<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>leopoldo santelices valdivia &#8211; piensaChile</title>
	<atom:link href="https://piensachile.com/tag/leopoldo-santelices-valdivia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://piensachile.com</link>
	<description>Tu ventana libre...</description>
	<lastBuildDate>Thu, 27 Jan 2022 23:48:29 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.8.13</generator>

<image>
	<url>https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/03/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>leopoldo santelices valdivia &#8211; piensaChile</title>
	<link>https://piensachile.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>La historia oculta de El Cañaveral o cómo se profanó la segunda casa de descanso de Salvador Allende</title>
		<link>https://piensachile.com/2019/05/22/la-historia-oculta-de-el-canaveral-o-como-se-profano-la-segunda-casa-de-descanso-de-salvador-allende/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2019/05/22/la-historia-oculta-de-el-canaveral-o-como-se-profano-la-segunda-casa-de-descanso-de-salvador-allende/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 May 2019 02:30:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derechos de los niños]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[abuso sexual de menores]]></category>
		<category><![CDATA[centro de torturas]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura civico militar]]></category>
		<category><![CDATA[el cañaveral]]></category>
		<category><![CDATA[jose rogelio fernandez perez]]></category>
		<category><![CDATA[leopoldo santelices valdivia]]></category>
		<category><![CDATA[torturas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=48866</guid>

					<description><![CDATA[<p>Leopoldo Santelices Valdivia “… crees que alguno de esos muchachos de El Cañaveral pudo olvidar ese jueguito tuyo de tortura inquisidora con la que te ensañaste por años con nuestro querido compañero Rogelio Fernández Pérez? ¿Atarlo de los pies y colgarlo con una soga con la cabeza hacia el piso? ¿Dejarlo colgado verticalmente durante horas  -todo un día a veces-?  ¿Y festinar con la desgracia de este niño? Aún te veo balanceándolo como si se tratara de un péndulo humano y  dándole mil vueltas sobre su eje como si el niño fuera un artista circense que divierte al mundo en la cuerda de la muerte, pero aquí tu juego era doblemente perverso pues Rogelio no era un artista circense sino un niño físicamente vulnerable que, al lado de tu envergadura, parecía un muñequito de trapo con patitas de lana.  Y nosotros, que éramos niños, no atinábamos a nada. Éramos tu mudo auditorio. Nuestras risas no eran risas, cabrón;  eran muecas que apenas disimulaban el terror que provocaba en nosotros tu sadismo y el  vil espectáculo que hacías con la dignidad de Rogelio”.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/05/22/la-historia-oculta-de-el-canaveral-o-como-se-profano-la-segunda-casa-de-descanso-de-salvador-allende/">La historia oculta de El Cañaveral o cómo se profanó la segunda casa de descanso de Salvador Allende</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="font-weight: 400;">Señor Director</p>
<p style="font-weight: 400;">Escribo estas líneas ante todo porque a mí me llama poderosamente la atención que, luego del tremendo reportaje que publicara <a href="http://piensachile.com/2019/05/la-historia-oculta-de-el-canaveral-de-refugio-de-allende-a-un-violento-hogar-de-menores-en-dictadura/"><strong>La historia oculta de El Cañaveral: de refugio de Allende a un violento hogar de menores en dictadura</strong></a>, nadie del establishment haya pronunciado palabra alguna respecto de cómo se profanó la segunda casa de descanso de <em><strong>Salvador Allende</strong></em>.</p>
<p style="font-weight: 400;">Me ciño en lo que expongo a continuación estrictamente a la información consignada en la investigación o reportaje citado, cuya realizadora es la notable periodista María José Jarpa, a quien de paso se le agradece por su contribución con la memoria.</p>
