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	<title>ondas electromagneticas &#8211; piensaChile</title>
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	<title>ondas electromagneticas &#8211; piensaChile</title>
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		<title>La revolución 5G, ¿la vigilancia de los humanos y las cosas?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 May 2019 02:30:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia - Técnica]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollo]]></category>
		<category><![CDATA[5g]]></category>
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		<category><![CDATA[ondas electromagneticas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay pánico en Washington y muchos nerviosismo en las megaempresas que hasta ahora se habían apoderado de los sistemas de comunicación e información, y vendían sus datos a quien los pagara, fueran gobiernos o no. EE.UU., basado en su complejo de superioridad e ignorancia, se aferraba a que la ventaja competitiva china en los mercados estaba en copiar, clonar y fabricar más baratos que las empresas occidentales, explotando su mano de obra. Pero la realidad es que Huawei, empresa china, está entre las primeras cinco empresas del mundo en gasto en I+D, tiene decenas de miles de investigadores en centros de todo el mundo, hasta en Silicon Valley.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/05/13/48611/">La revolución 5G, ¿la vigilancia de los humanos y las cosas?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" class="alignleft post_thumbnail wp-post-image" src="http://www.surysur.net/site/uploads/2019/05/5G.jpg" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" srcset="http://www.surysur.net/site/uploads/2019/05/5G.jpg 500w, http://www.surysur.net/site/uploads/2019/05/5G-200x143.jpg 200w" alt="" width="200" height="143" /></p>
<p><strong> </strong>La nueva generación de comunicación móvil 5G significa una profunda transformación tecnológica con importantes consecuencias empresariales, sociales y geopolíticas, desde el momento en que los investigadores y empresas chinas tomaron la delantera, despertando la paranoia de los estrategas y gobierno estadounidenses, teniendo en cuenta las consecuencias geopolíticas e incluso militares de la misma.</p>
<p>En 2017 la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) dispuso algunas especificaciones para el 5G, como una velocidad mínima de descarga de 20 Gigabits por segundo (Gbps) y una mínima de subida de 10 Gbps.<a href="http://estrategia.la/?attachment_id=5433" rel="attachment wp-att-5433"><img loading="lazy" class=" wp-image-5433 alignright" src="http://estrategia.la/wp-content/uploads/2019/05/5g-2-300x169.jpg" alt="" width="201" height="113" /></a></p>
<p>El internet de las cosas (IOT por sus siglas en inglés) que se avizora, donde se propone un mundo en el que todos los objetos estén conectados a la “red de redes” e interconectados, requiere de altas velocidades, de convergencia en los accesos y de baja latencia. Sin duda esta quinta generación de tecnologías de telefonía móvil será hacia donde miren los proveedores de servicios para poder cumplir con la enorme demanda de acceso e interconexión de dispositivos en el mundo entero.</p>
<p>Como todo en tecnología, el 5G levanta voces adversas y despierta humanas alertas y temores sobre lo que vendrá, alertas que debieran enfocarse a pensar sobre el impacto político y social de la introducción de estas nuevas tecnologías y de millones de dispositivos aportando al gran panóptico tecnológico. ¿Podemos estar al margen del inmenso control global al que ya nos sometemos casi sin notarlo?</p>
<p>Algo sigue siendo claro: la tecnología por sí misma es inocua y por lo tanto dependerá de quién la domine, alerta el experto uruguayo Enrique Amestoy.</p>
<p>Para que quede claro, esta tecnología será 40 veces más rápida que la del 4G actual con un significativo aumento del volumen de datos comunicados y por ello el gobierno estadounidense está sumamente preocupado por la participación de la china Huawei en el diseño y construcción de la red (y trata de impedirla).</p>
<p>Pero hete aquí que es la que tiene la tecnología de diseño y fabricación más avanzada del mundo en las redes de telecomunicación 5G. Hay pánico en Washington y muchos nerviosismo en las megaempresas que hasta ahora se habían apoderado de los sistemas de comunicación e información, y vendían sus datos a quien los pagara, fueran gobiernos o no.</p>
