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	<title>progresismo &#8211; piensaChile</title>
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	<title>progresismo &#8211; piensaChile</title>
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		<title>«Presidente de Canadá en Davos: ¿El nuevo Che Guevara?»</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/01/26/presidente-de-canada-en-davos-el-nuevo-che-guevara/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Jan 2026 22:57:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
		<category><![CDATA[Imperialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>26 de enero de 2026<br />
Mientras buena parte de la progresía tiene un viaje lisérgico (LSD) con el primer ministro de Canadá, Mark “Che Guevara” Carney, Irene Zugasti ha hecho un generoso reparto de vasos de leche a toda la progresía para ver si se les baja el ácido.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/01/26/presidente-de-canada-en-davos-el-nuevo-che-guevara/">«Presidente de Canadá en Davos: ¿El nuevo Che Guevara?»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>26 de enero de 2026</p>
<p>Mientras buena parte de la progresía tiene un viaje lisérgico (LSD) con el primer ministro de Canadá, Mark “Che Guevara” Carney, Irene Zugasti ha hecho un generoso reparto de vasos de leche a toda la progresía para ver si se les baja el ácido.</p>
<p>Un comentario muy interesante de Pablo Iglesias para dejar en claro quién es en verdad Mark Carney y que significan sus palabras, que han despertado entusiasmo en muchos próceres del progresismo. Es evidente que el globalismo está a mal traer y a sus principales líderes «le ha entrado diarrea» y están tratando de armar un entramado que los permita aparecer, una vez más, como los salvadores de la humanidad.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Presidente de Canadá en Davos: ¿El nuevo Che Guevara?" src="https://www.youtube.com/embed/X5VSb1j-cNk" width="369" height="657" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<h2>Más sobre el tema:</h2>
<p>Aquí tienen el texto completo del discurso de Carney, con algunas observaciones nuestras, para que la historia no quede en el olvido:</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="oRkWIXWZJB"><p><a href="https://piensachile.com/2026/01/24/carney-en-davos-sabemos-que-el-antiguo-orden-no-volvera-no-deberiamos-lamentarlo-la-nostalgia-no-es-una-estrategia/">Carney en Davos: «Sabemos que el antiguo orden no volverá. No deberíamos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia»</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="«Carney en Davos: «Sabemos que el antiguo orden no volverá. No deberíamos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia»» — piensaChile" src="https://piensachile.com/2026/01/24/carney-en-davos-sabemos-que-el-antiguo-orden-no-volvera-no-deberiamos-lamentarlo-la-nostalgia-no-es-una-estrategia/embed/#?secret=oRkWIXWZJB" data-secret="oRkWIXWZJB" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/01/26/presidente-de-canada-en-davos-el-nuevo-che-guevara/">«Presidente de Canadá en Davos: ¿El nuevo Che Guevara?»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Memoria histórica: Chile es para los americanos</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/01/23/memoria-historica-chile-es-para-los-americanos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Jan 2026 22:27:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Fuerzas Armadas]]></category>
		<category><![CDATA[Imperialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[asesinato del general schneider]]></category>
		<category><![CDATA[doctrina monroe]]></category>
		<category><![CDATA[enrique villanueva molina]]></category>
		<category><![CDATA[golpismo]]></category>
		<category><![CDATA[presidente allende]]></category>
		<category><![CDATA[progresismo]]></category>
		<category><![CDATA[traicion ideologica]]></category>
		<category><![CDATA[ultraderecha]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>23 de enero de 2026<br />
Nos olvidamos de que las guerras son un instrumento imperialista, que los conflictos armados son usados por potencias hegemónicas para expandir su control económico, político y territorial, para asegurar mercados, materias primas y establecer dominio financiero.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/01/23/memoria-historica-chile-es-para-los-americanos/">Memoria histórica: Chile es para los americanos</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>23 de enero de 2026</p>
<p>A pesar de haber vivido las consecuencias de la intervención del gobierno norteamericano en Chile, la que termino con el golpe de estado civil militar en 1973, en los debates políticos de la izquierda el imperialismo pasó a segundo plano, se estimó que era una categoría del pasado frente a la importancia de la globalización de la economía a nivel mundial y del proceso político ideológico de renovación de la izquierda. Con ello la izquierda en Chile entro en un proceso de redefinición ideológica y estratégica, con parte de ella alejándose de las posturas revolucionarias que les caracterizo por décadas, un debate que también dejo atrás el rol del imperialismo en el nuevo siglo 21 afirmando que la paz mundial y el entendimiento había llegado a configurar un mundo nuevo.</p>
<p>Así fue que nos olvidamos de que las guerras son un instrumento imperialista, que los conflictos armados son usados por potencias hegemónicas para expandir su control económico, político y territorial, para asegurar mercados, materias primas y establecer dominio financiero. En la práctica lo que hicimos en nuestro continente y en nuestro país fue renunciar a la idea que las intervenciones militares lideradas por Estados Unidos son una continuación de su política económica y militar imperialista, lo que es un absurdo frente a lo que estamos viviendo desde los primeros años del siglo XXI, con guerras brutales en Afganistán, Irak, Libia, Gaza, para los que nuestra opinión es tibia o subordinada.</p>
<p>Lo anterior valida, aunque a muchos esto no les gusta, lo escrito por K Marx (en el Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, donde analiza el golpe de Estado de Napoleón III como una imitación fallida del golpe de Napoleón I) que <strong>«La historia se repite, primero como tragedia y después como farsa»</strong>. Una afirmación certera que se reafirma con la administración de Donald Trump, quien en su primer mandato fue una tragedia y que estuvo a punto de terminar en un baño de sangre en Estados Unidos, para luego y a pesar de esto, cuatro años después el mismo político republicano regresa y obtiene la presidencia del país con una victoria incontestable. Así mientras ya no se hablaba de imperialismo o se lavaba su imagen, el retorno de Trump nos lo recuerda con fuerza, presenciando amenazas e intervenciones militares que han sobrepasado todas las reglas de respeto a las normas de convivencia internacional y a la soberanía de los países, guerras e intervenciones que tienen al mundo al borde de un conflicto bélico mayor.</p>
<p>Este contexto político impacta en nuestro país, incentiva a los partidos y liderazgos de derecha y ultraderecha quienes con discursos de odio y utilizando el negacionismo del pasado reciente llegaron al gobierno, reivindicando abierta o solapadamente las bases fundamentales, económicas y políticas, de la dictadura civil militar que hace más de cinco décadas nos impusieron a balazos. Lo que sin lugar a duda es desconcertante y más aún   porque la ultraderecha gano las elecciones en una contienda democrática, un hecho que nos invita a una profunda reflexión para encontrar respuestas serias del porqué las ideologías fascistas que pensamos habían quedado en el pasado, hoy vuelven con fuerza   después de décadas en el invernadero al parecer bien activo.</p>
<p>Y es preocupante porque lo hacen adaptándose a la democracia sin renunciar a la férrea   defensa que hacen del pasado dictatorial, promoviendo el autoritarismo, el enfrentamiento, el insulto y la manipulación como su forma de hacer política, ejemplo claro de ello es la campaña agresiva del partido y del candidato que llego a la presidencia basada en la mentira, construyendo la imagen falsa de un país en crisis “que se cae a pedazos”. Con lo que se presentan ante la opinión pública como un “gobierno de emergencia”, “de unidad nacional” “como los salvadores de Chile”, como los “únicos” que pueden restablecer la ley y reprimir al “enemigo comunista” para “devolver la grandeza al país”, toda una diatriba que nos recuerda los primeros llamados de la junta militar para instalar un modelo económico y de país basado en la represión y en la eliminación de derechos ciudadanos.</p>
<p>Son los olvidos intencionados y oportunistas de la historia reciente lo que nos llevará a enfrentar una vez más, las consecuencias de un gobierno con políticos y dirigentes que no ocultan su admiración por “la obra de Pinochet” y que, en su imaginario, el comunismo y la izquierda son sus enemigos. Por eso vale la pena y es necesario recordar que ese pasado que admiran con tanta fuerza incluye también la aceptación, sin cuestionamientos, de la intervención extranjera para imponer sus objetivos, algo que han ocultado por décadas, que la derecha y sus aliados se subordinaron al gobierno de Estados Unidos para derrocar a un gobierno democrático y asesinar a nuestro presidente Salvador Allende.</p>
<p>Esto indudablemente que cobra interés y actualidad con la actual ofensiva imperialista de reclamar a nuestro continente como “su patio trasero”<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>, utilizando esa doctrina como argumento de la grosera acción militar con la que recientemente invadieron Venezuela. Un  país soberano, para secuestrar a su  presidente y llevarlo a  Estados Unidos para ser juzgado, es decir y en simple, armaron una operación militar para sacar del medio al “obstáculo”, que como los hechos demuestran, le impedía a la administración Trump tener acceso ilimitado a las extraordinarias reservas de petróleo .</p>
<p>Fue precisamente esa doctrina, “Monroe”, la que le aplicaron a Chile cuando el gobierno norteamericano decidió organizar y financiar el golpe de estado en contra de un gobierno legítimo y democrático, una intervención que solo fue posible con una base de apoyo político y de traiciones a todo nivel, sembrada por la CIA desde antes que Allende asumiera el gobierno. Esto es una verdad inobjetable, que el imperio norteamericano derroco a Salvador Allende, comprando a políticos, a militares, a dirigentes sociales (camioneros) desarrollando una violenta guerra sicológica a través de El Mercurio cuyo director fue pagado para esos fines.</p>
<p>En su última alocución al país, mientras los aviones de la Fuerza Aérea bombardeaban el palacio presidencial con la intensión de asesinarlo junto a todos los valientes que resistían ese ataque criminal, denunció con una claridad y una visión extraordinarias afirmando que</p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>“<em>En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios”.</em></strong></p>
<p>Son palabras que no solo nos llevan al pasado, sino que obligan a pensar en lo que sucede en el país y en el mundo en la actualidad, porque son un recordatorio de como Estados Unidos impuso sus intereses imperialistas en Chile, amparándose en la doctrina Monroe, es decir, reclamando por medio de la violencia militar la posesión y tutelaje sobre nuestro país, eso fue lo que se vio reflejado con el cobarde bombardeo, en 1973, a La Moneda, a las poblaciones, a las fábricas de los cordones industriales. Es cierto que el imperio norteamericano no se apodero de Chile a través de una intervención militar directa, porque no necesitó invadirnos, pero utilizó una forma más vergonzosa para lograr sus objetivos, sobornando a las cupulas políticas y empresariales nacionales, utilizando a los militares para ocupar el país y eliminar toda oposición a sus objetivos, asegurándose de establecer el control político a través de una Junta Militar, para luego refundar el país e imponer un modelo económico afín a sus intereses.</p>
<p>Pero Allende en su último y valiente llamado de futuro, antes de ser asesinado, hace mención a las Fuerzas Armadas de Chile, nos dice lo que sucedió, que el gobierno de Estados Unidos de la época a través de la CIA actuó corrompiendo la doctrina militar chilena, sobornando a la cúpula militar, la que tenía el mando de las FF AA, quienes en nombre del patriotismo traicionaron a su patria identificando a un enemigo inexistente que según ellos amenazaba la patria, “el comunismo”. <a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a> Nos recuerda también el cobarde asesinato del General René Schneider, comandante en jefe del Ejército, quien fue ejecutado por terroristas de Patria y Libertad, una organización de ultraderecha que actuó coludida con oficiales del ejército de Chile, en una acción planificada y financiada por la CIA con el objetivo de impedir que Allende asumiera la presidencia de la república  en octubre de 1970,<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> un crimen digitado por agentes extranjeros sobre el cual el ejército de Chile nunca ha pedido explicaciones a los gobiernos de Estados Unidos.</p>
<p>Un crimen que la derecha y sus aliados han intentado borrar o tergiversar porque demuestra que el jefe del ejército de Chile fue asesinado producto de una confabulación traicionera, en cuya planificación participaron oficiales de las FF AA, militares que actuaron con la misión encomendada por el gobierno norteamericano de eliminar todo estorbo que impidiera derrocar a Salvador Allende, que es la razón por la que el general Schneider fue asesinado, por considerarlo como un obstáculo para los objetivos norteamericanos en Chile, porque según la casta traidora civil militar, este, junto a Salvador Allende, estaban “llevando al país al comunismo”.</p>
