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	<title>lenguaje &#8211; piensaChile</title>
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		<title>Tenedor libre para los condenados a la esperanza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Oct 2025 22:30:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[No a la guerra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>29 de octubre de 2025<br />
Porque la guerra no siempre se libra con balas: también con el lenguaje, con la memoria, con el gesto que se niega a desaparecer. Como advierte Zygmunt Bauman, vivimos en una “modernidad líquida” donde todo se disuelve, incluso el sentido. Y sin embargo, el teatro sigue siendo ese espacio donde lo efímero se vuelve verdad por unos instantes.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>29 de octubre de 2025</p>
<figure id="attachment_96827" aria-describedby="caption-attachment-96827" style="width: 118px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" class="wp-image-96827" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/07/Ivan-Vera-Pinto-300x277.jpg" alt="" width="118" height="109" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/07/Ivan-Vera-Pinto-300x277.jpg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/07/Ivan-Vera-Pinto-768x709.jpg 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/07/Ivan-Vera-Pinto-585x540.jpg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/07/Ivan-Vera-Pinto.jpg 780w" sizes="(max-width: 118px) 100vw, 118px" /><figcaption id="caption-attachment-96827" class="wp-caption-text"><span style="font-size: 12px;">Iván Vera-Pinto Soto</span></figcaption></figure>
<p>Hay obras que nacen del hambre. No del apetito gastronómico, sino del otro: ese que roe la dignidad, la memoria y la ternura colectiva. <strong><em>Tenedor libre para los condenados a la esperanza</em> </strong>surgió de esa carencia profunda: de ver un país —y un planeta— que mastica su propio dolor entre promesas vencidas, guerras mediáticas y nostalgias que se niegan a morir.</p>
<p>En esta creación, tres figuras —Chicho, Mateo y Virgen— empujan una carreta por un desierto que podría ser Atacama o cualquier territorio arrasado por la codicia. No son héroes ni mártires, sino restos de humanidad en tránsito. Llevan huesos, trastos y consignas que resuenan como relámpagos de humor desesperado: “¡Menos bombas, más empanadas!” o “¡Maten al odio, no al vecino!”. En esa carcajada deformada se instala la tragedia de nuestro tiempo.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-98574 alignright" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_4016-300x231.jpg" alt="" width="300" height="231" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_4016-300x231.jpg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_4016-1024x789.jpg 1024w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_4016-768x592.jpg 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_4016-1536x1184.jpg 1536w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_4016-2048x1578.jpg 2048w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_4016-585x451.jpg 585w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Reconozco que no escribo para agradar, sino para sacudir conciencias. Prefiero lo incómodo, lo que perturba. Como advertía Antonin Artaud, el teatro debe ser una peste que contagie al espectador con la lucidez del espanto. La mía es la ironía: un banquete grotesco donde se sirve carne de pueblo, sazonada con desesperación, y se brinda con botellas vacías. En ese sentido, <em>Tenedor libre</em> no es una metáfora lejana: es el espejo roto de una sociedad que festeja su propia decadencia mientras tararea, sin notarlo, el estribillo de un bolero.</p>
<p>En un momento de la trama, <em>Virgen</em> dice:</p>
<blockquote><p><span style="font-size: 16px;"><em>“Si algún día escarban nuestros huesos… que sepan que resistimos con tenedores, no con rifles.”</em> </span></p></blockquote>
<p>Esa frase condensa el espíritu del montaje: la épica de lo doméstico, la rebeldía desde lo pequeño, la dignidad que sobrevive incluso entre los escombros.</p>
<p>Quizás por eso la obra se mueve entre el absurdo y la poesía. Como si Samuel Beckett se encontrara con Violeta Parra en medio del desierto. Chicho, el gasfíter filosófico, repite que “<em>la esperanza no se atrapa, te empuja</em>”; Mateo, archivista del desencanto, convierte cada gesto en un expediente del alma; y Virgen, cantinera y santa profana, brinda con los muertos y acaricia los recuerdos como si fueran heridas. Los tres encarnan lo que Walter Benjamin llamó “<em>los despojos de la historia</em>”: seres anónimos que todavía cantan en medio del derrumbe.</p>
<p>No hay redención en esta comedia negra de resistencia y delirio. Lo que busco es que el público se mire en el espejo de la risa amarga y descubra que el humor también puede ser un arma de lucidez.</p>
<blockquote><p><span style="font-size: 16px;">Porque la guerra no siempre se libra con balas: también con el lenguaje, con la memoria, con el gesto que se niega a desaparecer. Como advierte Zygmunt Bauman, vivimos en una “modernidad líquida” donde todo se disuelve, incluso el sentido. Y sin embargo, el teatro sigue siendo ese espacio donde lo efímero se vuelve verdad por unos instantes.</span></p></blockquote>
<p>Aun así, no renuncio al milagro escénico: ese momento en que un cuerpo encarna lo que ya no tiene nombre. Por eso la obra culmina con un gesto mínimo: tres sobrevivientes alzan sus tenedores al cielo. No tienen rifles ni banderas, solo utensilios domésticos, símbolo de la subsistencia y la dignidad. Ese tenedor se convierte en un emblema del derecho a seguir imaginando, aunque el hambre —física o espiritual— no se sacie nunca.</p>
<p><em>Tenedor libre para los condenados a la esperanza</em> no busca reconciliar, sino despertar. Recordar que aún es posible bailar entre las sombras, cantar un bolero en la trinchera y afirmar, con un poco de locura, que seguimos vivos. Y mientras haya alguien que levante su tenedor, aunque sea de hojalata, quedará un lugar en la historia para el próximo brindis.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Lenguaje y marco teórico referencial en la Nueva Constitución</title>
		<link>https://piensachile.com/2021/10/28/lenguaje-y-marco-teorico-referencial-en-la-nueva-constitucion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Oct 2021 18:25:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nueva Constitución]]></category>
		<category><![CDATA[cooperacion]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje acordado]]></category>
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		<category><![CDATA[manuel acuña asenjo]]></category>
		<category><![CDATA[marco referencial]]></category>
		<category><![CDATA[marco teorico]]></category>
