<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>paises subdesarrollados &#8211; piensaChile</title>
	<atom:link href="https://piensachile.com/tag/paises-subdesarrollados/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://piensachile.com</link>
	<description>Tu ventana libre...</description>
	<lastBuildDate>Sun, 22 Oct 2023 21:12:17 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.8.15</generator>

<image>
	<url>https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/03/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>paises subdesarrollados &#8211; piensaChile</title>
	<link>https://piensachile.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Presidente Allende, UNCTAD III: «Nosotros, los pueblos pobres, subsidiamos con nuestros recursos y nuestro trabajo la prosperidad de los pueblos ricos.»</title>
		<link>https://piensachile.com/2023/10/22/presidente-allende-unctad-iii-nosotros-los-pueblos-pobres-subsidiamos-con-nuestros-recursos-y-nuestro-trabajo-la-prosperidad-de-los-pueblos-ricos/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2023/10/22/presidente-allende-unctad-iii-nosotros-los-pueblos-pobres-subsidiamos-con-nuestros-recursos-y-nuestro-trabajo-la-prosperidad-de-los-pueblos-ricos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Oct 2023 21:12:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollo]]></category>
		<category><![CDATA[Imperialismo]]></category>
		<category><![CDATA[dependencia]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo]]></category>
		<category><![CDATA[paises subdesarrollados]]></category>
		<category><![CDATA[presidente salvador allende gossens]]></category>
		<category><![CDATA[tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[unctad iii]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://piensachile.com/?p=86046</guid>

					<description><![CDATA[<p>"No menos importante ha sido la alienación de la conciencia nacional. Ésta ha absorbido una visión del mundo elaborada en los grandes centros de dominación y presentada con pretensión científica como explicación de nuestro atraso. Atribuye a supuestos factores naturales, como el clima, la raza, o la mezcla de razas, o el arraigo a tradiciones culturales autóctonas, la razón de un inevitable estancamiento de los continentes en desarrollo."</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2023/10/22/presidente-allende-unctad-iii-nosotros-los-pueblos-pobres-subsidiamos-con-nuestros-recursos-y-nuestro-trabajo-la-prosperidad-de-los-pueblos-ricos/">Presidente Allende, UNCTAD III: «Nosotros, los pueblos pobres, subsidiamos con nuestros recursos y nuestro trabajo la prosperidad de los pueblos ricos.»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>22 de octubre de 2023</p>
<h3>El desarrollo del tercer mundo y las relaciones internacionales.</h3>
<p>Discurso inaugural en la Tercera Conferencia Mundial de Comercio y Desarrollo, Santiago</p>
<p class="information"><span class="info">Pronunciado:</span> El 13 de abril de 1972.</p>
<p>Señoras y señores participantes en la Tercera Conferencia Mundial de Comercio y Desarrollo:</p>
<p>El pueblo y el Gobierno de Chile agradecen por mi intermedio el gran honor que se nos hace al reunirse en Santiago la Tercera Conferencia Mundial de Comercio y Desarrollo.</p>
<p>Particularmente porque discutirá el problema más grave del mundo: la condición sub-humana en que vive más de la mitad de sus habitantes. Ustedes han sido convocados para corregir la injusta división internacional del trabajo, basado en un concepto deshumanizado del hombre.</p>
<p>La presencia de tantos dirigentes de la economía mundial, venidos de todas las latitudes, entre ellos ministros y altos funcionarios, hace este honor aún más significativo. Es alentador que se encuentren aquí representadas todas las organizaciones del sistema de Naciones Unidas, de las entidades de diversos gobiernos y no gubernamentales interesados en los problemas del desarrollo, y los medios de difusión de los cinco continentes.</p>
<p>Acompañado por los representantes del pueblo chileno, que concurren a este acto: los señores Presidentes del Senado, del poder judicial, de la Cámara de Diputados, los compañeros ministros de Estado, parlamentarios y autoridades civiles, militares y eclesiásticas, acompañado -representando al pueblo- por los trabajadores y estudiantes.</p>
<p>Es por ello que a nombre de este pueblo y sus representantes que concurren a este acto, extiendo a nuestros huéspedes una muy calurosa bienvenida. Les deseo grata permanencia en esta tierra que les acoge con fraternal amistad y explicable expectación. Saludo, con deferencia, al cuerpo diplomático residente.</p>
<p>Saludo en la III UNCTAD a la asamblea de la comunidad mundial de naciones, de hecho casi toda la humanidad. Lamentamos que su universalidad todavía no sea total. Para nosotros, los pueblos del Tercer Mundo, la UNCTAD debe constituir el principal y el más efectivo de los instrumentos para negociar con las naciones desarrolladas.</p>
<p>La Conferencia que hoy se inicia tiene como misión fundamental sustituir un orden económico-comercial caduco y profundamente injusto por uno equitativo que se funde en un nuevo concepto del hombre y de su dignidad, y reformular una división internacional del trabajo intolerable para los países retrasados, porque detiene su progreso, mientras favorece únicamente a las naciones opulentas.</p>
<p>Para nuestros países esta es una prueba suprema. No podemos seguir aceptando con el nombre de cooperación internacional para el desarrollo un pobre remedo de lo que concibió la Carta de las Naciones Unidas. Los resultados de la Conferencia nos dirán si los compromisos asumidos en la estrategia internacional para el segundo decenio respondieron a una auténtica voluntad política o fueron sólo un expediente dilatorio.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14px;">Nosotros, los pueblos pobres, subsidiamos con nuestros recursos y nuestro trabajo la prosperidad de los pueblos ricos.</span></p>
</blockquote>
<p>Para que los análisis y decisiones de la III UNCTAD sean realistas y relevantes hay que afrontar el mundo tal cual es, defendiéndonos de ilusiones y mistificaciones, pero abriendo la imaginación y la creatividad a soluciones nuevas de nuestros viejos problemas.</p>
<p><strong>La primera constatación</strong> es que nuestra comunidad no es homogénea, sino fragmentada en pueblos que se han hecho ricos y pueblos que se han quedado pobres. Más importante aún es reconocer que, incluso entre los pueblos pobres, hay por desgracia países todavía más pobres, y hay también muchos en condiciones insoportables: potencias foráneas dominan su economía, el extranjero ocupa todo o parte de su territorio, padecen todavía del yugo colonial, o tiene la mayoría de su población sometida a la violencia, al racismo, al apartheid. Peor aún: en muchos de nuestros países hay profundas diferencias sociales que aplastan a las grandes mayorías, beneficiando a reducidos grupos de privilegiados.</p>
<p><strong>La segunda comprobación</strong> es que nosotros, los pueblos pobres, subsidiamos con nuestros recursos y nuestro trabajo la prosperidad de los pueblos ricos.</p>
<p>Es evidente la validez de lo declarado por los ministros del Tercer Mundo en Lima: la participación de nuestros países en el comercio mundial ha descendido entre 1960 y 1969 del 21,3 al 17,6%. Nuestro ingreso per cápita en el mismo período aumentó sólo en 40 dólares, mientras en las naciones opulentas subía en 650.</p>
<p>El flujo y reflujo del capital extranjero al Tercer Mundo nos significó en los últimos veinte años una pérdida neta de mucho más de 100.000 millones de dólares, además de dejarnos una deuda pública cercana a los 70.000 millones de dólares.</p>
<p>Las inversiones directas de capital extranjero, presentadas frecuentemente como un mecanismo de progreso, se revelaron casi siempre negativas. Así América Latina, según datos de la Organización de Estados Americanos, entre 1950 y 1967, recibió 3.900 millones de dólares y entregó 12.800 millones de dólares. Pagamos cuatro dólares por cada dólar recibido.</p>
<p><strong>Una tercera constatación:</strong> este orden económico-financiero-comercial tan perjudicial para el Tercer Mundo, precisamente por ser tan ventajoso para los países opulentos, es defendido por la mayor parte de éstos con infatigable tenacidad, con su poderío económico, con su influencia cultural y, en algunas ocasiones, por potencias, a través de casi irresistibles presiones, a través de intervenciones armadas que violan todos los compromisos asumidos en la Carta de las Naciones Unidas.</p>
<p>Otro hecho de trascendencia innegable que atraviesa y engloba las relaciones económicas internacionales y que burla en la práctica los acuerdos entre gobiernos, es la expansión de las grandes compañías transnacionales.</p>
<p>En medios económicos y aun en conferencias como ésta, suelen barajarse hechos y cifras de comercio y crecimiento, sin medir realmente cómo ellas afectan al hombre, cómo afectan sus derechos fundamentales, cómo atentan contra el mismo derecho a la vida, que implica el derecho a la plena expansión de su personalidad. El ser humano debe ser sujeto y fin de toda política de desarrollo y de toda colaboración internacional. Concepto que debe estar presente en cada discusión, en cada decisión, en cada acto de política que pretenda fomentar el progreso, tanto en el plano nacional como en el multilateral.</p>
<p>Si se perpetúa el actual estado de cosas, 15% de los habitantes del Tercer Mundo está condenado a morir de hambre. Como además la atención médico-sanitaria es deficiente, la expectativa de vida es casi la mitad que en los países industrializados y una gran parte de los habitantes nunca contribuirá al progreso del pensamiento y de la creación. Puedo repetir aquí lo que nuestro pueblo dolorosamente sabe. En Chile, país de 10 millones de habitantes y donde ha existido un nivel alimenticio, sanitario y educacional superior al término medio de los países en desarrollo, hay 600.000 niños -hijos de chilenos, niños del pueblo- que por falta de proteínas en los primeros ocho meses de su vida, jamás alcanzarán el pleno vigor mental que genéticamente les habría correspondido.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14px;">No menos importante ha sido la alienación de la conciencia nacional. Ésta ha absorbido una visión del mundo elaborada en los grandes centros de dominación y presentada con pretensión científica como explicación de nuestro atraso. Atribuye a supuestos factores naturales, como el clima, la raza, o la mezcla de razas, o el arraigo a tradiciones culturales autóctonas, la razón de un inevitable estancamiento de los continentes en desarrollo.</span></p>
</blockquote>
<p>Hay más de 700 millones de analfabetos en Asia, África y América Latina y otros tantos millones no han pasado de la educación básica. El déficit de viviendas es tan colosal que sólo en Asia hay 250 millones de habitantes sin techo apropiado. Cifras proporcionales se comprueban en África y América Latina. El desempleo y el subempleo alcanzan cifras pavorosas y siguen aumentando. En América Latina, por ejemplo, el 50% de la población activa está cesante o tiene una desocupación disfrazada, cuya remuneración, particularmente en el campo, está muy por debajo de las necesidades vitales. Esto es lógica consecuencia de un hecho conocido: las naciones en desarrollo que concentran el 60% de la población mundial, disponen de sólo el 12% del producto bruto. Hay algunas decenas de países cuyo ingreso per cápita no pasa de 100 dólares al año, mientras en varios otros es cerca de 3.000 y en Estados Unidos llega a 4.240 dólares per cápita.</p>
<p>Unos tienen como expectativa medios de vida que todo les permite. Otros nacen para morir, inevitablemente, de hambre. E incluso, en medio de la abundancia, hay millones que sufren una vida discriminada y miserable.</p>
<p>Corresponde a nosotros, los pueblos postergados, luchar sin desmayo por transformar esta vieja estructura económica anti-igualitaria, deshumanizada, por una nueva, no sólo más justa para todos sino capaz de compensar la explotación secular de que hemos sido objeto.</p>
<p>Cabe preguntarse si nosotros, los pueblos pobres, podemos hacer frente a este desafío a partir de la situación de dominación o de dependencia en que nos encontramos. Debemos reconocer viejas debilidades nuestras, de distinto orden, que contribuyeron considerablemente a perpetuar las formas de intercambio desigual que condujeron a una trayectoria de los pueblos también desigual.</p>
<p>Por ejemplo, la convivencia de ciertos grupos dominantes nacionales con los factores causantes del atraso. Su propia prosperidad se basaba, precisamente, en su papel de agentes de la explotación foránea.</p>
<p>No menos importante ha sido la alienación de la conciencia nacional. Ésta ha absorbido una visión del mundo elaborada en los grandes centros de dominación y presentada con pretensión científica como explicación de nuestro atraso. Atribuye a supuestos factores naturales, como el clima, la raza, o la mezcla de razas, o el arraigo a tradiciones culturales autóctonas, la razón de un inevitable estancamiento de los continentes en desarrollo. Pero no se ocuparon de los verdaderos causantes del retardo, como la explotación colonial y neocolonial foránea.</p>
<p>Otra culpa nuestra que debemos mencionar es que el Tercer Mundo no ha logrado todavía la unidad total, respaldada sin reservas por cada uno de nuestros países.</p>
<p>La superación de estos errores debe tener prioridad. En el mismo sentido se expresan la Carta de Argel y la Declaración de Lima de los 77.</p>
<p>Los gobiernos de los países del Tercer Mundo han formulado ahora una filosofía mucho más consciente y acorde con la realidad de hoy. Así la Declaración de Lima, junto con reiterar la enfática afirmación de la Carta de Argel de que la responsabilidad primordial de nuestro desarrollo nos incumbe a nosotros mismos, certificó el compromiso de sus firmantes de efectuar las reformas necesarias en sus estructuras económicas y sociales, para movilizar plenamente sus recursos básicos y asegurar la participación de sus pueblos en el proceso y en los beneficios del crecimiento. Condenó, asimismo, toda forma de dependencia que pudiera agravar el subdesarrollo.</p>
<p>En Chile, no sólo apoyamos sino que practicamos plenamente esta filosofía. Lo hacemos con profunda convicción, de acuerdo con nuestra realidad socioeconómica y política.</p>
<p>El pueblo y el Gobierno están comprometidos en un proceso histórico para cambiar de manera fundamental y revolucionaria la estructura de la sociedad chilena. Queremos echar las bases de una nueva, que ofrezca a todos sus hijos igualdad social, bienestar, libertad y dignidad.</p>
<p>La experiencia, muchas veces dura, nos ha demostrado que para satisfacer las necesidades de nuestro pueblo y para proporcionar a cada uno los medios que le garanticen una vida plena, era indispensable superar el régimen capitalista dependiente y avanzar por un nuevo camino.</p>
<p>Ese nuevo camino es el socialismo que empezamos a construir.</p>
<p>Consecuentes con lo que han sido nuestra historia y tradición, estamos realizando esta transformación revolucionaria profundizando el régimen democrático, respetando el pluralismo de nuestra organización política, dentro del orden legal y con los instrumentos jurídicos que el país se ha dado; no sólo manteniendo sino ampliando las libertades cívicas y sociales, individuales y colectivas.</p>
<p>En esta nación no hay un solo preso político, ni la menor limitación a la expresión oral o escrita.</p>
<p>Todos los cultos y creencias son practicadas en la más irrestricta libertad y ante el mayor respeto.</p>
<p>En esta nación pueden -porque el derecho y la Constitución se lo otorgan- manifestar su protesta o desfilar las fuerzas opositoras, basada, precisamente, esta actitud en el fundamento jurídico.</p>
<p>Y el Gobierno garantiza ese derecho a través de la fuerza pública que de él depende.</p>
<p>Nuestro proceso de cambios ha sido iniciado en un régimen multipartidista; en un avanzado Estado de derecho y con un sistema judicial absolutamente independiente de los otros poderes del Estado; en el Parlamento, la oposición es mayoría.</p>
<p>Al desatar en el sistema económico fuerzas dinámicas antes frustradas, nos proponemos superar el modelo tradicional de crecimiento que se basaba, casi exclusivamente, en el aumento de las exportaciones y en la sustitución de importaciones. Nuestra estrategia implica dar prioridad al consumo popular y confiar en las posibilidades del mercado interno. No propiciamos la autarquía económica, sino el aprovechamiento del vasto potencial que representan como agentes activos nuestro pueblo y nuestros recursos.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14px;"> las compañías cupríferas, no obstante tener en nuestro país sólo 17% de sus inversiones totales mundiales, obtuvo en Chile el 79% de sus beneficios.</span></p>
</blockquote>
<p>La recuperación por el país de sus riquezas básicas ha constituido un objetivo principal del Gobierno que presido.</p>
<p>Hemos nacionalizado el hierro, el acero, el carbón y el salitre, que pertenecen hoy al pueblo chileno.</p>
<p>Nacionalizamos el cobre a través de una reforma constitucional, aprobada por la unanimidad de un Parlamento en que el Gobierno no tiene mayoría.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14px;">hace 42 años las compañías que explotaban el cobre hicieron en Chile una inversión inicial de 30 millones de dólares. Sin internar después nuevos capitales, retiraron desde entonces más de 4.000 millones de dólares</span></p>
</blockquote>