<p>Estos hechos son un recordatorio histórico necesario, porque son una alerta frente a la repetición de la historia, lo que cobra vigencia con el discurso agresivo del imperio norteamericano, el cual reedita los objetivos neocoloniales de apropiarse de los territorios y recursos de nuestros países. Lo que nos lleva a decir que, si en el pasado la derecha, las cupulas políticas y empresariales, el gobierno de Estados Unidos de la época y sus aliados en Chile, incluyendo a los mandos superiores de las FF AA utilizaron a los militares para cumplir con el mandato imperial y como el brazo armado de la dictadura civil militar, la no repetición no está asegurada.</p>
<p>En suma, la revalidación de la doctrina Monroe 2.0, cuyos principios continúan afincados en la doctrina con la cual se forman hoy los militares chilenos, están vigentes lo que enciende una luz de alerta y que irremediablemente nos recuerda que la tragedia de la dictadura vivida durante 18 años continúa siendo una amenaza latente para la paz y la futura democracia chilena. Así entonces para los que piensan que “estamos vacunados” contra ese riesgo y lo miran desde lejos, al parecer no ven o no quieren ver que la presencia de la ultraderecha pinochetista en la presidencia y en el congreso, cuya base ideológica está en el pasado dictatorial, constituye un riesgo para la democracia.</p>
<p>Así es entonces los escritos de Karl Marx, que se refieren a que los eventos históricos que vivimos con la dictadura civil militar, como una tragedia, hoy cuando sus herederos lo pretenden imitar o revivir, se convierte en una farsa o en una parodia. Porque es indudable que la ultraderecha mira con admiración el Chile que sus antecesores, crearon y sostuvieron con una dictadura criminal y corrupta, en particular un modelo económico que no funciona, sino es, con un estado puesto al servicio de los grupos económicos que controlan la economía nacional, reduciendo impuestos y desregulando la economía y el mercado para satisfacer sus intereses, medidas que conllevan a recortes del gasto social y por ende la afectación de derechos que tienen que ver con la calidad de vida de la población. Lo que no excluye la restricción de libertades y la represión de opositores.</p>
<p>Enrique Villanueva M</p>
<h3>Notas:</h3>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Doctrina Monroe de 1823, la que prohibía la interferencia europea en el hemisferio y luego se perfecciona con el corolario Roosevelt en 1904 . Doctrina que se actualiza en la versión Trump para asegurar recursos y mercados en Latinoamérica.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Cabe señalar que hay suficiente información para afirmar que la CIA intervino en Chile para derrocar al gobierno de Salvador Allende, cumpliendo el mandato y la decisión política del Gobierno de EE. UU. de la época, antecedentes que demuestran el empleo de recursos económicos a destajo para sobornar a sus aliados políticos en el país, a militares, dirigentes de partidos, sindicalistas entre otros.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Salvador Allende fue ratificado por el Congreso chileno en 1970 porque, aunque no obtuvo mayoría absoluta en la elección popular, era el candidato con primera mayoría y la Constitución de 1925 obligaba al Congreso Pleno a elegir entre las dos primeras mayorías.</p>
<h3>Más sobre el tema:</h3>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="eGjhQhH4gB"><p><a href="https://piensachile.com/2025/03/17/muere-el-latifundista-de-ultraderecha-alan-leslie-cooper-implicado-en-el-asesinato-del-general-schneider/">Muere el latifundista de ultraderecha Alan Leslie Cooper, implicado en el asesinato del General Schneider</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="«Muere el latifundista de ultraderecha Alan Leslie Cooper, implicado en el asesinato del General Schneider» — piensaChile" src="https://piensachile.com/2025/03/17/muere-el-latifundista-de-ultraderecha-alan-leslie-cooper-implicado-en-el-asesinato-del-general-schneider/embed/#?secret=eGjhQhH4gB" data-secret="eGjhQhH4gB" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/01/23/memoria-historica-chile-es-para-los-americanos/">Memoria histórica: Chile es para los americanos</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>La ultraderecha llega a La Moneda</title>
		<link>https://piensachile.com/2025/12/15/la-ultraderecha-llega-a-la-moneda/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Dec 2025 22:14:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[kast presidente]]></category>
		<category><![CDATA[la base]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[progresismo]]></category>
		<category><![CDATA[ultraderecha]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>15 de diciembre de 2025<br />
Pablo Iglesias, Irene Zugasti, Eduardo García y Manu Levin analizan la vuelta de la ultraderecha a la presidencia de Chile tras la victoria de José Antonio Kast. Con la colaboración de Javier Pineda (Abogado y Director de El Ciudadano) y Hassan Akram (La voz de los que sobran).</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/12/15/la-ultraderecha-llega-a-la-moneda/">La ultraderecha llega a La Moneda</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>15 de diciembre de 2025</p>
<p>En el programa de hoy, 15/12/2025, Pablo Iglesias, Irene Zugasti, Eduardo García y Manu Levin analizan la vuelta de la ultraderecha a la presidencia de Chile tras la victoria de José Antonio Kast. Con la colaboración de Javier Pineda (Abogado y Director de El Ciudadano) y Hassan Akram (La voz de los que sobran).</p>
<p><iframe loading="lazy" title="La Base 6x58 | La ultraderecha vuelve a la Moneda" src="https://www.youtube.com/embed/Ej-T25hyOvQ" width="750" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<h3>Más sobre el tema:</h3>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="c4t62dShBg"><p><a href="https://piensachile.com/2015/08/29/la-historia-oculta-de-la-familia-kast/">La historia oculta de la familia Kast</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="«La historia oculta de la familia Kast» — piensaChile" src="https://piensachile.com/2015/08/29/la-historia-oculta-de-la-familia-kast/embed/#?secret=c4t62dShBg" data-secret="c4t62dShBg" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/12/15/la-ultraderecha-llega-a-la-moneda/">La ultraderecha llega a La Moneda</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>El papel del liderazgo político en la evolución de la correlación de fuerzas</title>
		<link>https://piensachile.com/2024/02/03/el-papel-del-liderazgo-politico-en-la-evolucion-de-la-correlacion-de-fuerzas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 Feb 2024 23:16:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Movimiento Popular]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblos en lucha]]></category>
		<category><![CDATA[correlacion de fuerza]]></category>
		<category><![CDATA[derecha]]></category>
		<category><![CDATA[izquierda]]></category>
		<category><![CDATA[jorge franco]]></category>
		<category><![CDATA[liderazgo politico]]></category>
		<category><![CDATA[movilizacion popular]]></category>
		<category><![CDATA[movimiento popular]]></category>
		<category><![CDATA[progresismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Todo proyecto de cambio social efectivo no puede tener un carácter meramente cupular sino que debe conservar siempre, esencialmente, un carácter definidamente plebeyo y por lo tanto centrado en la movilización popular y sus demandas.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2024/02/03/el-papel-del-liderazgo-politico-en-la-evolucion-de-la-correlacion-de-fuerzas/">El papel del liderazgo político en la evolución de la correlación de fuerzas</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>03 de enero de 2024</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14px;"> la usual práctica del liderazgo reformista de invocar la desfavorble «<strong><em>correlación de fuerzas</em></strong>» como pretexto para justificar su espíritu de conciliación y recurrente postración ante las presiones e intereses del gran capital.</span></p>
</blockquote>
<p>En una columna recientemente dada a conocer por Luis Mesina,<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">*</a> el destacado líder del movimiento <strong><em>No + AFP</em></strong>, se llama la atención sobre la usual práctica del liderazgo reformista de invocar la desfavorble «<strong><em>correlación de fuerzas</em></strong>» como pretexto para justificar su espíritu de conciliación y recurrente postración ante las presiones e intereses del gran capital. Es lo que hemos visto de parte del «<em>progresismo</em>» en el curso de las últimas tres décadas y media.</p>
<p>Por su parte, en la seguridad de que no encontrará mayor resistencia a sus demandas, <strong>la clase dominante no cesa de desplegar, sin el más mínimo pudor, su enorme poder de extorsión sobre las representaciones político-institucionales y, a través de ellas, sobre el conjunto de la sociedad.</strong></p>
<p>Pero, ¿a qué alude el tan trillado concepto de «<em>correlación de fuerzas</em>«, sobre todo cuando se lo emplea para dar cuenta de la situación que caracteriza al escenario político? ¿Cuáles son los elementos que lo definen? Desde luego, no se trata de las características generales que tipifican a la sociedad de clases en que a lo largo de la historia una minoría ha detentado el poder y explotado a la mayoría. Esta es una situación que alude a rasgos que por ser de carácter estructural, definiendo el modo de organización social existente, exhiben un alto grado de estabilidad y resistencia al cambio, a pesar de dar cuenta también del enorme potencial revolucionario presente en esa estructura social piramidal.</p>
<p>El concepto alude más bien a las formas de conciencia social, y sobre todo a los cambiantes estados de ánimo, que efectivamente imperan en la población en virtud de los problemas que afectan su vida cotidiana y del modo en que el común de las personas percibe sus causas. Se trata, obviamente, de percepciones que intentan ser sistemáticamente moldeadas por las fuerzas políticas en conflicto, buscando internalizar en la población una visión capaz de generar actitudes acordes a sus respectivas narrativas. Aquí el inmenso poder comunicativo de la clase dominante es sin duda inmenso, pero es claro también que, en determinados momentos, los estados de conciencia social pueden escapar a toda forma de control y llegar a detonar generalizadas explosiones de descontento.</p>
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<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14px;">La correlación de fuerzas alude, por tanto, a un proceso de lucha social de carácter esencialmente dinámico, y en cuya evolución resultan claves la claridad de objetivos, determinación y audacia de los liderazgos</span></p>
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<p>La correlación de fuerzas alude, por tanto, a un proceso de lucha social de carácter esencialmente dinámico, y en cuya evolución resultan claves la claridad de objetivos, determinación y audacia de los liderazgos, a fin de desplegar la iniciativa política que les permita cohesionar, incrementar y movilizar sus propias fuerzas de apoyo para pasar decididamente a la ofensiva. Si, por el contrario, esos liderazgos carecen de tales atributos, la resultante pérdida permanente de la iniciativa política solo puede traer como resultado la desorientación, debilitamiento y finalmente derrota de las propias fuerzas. Es lo que, lamentablemente, hemos visto en Chile en el curso de estos dos últimos años.</p>
<p>El problema de fondo al que se enfrentan las fuerzas políticas que se reclaman de la izquierda no es, por tanto, lo que ellas pueden o no hacer con su representación parlamentaria –aun cuando el parlamento puede constituir una importante tribuna–, ni cuán fuerte pueda ser la capacidad de extorsión y cooptación que despliega la clase dominante. Lo verdaderamente importante es no perder el foco en los problemas reales que, en la constante confrontación entre «<em>los de arriba</em>» y «<em>los de abajo</em>«, interesa abordar y resolver en interés del inmensamente mayoritario pueblo trabajador y cuáles las maneras más convenientes de hacerlo y comunicarlo, apelando para ello al apoyo activo de esa clara mayoría social.</p>
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<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14px;">las fuerzas que buscan efectivamente cambiar el estado de cosas imperantes no pueden concebir el escenario político como exclusivamente circunscrito al plano institucional, es decir como un espacio de mera negociación y acuerdos cupulares. </span></p>
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<p>En consecuencia, las fuerzas que buscan efectivamente cambiar el estado de cosas imperantes no pueden concebir el escenario político como exclusivamente circunscrito al plano institucional, es decir como un espacio de mera negociación y acuerdos cupulares. Ello equivaldría a dejarse extorsionar y renunciar al prioritario objetivo de generar y movilizar la fuerza social que se requiere para correr el cerco de lo posible. En efecto, lo que no se puede perder de vista, ni por un instante, es que, por la propia naturaleza de sus objetivos, la práctica política de todo proyecto de cambio social efectivo no puede tener un carácter meramente cupular sino que debe conservar siempre, esencialmente, un carácter definidamente plebeyo y por lo tanto centrado en la movilización popular y sus demandas.</p>
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<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14px;">todo proyecto de cambio social efectivo no puede tener un carácter meramente cupular sino que debe conservar siempre, esencialmente, un carácter definidamente plebeyo y por lo tanto centrado en la movilización popular y sus demandas.</span></p>
</blockquote>
