</div>
<p>Como se sabe, Chile es paradigmático: hasta el triunfo del NO se estaba (¡y con razón!) tan obsesionado por los motivos que animaban la movilización en contra (dictadura, violación de los derechos humanos, etc.), que hasta se olvidó cuáles eran las cosas por las que se estaba a favor (democracia profunda, economía no-rentista e igualitaria, etc.). Parte de la agenda valórica fue lo poco que se salvó. Así, después del NO, se mandó a la gente a su casa y se implementó la transición como fue negociada inmediatamente después del plebiscito: aceptando todas las leyes de amarre, incluidas aquellas instituciones que nos dejaba la dictadura para hacer imposible (como decía honestamente Jaime Guzmán) llevar a cabo algo diferente de lo que ellos hubiesen hecho si estuviesen en el poder.</p>
<p>Lo que realmente se negoció, fue el cuoteo de esas instituciones de amarre, como los tantos tribunales constitucionales que quedaron, incluido, por supuesto, el Banco Central “independiente”.</p>
<p>Lo que ahí falló fue que, en ese contexto, la alternativa que entonces quedó abierta para la Concertación –implementar el neoliberalismo económico en la mejor forma posible y ojalá con algo de rostro humano– no solo la desdibujó ideológicamente (algo no ajeno a la corrupción que siguió, especialmente en Brasil), sino que se la comió el neoliberalismo rentista, especulador y depredador que heredó. Una característica que hace del neoliberalismo una gran tecnología de poder, es su capacidad para cooptar a tanto opositor. En Chile, por ejemplo, los “progresistas” llegaron hasta a firmar un tratado (el Traspacífico, o TPP, aunque ahora tiene un nombre más realista-mágico), para así agregar gratuitamente otro tribunal constitucional: una corte <em>Mickey Mouse</em> extranjera, que hiciese imposible implementar cualquier política económica que fastidie a algún rentista, especulador, trader o depredador (<a href="https://ciperchile.cl/2015/11/03/el-tpp-o-como-ceder-soberania-por-secretaria/" target="_blank" rel="noopener">vea la columna de este mismo autor “El TPP o cómo ceder soberanía por secretaría”</a>).</p>
<p>Pocas veces en la historia moderna un grupo ideológico, como la “nueva izquierda”, ha tenido una oportunidad tan clara de hacer algo relevante, ya que originalmente era capaz de aglutinar suficiente apoyo como para implementar políticas transformadoras y eficientes; y pocas veces se ha tirado la toalla tan fácilmente. Brasil es paradigmático en eso, pues el apoyo a Lula en el 2002 era arrollador.</p>
<div id="attachment_76372" class="wp-caption aligncenter" style="width: 609px;">
<figure id="attachment_76372" aria-describedby="caption-attachment-76372" style="width: 609px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-76372" src="https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/LULA-LLEGA-A-LOS-JUZGADOSS-DE-CURITIBA-PARA-37646151-820x385-e1539100976903.jpg" sizes="(max-width: 684px) 100vw, 684px" srcset="https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/LULA-LLEGA-A-LOS-JUZGADOSS-DE-CURITIBA-PARA-37646151-820x385-e1539100976903.jpg 684w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/LULA-LLEGA-A-LOS-JUZGADOSS-DE-CURITIBA-PARA-37646151-820x385-e1539100976903-160x90.jpg 160w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/LULA-LLEGA-A-LOS-JUZGADOSS-DE-CURITIBA-PARA-37646151-820x385-e1539100976903-350x197.jpg 350w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/LULA-LLEGA-A-LOS-JUZGADOSS-DE-CURITIBA-PARA-37646151-820x385-e1539100976903-558x314.jpg 558w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/LULA-LLEGA-A-LOS-JUZGADOSS-DE-CURITIBA-PARA-37646151-820x385-e1539100976903-279x157.jpg 279w" alt="" width="609" height="343" /><figcaption id="caption-attachment-76372" class="wp-caption-text">Luiz Inácio “Lula” da Silva</figcaption></figure>
</div>
<p>Y lo que la “nueva izquierda” nunca entendió es que la derecha económica y política la necesitaba para mediatizar el modelo solo por un período determinado: hasta que ellos pudiesen tener la fuerza política necesaria para hacer sus cosas directamente. La derecha los soportó (y hasta apoyó y ciertamente financió) como un jugador de ajedrez que sacrifica una pieza para lograr después una situación más favorable. La especificidad de Brasil era que el PT se había hecho tan popular que no había forma de sacarlo del gobierno en forma democrática; entonces vino el golpe contra Dilma, el juicio contra Lula y todo lo que fuese necesario para destruirlo. Y como el PT tenía tantas cuentas pendientes, ellos mismos facilitaron dicha tarea.</p>
<p>Eso no solo pasó en nuestra América y tantos otros países emergentes, sino en la Europa del Este durante la transición (ahora llena de gobiernos neofascistas) y la Europa Occidental después del desastre neoliberal original (ahora con tanto neofascismo que perdió la vergüenza, y que suma apoyo paulatinamente). Lo de Estados Unidos también es tema conocido.</p>
<p>Lo específico de Brasil es la transparencia del desastre económico neoliberal, tanto en su versión pura original como en la mediatizada por el Partido de los Trabajadores. Incluso, en el momento de más euforia con Lula para mí era claro que ese crecimiento no era sustentable (<a href="http://www.econ.cam.ac.uk/research-files/repec/cam/pdf/cwpe1248.pdf" target="_blank" rel="noopener">vea el artículo del mismo autor “<em>Was Brazil’s recent growth acceleration the world’s most overrated boom?”</em></a>). El gráfico siguiente compara el PIB por habitante en Brasil e India, otro de los BRICS (el grupo de las llamadas economías emergentes: Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica). La caída relativa brasileña después de 1980 respecto de India recuerda aquel tango “cuesta abajo en la rodada…”</p>
<div id="attachment_76356" class="wp-caption aligncenter">
<figure id="attachment_76356" aria-describedby="caption-attachment-76356" style="width: 557px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-76356 size-full" src="https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/grafico-1-1.png" sizes="(max-width: 557px) 100vw, 557px" srcset="https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/grafico-1-1.png 557w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/grafico-1-1-160x220.png 160w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/grafico-1-1-350x481.png 350w" alt="" width="557" height="765" /><figcaption id="caption-attachment-76356" class="wp-caption-text">Fuente: base de datos del Banco Mundial (dólares constantes del 2010).</figcaption></figure>
</div>
<p>Esto es, cuando Lula fue elegido la primera vez en el 2002, el PIB por habitante brasileño era 11 veces el indio; al momento del <em>impeachment</em> de Dilma era apenas 6, a pesar del boom de los <em>commodities</em> y otras cosas favorables para Brasil en el periodo. En dólares PPP, este múltiplo es apenas el doble. Súmele a eso una corrupción a niveles siderales; grupos de interés desatados, incluidos los del sector público (los economistas neoliberales del BNDS, el Banco de Desarrollo, que hoy tanto critican lo que se hizo durante el periodo del PT y ahora apoyan a Bolsonaro, no tuvieron problema alguno para jubilar con el 100% de su último salario), y una elite política tradicional que prefirió auto-destruirse políticamente a permitir que el PT siguiera ganando elección tras elección (había ganado cuatro seguidas, y tenía la quinta en el bolsillo con Lula). El resultado queda a la vista.</p>