		<category><![CDATA[nueva constitución]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>"Y es que la generalidad de las constituciones emana de un poder dominante, encarnado en un monarca, un dictador, un presidente o un primer ministro, que designa a un determinado número de personas de idéntica procedencia—raras veces lo hace un conjunto social diverso —por lo que el requisito de la unidad, al que nos referimos antes, se realiza exitosamente."</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">El trabajo que demanda la construcción de una constitución no se limita a recoger proposiciones que puedan incorporarse a su articulado como expresión del derecho positivo: exige de sus redactores un intento de darle un discurso coherente y armónico lo que exige el uso de un lenguaje previamente acordado, materia cuya discusión no está exenta de polémica al interior de la Convención o Asamblea, y un marco de referencia al cual ha de subordinarse todo su contenido.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>EL CONTENIDO DE UNA CONSTITUCIÓN</strong></p>
<p>La construcción de una constitución es la regulación de la propiedad privada, premisa que se encarga de recordárnosla Kart Marx cuando señala que</p>
<p style="padding-left: 80px;">“La constitución política, en su expresión más elevada, es la constitución de la propiedad privada”<a href="#_edn1" name="_ednref1">[1]</a>.</p>
<p>En efecto, el contenido de una constitución es el reconocimiento absoluto de la propiedad privada por parte del Estado, primero, que es donde va a ejercer la soberanía, y particular, después, para los súbditos; pero, a la vez, todo lo que ello significa, es decir, los derechos que de la vieja servidumbre feudal hereda el soberano y que se subsumen en el modo de producción capitalista. Jurídicamente, sin embargo, es la ley orgánica de una nación, la armazón normativa fundamental que la rige, y a la cual ha de adecuarse toda su producción legislativa. No por otro motivo una constitución ha de ser, en principio, una unidad conceptual, un todo armónico dentro del cual no debiera existir cabida para la disensión. En principio, sostenemos, pues es posible la existencia de más de alguna, cuyos rasgos no correspondan a lo que hemos expresado. Porque, así como existen leyes ‘misceláneas’, también, en teoría, pueden existir constituciones ‘misceláneas’ que contienen materias ajenas a las que deben contener y normas escasamente armónicas entre sí.</p>
<p>La unidad conceptual no se advierte a simple vista, razón por la cual goza de escasa consideración.</p>
<blockquote><p>Y es que la generalidad de las constituciones emana de un poder dominante, encarnado en un monarca, un dictador, un presidente o un primer ministro, que designa a un determinado número de personas de idéntica procedencia—raras veces lo hace un conjunto social diverso —por lo que el requisito de la unidad, al que nos referimos más arriba, se realiza exitosamente.</p></blockquote>
<p>En el caso de la República de Chile, sus constituciones se han dictado permanentemente sobre la base de la dominación de un grupo a otro; las escasas disposiciones que versan sobre derechos del conjunto social constituyen notables excepciones. La unidad conceptual se da, precisamente, por provenir de un grupo social unido en la defensa de sus propios intereses. Esta unidad conceptual es lo que, de otra manera, Iuri Lotman denomina ‘gramática del Estado’<a href="#_edn2" name="_ednref2">[2]</a>.</p>
<p>No es lo único que debe cuidar una constitución; también ha de preocuparse de sus principios rectores, sus premisas fundamentales. Las premisas rectoras de todo el articulado y a las que debe adecuarse toda la gramática a la cual se refiere Lotman.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>LA UNIDAD CONCEPTUAL</strong></h2>
<p>La unidad conceptual, la precisión en el uso de las palabras, es una práctica que se supone de antemano. Se basa en que todos creen conocer el lenguaje que emplean. La teoría de la comunicación y la semiótica nos alerta que eso no es así. Por eso, nunca está de más insistir en cuidar ese uso. Tomemos un ejemplo: la ‘democracia’. Hablar de ‘democracia’ puede producir disensiones: tal palabra cuenta con un elevado número de acepciones. Por lo mismo, en un debate sobre la democracia ¿sería poco razonable preguntar, a quienes participan en el mismo, qué tipo de democracia proponen, si directa o indirecta, si socialista o capitalista, y si todos los tipos de democracia que existen pueden englobarse en lo que como tal entienden los organismos internacionales, es decir, separación de poderes (o funciones), existencia de partidos políticos y elecciones periódicas, informadas y secretas? Algo que bien puede aplicarse a otros conceptos como lo son ’Estado’, ‘territorio’, ‘nación’, en fin.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-74247 alignleft" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/10/Screenshot-1270-300x124.png" alt="" width="300" height="124" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/10/Screenshot-1270-300x124.png 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/10/Screenshot-1270.png 496w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Cuando la constitución es dictada por un poder impuesto desde arriba, o por un grupo representativo de determinados  intereses, la unidad de pensamiento fluye en forma natural. Por una razón tremendamente simple: sus redactores no tienen necesidad de consultar a individuo alguno. Sin embargo,<span style="color: #000000;"> cuando el encargo de hacerlo es entregado a una asamblea, o a un grupo de personas de diferentes ideas, elegidas para tal efecto, el problema no es sencillo: exige una previa selección de ideas, de conceptos.</span> Más, aún, tratándose de una situación como la que experimenta la actual Convención Constitucional, considerando que</p>
<p style="padding-left: 80px;">“[…] en el Chile actual solamente se reconocen como legítimos o normales ciertos modos de relacionarse con el mundo, es decir, de otorgarle significado y sentido a la acción humana dentro del mismo”<a href="#_edn3" name="_ednref3">[3]</a>.</p>
<p>Y, además, que el reglamento de mecanismos, orgánica y metodologías de participación y educación popular constituyente</p>
<p style="padding-left: 80px;">“[…] enfatiza la participación de los grupos históricamente excluidos por medio de la regulación de mecanismos múltiples, dando un paso significativo hacia la configuración de un proceso constituyente verdaderamente inclusivo y haciéndose cargo de la ausencia de mecanismos para la representación de otros colectivos, como sí se dio en el caso de las mujeres y los pueblos indígenas, por medio del mecanismo paritario y de escaños reservados, respectivamente”<a href="#_edn4" name="_ednref4">[4]</a>.</p>
