<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>precarizacion &#8211; piensaChile</title>
	<atom:link href="https://piensachile.com/tag/precarizacion/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://piensachile.com</link>
	<description>Tu ventana libre...</description>
	<lastBuildDate>Thu, 26 Dec 2019 20:47:16 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.8.13</generator>

<image>
	<url>https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/03/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>precarizacion &#8211; piensaChile</title>
	<link>https://piensachile.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>El malestar del Chile neoliberal</title>
		<link>https://piensachile.com/2019/12/26/el-malestar-del-chile-neoliberal/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2019/12/26/el-malestar-del-chile-neoliberal/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Dec 2019 20:47:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblos en lucha]]></category>
		<category><![CDATA[estallido social]]></category>
		<category><![CDATA[lucha por la democracia]]></category>
		<category><![CDATA[movilizaciones sociales]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[precarizacion]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=56378</guid>

					<description><![CDATA[<p>Lo que comenzó con la protesta de algunes estudiantes evitando pagar el aumento del boleto de subte, en pocos días se ha convertido en las mayores movilizaciones que Chile ha vivido desde su retorno a la democracia. A pesar del estado de emergencia y del toque de queda, cientos de miles de personas resisten la violenta represión de los militares y la policía en las calles para manifestarse. ¿Lo que están demandando? Una vida que valga la pena vivir.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/12/26/el-malestar-del-chile-neoliberal/">El malestar del Chile neoliberal</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<header class="post-header">
<div class="post-header-meta"><span class="meta-time"><time datetime="2019-10-26T15:47:44-03:00">Publicada en 26 octubre 2019</time></span></div>
</header>
<div class="single-body">
<div class="entry-content">
<p><b>Entrevista con Pierina Ferretti (</b><b>Nodo</b><b> XXI) por Caroline Kim  (Fundación Rosa Luxemburgo)</b></p>
<p><strong>¿Qué hace que miles de personas están saliendo a las calles? ¿Cómo llegó a estallar así? </strong></p>
<p>Lo que está pasando en Chile ahora es claramente una expresión de un malestar social que se venía acumulando desde mucho tiempo en capas sociales muy amplias. De ahí la masividad enorme que tiene esta movilización que se ha extendido por todo el país. Muchísimas ciudades y pueblos que nunca se habían movilizado, en este momento están movilizándose. Esto refleja que había en la sociedad un malestar social, hastío, agobio acumulado muy alto y extendido.</p>
<p>Esto puede parecer raro en un país como Chile, que había construido una imagen hacia el exterior e interior de un país estable, donde la economía funciona, de un país que ha reducido de manera sistemática la pobreza, de un país con un alto acceso al consumo de bienes. Pero lo que hace esta explosión más explicable es que los niveles de precarización del trabajo y la vida son muy altos y también los niveles de inseguridad que grandes franjas de la población sentimos en el país. Por ejemplo, el miedo a enfermarnos y no poder pagar el tratamiento médico, miedo a la vejez porque las pensiones son miserables, la extrema flexibilidad y precariedad laboral, la dificultad de tener un trabajo estable, el elevado costo de la vida y la inexistencia de derechos sociales. Un ejemplo: la educación pública se paga muy cara, un arancel de la universidad el estado de Chile puede costar fácilmente cerca de 550 USD al mes. El promedio de sueldos en Chile es alrededor de 710 USD , el 50 por ciento gana menos del promedio, alrededor de 410 USD. Las pensiones tienen un promedio de 290 USD. Con estos sueldos y pensiones es imposible vivir. El hastío con estas condiciones de vida es lo que estalla en este momento.</p>
<p><strong>¿Contra qué o quién(es) se dirige el estallido? </strong></p>
<p>Hay una creciente deslegitimación de las instituciones del estado, de los partidos políticos, del congreso, de los empresarios, la iglesia católica, y ahora con esta movilización hasta de la televisión. Hay una sensación de que todas estas instituciones están capturadas por una élite que solo gobierna y legisla para su propio beneficio, perjudicando a la mayoría de la población. Han estallado muchísimos casos de corrupción, del ejército, de la policía, al interior del estado, ha habido casos en que el estado ha perdonado millonarias deudas e impuestos a grandes empresas, al mismo tiempo que persigue a deudores pequeños, a la gente común. Hay una conciencia cada vez mayor que estos sectores de la élite están permanente abusando y saqueando a la población.</p>
<p>Este estallido es tan masivo y representa a tantos sectores que es imposible clasificarlo en la lógica de izquierda y derecha, es una movilización que hace estallar todo este tipo categorías para entender la conflictividad social. Una pancarta que vi decía: “No somos ni de derecha ni de izquierda, somos los de abajo y venimos por los de arriba”. Vemos que con esta movilización se está construyendo un “nosotros” (los que somos abusados) y un ellos (los que nos abusan).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Por qué es justo ahora que estallan las movilizaciones? </strong></p>
<p>Aunque siempre un estallido de esa magnitud es sorpresivo, no es inesperado completamente, no es verdad lo que dice la prensa de que esta es “una crisis que nadie vio venir”. Muchos estábamos conscientes de que este país era una olla de presión y que en algún momento iba a estallar. La subida del precio del boleto del subte fue una gota que rebalsa el vaso en el mar de descontento, de angustia y agobio que sienten muchas personas en Chile. Fue una acumulación de descontento. También se da en un contexto que estamos con un gobierno de derecha que ganó las elecciones con un discurso de reactivación de economía, de generación de más empleo, de mejora de las condiciones de vida, de acceso al consumo. El slogan del gobierno de Piñera era: “Se vienen tiempos mejores.” Y esa promesa no se ha cumplido, al contrario, el estancamiento del crecimiento es un hecho. Además, el presidente representa esa clase empresarial y simboliza esa élite que lucra del resto de la población. Está muy presente el que Piñera desfalcó un banco en los ochenta. Sin embargo el estallido no es específicamente contra Piñera, sino contra un modelo que ha sido administrado y profundizado en los casi 30 años de democracia tanto por la Concertación como por la derecha. Acá no se salva nadie de la impugnación.</p>