<h3>Notas:</h3>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">*</a><a href="https://www.lemondediplomatique.cl/a-proposito-de-las-correlaciones-de-fuerzas-por-luis-mesina.html">    https://www.lemondediplomatique.cl/a-proposito-de-las-correlaciones-de-fuerzas-por-luis-mesina.html</a></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2024/02/03/el-papel-del-liderazgo-politico-en-la-evolucion-de-la-correlacion-de-fuerzas/">El papel del liderazgo político en la evolución de la correlación de fuerzas</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Entrevista a Alvaro García Linera: «Para derrotar a la ultraderecha, las izquierdas deben ser radicales»</title>
		<link>https://piensachile.com/2024/01/09/entrevista-a-alvaro-garcia-linera-para-derrotar-a-la-ultraderecha-las-izquierdas-deben-ser-radicales/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Jan 2024 21:55:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[NuestrAmérica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Álvaro García Linera afirma que para derrotar a las nuevas derechas los progresismos y las izquierdas deben comenzar por resolver los problemas económicos de las mayorías, entendiendo realmente el nuevo mapa de la informalidad en América Latina. La izquierda temerosa de la fuerza de la derecha, de la ultraderecha, está destinada al fracaso.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2024/01/09/entrevista-a-alvaro-garcia-linera-para-derrotar-a-la-ultraderecha-las-izquierdas-deben-ser-radicales/">Entrevista a Alvaro García Linera: «Para derrotar a la ultraderecha, las izquierdas deben ser radicales»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>07 de enero de 2024</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 16px;">el progresismo debe apostar por una mayor audacia para, por un lado, responder con responsabilidad histórica a las demandas profundas que se encuentran en la base de la adhesión popular y, por otro, neutralizar los cantos de sirena de las nuevas derechas. Esto implica avanzar en reformas profundas sobre la propiedad, los impuestos, la justicia social, la distribución de la riqueza y la recuperación de los recursos comunes en favor de la sociedad.</span></p>
</blockquote>
<p><strong>Álvaro García Linera afirma que para derrotar a las nuevas derechas los progresismos y las izquierdas deben comenzar por resolver los problemas económicos de las mayorías, entendiendo realmente el nuevo mapa de la informalidad en América Latina.</strong></p>
<aside id="sidebar-nota-right" class="sidebar sidebar-right" role="complementary">
<div class="inner">
<div class="relatedcontent">
<p>A raíz de su viaje a Colombia para inaugurar el ciclo de pensamiento «<strong><em>Imaginar el futuro desde el Sur</em></strong>», organizado desde el Ministerio de Cultura de Colombia por la filósofa <a href="https://jacobinlat.com/author/luciana-cadahia-2/" target="_blank" rel="noopener">Luciana Cadahia</a>, el exvicepresidente boliviano Álvaro García Linera habló con <strong><em>Jacobin</em> </strong>sobre el escenario político y social que transita América Latina en este «tiempo liminar» o interregno que deberemos transitar durante los próximos 10 o 15 años, hasta la consolidación de un nuevo orden mundial. Está claro que esa inestable oscuridad es el momento para la entrada en escena de las ultraderechas más monstruosas que, en cierta medida, son consecuencia de los límites del progresismo. En la nueva etapa, Linera plantea que el progresismo debe apostar por una mayor audacia para, por un lado, responder con responsabilidad histórica a las demandas profundas que se encuentran en la base de la adhesión popular y, por otro, neutralizar los cantos de sirena de las nuevas derechas. Esto implica avanzar en reformas profundas sobre la propiedad, los impuestos, la justicia social, la distribución de la riqueza y la recuperación de los recursos comunes en favor de la sociedad. Sólo así, empezando por resolver las demandas económicas más básicas de la sociedad y avanzando en una democratización real, plantea Linera, se podrá volver a confinar a las ultraderechas a sus nichos.</p>
</div>
</div>
</aside>
<div class="post-content">
<p><strong>En la región, el siglo XXI comenzó con una oleada de gobiernos progresistas que reorientó el rumbo de América Latina, pero esta dinámica comenzó a estancarse después del triunfo de Mauricio Macri en Argentina en 2015, lo que dio lugar a que muchos vaticinaran el fin del progresismo regional. Así, comenzó una oleada de gobiernos conservadores, pero, en contratendencia, en países como Brasil, Honduras o Bolivia el progresismo retornó. Y en otros, como México y Colombia, logró llegar al poder por primera vez. ¿Cómo lee esta tensión actual entre los gobiernos populares o progresistas y otros conservadores u oligárquicos?</strong></p>
<p>Lo que caracteriza al tiempo histórico que va desde 10 años o 15 años atrás hasta los siguientes 10 o 15 años es el declive lento, angustiante y contradictorio de un modelo de organización de la economía y de la legitimación del capitalismo contemporáneo, así como la ausencia de un nuevo modelo sólido y estable que retome el crecimiento económico, la estabilidad económica y la legitimación política.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: 16px;">Es un largo período, estamos hablando de 20 o 30 años, en cuyo interior, entonces habita esto que hemos llamado «<em>tiempo liminal</em>» —lo que Gramsci llamaba «<em>interregno</em>»—, donde se suceden oleadas y contraoleadas de múltiples intentos por dirimir ese <em>impasse.</em></span></p>
</blockquote>
<p>América Latina —y ahora el mundo, porque América Latina se adelantó a lo que luego sucedió en todos lados—, vivió una oleada progresista intensa y profunda, pero que no logró consolidarse, seguida por una contraoleada regresiva conservadora y luego por una nueva oleada progresista. Posiblemente, todavía veamos durante los siguientes 5 o10 años estas oleadas y contraoleadas de victorias cortas y de derrotas cortas, de hegemonías cortas, hasta que el mundo redefina el nuevo modelo de acumulación y de legitimación que le devolverá al mundo y a América Latina un ciclo de estabilidad por los siguientes 30 años. En tanto no suceda eso, estaremos asistiendo a esta vorágine propia del tiempo liminal. Y, como decía, uno asiste a oleadas progresistas, a su agotamiento, a contrarreformas conservadoras que también fracasan, a una nueva oleada progresista… Y cada contrarreforma y cada oleada progresista es distinta a la otra. Milei es distinto a Macri, aunque recoge a parte de él. Alberto Fernández, Gustavo Petro y Andrés Manuel López Obrador son distintos a los referentes de la primera oleada, aunque recogen parte de su herencia. Y creo que seguiremos asistiendo a una tercera oleada y a una tercera contraoleada hasta que en algún momento el orden del mundo se defina, porque esta inestabilidad y esta angustia no pueden ser perpetuas. En el fondo, como sucedió en los años 30 y 80 del siglo XX, lo que vemos es el declive cíclico de un régimen de acumulación económico (liberal entre 1870 y 1920, de capitalismo de Estado entre 1940 y 1980, neoliberal entre 1980 y 2010), el caos que genera ese ocaso histórico, y la pugna por instaurar un nuevo y duradero modelo de acumulación-dominación que retome el crecimiento económico y la adherencia social.</p>
<p><strong>Podemos observar que la derecha vuelve a implementar prácticas que creíamos superadas, incluyendo golpes de Estado, persecución política e intentos de asesinato… Incluso usted mismo sufrió un golpe de Estado. ¿Cómo cree que seguirán evolucionando estas prácticas? ¿Y cómo las podemos resistir desde los proyectos populares?</strong></p>
<p>Algo propio del tiempo liminal, del interregno, es la divergencia de las elites políticas. Cuando las cosas van bien —como hasta los años 2000—, las élites convergen en torno a un único modelo de acumulación y de legitimación y todos se vuelven centristas. Las izquierdas mismas se atemperan y se neoliberalizan, aunque siempre va a haber una izquierda radical pero marginal, sin audiencia. Las derechas también se pelean entre ellas, pero meramente por recambios y retoques circunstanciales. Cuando todo eso entra en su declive histórico inevitable, comienzan las divergencias y las derechas se escinden en extremas derechas. La extrema derecha comienza a comerse a la derecha moderada. Y las izquierdas más radicalizadas emergen de su marginalidad e insignificancia política, comienzan a adquirir resonancia y audiencia, crecen. En el interregno, la divergencia de proyectos políticos es la norma, porque hay búsquedas, disidentes unas de otras, por resolver la crisis del viejo orden, en medio de una sociedad descontenta, que ya no confía, que ya no cree en los antiguos «dioses», en las antiguas recetas, en las antiguas propuestas que garantizaron la tolerancia moral hacia los gobernantes. Y, entonces, los extremos comienzan a potenciarse.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 16px;">Y si la izquierda no cumple eso [con la satisfacción de sus demandas más sentidas y urgentes] , y convive con un régimen que empobrece al pueblo, es inevitable que la gente gire drásticamente sus preferencias políticas hacia salidas de extrema derecha que ofrecen una salida (ilusoria) al gran malestar colectivo.</span></p>
</blockquote>
<p>Eso vamos a ver con las derechas. La centroderecha, que gobernó el continente y el mundo durante 30 ó 40 años, ya no tiene respuestas a los evidentes fallos económicos del globalismo liberal y, ante las dudas y las angustias de las personas, surge una extrema derecha que sigue defendiendo al capital pero que cree que los buenos modales de la antigua época ya no son suficientes y que ahora hay que imponer las reglas del mercado por la fuerza. Esto implica domesticar a la gente, si es necesario a palos, para regresar a un libre mercado puro y prístino, sin concesiones ni ambigüedades, porque –según ellos- eso fue la causa del fracaso. Entonces, esta extrema derecha tiende a consolidarse y a ganar más adeptos hablando de «autoridad», «shock de libre mercado» y «reducción del Estado». Y si hay levantamientos sociales corresponde utilizar la fuerza y la coerción, y si es necesario el golpe de Estado o la masacre, para disciplinar a los díscolos que se oponen a este regreso moral a las «buenas costumbres» de la libre empresa y de la vida civilizada: con las mujeres cocinando, los hombres mandando, los patrones decidiendo y los obreros trabajando en silencio. Un síntoma más del ocaso liberal se evidencia cuando ya no pueden convencer ni seducir y necesitan imponer; lo que implica que están ya en su tiempo crepuscular. Pero no por ello dejan de ser peligrosos, por la radicalidad autoritaria de sus imposiciones.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 16px;">Las izquierdas, si quieren consolidarse, deben responder a las demandas por las que surgieron y, si quieren en verdad derrotar a las extremas derechas tienen que resolver de manera estructural la pobreza de la sociedad, la desigualdad, la precariedad de los servicios, la educación, la salud y la vivienda. </span></p>
</blockquote>
<p>Frente a eso, el progresismo y las izquierdas no pueden tener un comportamiento condescendiente, intentando contentar a todas las facciones y sectores sociales. Las izquierdas salen de su marginalidad en el tiempo liminal porque se presentan como alternativa popular al desastre económico que ha ocasionado el neoliberalismo empresarial; y su función no puede ser la de implementar un neoliberalismo con «rostro humano», «verde» o «progresista». La gente no sale a las calles y vota electoralmente a la izquierda para decorar el neoliberalismo. Se moviliza y cambia radicalmente sus anteriores adherencias políticas porque está harta de ese neoliberalismo, porque desea deshacerse de él pues solo ha enriquecido a pocas familias y a unas pocas empresas. Y si la izquierda no cumple eso, y convive con un régimen que empobrece al pueblo, es inevitable que la gente gire drásticamente sus preferencias políticas hacia salidas de extrema derecha que ofrecen una salida (ilusoria) al gran malestar colectivo.</p>
<p>Las izquierdas, si quieren consolidarse, deben responder a las demandas por las que surgieron y, si quieren en verdad derrotar a las extremas derechas tienen que resolver de manera estructural la pobreza de la sociedad, la desigualdad, la precariedad de los servicios, la educación, la salud y la vivienda. Y para poder realizar eso materialmente, tienen que ser radicales en sus reformas sobre la propiedad, los impuestos, la justicia social, la distribución de la riqueza, la recuperación de los recursos comunes en favor de la sociedad. Detenerse en esa obra va a alimentar la ley de las crisis sociales: toda actitud moderada ante la gravedad de la crisis, fomenta y alimenta los extremos. Si las derechas hacen eso, alimentan a las izquierdas, si lo hacen las izquierdas, alimentan a las extremas derechas.</p>
<p>Entonces, la manera de derrotar a las extremas derechas, reduciéndolas a un nicho —que va a seguir existiendo, pero ya sin irradiación social— radica en la expansión de las reformas económicas y políticas que se traduzcan en visibles y sostenidas mejoras materiales en las condiciones de vida de las mayorías populares de la sociedad; en la mayor democratización de las decisiones, en una mayor democratización de la riqueza y de la propiedad, de tal manera que la contención a las extremas derechas no sea meramente un discurso, sino que se apoye en una serie de acciones prácticas de distribución de la riqueza que resuelva las principales angustias y demandas populares (pobreza, inflación, precariedad, inseguridad, injusticia..). Porque, no hay que olvidar, que las extremas derechas son una respuesta, pervertida, a esas angustias.  Cuanto más distribuyas la riqueza, ciertamente más afectas los privilegios de los poderosos, pero ellos van a ir quedando en minoría en torno a la defensa rabiosa de sus privilegios, en tanto que las izquierdas se consolidaran como las que se preocupan y resuelven las necesidades básicas del pueblo. Pero, cuanto esas izquierdas o progresismos más se comporten de manera miedosa, timorata y ambigua en la resolución de los principales problemas de la sociedad, las derechas extremas más van a crecer y el progresismo quedará aislado en la impotencia de la decepción. Entonces, en estos tiempos, a las extremas derechas se las derrota con más democracia y con mayor distribución de la riqueza; no con moderación ni conciliación.</p>