<p>Como decía en otra columna, en un país tan corrupto como Brasil, para solucionar “el problema hobbesiano” –cómo mantener la paz social– se requiere alternancia en el poder. Y si un partido, como el PT, amenaza eternizarse y tiene acceso privilegiado a dicha corrupción, se hace imposible mantener la paz social (por mucho chorreo que haya intentado hacer para apaciguar los ánimos). Por eso, decía que un componente fundamental del golpe contra Dilma fue un ajuste de cuentas dentro de la Cueva de Ali Babá (por mucho que ella no fuese parte de esa corrupción). Lo característico de esta última elección, fue que sacaron a todos los de la cueva del parlamento. El problema, como pasa a menudo, es que la nueva camada que llegó se ve muy similar a la anterior en temas de ese tipo…</p>
<p>Por supuesto que el PT hizo algunos avances fundamentales, como la enorme reducción de la pobreza, el gran proceso de formalización del trabajo en servicios, el apoyo a la industria extractiva, etc. Pero, parece que poco le importaba que hogares endeudados y desesperados tuviesen que pagar hasta 400% anual por su tarjeta de crédito (en un país donde la inflación estaba casi siempre en un dígito). Y las mejoras distributivas también hay que ponerlas en su contexto (<a href="http://www.econ.cam.ac.uk/research-files/repec/cam/pdf/cwpe1627.pdf" target="_blank" rel="noopener">vea el artículo del mismo autor “<em>Do nations just get the inequality they</em> <em>deserve</em>? <em>The ‘Palma Ratio’ re-examined</em>”</a>).</p>
<div id="attachment_76373" class="wp-caption aligncenter">
<figure id="attachment_76373" aria-describedby="caption-attachment-76373" style="width: 684px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-76373 size-full" src="https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/lula-y-dilma-e1539101095155.jpg" sizes="(max-width: 684px) 100vw, 684px" srcset="https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/lula-y-dilma-e1539101095155.jpg 684w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/lula-y-dilma-e1539101095155-160x90.jpg 160w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/lula-y-dilma-e1539101095155-350x197.jpg 350w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/lula-y-dilma-e1539101095155-558x314.jpg 558w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/lula-y-dilma-e1539101095155-279x157.jpg 279w" alt="" width="684" height="385" /><figcaption id="caption-attachment-76373" class="wp-caption-text">Lula da Silva y Dilma Rousseff</figcaption></figure>
</div>
<p>La pregunta del millón de dólares es por qué el vacío ideológico que dejó la “nueva izquierda” lo llenó la extrema derecha y no los grupos que emergieron en la izquierda. Gran tema que da para otra columna, pero la historia nos muestra que en situaciones similares la extrema derecha tiene las de ganar. Economías en caída libre y gente cansada de su desesperación, parecen ser proclives a caer en la quimera del fascismo. Y tener un Mussolini parece ser condición necesaria para llegar al poder (menos mal que el nuestro es tan light…). También, por supuesto, no ayuda el desastre de Venezuela y otros.</p>
<p>Tanto se dice que Bolsonaro casi ganó en primera vuelta “a pesar” de que ha declarado  que el error de la dictadura fue torturar y no matar, que los gays son producto del consumo de drogas y que las mujeres deben ganar menos porque quedan embarazadas, pero para mí es claro que no fue “a pesar de eso”, sino en gran parte “por decir eso”. Bolsonaro fue capaz de energizar esa resaca ideológica que ha generado la desesperación inaguantable en la que vive la mayoría de la población –desesperada por cosas como la gran inseguridad económica y la delincuencia desatada–, que busca soluciones mágicas en evangélicos, católicos ultramontanos o en la brutalidad revanchista del neofascismo.</p>
<p>Este tema da para tanto…</p>
<p>Cuando estuve en Brasil el mes pasado (invitado por lo poco que queda de la burguesía industrial de Sao Paulo, porque la mayoría se pasó al rentismo financiero), alguien me regaló una polera con este dibujo. Creo que refleja muy bien lo que muchos sienten ahora en Brasil.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-76357" src="https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/polera-brasil-palma-e1539098949214.png" sizes="(max-width: 854px) 100vw, 854px" srcset="https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/polera-brasil-palma-e1539098949214.png 854w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/polera-brasil-palma-e1539098949214-160x90.png 160w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/polera-brasil-palma-e1539098949214-350x197.png 350w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/polera-brasil-palma-e1539098949214-768x433.png 768w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/polera-brasil-palma-e1539098949214-558x314.png 558w, https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/polera-brasil-palma-e1539098949214-279x157.png 279w" alt="" width="807" height="455" /></p>
<p>*Fuente: <strong><a href="https://ciperchile.cl/2018/10/09/bolsonaro-una-nueva-victoria-del-menage-entre-neofascismo-politico-oscurantismo-valorico-y-neoliberalismo-economico/">CiperChile</a></strong></p>
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		<title>El PT no es inocente en el triunfo de Bolsonaro</title>
		<link>https://piensachile.com/2018/10/11/el-pt-no-es-inocente-en-el-triunfo-de-bolsonaro/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Oct 2018 22:44:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cómo ha llegado Brasil a esta peligrosa situación en la que se encuentra? Sin duda el PT tiene una alta cuota de responsabilidad. Lula y Dilma olvidaron en el gobierno loque prometieron en campaña y la desigualdad estructural persistió, lo que ha multiplicado la criminalidad y el narcotráfico. Así, la violencia de los marginados y de las policías ha crecido sin cesar. El modelo económico sigue intacto. Y luego se destapó la olla. Y varios políticos del PT fueron investigados por el Poder Judicial. Coimas y sobornos. Alianza espuria entre empresarios corruptores y políticos corruptos. Dineros para comprar legisladores y aprobar leyes en el Parlamento; financiamiento para campañas electorales y recursos para el funcionamiento del partido, el PT. A ello se agrega siempre la codicia personal de los operadores, que exigen dineros para tener una vida de lujos. Así se juntan corruptores y corruptos, en una misma moral, condenados a un mismo sistema que beneficia a unos pocos, protege los negocios y amarra las manos de los que se dicen progresistas. Vergonzante para un partido con origen en los obreros del Brasil.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2018/10/11/el-pt-no-es-inocente-en-el-triunfo-de-bolsonaro/">El PT no es inocente en el triunfo de Bolsonaro</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<header class="entry-header">
<p class="entry-title">11.10.2018<br />
<em>Se destapó la olla. Y varios políticos del PT fueron investigados por el Poder Judicial. Coimas y sobornos. Alianza espuria entre empresarios corruptores y políticos corruptos. Dineros para comprar legisladores y aprobar leyes en el Parlamento…</em></p>
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<p>La amplia ventaja electoral de Jair Bolsonaro, en primera vuelta, sobre el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, anuncia el acceso inminente de la extrema derecha a la presidencia del Brasil.</p>