<p>Nos hicimos cargo de la industria del cobre y hemos logrado una alta producción, venciendo enormes dificultades técnicas y administrativas y superando deficiencias graves en que incurrieron quienes usufructuaron de estos minerales.</p>
<p>La recuperación de nuestras riquezas básicas nos permitirá ahora utilizar en nuestro propio beneficio los excedentes que antes enviaban al extranjero las compañías foráneas.</p>
<p>Mejoraremos así nuestra balanza de pagos.</p>
<p>La nacionalización del cobre era ineludible e impostergable. Para apreciar el daño que se provocaba a nuestra economía, basta decir algunas cifras: según valor de sus libros, hace 42 años las compañías que explotaban el cobre hicieron en Chile una inversión inicial de 30 millones de dólares. Sin internar después nuevos capitales, retiraron desde entonces más de 4.000 millones de dólares, enorme suma casi equivalente a nuestra deuda externa actual.</p>
<p>Además, nos dejaron compromisos crediticios por más de 700 millones de dólares que el Estado tendrá que cancelar. Según su balance de 1968 una de las compañías cupríferas, no obstante tener en nuestro país sólo 17% de sus inversiones totales mundiales, obtuvo en Chile el 79% de sus beneficios.</p>
<p>Contaré solamente otros dos aspectos de la gestión económico-social de mi Gobierno: uno es la profunda y amplia redistribución del ingreso, y el otro, la aceleración de la Reforma Agraria, cuya meta es que a fines de este año no quede un solo latifundio en nuestra tierra. Esta reforma incluye una línea dinámica y realista del desarrollo agropecuario. Así esperamos resolver, en cortos años, el déficit de alimentos que hoy nos obliga a importarlos por más de 300 millones de dólares, suma desproporcionada a nuestros recursos.</p>
<p>Hemos complementado todo el quehacer nacional con una decidida política de integración económica con los países de América Latina. El Pacto Andino (integrado por Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú) es un vivo ejemplo de las enormes posibilidades de colaboración que existen entre países subdesarrollados cuando hay una sólida voluntad política para actuar.</p>
<p>En menos de tres años hemos triplicado el comercio mutuo y estamos aplicando mecanismos para coordinar la estrategia económica de cada país. Hemos acordado un tratamiento común a la inversión extranjera, que elimina la competencia suicida para captar recursos externos y corrige prácticas injustas que se vienen repitiendo desde hace mucho tiempo. Tenemos plena certeza de que una integración entre países como los nuestros no puede resultar únicamente del juego mecánico de las fuerzas del mercado; deben planificarse conjuntamente los sectores más fundamentales de la economía definiéndose así las producciones a cada país.</p>
<p>El Pacto Andino, auténticamente latinoamericano, tiene trascendencia no sólo por el pragmatismo técnico con que estamos enfrentando los problemas como surgen, sino también porque estamos realizando una experiencia autóctona de integración, basada en el más absoluto respeto al pluralismo ideológico, al legítimo derecho que cada país tiene de adoptar las estructuras internas que estime más convenientes.</p>
<p>La tarea asignada a la III UNCTAD es diseñar nuevas estructuras económicas y comerciales precisamente porque aquellas establecidas en la postguerra, que perjudican duramente a los países en desarrollo, se están derrumbando y desaparecerán.</p>
<p>Las concepciones de Bretton Woods y de La Habana, que dieron vida al Banco Mundial, al Fondo Monetario y al GATT, se caracterizaron por sistemas monetarios, de intercambio comercial y de financiamiento para el desarrollo, fundados en la dominación y en el interés de unos pocos países.</p>
<p>Evolucionaron en la expectativa de una guerra -considerada inevitable entre los países industriales de occidente y el mundo socialista. Como siempre, el interés económico y el interés político se combinaron para someter a los países del Tercer Mundo.</p>
<p>Dichos sistemas fijaron las reglas del juego del intercambio comercial. Cerraron mercados a los productos del Tercer Mundo, a través de barreras tarifarías y no arancelarias, de sus propias estructuras de producción y distribución, antieconómicas e injustas.</p>
<p>Crearon nocivos sistemas de financiamiento. Además, en el transporte marítimo fijaron prácticas y normas, decidieron el valor de los fletes y así obtuvieron un virtual monopolio de la carga. Dejaron también al Tercer Mundo al margen del avance científico y nos exportaron una tecnología que muchas veces constituyó un medio de alienación cultural y de incremento de la dependencia. Las naciones pobres no podemos tolerar que continúe esta situación.</p>
<p>Por otra parte, las concepciones de Bretton Woods y de La Habana fueron incapaces de elevar el nivel de vida de más de la mitad de la humanidad, y ni siquiera capaces de mantener la estabilidad económica y monetaria de sus propios acreedores, como lo evidenció la crisis del dólar que precipitó el derrumbe.</p>
<p>Desde la II UNCTAD en Nueva Delhi, que tanto decepcionó a los países en desarrollo, los acontecimientos han cambiado todo el cuadro político y económico del mundo y hay ahora mejores perspectivas.</p>
<p>Es evidente para todos que las concepciones financieras de la postguerra se desmoronan; que los centros nuevos o robustecidos de poder político y económico provocan contradicciones notorias entre los propios países industrializados. Se impuso finalmente la coexistencia entre las naciones capitalistas y socialistas. Y después de veinte años de injusticia y atropello del derecho internacional, ha terminado la exclusión de la República Popular China de la comunidad mundial.</p>
<p>Por otra parte, en nuestros países se va creando una resistencia cada vez más fuerte a la dominación imperialista y también a la dominación clasista interna, un sano nacionalismo adquiere renovado vigor. Se abren algunas posibilidades, todavía larvadas, aunque promisorias, de que los esfuerzos de auto superación de las naciones atrasadas se realicen bajo menor presión externa y a un costo social menos penoso. Entre éstas se cuenta la toma de conciencia de los pueblos pobres sobre los factores causales de su atraso. En ocasiones, este convencimiento es tan profundo que ninguna potencia extranjera y ningún grupo privilegiado nativo pueden ya doblegarlo, como lo demuestra el heroísmo invencible de Vietnam. Pocos osan aun pretender que todas las naciones del mundo sigan los mismos modelos de formación económico-social. Se hace compulsivo, en cambio, el respeto recíproco que posibilita la convivencia y el intercambio entre naciones de sistemas sociopolíticos distintos. Hoy surgen posibilidades concretas de construir formas nuevas de intercambio económico internacional, que por fin abran posibilidades de equitativa cooperación entre pueblos ricos y pueblos pobres.</p>
<p>Estas perspectivas alentadoras reposan en dos hechos: por un lado, las decisiones que afectan sustancialmente al destino de la humanidad son cada día más influidas por la opinión mundial, incluyendo la de los países partidarios del status quo. Por otro lado, surgen condiciones que tornan ventajoso para las propias naciones centrales (aunque no para todas sus empresas) establecer, en el plano específicamente económico, nuevas formas de relación con las naciones periféricas.</p>
<p>Evidentemente, todavía no hay una retirada general de las fuerzas restrictivas. Las nuevas esperanzas que prometen libertarnos pueden conducir a nuevas formas de colonialismo. Se concretarán en un sentido u otro según sea nuestra lucidez y capacidad de acción. De ahí la extraordinaria importancia y oportunidad de esta III UNCTAD.</p>
<p>En efecto, tal como en el siglo pasado las fuerzas desencadenadas por la revolución industrial transformaron los modos de ser, de vivir y de pensar de todos los pueblos, hoy día recorre el mundo una ola de renovaciones técnico-científicas con el poder de operar cambios todavía más radicales, entrando en contradicción con los sistemas sociales preexistentes.</p>
<p>Debemos evitar que el avance de la ciencia y de sus aplicaciones, al operar bajo el condicionamiento de estructuras sociales y políticas rígidas -tanto internacionales como nacionales-, conspire contra la liberación humana. Sabemos que la revolución industrial, y la ola de transformaciones que trajo consigo, representaron para muchos pueblos el mero tránsito de la condición colonial a la neocolonial, y, para otros, la colonización directa. Por ejemplo, el sistema internacional de telecomunicaciones implica un peligro formidable. Está en su 75% en manos de los países desarrollados de Occidente; más del 60% de ese 75% es controlado por los grandes consorcios norteamericanos.</p>
<p>Quiero decirle a usted, señor secretario general, y a ustedes, señores delegados, que en menos de diez años penetrarán a nuestras instituciones comunitarias y a nuestros hogares, dirigidas desde el extranjero por satélites de gran poder transmisor, una información y una publicidad que, si no se contrarrestan con medidas oportunas, sólo aumentarán nuestra dependencia y destruirán nuestros valores culturales. Este peligro debe ser conjurado por la comunidad internacional que debe exigir control por las Naciones Unidas.</p>
<p>Igualmente, cabe considerar como una perspectiva más favorable las contradicciones, cada vez más evidentes, entre los intereses públicos de las naciones ricas (aquellos que verdaderamente benefician a sus pueblos) y los intereses privados de sus grandes corporaciones internacionales. En efecto, el costo global militar, económico, social y político de operar a través de empresas transnacionales excede a lo que ellas aportan a las economías centrales y tiende a ser cada vez más oneroso para los contribuyentes.</p>
<p>Consideremos además la acción expoliadora de estos consorcios y su poderosa influencia corruptora sobre las instituciones públicas tanto de las naciones ricas como de las naciones pobres. Los pueblos se resisten a esta explotación, y exigen que los gobiernos interesados cesen de entregar parte de su política económica exterior a las empresas privadas, que se atribuyen el papel de agentes impulsores del progreso de las naciones pobres, y se han convertido en una fuerza supranacional que amenaza tornarse incontrolable.</p>
<p>Esta realidad, que nadie puede negar, tiene profundas consecuencias para el quehacer de esta Conferencia. Corremos el grave riesgo de que aun cuando lleguemos a entendimientos satisfactorios entre los representantes de estados soberanos, las medidas que acordemos no tengan efectos reales, por cuanto estas compañías manejan de hecho, en silencio y conforme a sus intereses, la aplicación práctica de los acuerdos.</p>
<p>Ellas tienen sus objetivos, sus políticas comerciales, sus políticas navieras, sus políticas de inversiones, sus políticas de integración económicas, su propia visión de las cosas, su propia acción, su propio mundo.</p>
<p>En los foros internacionales estamos discutiendo los elementos visibles de la estructura de dependencia del Tercer Mundo, mientras pasan a nuestro lado, invisibles como los tres cuartos sumergidos de un “iceberg”, las raíces condicionantes de esta situación.</p>
<p>La UNCTAD debe estudiar muy seriamente esta amenaza. Esta flagrante intervención de los asuntos internos de los estados es más grave, más sutil y peligrosa que la de los gobiernos mismos condenada por la Carta de las Naciones Unidas. Han llegado a pretender alterar la normalidad institucional de otras naciones, desatar campañas de dimensiones globales para desprestigiar a un gobierno, provocar contra él un boicot internacional y sabotear sus relaciones económicas con el exterior. Casos recientes y bien conocidos, que han escandalizado al mundo y que nos afectan tan directamente, constituyen una voz de alarma para la comunidad internacional que está imperiosamente obligada a reaccionar con vigor.</p>
<p>Deseo ocuparme ahora de otros problemas. Son ustedes, señores representantes, quienes plantearán las soluciones que consideren adecuadas. Existe una abundante documentación preparada por las Naciones Unidas, y muy particularmente la Declaración, Principios y Programa de Acción de Lima. Esta carta constituye la posición unificada por los ministros de los 96 países en desarrollo, que representa la abrumadora mayoría de la humanidad, de sus esperanzas y aspiraciones conjuntas, que debería suscitar las respuestas positivas que desde largo tiempo se esperan de la comunidad internacional y especialmente de los pueblos y gobiernos de los países desarrollados.</p>
<p>Corresponderá a ustedes, señores delegados, atender todas las justas demandas que el programa de acción contiene.</p>
<p>Todas ellas son de importancia vital. Singularizo los problemas de los productos básicos porque interesan fundamentalmente a la gran mayoría de los participantes.</p>
<p>Por mi parte, sólo quiero exponer a esta asamblea algunas de mis preocupaciones como jefe de Estado de una nación del Tercer Mundo respecto a ciertos problemas del temario.</p>
<p>Las respuestas de todos los países industrializados no pueden ser iguales. Sus recursos y medios de acción son diferentes. Tampoco han tenido la misma responsabilidad de crear y mantener el orden internacional actual. Por ejemplo, ni los países socialistas ni todos los países pequeños y medianos han contribuido a generar esta irracional división del trabajo.</p>
<p><strong>Las reformas de los sistemas monetario y comercial</strong></p>
<p><span style="font-size: 14px;"><strong>La primera de mis preocupaciones</strong></span> es el peligro de que la reestructuración de los sistemas monetario y comercial internacionales se lleve a cabo, nuevamente, sin la plena y efectiva participación de los países del Tercer Mundo.</p>
<p>En relación al sistema monetario, particularmente desde la crisis de agosto pasado, los países en desarrollo han hecho valer su protesta en todos los foros, mundiales y regionales. No les cabía responsabilidad alguna en la crisis de mecanismos monetarios y comerciales manejados sin su injerencia. Han sostenido, insistentemente, que la reforma monetaria debe ser elaborada con la concurrencia de todos los países del mundo; que debe fundarse en un concepto más dinámico del comercio mundial; que debe reconocer las nuevas necesidades de los países en desarrollo, y que nunca más debe ser manejada exclusivamente por unos pocos países privilegiados.</p>
<p>Es vital que la Conferencia afirme, sin vacilaciones y sin reservas, estos objetivos.</p>
<p>Es cierto que los detalles de un nuevo sistema pueden complementarse en otros foros más especializados. Pero es tal la conexión de los problemas monetarios con las relaciones comerciales y de desarrollo, como se evidenció en la crisis de agosto pasado, que la UNCTAD tiene la obligación de discutir a fondo esta materia y velar porque el nuevo sistema monetario, estudiado, preparado y manejado por toda la comunidad internacional, sirva también para financiar el desarrollo de los países del Tercer Mundo, a la par que a la expansión del comercio mundial.</p>
<p>En lo que toca a la indispensable reforma comercial, hay hechos que nos alarman. Hace pocas semanas Estados Unidos y Japón, por una parte, y Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea, por la otra, enviaron sendos memorandos al GATT, es decir, al Acuerdo General de Tarifas y Comercio. Estos dos documentos, casi idénticos, declaran que los patrocinantes se comprometen a iniciar y apoyar activamente la realización de acuerdos integrales en el seno del GATT a partir de 1973, con miras a liberar y expandir el comercio internacional. Agregan que persiguen, además, mejorar el nivel de vida de todos los pueblos -lo que puede ser logrado-, entre otros métodos, “a través del desmantelamiento progresivo de los obstáculos al comercio”, y procurando mejorar el marco inter nacional dentro del cual se realiza el intercambio. Naturalmente, es satisfactorio que tres grandes centros de poder decidan revisar a fondo las relaciones económicas internacionales, teniendo en cuenta el mejoramiento en los niveles de vida de todos los pueblos. También es plausible que mencionen la necesidad de reorientar la política comercial a través de acuerdos internacionales o regionales que tiendan a la organización de los mercados. Pero no se nos escapa que liberar el comercio entre los países industrializados de Occidente borra de una plumada las ventajas del sistema general de preferencias para los países en desarrollo.</p>
<p>Y lo que más nos inquieta es que las tres grandes potencias económicas pretendan realizar esta política, no a través de UNCTAD, sino del GATT. Éste se preocupa fundamentalmente de los intereses de los países poderosos; no tiene ligazón seria con las Naciones Unidas ni está obligado a orientarse por sus principios, y su composición choca con el concepto de participación universal.</p>
<p>Pienso que los países desarrollados deben poner fin a estos continuos embates contra UNCTAD. Ésta constituye el foro más representativo de la comunidad mundial y ofrece oportunidades excepcionales para negociar las grandes cuestiones económicas y comerciales en un pie de igualdad jurídica. Por el contrario, los países en desarrollo hemos propuesto perfeccionar la actual institución y ampliar su mandato. Es urgente que UNCTAD complete su autonomía y se convierta en un organismo especializado del sistema de Naciones Unidas para que actúe con mayor libertad de acción, con mayor influencia, con mayor capacidad en la solución de los problemas cruciales que son de su competencia. Nosotros, pueblos del Tercer Mundo, que no supimos hablar en Bretton Woods ni en las reuniones posteriores que diseñaron el sistema financiero vigente, nosotros, que hoy no participamos en las decisiones del Grupo de los Diez sobre la estrategia financiera de los intereses de las grandes potencias occidentales; nosotros, que no tenemos voz en los debates sobre la reestructuración del sistema monetario mundial; nosotros necesitamos un instrumento eficaz, que defienda nuestros intereses amenazados. Por ahora este instrumento sólo puede ser la propia UNCTAD, convertida en una organización permanente.</p>