<p>De ahí viene la consigna “No son 30 pesos, son 30 años.” Referiéndose al disparador de las movilizaciones, la subida del boleto del subte, pero también a las causas más estructurales, el decontento acumulado como decís….</p>
<p>De las muchas consignas que hay, esta es una de las más poderosas. Las consignas callejeras sintetizan muy bien lo que está ocurriendo. El neoliberalismo del Chile no viene del ciclo neoliberal de los años 90, el más fuerte de neoliberalización en el resto de América Latina, sino de un ciclo que comienza con la dictadura. Desde los fines de los años 70 este modelo viene implementándose. Después de 40 años, los efectos sociales empiezan sentirse y a radicalizarse. Esto es la base material del estallido que estamos protagonizando. Es el malestar del Chile neoliberal.</p>
<p>Chile es un país que se consideraba “paraíso neoliberal” y con una clase trabajadora dispuesta a soportar condiciones muy duras de flexibilidad laboral, de ausencias de derechos, de explotación, finalmente. En Chile no hay derechos sociales universales garantizados por el estado como salud, educación, pensiones, vivienda – estos servicios sociales son prestados por empresas privadas, que a su vez reciben enormes recursos del estado. Es mito que el neoliberalismo achica el estado. El gasto público ha crecido de una manera sostenida pero estos recursos van en un porcentaje muy importante a pagar empresas privadas que lucran con la prestación de servicios sociales.</p>
<p><strong>¿Quiénes son los que ahora salen a las calles? </strong></p>
<p>Es un movimiento realmente masivo y popular que representa al pueblo chileno en su heterogeneidad. No son grupos sociales homogéneos, sino al contrario. Son los sectores más precarizados, trabajadores no calificados,  con sueldos muy bajos, pero también están los jóvenes profesionales que tienen un título universitario, que probablemente son los primeros en la familia que han ido a la universidad, pero que eso no les está asegurando la vida, un salario que les alcance para vivir y que tienen que manejar Uber volviendo de sus trabajos. Hay profesionales de una clase media precarizada y a la vez con elevados niveles de consumo pero que vive permanentemente agobiada por la precariedad y que por lo tanto  recurre permanentemente al endeudamiento. Tenemos un 70 por ciento de la población endeudada. Hay un mundo extendido y heterogéneo que compone a esta movilización y que está atravesado por la condición de la precariedad y la inseguridad.</p>
<p>También se están levantando cacerolazos en los barrios de la clase alta o media alta. Impresionante verlos en la calle caceroleando. Probablemente la imagen que tenemos en mente de gente de clase alta caceroleando fue cuando lo hicieron contra Salvador Allende más de 40 años atrás. Sin embargo la gente que hoy vive en esos barrios no son los dueños de Chile, ni el 1% más rico. Esa gente ya no vive ahí, se fue más lejos. La gente que cacerolea en estos barrios de clase media alta, recoge consignas que tienen que ver con el poder de tener una vida digna y contra los abusos. También sienten los abusos o tienen problemas para llegar a fin de mes.</p>
<p><strong>¿Quién organiza las movilizaciones?</strong></p>
<p>Aunque esto es tan masivo, sigue siendo una movilización espontánea de la población. Es importante recalcarlo porque habla mucho del sujeto  que está en la calle. Por supuesto que estamos toda la militancia y las organizaciones políticas existentes en Chile: sindicatos, partidos políticos, organizaciones sociales y a medida que corren los días las organizaciones están tomando iniciativa en términos de convocatorias a marchas, asambleas, etc. Por cierto también que estamos todos los que estuvimos en las grandes luchas estudiantiles del 2006 y el 2011 y de más atrás. Todo ese acumulado está hoy en las calles. Pero nosotros, la sociedad organizada, no lo empezamos ni lo conducimos y es imposible conducirlo. Es una sociedad que se autoconvocó espontáneamente. Acá nadie puede conducir ni decir cuando esto se acaba, ni bajo qué condiciones nos vamos a la casa.</p>
<p>En los primeros días uno iba a las plazas y no veía ninguna bandera de ningún partido u organización. No había ni oradores, ni escenario, pura autoconvocatoria espontánea. Gente iba o sola o con un amigo o con la familia. Habla mucho de las características de la sociedad de Chile en actual. En esta movilización no estamos solo los que estamos siempre en todas las movilizaciones. Rompe todos los límites y por lo tanto no responde a la lógica de las organizaciones ni a su discurso ni a su conducción. Esto es el nivel de convocatoria más masiva que hemos tenido en la historia reciente de este país, convocado por nadie y convocado por todas y todos a la vez. Es muy impresionante. La gente que está ahí es gente que probablemente nunca en su vida ha militado. Junto a todos ellos y ellas, estamos los militantes y activistas. Y esto es impresionante, que este se haya producido así de manera tan espontánea que desborda cualquier tipo de organización.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Puedes describir lo que está pasando en las calles en estos días? </strong></p>
<p>En Santiago, desde que comenzaron las movilizaciones, se ha ido creando una dinámica de ir a una de las principales plazas de Santiago, Plaza Italia. Durante todo el día se reúne gente en la plaza hasta que empieza la hora del toque de queda. Es una mezcla de fiesta, protesta y represión. Gente con cacerolas, gente bailando, gente haciendo coreografías, gente gritando, gente aplaudiendo, gente en los alrededores tomando cerveza, fumando un porro. En general son chicxs muy muy jóvenes y se respira un ambiente de fiesta y alegría, de fiesta popular. En las tardes llega gente que se nota que viene de su trabajo y pasa a dar una vuelta a la plaza. El paisaje de todos modos es muy dinámico y ha ido cambiando desde los primeros días hasta hoy. En los primeros días la gente llegaba a la plaza sin mucho material, a lo más unas cacerolas y unas pancartas y en general la gente llegaba sola o en grupos muy chicos. Con el paso de los días aparecieron más pancartas, más bailes, gente tocando música en vivo, shows callejeros de stand-up, empezaron a llegar las barras de los clubes de futbol más grandes, hay gente vendiendo cerveza, comida, banderas. Además la gente empieza a llegar más preparada para paliar los efectos de las lacrimógenas, con mascarillas y otros materiales. El ambiente es de fiesta, mucha alegría. Mucho humor e ironía en las pancartas, una creatividad enorme. Hay rabia también, cuando pasa un helicóptero de la policía o los militares sobrevolando la plaza todo se interrumpe y suena fuerte “Que se vayan los milicos” coreado por todos. Pero lo que más predomina es la alegría y la fiesta callejera. Paralelamente a todo esto, la policía está reprimiendo, intentando dispersar. Cuando la represión se intensifica, la gente se repliega y luego vuelve y sigue  la fiesta. Se queda, no se mueve.</p>