<p>Neoliberal en lo económico, agresivamente conservador en lo valórico y defensor de la dictadura militar. Sus dichos son aplaudidos por adherentes entusiastas, principalmente militares y evangelistas: “los gays son producto del consumo de drogas, el error de la dictadura fue torturar y no matar, los policías que no matan no son policías, las mujeres deben ganar menos dinero que los hombres porque se quedan embarazadas”.</p>
<p>Bolsonaro también resulta peligroso para el resto de Sudamérica. No hay que olvidar que a partir de la dictadura del general Castelo Branco en 1964 se inició la noche más oscura en la región. Se generalizaron los más atroces regímenes represivos: Onganía en Argentina, Hugo Banzer en Bolivia, Pinochet en Chile, Bordaberry en Uruguay y, por cierto, se consolidó la opresión interminable del general Strossner en Paraguay. Henry Kissinger dijo, con razón, “a dónde vaya Brasil irá América Latina”.  Y, la historia se repite.</p>
<p>¿Cómo se ha llegado a esta peligrosa situación? Sin duda el PT tiene una alta cuota de responsabilidad.</p>
<p>Lula no modificó el modelo económico. Concentró sus esfuerzos en la industria extractiva, las finanzas y los agronegocios. No tomó iniciativas para favorecer la industria de transformación. Intensificó, en cambio, la producción de recursos naturales y aprovechó para ello la demanda china, especialmente de soya.</p>
<p>Gracias al auge de los precios de las materias primas la economía brasileña experimentó un notable crecimiento. Se multiplicaron las ganancias del 1% más rico de la población y la banca se regocijó gracias a unas elevadísimas tasas de interés.</p>
<p>El crecimiento disminuyó el desempleo, lo que junto a las políticas sociales asistencialistas redujeron vigorosamente la pobreza.</p>
<p>Sin embargo, la desigualdad estructural ha persistido, lo que ha multiplicado la criminalidad y el narcotráfico. Así, la violencia de los marginados y de las policías ha crecido sin cesar. El modelo económico sigue intacto.</p>
<p>Lula y después Dilma Rousseff se olvidaron muy especialmente de sus compromisos programáticos con el mundo rural, renunciando a la reforma agraria. Se postergó a los trabajadores sin tierra en favor de los productores de madera y soya, quienes expandieron sus negocios con una política gubernamental que les entregó parte de la selva amazónica. Ello adicionalmente ha afectado a las comunidades indígenas y está reduciendo el oxígeno que exige el planeta.</p>
<p>La suerte del gobierno petista se terminó con la crisis financiera del 2008. La caída de los precios de las exportaciones afectó el crecimiento económico. La heredera de Lula debió asumir una grave crisis. La recesión y el déficit fiscal se tradujeron con el correr de los meses en una grave crisis política.</p>
<p>Se destapó la olla. Y varios políticos del PT fueron investigados por el Poder Judicial. Coimas y sobornos. Alianza espuria entre empresarios corruptores y políticos corruptos. Dineros para comprar legisladores y aprobar leyes en el Parlamento; financiamiento para campañas electorales y recursos para el funcionamiento del partido, el PT. A ello se agrega siempre la codicia personal de los operadores, que exigen dineros para tener una vida de lujos. Así se juntan corruptores y corruptos, en una misma moral, condenados a un mismo sistema que beneficia a unos pocos, protege los negocios y amarra las manos de los que se dicen progresistas. Vergonzante para un partido con origen en los obreros del Brasil.</p>
<p>El poder judicial y los principales medios de comunicación iniciaron un ataque frontal contra varios políticos corruptos del PT, junto a los ejecutivos de la empresa Petrobras. Salieron a la luz pública los millones de dólares en sobornos de las empresas de construcción para asegurar contratos con Petrobras.</p>
<p>A los gobernantes del PT no les importó que la principal petrolera del mundo afectara sus finanzas, que se desprestigiara la actividad pública. No sólo eso. El acuerdo del PT con el empresariado corruptor incluía a Odebrech, empresa privada, que extendió sus tentáculos por toda América Latina, corrompiendo autoridades de “gobiernos amigos” para favorecer negocios sucios. Mala cosa para Itamaraty, la cancillería brasileña que tiene la función de apoyar los negocios de sus empresas en el exterior.</p>
<p>El 15 de marzo de 2015 un millón de brasileños se lanzó a las calles en todo el país. Las manifestaciones fueron convocadas por los partidos de derecha, pero consiguieron un apoyo significativo del mundo popular. Las consignas demandaban cárcel contra los corruptos, pero también la eliminación de recortes en el gasto social que impulsaba el gobierno para reducir el déficit fiscal.</p>
<p>Así las cosas, el apoyo al PT se reducía mientras la derecha crecía. En las manifestaciones aparecieron activistas que promovían el autoritarismo y el golpe de estado militar. En ese cuadro Vilma es impugnada por el parlamento y debe dar un paso al costado. Asume Temer. Y luego Lula es condenado a prisión por el Poder Judicial. El camino se pavimentaba para la extrema derecha, para Bolsonaro.</p>
<p>Como se ha señalado, durante los años de gobierno del PT, hubo manifiestos incumplimientos programáticos, en lo económico y en lo socioambiental, aunque la pobreza se redujo. Pero, esa reducción se basó en una política asistencialista, de frágil sostenimiento en épocas de recesión económica como sucede hoy día.</p>
<p>La decepción con el PT no sólo es por sus incumplimientos programáticos. Ha sido también por su pérdida de integridad moral. La desconfianza en el PT ha abierto las puertas a una derecha fascista. Curiosamente se percibe a Bolsonaro como un cambio frente a los políticos que han traicionado la confianza ciudadana. Su probable presidencia anuncia serios peligros para la democracia de Brasil y para la estabilidad de América Latina. <a href="https://twitter.com/mundiario">@mundiario</a></p>
<p><strong><em>Roberto Pizarro –  <a href="https://twitter.com/mundiario">@mundiario</a></em></strong></p>
<p><em>El autor, <strong>Roberto Pizarro</strong>, es Economista, con estudios de posgrado en la Universidad de Sussex (Reino Unido). Investigador Grupo Nueva Economía. Fue decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, ministro de Planificación, embajador en Ecuador y rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (Chile).  Columnista de MUNDIARIO y de diversos medios, entre ellos El Desconcierto.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://www.other-news.info/noticias/2018/10/el-pt-no-es-inocente-en-el-triunfo-de-bolsonaro/">Other News</a></strong></p>
<hr />
<p><strong>Anexo:</strong></p>
<p><strong>Bolsonaro, un líder construido en pos de un nuevo proyecto de poder militar</strong></p>
<p><strong><em>Por Marcelo Falak* – Ámbito Financiero</em></strong></p>
<p>Debe impulsar una “nueva democracia”, en la que oficiales desempeñarán un rol protagónico hasta ahora impedido por la democracia brasileña. Sus bases son el conservadurismo político, el liberalismo económico y la promesa de erradicar a la izquierda. La cúpula de las FF.AA. lo contactó en 2014 para prepararlo.</p>