<p>Si el normal intercambio de palabras sobre hechos y objetos cotidianos constituye el lenguaje común, la elaboración de una carta fundamental requiere de conceptos, ideas, categorías, de un ‘meta lenguaje’, es decir, el lenguaje que va más allá del uso cotidiano de palabras, el lenguaje que nos permite hablar de nuestro propio lenguaje.</p>
<p>Determinar el significado exacto de los conceptos que se van a utilizar, establecer ese marco conceptual de referencia, es imperativo para dar coherencia al articulado de la constitución y evitar, de esa manera, la viciosa práctica legislativa que da origen a cuerpos legales de las más diversas materias y que, por lo mismo, se les conoce como ‘leyes misceláneas’. De manera que necesitamos conocer algunos de esos principios que van a servir de marco de referencia para una nueva constitución.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>PREMISA FUNDAMENTAL O PREMISAS FUNDAMENTALES</strong></h2>
<p>Nos parece razonable la preocupación por el establecimiento de los diversos derechos que es necesario incorporar al texto de la nueva constitución de acuerdo al sentido y uso de determinadas palabras pero, especialmente, la organización de un cuerpo de premisas básicas a las se van a someter las diversas proposiciones de los convencionales constituyentes.</p>
<p style="padding-left: 80px;">“En ese sentido, es importante reconocer que el momento actual es una oportunidad histórica para comenzar a desplegar de forma ascendente procesos de transformación de la realidad en que vivimos. Pero también hay que saber que dicha apertura no va a existir por mucho tiempo. Por lo tanto, un primer paso esencial es entendernos cuando hablamos”<a href="#_edn5" name="_ednref5">[5]</a>.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-74246 alignright" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/10/Screenshot-1268-300x116.png" alt="" width="300" height="116" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/10/Screenshot-1268-300x116.png 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/10/Screenshot-1268.png 510w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />La premisa fundamental, el marco referencial de la constitución pinochetista fue la libertad entendida a la manera que lo hacía el poeta ruso Leonid Nikoláievich Andréyev, es decir, como ‘el derecho de toda persona a hacer lo que quiera, incluso, contra la voluntad de Dios’. En nombre de aquella se construyó su articulado. Porque una premisa es una columna, o una base, un sostén o soporte teórico sobre el que se apoyan otros conceptos. Los redactores de la carta, sin embargo, llevaron su paroxismo al límite. En efecto, bajo semejante concepción, quien más riqueza poseía no solamente seguiría manteniendo sus bienes sino los acrecentaría.<span style="color: #000000;"> La libertad fue, para quienes tenían el poder, la libertad del zorro en el gallinero. No por otra razón los derechos fueron raras veces consagrados en su articulado, privilegiándose, en reemplazo, el establecimiento de ‘libertades’. </span>Y era tanto el convencimiento que tenían acerca de esa libertad que no vacilaron en introducir el concepto de ‘leyes constitucionales’, como mecanismos óptimos para derogar implícitamente los principios contenidos en el articulado constitucional a fin de no realizar reforma alguna que pudiese dañar el principio de la libertad. Algo que ha copiado un sector de la ‘élite política’</p>
<p style="padding-left: 80px;">“[…] tal como lo hizo la dictadura en Chile mientras desaparecían personas. Libertad para ofender a quien les plazca; libertad para perseguir a los más débiles en nombre de una operación de limpieza; la libertad como una llama eterna en una explanada gris o una alegoría acuñada en una moneda. El segundo paso, identificar un enemigo de esa libertad: todos los que piensan y viven de manera distinta a un modo previamente establecido y justificado por un nacionalismo fundido en integrismo religioso”<a href="#_edn6" name="_ednref6">[6]</a>.</p>
<p>Pero el ejercicio de la libertad, entendida de la manera que lo hicieron los redactores de la carta pinochetista, conduce ineluctablemente al ejercicio de la competencia; solamente a través de la competencia se alcanza la libertad, pero esta circunstancia origina colisiones que sólo se resuelven con la sumisión de unos a otros. Reproducida como práctica, se transforma en norma de vida y en cultura. Dávila y Maturana nos lo recuerdan:</p>
<p style="padding-left: 80px;">“La teoría de la competencia es un fruto de nuestro modo de convivir cultural que valida el ser mejor que otros y otras. El conversar competitivo en nuestra cultura moderna ha llegado a ocupar un lugar central en nuestro convivir comunitario, justificado teóricamente como la fuerza que mueve al progreso humano”<a href="#_edn7" name="_ednref7">[7]</a>.</p>
<p>No debe sorprender. Como lo señalásemos anteriormente, la sumisión de un sector social a otro se impone:</p>
<p style="padding-left: 80px;">“Competencia y sometimiento son dos ideas que llevan la una a la otra y que, en la historia humana, siempre vemos aparecer de la mano. Por desgracia, en nuestro modelo capitalista se ha establecido la competencia como eje central de nuestras vidas en todas sus etapas”<a href="#_edn8" name="_ednref8">[8]</a>.</p>
<p><strong> </strong></p>
<h2><strong>ENSAYANDO UNA PREMISA FUNDAMENTAL</strong></h2>
<p>La nueva constitución debe construirse en torno a una premisa fundamental. O en torno a varias. Puede serlo la cooperación como puede, igualmente, serlo la ecología. O ambas en unión, para dar origen a lo que se ha planteado como una ‘ecoconstitución’. Lo cierto es que la constitución requiere, por tanto, de una concepción teórica fundamental lo que implica que sus redactores deben estar contestes en el marco de referencia al cual deben someterse todas sus disposiciones y que pueda hacer realidad ese viejo aforismo jurídico según el cual ‘donde se encuentra la misma razón ha de encontrarse la misma disposición’. Queremos indicar, con ello, que la constitución debe poseer una, dos o más vigas teóricas fundamentales sobre las cuales ha de levantarse para dar sentido a su articulado.</p>
<p>De lo cual ha de deducirse que una constitución no puede, simplemente, recoger proposiciones acerca de cómo tratar determinado asunto, sino tales propuestas deben guardar estricta armonía con lo establecido en el marco general que ilustra el contenido de la misma. De idéntica manera han de concebirse las diversas instituciones que va a contener, es decir, armónicas con el conjunto; en otras palabras, como un todo cuyas partes se corresponden, unas a otras, entre sí, con asombrosa rigurosidad.</p>
<p><strong> </strong></p>
<h2><strong>EL PRINCIPIO DE LA COOPERACIÓN</strong></h2>