<p><strong>Las excesivas cargas que impone el endeudamiento de los países en desarrollo</strong></p>
<p><strong><span style="font-size: 14px;">Mi segunda preocupación</span></strong> se refiere a la deuda externa. Los países en desarrollo ya debemos más de 70.000 millones de dólares, aunque hayamos contribuido a la prosperidad de los pueblos ricos desde siempre, y más todavía en las últimas décadas.</p>
<p>Las deudas externas contraídas, en gran parte, para compensar los perjuicios de un injusto intercambio comercial, fiara costear el establecimiento de empresas extranjeras en nuestro territorio, para hacer frente a las especulaciones con nuestras reservas, constituyen uno de los principales obstáculos al progreso del Tercer Mundo. Ya el documento de Lima y la resolución número 2.807 de la última Asamblea General de las Naciones Unidas, se preocuparon del endeudamiento. Esta última resolución consideró, entre otras cosas, las cargas cada día más pesadas que imponen al Tercer Mundo los servicios de las deudas, el debilitamiento de la transferencia bruta de recursos a los países en desarrollo y el deterioro de los términos del intercambio. Pidió enfáticamente a las instituciones financieras competentes, así como a las naciones acreedoras, que dieran trato favorable a las solicitudes de renegociación o consolidación con plazos de gracia, amortizaciones adecuadas y tasas de intereses razonables.</p>
<p>Además, invitó a los mismos países e instituciones a estudiar formas más racionales para financiar el desarrollo económico del Tercer Mundo. Esto es, para nosotros, muy satisfactorio.</p>
<p>Yo creo que es indispensable realizar un estudio crítico sobre cómo el Tercer Mundo ha contraído su deuda externa y las condiciones requeridas para que sea rescatado de ella sin perjudicar sus esfuerzos por superar el atraso. Ese estudio podría ser realizado por el secretario general de la UNCTAD y presentado a la Asamblea General de las Naciones Unidas.</p>
<p>Chile ilustra en este momento la gravedad de la situación. El valor de nuestras exportaciones es de 1.200 millones de dólares al año. Este año nos correspondería pagar 408 millones. No es posible que un país deba dedicar a servir su deuda externa 34 dólares de cada 100 que ingresan en sus arcas.</p>
<p><strong>Las presiones para impedir el ejercicio del derecho a disponer libremente de los recursos naturales</strong></p>
<p><span style="font-size: 14px;"><strong>Mi tercera preocupación</strong> </span>está directamente relacionada con la anterior. Concierne a la presión real y potencial para coartar el derecho soberano de los pueblos de disponer de sus recursos naturales para su beneficio. Éste ha sido proclamado en los Pactos de los Derechos Humanos, en varias resoluciones de la Asamblea de las Naciones Unidas y en el Primer Principio General aprobado por la UNCTAD, La Declaración de Lima de los 77 formula con toda claridad un principio adicional para la defensa de nuestros países contra ese orden de amenazas.</p>
<p>Necesitamos elevarlo de la condición de principio a la de práctica económica imperativa. Dice así: El reconocimiento de que todo país tiene derecho soberano de disponer libremente de sus recursos naturales en pro del desarrollo económico y del bienestar de su pueblo, toda medida o presión externa, política o económica que se aplique contra el ejercicio de este derecho, es una flagrante violación de los principios de libre determinación y de no intervención, según los define la Carta de las Naciones Unidas, y, de aplicarse, podría constituir una amenaza a la paz y a la seguridad internacionales.</p>
<p>¿Por qué los países en desarrollo quisieron ser tan explícitos? La historia dé los últimos 50 años está llena de ejemplos de coerción directa o indirecta, militar o económica -crueles para quienes la sufren, denigrantes para quienes la ejercen-, destinada a impedir a los pueblos subdesarrollados disponer libremente de las riquezas básicas que representan el pan de sus habitantes. México, Centroamérica y el Caribe la conocieron. El caso del Perú en 1968 dio origen a una tajante respuesta de los países latinoamericanos reunidos en CECLA, recuérdese la Declaración del Consenso de Viña del Mar.</p>
<p>Chile ha nacionalizado el cobre, su riqueza básica que significa más del 70 por 100 de sus exportaciones. De poco ha valido que el proceso de nacionalización, con todas sus implicaciones y consecuencias, haya sido la más clara y categórica expresión de la voluntad de su pueblo, y fuera realizado siguiendo los dictados precisos de disposiciones constitucionales de la nación. De poco ha valido que las compañías extranjeras que explotaban el mineral hayan extraído beneficios muchas y muchas veces superiores al valor de sus inversiones. Estas empresas, que se enriquecieron prodigiosamente a costa nuestra, y que se creían con el derecho de imponernos indebidamente su presencia y su abuso, han movido toda clase de fuerzas, incluso las de sus propias instituciones estatales dentro de su país y dentro de otros, para atacar y perjudicara Chile y a su economía.</p>
<p>No deseo abandonar esta cuestión tan poco grata sin destacar, entre las presiones de que hemos sido objeto, dos cuyo efecto trasciende el atropello del principio de no intervención.</p>
<p>Una tiende a impedir que Chile obtenga nuevas condiciones y nuevos plazos para pagar su deuda externa.</p>
<p>Estimo que nuestros acreedores no han de aceptarlo. Los países amigos no han de prestarse a reducir aún más el bajo nivel de vida de nuestro pueblo. Sería injusto, dramáticamente injusto.</p>
<p>La otra presión pretende, a través de una ley de ayuda exterior adoptada por uno de los mayores contribuyentes del Banco Mundial y del Banco Interamericano, condicionar la asistencia financiera a Chile de dichos bancos a que apliquemos políticas que violarían las normas constitucionales que rigen la nacionalización del cobre. Estos dos bancos están ligados uno a las Naciones Unidas y el otro al sistema interamericano, cuyos principales objetivos oficiales les impiden y prohíben aceptar condiciones como éstas.</p>
<p>Si estas políticas se ponen en práctica, se daría un golpe mortal a la colaboración internacional para el desarrollo; se destruiría la base misma de los sistemas del financiamiento multilateral, donde muchos países, en un esfuerzo cooperativo, contribuyen en la medida de sus posibilidades. Estas políticas significan demoler concepciones que tenían un sentido de solidaridad universal y dejan a plena luz la realidad descarnada de un interés subalterno del más puro tipo mercantilista. Sería retroceder más de 100 años en la historia.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14px;">Y cada vez, con mayor frecuencia, miles de científicos y profesionales abandonan sus Patrias para servir en los países opulentos; exportamos ideas y personas capacitadas; importamos tecnología y dependencia.</span></p>
</blockquote>
<p><strong>Algunas consideraciones sobre el acceso a la tecnología</strong></p>
<p>También pido la atención de esta asamblea sobre la urgencia de que el Tercer Mundo tenga acceso a la ciencia y la tecnología modernas. Los obstáculos que hemos encontrado hasta ahora constituyen factores determinantes del atraso.</p>
<p>La industrialización, como parte fundamental del proceso global de desarrollo, está en íntima relación con la capacidad nacional de creación científica y tecnológica para una industrialización adecuada a las características reales de cada región, cualquiera que sea su grado de evolución actual.</p>
<p>Hoy nuestra capacidad de creación tecnológica es muy insuficiente, como resultado de un histórico procesa de dependencia. Así, nuestras investigaciones siguen modelos teóricos del mundo industrializado. Se inspiran más en las realidades y necesidades de este último que en las nuestras. Y cada vez, con mayor frecuencia, miles de científicos y profesionales abandonan sus Patrias para servir en los países opulentos; exportamos ideas y personas capacitadas; importamos tecnología y dependencia.</p>
<p>Atender este problema, que nos permitiría terminar con la subordinación tecnológica, es difícil, costoso y lento. Nos quedan dos posibilidades.</p>
<p><span style="font-size: 14px;"><strong>Por una parte,</strong></span> podemos seguir industrializándonos con inversiones y tecnología extranjera, agudizando cada vez más la dependencia que amenaza con recolonizarnos. América Latina experimentó un largo período de euforia con la política de la industrialización por sustitución de importaciones. Es decir, la instalación de fábricas para producir localmente lo que antes se importaba, subsidiando la operación con costosas regalías: facilidades cambiarías, defensas aduaneras, préstamos en moneda local y avales del Gobierno para financiamiento proveniente del exterior. La experiencia demostró que esta industrialización -promovida principalmente por corporaciones internacionales resultó ser un nuevo mecanismo de recolonización. Entre sus efectos dañinos se encuentra la creación de una capa técnico-gerencial cada vez más influyente, que pasó a defender los intereses extranjeros que confundió con los suyos. Todavía más graves han sido los efectos sociales. Las grandes plantas, que utilizan técnicas sofisticadas, generan graves problemas de desempleo y subempleo, y llevan a la quiebra a la pequeña y mediana industria nacional. Debemos mencionar también la tendencia a centrarse en industrias de consumo, que sirven a una estrecha capa de privilegiados, e indirectamente crean valores y formas de consumo ostensivo en perjuicio de los valores característicos de nuestra cultura.</p>
<p><span style="font-size: 14px;"><strong>La otra posibilidad</strong></span> consiste en crear o reforzar nuestra capacidad científico-tecnológica, recurriendo entre tanto a una transferencia de conocimientos y medios apoyada decididamente por la comunidad internacional e inspirada en una filosofía humanística que tenga al hombre como su principal objetivo.</p>
<p>En la actualidad esta transferencia se traduce en el comercio de una mercancía que aparece bajo distintas formas: asistencia técnica, equipos, procesos de producción y otras. Este comercio ocurre bajo ciertas condiciones explícitas e implícitas extremadamente desfavorables para el país comprador, sobre todo si éste es subdesarrollado. Recordemos que en 1968 América Latina desembolsé más de 500 millones de dólares sólo por concepto de adquisición de tecnología.</p>
<p>Estas condiciones deben desaparecer. Debemos poder seleccionar la tecnología en función de nuestras necesidades y nuestros planes de desarrollo. Cualesquiera que sean los esfuerzos de los países en desarrollo, nada será posible sin un cambio radical de actitud de quienes detentan casi el monopolio de los conocimientos científicos.</p>
<p>¿Qué hacer en estas circunstancias? Nos es imposible cambiar de la noche a la mañana el mundo tal cual es, con toda su injusticia contra los países subdesarrollados. No nos queda más remedio que seguir bregando por reducir los efectos negativos de este estado de cosas y sentar las bases para construir lo que llamaría una economía solidaria.</p>
<p>La presente coyuntura internacional es favorable para intentar transformar el orden económico.</p>
<p>Quizás este juicio es demasiado optimista, pero la verdad es que los acontecimientos internacionales de las últimas décadas han venido acumulando factores que terminaron por cristalizar como una nueva oportunidad. La característica más notable es la posibilidad que se le ofrece al mundo de una relación más digna, sin sumisión y sin despotismos. Hay entendimiento entre las potencias mundiales capitalistas; hay coexistencia y diálogo entre éstas y las socialistas.</p>
<p>¿Puede darse algo semejante entre los antiguos países colonialistas e imperialistas, por un lado, y los pueblos dependientes, por el otro? El futuro dirá si nosotros, pueblos del Tercer Mundo, conquistaremos el reconocimiento de nuestros derechos en la reestructuración del intercambio internacional y la instauración de relaciones justas para todos. Esta cuestión, es preciso subrayarlo, puede ser la más precaria y la más dolorosa.</p>
<p>Cabe a ustedes preguntarse, señores delegados a la Asamblea de la III UNCTAD, sobre qué bases se podría organizar una nueva convivencia humana, al fin solidaria, después de una larguísima historia de opresión que hemos vivido y vivimos. Permítanme, sin embargo, señalar que, a mi juicio, una de las bases podría ser orientar el desarme en forma tal que cimiente una economía solidaria en escala mundial, aunque algunos crean que ésta es irrealizable.</p>
<p>Para las economías socialistas, la perspectiva de desarrollo pacificó es su aspiración histórica fundamental. Una vez afianzada paz podrán integrar más activamente la cooperación multilateral y aportar al mercado mundial recursos técnicos y productivos decisivos para su propia prosperidad y que contribuirían eficazmente a que los países del Tercer Mundo lograran superar los efectos deformantes de siglos de explotación.</p>
<p>No me parece que, ante la experiencia de los últimos años, las naciones capitalistas deban prolongar concepciones como el colonialismo y el neocolonialismo, y conservar una economía de guerra para mantener el pleno empleo. Sólo el Tercer Mundo, con sus inmensas necesidades, puede constituir una nueva frontera económica para las naciones desarrolladas.</p>
<p>Sólo esa nueva frontera es capaz -mejor que la economía de guerra- de ocupar la capacidad productiva de las grandes empresas y dar oportunidades de empleo a toda la fuerza de trabajo. Quiero creer que dirigentes esclarecidos, conscientes de los profundos cambios que enfrentan, están comenzando a pensar seriamente en nuevas soluciones, en las cuales el Tercer Mundo y los países socialistas participen plenamente.</p>
<p>Es necesario buscar con empeño una ecuación económicamente viable entre las enormes necesidades de los pueblos pobres y la prodigiosa capacidad productiva de las naciones ricas.</p>
<p>La solución podría encontrarse en una estrategia de la pacificación, mediante un plan de desarme que destinara un alto porcentaje de los gastos hasta ahora entregados al armamentismo y a la guerra, a un “Fondo de Desarrollo Humano Homogéneo”. Este fondo podría estar abierto prioritariamente como préstamos a largo plazo a las empresas de las propias naciones que los constituyen.</p>
<p>Como el monto de los gastos anuales en armamentos y en guerra es ya superior a los 220.000 millones de dólares, existe un potencial de recursos más que suficiente para comenzar a plasmar una economía solidaria.</p>
<p>Sus objetivos serían reconvertir una economía de guerra en una economía de paz, y, paralelamente, contribuir al desarrollo del Tercer Mundo. El fondo financiaría grandes obras y programas destinados a estos países, de tal manera que mantuvieran la mano de obra cesante por la reducción de gastos en armamentos que permitiesen con su producción resarcir su costo, y, sobre todo, que se constituyeran como empresas nacionales autónomas capaces de un crecimiento sostenido. Al mismo tiempo iniciaría una nueva era de progreso económico continuado, de ocupación plena de los factores productivos, incluso de la totalidad de la fuerza de trabajo. Y, sobre todo, de superación progresiva del abismo que separa los pueblos prósperos de los pueblos expoliados.</p>
<p>Esto no es una utopía. En este mundo, obligado hoy a colaborar o a destruirse, nuevas ideas, inspiradas no sólo en la justicia sino siempre en la razón, pueden redundar en soluciones válidas para la humanidad.</p>
<p>Les deseo, señores delegados, que sus trabajos tengan un resultado positivo. Chile hará lo posible por contribuir a ello utilizando todas las oportunidades que le ofrece el ser anfitrión para facilitar contactos y crear un clima favorable. Sus delegados no buscarán confrontaciones innecesarias, sino acuerdos fecundos.</p>
<p>La pasión y el fervor con que todo un pueblo construyó este edificio son un símbolo de la pasión y el fervor con que Chile quiere contribuir a que se construya una nueva humanidad que haga desaparecer la necesidad, la pobreza y el temor, en este y en los otros continentes.</p>
<p>Me atrevo a pensar que la conferencia dará respuestas positivas a la angustia de millones de seres humanos. No en vano se han movilizado a este lejano país los más altos dirigentes de la economía de casi todas las naciones de la Tierra, incluyendo aquellas que más poder tienen para reorientar la marcha de los acontecimientos. Señores delegados, de algo sí pueden estar seguros: los pueblos no permitirán, como dijeron en Lima, “que coexistan indefinidamente la pobreza y la opulencia”. No aceptarán un orden internacional que perpetúe su atraso.</p>
<p>Buscarán su independencia económica y vencerán el subdesarrollo. Nada lo podrá impedir, ni la amenaza ni la corrupción ni la fuerza.</p>
<p>De la transformación urgente de la estructura económica mundial, de la conciencia de los países, depende que el progreso y la liberación del vasto mundo subdesarrollado elijan el camino de la colaboración basado en la solidaridad, la justicia y el respeto a los derechos humanos, o que, por el contrario, sean empujados a la ruta del conflicto, la violencia y el dolor, precisamente para imponer los principios de la Carta de las Naciones Unidas.</p>