<p style="font-weight: 400;">La casona El Cañaveral, conocida también como la segunda casa de descanso de Allende, de propiedad de la Payita,  fue confiscada por la dictadura militar el año 1973 para transformarla en un hogar o asilo de niños socialmente deprivados.  Su primer período fue administrado por Carabineros de Chile. Va del 73 a 1981.  Al respecto, solo quiero subrayar un hecho: la tortura sistemática que aplicó un “tío”, un “cuidador” de niños, de nombre Leopoldo Santelices Valdivia, a no pocos niños, cada vez que estuvo de turno. Solo a modo de muestra, cito:</p>
<p style="font-weight: 400; padding-left: 30px;">“… crees que alguno de esos muchachos de El Cañaveral pudo olvidar ese jueguito tuyo de tortura inquisidora con la que te ensañaste por años con nuestro querido compañero Rogelio Fernández Pérez? ¿Atarlo de los pies y colgarlo con una soga con la cabeza hacia el piso? ¿Dejarlo colgado verticalmente durante horas  -todo un día a veces-?  ¿Y festinar con la desgracia de este niño? Aún te veo balanceándolo como si se tratara de un péndulo humano y  dándole mil vueltas sobre su eje como si el niño fuera un artista circense que divierte al mundo en la cuerda de la muerte, pero aquí tu juego era doblemente perverso pues Rogelio no era un artista circense sino un niño físicamente vulnerable que, al lado de tu envergadura, parecía un muñequito de trapo con patitas de lana.  Y nosotros, que éramos niños, no atinábamos a nada. Éramos tu mudo auditorio. Nuestras risas no eran risas, cabrón;  eran muecas que apenas disimulaban el terror que provocaba en nosotros tu sadismo y el  vil espectáculo que hacías con la dignidad de Rogelio”.</p>
<p style="font-weight: 400;">El testimonio citado arriba, fue redactado para El Universal (<a href="http://piensachile.com/2019/05/infancia-en-dictadura-el-crudo-testimonio-de-un-nino-sobreviviente-del-hogar-de-ninos-de-el-canaveral/"><strong>Infancia en Dictadura: El crudo testimonio de un niño sobreviviente del hogar de niños de «El Cañaveral»</strong></a>), de puño y letra de un exniño interno de El Cañaveral. Si lo desea consulte <strong><a href="https://www.google.com/search?q=leopoldo+santelices&amp;rlz=1C1JZAP_esCL842CL842&amp;oq=leopoldo+santelices&amp;aqs=chrome..69i57j69i61j0l2.5650j0j8&amp;sourceid=chrome&amp;ie=UTF-8">información en Google sobre Leopoldo Santelices Valdivia</a></strong></p>
<p style="font-weight: 400;">María José Jarpa no reprodujo en su totalidad en su reportaje, en <a href="http://piensachile.com/2019/05/la-historia-oculta-de-el-canaveral-de-refugio-de-allende-a-un-violento-hogar-de-menores-en-dictadura/"><em><strong>Interferencia.cl</strong></em></a>, el testimonio precedentemente citado, testimonio que le fue entregado personalmente por un exinterno de El Cañaveral, exinterno que toma la palabra aquí y que suscribe por tanto la autoría de la presente carta.</p>
<p style="font-weight: 400;">Pero en fin, ese internado, llamado Javiera Carrera, reducido en ciertos momentos (que no fueron pocos) a escondite de un torturador de niños, dio paso a otro: “<strong>Aldea de Hermanos</strong>”. Éste se inauguró, obviamente en la misma casona El Cañaveral, el 1 de enero de 1982.</p>
<p style="font-weight: 400;">Tal período estuvo a cargo de una Fundación católica, entidad “especialista” en el “cuidado” y “educación” de niños. Sus socios -directores y vicepresidente-, sus fundadores, ¡cuidadores de niños!, “¡educadores de niños!”, tenían antecedentes penales. Ellos son, según cita María José Jarpa,  y según lo que yo fehacientemente recuerdo (porque alcancé a vivir un tiempo bajo su mandato)  Adriana Stegmann González y Hernán Sibona Bascuñán (matrimonio).</p>
<p style="font-weight: 400;">A saber (cito a  <a href="http://piensachile.com/2019/05/la-historia-oculta-de-el-canaveral-de-refugio-de-allende-a-un-violento-hogar-de-menores-en-dictadura/"><em><strong>www.interferencia.cl</strong></em></a>),</p>