<blockquote>
<p style="padding-left: 40px; text-align: right;"><span style="font-size: 16px;">la democracia liberal tolera marginalmente de mala gana, y las extremas derechas rechazan abiertamente, son otras formas de democratización, que tienen que ver con las presencias de democracias desde abajo (sindicatos, comunidades agrarias, asambleas barriales, acciones colectivas…). Se oponen a ellas, las rechazan y las consideran como un estorbo.</span></p>
</blockquote>
<p><strong>¿Hay elementos novedosos en las nuevas derechas? ¿Es correcto llamarlas fascistas o deberíamos nombrarlas de otra manera? ¿Las derechas están organizando un laboratorio posdemocrático para el continente (incluyendo a Estados Unidos)?</strong></p>
<p>Sin dudas, la democracia liberal, como mero recambio de elites que deciden por el pueblo, tiende inevitablemente hacia formas autoritarias. Si, en momentos, pudo rendir frutos de democratización social fue por impulso de otras formas democráticas plebeyas que se desplegaron simultáneamente —la forma sindicato, la forma comunidad agraria, la forma plebeya de la multitud urbana—. Son estas acciones colectivas múltiples y multiformes de democracia las que le dieron a la democracia liberal una irradiación universalista. Esto pudo suceder porque siempre estaba siendo rebasada y jalada por delante. Pero si uno deja a la democracia liberal tal cual, como mera selección de gobernantes, inevitablemente tiende a la concentración de decisiones, a su conversión en lo que Schumpeter llamaba la democracia como mera elección competitiva de quienes van a decidir sobre la sociedad, lo que es una forma autoritaria de concentrar las decisiones. Y, ese monopolio decisional por medios autoritarios y, llegado el caso, por encima del propio procedimiento de selección de elites, es lo que caracteriza a las extremas derechas. Por eso, no hay antagonismo entre extremas derechas y democracia liberal. Hay una colusión de fondo. Las extremas derechas pueden coexistir con este tipo de democratización meramente elitista que alimenta la democracia liberal. Por eso no es raro que lleguen al gobierno por medio de elecciones. Pero, lo que la democracia liberal tolera marginalmente de mala gana, y las extremas derechas rechazan abiertamente, son otras formas de democratización, que tienen que ver con las presencias de democracias desde abajo (sindicatos, comunidades agrarias, asambleas barriales, acciones colectivas…). Se oponen a ellas, las rechazan y las consideran como un estorbo. En este sentido, las extremas derechas actuales son antidemocráticas. Solamente aceptan que se los elija a ellos para mandar, pero rechazan otras formas de participación y democratización de la riqueza, lo que les parece un insulto, un agravio o un absurdo que debe combatido con la fuerza del orden y de la disciplina coercitiva.</p>
<p>Ahora, ¿esto es fascismo? Difícil de decidir. Hay todo un debate académico y político sobre qué nombre tomará esto y si vale la pena la evocación de las terribles acciones del fascismo de los años 30 y 40. En el preciosismo académico tal vez vale la pena estas digresiones, pero tiene muy poco efecto político. En América latina las personas de más de 60 años pueden tener recuerdos de las dictaduras militares fascistas y la definición puede causar un efecto en ellos, pero para las nuevas generaciones hablar de fascismo no dice gran cosa. No me opongo a ese debate, pero no veo que sea tan útil. Al final, la adhesión o rechazo social a los planteamientos de las extremas derechas no vendrá por el lado de los antiguos símbolos e imágenes que evocan, sino por la eficacia de responder a actuales angustias sociales que las izquierdas son impotentes de resolver.</p>
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<p style="text-align: right; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 16px;">¿está bien decir que Milei es fascista? Tal vez, pero primero hay que preguntarse porqué ganó, con el voto de quién, respondiendo a qué tipo de angustias. Eso es lo importante.</span></p>
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<p>Quizás, la mejor forma de calificar a estas extremas derechas, más allá de la etiqueta, sea entendiendo a qué tipo de demanda responde, que por supuesto, son demandas distintas a las de los años 30 y 40, aunque con ciertas similitudes por la crisis económica en ambos periodos. En lo personal, prefiero hablar de extremas derechas o derechas autoritarias; pero si alguien usa el concepto de fascismo, no me opongo, aunque tampoco me entusiasma demasiado. El problema puede venir si, de inicio, se las califica de fascistas y se deja de lado la pregunta respecto a qué tipo de demanda colectiva responden o ante qué tipo de fracaso emergen.  Por ello, antes de etiquetar y tener respuestas sin preguntas, es mejor preguntarse sobre las condiciones sociales de su surgimiento, el tipo de soluciones que plantea y, sobre esas respuestas, ya se puede elegir el calificativo que corresponda: fascista, neofascista, autoritaria…</p>
<p>Por ejemplo, ¿está bien decir que Milei es fascista? Tal vez, pero primero hay que preguntarse porqué ganó, con el voto de quién, respondiendo a qué tipo de angustias. Eso es lo importante. Y además preguntarse qué hiciste tú para que eso sucediera. Hoy es más útil preguntarnos eso que el colocarle una etiqueta fácil que te resuelva el problema del rechazo moral pero que no ayuda a comprender la realidad ni a transformarla. Porque si respondes que Milei convoco a la angustia de una sociedad empobrecida, entonces queda claro que el tema es la pobreza. Si Milei le habló a una juventud que no tiene derechos, entonces hay una generación de personas que no accedieron a los derechos de los años 50, ni de los 60 ni del 2000. Ahí está el problema que el progresismo y la izquierda debe abordar para frenar a las extremas derechas y a los fascismos.</p>
<p>Hay que detectar los problemas con los que las extremas derechas interpelan a la sociedad porque su crecimiento también es un síntoma del fracaso de las izquierdas y el progresismo. No surgen de la nada sino después de que el progresismo no se animó, no pudo, no quiso, no vio, no entendió a la clase y a la juventud precaria, no captó el significado de la pobreza y de la economía por encima de los derechos de identidad. Ahí está el núcleo del presente. Esto no significa que no hables de la identidad, sino que jerarquices, entendiendo que el problema fundamental es la economía, la inflación, el dinero que se te escurre de los bolsillos. Y no se puede olvidar que la propia identidad tiene una dimensión de poder económico y político, que es lo que ancla la subalternidad. En el caso de Bolivia, por ejemplo, la identidad indígena conquistó su reconocimiento asumiendo el poder político, primero y, gradualmente, el poder económico dentro de la sociedad. La relación social fundamental del mundo moderno es el dinero, enajenada pero todavía relación social fundamental, que se te escurre, que diluye todas tus creencias y lealtades. Ese es el problema a resolver desde las izquierdas y el progresismo. Creo que la izquierda tiene que aprender de sus fracasos y deben tener una pedagogía sobre sí misma para encontrar luego los calificativos para denunciar o etiquetar algún fenómeno político, como es en este caso el de la extrema derecha.</p>
<p><strong>Volviendo a los proyectos populares, ¿cuáles son los principales desafíos del progresismo para superar estas crisis, estos fracasos de los que hablabas? ¿Es solo por no haber podido comprender o interpretar de manera suficiente las necesidades y demandas de la ciudadanía que ahora las extremas derechas retoman?</strong></p>
<p>El dinero es hoy el elemental, el básico, el clásico, el tradicional problema económico y político del presente. En tiempos de crisis, la economía manda, punto. Resuelve ese primer problema y luego el resto. Estamos en un tiempo histórico en que surge el progresismo y las extremas derechas, y decae la centroderecha clásica neoliberal, tradicional, universalista. ¿Por qué? Por la economía. Es la economía, señores, la que ocupa el centro de mando de la realidad. El progresismo, las izquierdas y las propuestas que vengan del lado popular tienen que resolver en primer lugar ese problema. Pero la sociedad a la que la antigua izquierda de los años 50 y 60, o el progresismo en la primera ola en algunos países, le resolvió el problema económico, es distinta a la actual. Las izquierdas siempre trabajaron sobre el sector de la clase trabajadora asalariada formal, y hoy es una incógnita para el progresismo la clase trabajadora no formal. El mundo de la informalidad agrupado bajo el concepto de «economía popular» es un agujero negro para las izquierdas que no lo conocen, no lo entienden y no tienen propuestas productivas para ella que no sea los meros paliativos asistenciales. En América Latina ese sector abarca al 60% de la población. Y no se trata de una presencia transitoria que va a desaparecer luego en la formalidad. No señores, el porvenir social va a ser con informalidad, con ese pequeño trabajador, pequeño campesino, pequeño emprendedor, asalariado informal, atravesado por relaciones familiares y de vínculos muy curiosos de lealtad local o regional, subsumido en instancias donde las relaciones capital-trabajo no son tan diáfanas como en una empresa formal. Ese mundo va a existir por los siguientes 50 años e involucra a la mayoría de la población latinoamericana. ¿Qué le dices a esas personas? ¿Cómo te preocupas por su vida, por su ingreso, por su salario, por sus condiciones de vida, por su consumo?</p>
<p>Estos dos temas son la clave del progresismo y la izquierda latinoamericana contemporáneas: resolver la crisis económica tomando en cuenta a ese sector informal que es la mayoría de la población trabajadora de América Latina. ¿Qué significa eso? ¿Con qué herramientas se hace? Por supuesto, con expropiaciones, nacionalizaciones, distribución de riqueza, ampliación de derechos, etc. Esas son herramientas, pero el objetivo es mejorar la condición de vida y el tejido productivo de ese 80% de la población, sindicalizada y no sindicalizada, formal e informal que conforma lo popular latinoamericano. Y además con mayor participación de la sociedad en la toma de decisiones. La gente quiere ser oída, quiere participar. El cuarto tema es el medioambiental, una justicia ambiental con justicia social y económica, nunca separado ni nunca por delante.</p>
<p><strong>Usted está aquí en Colombia para asistir a un Ciclo de pensamiento coordinado por la filósofa Luciana Cadahia para el Ministerio de Cultura. ¿Qué cambios está pudiendo observar aquí con el triunfo del Pacto Histórico y el liderazgo de Gustavo Petro y Francia Márquez? ¿Cree que Colombia tiene algún rol protagónico para el progresismo de la región?</strong></p>
<p>Tomando en cuenta los antecedentes históricos de la Colombia contemporánea, en la que al menos dos generaciones de luchadores sociales y activistas de izquierda han sido asesinados o exiliados, en la que las formas de acción colectiva legal han sido arrinconadas por el paramilitarismo y en la que EEUU ha intentado crear no solo una base militar a escala estatal sino también un pivote de cooptación cultural, es por demás heroico que un candidato de izquierda haya ganado electoralmente el gobierno. Y claro, cuando uno palpa el poderoso sedimento de la Colombia profunda que brota en los barrios y comunidades, entiende el estallido social del 2021 y el porqué de esa victoria.</p>
<p>El que un triunfo electoral progresista venga precedido de movilizaciones colectivas, habilita un espacio de disponibilidad social a reformas. Y es por eso que, pese a las limitaciones parlamentarias, el gobierno del presidente Petro es ahora el más radical de esta segunda ola progresista continental.</p>
<p>Dos acciones colocan a la gestión de Petro a la vanguardia del resto de los presidentes de izquierda. Por una parte, la aplicación de la reforma tributaria con carácter progresivo, es decir, que impone mayores tributos a quienes más dinero tienen. En la mayoría de los otros países latinoamericano, la más importante fuente de ingresos tributarios es el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Impuesto_al_valor_agregado" target="_blank" rel="noopener">IVA</a>, que claramente obliga a una mayor tributación a los que menos tienen.</p>
<p>En segundo lugar, el avance en la transición energética. Claramente ningún país del mundo, ni siquiera los que más contaminan como EEUU, Europa y China, ha abandonado de la noche a la mañana los combustibles fósiles. Se han planteado unas décadas de transición, e incluso, todavía, unos años más de producción record de esos combustibles. Sin embargo, Colombia, junto a Groenlandia, Dinamarca, España e Irlanda, son los únicos países del mundo que han prohibido cualquier nueva actividad exploratoria de petróleo. El caso colombiano es más relevante, porque para él, la exportación de petróleo representa más de la mitad del total de sus exportaciones, lo que hace de esta decisión algo mucho más audaz y avanzada a nivel global.</p>
<p>Se trata de reformas que ciertamente miran el porvenir de una manera comprometida con la vida y que alumbran el curso de lo que otras experiencias progresistas tendrían que también realizar a corto plazo.</p>
<p>Sin embargo, para que estas decisiones, y otras que aún faltan para cimentar condiciones de necesaria igualdad económica, sean sostenibles en el tiempo, no habría que descuidar la continua mejora real de los ingresos de las clases populares colombianas, ya que cualquier justicia climática sin justicia social, no pasa de ser un medioambientalismo liberal. Ello va a requerir un acople milimétrico entre los ingresos que el Estado dejará de percibir los siguientes años, con unos nuevos que deberá garantizar vía otras exportaciones, mayores impuestos a los ricos y palpables mejoras en las condiciones de vida de las mayorías populares.</p>