<p><a href="http://estrategia.la/?attachment_id=5435" rel="attachment wp-att-5435"><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-5435" src="http://estrategia.la/wp-content/uploads/2019/05/5g-1-300x168.jpg" alt="" width="202" height="113" /></a>Los prepotentes (y a veces hasta ignorantes) estrategas de Sillicon Valley y de Washington decidieron que la ventaja de la empresa china Huawei sólo podía provenir del espionaje industrial y ante esta premisa no encontraron nada mejor que arrestar y procesar a la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, hija del fundador de la empresa, por portación de un iPhone y un iPad.</p>
<p>Si bien la acusación fue que Huawei es una empresa estatal (lo que es falso, ya que es privada, como lo es Alibaba, la mayor empresa de e-commerce del mundo) lo cierto es que China está introduciendo un acceso de “puerta trasera” en la red mediante el cual se puede espiar a todo el mundo, incluso a los espías.</p>
<p>EU, basado en su complejo de superioridad e ignorancia, se aferraba a que la ventaja competitiva china en los mercados estaba en copiar, clonar y fabricar más baratos que las empresas occidentales, explotando su mano de obra. Pero la realidad es que Huawei está entre las primeras cinco empresas del mundo en gasto en I+D, tiene decenas de miles de investigadores en centros de todo el mundo, hasta en Silicon Valley.</p>
<p>Y, silenciosamente, China lanzó su iniciativa de construcción de infraestructuras de transporte y comunicaciones en Europa y Asia (la llamada nueva ruta de la seda) en colaboración con diez países europeos, incluida Italia. Obviamente, algunos interpretararán que el 5G es un proyecto de dominación china sobre Occidente.</p>
<p><strong>Un mundo para muy pocos</strong></p>
<p>¿Cuántas de las profesiones que conocemos hoy en día seguirán existiendo en el futuro? ¿Qué actividades humanas pueden verse completamente automatizadas por máquinas o sistemas de <em>machine learning</em>? ¿Qué labores nos quedarán a los humanos?</p>
<p>Son todas preguntas que surgen de las nuevas realidades, cuando algunos proyectan un mundo para mil millones de personas, o sea seis mil quinientos millones menos que la población mundial actual. ¿Un mundo sólo para el 1% de la población billonaria, dejando fuera al 99% restante?<a href="http://estrategia.la/2019/03/20/inteligencia-artificial-una-oportunidad-o-una-amenaza/inteligencia-artificial2/" rel="attachment wp-att-5054"><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-5054" src="http://estrategia.la/wp-content/uploads/2019/03/inteligencia-artificial2-300x174.jpg" alt="" width="202" height="117" /></a></p>
<p>El Centro de Investigación de Futuro e Innovación de la South Wales Business School, proyectó que en los próximos 15 años el impacto de las nuevas tecnologías llevará a que al menos 30% de los empleos sean automatizados, desplazando del mercado laboral a los humanos.</p>
<p>Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el principal problema de hoy de los mercados de trabajo en el mundo es el empleo de mala calidad: 700 millones de personas, obligadas a aceptar condiciones de trabajo deficientes viven en situación de pobreza o pobreza extrema en el mundo. La mayoría de los 3.300 millones de personas empleadas en el mundo no goza de un nivel suficiente de seguridad económica, bienestar material e igualdad de oportunidades.</p>
<p>Se corre el riesgo de que algunos de los nuevos modelos empresariales propiciados por nuevas tecnologías, socaven los logros conseguidos en el mercado laboral, por ejemplo los relativos a formalidad laboral y seguridad en el empleo, protección social y normas del trabajo, que ya sufre el 61% (dos mil millones de trabajadores) que sobreviven en la economía informal.  Hoy, más de uno de cada cinco jóvenes (menores de 25 años) no trabaja, ni estudia, ni recibe formación, por lo que sus perspectivas de trabajo se ven comprometidas.</p>
<p><strong>Uruguay pica en punta</strong></p>
<p>Con el apoyo de la finlandesa Nokia, el ente estatal uruguayo de telecomunicaciones Antel ha logrado completar con éxito la instalación en América Latina de la primera red comercial de quinta generación (5G). Las primeras radiobases se han desplegado en el departamento de Maldonado y se encuentran operativas y listas para brindar servicio.</p>