<p>En las noches lo que ocurre en los barrios es que la gente sale a cacerolear afuera de sus casas y en puntos de reunión. Hay un desacatado generalizado al toque de queda. Es la primera vez que teníamos toque de queda desde la dictadura, las generaciones mayores que vivieron la dictadura, con miedo, pensando que la gente se iba a guardar. Pero al contrario, cuando llegaba la hora del toque de queda la gente seguía en masa a las calles cacerolando. Pero también vemos escenas de terror. Los militares en la calle no son un juego, sino un peligro para la vida. Ha habido tortura, asesinatos, violencia sexual contra mujeres detenidas. La represión tiene también un carácter de clase. En los barrios populares es muy cruda. Pero la gente sigue saliendo y sigue desobedeciendo el toque de queda, sobre todo los más jóvenes. Es una generación que no tiene miedo, que desafía el autoritarismo. Que no se va a su casa a pesar de esa brutalidad y de las imágenes de horror que circulan. La gente no se ha ido a su casa y sigue manifestándose, sigue en las calles.</p>
<p><strong>Chile es uno de los países con el movimiento feminista más potente en los últimos años. ¿Vos crees que haya influenciado al estallido de ahora? ¿Cuál es la lectura feminista de las movilizaciones?  </strong></p>
<p>Por un lado está la sensibilidad que el feminismo ha ido creado en la sociedad y que tiene que ver con el cuestionamiento de formas y condiciones de vida que hasta hace poco estaban naturalizadas y se vivían en silencio. Una de las cosas que vemos muy claramente es que el agobio, el hastío, el hartazgo, se sufrían privadamente, de la puerta de la casa hacía adentro, en soledad, solamente apoyándose en las redes familiares y personales. Este estallido ha sacado ese sufrimiento que se vivía adentro de las casas para afuera a las calles, a las plazas. Muchas veces la gente se ha echado la culpa a si misma de no ser capaz, como si sus problemas fueran provocados por insuficiencias individuales o incapacidades personales, y eso produce mucho sufrimiento social y personal. Esa angustia sale al espacio público. Va haciéndose conciente el que son condiciones estructurales, causas sociales del sistema las que han producido esto. Es un elemento central que va en la línea con la lectura feminista que se ha ido construyendo sobre la violencia y el endeudamiento: salir del confinamiento privado a ponerlo en colectivo, abrirlo colectivamente y por lo tanto buscar colectivamente soluciones a las situaciones que producen inseguridad. El estallido tiene esa misma dirección que va de lo privado hacia lo público.</p>
<p>Acá hay gente que se pregunta qué tiene esta movilización de feminista, porque las principales consignas no son las “típicas” del feminismo, como el aborto, por ejemplo. Y ahí nosotras decimos, que de feminista tiene todo, en el sentido de que lo que se pone en el centro es la reproducción de la vida, y este movimiento a lo que apunta es a sacar la reproducción de la vida del circuito de capital. Que no lucren y hagan negocios con nuestras vidas. El feminismo hace ya muchos años viene poniendo el foco en el lugar de la reproducción social como pieza clave del sostenimiento del capitalismo. Este movimiento es una lucha por arrebatarle nuestras vidas del mercado y por recuperar soberanía sobre nuestras vidas, sobre nuestros cuerpos, sobre nuestro tiempo, sobre nuestros territorios. La dimensión feminista de todo esto radica allí.</p>
<p>Muchas gracias por la entrevista.</p>
<p>*Fuente: <em><strong><a href="http://lobosuelto.com/el-malestar-del-chile-neoliberal-entrevista-a-pierina-ferretti/">LoboSuelto</a></strong></em></p>
</div>
</div>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/12/26/el-malestar-del-chile-neoliberal/">El malestar del Chile neoliberal</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2019/12/26/el-malestar-del-chile-neoliberal/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los peligros de la “flexiseguridad”: crónica de un desastre anunciado</title>
		<link>https://piensachile.com/2017/06/15/los-peligros-la-flexiseguridad-cronica-desastre-anunciado/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2017/06/15/los-peligros-la-flexiseguridad-cronica-desastre-anunciado/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Jun 2017 03:07:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[destruccion del estado de bienestar]]></category>
		<category><![CDATA[europa]]></category>
		<category><![CDATA[felxibilidad laboral]]></category>
		<category><![CDATA[precarizacion]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=35631</guid>

					<description><![CDATA[<p>Con el objetivo de destruir esta voluntad protectora, y en un caldo de cultivo perfecto (el desempleo masivo y las recurrentes crisis económicas) en los países de la Europa del antiguo estado del bienestar, se ha promovido el discurso suicida de que la reducción de los derechos de las y los asalariados es el único medio para alcanzar un mayor nivel de bienestar económico. El derecho del trabajo sería, según el discurso proveniente de los sectores empresariales y de las instituciones financieras, el culpable de la elevada tasa de destrucción del empleo. </p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2017/06/15/los-peligros-la-flexiseguridad-cronica-desastre-anunciado/">Los peligros de la “flexiseguridad”: crónica de un desastre anunciado</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>ALAI AMLATINA, 15/06/2017.-</em> Hace ya varias décadas que las normas que regulan las relaciones de trabajo remunerado, el Derecho del Trabajo, están sufriendo una profunda mutación genética y no precisamente hacia una mejora de las condiciones de vida de las mayorías sociales. El discurso bajo el cual se ha camuflado la destrucción de los derechos laborales tiene un nombre: flexiseguridad.</p>
<p>Esta mutación hacia la precariedad ha sido especialmente acusada en los últimos años y se ha producido en particular en los países europeos caracterizados por tener normas laborales orientadas a proteger a la clase trabajadora y a garantizar los derechos colectivos de las organizaciones de los trabajadores y trabajadoras. Con el objetivo de destruir esta voluntad protectora, y en un caldo de cultivo perfecto (el desempleo masivo y las recurrentes crisis económicas) en los países de la Europa del antiguo estado del bienestar, se ha promovido el discurso suicida de que la reducción de los derechos de las y los asalariados es el único medio para alcanzar un mayor nivel de bienestar económico. El derecho del trabajo sería, según el discurso proveniente de los sectores empresariales y de las instituciones financieras, el culpable de la elevada tasa de destrucción del empleo. Las normas laborales son, en opinión de estos sectores económicos, anticuadas y rígidas, un obstáculo para las “exigencias de flexibilidad de las empresas”.</p>