<p><strong>Me gustaría finalizar con su lectura del papel que va a tener América Latina y el Caribe en el mundo. O, mejor dicho, qué rol político podremos ocupar en un escenario de transformaciones radicales como las que estamos viviendo.</strong></p>
<p>A inicios del siglo XXI, América Latina fue la que dio el primer campanazo del agotamiento del ciclo de reformas neoliberales que se había instaurado globalmente desde los años 80 del siglo pasado. Aquí fue donde se inició la búsqueda de un régimen híbrido entre proteccionismo y librecambio, que luego, desde el año 2018 hasta hoy, han comenzado a ensayar paulatinamente en EE. UU. y los distintos países de Europa. A estas alturas, a pesar de puntuales recaídas melancólicas en un paleoliberalismo de patas cortas como en Brasil con Bolsonaro y Argentina con Milei, el mundo está en el tránsito a un nuevo régimen de acumulación y legitimación que sustituya al globalismo neoliberal.</p>
<p>Sin embargo, a estas alturas, el continente se halla algo extenuado para seguir liderando las reformas globales. Pareciera ser que la transición posneoliberal ahora deberá avanzar primero a escala global para que América Latina renueve sus fuerzas a fin de retomar los ímpetus iniciales. La posibilidad de unas reformas estructurales posneoliberales de segunda generación, o incluso, más radicales, que recuperen la fuerza transformadora continental, deberá esperar a mayores cambios mundiales y, por supuesto, una nueva oleada de acciones colectivas plebeyas que modifiquen el campo de las transformaciones imaginadas y posibles. En tanto no suceda eso, el continente será un intenso escenario de disputas pendulares entre victorias populares cortas y victorias conservadoras cortas, entre derrotas populares cortas y derrotas oligárquicas igualmente cortas.</p>
<p><strong>Sobre la entrevistadora </strong></p>
<p><em>-La autora, <a href="https://jacobinlat.com/author/tamara-ospina-posse/">Tamara Ospina Posse</a>, es politóloga, feminista y militante de Colombia Humana y del Centro de Pensamiento Colombia Humana (CPCH).</em></p>
<p>*Fuente: <a href="https://jacobinlat.com/2024/01/02/si-las-izquierdas-quieren-derrotar-a-la-ultraderecha-tienen-que-ser-radicales/?mc_cid=bc08a442e7&amp;mc_eid=9feff1cc8f">JacobinLat</a></p>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2024/01/09/entrevista-a-alvaro-garcia-linera-para-derrotar-a-la-ultraderecha-las-izquierdas-deben-ser-radicales/">Entrevista a Alvaro García Linera: «Para derrotar a la ultraderecha, las izquierdas deben ser radicales»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Clase magistral del exvicepresidente Álvaro García Linera: América Latina ante una nueva ola progresista</title>
		<link>https://piensachile.com/2021/06/14/clase-magistral-del-exvicepresidente-alvaro-garcia-linera-america-latina-ante-una-nueva-ola-progresista/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Jun 2021 22:10:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pueblos en lucha]]></category>
		<category><![CDATA[alvaro garcia linera]]></category>
		<category><![CDATA[america latina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Linera caracteriza a la derecha de esta nueva oleada. "Es una derecha cada vez más radicalizada. En la década de 1980, 1990, 2000, no había porqué ser radical porque no había disputa de la narrativa y si las había eran minoritarias, había unidad de pensamiento, eso se rompió, no hay un horizonte compartido entre las elites políticas conservadoras"</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2021/06/14/clase-magistral-del-exvicepresidente-alvaro-garcia-linera-america-latina-ante-una-nueva-ola-progresista/">Clase magistral del exvicepresidente Álvaro García Linera: América Latina ante una nueva ola progresista</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="section-2-col article-header">
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<div class="author-name">11 de junio de 2021</div>
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<p>“Estamos ante una nueva oleada progresista que incorpora a países como Perú, Chile y Colombia, países que en la primera ola eran una especie de barrera conservadora”, afirmó Álvaro García Linera, exvicepresidente de Bolivia, durante la clase magistral «La disputa en América Latina y el rol de los movimientos populares en el siglo XXI», organizada por el Espacio Puebla en el marco de un ciclo de formación política.</p>
<p>El exvicepresidente hizo un recorrido por la actualidad latinoamericana y mundial para contextualizar el papel de la militancia en los procesos de transformación en la segunda ola del progresismo. En este sentido, García Linera retoma el concepto liminal para describir el actual momento político.</p>
<p>“Momento liminal es vivir en un tiempo que cierra algo aunque no se sabe bien lo que abre (…) se caracteriza por las múltiples crisis que atraviesa el mundo: la salud en contexto de pandemia, la crisis ambiental con el quiebre del metabolismo ser humano-naturaleza, y por supuesto la crisis económica, intensificada por la crisis de covid-19, América Latina decreció siete puntos, Europa seis puntos, EE.UU. siete puntos. Más allá de la cifra significa pobreza, millones de desempleados, empresas que cierran, angustia general en la familia”, agregó García Linera.</p>
<p>“Está claro que el neoliberalismo como modo de vida ya no despierta entusiasmo, ya no se presenta como la única narrativa”, precisó el ex vicepresidente de Bolivia que se refirió al cansancio en el que entró el consenso de la década de 1980 que dio lugar al neoliberalismo. “Entró en un proceso de declive. Quedan los fósiles que siguen hablando de libre mercado, globalización, pero está claro que ya no despiertan el entusiasmo ni la expectativa», afirmó.</p>
<p>De acuerdo con García Linera, este cansancio hegemónico ya se visibilizaba en América Latina a inicios del siglo XXI cuando surge la primera oleada progresista que sitúa entre 1999 y 2014 y que tienen lugar durante los momentos liminales. “Es un tiempo en el que el viejo sentido común comienza a fisurarse, el viejo sentido común de la individualidad, de la competencia comienza a fisurarse y la gente abre su cerebro y espíritu a nuevos discursos”, explicó.</p>
<p><b>“América Latina fue el continente que dio el primer paso inicial en el desmoronamiento del consenso neoliberal</b>. A inicios del siglo XXI irrumpe lo nacional popular. Se habló de que se trataba de un ciclo progresista, algo que emerge, que tiene su plenitud y que luego va a decaer para cerrar el ciclo. Y resulta que no, resulta que emergen gobiernos progresistas, algunos son derrotados, pero otra vez reemergen”, analiza el exvicepresidente boliviano que sitúa la <b>primera oleada </b>en un espacio temporal que va de <b>1999 a 2014</b>, la <b>contra-oleada de 2014 a 2019 </b>y una <b>nueva oleada que empieza en 2020 </b>y que <b>“incorpora a nuevos países: Perú, Chile, Colombia, países que en la primera oleada se habían mantenido como una especie de barrera conservadora”</b>, precisó.</p>
<p>“Hoy estaríamos en la segunda oleada que se abrió con la victoria de López Obrador en México, Fernández en Argentina, la recuperación democrática frente al golpe en Bolivia, la victoria de Pedro Castillo en Perú, la victoria para la nueva constitución en Chile, la gran movilización social en Colombia es una segunda oleada”, explicó García Linera.</p>
<p>Para el exvicepresidente esta segunda oleada presenta características particulares. Por un lado, no es la repetición de la primera olaeada, en algunos casos se presenta como algo nuevo que no estuvo en la primera oleada progresista. «En los lugares donde el progresismo se presenta como continuación se llega al gobierno después de un repliegue y a diferencia de la primera oleada no llega con una movilización social. Esto presente posibilidades y límites de lo que se puede hacer (…)los nuevos países que se incorporan a la nueva oleada sí lo hacen de la mano de grandes movilizaciones”, explica García Linera en referencia a los estallidos sociales en Chile y Colombia. “Donde las movilizaciones llevan a los cambios el horizonte está más abierto y lleno de oportunidades», precisó.</p>
<p>Por otro lado, Linera caracteriza a la derecha de esta nueva oleada.<b> «Es una derecha cada vez más radicalizada. En la década de 1980, 1990, 2000, no había porqué ser radical porque no había disputa de la narrativa</b> y si las había eran minoritarias, había unidad de pensamiento, eso se rompió, no hay un horizonte compartido entre las elites políticas conservadoras», señaló García Linera.</p>
<p>*Fuente: <em><strong><a href="https://www.pagina12.com.ar/347707-america-latina-ante-una-nueva-ola-progresista">Página12</a></strong></em></p>
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		<title>La mezquina e ilusoria alternativa del &#034;progresismo&#034;</title>
		<link>https://piensachile.com/2020/01/26/la-mezquina-e-ilusoria-alternativa-del-progresismo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Jan 2020 16:51:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo con rostro humano]]></category>
		<category><![CDATA[concertacion]]></category>
		<category><![CDATA[jorge franco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lo verdaderamente democrático no es que la mayoría se allane a aceptar resignadamente como legítimos los obscenos privilegios de que hoy goza y el enorme poder que detenta una ínfima minoría de la población, sino que el poder llegue a ser ejercido verdaderamente por la mayoría, cautelando y promoviendo efectivamente sus legítimos derechos, intereses y aspiraciones. Solo ello puede asegurar una convivencia social pacífica y duradera. Tal es la perspectiva, tantas veces negada, descartada y aun traicionada, del socialismo.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/01/26/la-mezquina-e-ilusoria-alternativa-del-progresismo/">La mezquina e ilusoria alternativa del &quot;progresismo&quot;</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>22 de enero de 2020<br />
Una de las reacciones del <em>establishment</em> a la rebelión popular iniciada el 18 de octubre pasado es la que procede de quienes se definen a sí mismos como pertenecientes al campo del «progresismo». Es decir, de aquellos que, limitando su crítica a los males del «neoliberalismo» o buscando solo morigerar sus excesos, abogan por un capitalismo «con rostro humano», que sea capaz de acoger y satisfacer las demandas de la inmensa mayoría que aspira a acceder a una vida digna y segura, con los estándares de confort propios del siglo XXI.<br />
Fuertemente traumatizados por la derrota de la izquierda en 1973 y por el fracaso de los «socialismos reales», con los que se identificaron muchos de ellos en el pasado, estos «progresistas» no solo descartan la posibilidad de que para satisfacer dicha aspiración ciudadana sea necesario terminar con el capitalismo. Por el contrario, han llegado incluso a considerar al sistema de explotación y depredación capitalista que impera hoy en el mundo como el más conveniente fundamento social posible para la vida humana en el planeta.<br />
De allí que, completamente ciegos ante los grandes males y amenazas asociadas a este sistema, como la ominosa desigualdad social que excluye de los beneficios del progreso a una proporción cada vez mayor de seres humanos -los «condenados de la tierra» a que aludía Franz Fanon-, la creciente transformación de las fuerzas productivas en terroríficos medios de destrucción masiva o la formidable catástrofe ambiental que se desarrolla ante nuestros ojos, se empeñen hoy vanamente en «salvar al capitalismo de los capitalistas».<br />
La racionalización de ese propósito exige 1) ignorar el carácter inherentemente explotador e inevitablemente caótico y dilapidador del capitalismo, que conduce a crisis periódicas y a una concentración cada vez mayor de la riqueza en pocas manos, 2) identificar el proyecto emancipador del comunismo con la fracasada experiencia de los regímenes burocráticos de los llamados «socialismos reales» y 3) pasar deliberadamente por alto el carácter de clase de la estructura, contradicciones y conflictos que caracterizan a la sociedad en que vivimos.<br />
De allí que se esgrima la bandera del «progresismo» solo para propiciar algunas medidas económicas tendientes a operar algún grado de redistribución de la riqueza, a fin de atender a las demandas más sentidas de los sectores populares, para promover algunas reformas dirigidas a liberalizar ciertas pautas de conducta en el plano cultural y para proclamar la defensa incondicional del actual «sistema democrático», pasando por alto su carácter de clase y, debido a ello, sus ostensibles limitaciones y distorsión al ejercicio de la soberanía popular.<br />
En consecuencia, presumiendo representar una «izquierda democrática», operan de hecho como el ala liberal del sistema político-burgués de partido único que, conjuntamente con su ala conservadora, se coluden para encajonar, atenazar y finalmente impedir, la libre y genuina expresión de la voluntad popular. De allí que, lamentándose amargamente de esta ominosa situación, un decepcionado diputado del Partido Socialista hiciese circular hace algunos años atrás un documento con un título sumamente sugestivo: «Chile entre dos derechas».<br />
Fieles a su autoasignado rol de guardianes del orden, ante la rebelión popular en curso los intelectuales del «progresismo» concertacionista -como Tironi, Muñoz Riveros, Waissbluth y otros- lamentan lo sucedido y realizan insistentes llamados a «cuidar la democracia» y a defenderla de «sus enemigos», aludiendo con ello principalmente a quienes han tomado parte de la movilización en calidad de «violentistas” y enarbolando como única salida deseable a la crisis la bandera de un gran «acuerdo nacional» del que participen todos los sectores del país.<br />