<p style="font-weight: 400; padding-left: 60px;">“… el vicepresidente de la fundación, Hernán Sibona, tenía prontuario por el delito de giro doloso de cheques. También  el consejero Raúl Díaz Escobar, con un prontuario por hurtos reiterados y Raquel Flores -quien no aparecía como miembro del directorio o el consejo-, tenía una causa judicial por falsificación de instrumento público”.</p>
<p style="font-weight: 400;">El padre Gaspar Handgraff, cofundador de este internado,  según indica a la periodista de <a href="http://piensachile.com/2019/05/la-historia-oculta-de-el-canaveral-de-refugio-de-allende-a-un-violento-hogar-de-menores-en-dictadura/"><em><strong>www.interferencia.cl</strong></em></a>,  acusa (cita textual): “…a fines de 1989 los sacerdotes decidieron retirarse de la Aldea de Hermanos debido a las intenciones del matrimonio Sibona-Stegmann de lucrar con el organismo”.</p>
<p style="font-weight: 400;">El punto es que el matrimonio Sibona-Stegmann, y otros cómplices, con dineros fiscales, compran tierras en la región del Maule, Talca, negocio respecto del cual el cura Handgraff señala  (cito, nuevamente)  “fue un campo comprado con dinero de la fundación y del que no dieron cuentas claras”.</p>
<p style="font-weight: 400;">Pero no solo eso: Durante el período del internado Aldea de Hermanos, bajo su administración, este matrimonio crea negocios en los que utilizaron como mano de obra esclava a los propios niños de ese internado. ¡Impresentable!</p>
<p style="font-weight: 400;">La cuestión es escandalosa y no se entiende cómo, ante los crudos datos que María José Jarpa saca a la luz en su investigación, nadie de la autoridad reaccione. Su reportaje hasta hoy no parece tener tampoco resonancia ni siquiera en esa prensa socialmente comprometida.</p>
<p style="font-weight: 400;">¿Nadie, ninguna institución del establishment chileno se ha interesado por investigar el paradero de esos dineros que recibió Aldea de Hermanos y que debían ser usados para atender las necesidades de esos niños desamparados? ¿Ninguna entidad estatal  tiene acaso hoy competencia para exigirles a Hernán Sibona Bascuñán y Adriana Stegmann González y sus “socios” que den cuenta de esos dineros? ¿Quién o quiénes de la autoridad estatal de ese entonces –refiero a la dictadura militar y a sus socios del mundo civil, que son gobierno hoy-  pueden explicarle a la opinión pública cómo es que eligieron a sujetos con prontuario para cuidar, educar y proteger nada menos que a niños… a los cuales el “Papi” y la “Mami” , o sea Hernán Sibona y Adriana Stegmann, incluso explotaron; primero mediante la creación de negocios de frutas (cultivadas en la quinta ubicada del otro lado del río de la casona), luego, también, a través de la instalación de chancheras y, finalmente, mediante trabajos pesados tipo trabajo esclavista en las tierras que estos dos sujetos compraron en Talca con dineros (estatales)  que el propio padre Handgraff  -cofundador de Aldea de hermanos- asocia a negociaciones incompatibles con los fines que debía perseguir esa Fundación “protectora” de niños, razón que lo llevó a él y a otros religiosos a alejarse de Aldea de Hermanos?</p>
<p style="font-weight: 400;">Como remate, y de seguro esta es la peor parte de la historia oculta de El Cañaveral: A estos directores, sujetos turbios, llamados por los niños “Papi” y “Mami” (cruel ironía), el exniño interno, Germán Espinoza, durante su estada en Aldea de Hermanos les informa  que el cura o padre Jean Marc Gagnon   -otro de los “socios” fundadores de Aldea de Hermanos- estaba abusando sexualmente de algunos muchachos. ¿Hicieron algo? No. A ellos no les importó. “…rechazaron las acusaciones sin tomar medidas, según cuenta Espinoza” en el reportaje aquí citado:  <a href="http://piensachile.com/2019/05/la-historia-oculta-de-el-canaveral-de-refugio-de-allende-a-un-violento-hogar-de-menores-en-dictadura/"><em><strong>www.interferencia.cl</strong></em></a></p>