<p>Defensa irrestricta de la última dictadura (1964-1985). Apología de la tortura. Culto a la tenencia de armas y promesas de mano dura contra el crimen organizando, lo que incluiría condecorar a los efectivos que maten a delincuentes. Un general, Hamilton Mourão, como compañero de fórmula. Anuncios de que varios militares integrarán su gabinete. ¿Lo de Jair Bolsonaro es pura ideología? No, detrás de todo eso está la estrategia de la cúpula de las Fuerzas Armadas de construir un presidente propio, encargado de imponer lo que denomina una “nueva democracia”. Esta consistirá en un programa político ultraconservador y uno económico ultraliberal, con los condimentos de una participación activa de los militares en la vida política y la misión de arrancar de raíz a la ‘izquierda que engaña a la sociedad”.Así se lo contó a ámbito.com una alta autoridad de las Fuerzas Armadas brasileñas, que desempeña un rol institucional relevante y que fue protagonista del proceso minucioso de construcción política que comenzó cuatro años atrás y desembocó en las elecciones de este domingo. El mantenimiento de su nombre en reserva fue su única condición, ya que lo contrario podría poner fin a su carrera.</p>
<p>Según la fuente, en 2014 se cumplían 50 años de lo que denominó “la revolución de 1964”, en rigor el golpe de Estado contra João Goulart. Ante eso, y en medio de un clima que se ponía espeso, preludio de lo que dos años más tarde derivaría en la destitución de Dilma Rousseff, las Fuerzas Armadas comenzaron a buscar quién defendiera sus intereses en el Congreso. La elección, claro, recayó en el diputado Bolsonaro, un excapitán del cuerpo de paracaidistas que abandonó el arma en su momento en medio de varios casos de indisciplina.</p>
<p>Esos antecedentes le jugaban en contra, pero “el modo en que defendió a las Fuerzas Armadas hizo que creciera nuestra ponderación sobre él”, dijo la fuente.</p>
<p>“Ante esa situación, un grupo de militares de alta graduación decidimos acercar al diputado al Comando del Ejército, pensando ya en las elecciones de este año. Un año atrás, el Ejército analizó que habría una polarización y que Bolsonaro sería quien llegaría a enfrentar al PT. ¿Por qué? Porque la historia de Brasil demuestra que su élite nunca se preocupó por la nación y solo pensó en sí misma. Entonces, tuvimos claro que los partidos de centro no se iban a unir para enfrentar a la izquierda. Es lo que pasó. Tuvimos razón en apostar a Bolsonaro”, indicó.</p>
<p>La autoridad militar que recibió a ámbito en una antesala de su despacho en Brasilia contó que Bolsonaro “se abrió al diálogo, aceptaba nuestras sugerencias y cambió muchas de sus posturas. Por ejemplo, pasó del nacionalismo económico al liberalismo. Eso, que se vio en la campaña, fue producto del diálogo que el Ejército abrió con él, no tenga dudas”.</p>
<p>Además, el hombre se ordenó en lo personal. “Se casó con su tercera mujer, tuvo una hija e hizo dos años psicoanálisis”, contó.</p>
<p>“El nacionalismo económico ya no es nuestro programa, eso se lo dejamos al Partido de los Trabajadores. Ahora es el liberalismo. Eso es lo que le dijimos a Bolsonaro. Queremos un país lo más libre posible, lo que nos ubica radicalmente en contra de lo que dice el PT”.</p>
<p>Esa postura económica, que contradice la tradicional del poder militar en este país, es la base de lo que la nueva doctrina define como “nueva democracia”. Sus pilares son, explicó la fuente, “la lucha contra la corrupción, la seguridad, el ajuste fiscal, la reforma previsional, las mejoras en el transporte. E incluso, por qué no, abordar también la cuestión de la mujer”.</p>
<p>La izquierda tiene cabida en la “nueva democracia” con condiciones. “Hay una izquierda que es buena, incluso dentro del PT y del Partido Comunista, y que Brasil debe aprovechar. Pero hay otra que incomodó a la sociedad con un discurso excesivo de lo políticamente correcto, que pretendió imponer en el Congreso el matrimonio homosexual, las cuestiones de género… La sociedad no quiere eso. Ya no vamos a permitir esas propuestas que engañan y se disfrazan de socialismo”, indicó.</p>
<p>Bolsonaro no es el misógino, homofóbico y racista que sus propias declaraciones sugieren.“Usted recordará el episodio que se produjo en 2014 con la diputada (del PT) Maria do Rosario”, a quien, en medio de una discusión sobre un proyecto de ley sobre violadores, Bolsonaro le dijo que “no te violo porque no te lo merecés”, lo que le valió con el tiempo una condena. “Bueno, nadie lo sabe, pero eso cambió su percepción, se arrepintió. Es algo que le salió caro en lo personal. También lo ayudamos a entender eso, que debía evitar esas reacciones” para convertirse en un candidato viable, añadió.</p>
<p>La salida democratizadora de Brasil, dijo la fuente, fue negociada: un gran acuerdo nacional implicó que una ley de amnistía fuera la contraprestación de una convocatoria a elecciones sin proscripciones. Eso, añadió, “preservó el estatus de las Fuerzas Armadas como una fuerza permanente de Estado. En esa primera etapa, el sector militar se recostó en su rol profesional, pero ahora estamos en una etapa nueva, en la que exigimos ser tratados como ciudadanos plenos, no de segunda”.</p>
<p>El objetivo es poner en marcha una “tercera vía”, esto es algo diferente a un rol en que los militares sean la cabeza de un régimen propio y también al de subordinados pasivos ante las autoridades civiles. “Queremos ser aceptados como ciudadanos plenos, no como ciudadanos de segunda. Por eso hablamos de una ‘democracia nueva’”, aseveró.</p>
<p>“Los oficiales militares somos personas muy calificadas, sabemos idiomas, tenemos posgrados. Hay que terminar con eso de que no podemos ser ministros”, dijo.</p>
<p>“Fuimos claros al hablar de un grupo que le robó a la nación y que tiene relaciones con dictaduras como las de Evo Morales, la de Nicolás Maduro y la de Daniel Ortega. El proceso culminó con un ex presidente que es un presidiario, un criminal, condenado en un juicio normal, y con una ex presidenta destituida legalmente, no a través de un golpe, como se dijo”, aseveró, sin nombrar ni a Lula, ni a Dilma Rousseff ni al PT. Pese a eso, y por más que Bolsonaro y Mourão evoquen esa posibilidad, no existe posibilidad de golpe en Brasil, afirmó.</p>
<p>“No hay ninguna posibilidad de golpe. Ninguna. En el 64 no había Facebook, el mundo era otro. Un golpe no se va a producir en ningún caso. La prensa no entiende esto todavía, y en la campaña fue muy parcial, con análisis muy infantiles. La primera derrotada en las elecciones es la cadena Globo”, aseguró.</p>
<p>Terminó el tiempo de los golpes, parece. ¿Llega la de la “nueva democracia”?</p>
<ul>
<li><strong>Un mensaje al Ejército argentino</strong></li>
</ul>
<p>“Queremos mostrarle a Sudamérica y al mundo que somos brasileños, militares, blancos, negros, indios, eso no importa, porque nuestro discurso es de unidad”, dijo la alta fuente que recibió a ámbito.com.</p>
<p>Según el alto comandante, “hablamos de estos temas (la doctrina de la ‘nueva democracia’) con nuestros pares de Uruguay, pero infelizmente no con los de la Argentina, a quienes todavía percibimos como demasiado deprimidos. Ellos tienen una formación que es muy buena, pero la falta de apoyo de la sociedad hace que no hayan desarrollado aún una mirada política”. En Brasil es diferente: “Nuestra imagen positiva es del 80%”, aseguró.</p>
<p>“Argentina nos merece respeto y hoy nos provoca preocupación” por las derivaciones de la crisis económica, dijo. “Necesitamos que las Fuerzas Armadas de su país sean fortalecidas y consideradas fuerzas permanentes del Estado, como ocurre en Brasil, para poder ser socios en proyectos bilaterales e internacionales”, añadió.</p>