<p><em> </em>La nueva tecnología 5G permite tener una capacidad de conexión de hasta un millón de dispositivos por km2, navegar a velocidades mayores a 1 Gbps, con una respuesta de red inmediata, señaló Antel.</p>
<p><strong>Internet de las personas y las cosas<img loading="lazy" class="irc_mi alignright" src="https://hipertextual.com/archivo/wp-content/uploads/2014/10/internet-de-las-cosas.jpg" alt="Resultado de imagen para internet de las cosas" width="202" height="101" data-iml="1557689839836" /></strong></p>
<p>La importancia de la nueva tecnología es que constituye la infraestructura necesaria para el funcionamiento de la nueva sociedad en red, incluyendo la nueva economía, que se basa en la co­nexión de grandes bases de datos (big ­data) del despliegue de las aplicaciones de inteligencia artificial (y de la robótica avanzada, las máquinas capaces de aprender) y, sobre todo, de la llamada internet de las cosas, señala Manuel Castells.</p>
<p>No se trata solo de la mutiplicidad de conexiones ultrarrápidas de internet entre humanos y sus organizaciones, sino también entre objetos de todo tipo:  en el ámbito doméstico, el dinero móvil, el automóvil sin conductor, la cirugía a ­distancia, la enseñanza virtual o las guerras de drones. No se trata de ciencia ficción, sino de una tecnología que ya está operativa.</p>
<p>La estrella del congreso Mobile World (en febrero último en Barcelona, España) fue el modelo Mate X de la empresa china Huawei. Por ahora hablamos de un prototipo, ya que el celular no sirve de mucho mientras no se despliegue la red por la que circularán las señales, lo cual está previsto para el año próximo en China, ­Europa y Estados Unidos.</p>
<p>Si en el 2014 había unos mil 600 millones de objetos/máquinas conectados, para 2020 se espera que sean unos 20 mil millones, para lo que se requiere una red con las características del 5G.</p>
<p><img loading="lazy" class="attachment-full wp-post-image alignleft" src="https://www.orbit.es/wp-content/uploads/2018/10/ciberseguridad-integral.jpg" sizes="(max-width: 1134px) 100vw, 1134px" srcset="https://www.orbit.es/wp-content/uploads/2018/10/ciberseguridad-integral.jpg 1134w, https://www.orbit.es/wp-content/uploads/2018/10/ciberseguridad-integral-300x174.jpg 300w, https://www.orbit.es/wp-content/uploads/2018/10/ciberseguridad-integral-768x444.jpg 768w, https://www.orbit.es/wp-content/uploads/2018/10/ciberseguridad-integral-1024x592.jpg 1024w, https://www.orbit.es/wp-content/uploads/2018/10/ciberseguridad-integral-700x405.jpg 700w" alt="ciberseguridad" width="201" height="116" />Después de la sorpresa, llega la evaluación de riesgos, entre ellos el de la ciberseguridad, con las interferencias, espionajes  y vigilancias de todo tipo; los peligros po­tenciales para la salud aún poco evaluados, ya que la red se desarrolla sobre una densidad de miniantenas (se calcula una por manzana en los centros urbanos) que permita, mediante su cobertura coordinada del espectro, obtener una comunicación ubicua de cualquier punto de la red a cualquier otro en el mundo.</p>
<p>Por eso se vuelve ­urgente analizar los impactos de ­estos múltiples campos electromagnéticos sobre la salud y encontrar soluciones técnicas para prevenir el daño potencial.  ¿La 5G conduce al aumento masivo de la exposición obligatoria a la radiación inalámbrica?, se pregunta el experto uruguayo Julio González.</p>
<p>Según González se triplicarán  los riesgos para la salud con el despliegue de la 5G, que conduce al aumento masivo de la exposición obligatoria a la radiación inalámbrica. Es efectiva sólo a muy corta distancia y por ende se requerirán muchas antenas nuevas y la implementación de esta tecnología a gran escala resultará en antenas promedio, cada manzana en áreas urbanas, aumentando masivamente la exposición obligatoria.</p>
<p>Con el mayor número de transmisores 5G (incluso dentro de las viviendas, escuelas, plazas, tiendas y hospitales, etc.) y los accesorios como refrigeradores, lavadoras, persianas, cámaras de vigilancia, las llamadas “casas inteligentes”, los autos y autobuses que conducen por sí mismos, etc. serán parte de la Internet de las Cosas.</p>