<p><span class="info">Pronunciado:</span> El 13 de abril de 1972.<br />
<span class="info">Versión digital:</span> Eduardo Rivas, 2015.<br />
<span class="info">Esta edición:</span> <a href="https://www.marxists.org/espanol/allende/1972/abril13.htm">Marxists Internet Archive</a>, 4 de febrero de 2016.</p>
<p>&nbsp;</p>
<a href="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/07/Obras-de-Salvador-Allende-en-nuestro-archivo-1.pdf" class="pdfemb-viewer" style="" data-width="max" data-height="max" data-mobile-width="200"  data-scrollbar="both" data-download="on" data-tracking="on" data-newwindow="on" data-pagetextbox="off" data-scrolltotop="on" data-startzoom="100" data-startfpzoom="100" data-toolbar="both" data-toolbar-fixed="on">Obras de Salvador Allende en nuestro archivo<br/></a>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2023/10/22/presidente-allende-unctad-iii-nosotros-los-pueblos-pobres-subsidiamos-con-nuestros-recursos-y-nuestro-trabajo-la-prosperidad-de-los-pueblos-ricos/">Presidente Allende, UNCTAD III: «Nosotros, los pueblos pobres, subsidiamos con nuestros recursos y nuestro trabajo la prosperidad de los pueblos ricos.»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2023/10/22/presidente-allende-unctad-iii-nosotros-los-pueblos-pobres-subsidiamos-con-nuestros-recursos-y-nuestro-trabajo-la-prosperidad-de-los-pueblos-ricos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Vladimir Putin: «Está a punto de comenzar una nueva etapa en la historia del mundo»</title>
		<link>https://piensachile.com/2022/07/21/vladimir-putin-esta-a-punto-de-comenzar-una-nueva-etapa-en-la-historia-del-mundo/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2022/07/21/vladimir-putin-esta-a-punto-de-comenzar-una-nueva-etapa-en-la-historia-del-mundo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Jul 2022 21:45:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[mil millones de oro]]></category>
		<category><![CDATA[occidente]]></category>
		<category><![CDATA[paises desarrollados]]></category>
		<category><![CDATA[paises subdesarrollados]]></category>
		<category><![CDATA[rusia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://piensachile.com/?p=78954</guid>

					<description><![CDATA[<p>EEl modelo de los "mil millones de oro", en el que sólo la población de los países desarrollados tiene ventaja, es injusto, dijo. Esto es lo que ha proclamado el líder ruso Vladimir Putin. Este principio es básicamente racista y pronto llegará a su fin. Una nueva era está en el horizonte."</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2022/07/21/vladimir-putin-esta-a-punto-de-comenzar-una-nueva-etapa-en-la-historia-del-mundo/">Vladimir Putin: «Está a punto de comenzar una nueva etapa en la historia del mundo»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>21 de julio de 2022 07:48</p>
<blockquote><p>El modelo de los <em>«mil millones de oro»</em>, en el que sólo la población de los países desarrollados tiene ventaja, es injusto, dijo. Esto es lo que ha proclamado el líder ruso Vladimir Putin. Este principio es básicamente racista y pronto llegará a su fin. Una nueva era está en el horizonte.</p></blockquote>
<p>Los llamados «<em>mil millones de oro</em>» (los países desarrollados) han conseguido su lugar en el mundo principalmente enriqueciéndose a costa de otras naciones. El Presidente de Rusia lo afirmó en el foro «<em>Ideas fuertes para una nueva era</em>» y expresó que consideraba injusto este modelo de «<em>dominación total</em>«:</p>
<p>«Sí, por supuesto, los «mil millones de oro» no se convirtieron en oro por casualidad, ha conseguido mucho. Pero no ocupó su lugar sólo gracias a algunas ideas implementadas. Debe su posición en gran parte al saqueo de otras naciones de Asia y África. Así fue».</p>
<p>Vladimir Putin tampoco está de acuerdo con que se permita a los «mil millones de oro» gobernar a toda la población mundial e imponer sus propias normas de conducta basadas en la <em>«ilusión de unicidad»</em>. Estas naciones dividen la verdad en una primera y una segunda clase, lo que apunta al racismo y al neocolonialismo, continuó el líder ruso:</p>
<blockquote><p>«La ideología globalista, supuestamente liberal, adquiere cada vez más rasgos de totalitarismo en su núcleo y ahoga la creatividad».</p></blockquote>
<p>Por eso parece que Occidente no puede ofrecer al mundo su modelo de futuro, añadió el presidente. Según Putin,</p>
<blockquote><p>«hoy en día las élites de este «mil millones de oro» tienen pánico a que otros centros de desarrollo mundial presenten sus opciones de desarrollo».</p></blockquote>
<p>Sin embargo, dijo, el jefe de Estado ruso está convencido de que el actual orden mundial llegará pronto a su fin:</p>
<blockquote><p>«Por mucho que las élites occidentales y las llamadas supranacionales intenten preservar el orden de cosas existente, se avecina una nueva era, una nueva etapa de la historia mundial. Sólo los Estados verdaderamente soberanos pueden garantizar una dinámica de alto crecimiento».</p></blockquote>
<p>El foro «<strong>Ideas fuertes para una nueva era</strong>» pretende poner en práctica ideas que puedan contribuir de forma significativa a los objetivos nacionales de desarrollo de Rusia para 2030. El primer foro, organizado por la Fundación Roscongress y la Agencia de Iniciativas Estratégicas, se celebró en noviembre de 2020.</p>
<p>Los «<em>mil millones de oro</em>» es una metáfora utilizada en el espacio postsoviético para referirse a la población de los países más ricos y desarrollados, que refleja el desequilibrio en los niveles de vida y consumo entre éstos y los países en desarrollo.</p>
<p>_Traducido desde el alemán al castellano para <em><strong>piensaChile</strong></em>: <em><strong>Martin Fischer</strong></em></p>
<p>*Fuente: <a href="https://rtde.team/russland/144008-wladimir-putin-bezeichnet-modell-goldenen/">RT.DE</a></p>
<h3>Más sobre el tema:</h3>
<p>23 de diciembre de 2021</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Discurso premonitorio de Vladimir Putin ya advertía de las razones de Rusia para atacar a Ucrania" src="https://www.youtube.com/embed/BqTB_nZm8x0" width="740" height="440" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2022/07/21/vladimir-putin-esta-a-punto-de-comenzar-una-nueva-etapa-en-la-historia-del-mundo/">Vladimir Putin: «Está a punto de comenzar una nueva etapa en la historia del mundo»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2022/07/21/vladimir-putin-esta-a-punto-de-comenzar-una-nueva-etapa-en-la-historia-del-mundo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>“Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia”</title>
		<link>https://piensachile.com/2016/12/04/las-bombas-podran-matar-los-hambrientos-los-enfermos-los-ignorantes-no-pueden-matar-hambre-las-enfermedades-la-ignorancia/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2016/12/04/las-bombas-podran-matar-los-hambrientos-los-enfermos-los-ignorantes-no-pueden-matar-hambre-las-enfermedades-la-ignorancia/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Dec 2016 13:24:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblos en lucha]]></category>
		<category><![CDATA[colonialismo]]></category>
		<category><![CDATA[fidel castro ruz]]></category>
		<category><![CDATA[hambre]]></category>
		<category><![CDATA[imperialismo]]></category>
		<category><![CDATA[mundo mas justo]]></category>
		<category><![CDATA[mundo mas solidario]]></category>
		<category><![CDATA[onu]]></category>
		<category><![CDATA[paises subdesarrollados]]></category>
		<category><![CDATA[subdesarrollo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=32174</guid>

					<description><![CDATA[<p>¿Por qué unos pueblos han de andar descalzos para que otros viajen en lujosos automóviles? ¿Por qué unos han de vivir 35 años para que otros vivan 70? ¿Por qué unos han de ser míseramente pobres para que otros sean exageradamente ricos?. Hablo en nombre de los niños que en el mundo no tienen un pedazo de pan; hablo en nombre de los enfermos que no tienen medicinas; hablo en nombre de aquellos a los que se les ha negado el derecho a la vida y la dignidad humana. […] Unos países poseen, en fin, abundantes recursos, otros no poseen nada. ¿Cuál es el destino de estos? ¿Morirse de hambre? ¿Ser eternamente pobres? ¿Para qué sirve entonces la civilización? ¿Para qué sirve la conciencia del hombre? ¿Para qué sirven las Naciones Unidas? (APLAUSOS) ¿Para qué sirve el mundo? No se puede hablar de paz en nombre de las decenas de millones de seres humanos que mueren cada año de hambre o enfermedades curables en todo el mundo. No se puede hablar de paz en nombre de 900 millones de analfabetos.<br />
<strong>¡La explotación de los países pobres por los países ricos debe cesar!</strong></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/12/04/las-bombas-podran-matar-los-hambrientos-los-enfermos-los-ignorantes-no-pueden-matar-hambre-las-enfermedades-la-ignorancia/">“Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right; padding-left: 30px;">Hoy serán inhumados los restos mortales del Compañero Fidel Castro Ruz en Santiago de Cuba.<br />
Los seres humanos dignos y honestos del mundo le recordaran como un defensor de los más débiles de este mundo, tan injusto y tan inhumano. Un luchador por un mundo más justo, más solidario.<br />
Vaya como homenaje nuestro, en este día, la cita de ese discurso memorable en la Naciones Unidas, hace 37 años.<br />
¡Hasta Siempre, Comandante!<br />
La Redacción de <em><strong>piensaChile</strong></em></p>
<p><iframe loading="lazy" title="Exelente discurso,Fidel Castro Ruz ONU 1979." width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/9N1LGKNRzXs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p><strong>DISCURSO EN LAS NACIONES UNIDAS, NUEVA YORK, EL 12 DE OCTUBRE DE 1979, «AÑO 20 DE LA VICTORIA».</strong></p>
<p>(VERSIONES TAQUIGRAFICAS &#8211; CONSEJO DE ESTADO)</p>
<p>Muy estimado Señor Presidente;</p>
<p>Distinguidos representantes de la comunidad mundial:</p>
<p>No he venido a hablar de Cuba. No vengo a exponer en el seno de esta Asamblea la denuncia de las agresiones de que ha sido víctima nuestro pequeño pero digno país durante 20 años. No vengo tampoco a herir con adjetivos innecesarios al vecino poderoso en su propia casa.</p>
<p>Traemos el mandato de la Sexta Conferencia de Jefes de Estado o de Gobierno del Movimiento de los Países No Alineados, para presentar ante las Naciones Unidas el resultado de sus deliberaciones y las posiciones que de ellas se derivan.</p>
<p>Somos 95 países de todos los continentes, que representan la inmensa mayoría de la humanidad. Nos une la determinación de defender la colaboración entre nuestros países, el libre desarrollo nacional y social, la soberanía, la seguridad, la igualdad y la libre determinación. Estamos asociados en el empeño por cambiar el actual sistema de relaciones internacionales, basado en la injusticia, la desigualdad y la opresión. Actuamos en política internacional como un factor global independiente.</p>
<p>Reunido en La Habana, el Movimiento acaba de reafirmar sus principios y confirmar sus objetivos.</p>
<p>Los Países No Alineados insistimos en que es necesario eliminar la abismal desigualdad que separa a los países desarrollados y a los países en vías de desarrollo. Luchamos por ello para suprimir la pobreza, el hambre, la enfermedad y el analfabetismo que padecen todavía cientos de millones de seres humanos. Aspiramos a un nuevo orden mundial, basado en la justicia, la equidad y la paz, que sustituya al sistema injusto y desigual que hoy prevalece, en el que, según se proclamó en la Declaración de La Habana, «la riqueza sigue concentrada en las manos de unas cuantas potencias cuyas economías, fundadas en el despilfarro, son mantenidas gracias a la explotación de los trabajadores y a la transferencia y el saqueo de los recursos naturales y otros recursos de los pueblos de Africa, América Latina, Asia y demás regiones del mundo».</p>
<p>Entre los problemas que ha de debatir en este período de sesiones la Asamblea General, la paz figura en el primer orden de preocupaciones. La búsqueda de la paz constituye también una aspiración del Movimiento de Países No Alineados y ha sido objeto de su atención en la Sexta Conferencia. Pero la paz, para nuestros países, resulta indivisible. Queremos una paz que beneficie por igual a los grandes y a los pequeños, a los poderosos y a los débiles, que abarque todos los ámbitos del mundo y llegue a todos sus ciudadanos.</p>
<p>Desde su fundación misma, los Países No Alineados consideran que los principios de la coexistencia pacífica deben ser la piedra angular de las relaciones internacionales, constituyen la base del fortalecimiento de la paz y la seguridad internacional, de la reducción de la tirantez y de la extensión de ese proceso a todas las regiones del mundo y a todos los aspectos de las relaciones, y deben ser aplicados universalmente en las relaciones entre los Estados. Pero, al mismo tiempo, la Sexta Cumbre consideró que esos principios de la coexistencia pacífica incluyen también el derecho de los pueblos bajo dominación foránea y colonial a la libre determinación, a la independencia, la soberanía, la integridad territorial de los Estados, el derecho de cada país a poner fin a la ocupación extranjera, a la adquisición de territorios por la fuerza y a escoger su propio sistema social, político y económico.</p>
<p>Solo así la coexistencia pacífica podrá ser la base de todas las relaciones internacionales.</p>
<p>No es posible negarlo. Cuando se analiza la estructura del mundo contemporáneo se comprueba que esos derechos de nuestros pueblos no están todavía garantizados. Los Países No Alineados sabemos bien cuáles son nuestros enemigos históricos, de dónde vienen las amenazas y cómo debemos combatirlas. Por eso, hemos acordado en La Habana reafirmar que:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«La quinta esencia de la política de no alineamiento, de acuerdo con sus principios originales y carácter fundamental, lleva aparejada la lucha contra el imperialismo, el colonialismo, el neocolonialismo, el apartheid, el racismo incluido el sionismo y cualquier forma de agresión, ocupación, dominación, injerencia o hegemonía extranjeras, así como la lucha contra las políticas de gran potencia o de bloques».</p>
<p>Se comprende así que también la Declaración de La Habana asoció la lucha por la paz con «el apoyo político, moral y material a los movimientos de liberación nacional y la realización de acciones conjuntas para liquidar la dominación colonial y la discriminación racial».</p>
<p>Los Países No Alineados hemos concedido siempre gran importancia a la posibilidad y a la necesidad de la distensión entre las grandes potencias. De ahí que la Sexta Conferencia señalara, con gran preocupación, el hecho de que después de la Cumbre de Colombo se haya producido un cierto estancamiento en el proceso de esta distensión, que ha seguido también siendo limitado, «tanto en su alcance como geográficamente».</p>
<p>Partiendo de esa preocupación, los Países No Alineados —que han hecho del desarme y de la desnuclearización uno de los objetivos permanentes y más destacados de su lucha, y tuvieron la iniciativa en la convocatoria del Décimo Período Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General sobre el Desarme— examinaron en su Conferencia los resultados de las negociaciones sobre las armas estratégicas y los acuerdos denominados SALT-II. Consideran que esos acuerdos constituyen un paso importante en las negociaciones entre las dos principales potencias nucleares y que podrían allanar el camino para las negociaciones más amplias que condujeran al desarme general y a la disminución de las tensiones. Pero para los No Alineados esos tratados no son más que una parte del avance hacia la paz. Aunque las negociaciones entre las grandes potencias constituyen un elemento decisivo en el proceso, los No Alineados reiteraron una vez más que el empeño por consolidar la distensión, por extenderla a todas partes del mundo y por evitar la amenaza nuclear, la acumulación de armamentos y, en definitiva, la guerra es una tarea en la que todos los pueblos deben participar y ejercer su responsabilidad.</p>
<p>Señor Presidente:</p>
<p>Basándonos en la concepción de la universalidad de la paz, y la necesidad de asociar la búsqueda de la paz, extendida a todos los países, con la lucha por la independencia nacional, la plena soberanía y la igualdad entre los Estados, los Jefes de Estado o de Gobierno que nos reunimos en la Sexta Conferencia de La Habana dedicamos nuestra atención a los problemas más presionantes en Africa, Asia, América Latina y otras regiones. Es importante subrayar que partíamos de una posición independiente y no vinculada a políticas que puedan derivar de la contradicción entre las grandes potencias. Si a pesar de ese enfoque, objetivo y no comprometido, la revisión de los acontecimientos internacionales se transforma en un anatema contra los sustentadores del imperialismo y del colonialismo, ello no hace más que reflejar la esencial realidad del mundo contemporáneo.</p>
<p>Así, al iniciar su análisis de la situación en Africa, y después de apreciar el avance registrado en la lucha de los pueblos africanos por su emancipación, los Jefes de Estado o de Gobierno subrayaron, como problema fundamental de la región, la necesidad de erradicar del continente, y en especial del Africa Meridional, el colonialismo, el racismo, la discriminación racial y el apartheid.</p>
<p>Fue indispensable resaltar que las potencias colonialistas e imperialistas continuaban en sus políticas agresivas con el propósito de perpetuar, recuperar o ampliar su dominación y explotación de las naciones africanas.</p>