<p>Steve Pinker, de la Universidad de Harvard, que estudiara los diversos pasos dados por la humanidad, en el transcurso de la evolución, afirma que ésta debió encontrar y ocupar un nicho ecológico novedoso, basado en el conocimiento, que, por ese motivo, denominó ‘nicho cognitivo’<a href="#_edn9" name="_ednref9">[9]</a>. En un estudio, que realizara en 2010, ese investigador describió tres grupos de capacidades humanas que, viniendo de tiempos inmemoriales, se refuerzan en forma recíproca facilitando la actividad:</p>
<p>1) La invención y utilización de herramientas especializadas;</p>
<p>2) Una cooperación de confianza con los congéneres más próximos para la caza (y otros no tan próximos), la crianza conjunta de los hijos, la repartición del botín y para la lucha o el comercio con otros grupos; y,</p>
<p>3) un lenguaje con una gramática elaborada.</p>
<p>La cooperación es, pues, uno de los grandes pilares del desarrollo de la humanidad. Sin embargo, según Pinker, la cooperación sólo pudo ser posible con el lenguaje<a href="#_edn10" name="_ednref10">[10]</a> que permitió la comunicación entre los seres humanos gracias a la definición exacta de determinados fenómenos.</p>
<p>Robin Dunbar, de la Universidad de Liverpool, junto con sostener que el intercambio surge con la cooperación, señala que el esfuerzo mental requerido para el ejercicio de las relaciones de cooperación crece con el aumento del grupo humano<a href="#_edn11" name="_ednref11">[11]</a>.</p>
<p>El principio de la cooperación o colaboración establece uno de los más sólidos principios morales al plantear la ayuda mutua o colaboración entre los habitantes de la nación como forma de vida. Excluye, por consiguiente, a la competencia como forma normal de relación humana y fija directrices absolutamente revolucionarias en lo que a la enseñanza se refiere pues elimina los premios por ‘excelencia’, los ‘primeros lugares’, ‘el mejor del curso’ o ‘el más inteligente’ en los colegios, substituyendo esos valores por la camaradería, la amistad, el apoyo recíproco y una educación igual para todos en donde quien tiene dificultades para nivelar sus conocimientos con los demás es auxiliado por sus propios compañeros haciendo crecer a la sociedad en conjunto. Lo mismo podría suceder para el funcionamiento de las empresas en donde la escala de jefaturas no debería determinar el rango de las remuneraciones sino la forma de colaboración establecida en el carácter de relación social entre los trabajadores.</p>
<p>El establecimiento de la cooperación como principio rector elimina el peligro de adoptar formas competitivas de acumulación dineraria o ‘modelos’ económicos basados en la competencia. No puede, por consiguiente, establecerse un modelo de economía social de mercado pues su esencia abiertamente competitiva sería enteramente inconstitucional. Termina, por consiguiente, con ‘<em>el que tiene más</em>’ y lo sustituye por el que ayuda o coopera más. Lo que no implica terminar con las desigualdades dinerarias pues habrá quienes quieren ahorrar más y otros prefieran no hacerlo.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-74248 alignleft" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/10/Screenshot-1271-300x112.png" alt="" width="300" height="112" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/10/Screenshot-1271-300x112.png 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/10/Screenshot-1271.png 519w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />¿Necesitamos decir, aquí, que es de la cooperación de donde emana ese principio básico que es el de la solidaridad, así como también lo hace la participación y otros de igual naturaleza? No existe solidaridad ni participación en la competencia sino en la cooperación, en la colaboración que se prestan los seres humanos entre sí, conceptos que van inextricablemente unidos y, por ende, muy difíciles de separar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Santiago, octubre de 2021</p>
<h2>Notas:</h2>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[1]</a> Marx, Karl: “Crítica de la filosofía del Estado de Hegel”, Editorial Política, La Habana, 1966, pág. 153.</p>
<p><a href="#_ednref2" name="_edn2">[2]</a> Véase la obra de Iuri Lotman ‘La semiósfera’ en donde existe abundante referencia al caso.</p>
<p><a href="#_ednref3" name="_edn3">[3]</a> Riobó, Enrique: “Conceptos y constitución”, ‘El Mostrador’, 19 de octubre de 2021.</p>
<p><a href="#_ednref4" name="_edn4">[4]</a> Observatorio Constitucional de Género del Centro de DD.HH. de la Facultad de Derecho de la U. de Chile: “Participación incidente para una deliberación democrática de la Nueva Constitución”, Radio Universidad de Chile, 21 de octubre de 2021.</p>
<p><a href="#_ednref5" name="_edn5">[5]</a>Riobó, Enrique: Trabajo citado en (3).</p>
<p><a href="#_ednref6" name="_edn6">[6]</a> Contardo, Oscar: “La ultraderecha mal disimulada”, ‘La Tercera’, 24 de octubre de 2021.</p>
<p><a href="#_ednref7" name="_edn7">[7]</a> Dávila, Ximena y Maturana, Humberto: “La revolución reflexiva”, Editorial Planeta Chilena S.A., Santiago, 2021, pág. 27.</p>
<p><a href="#_ednref8" name="_edn8">[8]</a> Dávila, Ximena y Maturana, Humberto: Obra citada en (5), pág. 29.</p>
<p><a href="#_ednref9" name="_edn9">[9]</a> Pinker, Steven: “The cognitive niche: coevolution of intelligence, sociality and language”, ‘Proceedings of the National Academy of Sciences of the USA’, vol. 107, págs. 8993-8999, 2010.</p>
<p><a href="#_ednref10" name="_edn10">[10]</a>Grüter, Thomas: “De primitivos a humanos”, ‘Mente y Cerebro’, N° 60 de 2013, pág. 17,</p>
<p><a href="#_ednref11" name="_edn11">[11]</a>Grüter, Thomas: Obra citada en (8), pág. 18,</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2021/10/28/lenguaje-y-marco-teorico-referencial-en-la-nueva-constitucion/">Lenguaje y marco teórico referencial en la Nueva Constitución</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>“Covidiotas»</title>
		<link>https://piensachile.com/2021/04/29/covidiotas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Apr 2021 22:59:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Represión]]></category>
		<category><![CDATA[alejandro sanchez t.]]></category>
		<category><![CDATA[chile]]></category>
		<category><![CDATA[covid 19]]></category>
		<category><![CDATA[covidiotas]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[manipulacion del idioma]]></category>
		<category><![CDATA[persecucion de los judios]]></category>