<p>Flexibilidad, he ahí la gran palabra de moda entre las organizaciones empresariales que exigen que el trabajador se convierta en una mercancía flexible, adaptable a las exigencias del infalible mercado, que todo lo puede. Se exige que sean las y los trabajadores quienes carguen con los riesgos económicos que asume el empresario en el mercado y para ello pretenden que la empresa pueda desprenderse de la fuerza del trabajo como quien se deshace del mobiliario que ya no le sirve.</p>
<p>Este discurso se instaló con rapidez en las agendas políticas estatales con el auspicio fundamental de las instituciones de la Unión Europea. Evidentemente, fue necesario maquillar el término flexibilidad y para ello se inventaron un nuevo círculo virtuoso: la <em>flexiseguridad</em>. En apariencia, este concepto contenía la voluntad de crear un equilibrio en el mercado de trabajo para conseguir una combinación entre las medidas flexibilizadoras y aquellas orientadas a dar seguridad a los trabajadores, no en el puesto de trabajo sino en el empleo. Los documentos relativos a la política de empleo europea pronto integrarían este discurso, que justifica la flexibilización del mercado de trabajo a cambio de estrategias que protejan al trabajador en las transiciones entre distintos empleos y no en el puesto de trabajo. Sin embargo, más allá de las declaraciones de intenciones, lo cierto, y así lo demuestran las reformas laborales realizadas en Europa bajo el signo de la <em>flexiseguridad, </em>es que este término es fundamentalmente una cara “amable” de la flexibilidad, y que su utilización por la Comisión Europea y por los gobiernos de numerosos Estados miembros (en especial el español) se vincula fundamentalmente con la precarización, es decir, con la reducción de los derechos de las personas que trabajan y de las organizaciones que las representan, con la conversión de la fuerza de trabajo convirtiéndola en una mercancía.</p>
<p>Esta percepción se consolida al analizar la recepción del concepto en la normativa española, mediante las grandes reformas laborales realizadas entre el 2010 y el 2014, muchas de las cuales ya utilizaron expresamente como eje central el término <em>flexiseguridad. </em>Esta palabra se constituía como concepto guía de las modificaciones normativas orientadas a aumentar la triple vía de la flexibilidad: precarización en la entrada (contratos laborales temporales, de muy corta duración y con figuras atípicas como un periodo de prueba de un año); precarización en las condiciones de trabajo (posibilidad del empresario de reducir salarios y modificar las condiciones de trabajo con facilidad) y precarización en la salida, es decir, despido libre con indemnización reducida y sin visto bueno. De manera paralela, se quebró la columna vertebral de los sindicatos, al destrozar la estructura de la negociación colectiva y priorizar el ámbito de la empresa frente al ámbito del sector para la negociación de los convenios y de los salarios. Esto ha provocado una devaluación generalizada de los salarios en España. Ahora sí se ha conseguido lo que querían, no sólo han flexibilizado el trabajo, han flexibilizado la vida. La cuestión de la seguridad se quedó por el camino. La flexiseguridad a la española se ha convertido así en un claro ejemplo de “<em>flexi-inseguridad</em>”.</p>
<p>¿Cuáles han sido los resultados de este experimento de la flexi-inseguridad instaurado en España con las reformas realizadas entre el 2010 y el 2014? Para comenzar es necesario recordar que desde inicios de 2008 hasta el final del año 2013 hubo en España una destrucción neta de casi 3 millones setecientos mil empleos, lo que representa un 17,8% del empleo total del país. El desempleo aumentó hasta casi el 27% de la fuerza de trabajo y entre las y los jóvenes hasta el 57%. Quedó así demostrado que la economía española es, dentro de la UE, la que más empleo crea en las expansiones económicas y la que más empleo destruye en las recesiones, por eso sorprende que alguien pueda decir que el mercado español es rígido, cuando en realidad es todo lo contrario.</p>
<p>Pero las políticas de precarización (flexibilización) fueron “efectivas” al menos para los objetivos de un gobierno preocupado únicamente por maquillar las cifras del desempleo. Desde 2014 se viene incrementando el volumen de ocupados en España, el desempleo ha pasado del ya mencionado 27% a un 18,75%. Las razones de este crecimiento tienen que ver mayoritariamente con factores externos como la recuperación económica europea que tira de la demanda española, y la bajada del precio del petróleo, pero también, desde luego, la devaluación salarial y la precarización provocada por las reformas normativas “flexibilizadoras”, que han reducido drásticamente la calidad del empleo y han dado forma a este crecimiento de la ocupación en España.</p>
<p>¿Merece la pena sacrificar los derechos a un trabajo digno y estable, a un salario adecuado, a cambio de la creación de puestos de trabajo precarios? La respuesta es NO, la precarización es un fenómeno que se enraíza en la fuerza de trabajo, que la corroe, que impide la evolución profesional de las y los jóvenes, su emancipación, la dignidad de la vida de las familias y que provoca pobreza, desmotivación, desilusión, y que acaba con generaciones enteras que emigran o desafectan de un sistema que les recorta los derechos por los que lucharon generaciones enteras.</p>
<p>Lo ocurrido en España demuestra que tras los discursos y los términos en apariencia amables se esconden dinámicas de destrucción de derechos que son diametralmente opuestas al buen vivir y a los derechos reconocidos en la Constitución ecuatoriana de 2008, donde se reconoce con claridad el derecho a un trabajo digno y estable y la prohibición de aplicar políticas recesivas de los derechos laborales. La experiencia comparada, no solo española, también la italiana, portuguesa, griega o francesa nos demuestra que el camino no pasa por una receta mágica fallida, la “flexiseguridad”, sino por políticas que apuntalen el buen vivir y el trabajo digno.</p>
<p><em>&#8211; La autora, Adoración Guamán, es profesora de derecho del trabajo. Universidad de Valencia.</em></p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://www.alainet.org/es/articulo/186202">AlaiNet</a></strong></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2017/06/15/los-peligros-la-flexiseguridad-cronica-desastre-anunciado/">Los peligros de la “flexiseguridad”: crónica de un desastre anunciado</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2017/06/15/los-peligros-la-flexiseguridad-cronica-desastre-anunciado/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La globalización y los trabajadores del mundo</title>
		<link>https://piensachile.com/2017/03/18/la-globalizacion-los-trabajadores-del-mundo/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2017/03/18/la-globalizacion-los-trabajadores-del-mundo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Mar 2017 03:06:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pueblos en lucha]]></category>