<p style="font-weight: 400;">Para terminar, vaya esta nota de cierre que a mí en lo personal me conmueve hasta el alma:  <em><strong>José Rogelio Fernández Pérez</strong></em> es hoy residente permanente de El Peral, sanatorio mental de Santiago. Era el niño más solo, más débil y más vulnerable de El Cañaveral, no obstante, el más querido por sus compañeritos. Era el niño al que el “tío” <strong>Leopoldo Santelices Valdivia</strong>  -quien redujo esta casona a su escondite privado para torturar niños indefensos- colgó no una sino muchas veces de los pies de la viga más alta para festinar con su desgracia. Es “el niño péndulo”, citado en el reportaje <a href="http://piensachile.com/2019/05/infancia-en-dictadura-el-crudo-testimonio-de-un-nino-sobreviviente-del-hogar-de-ninos-de-el-canaveral/"><strong>El Universal</strong></a></p>
<p style="font-weight: 400;">Le he escrito esta carta pensando especialmente en las víctimas olvidadas de El Cañaveral: los niños. Y si bien en esta casona hubo muchos momentos de felicidad para esos niños, el foco de mi carta refiere no a esos momentos sino a cómo la dictadura en buena medida profanó la segunda casa de descanso del presidente Salvador Allende para reducirla a escondite de un torturador de niños, a nicho de enriquecimiento ilícito de un “Papi” y una “Mami” prontuariados, explotadores de “sus” niños,  y  a  una guarida de un cura pedófilo que abusó sexualmente de niños desamparados.</p>
<p style="font-weight: 400;">Gracias, María José Jarpa. Gracias, Felipe Henríquez</p>
<p style="font-weight: 400;">Muy Atte.,</p>
<p><strong>Felipe Bastías</strong></p>
<p>&#8211;<em>El autor de esta carta, <strong>Felipe Bastías</strong>, es un exniño-interno de El Cañaveral y hoy Profesor de Filosofía</em></p>
<hr />
<h3>Respuesta de la Redacción de piensaChile:</h3>
<p>Estimado Felipe</p>
<p>Muy buenos días<br />
Gracias por visitarnos, por escribirnos.<br />
Nuestro sitio tiene una especial preocupación por el tema Derechos Humanos. He leído, he visto, he vivido no poco, pero siempre, cuando se trata de niños, no puedo evitar sentir un tremendo dolor. Y me resulta incomprensible el que haya seres que se comportan como ningún animal lo haría con crías pequeñas. La ley de la naturaleza lleva a los animales a veces, a devorar a otras especies, pero lo hace por necesidad, porque es su instinto el que lo guía y empuja, pero nunca actúan abusando, torturando a sus victimas, menos repitiendo diariamente su acto criminal. Leo su email y me quedo mudo. Se me vienen a la memoria los versos de Cesar Vallejos:</p>
<p>Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!<br />
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,<br />
la resaca de todo lo sufrido<br />
se empozara en el alma… ¡Yo no sé!</p>
<p>Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras<br />
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.<br />
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;<br />
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.</p>
<p>Son las caídas hondas de los Cristos del alma<br />
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.<br />
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones<br />
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.</p>
<p>Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como<br />
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;<br />
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido<br />
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.</p>
<p>Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!</p>
<p>Leer su experiencia y la de otros niños, precisamente en esa casa, que albergó a un hombre, el más digno que ha parido este país, me resulta doblemente violento.</p>