		<category><![CDATA[represion]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sabemos lo que significó la delación en los días posteriores al Golpe de Estado de 1973, en que personas que mantenían rencillas o simples desavenencias, delataron a vecinos por ser “comunistas”, y esos vecinos fueron detenidos, torturados, fusilados y desaparecidos. Lo mismo que sucedió durante la Guerra Civil española y que generó distancias insalvables hasta hoy entre familias y familiares en muchos pueblos.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2021/04/29/covidiotas/">“Covidiotas»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Con sorpresa he leído hoy, miércoles 28 de abril, en el portal de Radio Cooperativa una noticia titulada: “<em><strong><a href="https://www.cooperativa.cl/noticias/sociedad/salud/coronavirus/quince-covidiotas-detenidos-en-un-local-nocturno-en-toque-de-queda-en/2021-04-28/112120.html" target="_blank" rel="noopener">Quince covidiotas detenidos en un local nocturno, en toque de queda, en Punta Arenas</a></strong></em>”. Evidentemente el neologismo <em>covidiotas</em> llamó mi atención, como seguramente esperaba Carola Chávez, periodista digital que firma dicho artículo.</p>
<p>Recurrí entonces al diccionario histórico de la RAE, enlazado en el texto de la noticia, que cita esta palabra como tomada del inglés <em>covidiot</em> (por lo tanto un barbarismo), y que se refiere a la “persona que se niega a cumplir las normas sanitarias dictadas para evitar el contagio de la covid”.</p>
<p>Si aún los mismos científicos y médicos no terminan de saber qué es la covid, y frenarla, entonces ocupémonos de la otra mitad del nuevo vocablo, de qué es ser idiota, recurriendo a la misma RAE como fuente.</p>
<p>En su primera acepción, como insulto, dice que idiota es “tonto o falto de entendimiento”. Y si revisamos qué es el entendimiento, dice que es la “potencia del alma, en virtud de la cual concibe las cosas, las compara, las juzga, e induce y deduce otras de las que ya conoce”. Es decir que lo que le faltaría a un idiota sería la facultad de tomar conocimiento de algo, compararlo y juzgarlo y, de algo que ya conoce, inducir y deducir. Razonar.</p>
<p>Entonces, mi primera reflexión ha sido que atribuir falta de entendimiento a quien no acata una norma es negarle su capacidad de decidir, proceso que solo se puede realizar después de un razonamiento. Si la decisión es acertada o no, eso ya es otro asunto, pero quitar a alguien su libertad de decidir frente a una norma, y calificarlo de idiota, no es sino una forma de estigmatizarlo, de marcarlo.</p>
<p>Si tenemos en cuenta la cantidad y calidad de datos que se dan a diario acerca de la incidencia de la covid en el país, por todos los medios posibles, podemos estar casi seguros de que nadie está al margen de conocer su existencia y probables consecuencias. Pero si analizamos las estrategias implementadas por las autoridades, constantemente debatidas, también podemos estar de acuerdo en que no hay una comunicación efectiva y clara de esta crisis sanitaria. No entraré en si debe ser calificada de pandemia o sindemia, mi objetivo de fondo es otro. Hasta aquí, solo me interesa rescatar que las personas que fueron detenidas en este local nocturno, tenían conocimiento de la covid, de las normas sanitarias y, <em>de motu proprio</em>, aceptaron participar en dicho evento, asumiendo todas las posibles consecuencias. Ejercieron su capacidad de razonamiento y tomaron una decisión, por lo tanto no serían idiotas bajo ninguna acepción.</p>
<p>¿Cómo se produjo la detención? ¿Fue una fiscalización de las autoridades sanitarias? No. Un vecino llamó a la Central de Comunicaciones de la policía y acudieron a verificar la denuncia por ruidos molestos.</p>
<p>El fin de semana pasado, en la comuna de La Florida, en la Región Metropolitana, un vecino denunció y provocó la detención de 87 personas en un motel (hotel para adultos), es decir 43 parejas y la administradora del establecimiento. Si bien los hoteles y moteles comparten el tipo de licencia de funcionamiento, y ambos están habilitados para funcionar, los policías que realizaron el allanamiento de cada habitación, y detuvieron a las parejas, dijeron que éstas no contaban con permisos válidos para pernoctar en ese lugar. Cabe aclarar que esos permisos requeridos no existen.</p>
<p>¿Serían ruidos molestos también los que provocaron la anónima denuncia? Es difícil saberlo, pero lo que sí sabemos es que los llamados de la autoridad a denunciar anónimamente a quienes incumplan la norma sanitaria están surtiendo efecto. Y si agregamos el insulto “<em>covidiotas</em>” entonces estamos no solamente negando la capacidad de razonar frente a una norma (y acatarla o no), sino que estamos señalando a una persona o grupo de personas, y la denuncia se convierte, gracias a esta “periodista digital”, en delación.</p>
<p>El derecho a la intimidad, roto durante el allanamiento a las habitaciones del motel, y la búsqueda de un momento agradable luego de más de un mes de confinamiento total de la Región Metropolitana, han valido nada para alguien que eligió no solamente acatar la norma sino también hacerla cumplir delatando 43 parejas. Lo mismo ha sucedido en ese local nocturno de Punta Arenas que, antes de este período de excepción, contaba con los permisos para funcionar, y eso significa haber sido fiscalizado y autorizado. Aclaro en este punto que no defiendo el cumplimiento o incumplimiento de las normas. Lo que me preocupa es la normalización de la delación.</p>
<p>Sabemos lo que significó la delación en los días posteriores al Golpe de Estado de 1973, en que personas que mantenían rencillas o simples desavenencias, delataron a vecinos por ser “comunistas”, y esos vecinos fueron detenidos, torturados, fusilados y desaparecidos. Lo mismo que sucedió durante la Guerra Civil española y que generó distancias insalvables hasta hoy entre familias y familiares en muchos pueblos.</p>
<p>Y me preocupa aún más sabiendo ahora que existe una palabra inventada para marcar a esas personas delatadas, un signo visible en un titular de una noticia, que puede hacerse de uso cotidiano y causar mucho daño. ¿Habrá considerado eso Carola Chávez al escribir? ¿Habrá pensado por un segundo que el miedo repartido por todos los medios posibles, unido a este signo estigmatizador, podría dividirnos irremediablemente? ¿Dónde está la responsabilidad social de esta periodista?</p>
<p>He pensado mucho en las personas a quienes se aplica este sambenito. Y solo he tenido que proyectar en el tiempo cosas como la exigencia de un carnet de vacunación (1) para imaginar que, en algún momento, puede no haber cabida para los “covidiotas”.</p>
<p>He encontrado una imagen que me ha devuelto al terror de otros tiempos, de la normalización de la delación, de la división entre puros e impuros.</p>