		<category><![CDATA[globalización]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[precarizacion]]></category>
		<category><![CDATA[trabajadores]]></category>
		<category><![CDATA[transnacionales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=33861</guid>

					<description><![CDATA[<p>La globalización ha empeorado las condiciones de los trabajadores en los países metropolitanos, un hecho recientemente puesto de relieve por el economista Joseph Stiglitz. Casi un 90 por ciento de norteamericanos, lo que significa la casi totalidad de la población trabajadora en aquel país, tiene actualmente unos ingresos reales apenas superiores a los que tenían hace treinta años.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2017/03/18/la-globalizacion-los-trabajadores-del-mundo/">La globalización y los trabajadores del mundo</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>15 de enero de 2017</p>
<p><img loading="lazy" class="alignleft" src="http://www.elciudadano.cl/wp-content/uploads/2017/01/workers.png" alt="workers" width="417" height="307" />La globalización fue anunciada como algo beneficioso para <em>todos</em>, como un vigoroso paso adelante hacia una mejora <em>económica</em> universal. Era claramente falso, y no fueron solo los economistas de izquierdas, sino también muchos economistas de la línea “dominante” como Paul Samuelson los que lo dijeron desde el primer momento.</p>
<p>El motivo que aducían era muy sencillo: si el régimen económico mundial permitía la libre importación en Estados Unidos de mercancías procedentes de China o de la India, ello afectaría negativamente a los salarios reales de los trabajadores norteamericanos, porque los trabajadores norteamericanos, con unos salarios mucho más altos, tendrían que competir, en detrimento suyo, con los salarios más bajos de los trabajadores chinos o indios. Por consiguiente, el hecho de que la globalización perjudicaría necesariamente a los trabajadores de Estados Unidos y de otros países avanzados, les parecía obvio a ellos, y de hecho a todos, de lo que se seguía que no era posible que beneficiase a <em>todos los segmentos</em> de la clase trabajadora mundial. Ahora bien, de acuerdo con esta argumentación, se consideraba que la globalización beneficiaría a los trabajadores de países como China o la India, es decir, de aquellos países del tercer mundo con los salarios bajos.</p>
<p>Formulando este argumento de otro modo, ya que la libre circulación de mercancías y de capitales por todo el mundo intensifica la competencia entre los trabajadores de los diferentes países, se produciría una tendencia hacia una disminución de las diferencias salariales entre estos países, y si bien esto representaría un cierto incremento en los salarios reales de los trabajadores del tercer mundo, también representaría una reducción en los salarios reales de los trabajadores metropolitanos.</p>
<p>Este mismo argumento puede formularse de un modo más preciso, de acuerdo con las categorías de la economía marxiana, del siguiente modo: la globalización, al transferir determinadas actividades económicas desde los países avanzados a los países del tercer mundo (debido a los salarios más bajos de estos últimos) <em>agotaría las reservas de mano de obra </em>en estos últimos al tiempo que produciría un aumento de las reservas de mano de obra en los primeros. Esto, si no cambian otras circunstancias, provocará una subida de los salarios en los últimos y un descenso de los mismos en los primeros. La globalización, por ejemplo, mientras que no beneficia a <em>todos</em> los trabajadores, <em>reduce</em> las diferencias relativas entre los trabajadores de los países avanzados y los trabajadores del mundo subdesarrollado. Pero, según este argumento, <em>no es posible que empeoren las condiciones de los trabajadores en las dos partes del mundo.</em></p>
<p><strong>EL EMPEORAMIENTO DE LAS CONDICIONES</strong></p>
<p>Esto es, sin embargo, lo que ha sucedido. La globalización, por supuesto, ha empeorado las condiciones de los trabajadores en los países metropolitanos, un hecho recientemente puesto de relieve por el economista Joseph Stiglitz. Casi un 90 por ciento de norteamericanos, lo que significa la casi totalidad de la población trabajadora en aquel país, tiene actualmente unos ingresos reales apenas superiores a los que tenían hace treinta años. Actualmente, el salario mínimo de los trabajadores norteamericanos está en términos reales muy poco por encima de donde estaba hace 60 años. Dado que ha habido ciertas mejoras en estas magnitudes durante la primera parte de los años transcurridos, lo que esto significa es que se ha producido un <em>deterioro</em> en el período más reciente, que coincide con el apogeo de la globalización. Un dato estadístico aún más revelador es el relacionado con el fuerte descenso en la esperanza de vida entre los varones norteamericanos en los últimos tiempos, un descenso que recuerda la fuerte caída en la esperanza de vida que se produjo en Rusia después del colapso de la Unión Soviética. Un descenso en la esperanza de vida cuando no hay ninguna epidemia obvia a la vista es un asunto muy grave, y que este descenso se dé en el país capitalista más avanzado del mundo es una prueba fehaciente del ataque a los medios de vida de la clase trabajadora que ha traído consigo la globalización.</p>
<p>Una historia muy similar es la que puede contarse de otros países capitalistas avanzados. Estados Unidos es considerado normalmente como una de las economías más exitosas, el lugar donde se produjeron los <em>booms</em> de los años noventa del siglo XX y de la primera década del siglo actual, que originaron respectivamente las burbujas de las empresas <em>punto.com</em> y la del mercado inmobiliario, y también la economía que está experimentando aparentemente una recuperación después del colapso de la burbuja inmobiliaria. Dicho esto, el hecho de que la población trabajadora de este país esté pasando tantas dificultades es muy significativo. En los últimos años, en el Reino Unido se ha producido una fuerte caída de los índices salariales reales de los trabajadores No tiene nada de extraño, pues, que el descontento con la globalización esté cada vez más extendido entre los trabajadores de las economías metropolitanas, y dado que la izquierda no ha tenido hasta ahora un conocimiento adecuado de ello, el descontento está siendo explotado por la derecha. Fenómenos como el voto en el Brexit y la emergencia de Donald Trump se explican desde este punto de vista.</p>