<p>“Nos pusimos muy felices cuando se fue Cristina Kirchner y llegó Mauricio Macri. Macri es un hombre preparado, culto, que tiene todas las condiciones para mejorar a la Argentina”, remató.</p>
<p>La doctrina de la “nueva democracia” va más allá de lo nacional. “No creemos que haya una salida para nuestras economías sin el Mercosur. La integración debe continuar, porque para nosotros no hay vida en el mundo sin él”, cerró.</p>
<p><em>* Editor jefe de Internacionales en Ambito Financiero, Argentina</em></p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://www.other-news.info/noticias/2018/10/el-pt-no-es-inocente-en-el-triunfo-de-bolsonaro/">Other News</a></strong></p>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2018/10/11/el-pt-no-es-inocente-en-el-triunfo-de-bolsonaro/">El PT no es inocente en el triunfo de Bolsonaro</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Brasil en peligro: tres bombas de reloj</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Oct 2018 21:22:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[bolsonaro]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
		<category><![CDATA[china]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Algunas fuerzas de la sociedad brasilera actuaron o reaccionaron con el convencimiento genuino de que el golpe pretendía regenerar la democracia brasileña por vía de la lucha contra la corrupción; otros entendieron que era el modo de neutralizar el ascenso de las clases populares a un nivel de vida que más tarde o temprano amenazaría no solo a las élites, sino también a las clases medias (muchas de ellas producto de las políticas redistributivas contra las que ahora se movilizan). Obviamente, ninguno de estos grupos hablaba de golpe y ambos creían que la democracia era estable. No se dieron cuenta de que había tres bombas de reloj construidas en tiempos muy diversos, pero con la posibilidad de explotar simultáneamente.</p>
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<p class="entry-title">10.10.201<br />
La democracia brasileña está al borde del abismo. El golpe institucional que se inició con el <em>impeachment</em> contra la presidenta Dilma Rousseff y prosiguió con el encarcelamiento injusto del expresidente Lula da Silva está casi consumado. La consumación del golpe significa hoy algo muy diferente de lo que inicialmente pensaron muchas de las fuerzas políticas y sociales que lo protagonizaron o no se opusieron.</p>
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<p>Algunas de esas fuerzas actuaron o reaccionaron con el convencimiento genuino de que el golpe pretendía regenerar la democracia brasileña por vía de la lucha contra la corrupción; otros entendieron que era el modo de neutralizar el ascenso de las clases populares a un nivel de vida que más tarde o temprano amenazaría no solo a las élites, sino también a las clases medias (muchas de ellas producto de las políticas redistributivas contra las que ahora se movilizan). Obviamente, ninguno de estos grupos hablaba de golpe y ambos creían que la democracia era estable. No se dieron cuenta de que había tres bombas de reloj construidas en tiempos muy diversos, pero con la posibilidad de explotar simultáneamente. Si esto ocurriera, la democracia revelaría toda su fragilidad y posiblemente no sobreviviría.</p>
<p>La primera bomba reloj se construyó en el tiempo colonial y en el proceso de independencia, se accionó de modo particularmente brutal varias veces a lo largo de la historia moderna de Brasil, aunque nunca se desactivó eficazmente. Se trata del ADN de una sociedad dividida entre señores y siervos, élites oligárquicas y el pueblo ignorante, entre la normalidad institucional y la violencia extrainstitucional, una sociedad extremadamente desigual en la que la desigualdad socioeconómica nunca puede separarse del prejuicio racial y sexual. A pesar de todos los errores y defectos, los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) fueron los que más contribuyeron a desactivar esa bomba, creando políticas de redistribución social y de lucha contra la discriminación racial y sexual sin precedentes en la historia de Brasil. Para que la desactivación fuera eficaz sería necesario que dichas políticas resultaran sostenibles y permanecieran durante varias generaciones a fin de que la memoria de la extrema desigualdad y de la cruda discriminación dejara de ser políticamente reactivable. Como esto no ha sucedido, las políticas tuvieron otros efectos, pero no el efecto de desactivar la bomba reloj. Por el contrario, provocaron a quien tenía poder para activarla y hacerlo cuanto antes, antes de que fuera demasiado tarde y las amenazas para las élites y las clases medias se volvieran irreversibles. La avasalladora demonización del PT por los medios oligopolistas, sobre todo a partir de 2013, reveló la urgencia con la que se quería poner fin a la amenaza.</p>
<p>La segunda bomba reloj se construyó en la dictadura militar, que gobernó el país entre 1964 y 1985, y en el modo en que se negoció la transición a la democracia. Consistió en mantener a las Fuerzas Armadas (FFAA) como último garante del orden político interno y no solo como garante de la defensa contra una amenaza extranjera, como es normal en las democracias. “Último” quiere decir en situación de disposición para intervenir en cualquier momento definido por las FFAA como excepcional. Por eso no fue posible castigar los crímenes de la dictadura (a diferencia de Argentina, pero en la misma línea de Chile) y, por el contrario, los militares impusieron a los constituyentes de 1988 veintiocho párrafos sobre el estatuto constitucional de las FFAA. Por eso también muchos de los que gobernaron durante la dictadura pudieron seguir gobernando como políticos elegidos en el Congreso democrático. Apelar a la intervención militar y a la ideología militarista autoritaria quedó siempre latente, a punto de explotar. Por eso, cuando en los últimos meses los militares comenzaron a intervenir más activamente en la política interna (por ejemplo, apelando a la permanencia de la prisión de Lula), parecía normal, dadas las circunstancias excepcionales.</p>
<p>La tercera bomba reloj se construyó en Estados Unidos a partir de 2009 (golpe institucional en Honduras), cuando el Gobierno estadounidense se dio cuenta de que el subcontinente huía de su control mantenido sin interrupción (con la excepción de la “distracción” en Cuba) a lo largo de todo el siglo XX. La pérdida de control contenía ahora dos peligros para la seguridad de Estados Unidos: el cuestionamiento del acceso ilimitado a los inmensos recursos naturales y la presencia cada vez más preocupante de China en el continente, el país que, mucho antes de Trump, se consideró la nueva amenaza global a la unipolaridad internacional conquistada por Estados Unidos tras la caída del Muro de Berlín. La bomba comenzó entonces a construirse, no solo con los mecanismos tradicionales de la CIA y el Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (también conocido por su denominación anterior, Escuela Militar de las Américas), sino sobre todo con los nuevos mecanismos de la llamada defensa de la “democracia amiga de la economía de mercado”.</p>