<p><img loading="lazy" class="irc_mi alignright" src="https://www.ecoticias.com/userfiles/extra/LFWN_ondassdfsd.jpg" alt="Imagen relacionada" width="205" height="78" data-iml="1557690066199" />Numerosas publicaciones científicas han demostrado que los Campos Electro Magnéticos -CEM- afectan a los organismos vivos (no solo a los humanos) en niveles muy por encima de la mayoría de las directrices internacionales y nacionales, cuyos efectos incluyen mayor riesgo de cáncer, estrés celular, aumento de radicales libres dañinos, daños genéticos, cambios estructurales y funcionales del sistema reproductivo, déficit de aprendizaje y memoria, trastornos neurológicos e impactos negativos en el bienestar general de los seres humanos.</p>
<p>Estudios realizados por un equipo ruso de investigadores también mostraron que los CEM de los teléfonos celulares causan a largo plazo un significativo deterioro cognitivo en los niños. Quizá sea el momento para los padres determinar si los niños deberían utilizar estos dispositivos en sus cuerpos en crecimiento y su cerebro en desarrollo.</p>
<p>El desarrollo de la tecnología no está sirviendo para multiplicar el tiempo de ocio y los espacios de libertad, sino que está multiplicando la desocupación y está sembrando el miedo.</p>
<p><em>-El autor, <strong>Aram Aharonian</strong>, es periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, <a href="http://www.estrategia.la/">www.estrategia.la</a>). Autor de «Vernos con nuestros propios ojos», «La internacional del terror mediático» y «El asesinato de la verdad».</em></p>
<p>*Fuente: <em><strong><a href="http://www.surysur.net/la-revolucion-5g-la-vigilancia-de-los-humanos-y-las-cosas/">SurySur</a></strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Respuesta al dogma conservador que afirma que los móviles nunca pueden ser un riesgo a la salud</title>
		<link>https://piensachile.com/2018/06/10/respuesta-al-dogma-conservador-que-afirma-que-los-moviles-nunca-pueden-ser-un-riesgo-a-la-salud/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Jun 2018 02:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia - Técnica]]></category>
		<category><![CDATA[ondas electromagneticas]]></category>
		<category><![CDATA[responsabilidad cientifica]]></category>
		<category><![CDATA[riesgos para la salud]]></category>
		<category><![CDATA[telefonia celular]]></category>
		<category><![CDATA[vicenç navarro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No estoy en contra de los móviles ni de los instrumentos que los sustentan. Pero sí que estoy en contra de que se oculten y/o ignoren sus posibles efectos nocivos para la salud y que no se tomen medidas que reduzcan y/o eliminen tales riesgos por parte de las autoridades públicas ni otras para informar a la población. La evidencia científica está mostrando de una manera creciente que hay riesgos en su utilización que deben reducirse o eliminarse. Y el Estado español, repito, no lo está haciendo.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2018/06/10/respuesta-al-dogma-conservador-que-afirma-que-los-moviles-nunca-pueden-ser-un-riesgo-a-la-salud/">Respuesta al dogma conservador que afirma que los móviles nunca pueden ser un riesgo a la salud</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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<div class="author-description ">
<div class="author-bio">8 de junio de  2018<br />
<b>La escasa cultura democrática que existe en España explica que la predecible respuesta del pensamiento conservador dominante en el país a las voces críticas que cuestionan la “sabiduría convencional” (que es la sabiduría promovida por la estructura del poder económico y político del país) sea ningunear tales voces, ridiculizándolas o presentándolas como irrelevantes, con el propósito de expulsarlas del debate, atribuyéndoles una nula credibilidad.</b> La respuesta de Álvaro Bayón Medrano (a partir de ahora ABM), <i>“Compromiso con la verdad. Respuesta a Vicenç Navarro sobre el peligro de los móviles”,</i> (<i>Público</i>, 04.06.2018) en su intento de trivializar el artículo que escribí (“<a href="http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2018/05/17/lo-que-se-esta-ocultando-a-los-usuarios-de-los-moviles-su-salud-puede-peligrar/"><b><i>Lo que se está ocultando a los usuarios de los móviles: su salud puede peligrar</i></b></a>”, <i>Público</i>, 17.05.2018) sobre el posible riesgo que la utilización de los móviles pueda tener para la salud de la población, es muestra de este tipo de comportamiento. <b>ABM, que promueve el dogma actual de que no hay ningún riesgo en el uso de los móviles, intenta cuestionar mi credibilidad científica negando mi autoridad para hablar de estos temas, refiriéndose a mi persona como “el politólogo de turno”, supuestamente una persona que al ser politólogo no tiene la capacidad de entender el tema tratado –el impacto de las nuevas tecnologías en la salud- acusándome, a la vez, de ser partícipe de una conspiración dirigida a asustar y confundir a la población (términos que ABM utiliza para calificar lo que hago en mi artículo).</b></div>