<p>Publicaremos sin falta su denuncia, sus preguntas, sus recuerdos. Es necesario que no haya olvido, que haya justicia. Para esas bestias no puede haber perdón ni olvido.<br />
Un abrazo fraternal</p>
<p>Angel Nuñez<br />
por la Redacción de <em><strong>piensaChile</strong></em></p>
<div class="yj6qo ajU"></div>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/05/22/la-historia-oculta-de-el-canaveral-o-como-se-profano-la-segunda-casa-de-descanso-de-salvador-allende/">La historia oculta de El Cañaveral o cómo se profanó la segunda casa de descanso de Salvador Allende</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2019/05/22/la-historia-oculta-de-el-canaveral-o-como-se-profano-la-segunda-casa-de-descanso-de-salvador-allende/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Infancia en Dictadura: El crudo testimonio de un niño sobreviviente del hogar de niños de «El Cañaveral»</title>
		<link>https://piensachile.com/2019/05/22/infancia-en-dictadura-el-crudo-testimonio-de-un-nino-sobreviviente-del-hogar-de-ninos-de-el-canaveral/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2019/05/22/infancia-en-dictadura-el-crudo-testimonio-de-un-nino-sobreviviente-del-hogar-de-ninos-de-el-canaveral/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 May 2019 02:30:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derechos de los niños]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[el cañaveral]]></category>
		<category><![CDATA[leopoldo santelices valdivia]]></category>
		<category><![CDATA[tortura]]></category>
		<category><![CDATA[violencia contra niños]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=48876</guid>

					<description><![CDATA[<p><b>¡Por todas sus víctimas, por Rogelio Fernández Pérez, por la justicia!</b>, es que hoy suelto esta memoria que debía ser desocultada hace ya tiempo…  pero que la suelto hoy porque la semana pasada alguien me dijo que <b>Leopoldo Santelices Valdivia</b> sigue, en estos mismos instantes,  "cuidando" niños en un hogar de menores.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/05/22/infancia-en-dictadura-el-crudo-testimonio-de-un-nino-sobreviviente-del-hogar-de-ninos-de-el-canaveral/">Infancia en Dictadura: El crudo testimonio de un niño sobreviviente del hogar de niños de «El Cañaveral»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<header>
<div class="info" style="text-align: left;"><span class="fecha">03 de abril de 2019</span></div>
<div></div>
<div class="detalle" style="text-align: right;">Poco antes del golpe militar, Leopoldo Santelices había sido dado de baja, era uniformado. Un sujeto sin especialización ni estudios, y gracias al golpe militar, fue apitutado por un familiar suyo (militar), quien lo instaló en el Cañaveral como “cuidador” de niños.</div>
<div class="detalle" style="text-align: right;">Hay una verdad histórica que quiere abrirse paso. <strong>Aquí desocultamos y desenmascaramos a un torturador de niños: Leopoldo Santelices</strong>. Este siniestro personaje se oculta hoy, luego de aplicar tortura sistemática al interior de un hogar de niños, puntualmente en El Cañaveral, desde el año 1973 a los años 80.</div>
</header>
<div data-publicidad="4"></div>
<div id="publi-4" class="publi C4" data-publicidad="4">El niño andaba quejoso y con sus ojitos hinchados. Apenas se movía. Tenía 7 u 8 años. Era uno más de los pequeños que bajaban de la montaña para concurrir al colegio, en El Arrayán; vivían en un albergue llamado <em><strong>«El Cañaveral».</strong></em></div>
<div class="cuerpo fullpost__cuerpo">
<p>Allá arriba, en el Camino a Farellones. Una profesora descubrió su tragedia. Este niño fue enviado al hospital pues había sido maltratado brutalmente. El autor material de tal brutalidad había sido el tío Polo<strong> -Leopoldo Santelices-</strong>, quien actuó luego de ello como si nada hubiese pasado.<br />
<strong>Pero yo no olvidé. No quise olvidar</strong>.<br />