<figure id="attachment_70022" aria-describedby="caption-attachment-70022" style="width: 585px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://museodelholocausto.org.ar/educacion/index.php" target="_blank" rel="noopener"><img loading="lazy" class="wp-image-70022" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/covidiotas-300x300.jpg" alt="" width="585" height="585" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/covidiotas-300x300.jpg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/covidiotas-150x150.jpg 150w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/covidiotas-768x768.jpg 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/covidiotas-585x585.jpg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/covidiotas-220x220.jpg 220w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/covidiotas-80x80.jpg 80w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/covidiotas.jpg 1000w" sizes="(max-width: 585px) 100vw, 585px" /></a><figcaption id="caption-attachment-70022" class="wp-caption-text">29 de abril. Los judíos de Holanda deben llevar obligatoriamente una estrella amarilla. En un solo día los 20.000 judíos de Pinsk son obligados a ingresar al ghetto.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_70024" aria-describedby="caption-attachment-70024" style="width: 398px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-70024" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/Pasaporte-para-judios.jpg" alt="" width="398" height="465" /><figcaption id="caption-attachment-70024" class="wp-caption-text">Pasaporte alemán marcado con una letra J, para indicar que su portador es judío</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_70026" aria-describedby="caption-attachment-70026" style="width: 486px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-70026" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/Pasaporte-chileno-marcado-con-la-letra-L-300x251.png" alt="" width="486" height="407" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/Pasaporte-chileno-marcado-con-la-letra-L-300x251.png 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/Pasaporte-chileno-marcado-con-la-letra-L.png 445w" sizes="(max-width: 486px) 100vw, 486px" /><figcaption id="caption-attachment-70026" class="wp-caption-text">Pasaporte chileno durante la dictadura civico-militar de Pinochet marcado con una letra L, para indicar que su portador es exiliado, es un terrorista, que tiene vedado ingresar al país. http://archivomuseodelamemoria.cl/uploads/7/3/73670/00000240000005000001.pdf</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>He recordado también una imagen, que se ha repetido mucho en las redes sociales: una persona recién vacunada con la primera dosis contra la covid, sosteniendo una tarjeta impresa con los colores de la bandera chilena, con su nombre escrito a mano, la fecha de aplicación de la dosis, marca de la vacuna y una sonrisa oculta bajo la mascarilla. Los discursos varían, y van desde lo más sencillo a declaraciones tan pretenciosas como: “Pocas veces en la historia de la humanidad, se puede ser parte de la historia…!”.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-70020 aligncenter" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/PineraVacunaslegadoReuters-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/PineraVacunaslegadoReuters-300x300.jpg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/PineraVacunaslegadoReuters-1024x1024.jpg 1024w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/PineraVacunaslegadoReuters-150x150.jpg 150w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/PineraVacunaslegadoReuters-768x768.jpg 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/PineraVacunaslegadoReuters-585x585.jpg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/PineraVacunaslegadoReuters-220x220.jpg 220w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/PineraVacunaslegadoReuters-80x80.jpg 80w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/04/PineraVacunaslegadoReuters.jpg 1280w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Respeto el proceso de razonamiento que cada persona haya tenido para decidir que respetará las normas sanitarias, o que se dejará aplicar una, dos o más dosis de una vacuna cuyas consecuencias a largo plazo son aún inciertas (2). Asumo que son personas conscientes de que aceptan libre y voluntariamente la responsabilidad de los efectos que les pueda causar ahora o en el futuro. Pero no puedo aceptar que, bajo dictado de una “periodista digital”, comencemos a dividirnos entre “ciudadanos obedientes” y “covidiotas”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(1) <a href="https://www.vozdeamerica.com/coronavirus/paises-europeos-contemplan-instaurar-un-pasaporte-de-vacunas" target="_blank" rel="noopener">«Países europeos contemplan instaurar un «pasaporte de vacunación»</a></p>
<p>(2) «Los expertos que asesoran a la agencia de Naciones Unidas recomendaron en un comunicado que “no se exija una prueba de vacunación como condición de entrada” para los viajeros internacionales, <b>“dadas las pruebas limitadas sobre la eficacia de las vacunas para frenar la transmisión (del virus) y la desigualdad persistente en la distribución mundial de vacunas”</b>.<br />
<a href="https://www.latercera.com/la-tercera-pm/noticia/el-debate-por-el-pasaporte-de-vacunacion-de-la-ue-un-portazo-a-los-turistas-inoculados-con-inmunizantes-chinos-y-rusos/JLJPPNALGVFFRO7ZUPRGAA5B5M/" target="_blank" rel="noopener">El debate por el pasaporte de vacunación de la UE: ¿Un portazo a los turistas inoculados con inmunizantes chinos y rusos?</a></p>
<p><a href="https://twitter.com/carolachvez2" target="_blank" rel="noopener">Perfil de Twitter de Carola Chávez</a></p>
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		<title>Trilogía de la cuarta dimensión</title>
		<link>https://piensachile.com/2020/09/23/trilogia-de-la-cuarta-dimension/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Sep 2020 21:44:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[asesinatos]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[daniel pizarro]]></category>
		<category><![CDATA[despertar]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando sobrevino el estallido o revuelta popular que menciona el narrador de <em>La casa vecina</em>, escribí un breve texto llamado <em><b>Nos deben una vida</em></b>. Eran palabras rayadas con aerosol naranja en el muro exterior de una vivienda en los alrededores del Estadio Nacional. <em><b>Estamos recuperando el lenguaje</em></b>, me dije entonces, cuando parecía que por fin habíamos despertado de la anestesia. La frase reflejaba el núcleo de este sistema y la herida que inflige a diario, el daño irreparable sobre cada ser humano condenado al servicio de otra vida que se estima superior y lo transforma en un zombi que va por el mundo pidiendo permiso para vivir.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Mi propósito inicial fue escribir un poema-entreacto dentro de la serie de textos sobre una cuarta dimensión de naturaleza más bien especulativa que física o matemática, pero sucedió que por mayoría absoluta las musas se negaron a visitarme y no quise someter la prosa a la versificación para dar la apariencia de estar haciendo poesía. Uno no escribe poemas por decreto íntimo.</p>