<p>Esto significó que, más allá del Gobierno estadounidense, la intervención podría incluir organizaciones de la sociedad civil vinculadas a los intereses económicos de Estados Unidos (por ejemplo, las financiadas por los hermanos Koch). En consecuencia, es una defensa de la democracia condicionada por los intereses del mercado y, por eso, descartable siempre que los intereses lo exijan. Esta bomba reloj mostró que ya estaba lista para operar en Brasil desde las protestas de 2013. Fue mejorada gracias a la oportunidad histórica ofrecida por la corrupción. La gran inversión norteamericana en el sistema judicial se inició a principios de 1990, en la Rusia postsoviética, y también en Colombia, entre muchos otros países. Si la cuestión no es el <em>regime change</em>, la intervención tiene que ser despolitizada. La lucha contra la corrupción es precisamente eso. Sabemos que los datos más importantes de la operación Lava Jato fueron proporcionados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. El resto fue resultado de la miserable “delación premiada”. El juez Sérgio Moro se transformó en el agente principal de esa intervención imperial. Solo que la lucha contra la corrupción por sí sola no será suficiente en el caso de Brasil. Lo fue para neutralizar la alianza de Brasil con China en el ámbito de los BRICS, pero no será suficiente para abrir plenamente Brasil a los intereses de las multinacionales. Es que, como resultado de las políticas de los últimos cuarenta años (algunas venidas de la dictadura), Brasil tuvo hasta hace poco inmensas reservas de petróleo fuera del mercado internacional, tiene dos importantes empresas públicas y dos bancos públicos, y 57 universidades federales completamente gratuitas. Es decir, es un país muy distante del ideal neoliberal, y para aproximarse al mismo se requiere una intervención más autoritaria, dada la aceptación de las políticas sociales del PT por la población brasileña.</p>
<p>Así surgió Jair Bolsonaro como el candidato “preferido de los mercados”. Lo que él dice sobre las mujeres, los negros o los homosexuales o acerca de la tortura poco interesa a los “mercados”. Poco interesa que el clima de odio que él creó esté incendiando el país. En la madrugada del pasado lunes 8, el conocido maestro de capoeira Moa do Katende fue asesinado en Salvador por un seguidor de Bolsonaro a quien no le gustó que el maestro expresara su apoyo a Haddad. Y esto es solo el comienzo. Nada de esto interesa a los “mercados” con tal de que su política económica sea semejante a la del dictador Pinochet en Chile. Y todo lleva a pensar que lo será, pues su economista jefe tiene conocimiento directo de esa infame política chilena. El político de extrema derecha estadounidense, Steve Bannon, apoya a Bolsonaro, pero es solamente la cara visible del respaldo imperial.</p>
<p>Los analistas del mundo digital están sorprendidos con la excelencia de la técnica de la campaña bolsonarista en las redes sociales, que incluyó microdireccionamiento, marketing digital ultrapersonalizado, manipulación de sentimientos<em>, fakenews</em>, robots, perfiles automatizados, etcétera. Quien vio la semana pasada en la televisión pública norteamericana (PBS) el documental titulado <em>“Dark Money</em>”, sobre la influencia del dinero en las elecciones de Estados Unidos, puede concluir fácilmente que las <em>fakenews</em> en Brasil (sobre niños, armas y comunismo, etcétera), son la traducción al portugués de las que el <em>dark money</em> hace circular en Estados Unidos para promover o destruir candidatos. Si algunos centros de emisión de mensajes tienen sede en Miami y Lisboa es poco relevante (pese a ser verdadero).</p>
<p>La victoria de Jair Bolsonaro en segunda vuelta significará la detonación simultánea de las tres bombas reloj. Y difícilmente la democracia brasileña sobrevivirá a la destrucción que provocará. Por eso la segunda vuelta es una cuestión de régimen, un auténtico plebiscito sobre si Brasil debe continuar siendo una democracia o pasará a ser una dictadura de nuevo tipo. Un muy reciente libro mío circula hoy bastante en Brasil. Se titula Izquierdas del mundo, ¡uníos! Mantengo todo lo que digo ahí, pero el momento me obliga a una invocación más amplia: demócratas brasileños, ¡uníos! Es cierto que la derecha brasileña reveló en los últimos dos años una afección muy condicional a la democracia al alinearse con el comportamiento descontrolado (más bien controlado en otros sitios) por parte del poder judicial, pero estoy seguro de que amplios sectores de ella no están dispuestos a suicidarse para servir a “los mercados”. Tienen que unirse activamente en la lucha contra Bolsonaro. Sé que muchos no podrán pedir el voto por Haddad, pues tanto es su odio al PT. Pero basta que digan: no voten por Bolsonaro. Imagino y espero que eso sea dicho públicamente y muchas veces por alguien que en otro tiempo fue gran amigo mío, Fernando Henrique Cardoso, expresidente de Brasil y, antes de eso, un gran sociólogo y doctor honoris causa por la Universidad de Coímbra, de quien pronuncié el discurso de elogio. Todos y todas (las mujeres no tendrán en los próximos tiempos un papel más decisivo para sus vidas y las de todos los brasileños) deben involucrarse activamente y puerta a puerta. Y es bueno que tengan en mente dos cosas. Primero, el fascismo de masas nunca lo hicieron masas fascistas, sino minorías fascistas bien organizadas que supieron capitalizar las aspiraciones legítimas de los ciudadanos comunes a vivir con un empleo digno y seguridad. Segundo, al punto que llegamos, para asegurar un cierto regreso a la normalidad democrática, no basta que Haddad gane: tiene que hacerlo con un holgado margen.</p>
<p><em>Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.</em></p>
<p><em>Artículo enviado  a Other News por el autor el 10 de octubre  de 2018.</em></p>
<p><em>El autor, <strong>Boaventura de Sousa Santos</strong><strong>, es </strong>académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial.</em></p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://www.other-news.info/noticias/2018/10/brasil-en-peligro-tres-bombas-reloj/">Other News</a></strong></p>
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		<title>Brasil: Otra vez la alternativa es entre “socialismo o barbarie”</title>
		<link>https://piensachile.com/2018/10/09/brasil-otra-vez-la-alternativa-es-entre-socialismo-o-barbarie/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Oct 2018 08:57:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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		<category><![CDATA[unidad de las fuerzas progresistas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El otro gran factor que posibilita estos rápidos ascensos de extrema derecha son los propios errores (u horrores) que se cometieron en el propio campo de la izquierda progresista. En el caso especial de Brasil, es obligatorio nombrar al Partido de los Trabajadores, que gobernó durante tantos años y que si bien abrió un amplio abanico de libertades e impuso importantes cambios sociales (muchos de ellos de corte únicamente asistencialista) no quiso romper el molde del capitalismo, y fue abandonando poco a poco la idea original (con la que el propio Lula agitaba en sus orígenes a los trabajadores metalúrgicos) de la opción por el socialismo, quedándose estancado solo en el “progresismo”.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>8 octubre 2018</p>
<p><img class="aligncenter" src="http://www.resumenlatinoamericano.org/wp-content/uploads/2018/10/2-620x400.png" /><br />