En buen romance, esto significa impedir que el generalizado y explosivo malestar que se ha expresado en la formidable movilización popular en curso pueda llevar demasiado lejos la aspiración ciudadana de que se operen cambios de fondo en la actual situación económica y política del país. En el horizonte visual de estos «progresistas», ello sería fatal para el país ya que conlleva el riesgo de atemorizar a los capitalistas y frenar la inversión. En consecuencia, todo el avance logrado en estos años de «modernización capitalista» podría perderse.<br />
En definitiva, los autodenominados «progresistas» razonan desde la perspectiva de clase de la burguesía, lo que en las condiciones históricas del presente equivale a decir desde la perspectiva del gran capital, como única fuerza capaz de asegurar el avance hacia mejores condiciones de vida. Por ello prefieren ignorar, o subestimar, el inmenso y gravísimo costo social y ambiental que el funcionamiento del capitalismo le impone hoy no solo a la sociedad chilena sino a la humanidad en su conjunto, asumiéndolo como algo inevitable.<br />
En consecuencia, no ha sido por algún impedimento para obrar en un sentido distinto, sino debido a una opción política deliberadamente asumida por ellos, que estos «progresistas» no solo han tolerado, sino que en muchas ocasiones han propiciado de manera activa, la existencia de aquellas situaciones de aguda injusticia, desatención, abusos, corrupción e impunidad que han provocado el creciente y explosivo enojo e indignación del pueblo trabajador y que lo ha hecho salir ahora a las calles a exteriorizarlo con toda su fuerza.<br />
Pero más allá de la enorme miopía o venalidad y cinismo de esta autodenominada «izquierda democrática», obsesionada hoy por mantener a raya y desalentar la movilización popular, lo cierto es que la única alternativa real para superar los males del capitalismo y utilizar los grandes avances científico-técnicos alcanzados en provecho de la humanidad consiste en democratizar real y profundamente la sociedad en todos sus ámbitos, partiendo por la democratización efectiva y global de su economía y de su sistema político.<br />
Lo verdaderamente democrático no es que la mayoría se allane a aceptar resignadamente como legítimos los obscenos privilegios de que hoy goza y el enorme poder que detenta una ínfima minoría de la población, sino que el poder llegue a ser ejercido verdaderamente por la mayoría, cautelando y promoviendo efectivamente sus legítimos derechos, intereses y aspiraciones. Solo ello puede asegurar una convivencia social pacífica y duradera. Tal es la perspectiva, tantas veces negada, descartada y aun traicionada, del socialismo.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/01/26/la-mezquina-e-ilusoria-alternativa-del-progresismo/">La mezquina e ilusoria alternativa del &quot;progresismo&quot;</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Acuerdo de la Cocina: Anatomía de la Traición</title>
		<link>https://piensachile.com/2019/12/04/acuerdo-de-la-cocina-anatomia-de-la-traicion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Dec 2019 23:00:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pueblos en lucha]]></category>
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		<category><![CDATA[asamblea constituyente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Parecía que la pesadilla se repetía no ya por segunda, sino por tercera o cuarta ocasión; pero la vigorosa protesta de ese día, y las que han seguido, muestran que, en esta oportunidad, las mayorías movilizadas no se van a dejar pasar fácilmente por la cola del pavo.<br />
Por de pronto, con esa reacción, entablaron al punto un inapelable recurso de legitimidad.<br />
Uno de los peores errores de las aristocracias, elites y oligarquías, que a menudo conduce a que dejen de serlo, consiste en medir la realidad en función de los parámetros que construyen para dominarla.<br />
La jubilosas escenas de la cocina, en la sede del Senado, la madrugada del 15 de noviembre, empalman de inmediato en la memoria con la foto de las manitos alzadas en el «acuerdo nacional por la educación» que escamoteó la lucha de los «pingüinos» y permitió reemplazar la LOCE por la CGE, en noviembre de 2007, una de las típicas comedias de la república neoliberal.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/12/04/acuerdo-de-la-cocina-anatomia-de-la-traicion/">Acuerdo de la Cocina: Anatomía de la Traición</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="td-post-header">
<header class="td-post-title">
<p class="entry-title"><span style="font-size: 16px;">11/19/2019</span> <i class="td-icon-googleplus"></i></p>
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<div class="td-post-featured-image"><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/12/Caballo-de-Troya-1.png"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-55348" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/12/Caballo-de-Troya-1-300x300.png" alt="" width="300" height="300" /></a></div>
<p>Parecía que la pesadilla se repetía no ya por segunda, sino por tercera o cuarta ocasión; pero la vigorosa protesta de ese día, y las que han seguido, muestran que, en esta oportunidad, las mayorías movilizadas no se van a dejar pasar fácilmente por la cola del pavo.</p>
<p>Por de pronto, con esa reacción, entablaron al punto un inapelable recurso de legitimidad.</p>
<p>Uno de los peores errores de las aristocracias, elites y oligarquías, que a menudo conduce a que dejen de serlo, consiste en medir la realidad en función de los parámetros que construyen para dominarla.</p>
<p>La jubilosas escenas de la cocina, en la sede del Senado, la madrugada del 15 de noviembre, empalman de inmediato en la memoria con la foto de las manitos alzadas en el «acuerdo nacional por la educación» que escamoteó la lucha de los «pingüinos» y permitió reemplazar la LOCE por la CGE, en noviembre de 2007, una de las típicas comedias de la república neoliberal.</p>
<p>La línea del tiempo retrotrae a la pomposa «reforma» constitucional de Lagos, en 2005, que hizo suya la constitución neoliberal de Pinochet, a cambio de alpiste; al plebiscito de 1989, que consagró el pacto binominal que estalló el 18-O; al fraudulento plebiscito de 1980 que le otorgó creedenciales constitucionales al sistema neoliberal; e incluso, o principalmente, a la conspiración que acabó con la democracia en Chile, en 1973.</p>
<p>La matriz es la misma:</p>
<p>La concentración de la economía y el poder político en una minoría reducida pero poderosa, que soborna a la clase política, seduce a las capas medias y excluye -e intoxica- al creciente número del baile de los que sobran.</p>
<p>Aparentemente, la clase política no entendió que las condiciones cambiaron, o bien puede suceder que lo comprendió tan bien, que se apresuró a dar un golpe de mano, tanto para proyectar una señal de estabilidad institucional, como para arrebatar la iniciativa de la portentosa insurrección plebeya que no cede desde hace ya un mes.</p>
<p>Por cualquiera de las dos razones, el hecho es que, conmocionados por las telúricas proporciones de la huelga general de la mesa de unidad social, el 12 de noviembre, y tras 36 horas de febriles negociaciones, eufóricos y afónicos congresistas de derecha, la concertación y una parte del Frente Amplio, suscribieron entre cuatro paredes, por sí y ante sí, un odioso acuerdo que insulta la inteligencia del pueblo en rebeldía, toda vez que reproduce el origen del problema: el poder de veto de la derecha, que impide los cambios que Chile exige en la calle.</p>
<p>Para la derecha, todo coser y cantar: en la crisis social más aguda de la historia del país, el acuerdo le garantiza uno de sus más irritantes privilegios: el cerrojo del poder de veto; un universo <em>sui genésis</em>, regido por unas extrañas matemáticas, donde se puede ganar perdiendo.</p>
<p>Para los «opositores» que participaron en esas sudorosas y palpitantes reuniones, un baldón histórico imperdonable.</p>
<p>Nada nuevo tratándose de partidos que integraron la concertación y participaron de la política de los consensos.</p>
<p>En cambio, lo es la presencia de sectores no menores del Frenta Amplio, que de esa manera, y en este momento, mostraron la hilacha.</p>
<p>Es la reedicción de lo que en historia se denomina gobiernos de salvación nacional o pactos de superestructura, que suelen ser efímeros e ineficaces, puesto que los vetos cruzados los condenan a una parálisis que deja los problemas donde mismo.</p>
<p>Lo que hizo ese tropel de parlamentarios es un golpe palaciego que busca comprar tiempo, por medio de una negociación interminable, que además coincide con el ciclo electoral de los dos próximos años.</p>
<p>¿Con qué derecho, legitimidad y moral administran el espacio que se ganó la gente en la calle, luchando, con muertos, con heridos y mutilados por miles, con una claridad, valentía y decisión que han asombrado al mundo?</p>
<p>Pero esta vez se equivocaron.</p>
<p>Se trata de la mayor insurrección popular contra el peor gobierno en la historia del país</p>
<p>¿A título de qué corrieron a salvarlo?</p>
<p>Se comenta, se dice, se rumorea que por temor al regreso de los militares al control del orden público.</p>
<p>De ser así, los «opositores» y «progresistas» que firmaron el acuerdo aceptan implícitamente el rol tutelar de las fuerzas armadas, y eventuales operaciones de guerra interna para garantizar el orden público, elevado por Piñera a principal razón de Estado.</p>
<p>De manera deliberada, o de inconsciente ignorancia, se someten al chantaje del uso de la fuerza, en defensa de intereses y privilegios de una minoría corrupta, incompetente e insaciable, encubiertos bajo las nociones de «orden público» y «paz social».</p>
<p>El siguiente párrafo de un posteo del periódico electrónico de ultraderecha, El Líbero, muestra para dónde quieren llevar la micro:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«El presidente de la Comisión de Seguridad de la Cámara, Miguel Ángel Calisto, pone las cosas de este modo: «La única manera de tener una agenda social agresiva es garantizando la paz». Es decir, lo que toca ahora es simplemente asegurar el orden. Hay varios caminos para eso que operan en paralelo. Uno es perseguir a los ideólogos y a los ejecutores de la violencia. En ese grupo califican desde los que llamaron a derrocar al gobierno hasta los que realizaron la perversa práctica (heredada de los nazis) de obligar a los automovilistas a detenerse y bailar para poder continuar su tránsito. Hay un equipo de reconocidos abogados penalistas que trabajan en eso, porque si la paz no se restaura de verdad, ahora mismo, ni la agenda social ni el proceso de elaborar una nueva constitución, que tomará dos años, serán viables ni tendrán sentido». (17/11/19).</p>
<p>De ser así, los parlamentarios del Frente Amplio se harían cómplices de operaciones de represión selectiva, contra «ideólogos y ejecutores de la violencia», que atentan contra esa «paz».</p>
<p>Parece que los políticos que firmaron el acuerdo no se dan cuenta de que frustrar, una vez más, legítimas demandas y expectativas de un pueblo que ha sido paciente como pocos, puede llegar a ser un asunto muy peligroso.</p>
<p>Tampoco, de que no se puede impunemente, ni para siempre, utilizar el poder armado del Estado en operaciones de guerra interna, menos aún cuando se trata de aplastar demandas legítimas, largamente postergadas.</p>
<p>Tanto va el cántaro, que bien puede suceder, un buen día, que el poder destituyente del pueblo le cancele el monopolio de las armas.</p>
<p><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/12/Brigada-antiyuta-1.png"><img loading="lazy" class=" wp-image-55347 alignright" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/12/Brigada-antiyuta-1-300x300.png" alt="" width="405" height="405" /></a></p>
<p>Evidentemente, el sentido último de la maniobra apunta al cauce de salida institucional de la crisis.</p>
<p>¿Acaso no se dan cuenta de que esa institucionalidad es la que, precisamente, está en el centro de la ira popular?</p>
<p>No es improbable que lo logre, pero tampoco lo tiene garantizado.</p>
<p>Dependerá de la resistencia del movimiento popular; que muestra señales de desgaste, como es apenas natural.</p>
<p><strong>Bomba de tiempo</strong></p>
<p>La improvisación y precipitación del acuerdo dejan implantadas bombas de racimo, con el reloj corriendo, cuyo estallido puede hacer que el actual parezca juego de niños.</p>
<p>Supóngase, por ejemplo, que el mentado «plebiscito de entrada» se hace.</p>
<p>Supóngase, como es probable, que la opción Apruebo y Convención Constitucional, ganen con una mayoría consistente, de entre el 55 y 60 por ciento.</p>
<p>Al no alcanzar el 66,6 por ciento, ¿significa que pierden?</p>
<p>En ese caso ¿gana la opción Convención Mixta Constitucional?</p>
<p>¿Y con qué ropa, si tampoco tiene los dos tercios?</p>
<p>¿Alguien puede suponer que un fraude de esa estofa va a ser permitido por el Chile que despertó?</p>
<p>¿Qué poder vinculante puede tener un acuerdo espurio contra la voluntad mayoritaria que exige Asamblea Constituyente abierta, democrática y sin trampa ni poderes de vetos?</p>
<p>¿Es una demanda «maximalista»?</p>
<p>Llegado el caso supuesto ¿con qué lógica y legitimidad la minoría le impone condiciones a la mayoría, en un país donde el modelo de desarrollo se desmorona a pedazos?</p>
<p>¿Con la fuerza?</p>
<p>¿Han pensado en este tipo de consideraciones los firmantes del acuerdo?</p>
<p>El veto gratuito concedido a la derecha será tanto más gravitante, cuanto mayores sean los intereses en juego, y se discutan los nudos del neoliberalismo estratégico: los derechos sociales -educación salud y previsión-; derechos laborales; derechos de minorías; fin al estado subsidiario; protección del medio ambiente, recuperación de los recursos naturales; nacionalización de los servicios estratégicos, como agua, energía y telecomunicaciones; equidad tributaria y un largo etcétera.</p>