</div>
</aside>
</div>
<div class="main-content">
<p><b><i>¿Quién carece de credibilidad?</i></b></p>
<p>No soy dado a hablar de mi persona en mis escritos, pero puesto que ABM afirma que no tengo la autoridad para escribir sobre este tema (que es un tema predominantemente de salud pública) he de  aclarar que además de ser politólogo (y economista), fui médico <b>y también fui y continúo siendo experto en salud pública habiendo sido también profesor de salud pública de la </b><b><i>Johns Hopkins School of Public Health</i></b><b> (una de las escuelas de salud pública  más conocidas y de mayor prestigio en EEUU) por muchos años y que en su día (desde 1974 a 1978) fui elegido por los científicos miembros de la </b><b><i>American Public Health Association</i></b><b> (alrededor de 50.000) como su representante en el </b><b><i>Executive Board</i></b><b> de la Asociación.</b></p>
<p>Una de las áreas de mi trabajo ha sido precisamente el análisis de los determinantes económicos, políticos y sociales de la calidad de vida, bienestar y salud de las poblaciones. Y como parte de esta área de trabajo, he escrito en muchos artículos y libros (traducidos algunos a varios idiomas) <b>sobre cómo los poderes económicos y financieros en la sociedad están influyendo en las instituciones políticas y científicas a fin de optimizar sus intereses, incluso a costa, en muchas ocasiones, de los intereses de la población. </b>Mi artículo en <i>Público</i> es, en parte, un resumen del interesante estudio de cómo la poderosísima industria del móvil ha intentado influir a aquellas instituciones, escrito por Mark Hertsgaard y Mark Dowie y publicado en el conocido semanario estadounidense <i>The Nation</i> (<b><i>“</i></b><a href="https://www.thenation.com/article/how-big-wireless-made-us-think-that-cell-phones-are-safe-a-special-investigation/"><b><i>How Big Wireless Made Us Think That Cell Phones Are Safe: A Special Investigation</i></b></a><b><i>”, </i></b><i>The Nation</i>, 29.03.18). Tal tema encaja perfectamente en el área de conocimiento científico en la que he trabajado por muchos años. El ser politólogo y también economista me ha ayudado muchísimo a entender el problema que analizaban los dos autores de aquel artículo. <b>Creo pues tener las credenciales para poder hablar del tema. He buscado, sin embargo, en la bibliografía científica y no he encontrado ningún artículo en una revista científica sobre salud pública (o cualquier otra relacionada con salud) que haya publicado ABM.</b></p>
<p><b><i>Según mi acusador ABM, a los críticos, como mi persona, hay que marginarlos y/o expulsarlos</i></b></p>
<p>Pero ABM va más allá que el insulto personal. Ha estado promoviendo una campaña en las redes sociales que intenta desacreditarme. Ha incluso acusado al diario <i>Público</i> de <b><i>“violar las mínimas reglas de decencia periodística”</i></b> <b>al haber publicado mi artículo.</b> En una versión extendida del artículo publicada en <b>Naukas (03.06.2018) </b>y titulado “<b>Compromiso con la verdad”</b> (ampliamente difundido en las redes), acusa a <i>Público</i> <b><i>“de violar el primer compromiso ético de un periodista, que es el respeto a la verdad”</i></b>, <b>permitiendo la publicación de un </b><b><i>“panfleto alarmista”</i></b><b> como el mío. En resumidas cuentas, según ABM mi artículo no debiera haber aparecido jamás en las páginas de un rotativo que </b><b><i>“que quiera ser honesto”</i></b><b> (utilizo sus términos).</b> Tengo que admitir que, a pesar de mis muchos años de experiencia en estos temas, este tono me ha sorprendido por su grosería y hostilidad. <b>Las fuerzas conservadoras defensoras de la “sabiduría dominante” en este país siempre han sido intolerantes con las voces críticas. Me ocurrió ya hace años en  1962 cuando tuve que exiliarme de España por ser una persona “prohibida”, y lamento ver ahora que tal mentalidad todavía perdura queriéndoseme expulsar de las páginas de los medios.</b></p>