Lo más temido pero previsible a la vez, ya ha ocurrido. Bolsonaro estuvo a punto de alzarse con la presidencia de Brasil en primera vuelta y gracias al voto consecuente del pobrerío del Nordeste, se quedó en la puerta. Remarco lo de consecuente ya que hubo infinidad de barrios periféricos de las grandes ciudades y pueblos de diferentes Estados, donde no solo viven los más rezagados y expoliados del Brasil profundo sino también son amplios reductos afrodescendientes, que por esas cosas que facilita esta “democracia”, se inclinaron por el Hitler latinoamericano.</p>
<p>Son múltiples los aspectos y causas que han influido en la conformación de este escenario, que si bien no es definitivo (no puede serlo hasta que se cuente el último sufragio el próximo 28 de octubre) obliga a prender todas las luces rojas posibles.</p>
<p>En primer lugar, como viene ocurriendo en otros países del continente y del Tercer Mundo, la razón principal sigue siendo este enfermizo apego a sostener “democracias” burguesas que sólo sirven para emboscar y hacer retroceder cualquier posibilidad de construir una alternativa liberadora. Estas falsas opciones con las que no se come, no se educa, no se cura y menos se crece en un marco de cierta dignidad para nuestros pueblos, son el corset fundamental para “entretenernos” en el mejor de los casos y dividirnos desde la izquierda, a fin de domesticarnos por derecha.</p>
<p>¿Cuántas veces más vamos a probar la fórmula que nos impone este sistema que lentamente se va pareciendo a las dinastías opresoras de la Edad Media? Es precisamente en este marco que surgen primero como jugadores periféricos y luego se van institucionalizando poco a poco, los exponentes más declaradamente fascistas al estilo Jair Bolsonaro o Donald Trump, también están los Macri o los Piñera que no se quedan atrás en los métodos que aplican, aunque pretendan disimular su apego a una derecha extrema. Los primeros, lanzan un discurso donde reemplazan la palabra “cambio” por “orden”, y así convencen muy fácilmente a sectores importantes de la población que creen que los problemas de la inseguridad se resuelven con más policías o expulsando a los inmigrantes. Muchos de ellos y ellas, creen que para conservarse puros e impolutos es necesario lanzarse a la caza (primero discursivamente, y luego en los hechos, como ocurriera con Marielle Franco) de las disidencias sexuales, los y las afrobrasileñas o todo aquel o aquella que no comulgue con sus prácticas de clara raíz patriarcal. Es por ello que también está en la mira de sus odios el feminismo popular que se les opone y los denuncia en las calles.</p>
<p>Obviamente, que para que esta operación de envenenamiento ideológico tenga mayor entidad, la mayoría de quienes comulgan con prácticas autoritarias, ha sido cocinada a fuego lento por la prédica de los medios hegemónicos.</p>
<p>Así, de buenas a primeras, personajes como Bolsonaro, que casi siempre cuando irrumpen son subestimados por la izquierda, no tienen pelos en la lengua para expresar cualquier tipo de amenazantes propuestas, y ser recibidas con fanática aceptación por sus interlocutores. Insisto, no toda la audiencia de Bolsonaro son hombres blancos y de clase media alta.</p>
<p>De esta forma se va perfilando el primer eslabón de construcción del fascismo en un cuerpo social enfermo y convenientemente desilusionado por la “política”. En realidad, no es distinto a lo ocurrido en la Alemania pre-hitleriana o en la Italia pre-mussoliniana, y ya se sabe en que terminó aquella historia.</p>
<p>Necesario es comprender además que los Bolsonaro, los Macri y otros similares son piezas de un plan de recolonización continental impulsada por el imperialismo estadounidense, que ambiciona ya no quedarse con el “patio trasero” sino con todo el edificio y las riquezas que este encierra.</p>
<p>El otro gran factor que posibilita estos rápidos ascensos de extrema derecha son los propios errores (u horrores) que se cometieron en el propio campo de la izquierda progresista. En el caso especial de Brasil, es obligatorio nombrar al Partido de los Trabajadores, que gobernó durante tantos años y que si bien abrió un amplio abanico de libertades e impuso importantes cambios sociales (muchos de ellos de corte únicamente asistencialista) no quiso romper el molde del capitalismo, y fue abandonando poco a poco la idea original (con la que el propio Lula agitaba en sus orígenes a los trabajadores metalúrgicos) de la opción por el socialismo, quedándose estancado solo en el “progresismo”. Aquí viene otro tema sustancial y se trata de entender que esa matriz ideológica tiene límites muy concretos y en aras de arribar y luego sostenerse en un gobierno, genera alianzas que luego le cuestan la vida, eufemísticamente hablando. No es lo mismo aspirar a una práctica progresista  que tener una fuerte aspiración de recorrer un rumbo revolucionario. En ese sentido tampoco es casualidad que del amplísimo mapa de gobiernos de características populares que hasta hace poco se mantenían en pie en el continente, sólo permanecen erguidos Cuba (como siempre, un faro indispensable), Venezuela bolivariana y la Bolivia plurinacional de Evo Morales.El tercer factor a tener en cuenta en la difícil coyuntura brasileña, es que más allá del esfuerzo y el sacrificio asumido en las calles de todo el país por algunos de los más importantes movimientos sociales como son los Sin Tierra y los Sin Techo, ambos alineados en frentes que reivindican la izquierda popular y socialista, la movilización de las masas no estuvo a la altura de las circunstancias en todos estos meses, y en especial desde la injusta detención de Lula. Este hecho, el encarcelamiento de un líder popular y el ex presidente que mayores posibilidades le brindó a los más humildes, debería haber desencadenado una importante revuelta social, con cientos de miles de personas en las calles. Esto no ocurrió así, y en ese aspecto pesa otra vez la equivocada idea de que todos los problemas se resuelven con la “democracia” y las urnas que esta ofrece como instrumento, cuando es en la lucha callejera, donde los pueblos han logrado históricamente sus más altas conquistas. Eso lo entendieron muy bien los militantes del MST y sus liderazgos, cuando además de movilizarse constantemente e incluso mantener casi en solitario el campamento frente a la prisión donde encerraron a Lula, lanzaron un mensaje a futuro, señalando que si la izquierda representada por Haddad-Lula ganara las elecciones, el gobierno que se derivara de ello debería abandonar cualquier atisbo de “conciliación de clases” y emprender cambios profundos en un giro radical hacia la izquierda y el socialismo.</p>