<p>No es otra la dramática situación del Africa. Los Países No Alineados no podían dejar de condenar los ataques a Mozambique, Zambia, Angola, Botswana, las amenazas a Lesotho, los intentos de desestabilización permanentes en aquella zona, el papel de los regímenes racistas de Rhodesia y de Sudáfrica. La necesidad de lograr, en plazo perentorio, la plena liberación de Zimbabwe y de Namibia, no es solo una causa de los Países No Alineados o de las fuerzas más progresistas de nuestra época sino constituye ya acuerdos de la comunidad internacional, a través de las Naciones Unidas, e implica deberes que son insoslayables y cuya infracción supone también la necesidad de una denuncia internacional. Por eso, cuando los Jefes de Estado o de Gobierno aprobaron en la Declaración Final condenar por sus nombres a un grupo de países occidentales, y en primer término a los Estados Unidos, por su colaboración directa e indirecta en el mantenimiento de la opresión racista y de la criminal política de Africa del Sur y, en cambio, reconocieron el papel jugado por los Países No Alineados, las Naciones Unidas, la Organización de la Unidad Africana, los países socialistas y los países escandinavos y otras fuerzas democráticas y progresistas en apoyo a la lucha de los pueblos de Africa, no hay en esto la menor manifestación de inclinación ideológica, es simplemente la expresión fiel de la realidad objetiva. Condenar a Sudáfrica sin mencionar a aquellos que hacen posible su criminal política habría sido incomprensible.</p>
<p>De la Sexta Conferencia Cumbre surge, con más fuerza y más urgencia que nunca, la necesidad de terminar con una situación en la cual no solo está envuelto el derecho de los pueblos de Zimbabwe y Namibia a su independencia y el requerimiento inaplazable de que los hombres y mujeres negros de Sudáfrica logren un status en que se les considere como seres humanos iguales y respetados, sino que también se aseguren las condiciones de respeto y paz para todos los países de la región.</p>
<p>El apoyo continuado a los movimientos de liberación nacional, al Frente Patriótico y al SWAPO, fue una decisión tan unánime como prevista. Y no se trata aquí —digámoslo bien— de expresar una preferencia unilateral por las soluciones a través de la lucha armada. Es cierto que la Conferencia encomió al pueblo de Namibia y al SWAPO, su auténtica y única representación, por haber intensificado la lucha armada y avanzar en ella, y pidió un apoyo total y eficaz para esa forma de combate. Pero ello se debe a que los racistas sudafricanos han cerrado todo camino de verdadera negociación y a que los intentos de soluciones negociadas no pasaron de ser meras estratagemas.</p>
<p>La actitud ante las decisiones del Commonwealth en sus reuniones de Lusaka, en el pasado agosto, orientadas a convocar una conferencia por el Gobierno británico como autoridad en Rhodesia del Sur, para discutir los problemas de Zimbabwe, sirvió para confirmar que los Países No Alineados no se oponen a soluciones que puedan ser logradas sin la lucha armada, siempre que de ellas pueda surgir un auténtico gobierno de la mayoría y en ellas se logre la independencia en forma que satisfaga a los pueblos combatientes, y que esto se haga conforme a las resoluciones de organismos como la OUA, las Naciones Unidas y nuestros Países No Alineados.</p>
<p>Señor Presidente:</p>
<p>La Sexta Cumbre tuvo que lamentar nuevamente que la Resolución 1514 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, sobre la concesión de independencia a los países y pueblos coloniales, no se haya aplicado en el Sahara Occidental. Debemos recordar que las decisiones de los Países No Alineados y Resoluciones de las Naciones Unidas, como especialmente la 3331 de la Asamblea General, han reafirmado el derecho inalienable del pueblo del Sahara Occidental a la libre determinación y a la independencia. En este problema Cuba siente una especial responsabilidad por el hecho de haber sido miembro de la Comisión de Naciones Unidas que realizó las investigaciones sobre el Sahara Occidental, lo que permitió a nuestra representación comprobar la total decisión del pueblo saharauí en favor de la autodeterminación y la independencia. Reiteramos aquí, que la posición de los Países No Alineados no es una posición de antagonismo hacia ningún país. En el saludo al acuerdo entre la República Mauritana y el Frente POLISARIO y a la decisión mauritana de retirar sus fuerzas del territorio del Sahara Occidental, y en el hecho de deplorar la extensión de la ocupación armada por Marruecos de la parte meridional del Sahara Occidental, anteriormente administrada por Mauritania, no debe verse otra cosa que la aplicación de nuestros principios y de los acuerdos de las Naciones Unidas. Por eso la Conferencia expresó su esperanza de que el Comité ad hoc de la OUA, constituido en la XVI Reunión de la Cumbre de la Organización Africana, permitiría asegurar que el pueblo del Sahara ejerciera su derecho a la libre determinación y a la independencia en el término más breve posible.</p>
<p>El mismo principio y la misma posición determinaron los acuerdos sobre Mayotte y las islas del Archipiélago Malgache y su necesario reintegro respectivo a Comores y a Madagascar.</p>
<p>Señor Presidente:</p>
<p>No hay dudas de que el problema del Oriente Medio se ha convertido en una de las situaciones más preocupantes en la actualidad contemporánea. La Sexta Cumbre lo examinó en su doble dimensión.</p>
<p>De una parte, la Conferencia reafirmó que la determinación de Israel de continuar su política de agresión, expansionismo y asentamiento colonial en los territorios que ha ocupado, con el apoyo de los Estados Unidos, constituye una seria amenaza a la paz y a la seguridad mundiales.</p>
<p>A la vez, la Conferencia examinó el problema desde el ángulo de los derechos de los países árabes y de la cuestión palestina.</p>
<p>Para los Países No Alineados, la cuestión de Palestina es la médula del problema del Oriente Medio. Ambos forman un todo integral, que no puede solucionarse separadamente.</p>
<p>La base de la paz justa en la región comienza por la retirada total e incondicional de Israel de todos los territorios árabes ocupados y supone para el pueblo palestino la devolución de todos sus territorios ocupados y la recuperación de sus derechos nacionales inalienables, incluido el derecho del retorno a su patria, a la libre determinación y al establecimiento de un Estado independiente en Palestina, de conformidad con la Resolución 3236 de la Asamblea General. Ello implica la ilegalidad y nulidad de las medidas adoptadas por Israel en los territorios palestinos y árabes ocupados, así como del establecimiento de colonias o asentamientos en tierras palestinas y en los demás territorios árabes, cuyo desmantelamiento inmediato es un requisito para la solución del problema.</p>
<p>Como dije en mi discurso a la Sexta Cumbre «&#8230;no somos fanáticos. El movimiento revolucionario se educó siempre en el odio a la discriminación racial y los pogromos de cualquier tipo, y desde el fondo de nuestras almas, repudiamos con todas nuestras fuerzas la despiadada persecución y el genocidio que en su tiempo desató el nazismo contra el pueblo hebreo. Pero no puedo recordar nada más parecido en nuestra historia contemporánea que el desalojo, persecución y genocidio que hoy realizan el imperialismo y el sionismo contra el pueblo palestino. Despojados de sus tierras, expulsados de su propia patria, dispersados por el mundo, perseguidos y asesinados, los heroicos palestinos constituyen un ejemplo impresionante de abnegación y patriotismo, y son el símbolo vivo del crimen más grande de nuestra época» (APLAUSOS).</p>
<p>¿Puede alguien extrañarse de que la Conferencia se viera obligada, por razones que no surgen de ningún prejuicio político sino del análisis objetivo de los hechos, a señalar que la política de los Estados Unidos desempeña un papel fundamental para impedir el establecimiento de una paz justa y completa en la región al alinearse con Israel, apoyarlo y trabajar por obtener soluciones parciales favorables a los objetivos sionistas y garantizar los frutos de la agresión israelí a costa del pueblo árabe de Palestina y de toda la nación árabe?</p>
<p>Los hechos y solo los hechos condujeron a la Conferencia a condenar la política y las maniobras estadounidenses en la región.</p>
<p>Cuando los Jefes de Estado o de Gobierno llegaron al consenso en que se condenó los acuerdos de Camp David y el Tratado Egipto-Israel de marzo de 1979, detrás de esas formulaciones estaban largas horas de examen atento y de provechosos intercambios que le permitieron a la Conferencia considerar esos tratados, no solo como un abandono total de la causa de los países árabes sino también como un acto de complicidad con la ocupación continuada de los territorios árabes. Los calificativos son duros, pero veraces y justos. No es el pueblo de Egipto el que ha quedado sometido al juicio de los órganos del Movimiento. El pueblo egipcio tiene el respeto de cada uno de nuestros países y la solidaridad de todos nuestros pueblos. Las mismas voces que se levantaron para denunciar los acuerdos de Camp David y el Tratado egipcio-israelí hicieron el elogio de Gamal Abdel Nasser, fundador del Movimiento y portador de las tradiciones combativas de la nación árabe. Nadie ha desconocido ni desconocerá el papel histórico de Egipto en la cultura y en el desarrollo árabe, ni sus méritos como fundador e impulsor de los Países No Alineados.</p>
<p>Los problemas del Sudeste Asiático ocuparon, igualmente, la atención de la Conferencia. Los crecientes conflictos y las tensiones que han tenido allí lugar constituyen una amenaza a la paz que es necesario evitar.</p>
<p>Preocupaciones similares expresó la Sexta Cumbre en torno a la situación del Océano Indico. La Declaración, aprobada hace ya ocho años por la Asamblea General de las Naciones Unidas, de esta área como zona de paz, no ha logrado sus objetivos. La presencia militar no se reduce en esa zona, sino que se incrementa. Las bases militares se extienden ahora hasta Sudáfrica y sirven adicionalmente para la vigilancia contra los movimientos africanos de liberación. Las conversaciones entre los Estados Unidos y la Unión Soviética siguen en suspenso, a pesar de los acuerdos recientes entre ambos países para discutir su reanudación. De todo ello surgió la invitación de la Sexta Cumbre a todos los Estados interesados, a trabajar de manera efectiva por los objetivos de la Declaración del Océano Indico como zona de paz.</p>
<p>La Sexta Conferencia analizó otros problemas de interés regional y mundial, como los que atañen a la seguridad y la cooperación en Europa; el problema del Mediterráneo, las tensiones que allí subsisten, incrementadas ahora, como consecuencia de la política agresiva de Israel y el apoyo que prestan a la misma ciertas potencias imperialistas.</p>
<p>Se detuvo a examinar la situación de Chipre, ocupada todavía parcialmente por tropas extranjeras, y Corea, aún dividida, pese a los deseos del pueblo coreano de una reunificación pacífica de su patria, lo que llevó a los Países No Alineados a reafirmar y ampliar resoluciones solidarias dirigidas a la realización de las aspiraciones de ambos pueblos.</p>
<p>Sería imposible hacer referencia a todas las decisiones políticas de la Sexta Cumbre. Realizarlo nos impediría abordar lo que consideramos uno de los aspectos más fundamentales de nuestra Sexta Cumbre: su proyección económica, el clamor de los pueblos en vías de desarrollo, hartos ya de su retraso y del padecimiento que ese retraso origina. Cuba, como país sede, entregará a todos los países miembros de la comunidad internacional la Declaración Final y las resoluciones adicionales de la Conferencia. Pero se me permitirá que, antes de pasar a trasmitirles cómo ven los Países No Alineados la situación económica mundial, cuáles son sus demandas y cuáles sus esperanzas, emplee todavía unos instantes para poner en conocimiento de ustedes el enfoque de la Declaración Final respecto a las cuestiones latinoamericanas del momento.</p>
<p>El hecho de que la Sexta Cumbre tuviera lugar en un país latinoamericano dio oportunidad a los Jefes de Estado o de Gobierno allí reunidos para recordar que los pueblos de aquella región iniciaron sus esfuerzos por la independencia en los comienzos mismos del siglo XIX. No olvidaron, asimismo, que, como se dice en la Declaración: «América Latina era una de las regiones del mundo que históricamente había sufrido más por la agresión del imperialismo, el colonialismo y el neocolonialismo de los Estados Unidos y Europa». A los participantes de la Conferencia les fue necesario resaltar que quedan todavía remanentes de colonialismo, neocolonialismo y opresión nacional en aquella tierra de lucha. La Conferencia, por ello, se pronunció por la erradicación del colonialismo en todas sus formas y manifestaciones, condenó la existencia de bases militares en América Latina y el Caribe, como las de Cuba y Puerto Rico y exigió, una vez más, que la parte de sus territorios ocupada por aquellas bases contra la voluntad de sus pueblos, les fuera devuelta por el Gobierno de los Estados Unidos y las demás potencias coloniales.</p>
<p>La experiencia de otras áreas condujo a que los Jefes de Estado o de Gobierno rechazaran y condenaran el intento de crear en el Caribe una llamada «Fuerza de Seguridad», mecanismo neocolonial incompatible con la soberanía, la paz y la seguridad de los países.</p>
<p>Al pedir la restitución a la República Argentina de las islas Malvinas, al reiterar su apoyo al derecho inalienable del pueblo de Belice a su libre determinación, independencia e integridad territorial, la Conferencia corroboró de nuevo aquello que su Declaración definió como la quintaesencia del no alineamiento. Comprobó, complacida, el hecho de que a partir del 1ro. de octubre entrarían en vigor los tratados sobre el Canal de Panamá suscritos entre la República de Panamá y los Estados Unidos, dio pleno apoyo a esos tratados, exigió que los mismos fueran respetados en su letra y en su espíritu, y llamó a todos los Estados del mundo para que se adhieran al protocolo del tratado concerniente a la neutralidad permanente del Canal de Panamá.</p>
<p>Los Jefes de Estado o de Gobierno, a pesar de las presiones que se ejercieron, de las amenazas y de los halagos, de la obstinación del gobierno norteamericano al exigir que los problemas de Puerto Rico sean considerados problemas internos de los Estados Unidos, reiteraron su solidaridad con la lucha del pueblo de Puerto Rico y con su inalienable derecho a la libre determinación de independencia e integridad territorial y exhortaron al Gobierno de Estados Unidos de América a que se abstuviera de toda maniobra política o represiva tendiente a perpetuar la situación colonial de aquel país (APLAUSOS).</p>
<p>Ningún homenaje más digno que este a las tradiciones libertadoras de la América Latina y al heroico pueblo puertorriqueño, que en estos propios días ha celebrado el «Grito de Lares» con que hace casi 100 años expresó su indomable vocación de libertad.</p>
<p>Al referirse a la realidad latinoamericana, los Jefes de Estado o de Gobierno, que ya habían analizado la significación del proceso liberador ocurrido en Irán, no podían dejar de referirse al vuelco revolucionario de Granada y a la extraordinaria victoria del pueblo de Nicaragua y de su vanguardia, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (APLAUSOS), y destacar la enorme significación histórica que para los pueblos de la América Latina y del mundo tiene este hecho. Subrayaron además los Jefes de Estado o de Gobierno algo que viene a constituir un hecho nuevo en las relaciones latinoamericanas y que sirve de ejemplo para otras regiones del mundo: la forma solidaria y mancomunada en que actuaron los gobiernos de Panamá, Costa Rica y México, y los países del Pacto subregional Andino: Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, para lograr la justa solución del problema nicaragüense, así como la solidaridad que Cuba brindó históricamente a la causa de aquel pueblo.</p>
<p>Confieso que esos enfoques sobre la América Latina le habrían bastado al pueblo cubano para justificar todos los esfuerzos y desvelos que realizaron cientos de miles de hombres y mujeres de nuestro país, en el empeño de hacer posible que Cuba acogiera dignamente a los países hermanos del Movimiento No Alineado en la Cumbre de La Habana. Pero hubo para Cuba mucho más. Algo que queremos agradecer aquí, en la tribuna de las Naciones Unidas, en nombre de nuestro pueblo. En La Habana, el pueblo cubano recibió el apoyo a su derecho de escoger el sistema político y social que ha decidido, en su reclamación del territorio que ocupa la Base de Guantánamo y en la condena al bloqueo con que todavía el Gobierno estadounidense pretende aislar y sueña con destruir a la Revolución Cubana (APLAUSOS).</p>
<p>Apreciamos en su profundo sentido y en su resonancia universal la denuncia que acaba de hacer el Movimiento en La Habana contra los actos de hostilidad, presiones y amenazas de los Estados Unidos hacia Cuba, calificándolos como una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y de los principios del derecho internacional, como una amenaza a la paz mundial. Una vez más respondemos a nuestros hermanos y aseguramos a la comunidad universal que Cuba seguirá siendo fiel a los principios de la solidaridad internacional.</p>
<p>Señor Presidente:</p>