<p><b><i>La necesidad de ser escéptico sobre las posturas defendidas y promovidas por la industria del móvil</i></b></p>
<p><b>ABM se define en su biografía como biólogo y divulgador científico difundiendo y promocionando la postura promovida por la industria del móvil. Niega categóricamente que haya ningún impacto</b> negativo que pueda derivarse de la utilización de los móviles. Pero el punto que merece destacarse es que, <b>en su crítica insultante a mi artículo, no se refiere a los trabajos científicos que se citan en el artículo de </b><b><i>The Nation</i></b><b> (y que yo resumo en el mío) que cuestionan su tesis.</b> En realidad, el artículo que escribí no se centraba tanto en el posible impacto de los móviles en la salud (materia que ha sido debatida y documentada en la literatura científica y a la cual me referiré más adelante) sino sobre <b>los intentos bastante exitosos de una de las industrias más poderosas existentes hoy en el mundo –la de los móviles- en su intento de negar que tal utilización pueda tener un posible impacto negativo.</b></p>
<p>La tesis del artículo de <i>The Nation,</i> y del mío, es que en temas tan importantes como el que estamos tratando es fundamental que los trabajos de investigación, sean epidemiológicos (o sean del área de conocimiento que sea) no estén influenciados por las empresas que tienen mucho que ganar o perder según el resultado de tales investigaciones. Y en el análisis de esta evidencia, el artículo en <i>The Nation</i> cita un estudio, replicado más tarde (en 2007) en la revista <i>Environmental Health Perspectives,</i> que mostró que <b><i>“los trabajos científicos financiados en todo o en la parte por empresas el móvil (o por científicos próximos a tales empresas) concluían con mucho mayor frecuencia que las no financiadas o próximas a las empresas que no había ningún riesgo”</i></b> en su utilización. ABM no toca ninguno de estos temas. Acepta acríticamente la posición de la industria y de los trabajos científicos que asume le avalan. Según él, <b>la verdad (término que con cierta pomposidad ABM usa) es que no hay ningún peligro al utilizar los móviles.</b></p>
<p><b><i>En Ciencia no hay dogmas o verdades. Solo hay evidencias</i></b></p>
<p><b>En ciencia, sin embargo, no hay dogmas ni verdades. Lo que sí existe es evidencia, que él sistemáticamente ignora. El único caso que cita es un artículo publicado en el boletín de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del año 2003 “Qué son los campos electromagnéticos” en el que la única evidencia que presenta en  apoyo a su “verdad” es un trabajo de investigación realizado en 1996, en el que se concluía que</b> <b><i>“sus resultados no confirman que la exposición a campos electromagnéticos de baja intensidad produzca ninguna consecuencia para la salud”</i></b><i>.</i> <b>Añadía tal artículo (escrito hace 20 años describiendo un estudio científico de hace 25 años), sin embargo, que </b><b><i>“los conocimientos sobre los efectos biológicos presentan algunas lagunas que requieren más investigación”</i></b><b>, observación que ABM no cita.</b> Repito que este artículo fue escrito en 2003, basado en un estudio de 1996. <b>Desde entonces, algunas lagunas se han ido descubriendo a base de nuevos estudios citados en </b><b><i>The Nation</i></b><b> y en mi artículo que ABM ignora.</b> En un estudio posterior, patrocinado por la OMS, y publicado en el <b><i>International Journal of Epidemiology</i></b> vol. 39, 2010 pp. 675-694, se indica que <b><i>“aun cuando</i></b> <b><i>no había evidencia de un incremento de un tumor de localización cerebral (glioma) entre las utilizadores de móviles, sí que lo había, sin embargo entre los que los utilizaban con gran frecuencia…”.</i></b> Ello llevó a dicho estudio a concluir que <b><i>“como consecuencia de este hallazgo, los posibles efectos de largo y elevado uso de los móviles debieran continuar haciéndose”.</i></b></p>
<p>Ello fue causa, por cierto, de que un <b>estudio masivo de tal impacto se hiciera entre ratones, exponiéndoles a tales radiaciones, con distintas frecuencias y distintas intensidades.</b> Y en este estudio, publicado en 2016 en la revista científica <i>Scientific American</i> (<a href="https://www.scientificamerican.com/article/major-cell-phone-radiation-study-reignites-cancer-questions/"><b><i>“Major Cell Phone Radiations Study Reignites Cancer Questions”,</i></b></a> May 27, 2016, Dina Fine Maron) <b>sí que se mostró de manera clara que había una relación entre intensidad y frecuencia de tales radiaciones y la aparición del glioma. Ni qué decir tiene que el hecho que se pueda producir en animales no significa que se dé también en seres humanos. Pero la realidad es que ya tenemos evidencia de que sí  puede haber en la utilización de los móviles un riesgo para la salud.</b></p>