<p>Esos nóveles frenteamplistas, ¿creerán, por ventura, que una derecha arrogante, marullera y mentirosa va a entregar esos privilegios a título gracioso, o que en aras de la paz social, se va a inhibir en el uso del poder de veto, o que no van a tratar de trancar la pelota y exacerbar los ánimos, con miras a la intervención militar?</p>
<p>En una pobrísima defensa de la inanidad del acuerdo, el diputado Giorgio Jackson, de Revolución Democrática, impetra una y otra vez la «hoja en blanco».</p>
<p>Pero ¿qué necesidad había de hoja de color alguno, cuando, en los hechos, el poder destituyente del pueblo derogó la tramposa e ilegítima constitución de Pinochet?</p>
<p>Luego, defiende la impresentable tesis del veto cruzado:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«Podemos decir que, por ejemplo, la redacción del Estado «subsidiario» (art°19 n°21) no estará en la próxima Constitución si hay un 34% de delegados que lo impida».</p>
<p>Lo rebate con lucidez el académico y economista Gonzalo Martner, ex Secretario General del Partido Socialista:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«El quórum de dos tercios para una asamblea que redacte una nueva Constitución le da un poder de veto a la derecha inaceptable, y también se lo da al resto. Si somos todos buenitos habrá una pulcra Constitución de mínimos.</p>
<p style="padding-left: 60px;">Si se expresan los conflictos de intereses existentes en la sociedad, habrá veto mutuo y por tanto colapsará la asamblea y no habrá proceso constituyente. O un acuerdo de madrugada con cualquier cosa para salvar los muebles. Por eso el mecanismo concordado es un error histórico».</p>
<p>El derrumbe del sistema neoliberal al que, sin género de dudas, asiste el país, exige un proyecto de recambio.</p>
<p>Por ahora, parece no estar entre las prioridades, ni en las capacidades del movimiento popular; aunque en algún momento tiene que hacerse cargo, y mientras antes, mejor.</p>
<p>El poder de veto de la derecha dificultará, sin género de duda -y en grado extremo- el reordenamiento de la economía, hacia una reconversión productiva, redistribución del producto y democracia social.</p>
<p>Que ese poder de veto se lo haya transferido la concertación, no tiene misterio, toda vez que de larga data comparten la misma comparsa.</p>
<p>Pero, ¿qué fumaron los frenteamplistas para no entender cuestiones tan básicas?</p>
<p>La historia nos juzgará, dice Gabriel Boric.</p>
<p>No cae en cuenta que el pueblo movilizado ya los condenó.</p>
<p>*<em>Publicado también en <strong><a href="http://reddigital.cl/2019/11/19/acuerdo-la-cocina-anatomia-la-traicion/">RedDigital</a></strong></em></p>
</div>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/12/04/acuerdo-de-la-cocina-anatomia-de-la-traicion/">Acuerdo de la Cocina: Anatomía de la Traición</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Descolonizar el pensamiento crítico y las rebeldías</title>
		<link>https://piensachile.com/2019/07/01/descolonizar-el-pensamiento-critico-y-las-rebeldias/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Jul 2019 02:30:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[izquierda]]></category>
		<category><![CDATA[lucha por la democracia]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[pensamiento critico]]></category>
		<category><![CDATA[progresismo]]></category>
		<category><![CDATA[raul zibechi]]></category>
		<category><![CDATA[rebeldias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El libro más reciente de Raúl Zibechi, Descolonizar el pensamiento crítico y las rebeldías, autonomías y emancipaciones en la era del progresismo, publicado recientemente en nuestro país por Bajo Tierra Ediciones (2015), constituye una sólida y profunda contribución al debate de las ideas en el ámbito de las resistencias y los procesos autonómicos anticapitalistas, así como una crítica de gran calado a los progresismos de las denominadas izquierdas institucionalizadas, considerados por el autor incluso como una "nueva forma de dominación".</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/07/01/descolonizar-el-pensamiento-critico-y-las-rebeldias/">Descolonizar el pensamiento crítico y las rebeldías</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 class="cabeza"><strong>Descolonizar el pensamiento crítico y las rebeldías</strong></h3>
<div id="article-text" class="text">
<div class="col col1">
<div class="inicial">El libro más reciente de Raúl Zibechi, <em>Descolonizar el pensamiento crítico y las rebeldías, autonomías y emancipaciones en la era del progresismo, </em>publicado recientemente en nuestro país por Bajo Tierra Ediciones (2015), constituye una sólida y profunda contribución al debate de las ideas en el ámbito de las resistencias y los procesos autonómicos anticapitalistas, así como una crítica de gran calado a los progresismos de las denominadas izquierdas institucionalizadas, considerados por el autor incluso como una <q>nueva forma de dominación</q>.</div>
<p>Dividida en cuatro secciones, precedidas de una introducción (I. Las sociedades en movimiento; II. Los movimientos en la era progresista; III. Los progresismos como nuevas formas de dominación; IV. Abajo y a la izquierda), la obra se fundamenta en un conocimiento vivencial del autor de importantes movimientos antisistémicos en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú, Venezuela, Uruguay y, en especial, en México, a partir de la convivencia de Zibechi con el proceso de los pueblos mayas agrupados en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).</p>
<p>La introducción es clave para la comprensión del extenso texto de 375 páginas, e inicia con el impactante y poco conocido relato acerca de la masacre de al menos 200 argelinos y el arresto de otros miles en París el 17 de octubre de 1961, así como de los costos en vidas humanas y torturados de la guerra de liberación, que según informes del Frente de Liberación Nacional, <q>de un total de entre 9 y 10 millones de habitantes, un millón de argelinos fue muerto, mientras que otro millón fue torturado</q>. Zibechi señala que nunca hubo condenas por asesinar argelinos y que este es el clima en el que reflexionaba Frantz Fanon, considerado como la “zona del no-ser (&#8230;) donde la humanidad de los seres es violentada día tras día, hora tras hora. Se reivindica la actualidad del pensamiento de Fanon al cuestionar la teoría crítica hegemónica, o sea, el marxismo soviético de las décadas de 1950 y 1960, y por pensar y practicar la resistencia y la revolución desde el lugar físico y espiritual de los oprimidos: <q>allí donde buena parte de la humanidad vive en situaciones de indecible opresión, agravada por la recolonización que supone el modelo neoliberal</q>. Zibechi sostiene que sigue siendo necesaria una estrategia que aborde el <q>complejo de inferioridad</q> sufrido por el colonizado, y se pregunta: <q>¿De qué sirve la revolución si el pueblo triunfante se limita a reproducir el orden colonial, una sociedad de dominantes y dominados? Por ello, abordar la cuestión de la subjetividad es un asunto estratégico-político de primer orden, sin el cual el dominado volverá a repetir la vieja historia: ocupando el lugar material y simbólico del colonizador, reproduciendo así el sistema que combate</q>. Criticando el papel liberador que Fanon atribuye a la violencia, al <q>elevar al pueblo a la altura del dirigente</q>, se retoma la necesidad de abordar el problema de la subjetividad como una prioridad política, <q>rompiendo así con la centralidad de la economía y con el papel excluyente concedido a la conquista del poder y a la recuperación de los medios de producción y de cambio por la teoría de la revolución</q>.</p>
</div>
<div class="col col2">
<p>A partir de estas ideas, Zibechi desarrolla aspectos que considera centrales, y que ciertamente están presentes en los textos que integran el volumen: autonomía y dignidad, poder, re-producción y familia, comunidad o vanguardia, identidad, producción colectiva de conocimientos y creación de un mundo nuevo. Señala que los que viven en la <q>zona del no-ser</q> no pueden ser autónomos en la sociedad opresora, ya que la violencia es vida cotidiana y la sociedad no los reconoce como seres humanos; por ello, los colonizados (Fanon), los de abajo (zapatistas), deben crear espacios seguros a los que los poderosos no puedan acceder. Asimismo, las autonomías de los pueblos indígenas, campesinos y mestizos deben ser integrales, esto es, abordar todos los aspectos de la vida, desde la producción de alimentos hasta la justicia y el poder. Los dominados no pueden apelar a la justicia del Estado, sino crear instituciones propias. De esta manera, los procesos de cambio no pueden ordenarse alrededor de los estados actuales. Los procesos autonómicos se fundamentan en poderes democráticos, no estatales, anticoloniales porque destruyen las relaciones de subordinación de raza, género, generación, saber y poder heredadas, construyendo otras nuevas en las que las diferencias coexisten sin imponerse unas a las otras.</p>
<p>Los movimientos de la <q>zona del no-ser</q> se cuentan por familias. El paso político fundamental es el pasaje de la reproducción en la casa familiar a la reproducción colectiva en los movimientos, modificando la inmovilidad de la sociedad dominada, renovar su sangre y su alma (Fanon). Es en la reproducción donde la sociedad de los de abajo puede hacer <q>un esfuerzo sobre ella misma</q>.</p>
<p>Se sigue también a Fanon en su denuncia al elitismo de las izquierdas, incluyendo la noción de partido que considera <q>importada de la metrópoli</q>. Su rechazo a la organización centrada en las élites más conscientes y organizadas se basa en su capacidad de negociar e incrustarse en el aparato estatal. No tienen necesidad de destruirlo, ya que esperan un lugar a la sombra del sistema. Zibechi destaca que el zapatismo, por el contrario, se propone organizar el conjunto del pueblo. El EZLN invirtió la lógica colonial de las izquierdas, al ponerse al servicio de las comunidades, esto es, <q>del vanguardismo revolucionario al mandar obedeciendo; de la toma del Poder de Arriba a la creación del poder de abajo; de la política profesional a la política cotidiana; de los líderes, a los pueblos</q> (<em>sub Marcos). </em>El zapatismo transita este camino de descolonización del pensamiento crítico, sostiene Zibechi, revitalizando tradiciones de carácter comunitario, y a partir de saberes que enseñan que para construir un mundo nuevo no es necesaria una teoría revolucionaria separada de la realidad y que se coloca por encima de ella.</p>
<p>*Fuente: <em><strong><a href="https://www.jornada.com.mx/2015/08/14/opinion/020a2pol">La Jornada</a></strong></em></p>
</div>
</div>
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		<title>Palomas en el basural</title>
		<link>https://piensachile.com/2018/12/30/palomas-en-el-basural/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Dec 2018 02:30:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[basurales]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
		<category><![CDATA[evangelicos]]></category>
		<category><![CDATA[favelas]]></category>
		<category><![CDATA[obras faraonicas]]></category>
		<category><![CDATA[progresismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Río de Janeiro. Evangélicos, obras faraónicas y favelas 21.12.2018 Viernes de noche en el morro de Timbau, en la megafavela Maré, a unos doscientos metros de la populosa avenida...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div>
<figure style="width: 678px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class=" featured-image wp-post-image" src="https://brecha.com.uy/wp-content/uploads/2018/12/14-15-Favela-Morro-da-Coroa-AFP-MAURO-PIMENTEL.jpg" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" srcset="https://brecha.com.uy/wp-content/uploads/2018/12/14-15-Favela-Morro-da-Coroa-AFP-MAURO-PIMENTEL.jpg 900w, https://brecha.com.uy/wp-content/uploads/2018/12/14-15-Favela-Morro-da-Coroa-AFP-MAURO-PIMENTEL-300x197.jpg 300w, https://brecha.com.uy/wp-content/uploads/2018/12/14-15-Favela-Morro-da-Coroa-AFP-MAURO-PIMENTEL-768x505.jpg 768w, https://brecha.com.uy/wp-content/uploads/2018/12/14-15-Favela-Morro-da-Coroa-AFP-MAURO-PIMENTEL-600x395.jpg 600w, https://brecha.com.uy/wp-content/uploads/2018/12/14-15-Favela-Morro-da-Coroa-AFP-MAURO-PIMENTEL-837x551.jpg 837w, https://brecha.com.uy/wp-content/uploads/2018/12/14-15-Favela-Morro-da-Coroa-AFP-MAURO-PIMENTEL-667x439.jpg 667w, https://brecha.com.uy/wp-content/uploads/2018/12/14-15-Favela-Morro-da-Coroa-AFP-MAURO-PIMENTEL-262x172.jpg 262w, https://brecha.com.uy/wp-content/uploads/2018/12/14-15-Favela-Morro-da-Coroa-AFP-MAURO-PIMENTEL-524x345.jpg 524w, https://brecha.com.uy/wp-content/uploads/2018/12/14-15-Favela-Morro-da-Coroa-AFP-MAURO-PIMENTEL-574x378.jpg 574w" alt="" width="678" height="446" data-hidpi="https://brecha.com.uy/wp-content/uploads/2018/12/14-15-Favela-Morro-da-Coroa-AFP-MAURO-PIMENTEL.jpg" /><figcaption class="wp-caption-text">Favela Morro da Coroa / Foto: Afp, Mauro Pimentel</figcaption></figure>
</div>
<div></div>
<div class="surtitre"><strong>Río de Janeiro. Evangélicos, obras faraónicas y favelas</strong></div>
<div class="soustitre"><span class="fecha">21.12.2018</span></div>
<div class="texte">
<p>Viernes de noche en el morro de Timbau, en la megafavela Maré, a unos doscientos metros de la populosa avenida Brasil, siempre atestada de autobuses y coches. Un pequeño grupo de seis personas conversa frente a un minúsculo local que ofrece cervezas artesanales. Por la estrecha calle que forma parte del laberinto urbano se afanan motos, coches y transeúntes que suben y bajan casi rozando las sillas y las aceras. La música de los locales que se amontonan en la callejuela es tan potente que hablamos gritando.</p>
<p>“La música fuerte incomoda a las clases medias cuando vienen a la favela”, comenta Timo, con una sonrisa socarrona y una mirada que pretende incluirnos en la provocación. Pero la distinción de clases es más compleja, ya que en los últimos años todos sus amigos favelados están cursando en las universidades federales o del estado. Entre los conductores de coches y de motos despuntan armas, algunas largas, que son portadas con indiferencia, como si el conductor llevara una prenda más. Nadie se inmuta, ni siquiera cuando un chico hace corcovear la moto en una finta imposible por el escaso espacio.</p>