<p align="left">Ese poema atrapado en la nebulosa de mis intenciones habría comenzado, creo, preguntándose por la usurpación del lenguaje, y luego habría intentado exponer la idea de que el despojo no es una sumatoria de expoliaciones sino una experiencia compleja que, justamente, tiene al lenguaje en el centro.</p>
<p align="left">Para dar cuenta de esa experiencia nos pena una lengua diferente, no este sucedáneo de idioma, así como el endeudamiento crónico es un sucedáneo del bienestar y la libertad de emprendimiento un sucedáneo de la libertad. Sigo en mi asiento esperando los frutos de esa libertad que promocionan a toda orquesta.</p>
<h1 align="center">** **</h1>
<p><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/09/nos-deben-una-vida.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-63860 aligncenter" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/09/nos-deben-una-vida.jpg" alt="" width="316" height="316" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/09/nos-deben-una-vida.jpg 225w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/09/nos-deben-una-vida-150x150.jpg 150w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/09/nos-deben-una-vida-220x220.jpg 220w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/09/nos-deben-una-vida-80x80.jpg 80w" sizes="(max-width: 316px) 100vw, 316px" /></a></p>
<p align="left">Cuando sobrevino el estallido o revuelta popular que menciona el narrador de <em>La casa vecina</em>, escribí un breve texto llamado <em>Nos deben una vida</em>. Eran palabras rayadas con aerosol naranja en el muro exterior de una vivienda en los alrededores del Estadio Nacional. <em>Estamos recuperando el lenguaje</em>, me dije entonces, cuando parecía que por fin habíamos despertado de la anestesia. La frase reflejaba el núcleo de este sistema y la herida que inflige a diario, el daño irreparable sobre cada ser humano condenado al servicio de otra vida que se estima superior y lo transforma en un zombi que va por el mundo pidiendo permiso para vivir.</p>
<p align="left">Más adelante en el texto, remecido por los hechos de entonces que animaron a los vecinos de Lorenzo a cantar “canciones comunistas” para permanecer inmunes a cualquier perspectiva de cambio real, decía que a los opresores la violencia polimorfa del neoliberalismo les había reventado en la cara.</p>
<p align="left">La opresión, el ultraje cotidiano, se expresan en la metamorfosis del lenguaje de regimiento en esta jerga mercantil con retoques de liberalismo; no veo ninguna ruptura, sino continuidad y adecuación para satisfacer la voracidad del lucro. Si pudiera describir con una imagen de la tercera dimensión ese ultraje, sumergiría a un hombre hasta la barbilla en un tanque de agua. Al menor intento de resistirse a su situación levantará ondas y comenzará a asfixiarse. Una voz que parece provenir de su interior le advierte a cada momento: eres libre de respirar quieto o ahogarte en el resentimiento. En ésa y otras agresiones se sustenta el lenguaje que apremia y violenta; nos lo gritan en la cara y no reconocemos los insultos. A falta de una lengua que restituya nuestra experiencia, estamos identificados con lo que nos daña y somete. Mientras de tarde en tarde la deuda financiera se parea en el balance con una deuda vital.</p>
<p align="left"><strong>Un cuento imposible</strong><br />
Si hay una zona donde el lenguaje encalla o se calcina, debe ser en la tortura y la muerte. No lo digo yo, sino las voces que han sido víctimas de los campos de tormento y exterminio y han sobrevivido para dar testimonio.</p>
<p align="left">Aquello podría entenderse como una deuda que el lenguaje tuviera con nosotros (o nosotros con él), pero también, como lo han expresado quienes atravesaron por esas experiencias, con el hecho de haber sido rebajados a una condición infrahumana, inefable desde lo humano. Antes de arrebatarles la vida física, los han despojado de su condición.</p>
<p align="left">Con la vista en esa zona sobre la cual no estoy facultado a decir nada, traté de narrar desde la distancia algunos episodios de la vida de Pablo, el hijo del profesor desaparecido, probando insertarlos en uno y otro texto de esta <em>Trilogía de la cuarta dimensión</em> sin poder encontrarles el lugar que se merecen. Cualquier coordenada donde alojara su vida me devolvía la arbitrariedad de la maniobra, su carácter forzado, voluntarioso. Antes me veía a mí que a Pablo y al profesor. Y debe ser, me digo, que no sólo su cuerpo y también el de su padre ya están pulverizados por el tiempo, sino que propiamente sus vidas, sus actos, sus pensamientos, sus emociones son un polvo fino que se filtra por los intersticios, que nos sacudimos al desperezarnos y al dormirnos, que nos limpiamos de los párpados como cenizas de un volcán. Es polvo de huesos. Imposible no recordar <em>Todesfuge</em>, el poema de Paul Celan:</p>
<p align="left"><em>Negra leche del alba te bebemos por la tarde…</em></p>
<p align="center">*</p>
<p align="left">Digo entonces que busqué un lugar entre los textos para insertar la vida de Pablo, y que no pude hallar ninguno, partiendo por la forma en que asesinaron a su padre, que Pablo leyó línea por línea en el expediente judicial.</p>
<p align="left">Era el testimonio de un torturador, uno de los últimos en verlo con vida antes de su desaparición, que como otros relatos de esta calaña estaba narrado desde la perspectiva de un actor pasivo, poco menos que una víctima de las circunstancias. Según aquel testimonio al profesor lo habrían bajado al sótano de un centro de tortura con una venda en los ojos, desnudo y ‘ablandado’ por los tormentos aplicados en sesiones sucesivas. Lo tiraron sobre un catre metálico atándolo con alambres por las extremidades. Le pusieron corriente en el ano y los genitales hasta hacerlo perder la conciencia. Cuando volvió en sí, otro torturador al que llamaban ‘el podólogo’ fue arrancando sus uñas una por una con un alicate. Hastiado de la inutilidad de los suplicios, ese mismo agente habría dicho “me cabreó este huevón”, inyectándole una sustancia que le causó espasmos inmediatos y lo puso a botar espumarajos. Un minuto habrá sido, tal vez menos, y luego el profesor no se movió más.</p>
<p align="center">*</p>
<p align="left">Digo que nuestra lengua es precaria, manca, desgraciada. Hace unos veinte años, amodorrado en el escritorio de la oficina, me vino a la memoria el asesinato de Guerrero, Parada y Nattino, conocido como el ‘caso Degollados’, y al pensar en la forma en que los habían matado me dije en voz alta “no puede ser”, pegando un salto en la silla.</p>
<p align="left">Pero había sido.</p>