<p><b><i>La responsabilidad del científico</i></b></p>
<p>Hay que acentuar que para los profesionales que trabajan en salud pública, hay siempre que tener en cuenta que la <b><i>“ausencia de evidencias concluyentes de que una tecnología nueva pueda tener efectos negativos en la salud no significa que haya ausencia de riesgo”</i></b><b>, como bien dijo la Dra. Annie Sasco, ex directora de Epidemiología para la prevención del cáncer, del Instituto Nacional de Salud e Investigación del Estado francés.</b> De ahí, basándose en la evidencia existente, aunque no sea definitiva, <b>varias autoridades sanitarias como la francesa han tomado las medidas necesarias para proteger a las poblaciones vulnerables como infantes. La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha  alertado también del posible peligro de la radiación de los distintos grados de los campos electromagnéticos pidiendo a los Estados que tomen medidas.</b> Y en EEUU, varias asociaciones médicas profesionales como la <b><i>American Pediatric Association</i></b> <b>han pedido que se tomen también medidas (que expliqué en mi artículo anterior) para proteger a infantes de tales radiaciones.</b> Hoy hay evidencia de que <b>en ciertas condiciones y en ciertas poblaciones puede haber un riesgo que las personas debieran conocer y que las industrias del móvil y los Estados debieran actuar para prevenirlo. Esto no se está haciendo en España, donde continúa dominando “la sabiduría convencional” conservadora en defensa del </b><b><i>statu quo</i></b><b> que intenta dejar todo tal como está, instrumentalizando la ciencia para alcanzar el objetivo de optimizar los intereses de la industria del móvil. Es probable que ABM ni siquiera sea consciente de ello, pero su idealización de cómo se produce el conocimiento científico le hace muy vulnerable a promover tesis y posturas que están al servicio de empresas que anteponen sus intereses al bien común.</b></p>
<p>Quisiera terminar estas notas aclarando que <b>no estoy en contra de los móviles ni de los instrumentos que los sustentan. Pero sí que estoy en contra de que se oculten y/o ignoren sus posibles efectos nocivos para la salud y que no se tomen medidas que reduzcan y/o eliminen tales riesgos por parte de las autoridades públicas ni otras para informar a la población. La evidencia científica está mostrando de una manera creciente que hay riesgos en su utilización que deben reducirse o eliminarse. Y el Estado español, repito, no lo está haciendo.</b></p>
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<p>&#8211; <em>El autor, <strong>Vicenç Navarro,</strong> ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es <strong>Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales</strong>, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). Ha sido también <strong>profesor de Políticas Públicas</strong> en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde ha impartido docencia durante 48 años. <strong>Dirige el Programa en Políticas Públicas y Sociales</strong> patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también el <strong>Observatorio Social de España.</strong></em></p>
<p><em>Es uno de los investigadores españoles más citados en la literatura científica internacional en ciencias sociales</em></p>
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<div id="google_ads_iframe_/34616581/publico.es/blogs_articulo_Right4_0__container__">*Fuente: <strong><a href="http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2018/06/08/respuesta-al-dogma-conservador-que-afirma-que-los-moviles-nunca-pueden-ser-un-riesgo-a-la-salud/">Público.es</a></strong></div>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2018/06/10/respuesta-al-dogma-conservador-que-afirma-que-los-moviles-nunca-pueden-ser-un-riesgo-a-la-salud/">Respuesta al dogma conservador que afirma que los móviles nunca pueden ser un riesgo a la salud</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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