<p>La historia nos ha enseñado que el acceso a la independencia para un pueblo que se libera del sistema colonial o neocolonial es, a la vez, el último acto de una larga lucha y el primero de una nueva y difícil batalla. Porque la independencia, la soberanía y la libertad de nuestros pueblos, aparentemente libres, están de continuo amenazadas por el control externo de sus recursos naturales, por la imposición financiera de organismos internacionales oficiales y por la precaria situación de sus economías que les merma la plenitud soberana.</p>
<p>Por ello, en el inicio mismo de sus análisis de los problemas económicos mundiales, los Jefes de Estado o de Gobierno, de una parte:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«Subrayaron solemnemente una vez más la importancia suprema que tenía el consolidar la independencia política mediante la emancipación económica&#8230; y reiteraron que el sistema económico internacional existente iba en contra de los intereses básicos de los países en desarrollo, era profundamente injusto e incompatible con el desarrollo de los Países No Alineados y otros países en desarrollo y no contribuía a la eliminación de los males económicos y sociales que afligían a esos países&#8230;»</p>
<p>Y, por la otra, enfatizaron:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«La misión histórica que el Movimiento de Países No Alineados debiera desempeñar en la lucha por lograr la independencia económica y política de todos los países en desarrollo y de los pueblos; por ejercer la soberanía plena y permanente y el control sobre sus recursos naturales y de todo tipo sobre sus actividades económicas; y por promover una reestructuración a fondo mediante el establecimiento del Nuevo Orden Económico Internacional».</p>
<p>Para concluir con estas palabras:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«La lucha por eliminar la injusticia del sistema económico internacional existente y establecer el Nuevo Orden Económico Internacional es parte integrante de la lucha del pueblo por la liberación política, económica, cultural y social».</p>
<p>No es necesario demostrar aquí hasta qué punto el sistema económico internacional existente, es profundamente injusto e incompatible con el desarrollo de los países subdesarrollados. Las cifras están ya tan popularizadas que son innecesarias para nosotros. Se discute si el número de los seres desnutridos de nuestro planeta es solo de 400 millones o ha vuelto a ser de 450, según se consigna en ciertos documentos internacionales. Cuatrocientos millones de hombres y mujeres hambrientos es ya una cantidad demasiado acusatoria.</p>
<p>Lo que nadie duda es que todas las esperanzas que se habían desplegado ante los países en vías de desarrollo aparecen fracasadas y canceladas al terminar este segundo decenio del desarrollo.</p>
<p>Se ha reconocido por el Director General del Consejo de la FAO que «los progresos continúan siendo decepcionantemente lentos en relación con los objetivos de desarrollo a más largo plazo acordados en la Estrategia Internacional del Desarrollo, en la Declaración y el Programa de Acción sobre el Establecimiento del Nuevo Orden Económico Internacional y en la Resolución de la Conferencia Mundial de la Alimentación y en varias conferencias posteriores». Está lejos de haberse logrado en la producción agrícola y alimentaria de los países en desarrollo, en estos últimos 10 años, el modesto aumento medio anual del 4% que se planteó para resolver algunos de los problemas más perentorios del hambre mundial y acercarnos a niveles todavía reducidos de consumo. Como consecuencia de ello, las importaciones de alimentos de los países en desarrollo, que constituyen ahora mismo un elemento agravante de sus balanzas de pago deficitarias, alcanzarán muy pronto, según la FAO, proporciones tales que serán inmanejables. Frente a eso, disminuyen los compromisos oficiales de ayuda exterior para la agricultura de los países en vías de desarrollo.</p>
<p>Este panorama no puede ser embellecido. A veces en ciertos documentos oficiales se reflejan los aumentos circunstanciales de la producción agrícola en ciertas áreas del mundo subdesarrollado, o se destacan las elevaciones coyunturales de los precios de algunos artículos de la agricultura. Pero se trata de avances transitorios y de ventajas efímeras. Los ingresos por concepto de exportaciones agrícolas de los países en desarrollo continúan siendo inestables e insuficientes en relación con sus necesidades de importación de alimentos, fertilizantes y otros insumos para elevar la propia producción. La producción de alimentos por habitante en Africa durante 1977 fue un 11% menor que 10 años atrás.</p>
<p>Si en la agricultura se perpetúa el retraso, el proceso de industrialización tampoco avanza. Y no puede avanzar, porque para la mayoría de los países desarrollados la industrialización de los países en desarrollo es vista como una amenaza.</p>
<p>En Lima, en 1975, la Conferencia Mundial para la Industrialización nos propuso a los países en desarrollo la meta de llegar al año 2000 aportando el 25% de todas las manufacturas producidas en el mundo. Pero los progresos desde Lima hasta hoy son tan insignificantes, que si no se aceptan las medidas propuestas por la Sexta Conferencia Cumbre y si no se lleva a la práctica un programa urgente de rectificaciones en la política económica de la mayoría de los países desarrollados, esa meta quedará también incumplida. No llegamos todavía a producir el 9% de la manufactura del mundo.</p>
<p>Nuestra dependencia se expresa, una vez más, en el hecho de que los países de Asia, Africa y América Latina importamos el 26,1% de los productos manufacturados que entran en el comercio internacional y exportamos solo el 6,3.</p>
<p>Se dirá que hay un cierto proceso de expansión industrial, pero no se produce ni al ritmo necesario ni en las industrias claves de la economía industrial. La Conferencia de La Habana lo ha señalado. La redistribución mundial de la industria, el llamado redespliegue industrial, no puede consistir en una nueva confirmación de las profundas desigualdades económicas originadas en la época colonial del siglo XIX. Entonces se nos condenó a ser productores de materias primas y productos agrícolas baratos. Ahora se quiere utilizar la mano de obra abundante y los salarios de miseria de los países en vías de desarrollo para transferirles las industrias de menor tecnología, de más baja productividad y que más polucionan el ambiente. Eso lo rechazamos terminantemente.</p>
<p>Los países desarrollados de economía de mercado absorben hoy más del 85% de la producción manufacturera mundial, entre ella la producción industrial de más alta tecnología. Controlan también más del 83% de las exportaciones industriales. El 26% de esas exportaciones va hacia los países en vías de desarrollo, cuyos mercados monopolizan. Lo más grave de esa estructura dependiente es que aquello que importamos, es decir, no solo los bienes de capital sino también los artículos de consumo, está elaborado según las exigencias, las necesidades y la tecnología de los países de mayor desarrollo industrial y los patrones de la sociedad de consumo, que de ese modo se introduce por los resquicios de nuestro comercio, infecta nuestras propias sociedades y añade así un nuevo elemento a la ya permanente crisis estructural.</p>
<p>Como resultado de todo esto, según lo constataron los Jefes de Estado o de Gobierno en La Habana, la brecha existente entre los países desarrollados y los países en desarrollo no solo subsisten sino se ha ampliado sustancialmente. La participación relativa de los países en desarrollo en la producción mundial descendió considerablemente durante las dos últimas décadas, lo que tiene consecuencias aun más desastrosas en fenómenos como la malnutrición, el analfabetismo y la insalubridad.</p>
<p>Algunos quisieran resolver el trágico problema de la humanidad con drásticas medidas para reducir la población. Recuerdan que la guerra y las epidemias ayudaron a reducirla en otras épocas. Pretenden más aun, quieren atribuir el subdesarrollo a la explosión demográfica.</p>
<p>Pero la explosión demográfica no es la causa, sino la consecuencia del subdesarrollo. El desarrollo actuará a la vez trayendo soluciones para la pobreza y contribuyendo, a través de la educación y la cultura, a que nuestros países logren tasas de crecimiento racionales y adecuadas.</p>
<p>En un reciente informe del Banco Mundial se señala una más grave perspectiva. Es posible —se dice— que al llegar el año 2000 haya 600 millones de habitantes de esta Tierra que continúen en absoluta pobreza.</p>
<p>Señor Presidente, señores representantes:</p>
<p>La situación de retraso agrícola e industrial, de la cual no acaban de desprenderse los países en vías de desarrollo es, sin duda, como lo señala la Sexta Cumbre, el resultado de relaciones internacionales injustas y desiguales. Pero a éstas se añade ahora, como también se señala en la Declaración de La Habana, la crisis prolongada de la economía internacional.</p>
<p>No voy a detenerme demasiado en este aspecto. Precisemos ahora que los Jefes de Estado o de Gobierno hemos considerado que la crisis del sistema económico internacional no es coyuntural sino que constituye un síntoma de desajustes estructurales y de un desequilibrio que están en su propia naturaleza; que ese desequilibrio ha sido agravado por la negativa de los países desarrollados de economía de mercado a controlar sus desequilibrios externos y sus altos niveles de inflación y desempleo; que la inflación se ha generado precisamente en esos países desarrollados que ahora se resisten a aplicar las únicas medidas que podían eliminarla. Y señalemos además, porque es algo a lo cual hemos de referirnos después y que también está registrado en la Declaración de La Habana, que esta crisis es asimismo el resultado de la persistente falta de equidad en las relaciones económicas internacionales, de manera que resolver esa desigualdad, como lo proponemos, contribuirá a atenuar y alejar la propia crisis.</p>
<p>¿Cuáles son los señalamientos principales que los representantes del Movimiento de Países No Alineados se vieron obligados a formular en La Habana?</p>
<p>Condenamos allí la persistente desviación de recursos humanos y materiales hacia una carrera de armamentos improductiva, derrochadora y peligrosa para la humanidad (APLAUSOS). Y exigimos que parte considerable de los recursos que ahora se emplean en armamentos, en particular por las principales potencias, sean destinados al desarrollo económico y social.</p>
<p>Hemos expresado nuestra grave preocupación por el insignificante progreso en las negociaciones dirigidas a la aplicación de la Declaración y del Programa de Acción sobre el establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional. Apuntamos que ello se debía a la falta de voluntad política de la mayoría de los países desarrollados y censuramos expresamente las tácticas dilatorias, diversionistas y divisorias adoptadas por esos países. El fracaso del V período de Sesiones de la UNCTAD sirvió para poner en evidencia esa situación.</p>
<p>Comprobamos que el intercambio desigual en las relaciones económicas internacionales, enunciado como característica esencial del sistema, se ha hecho, si cabe, aun más desigual. Mientras los precios de la manufactura, los bienes de capital, los productos alimenticios y los servicios que importamos de los países desarrollados se incrementan de continuo, se estancan en cambio y están sometidos a fluctuaciones incesantes los precios de los productos primarios que exportamos. La relación de intercambio se ha empeorado. Hicimos hincapié en que el proteccionismo, que fue uno de los elementos agravantes de la Gran Depresión de los años 30, ha vuelto a ser introducido por ciertos países desarrollados. La Conferencia lamentó que en las negociaciones del GATT los países desarrollados que pertenecen al mismo no tuvieran en cuenta los intereses y las preocupaciones de los países en desarrollo, y en particular de los menos desarrollados.</p>
<p>La Conferencia denunció, asimismo, cómo ciertos países desarrollados intensifican el uso de subsidios internos a determinados productos, en detrimento de producciones que son de interés para los países en desarrollo.</p>
<p>La Conferencia deploró las deficiencias en el alcance y funcionamiento del Sistema Generalizado de Preferencias, y en ese espíritu condenó las restricciones discriminatorias contenidas en la Ley sobre Comercio Exterior de los Estados Unidos, así como la posición inflexible de ciertos países desarrollados, que impidieron que sobre estos problemas se llegara a un acuerdo en el V Período de Sesiones de la UNCTAD.</p>
<p>Expresamos nuestra preocupación por el constante deterioro de la situación monetaria internacional. La inestabilidad en los tipos de cambio de las principales monedas de reserva y la inflación, que acentúan el desequilibrio de la situación económica mundial, crean dificultades adicionales a los países en desarrollo, disminuyen el valor real de sus ingresos de exportación y reducen el de sus reservas de divisas. Señalamos como un factor negativo el crecimiento desordenado de los recursos monetarios internacionales, básicamente mediante el empleo de dólares devaluados de los Estados Unidos y otras monedas de reserva. Notamos que, mientras la desigualdad de las relaciones económicas internacionales hace incrementar la deuda externa acumulada de los países en desarrollo hasta más de 300 000 millones de dólares, los organismos financieros internacionales y la banca privada elevan las tasas de intereses, hacen más cortos los plazos de amortización de los préstamos y ahogan con ello financieramente a los países en desarrollo, constituyendo todo esto, como se denunció por la Conferencia, un elemento coercitivo en las negociaciones, lo que les permite obtener ventajas políticas y económicas adicionales a expensas de nuestros países.</p>
<p>La Conferencia tuvo en cuenta el empeño neocolonialista de impedir a los países en desarrollo ejercer de manera permanente y efectiva su plena soberanía sobre los recursos naturales, y reafirmó ese derecho. Por ello mismo, apoyó los esfuerzos de los países en desarrollo productores de materias primas por obtener precios justos y remuneradores para sus exportaciones y mejorar en términos reales sus ingresos de exportación.</p>
<p>Por otra parte, la Conferencia puso más atención que nunca al fortalecimiento de las relaciones económicas y a la transferencia científico-técnica y tecnológica de los países en vías de desarrollo entre sí. El concepto de lo que podríamos definir como «autosustentación colectiva», o sea, el apoyo mutuo y la colaboración entre los países en vías de desarrollo de modo que estos dependen, en primer término, de sus propias fuerzas colectivas, cobra en la Declaración de La Habana una fuerza que no tuvo nunca antes. Cuba, como Presidente del Movimiento y país coordinador, se propone realizar, en unión del Grupo de los 77, todos los esfuerzos necesarios para impulsar el Programa de Acción delineado por la Conferencia en materia de cooperación económica.</p>
<p>No concebimos esa «autosustentación colectiva», sin embargo, como algo siquiera parecido a la autarquía, la vemos como un factor de las relaciones internacionales que ponga en juego todas las posibilidades y recursos de esta parte considerable e importante de la humanidad, que somos los países en desarrollo, para incorporarla a la corriente general de los recursos y de la economía que por su parte puedan movilizar tanto en el campo capitalista como en los países socialistas.</p>
<p>Señor Presidente:</p>
<p>La Sexta Cumbre rechazó los intentos de algunos países desarrollados que pretenden utilizar la cuestión de la energía para dividir a los países en desarrollo.</p>
<p>El problema de la energía, solo puede ser examinado en su contexto histórico, tomando en cuenta, de una parte, cómo los modelos consumistas de algunos países desarrollados llevaron a la dilapidación de los hidrocarburos y advirtiendo a la vez el papel expoliador de las empresas transnacionales, beneficiarias hasta fecha reciente de los suministros de energía barata, los que usaron de manera irresponsable. Las transnacionales explotan simultáneamente a los productores y a los consumidores, obteniendo beneficios extraordinarios e injustificados de unos y de otros, a la vez que pretenden culpar a los países en desarrollo exportadores de petróleo de la situación actual.</p>
<p>Permítaseme recordar que en mis palabras inaugurales a la Conferencia señalé la situación angustiosa de los países en desarrollo no productores de petróleo, en particular los menos adelantados, y expresé la certeza de que los Países No Alineados productores de petróleo encontrarían fórmulas para contribuir a mitigar la situación desfavorable de aquellos países golpeados ya por la inflación mundial y por la desigualdad del intercambio, que sufren serios déficit de sus balanzas de pago y un aumento considerable de su deuda externa. Pero ello no excluye la responsabilidad central de los países desarrollados, sus monopolios y sus empresas transnacionales.</p>
<p>Los Jefes de Estado o de Gobierno, al considerar el problema de la energía con ese enfoque, pusieron de relieve que el mismo debería ser objeto de discusiones en el contexto de las negociaciones mundiales que se llevan a cabo en las Naciones Unidas, con la participación de todos los países y relacionando el problema energético con todos los problemas del desarrollo, con la reforma financiera y monetaria, el comercio mundial y las materias primas, de modo que se realice un análisis global de los aspectos vinculados al establecimiento de un nuevo orden económico internacional.</p>