<p>Ahora bien, convengamos que el escenario que se ha abierto este pasado domingo es de una notoria gravedad, y que lo que ocurra el 28/O no solo afectará a Brasil sino a toda la Patria Grande. En ese sentido, a sabiendas de que otra vez la suerte habrá que jugarla en el campo del enemigo, resulta indispensable encontrar los mecanismos para hacer un esfuerzo descomunal a fin de frenar el ascenso del fascismo representado por Bolsonaro. Por un lado, se impone la unidad de toda la izquierda y el campo popular, que abandonando en esta ocasión el lenguaje “políticamente correcto” y cualquier atisbo de “buenísmo” que suele circundar a algunos sectores, se expresen y actúen radicalmente.  Es indispensable que se genere confianza en que si Fernando Haddad obtiene la victoria (que no es para nada imposible) se van a realizar y cumplir por fin con todas las demandas que el movimiento popular viene exigiendo desde hace años, y que pasan por reforma agraria, nacionalización del comercio exterior, terminar con la dictadura de los “grandes medios” y otras reivindicaciones de carácter revolucionario. Porque al fascismo no se lo derrota con discursos ni prácticas moderadas sino con toda la fuerza que imponen las circunstancias de estar entre la vida y la muerte. Eso es importante que se tenga en cuenta a la hora de hacer una campaña de pocos días donde habrá que enfrentar a todos los poderes fácticos, desde el aparato gubernamental-empresarial y eclesiástico (sobre todo el  evangélico Pentecostal) hasta la andanada descerebrante de los mass media.</p>
<p>El discurso diferenciado entre un candidato y otro debe no ser simplemente una expresión de lenguaje, sino el tratar de convencer que como en otras ocasiones de la historia la alternativa es “socialismo o barbarie”. Y que si esta última triunfa, los perjudicados, como siempre, serán los y las humildes y no pocos sectores de la clase media brasileña. El desafío está planteado, la consigna es tan conocida como necesaria: “No pasarán”.</p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/10/08/brasil-otra-vez-la-alternativa-es-entre-socialismo-o-barbarie-por-carlos-aznarez/">Resumen Latinoamericano</a></strong></p>
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		<title>Brasil en la encrucijada(  apuñalado Bolsonaro)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 08 Sep 2018 02:30:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[atentado]]></category>
		<category><![CDATA[bolsonaro]]></category>
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		<category><![CDATA[elecciones presidenciales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jair Bolsonaro, el candidato a  la presidencia de Brasil,  militarista, fascista y canuto llamado el “Trump” Carioca, pero se asemeja más a Marine Le Pen y a otros líderes ultraderechistas de la vieja Europa, actualmente cuenta con el 22% de apoyo ciudadano, según las últimas encuestas, al ser Lula  Da Silva declarado inelegible por el Tribunal Electoral.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>07/09/2018<br />
Jair Bolsonaro, el candidato a  la presidencia de Brasil,  militarista, fascista y canuto llamado el “Trump” Carioca, pero se asemeja más a Marine Le Pen y a otros líderes ultraderechistas de la vieja Europa, actualmente cuenta con el 22% de apoyo ciudadano, según las últimas encuestas, al ser Lula  Da Silva declarado inelegible por el Tribunal Electoral.</p>
<p>A un mes de la primera vuelta en las elecciones presidenciales y de los más 518 diputados y de 81 senadores, que se eligen en forma parcial, además de los gobernadores y subgobernadores &#8211; siendo Brasil un país federal,  representan a los distintos Estados – la situación se presenta, en extremo, balcanizada.</p>
<p>Como bien decía Henry Kissinger, el entonces secretario de Estado norteamericano, lo que ocurra en el país-continente – Brasil – repercute en todos en todos los demás países de América Latina, y es una prioridad para el Departamento de Estado de Estado Unidos.</p>
<p>La política de Donald Trump con respecto de América Latina no constituye ninguna novedad, (incluso, la conversación entre Macri y fue intrascendente para los jugadores del mercado bursátil argentino, pues el alza del dólar sigue sin variación y, además,  Argentina se  ha  convertido en “colonia”, que depende de la limosna prestada a alto precio por el FMI), pues ni siquiera le alcanza este Continente para ser catalogado como  “patio trasero”. Por mucho que los Presidentes actuales sean más serviles que nunca, no serán prioridad de Trump, que prefiere ver la televisión o dedicarse al twiter que conversar con miserables yanaconas.</p>
<p>Brasil, sin embargo, es estratégicamente muy importante en la guerra comercial entre China y Estados Unidos, sobre todo, en el mundo multípolar en que se mueve la política mundial. Brasil es parte del BRICS, (Brasil, Rusia, India, China y, últimamente, Sudáfrica), poderoso bloque que pone en cuestión la subsistencia del dólar  como moneda de intercambio comercial. No sólo en Brasil, sino también en el resto de los países de América Latina, los intereses chinos quieren penetrar en los mercados del área.</p>
<p>Las elecciones del 7 de octubre próximo  en Brasil están al rojo vivo: constituyen el retrato de un sistema político fracasado, cuya Cámara de Diputados está dividida en más de 17 partidos políticos, la mayoría de ellos, salvo el MDB, que en parte apoya a Michel Temer, los demás son fracciones, podría decirse, unipersonales, incluso, el Partido PSC, de ultraderecha que apoya a Jair Bolsonaro, tienen muy poco apoyo popular.</p>
<p>Hasta ahora, ningún candidato presidencial supera el 20% de apoyo ciudadano &#8211; a excepción de Luiz Inácio Lula da Silva que contaba con más del 30%, y de Bolsonaro que ha subido hasta el 22% &#8211; el panorama que plantea  no sólo un interrogante sobre el resultado en las elecciones, pero sobre todo, un futuro muy negro para la principal potencia sudamericana.</p>
<p>El atentado contra el candidato ultraderechista, ocurrido el jueves, 6 de septiembre,  tal vez lo favorezca, pues el electorado tiende a votar por quienes considera víctimas de atentados políticos, y lo más importante, podría darse el caso de que aumente el apoyo, que ya había crecido, según las encuestas.</p>
<p>Un país, donde el Presidente Temer tiene, apenas, un 2% de apoyo y, de seguro, pasará de Presidente a presidiario, y un parlamento, poder judicial y clase política y empresarial corrupta, la ciudadanía puede verse tentada a optar por una salida de la ultraderecha o bien, militar, (ya ocurrió en 1964, con el derrocamiento de Joao Goulard).</p>
<p>Es posible también una alternativa un poco menos drástica, por ejemplo, que se produzca una alianza entre los candidatos derrotados contra Bolsonaro – ocurrió en Francia en dos oportunidades, en el caso de Jacques Chirac contra Jean Marie Le Pen, y el actual Presidente, Emmanuel Macron contra Marine Le Pen -, pero por lo regular, la elección del mal manor termina fortaleciendo a la ultraderecha, pues el fenómeno de la masificación de la xenofobia y la enajenación religiosa son situaciones más profundas y peligrosas; así sea una estupidez pensar en el choque de civilizaciones, o resucitar las concepciones decadentistas de la historia, desde Spengler hasta nuestros días, sería muy bueno estar atentos a los discursos nacionalistas y de vuelta al pasado.</p>
<p>En todas partes del mundo, un mes es un siglo en política. En Brasil, como se dan las cosas actualmente, habría que multiplicarlo por 10. No en vano Brasil es “el país más grande del mundo”, según la expresión de los mismos hinchas de Futbol.</p>
<p>Es tan inmenso Brasil que existen zonas muy pobres, en noreste donde la mayoría de los ciudadanos ha votado por Lula da Silva, cuyo único medio de comunicación es la televisión. No sabemos cómo se podría traspasar esa votación por el líder del PT a Fernando Hadad, el reemplazante de Lula da Silva, pero sí estamos ciertos que el mes que resta de campaña será decisivo, no sólo para Brasil, sino para los países de América Latina.</p>
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