Y mientras crecía, me repetía que algún día tendría que denunciar ésta y otras de las incontables brutalidades e injusticias que perpetró este sujeto en <em>El Cañaveral</em>. Sus víctimas fueron niños indefensos.<br />
<strong>El Estado no veló por ellos. Yo viví allí. Fui testigo presencial.</strong></p>
<p>Dificulto que ese niño fracturado por ti te haya borrado de su memoria (discúlpame por tutearte), y dificulto que alguno de esos niños de <em>El Cañaveral</em> haya olvidado tu cara y tu nombre, <strong>“tío” Leopoldo Santelices.</strong></p>
<p>Cuántos de ellos, hoy adultos, no guardaron en sus memorias ese grito maldito tuyo por las mañanas: &#8211;<strong>¡Despierten animales! ¡Despierten bestias!-</strong>, consigna con la que nublaste el derecho de esos niños al ver en cada amanecer el anuncio de un mejor porvenir, de un futuro prometedor, de una oportunidad nueva para sonreír y ser felices.</p>
<p>Tengo registros vívidos. Tu entrada al dormitorio y todo era terror. Veo a unos saltando de sus literas a fin de librarse de ese jueguito sádico tuyo de destapar de cuajo sus cuerpos semidesnudos para darles varillazos en los pies. Los pobrecitos se arrojan de los camarotes como saltando al vacío a objeto de huir del personaje más siniestro de ese asilo de infantes. Si uno lo mira en perspectiva, y sin exagerar, <em>El Cañaveral</em> fue reducido por ti, tío Polo, muchísimas, muchísimas veces, a una suerte de campo de concentración, sobre todo pensando en esas víctimas que tuvieron la mala fortuna de cruzarse en tu camino.</p>
<p><strong>«¡Despierten bestias! ¡Despierten animales!» ¿Recuerdas, tío?</strong> ¡Y pobre del niño que se atreviera a darte alguna señal de sueño pendiente o, peor, que se atreviera a ofrecerte alguna forma de resistencia!: en el acto le regalabas una ducha forzosa -qué importaba si era en pleno invierno-, ducha y más duchas que incluían “chinitas” (tipo submarinos), puñetazos, varillazos, manguereos, patadas donde cayeran; duchas que traían consigo castañeteos de dientes, dolores en huesos y cráneos, y fríos que mordían las carnes desnudas de unos niños que eran tratados por ti como parias, como culpables, como animales.</p>
<p>Y esas interminables vueltas olímpicas en la cancha, en invierno y verano, a pata pelá’, con colchones al hombro, a que sometías a unos niños de 7, 8, 10 ó 12 años como castigo por haber cometido el pecado de mearse en sus camas la noche anterior… <strong>¿Recuerdas, tío? ¿Te acuerdas, tío Polo?</strong></p>
<p>Yo sí me acuerdo. De hecho, veo ahora cómo salta sangre de un rostro pequeño y cómo el cuerpo de este niño se azota violentamente contra un suelo de piedra a causa del más brutal golpe de puño que jamás imaginé un adulto pudiera propinarle a un niño indefenso, acciones que uno no encuentra ni en el best seller más terrorífico y fantástico de los que ha escrito Stephen King.</p>
<p>¿O crees que alguno de esos muchachos de <em>El Cañaveral</em> pudo olvidar ese jueguito tuyo de tortura inquisidora con la que te ensañaste por años con nuestro querido compañero. <strong>Rogelio Fernández Pérez?</strong> <strong>¿Atarlo de los pies y colgarlo con una soga con la cabeza hacia el piso? ¿Dejarlo colgado verticalmente durante horas  -todo un día a veces-?  ¿Y festinar con la desgracia de este niño?</strong> Aún te veo balanceándolo como si se tratara de un péndulo humano y  dándole mil vueltas sobre su eje como si el niño fuera un artista circense que divierte al mundo en la cuerda de la muerte, pero aquí tu juego era doblemente perverso, pues Rogelio no era un artista circense sino un niño físicamente vulnerable que, al lado de tu envergadura, parecía un muñequito de trapo con patitas de lana.  Y nosotros, que éramos niños, no atinábamos a nada. Éramos tu mudo auditorio. Nuestras risas no eran risas, cabrón;  eran muecas que apenas disimulaban el terror que provocaba en nosotros tu sadismo. El vil espectáculo que hacías con la dignidad de Rogelio y esas abominables y macabras risotadas tuyas cuyas resonancias reaparecían como ecos venidos de las tinieblas de las pesadillas de los niños por las noches.</p>