<p>En la revisión de los principales problemas que afectan a los países en vías de desarrollo en el ámbito económico mundial, no podía faltar el examen del funcionamiento de las empresas transnacionales. Una vez más se declararon inaceptables sus políticas y sus prácticas. Se imputó que en busca de beneficios agotan los recursos, trastornan la economía y violan la soberanía de los países en desarrollo, menoscaban los derechos de los pueblos a la libre determinación, interfieren los principios de no injerencia en los asuntos de los Estados y recurren con frecuencia al soborno, a la corrupción y a otras prácticas indeseables, a través de las cuales pretenden subordinar, y subordinan los países en desarrollo a los países industrializados.</p>
<p>Ante los progresos insuficientes en la tarea de preparar en Naciones Unidas el Código de Conducta que regule las actividades de las empresas transnacionales, la Conferencia reafirmó la urgencia de que esa labor concluya rápidamente, con el propósito de brindar a la comunidad internacional un instrumento jurídico que le sirva al menos para controlar y reglamentar las actividades de las transnacionales, de acuerdo con los objetivos y aspiraciones de los países en desarrollo.</p>
<p>Al consignar todos los abrumadores aspectos negativos en la situación económica de los países en vías de desarrollo, la Sexta Cumbre llamó muy especialmente la atención hacia los problemas que se acumulan sobre los países en desarrollo menos adelantados en condiciones desventajosas, sin litoral y aquellos otros mediterráneos aislados, y pidió que se adoptaran medidas urgentes y especiales para mitigarlos.</p>
<p>Ese es, Señor Presidente y señores representantes, el panorama poco optimista, y más bien sombrío y desestimulante, que tuvieron ante sí los países miembros del Movimiento No Alineado al reunirse en La Habana.</p>
<p>Pero los Países No Alineados no se dejaron arrastrar hacia posiciones de frustración o exasperación, que resultarían explicables. Al mismo tiempo que elaboraron concepciones estratégicas que les permitan llevar adelante su lucha, los Jefes de Estado o de Gobierno reiteraron sus demandas y definieron sus posiciones.</p>
<p>El primer objetivo fundamental de nuestra lucha consiste en reducir, hasta eliminarlo, el intercambio desigual que hoy prevalece y que convierte al comercio internacional en un vehículo provechoso para la expoliación adicional de nuestras riquezas. Hoy se cambia una hora de trabajo de los países desarrollados por 10 horas de trabajo de los países subdesarrollados.</p>
<p>Los Países No Alineados demandan que se le preste una seria atención al Programa Integrado para los Productos Básicos, que ha sido hasta ahora manipulado y escamoteado en las negociaciones llamadas «Norte-Sur». De la misma manera piden que el Fondo Común, proyectado como un instrumento de estabilización de manera que se establezca una permanente correspondencia entre los precios que reciben por sus productos y los de sus importaciones, y que apenas ha podido comenzar a integrarse, reciba un real impulso. Para los Países No Alineados esta correspondencia que vincule de manera permanente los precios de sus mercancías exportadas a los precios de los equipos básicos, productos industriales y materias primas tecnológicas, que importa de los países desarrollados, constituye un pivote esencial de todas las negociaciones económicas futuras.</p>
<p>Los países en vías de desarrollo exigen que los países que han generado la inflación y la estimulan con su política adopten las medidas necesarias para controlarla, cesando así la agravación de los resultados del intercambio no equitativo.</p>
<p>Los países en vías de desarrollo exigen —y mantendrán su lucha por obtenerlo— que los artículos industriales de sus incipientes economías tengan el acceso a los mercados de los países desarrollados; que se elimine el vicioso proteccionismo reintroducido en la economía internacional y que amenaza conducirnos nuevamente a una guerra económica nefasta; que se apliquen de manera general y sin ficciones engañosas las Preferencias Arancelarias Generalizadas y no Recíprocas, como manera de permitir el desenvolvimiento de sus industrias jóvenes, sin que las aplasten en el mercado mundial los recursos tecnológicos superiores de las economías desarrolladas.</p>
<p>Los Países No Alineados consideran que las negociaciones que están a punto de culminar sobre el Derecho del Mar no pueden, como lo pretenden ciertos países desarrollados, servir para ratificar el desequilibrio existente en cuanto a los recursos marinos, sino que han de ser un vehículo para su rectificación equitativa. La Conferencia de Derecho del Mar ha servido una vez más para poner de relieve la arrogancia y la decisión imperialista de algunos países que, poniendo sus posibilidades tecnológicas por encima del espíritu de comprensión y de avenencia que los países en desarrollo solicitan, amenazan con proceder unilateralmente a realizar operaciones mineras en los fondos marinos.</p>
<p>La deuda de los países en vías de desarrollo ha alcanzado ya la cifra de 335 000 millones de dólares. Se calcula que el pago total por concepto de servicios de la deuda externa asciende a más de 40 000 millones cada año, lo que representa más del 20% de sus exportaciones anuales. Por otro lado, el ingreso per cápita promedio de los países desarrollados es ahora catorce veces superior al de los países subdesarrollados. Esta situación es ya insostenible.</p>
<p>Los países en vías de desarrollo necesitan que se establezcan nuevos sistemas de financiamiento, mediante los cuales reciban los recursos financieros necesarios para el desarrollo continuo e independiente de sus economías. Estos financiamientos deben ser a largo plazo y a bajo interés. El uso de esos recursos financieros debe estar a la plena disposición de los países en desarrollo, para que estos puedan establecer en sus economías el sistema de prioridades que corresponda con sus planes de desarrollo industrial y no sean absorbidos esos fondos financieros, como hoy ocurre, por las empresas transnacionales, que se benefician adicionalmente, aprovechando la supuesta contribución financiera al desarrollo para agravar la deformación de sus economías y obtener de la explotación de los recursos de los países máximas ganancias.</p>
<p>Los países en vías de desarrollo y, en su nombre, el Movimiento de Países No Alineados, demandan que una parte importante de los inmensos recursos que la humanidad hoy dilapida en la carrera armamentista sean dedicados al desarrollo, lo que contribuirá, simultáneamente, a alejar el peligro de guerra y facilitar el mejoramiento de la situación internacional.</p>
<p>Los Países No Alineados, expresando las posiciones de todos los países en vías de desarrollo, demandan un nuevo sistema monetario internacional, que impida las fluctuaciones desastrosas que hoy sufren las monedas que prevalecen en la economía internacional, en particular el dólar norteamericano. El desorden financiero golpea adicionalmente sobre los países en vías de desarrollo, los cuales aspiran a que en la elaboración del nuevo sistema monetario mundial ellos tengan palabra y decisión como representantes del mayor número de países de la comunidad internacional y de más de 1 500 millones de hombres y mujeres.</p>
<p>En resumen, Señor Presidente y señores representantes:</p>
<p>El intercambio desigual, arruina a nuestros pueblos. ¡Y debe cesar!</p>
<p>La inflación que se nos exporta, arruina a nuestros pueblos. ¡Y debe cesar!</p>
<p>El proteccionismo, arruina a nuestros pueblos. ¡Y debe cesar!</p>
<p>El desequilibrio que existe en cuanto a la explotación de los recursos marinos, es abusivo. ¡Y debe ser abolido!</p>
<p>Los recursos financieros que reciben los países en desarrollo, son insuficientes. ¡Y deben ser aumentados!</p>
<p>Los gastos en armamentos, son irracionales. ¡Deben cesar y sus fondos empleados en financiar el desarrollo!</p>
<p>El sistema monetario internacional que hoy predomina, está en bancarrota. ¡Y debe ser sustituido!</p>
<p>Las deudas de los países de menor desarrollo relativo y en situación desventajosa, son insoportables y no tienen solución. ¡Deben ser canceladas! (APLAUSOS)</p>
<p>El endeudamiento abruma económicamente al resto de los países en desarrollo. ¡Y debe ser aliviado!</p>
<p>El abismo económico entre los países desarrollados y los países que quieren desarrollarse, en vez de disminuir se agranda. ¡Y debe desaparecer!</p>
<p>Tales son las demandas de los países subdesarrollados.</p>
<p>Señor Presidente, señores representantes:</p>
<p>La atención a esas demandas, algunas de las cuales han sido presentadas sistemáticamente por los países en vías de desarrollo, en los foros internacionales, a través del Grupo de los 77 y del Movimiento de Países No Alineados, permitiría un cambio de rumbo en la situación económica internacional, que ofrecería a los países en vías de desarrollo las condiciones institucionales para organizar los programas que los situarían definitivamente en el camino al desarrollo.</p>
<p>Pero aunque todas estas medidas fueran llevadas a la práctica, aunque se rectificaran los errores y vicios del presente sistema de relaciones internacionales, los países subdesarrollados carecerían de un elemento decisivo: el financiamiento externo.</p>
<p>Todos los esfuerzos internos, todos los sacrificios que hacen y están dispuestos a hacer los pueblos de los países en vías de desarrollo, todas las oportunidades de incrementar su potencial económico que se lograrían al eliminar la desigualdad entre los precios de exportación y los de importación y mejorar las condiciones en que se realiza su comercio exterior no serán, sin embargo, suficientes. A la luz de su situación financiera real y actual, necesitan además recursos en tal cantidad que les permitan, a la vez, pagar sus deudas y emprender los enormes gastos que a nivel mundial exige el salto al desarrollo.</p>
<p>Aquí también las cifras son demasiado conocidas para que necesitemos repetirlas. La Sexta Cumbre se preocupó ante el hecho de que no solo la deuda de los países subdesarrollados es prácticamente insoportable, sino también que esta deuda creciera cada año a un ritmo que podríamos considerar galopante. Y los datos que acaba de suministrar el reciente informe del Banco Mundial, emitido en los mismos días en que celebrábamos la Conferencia de La Habana, confirman que la situación es cada día más grave. Solo en el año 1978 la deuda pública externa de 96 países en desarrollo aumentó en unos 51 000 millones de dólares. Este ritmo eleva la deuda a las cifras astronómicas mencionadas.</p>
<p>¡No podemos, Señor Presidente, resignarnos a este panorama sombrío!</p>
<p>Los más reputados economistas, tanto los occidentales como aquellos que se adscriben a las concepciones del marxismo, admiten que la forma en que funciona el sistema de endeudamiento internacional de los países en vías de desarrollo es completamente irracional y que su mantenimiento amenaza con una súbita interrupción, que pondrá en peligro todo el precario e inestable equilibrio económico mundial.</p>
<p>Algunos tratan de explicar el sorprendente hecho económico de que los centros bancarios internacionales continúen suministrándoles fondos a países que están técnicamente en bancarrota, aduciendo que se trata de una contribución generosa para ayudar a esos países a soportar las dificultades económicas. Pero no es así. Es, en realidad, una operación de salvamento del propio orden internacional capitalista. En octubre de 1978 la Comisión de las Comunidades Europeas admitía en forma esclarecedora:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«El equilibrio actual de la economía mundial depende en grado considerable de que continúe la corriente de préstamos privados a los países en desarrollo no productores de petróleo&#8230; en una escala sin precedentes antes de 1974, y cualquier impedimento a esa corriente pondrá en peligro dicho equilibrio».</p>
<p>La quiebra financiera mundial sería muy dura, en primer lugar, para los países subdesarrollados y para los trabajadores de los países capitalistas desarrollados. Afectaría también a las más estables economías socialistas. Pero el sistema capitalista dudosamente podría sobrevivir a semejante catástrofe. Y sería difícil que la terrible situación económica resultante no engendrara, inevitablemente, una conflagración mundial. Ya se habla de fuerzas militares especiales para ocupar los campos petrolíferos y las fuentes de materias primas.</p>
<p>Pero si es deber de todos la preocupación por este panorama sombrío, es deber, primero, de los que poseen una mayor suma de riqueza y bienestar material.</p>
<p>A los revolucionarios, al fin y al cabo, la perspectiva de un mundo sin capitalismo no nos asusta demasiado (APLAUSOS).</p>
<p>Se ha propuesto que en lugar del espíritu de enfrentamiento utilicemos el sentido de la interdependencia económica mundial que permita conjugar las fuerzas de todas las economías para obtener beneficios comunes, pero el concepto de la interdependencia solo es aceptable cuando se parte de admitir la injusticia intrínseca y brutal de la actual interdependencia. Los países en vías de desarrollo rechazan el que se les proponga como «interdependencia» la aceptación de la injusta y arbitraria división internacional del trabajo, que el colonialismo moderno les impuso a partir de la revolución industrial inglesa y que el imperialismo profundizó.</p>
<p>Si se quiere impedir la confrontación y la lucha, que es el único camino que aparece abierto para los países en vías de desarrollo —un camino que ofrece largos y difíciles combates cuyas proporciones nadie podría ahora predecir—, es necesario que todos busquemos y encontremos fórmulas de colaboración para resolver los grandes problemas que, si bien afectan a nuestros pueblos, no pueden resolverse sin afectar de alguna forma a los países más desarrollados.</p>
<p>No hace muchos años expresamos que el derroche irracional de bienes materiales y el consiguiente despilfarro de recursos económicos de la sociedad capitalista desarrollada era ya insostenible. ¿Cuál ha sido si no la causa de la dramática crisis energética que estamos viviendo? ¿Y quiénes tienen que soportar las peores consecuencias, sino, los países subdesarrollados no petroleros?</p>
<p>Estos criterios sobre la necesidad de poner fin al despilfarro de las sociedades de consumo son hoy una opinión generalizada.</p>
<p>En un reciente documento de la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial se afirma que:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«Las modalidades de vida actuales, especialmente en los países industrializados, tal vez tengan que experimentar un cambio radical y doloroso».</p>
<p>Claro está que los países en vías de desarrollo no pueden esperar, ni esperan, que las transformaciones a que aspiran y los financiamientos que requieren puedan llegarles como una dádiva derivada de meros análisis sobre los problemas económicos internacionales. En este proceso, que implica contradicciones, lucha y negociaciones, los países No Alineados tienen que depender, en primer término, de sus propias decisiones y esfuerzos.</p>
<p>Esa convicción emerge con claridad de la Sexta Cumbre. En la parte económica de la Declaración Final, los Jefes de Estado o de Gobierno reconocen la necesidad de realizar en sus países los cambios estructurales necesarios de índole económica y social, considerando que es esta la única forma de eliminar la vulnerabilidad actual de sus economías y de convertir el simple crecimiento estadístico en un verdadero desarrollo. Solo así —lo reconocen los Jefes de Estado—, los pueblos estarían dispuestos a pagar el precio que les exigiría ser los protagonistas principales del proceso. Como dijimos en aquella oportunidad: «Si el sistema es socialmente justo, las posibilidades de supervivencia, y desarrollo económico y social son incomparablemente mayores».</p>
<p>La historia de mi país es un ejemplo irrefutable de ello.</p>
<p>La necesidad emergente e impostergable de dar solución al subdesarrollo, nos hace volver, Señor Presidente, al problema que hace un momento abordáramos, y que quisiera que fuese el último presentado por mí ante esta XXXIV Asamblea General de las Naciones Unidas. Me refiero al financiamiento internacional.</p>
<p>Uno de los fenómenos más graves que acompaña al endeudamiento acelerado de los países en vías de desarrollo lo constituye, según dijéramos, el hecho de que la mayor parte del dinero que reciben del exterior esos países se ven forzados a emplearlo para cubrir sus balances comerciales y de cuenta corriente negativos, renovar deudas y pagar intereses.</p>
<p>Si tomamos el ejemplo de los países en vías de desarrollo no exportadores de petróleo, a cuya situación me referí en la Conferencia de La Habana, solo en los últimos seis años han acumulado déficits en sus balanzas de pagos que sobrepasan los 200 000 millones de dólares.</p>
<p>Frente a eso, las inversiones que realmente necesitan los países en vías de desarrollo son enormes. Y las necesitan, precisamente y en primer término, casi sin excepción, en ramas y producciones de escasa rentabilidad, que no atraen a los inversionistas y prestamistas privados extranjeros.</p>
<p>Para aumentar la producción de alimentos, con el objeto de eliminar la desnutrición de esos 450 millones de personas que hemos mencionado, habrá que habilitar nuevos recursos de tierras y de agua. Según cálculos especializados, la superficie total de tierra cultivada de los países en desarrollo tendría que aumentarse en los próximos 10 años en 76 millones de hectáreas, y las tierras de regadío en más de 10 millones.</p>
<p>La rehabilitación de las obras de riego exigen atender 45 millones de hectáreas. Es por ello que los cálculos más modestos admiten que la ayuda financiera internacional —y nos referimos a la ayuda y no al flujo total de los recursos— tiene que llegar anualmente a 8 000 ó 9 000 millones de dólares, para conseguir el objetivo de que la agricultura crezca a ritmos entre 3,5 y 4% en los países en desarrollo.</p>