<p>Lo que resulta inexplicable en el marco del debate que estamos teniendo hasta aquí, sin embargo, es el hecho de que la situación de los trabajadores ha empeorado incluso en una gran franja de los países del tercer mundo con los salarios bajos, entre los cuales la India es un buen ejemplo. Las pruebas más concluyentes en este sentido las proporcionan los datos sobre el consumo de alimentos básicos. Partiendo de los estudios realizados por el NSS en los períodos 1993-1994 y 2009-2010 , que corresponden en líneas generales al período de políticas neoliberales asociadas con la globalización, los porcentajes de la población rural total con una ingesta calórica de menos de 2200 calorías por persona y día (el “parámetro” que define la pobreza rural) de estos dos períodos anuales fue de un 58,6 y un 76 por ciento respectivamente. Los porcentajes de población urbana por debajo de las 2100 calorías por persona y día (el “parámetro” para definir la pobreza urbana) en estas dos fechas fueron de un 57 y un 73 por ciento respectivamente.</p>
<p>Tan sorprendente fue este incremento, especialmente durante un período en el que se suponía que la India estaba experimentando un crecimiento sin precedentes de su PIB, que el gobierno encargó un nuevo estudio al NSS para el período 2011-2012, durante el cual había habido una cosecha extraordinaria, con la idea de que las cifras de la ingesta calórica en el período 2009-2010, un año con una cosecha pobre, habían sido excepcionalmente bajas debido precisamente a esta escasez en la cosecha. Una vez completado el estudio, las cifras que arrojaba, aunque sin duda eran mejores que las del período 2009-2010, <em>todavía mostraban un notable incremento en los porcentajes de población que estaban por debajo de este umbral de ingesta calórica durante el período de la globalización</em>: en el caso de la población rural, el porcentaje era del 68 por ciento (comparado con el 58,5 por ciento de 1993-1994) y en el de la población urbana era de un 65 por ciento (comparado con el 57 por ciento de 1993-1994). Tanto la ingesta de calorías como la de proteínas per cápita en la población había sufrido un descenso durante el período estudiado.</p>
<p>Este incremento del déficit alimenticio se trató de explicar de diferentes formas, incluida la sugerencia de que tal vez era un indicio de que la gente estaba aprendiendo a diversificar su consumo, reduciendo el de comida en beneficio de otras cosas como la educación y la salud. Pero esta explicación era a todas luces falaz: en cualquier parte del mundo, a medida que los ingresos reales aumentan, la gente consume una mayor cantidad de cereales tanto <em>directa como indirectamente</em> (en forma de alimentos procesados y de productos animales en cuya elaboración entran los cereales como forraje). Así pues, el descubrimiento de que en la India se había producido un descenso real en el consumo de cereales en todos sus usos, y en consecuencia un descenso en la ingesta de calorías y proteínas durante el período de la globalización, indicaba claramente que los ingresos per cápita reales de los trabajadores, después de calcular la incidencia de la inflación, <em>especialmente la subida de precios que acompaña a la privatización de servicios esenciales como la educación y la salud, </em>estaban por término medio disminuyendo en vez de aumentar. Dicho de otro modo, un fenómeno similar al que se producía en los países capitalistas avanzados estaba teniendo también lugar en la India y en otros países del tercer mundo, lo que contradice el argumento presentado más arriba, hasta el punto de que son muy pocos ya los que creen que este sea un argumento correcto. ¿Cómo podemos explicar esta contradicción?</p>
<p><strong>LA PRESIÓN SOBRE LA PEQUEÑA PRODUCCIÓN</strong></p>
<p><img class="alignleft" src="http://www.elviejotopo.com/wp-content/uploads/2017/01/Cvjahz9XEAAd9Ms.jpg" alt="Globalización y trabajo" /></p>
<p>El argumento presentado más arriba suponía básicamente que la esencia de la globalización consiste en la transferencia de actividades económicas desde los países avanzados a las economías del tercer mundo, y que esta transferencia reduciría drásticamente las reservas de mano de obra del tercer mundo y provocaría una subida de salarios. Lo que no se decía es que la globalización también tiene otros efectos, incluido sobre todo una restricción de la pequeña producción por parte del sector capitalista. El resultado es que varios pequeños productores dejan sus ocupaciones tradicionales para emigrar a las ciudades en busca de empleo, lo que incrementa el ejército total de mano de obra a disposición del capitalismo. Esta migración, junto con el incremento natural de la población activa, no puede ser totalmente absorbida por el ejército laboral activo debido a que las políticas neoliberales asociadas a la globalización también llevan a la eliminación de todas las restricciones relativas al ritmo del cambio estructural y tecnológico, lo que aumenta el ritmo de crecimiento de la productividad del trabajo a expensas del crecimiento del empleo.</p>
<p>Se produce de este modo un círculo vicioso. En la medida en que aumenta la reserva de mano de obra respecto a la población activa, esto lleva a un estancamiento o incluso a una disminución en la media de salarios reales (y ciertamente a una disminución de los ingresos reales de los trabajadores, que es igual al índice salarial diario multiplicado por el número de días de empleo). El estancamiento o la disminución del salario real en una situación de mayor productividad laboral tienen como consecuencia un incremento en la tasa de excedentes en la producción. Dado que el superávit, incluso si suponemos que se realiza completamente (es decir, que no hay problemas de insuficiencia de demanda agregada) se gasta normalmente en artículos de consumo que generan menos empleo a nivel nacional que en artículos que se compran con los ingresos salariales, esta transferencia de los salarios a los excedentes tiene también el efecto de producir una contracción en el empleo y en consecuencia contribuye todavía más al incremento del tamaño relativo en las reservas de mano de obra, a una nueva transferencia de salarios a excedentes, y así sucesivamente.</p>
<p>Este círculo vicioso, que se intensifica todavía más cuando se produce una crisis (debido a que las reservas de mano de obra respecto a la población activa crecen todavía más) implica que el efecto de la globalización de agudizar la pobreza absoluta afecta también a los trabajadores de los países del tercer mundo y no se limita solo a los trabajadores metropolitanos, como pretenden los economistas liberales como Samuelson.</p>