<p>El ambiente es de fiesta, como todos los días en Timbau. Nadie podría decir que existe la menor preocupación por el ascenso de Jair Bolsonaro. Sólo los que compartimos la mesa hablamos de política, los demás se mueven al ritmo lento y cansino de la favela.</p>
<p>Subiendo la cuesta aparece un grupo de personas, varones y mujeres, mestizos y negros en torno a los 30 años, bien vestidos pero no elegantes, que reparten volantes en todos los comercios. Con amabilidad explican que nos están invitando a un “congreso de jóvenes” en el enorme espacio de la Asamblea de Dios, tres cuadras más abajo. El volante es pequeño, pero está muy bien impreso, a todo color, con fotos de las ceremonias religiosas y poco texto.</p>
<p>“Un gran coro de 200 jóvenes y una bella orquesta estarán adorando a Dios con lindos himnos”, puede leerse en el reverso. “Usted es nuestro invitado y será un enorme placer recibir su visita.” Luego viene la dirección y los horarios de las misas diarias, que invariablemente son a las 7 de la tarde, cuando la gente retorna de sus trabajos.</p>
<p>Imposible no quedarse pensando en el silencio y el respeto que infunden. Las iglesias evangélicas y pentecostales están muy arraigadas en la favela, al punto que en el camino hacia la casa de Timo, apenas cien metros cuesta arriba, reparamos en que en el trayecto hay tres iglesias pequeñas, tamaño garaje, donde media docena de vecinos escuchan música y conversan. Contrastan con las grandes iglesias, enormes galpones capaces de cobijar a miles de fieles.</p>
<p>En algún momento alguien acerca otro volante, del doble de tamaño que el de los evangélicos. Una sopa de letras en blanco y negro, con un discurso ideologizado. “Democracia=participación del pueblo.” “Bolsonaro=defiende la dictadura=pueblo no participa=trabajador sin derechos”, reza debajo de un encabezado donde se lee: “La Maré de Trabajadores, que vota en la democracia”. No lo firma ningún partido, pero es evidente que se trata de propaganda del PT.</p>
<p>El complejo de favelas bautizado Maré (por “marea”, ya que está en una zona inundable de la bahía de Guanabara) está formado por 15 barrios o favelas en la zona norte de Rio de Janeiro y cuenta con 150 mil habitantes. Timbau fue el primer barrio en ser poblado, hacia 1940, porque estaba en una zona no inundable y tiene cierta altura desde la que se divisan las demás favelas.</p>
<p><b>Complejo del Alemão </b></p>
<p>El niño de unos 7 años huye corriendo bajo la sombra del edificio abandonado que se yergue imponente como un monumento a la nada. Se escuchan cohetes, o disparos, a poca distancia, y el chico llora desconsolado. Algunos vecinos le dicen que se vaya a su casa, pero sus amigos siguen jugando imperturbables.</p>
<p>Desde el Morro da Baiana hay una vista estupenda de todo el Complexo do Alemão, pero también de las favelas vecinas, como Maré, más poblada y extensa. Baiana es uno de los 16 barrios de este complejo de favelas surcadas por cinco morros unidos por un teleférico que ya no funciona. Con 100 mil habitantes, es el segundo conjunto en importancia de favelas de la región norte de la ciudad. Según datos oficiales del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, el Alemão es la región más pobre de Rio. Y la más violenta.</p>
<p>Nos acompaña Leo, un joven de tez oscura que integra el colectivo Ocupa Alemão, en sintonía con el Occupy Wall Street pero en clave pobre y afro. Explica que la zona es muy tranquila y que sólo se alborota cuando hay guerra entre las bandas de narcotraficantes que se disputan el territorio. Caminando entre cacas de perros y basurales donde picotean las palomas, y en un ambiente de abandono y tristeza gris, comenta la historia del teleférico, que parece un relato extraído del realismo mágico.</p>
<p>El teleférico fue uno de los proyectos estrella de los gobiernos del PT y forma parte del Programa de Aceleración del Crecimiento (Pac) del estado de Rio de Janeiro impulsado por Dilma Rousseff, lo que le valió el apodo de “madre del Pac”. Para construir cada una de las seis estaciones, un edificio de una manzana en lo alto de los morros, hubo que demoler decenas de viviendas en cada lugar, dejando a varios cientos de familias desplazadas.</p>
<p>El teleférico fue inaugurado en julio de 2011. Los Juegos Olímpicos finalizaron en agosto de 2016, y en octubre el teleférico dejó de funcionar. Las instalaciones se están deteriorando y el material de transporte se convierte rápidamente en chatarra: más de 200 millones de reales (unos 80 millones de dólares) tirados a la basura. Cuando Dilma Rousseff lo inauguró en 2011, junto al gobernador Sergio Cabral, del Mdb, hoy preso en el marco de la operación Lava Jato, dijo que el sistema transportaría a 30 mil personas por día. Nunca superó las 10 mil, apenas el 10 por ciento de la población del Alemão.</p>
<p>Fue tan mal planificado que no puede funcionar sin subvenciones. Cada viaje tiene un costo de 6,7 reales (más de dos dólares), el doble que el metro y los autobuses que recorren trayectos mucho más largos que los tres kilómetros del teleférico. Leo se pregunta si no hubiera sido mejor invertir en saneamiento o en obras de urbanización, señalando las montañas de basura donde se alimentan bandadas de palomas.</p>
<p>“Aquí estaba previsto invertir en vivienda, en saneamiento integrado con redes de abastecimiento de agua potable, espacios deportivos, escuelas y guarderías que nunca se hicieron”, dice a Brecha el militante de Ocupa Alemão. Lo que sigue funcionando al lado de la estación Baiana es una Unidad de Policía Pacificadora (Upp), el fracasado proyecto de llevar a los uniformados para dar “seguridad” a los favelados.</p>
<p>Incluso los edificios del teleférico abandonados fueron ocupados por la Policía Militar, para “evitar que los ocupen otros”, dice Leo, en referencia a los miles de vecinos que sobreviven en viviendas muy precarias.</p>
<p>El otro teleférico, el de Morro de Providencia, la primera favela de la ciudad maravillosa formada por ex combatientes de la guerra de Canudos (a fines del siglo XIX), cerró el mismo año, apenas dos meses después que el del Alemão. Lo construyeron para los turistas, para unir el Puerto Maravilla y el Sambódromo con la Estación Central. Dejaron en pie una de las columnas de soporte, que invadió completamente el único espacio público con que contaba el morro.</p>
<p>Las obras como los teleféricos generan desplazados urbanos, al igual que todas las emprendidas para la infraestructura del Mundial de 2014 y las Olimpíadas de 2016, o las faraónicas, como las represas hidroeléctricas concebidas para alimentar el desarrollo. Un estudio del Instituto Igarapé sobre los desplazados a la fuerza entre 2000 y 2017 llega a la alucinante conclusión de que en el Brasil progresista hubo casi 9 millones de pobres que debieron cambiar obligadamente sus sitios de residencia.</p>
<p>El estudio, titulado “Migrantes invisibles. La crisis del desplazamiento forzado en Brasil”, reveló la existencia de por lo menos 8,8 millones de personas que fueron obligadas a cambiar de lugar donde vivir. La enorme mayoría de ellas, cerca de 6,4 millones, debieron dejar sus hogares por desastres naturales provocados por otros seres humanos, incendios o ruptura de represas. Los proyectos de desarrollo, como las carreteras y represas, desplazaron a más de 1,2 millones, y la violencia rural en el marco de la expansión del agronegocio desplazó a 1,1 millones.<a href="https://vientosur.info/spip.php?article14465#sdfootnote1sym" name="sdfootnote1anc"> <b> 1/</b></a> Nadie menciona estas cifras cuando se evalúan los impactos del progresismo. Brasil está a la cabeza en América Latina en cuanto a la cantidad de sus desplazados internos, y supera incluso a Colombia, que sufrió una guerra de seis décadas.</p>
<p><b>Acelerar la corrupción </b></p>
<p>En realidad, no debe sorprender la construcción de teleféricos inútiles, ya que buena parte de las obras del Pac fueron desastrosas y los empresarios y políticos involucrados en ellas están envueltos en tramas de corrupción.</p>
<p>El informe Modernización fracasada, publicado como libro, señala que las diez mayores obras de ese programa desarrollista adoptado en 2007 fueron un rotundo fracaso. Apenas una está en funcionamiento, dos fueron abandonadas o interrumpidas y las demás funcionan con restricciones o de forma irregular<a href="https://vientosur.info/spip.php?article14465#sdfootnote2sym" name="sdfootnote2anc"> <b> 2/</b></a>.</p>
<p>Por ejemplo, la construcción del Complejo Petroquímico de Rio de Janeiro (Comperj), una obra de importancia estratégica para ampliar la capacidad de refinación y procesar lo obtenido en los ricos yacimientos de petróleo y gas de las cuencas de Santos y Campos, fue interrumpida pese a que ya se llevaba invertida la astronómica cifra de 13.000 millones de dólares. Otras obras grandiosas, e innecesarias, como la usina hidroeléctrica Belo Monte, nunca producirán lo estimado, pese al brutal daño ambiental y social que han provocado.</p>
<p>Habría que escuchar a los “refugiados de Belo Monte” –como los denomina la periodista Eliane Brum–, las personas desalojadas de sus casas e instaladas en la periferia de la ciudad de Altamira, en condiciones de precariedad, que le valieron a la usina el nombre de “Belo Monstruo” (El País, edición brasileña, 16-V-18). La cuarta hidroeléctrica del mundo sólo benefició el ego de los gobernantes y los bolsillos de las grandes constructoras (Camargo, Correa, Odebrecht, Andrade Gutiérrez, entre las más conocidas).</p>
<p>“Lo que el gobierno no dice es que en la temporada de seca del río Xingú, la producción de energía baja drásticamente”, señala Brum. En esos momentos producirá menos de la mitad de su capacidad, “lo que la coloca como una de las hidroeléctricas menos productivas en relación con la capacidad instalada”.</p>
<p><b>Favela-crimen </b></p>
<p>Un informe de Folha de São Paulo revela que el mismo crimen cometido por un habitante de una favela supone una condena mucho más dura que si fue hecho por alguien que vive en un barrio de clase media. El diario hizo una investigación basada en datos del Banco Nacional de Órdenes de Prisión, creado por el Consejo Nacional de Justicia. En Rio de Janeiro, en el 41 por ciento de las 82 mil órdenes de prisión por tráfico de drogas “el reo fue acusado o fue condenado además por asociación al tráfico”, mientras la media nacional es de 12 por ciento, y en San Pablo de 10 (Folha de São Paulo, 27-IV-18).</p>
<p>De ese modo, cuatro de cada diez personas encontradas con drogas sufrieron una pena mayor por el “delito” de vivir en favelas. El coordinador de la defensa criminal de Rio, Emanuel Queiroz, dijo al diario paulista que “el Ministerio Público pregunta a la policía: ‘¿Esa área está dominada por el narco?’. ‘Sí.’ Con eso ya basta para darle tres años más de pena, por considerarlo asociado al tráfico. Es rutina”.</p>
<p>Según Queiroz, la doble acusación es una estrategia de la Policía Civil y del Ministerio Público para “inviabilizar pedidos de libertad provisional, ya que las penas mayores a ocho años se cumplen en un régimen cerrado”.</p>
<p>Un estudio de la Defensoría Pública de Rio analizó 3.475 procesamientos por tráfico de drogas entre 2014 y 2015 y concluyó que en el 75 por ciento de ellos se aplicó una doble pena, por el lugar donde fue aprehendida la persona. Lo más grave es que para la justicia alcanza con la declaración de un policía para decretar la pena. En varios casos analizados por Folha, los policías escuchados en el proceso dieron “declaraciones idénticas, usando las mismas palabras”. Para algunos abogados defensores, la ley de drogas aprobada en 2006 “creó un salvoconducto para la arbitrariedad en la periferia, empezando por la distinción entre usuarios y traficantes”. Los primeros son de clase media, los segundos son pobres.</p>
<p>Y volviendo a los evangélicos: “Lo que molesta de los gays y lesbianas es la ostentación pública de identidad. No su condición, porque en la favela siempre hubo mucha tolerancia”, explica Leo, intentando descifrar las razones por las cuales sus vecinos se volcaron hacia los pentecostales y evangélicos.</p>
<p>No es tan difícil de entender. Con Folha Universal en la mano, el semanario a todo color de la Iglesia Universal, del que se reparten casi 2 millones de ejemplares, las cosas terminan cerrando. En la portada, niños y niñas sonriendo. En las páginas interiores se suceden los temas: familia, alimentación sana, retraso escolar, deporte infantil, una sección dedicada al mioma uterino y otra a combatir los celos como señal de debilidad.</p>
<p>Más allá de los discursos, ¿quién se ocupa de los más pobres? Los empresarios y los gobiernos hicieron sus negocios, como lo demuestra el desastre del teleférico, dando prioridad al turismo por encima de necesidades tan urgentes como la salud y el saneamiento, que en ninguna favela están satisfechas. Los evangélicos están cerca de la gente. Son parte de la favela. No pude ver ningún local de partidos de izquierda en las favelas que visité, en varias ocasiones, en los últimos años. Las iglesias pentecostales siguen creciendo y lo seguirán haciendo hasta que las izquierdas dejen los discursos y vuelvan a pisar el barro.</p>
<p>*Fuente: <strong><a href="https://brecha.com.uy/palomas-en-el-basural/">Brecha</a></strong></p>
<p><b>Notas </b></p>
<p><a title="" href="https://vientosur.info/spip.php?article14465#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> 1 Los datos pueden encontrarse en “Migrantes invisibles”, del Instituto Igarapé, marzo de 2018.</p>
<p><a title="" href="https://vientosur.info/spip.php?article14465#_ednref2" name="_edn2">[i]</a> 2 Jacob Binsztok y Jorge Luiz Barbosa, Modernização fracasada, Consequência. Rio de Janeiro, 2018.</p>
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