<p>Si examinamos la industrialización, los cálculos exceden con mucho esos parámetros. La Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, al trazar las metas que mencionamos en su reunión de Lima, determinó que en el centro de la política internacional del desarrollo tendría que estar el financiamiento y que este deberá llegar hacia el año 2000 a niveles de 450 000 a 500 000 millones de dólares anuales, de los cuales un tercio —es decir, de 150 000 a 160 000 millones—, tendrán que ser financiamientos de corrientes externas.</p>
<p>Pero el desarrollo, Señor Presidente y señores representantes, no es solo agricultura e industrialización. Desarrollo es, principalmente, la atención al ser humano, que ha de ser el protagonista y el fin de cualquier esfuerzo por el desarrollo. Para tomar el ejemplo de Cuba, señalaré que en los últimos cinco años nuestro país ha empleado en inversiones constructivas para la educación un promedio de casi 200 millones de dólares anuales. Las inversiones de construcción y equipos para la salud pública se desarrollan a un promedio anual de más de 40 millones. Y Cuba es solo uno de los casi 100 países en desarrollo y uno de los más pequeños geográfica y poblacionalmente. Puede estimarse, por ello, que en las inversiones, en los servicios educacionales y de salud pública, los países en desarrollo necesitarán algunas otras decenas de miles de millones de dólares anuales para vencer los resultados del retraso.</p>
<p>Ese es el gran problema que tenemos ante nosotros.</p>
<p>Y ese no es, señores, solo nuestro problema, el problema de los países víctimas del subdesarrollo y del desarrollo insuficiente. Es un problema de toda la comunidad internacional.</p>
<p>Más de una vez se ha dicho que nosotros hemos sido forzados al subdesarrollo por la colonización y la neocolonización imperialista. La tarea de ayudarnos a salir del subdesarrollo es, pues, en primer término, una obligación histórica y moral de aquellos que se beneficiaron con el saqueo de nuestras riquezas y la explotación de nuestros hombres y mujeres durante décadas y siglos (APLAUSOS). Pero, es, a la vez, tarea de la humanidad en su conjunto, y así lo ha hecho constar la Sexta Cumbre.</p>
<p>Los países socialistas no participaron en el saqueo del mundo ni son responsables del fenómeno del subdesarrollo. Pero la obligación, sin embargo, de ayudar a superarlo, la comprenden y la asumen partiendo de la naturaleza de su sistema social, en el cual la solidaridad internacionalista es una premisa.</p>
<p>De la misma manera, cuando el mundo aguarda que los países en desarrollo productores de petróleo contribuyan también a la corriente universal de recursos que ha de nutrir el financiamiento externo para el desarrollo, no lo hace en función de obligaciones y deberes históricos que nadie podría imponerles, sino como una esperanza y un deber de solidaridad entre países subdesarrollados. Los grandes países exportadores de petróleo deben estar conscientes de su responsabilidad.</p>
<p>Incluso los países en desarrollo con mayor nivel deben hacer su aporte. Cuba, que no habla aquí en nombre de sus intereses y no defiende un objetivo nacional, está dispuesta a contribuir en la medida de sus fuerzas con miles o decenas de miles de técnicos: médicos, educadores, ingenieros agrónomos, ingenieros hidráulicos, ingenieros mecánicos, economistas, técnicos medios, obreros calificados, etcétera.</p>
<p>Es, por ello, la hora de que todos nos unamos en la tarea de sacar a pueblos enteros y a cientos de millones de seres humanos del retraso, la miseria, la desnutrición, la enfermedad, el analfabetismo, que les hace imposible disfrutar a plenitud de la dignidad y el orgullo de llamarse hombres (APLAUSOS).</p>
<p>Hay que organizar, pues, los recursos para el desarrollo, y esa es nuestra obligación conjunta.</p>
<p>Existen, Señor Presidente, tal número de fondos especiales, multilaterales, públicos y privados, cuyo objetivo es contribuir a uno u otro aspecto del desarrollo, ya sea agrícola, ya sea industrial, ya se trate de compensar los déficits en los balances de pagos, que no me resulta fácil, al traer ante la XXXIV Asamblea los problemas económicos discutidos en la Sexta Cumbre, formular una proposición concreta para el establecimiento de un nuevo fondo.</p>
<p>Pero no hay duda de que el problema del financiamiento debe ser discutido profunda y plenamente, para encontrarle una solución. Además de los recursos que ya están organizados, por los distintos canales bancarios, por las organizaciones concesionarias, los organismos internacionales y los órganos de las finanzas privadas, necesitamos discutir y decidir la manera de que, al comenzar el próximo decenio para el desarrollo, en su estrategia se incluya el aporte adicional de no menos de 300 000 millones de dólares, a los valores reales de 1977, distribuidos en cantidades anuales que no deben ser menores a los 25 000 millones ya desde los primeros años, para ser invertidos en los países subdesarrollados (APLAUSOS). Esta ayuda debe ser en forma de donaciones y de créditos blandos a largo plazo y mínimo interés.</p>
<p>Es imprescindible movilizar estos fondos adicionales como aporte del mundo desarrollado y de los países con recursos, al mundo subdesarrollado en los próximos 10 años. Si queremos paz, harán falta estos recursos. Si no hay recursos para el desarrollo no habrá paz. Algunos pensarán que estamos pidiendo mucho; yo pienso que la cifra es todavía modesta. Según datos estadísticos, como expresé en el acto inaugural de la Sexta Cumbre de los Países No Alineados, el mundo invierte cada año en gastos militares más de 300 000 millones de dólares. Con 300 000 millones de dólares se podrían construir en un año 600 000 escuelas con capacidad para 400 millones de niños; ó 60 millones de viviendas confortables con capacidad para 300 millones de personas; ó 30 000 hospitales con 18 millones de camas; ó 20 000 fábricas capaces de generar empleo a más de 20 millones de trabajadores; o habilitar para el regadío 150 millones de hectáreas de tierra, que con un nivel técnico adecuado pueden alimentar a 1 000 millones de personas. Esto despilfarra la humanidad cada año en la esfera militar. Considérese, además, la enorme cantidad de recursos humanos en plena juventud, recursos científicos, técnicos, combustible, materias primas y otros bienes. Este es el precio fabuloso de que no exista un verdadero clima de confianza y de paz en el mundo.</p>
<p>Solo Estados Unidos gastará en el decenio 1980-1990 seis veces esta cifra en actividades militares.</p>
<p>Pedimos para 10 años de desarrollo menos de lo que hoy se gasta en un año en los ministerios de Guerra y mucho menos de la décima parte de lo que se gastará en 10 años con fines militares.</p>
<p>Para algunos puede parecer irracional la demanda: lo verdaderamente irracional es la locura del mundo de nuestra época y los riesgos que amenazan a la humanidad.</p>
<p>La enorme responsabilidad de estudiar, organizar y distribuir esta suma de recursos debe corresponder enteramente a la Organización de las Naciones Unidas. La administración de esos fondos debe hacerla la propia comunidad internacional, en condiciones de absoluta igualdad para cada uno de los países, ya sean contribuyentes o beneficiarios, sin condiciones políticas y sin que la cuantía de los donativos tenga nada que ver con el poder de voto para decidir la oportunidad de los préstamos y el destino de los fondos.</p>
<p>Aunque el flujo de recursos debe ser valorado en términos financieros, no debe consistir solo en ellos. Puede estar formado también por equipos, fertilizantes, materias primas, combustible y plantas completas, valoradas en los términos del comercio internacional. También la asistencia de personal técnico y la formación de técnicos debe ser contabilizada como una contribución.</p>
<p>Estamos seguros, estimado Señor Presidente y señores representantes, que si el Secretario General de Naciones Unidas —asistido por el Presidente de la Asamblea, con todo el prestigio y el peso de esta organización, apoyada además, de inicio, por la influencia que los países en vías de desarrollo y, más aun, el Grupo de los 77, le prestarían a esa iniciativa—, convocara a los distintos factores que hemos mencionado para iniciar discusiones en las cuales no habría lugar para el antagonismo llamado Norte-Sur ni para el denominado antagonismo Este-Oeste, sino que allí concurrirían todas las fuerzas como una tarea común, como un deber común y una esperanza común, esta idea que presentamos ahora a la Asamblea General puede ser coronada por el éxito.</p>
<p>Porque no se trata de un proyecto que beneficie solo a los países en vías de desarrollo, beneficiaría a todas las naciones.</p>
<p>Como revolucionarios, la confrontación no nos asusta. Tenemos fe en la historia y en los pueblos. Pero como voceros e intérpretes del sentimiento de 95 países, tenemos la responsabilidad de luchar por la colaboración entre los pueblos. Y esa colaboración, si ella se logra sobre bases nuevas y justas, beneficiará a todos los países que constituyen hoy la comunidad internacional. Y beneficiará en especial a la paz mundial.</p>
<p>El desarrollo puede ser, a corto plazo, una tarea que entrañe aparentes sacrificios y hasta donativos que parezcan irrecuperables. Pero el vasto mundo que hoy vive en el retraso, desprovisto de poder adquisitivo, limitado hasta el extremo en su capacidad de consumir, incorporará con su desarrollo un torrente de cientos de millones de consumidores y productores, el único capaz de rehabilitar la economía internacional, incluyendo la de los países desarrollados que hoy generan y padecen la crisis económica.</p>
<p>La historia del comercio internacional ha demostrado que el desarrollo es el factor más dinámico del comercio mundial. La mayor parte del comercio de nuestros días se realiza entre países plenamente industrializados. Podemos asegurar que mientras más se extienda la industrialización y el progreso en el mundo, más se extenderá también el intercambio comercial, beneficioso para todos.</p>
<p>Es por ello, que pedimos en nombre de los países en vías de desarrollo y abogamos por la causa de nuestros países. Pero no es una dádiva lo que estamos reclamando. Si no encontramos soluciones adecuadas, todos seremos víctimas de la catástrofe.</p>
<p>Señor Presidente, distinguidos representantes:</p>
<p>Se habla con frecuencia de los derechos humanos, pero hay que hablar también de los derechos de la humanidad.</p>
<p>¿Por qué unos pueblos han de andar descalzos para que otros viajen en lujosos automóviles? ¿Por qué unos han de vivir 35 años para que otros vivan 70? ¿Por qué unos han de ser míseramente pobres para que otros sean exageradamente ricos?</p>
<p>Hablo en nombre de los niños que en el mundo no tienen un pedazo de pan (APLAUSOS); hablo en nombre de los enfermos que no tienen medicinas; hablo en nombre de aquellos a los que se les ha negado el derecho a la vida y la dignidad humana.</p>
<p>Unos países tienen mar, otros no; unos tienen recursos energéticos, otros no; unos poseen tierras abundantes para producir alimentos, otros no; unos tan saturados de máquinas y fábricas están, que ni respirar se puede el aire de sus atmósferas envenenadas (APLAUSOS), otros no poseen más que sus escuálidos brazos para ganarse el pan.</p>
<p>Unos países poseen, en fin, abundantes recursos, otros no poseen nada. ¿Cuál es el destino de estos? ¿Morirse de hambre? ¿Ser eternamente pobres? ¿Para qué sirve entonces la civilización? ¿Para qué sirve la conciencia del hombre? ¿Para qué sirven las Naciones Unidas? (APLAUSOS) ¿Para qué sirve el mundo? No se puede hablar de paz en nombre de las decenas de millones de seres humanos que mueren cada año de hambre o enfermedades curables en todo el mundo. No se puede hablar de paz en nombre de 900 millones de analfabetos.</p>
<p>¡La explotación de los países pobres por los países ricos debe cesar!</p>
<p>Sé que en muchos países pobres hay también explotadores y explotados.</p>
<p>Me dirijo a las naciones ricas para que contribuyan. Me dirijo a los países pobres para que distribuyan.</p>
<p>¡Basta ya de palabras! ¡Hacen falta hechos! (APLAUSOS) ¡Basta ya de abstracciones, hacen falta acciones concretas! ¡Basta ya de hablar de un nuevo orden económico internacional especulativo que nadie entiende (RISAS y APLAUSOS); hay que hablar de un orden real y objetivo que todos comprendan!</p>
<p>No he venido aquí como profeta de la revolución; no he venido a pedir o desear que el mundo se convulsione violentamente. Hemos venido a hablar de paz y colaboración entre los pueblos, y hemos venido a advertir que si no resolvemos pacífica y sabiamente las injusticias y desigualdades actuales el futuro será apocalíptico (APLAUSOS).</p>
<p>El ruido de las armas, del lenguaje amenazante, de la prepotencia en la escena internacional debe cesar. Basta ya de la ilusión de que los problemas del mundo se puedan resolver con armas nucleares. Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia. No pueden tampoco matar la justa rebeldía de los pueblos y en el holocausto morirán también los ricos, que son los que más tienen que perder en este mundo (APLAUSOS).</p>
<p>Digamos adiós a las armas y consagrémonos civilizadamente a los problemas más agobiantes de nuestra era. Esa es la responsabilidad y el deber más sagrado de todos los estadistas del mundo. Esa es, además, la premisa indispensable de la supervivencia humana.</p>
<p>¡Muchas gracias!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/12/04/las-bombas-podran-matar-los-hambrientos-los-enfermos-los-ignorantes-no-pueden-matar-hambre-las-enfermedades-la-ignorancia/">“Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2016/12/04/las-bombas-podran-matar-los-hambrientos-los-enfermos-los-ignorantes-no-pueden-matar-hambre-las-enfermedades-la-ignorancia/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>John Perkins Confesiones de un sicario economico</title>
		<link>https://piensachile.com/2016/02/22/confesiones-de-un-sicario-economico-2/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2016/02/22/confesiones-de-un-sicario-economico-2/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Feb 2016 02:50:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[banco mundial]]></category>
		<category><![CDATA[ee.uu.]]></category>
		<category><![CDATA[fmi]]></category>
		<category><![CDATA[nsa]]></category>
		<category><![CDATA[paises subdesarrollados]]></category>
		<category><![CDATA[usaid]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=26807</guid>

					<description><![CDATA[<p>En este libro Perkins confiesa que él fue un sicario económico que trabajó para una firma de consultoría internacional llamada Chas. T. Main para convencer a los países más pobres a aceptar enormes préstamos del Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, USAID entre otros y de asegurarse que todos los proyectos eran contratados con compañías estadounidenses.<br />
Una vez que estos países estaban atados con deudas enormes el gobierno estadounidense les "daba una mordida" a manera de solicitud de favores que incluían acceso a los recursos naturales, cooperación militar y apoyo político.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/02/22/confesiones-de-un-sicario-economico-2/">John Perkins Confesiones de un sicario economico</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Confessions of an economic hit man, publicada en español como Confesiones de un gángster económico o Confesiones de un sicario económico, es una autobiografía escrita por John Perkins y publicada en 2004. En ella relata la historia de su carrera con una firma de consultoría y cómo llegó a convertirse en un «sicario económico».<br />
Perkins define a los sicarios económicos como «profesionales altamente remunerados que le tienden trampas de billones de dólares a los países del mundo. Sus herramientas de trabajo son reportes financieros fraudulentos, manipulación de elecciones, sobornos, extorsiones, sexo y asesinatos».<br />
En este libro Perkins confiesa que él fue un sicario económico que trabajó para una firma de consultoría internacional llamada Chas. T. Main para convencer a los países más pobres a aceptar enormes préstamos del Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, USAID entre otros y de asegurarse que todos los proyectos eran contratados con compañías estadounidenses.<br />
Una vez que estos países estaban atados con deudas enormes el gobierno estadounidense les «daba una mordida» a manera de solicitud de favores que incluían acceso a los recursos naturales, cooperación militar y apoyo político.<br />
Baja bajar el libro en formato PDF presione este link: <strong><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2016/02/Confesiones-de-un-ganster-economico-John-Perkins1.pdf" rel="">Confesiones-de-un-ganster-economico-John-Perkins</a></strong><br />
&nbsp;<br />
<iframe loading="lazy"  id="_ytid_47427"  width="480" height="270"  data-origwidth="480" data-origheight="270" src="https://www.youtube.com/embed/oh-j0icoz3o?enablejsapi=1&#038;autoplay=0&#038;cc_load_policy=0&#038;cc_lang_pref=&#038;iv_load_policy=1&#038;loop=0&#038;modestbranding=0&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;playsinline=0&#038;autohide=2&#038;theme=dark&#038;color=red&#038;controls=1&#038;" class="__youtube_prefs__  epyt-is-override  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/02/22/confesiones-de-un-sicario-economico-2/">John Perkins Confesiones de un sicario economico</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2016/02/22/confesiones-de-un-sicario-economico-2/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