<p>Afirmar esto no equivale a sugerir que todos los segmentos de la población activa se ven igual de adversamente afectados por la globalización. Obviamente, el segmento que disfruta de mayores oportunidades de empleo debido a la transferencia de actividades experimenta un incremento en su nivel de vida, y en la India este segmento consiste habitualmente en trabajadores cualificados del sector servicios, como los relacionados con las tecnologías de la información. Este incremento en el nivel de vida de un sector tiene a su vez efectos multiplicadores en el nivel de empleo de otros sectores, y así sucesivamente. Así, un segmento normalmente clasificado como de clase media y cuyo tamaño absoluto es bastante grande (pese a ser pequeño respecto al conjunto de la población activa), se vuelve partidario incondicional de la globalización. Dado que este segmento suele estar bien articulado y tiene un peso desproporcionadamente grande en los medios de comunicación y de creación de opinión pública, resulta un instrumento útil en manos de la oligarquía empresarial y financiera integrada en el proceso de la globalización para propagar sus efectos beneficiosos.</p>
<p>La mejora en las condiciones de un segmento de la clase media de la población activa, y su consiguiente apoyo a la globalización, se utiliza para crear la falsa impresión de que la globalización ha sido positiva para el pueblo indio en su conjunto. Un uso similar es el que hacen segmentos de la clase media en otros lugares del mundo que se han beneficiado <em>entre otras cosas </em>de la enorme “financiarización” que ha acompañado a la globalización. Todo esto ha generado un ruido que nos impide reconocer que la globalización ha tenido realmente como consecuencia un empeoramiento general de las condiciones de los trabajadores, tanto en los países avanzados como en los países en vías de desarrollo.</p>
<p><strong>Prabhat Patnaik</strong></p>
<p><strong><a href="http://peoplesdemocracy.in/2016/0710_pd/globalisation-and-world%E2%80%99s-working-people">Peoples Democracy</a></strong></p>
<p><strong>* Traducción de Josep Sarret para </strong><a href="http://www.elviejotopo.com/topoexpress/la-globalizacion-los-trabajadores-del-mundo/">El Viejo Topo</a></p>
<p>Fuente para piensaChile: <strong><a href="http://www.elciudadano.cl/2017/01/15/351508/la-globalizacion-y-los-trabajadores-del-mundo1/">El Ciudadano</a></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2017/03/18/la-globalizacion-los-trabajadores-del-mundo/">La globalización y los trabajadores del mundo</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2017/03/18/la-globalizacion-los-trabajadores-del-mundo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Sudor de sangre: la realidad de la minería en Brasil</title>
		<link>https://piensachile.com/2016/08/24/sudor-sangre-la-realidad-la-mineria-brasil/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2016/08/24/sudor-sangre-la-realidad-la-mineria-brasil/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Aug 2016 02:14:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mineria]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
		<category><![CDATA[explotación]]></category>
		<category><![CDATA[mineria]]></category>
		<category><![CDATA[precarizacion]]></category>
		<category><![CDATA[tercerizacion]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=30190</guid>

					<description><![CDATA[<p>“Es común para un trabajador, hoy, en la minería, estar más de diez años sin vacaciones, porque el contrato es de un año, vence, y él es contratado de nuevo por la misma o por otra empresa y pierde este derecho. No tiene ningún beneficio la tercerización”, dice Marta Freitas, Directora de la Secretaria de Salud de Minas Gerais.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/08/24/sudor-sangre-la-realidad-la-mineria-brasil/">Sudor de sangre: la realidad de la minería en Brasil</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div>
<p>Brasil de Fato / Resumen Latinoamericano</p>
<div>
<p><em>*Traducción del portugués al español: María Julia Giménez</em></p>
</div>
</div>
<div><i><img loading="lazy" class="CToWUd a6T aligncenter" tabindex="0" src="https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&amp;ik=a392129cd4&amp;view=fimg&amp;th=156bd54167e4eadf&amp;attid=0.0.1&amp;disp=emb&amp;realattid=ii_is9372yd0_156bd47f807e8b34&amp;attbid=ANGjdJ-7sSnKc6BJ-y6flMVsnUkzJ4Tk1Twv5hhq0CPyMFW9Hi4iSRdcAmwETI2pevhoPQ4UmZD-FTQykuzaWQtrWhAtXh9H_OjHLfQnMCPv-7agobdMwWROtfplqIo&amp;sz=w946-h610&amp;ats=1472089328367&amp;rm=156bd54167e4eadf&amp;zw&amp;atsh=1" width="541" height="351" /><br />
</i>La actividad minera es la que genera más muertes de trabajadores en Brasil, apuntan los datos del Ministerio de Trabajo y Empleo (MTE). Sumado a los casos de mutilación, muerte y enfermedad, los principales estados mineros en Brasil – Goiás, Minas Gerais y Pará – se tornaron los más peligrosos.</div>
<div>
<div>
<p>Del año 2000 al 2010, la Fundación Duprat y Figueiredo (Fundacentro) constató que el Indice Medio de Accidente General en Brasil fue del 8,66%. En Minas Gerais, por ejemplo,el indicador de accidentes en la actividad minera fue del 21,99%, casi tres veces mayor que la media nacional.</p>
<p>Para entender ese universo, Brasil de Fato recorrió los principales estados mineros de Brasil, donde actúan principalmente las empresas Vale, Anglo American y el grupo Votorantim, para conversar con trabajadores, averiguar la inconsistencia de los informes elaborados por estas empresas y verificar la inseguridad del trabajo en la minería.</p>
<p><strong>Pasar “diez años sin vacaciones” es condición común en la minería brasileña, dice el sindicato</strong></p>
<p>Por Márcio Zonta, especial para Brasil de Fato</p>
<p><img loading="lazy" class="CToWUd a6T aligncenter" tabindex="0" src="https://ci5.googleusercontent.com/proxy/eT7xp2b54_QxeIyIiTzyXb_Hm7Y2g7YUswSRVBYBLRxkyIubezXqdU_AEgl2oAQdqnZ05QYKrUhZgOMk2eOVKtT1Dkx7Lcr-D_7s_g_bPfpACevOVQG87dVhABZz8xUUDJA2wuJya8HkITWZnBhUnHjwm0FBex49VjmyIr9F2h10dlfxD4JgZ-VysUFlRiET7rMX7UxI3JUsQ9pCURN3d2HH-vkChKaUm3Noag=s0-d-e1-ft#https://trello-attachments.s3.amazonaws.com/577a5b69ecc230078936eb83/5184x3456/7989ebc3e5719868a0922b4143bc416e/Mineria-01-Foto-Cred-Marcelo-Cruz.jpg" alt="" width="694" height="463" /></p>
<p>La noche cae y se aproxima el fin del domingo en la ciudad de Conceição de Mato Dentro, en el interior del estado de Minas Gerais – región sudeste de Brasil. Rúbia Soares, de 34 años, abre la puerta que da al modesto hall de la casa, arregla sus cabellos y va hasta la calle, donde observa hacia su esquina a su derecha.</p>
<p>“Atrasado como siempre”, dice. “Si él no llega muy cansado, quiero ver si vamos a pasear con los niños. Él casi no tiene tiempo para nada”, murmura. Pasado cuarenta minutos de la espera en el portón, un muchacho delgado y de estatura mediana aparece por la esquina. Con pasos largos, llega rápidamente a la casa. “Hola, amor”, exclama a la mujer y se abrazan. “¿Podemos dar una vuelta hoy, ir a comer algo con los niños?”, pregunta Rúbia.</p>
<p>La respuesta viene de inmediato. “Sin condiciones, quiero tomar un baño y dormir”, dice Gilberto Mendes, de 41 años, demolido, después de una jornada de casi 12 horas de trabajo en la minería.</p>
<p>El cansancio de Gilberto no es para menos, él esta hace diez años sin vacaciones. Como siempre trabajó en empresas tecerizadoras que prestan servicios a las mineras de Minas Gerais – sobre todo para la Anglo Americana y la Vale – él consigue hacer contratos de trabajo de apenas un año, o un por más.</p>