<p>Tarde me enteré que en <em>El Cañaveral</em> había vivido Salvador Allende, y tarde también supe que esta casona había sido acondicionada, luego del golpe militar de 1973, como un hogar “modelo” que albergaría a niños que presentaban necesidades de protección socioafectiva. Ninguno de los niños que allí vivieron llegó a ese albergue por delincuencia ni nada parecido.</p>
<p>No sé, quizás el presidente idealista, Salvador Allende, preparó allí sus palabras de despedida: “Trabajadores de mi Patria… Superarán otros hombres este momento gris y amargo…”.</p>
<p>No sé, pero algo sucede en mi garganta cada vez que leo o escucho estas palabras de despedida de Allende. Sin duda, sus palabras me generan emotividad y me surgen sentimientos de admiración por él, porque creo fue un hombre honesto, pero eso que siento en la garganta, creo, se debe más a que relaciono su mensaje con esos niños que habitaron <em>El Cañaveral</em> en los 70’, niños a los cuales un torturador de menores, cada vez que estuvo de turno,  les hizo vivir los momentos más grises y amargos de sus nacientes e inocentes existencias.</p>
<p>El punto es que durante la década de los ’70, en Chile, veinticinco a treinta pequeños estuvieron a merced de un sujeto llamado Leopoldo Santelices, quien transformó un asilo estatal de niños desamparados en su escondite privado para atormentarlos y torturarlos durante años.</p>
<p>¡Más de cuarenta años de impunidad han pasado, pero desde <em>El Cañaveral</em> de esos años emergen las voces de esos niños que lanzan, a través de mi voz, un grito que estalla en el presente clamando al cielo una sanción moral contra este torturador impune de niños!</p>
<p><strong>¡Por todas sus víctimas, por Rogelio Fernández Pérez, por la justicia!</strong>, es que hoy suelto esta memoria que debía ser desocultada hace ya tiempo…  pero que la suelto hoy porque la semana pasada alguien me dijo que <strong>Leopoldo Santelices </strong>sigue, en estos mismos instantes,  «cuidando» niños en un hogar de menores.</p>
<p>Sólo he citado casos puntuales, pero tú fuiste un torturador de niños durante todo el tiempo que padecimos tu siniestra presencia allá en <em>El Cañaveral</em>.</p>
<p><strong>¡¡Un dos tres por el tío Leopoldo Santelices!!</strong><br />
<strong>¡¡Y un dos tres por mí y por todos mis compañeros de El Cañaveral!!</strong></p>
<iframe  id="_ytid_90976"  width="480" height="360"  data-origwidth="480" data-origheight="360" src="https://www.youtube.com/embed/1hBpGss8AcE?enablejsapi=1&autoplay=0&cc_load_policy=0&cc_lang_pref=&iv_load_policy=1&loop=0&modestbranding=0&rel=1&fs=1&playsinline=0&autohide=2&theme=dark&color=red&controls=1&" class="__youtube_prefs__  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe>
</div>
<hr />
<p><strong><a href="https://twitter.com/PipeHenriquezO" target="_blank" rel="noopener">Adaptado por Felipe Henríquez Ordenes</a>.</strong></p>
<p>–<em>El autor de esta nota, <strong>Felipe Bastías</strong>, es un exniño interno de El Cañaveral y hoy Profesor de Filosofía </em>(<a href="https://twitter.com/noe_bastias" target="_blank" rel="noopener">Twitter: @noe_bastias</a>)</p>
<div class="cuerpo fullpost__cuerpo">
<p>*Fuente: <strong><a href="https://eluniversal.cl/noticia/316/infancia-en-dictadura-el-crudo-testimonio-de-un-nino-sobreviviente-del-hogar-de-">El Universal</a></strong></p>
</div>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/05/22/infancia-en-dictadura-el-crudo-testimonio-de-un-nino-sobreviviente-del-hogar-de-ninos-de-el-canaveral/">Infancia en Dictadura: El crudo testimonio de un niño sobreviviente del hogar de niños de «El Cañaveral»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2019/05/22/infancia-en-dictadura-el-crudo-testimonio-de-un-nino-sobreviviente-del-hogar-de-ninos-de-el-canaveral/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