<p>“Mis contratos no duran más de dos años, eso ya hace diez años. Vivo hace diez años, desde que ingresé en la minería, sólo para trabajar, nunca paré para tener un mes de descanso”, se queja Gilberto, cuando das las 9 de la noche del domingo, ya preparandose para dormir, después de un plato de fideos.</p>
<p>Actualmente, no Brasil existe un universo de tres millones de trabajadores en la minería. En situación laboral regularizada, 500 mil. Según los datos del Frente Sindical Mineral, la actividad abarca más de 1,5 millón de funcionarios tercerizados, .</p>
<p>En octubre del 2013, el Ministerio Público del Trabajo y Empleo (MTE) calificó como ilícita la tercerización de la empresa Tetra Tech para hacer la implantación del proyecto Minas-Rio, el mayor minero-ducto del mundo, ligando el municipio minero de Conceição de Mato Dentro a Rio de Janeiro.</p>
<p>El órgano entendió que los 435 trabajadores que trabajaban para la Tetra Tech desempeñaban “actividades-fin” [actividades que no están directamente ligadas a la producción central de la empresa], y deberían ser contratados directamente por la Anglo American. De ellos, 67 eran sometidos a condiciones análogas a la esclavitud.</p>
<p>“Es común para un trabajador, hoy, en la minería, estar más de diez años sin vacaciones, porque el contrato es de un año, vence, y él es contratado de nuevo por la misma o por otra empresa y pierde este derecho. No tiene ningún beneficio la tercerización”, dice Marta Freitas, Directora de la Secretaria de Salud de Minas Gerais.</p>
<p>La empresa Vale sigue el mismo ejemplo de la Anglo. Cuando era estatal, contaba con un cuadro de aproximadamente 30 mil trabajadores directos solamente en Minas Gerais. Después de la privatización, en 1997, durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (PSDB), el numero de trabajadores pasó los 100 mil que, en su gran mayoría, son tercerizados.</p>
<p>Consultada por Brasil de Fato, la Vale dijo que “no pude ser responsabilizada por las contrataciones y/o despidos de funcionarios de empresas contratadas para la ejecución de trabajos específicos. Esas personas son empleadas de esas empresas, no de la Vale”</p>
<p>La empresa también afirmó que “ejerce intensa fiscalización para garantizar que las empresas contratadas cumplan con todas sus obligaciones legales”, y que desconocen “que alguna empresa tercerizada esté adoptando prácticas irregulares en la contratación de mano de obra”.</p>
<p><strong>Precarización</strong></p>
<p>En los último cinco años, Jorge Luis Almeida, de 36 años, fue expulsado ocho veces de las empresas mineras tercerizadas de Minas Gerais, que prestan servicios para Samarco y Vale.</p>
<p>El hecho parece inusitado, pero es común en la región. Al procurar empleo en otras tercerizadas de las mismas empresas de minería, él consiguió nueva ocupación. En tres de esos despidos y recontrataciones por parte de tercerizadas, él continuó realizando el mismo servicio.</p>
<p>“Me despedían de una empresa, yo iba a procurar empleo en otra y era contratado para el mismo puesto del que había sido expulsado; sólo cambiaba el uniforme y el salario que siempre disminuía”, relata el trabajador.</p>
<p>Anízio Alves Teixeira, presidente de la Asociación de Trabajadores de la Minería (ATM), relata que los tercerizados migran constantemente de una empresa para otra desempeñando la misma función, pero con beneficios cada vez menores a cada recontratación.</p>
<p>“Los trabajadores de la minería van pasando de tercerizada en tercerizada, dentro de una gran empresa. Y siempre que él es expulsado, en el próximo empleo, el salario es menor, las condiciones de trabajo peores y con poquísimos derechos”, denuncia.</p>
<p>Para el sociólogo Tádzio Peters Coelho, investigador del grupo Política, Economía, Minería, Ambiente y Sociedad (PoEMAS) de la Universidad Federal de Juiz de Fora (UFJF), esa fue una de las estrategias de la minera Vale para aventurar la explotación de la clase trabajadora en el sector y aumentar lucros en los últimos años.</p>
<p>“La Vale expulsa a sus funcionarios y al otro día vuelve a trabajar vía tercerizada, pero sin los derechos que tenia como funcionario de la empresa”, critica.</p>
<p>La empresa minera, además, agrega que no está aumentando su nivel de tercerización. “Al contrario: algunas actividades que antes eran ejecutadas por terceros fueron primarizadas. Repudiamos cualquier acusación sobre el incumplimiento de la legislación laboral por parte de la Vale. Cumplimos rigurosamente nuestras obligaciones legales e invertimos en la calificación de nuestros empleados”.</p>
<p><strong>Muerte como consecuencia</strong></p>
<p>Los tercerizados también son los que más sufren con la letalidad del trabajo en las mineras. “Para cada diez muertes en la minería, ocho son tercerizados”, revela Anízio Teixeira.</p>
<p>En el mayor crimen ambiental de la historia de Brasil provocado por la empresa Samarco, tras la ruptura de la represa del Fundão que devastó parte del municipio de Mariana, en Minas Gerais, la mayoría de las víctimas fueron trabajadores tercerizados. De 14 muertos, 12 eran tercerizados.</p>
<p>Entre ellos estaban Aílton Martins dos Santos, de 43 años, que desde hacia dos meses trabajaba en el complejo de represa de la Samarco, tercerizado en la empresa Integral.</p>
<p>María Julia Andrade, de la coordinación nacional del Movimiento por la Soberanía Popular en la Minería (MAM), de Minas Gerais, clasifica lo ocurrido como un crimen. “Aílton, lamentablemente, fue víctima de la tragedia ocurrida el día 5 de noviembre del 2015. Tragedia que ya era anunciada y que, como evidencia de la investigación de la Policía Civil, puede ser encuadrada como un crimen doloso – cuando hay la intención de matar”, destaca.</p>
<p>Consultados para esta nota, las empresas Anglo American, Samarco y Tetra Tech no respondieron a las preguntas del Brasil de Fato.</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div>
<div>
<p><i>-El autor, Marcio Zonta, es periodista y luchador brasileño. Militante del Movimiento Sin Tierra &#8211; MST. Encargado del Frente de lucha Contra la Minería y por la Soberanía Popular de la Articulación Alba Movimientos. Fundador y miembro honorario del capítulo Perú de Alba Movimientos. </i></p>
<div></div>
</div>
</div>
<div></div>
</div>
<div>Fuente: <strong><a href="http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/07/04/especial-mineria-sudor-de-sangre-la-realidad-de-la-mineria-en-brasil/">Resumen Latinoamericano</a></strong></div>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/08/24/sudor-sangre-la-realidad-la-mineria-brasil/">Sudor de sangre: la realidad de la minería en Brasil</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2016/08/24/sudor-sangre-la-realidad-la-mineria-brasil/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