<p align="left">Escribí un texto desde mi perspectiva como alumno del colegio desde donde los agentes de la dictadura habían secuestrado a Parada y Guerrero, que no me dejó conforme. Debieron pasar otros quince años para probar con un nuevo texto que se aproximara a esa experiencia desde el lugar en que me tocó vivirla. Se llamó <em>Un cuento imposible</em>. Hay que conceder a la dictadura, a sus asesinos, cómplices, encubridores y partidarios el mérito de producir historias imposibles.</p>
<p align="center">*</p>
<p align="left">Esta otra historia imposible debería considerar la visita de Eliana y Pablo al Estadio Nacional, donde estuvo detenido el profesor antes de su traslado al campo de concentración de Ritoque. La madre sube al niño sobre sus hombros para hacerlo ganar altura y mirar hacia el interior por encima de las rejas y la muralla de conscriptos con caras de perro hacia las madejas de prisioneros que se mueven allá al fondo, bajo las graderías del estadio de fútbol. Están apiñados entre muchos familiares de presos, todos pujando por divisar a sus seres queridos. Parece un intento imposible, al menos para Pablo. Su madre lo apremia: ¡Saluda al papá! ¿Ella lo está viendo? ¿O le miente como quien divisa al viejo pascuero en el cielo? Nunca lo sabrá. Pablo levanta un brazo y agita la mano hacia los prisioneros tratando de distinguir una cara familiar, vano intento que lo llena de culpa.</p>
<p align="left">Meses después, sin embargo, el profesor aparece por la casa de sus suegros, donde ahora viven Pablo y Eliana. Él toma su desayuno en la cocina cuando descubre en el umbral a un fantasma de la mano de su madre, que vuelve a repetirle: Saluda al papá… Su voz sofocada por la emoción ya no suena imperativa. Pablo se arroja hacia el hombre, esconde la cara en su vientre hundido y otra vez lo inunda la vergüenza, pues no reconoce a su padre en esta visita ajada, consumida, cuya imagen no se corresponde con el papá de las fotos que su madre le enseña siempre antes de dormir.</p>
<p align="left">Por la noche Pablo se levanta y se asoma por el vano de la puerta hacia la cama donde duermen sus padres. Sólo ella duerme, abrazada del profesor como si temiera su fuga. Él está tendido de espaldas con la vista en el cielorraso, ausente, y no baja la mirada hacia el niño.</p>
<p align="left">A la mañana siguiente su padre ya no está. Pablo no supo si entró a su cuarto para besarlo en la frente mientras dormía, ni recuerda las preguntas que habrá hecho a su madre, ni lo que ella había contestado. Las respuestas y explicaciones se asentaron con el tiempo. Su padre partió a la clandestinidad, por segunda vez. Si lo hizo por la convicción de seguir luchando o por estar seguro de que vendrían de nuevo por él, nunca quedó establecido.</p>
<p align="center">*</p>
<p align="left">En este no-lugar de su historia, podría uno decir que Pablo fue de esos niños y de esos jóvenes para quienes nombres como el Comité Pro Paz, la Vicaría de la Solidaridad, los Tribunales de Justicia, los abogados de Derechos Humanos y también ciertos organismos internacionales acompañaron la vida cotidiana con un halo protector o abominable. Creció entre los miembros de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.</p>
<p align="left">Con un mínimo de curiosidad, con un poco de atención por aquello que sigue siendo un desvelo del pasado, durante años fue posible identificarlo junto a su madre sosteniendo una pancarta con la fotografía en blanco y negro del profesor, mejor dicho una fotocopia amplificada de esa cara anterior a cualquier recuerdo del hijo, entre familiares de detenidos desaparecidos, mujeres la mayoría, cada cual con su pancarta y la imagen de un rostro en blanco y negro.</p>
<p align="left">A cuarenta y cinco años de la desaparición forzada del profesor los familiares de la agrupación todavía se congregan en las esquinas del centro de Santiago, ya sin Pablo, es cierto, pero uno igual se pregunta, aunque su historia sea un cuento imposible, qué pensará Sabrina al verlos desplegar un lienzo del otro lado de la calle gritando consignas que exigen verdad y justicia. Pues es un hecho que sucede aún.</p>
<p align="left">Estoy hablando de la prometida de Klaus, el alférez con intenciones serias (sí, ya se han puesto las ‘ilusiones’). Ella, que incursiona como ejecutiva bancaria y tras una mañana que apenas le dio tiempo para levantarse al baño, luego de un almuerzo liviano sale a fumar a las puertas del edificio con sus amigas de oficina y se largan a difamar a las compañeras ausentes. Quién sabe si mañana es turno de Sabrina, pues su novio la invitará a almorzar.</p>
<p align="left">Para ella debe ser complejo recortar del paisaje cotidiano a este grupo de lamentadoras con sus pancartas alzadas. Si por alguna casualidad las distingue, no pensará como sus padres que ‘algo habrán hecho’ esas personas de las fotografías sino que se dirá con la lengua vigente: ‘Triste, pero es el precio del progreso’. Pues a esta joven del primer relato le han repetido hasta el cansancio que no puedes oponerte al progreso, a la modernidad; a todas luces estamos progresando y Sabrina se ha propuesto progresar en el banco y en su vida personal, y hasta me atrevo a decir que si una noche Klaus la invita a cenar en una fábrica de zapatos acondicionada como restaurante —lugar de la próxima historia—, podría contemplar allí un grabado alusivo a los detenidos desaparecidos entre sombreros colgados de las perchas.</p>
<p align="left"><strong>¿Qué hora es?</strong><br />
Pero bueno. El resto de su historia surge del amor por las obras de Brecht exoneradas de la hoguera. Pues aunque no dice nada en su relato, Lorenzo conoció a Pablo en un taller clandestino, en los años en que también el teatro debía practicarse en secreto.</p>
<p align="left">Para no despertar sospechas los participantes del taller bajaban de uno en uno con diez minutos de diferencia al sótano de un edificio viejo que mira al cerro Santa Lucía. Era un acto sagrado, así lo vivían Pablo y Lorenzo. Abajo los esperaba Santiago Salgado, el maestro, que además será protagonista de la historia siguiente: <em>Retrato de un náufrago, ahora sí.</em></p>
<p align="left">Quien se uniera al taller estaba obligado a prestar juramento no sólo de discreción sino también de fidelidad absoluta al teatro. Bajabas al sótano para consagrarle tu vida. Santiago Salgado siempre fue un hombre exagerado, un tremebundo, pero a unos adolescentes como ellos su solemne intensidad los conmovía y fascinaba. Con su pelo al rape, sus camisas blancas y holgadas de cuello estilo ‘Mao’, su delgadez nervuda y ascética, se proponía inocularles el ‘método Stanislavski’, esa reputada técnica que en su taller era la vía exclusiva para convertirse en actor.</p>
<p align="left">Los hizo leer y releer al ruso Konstantin Stanislavski en fotocopias manoseadas; ni siquiera él podía conseguir los libros. Debía saber un poco más de actuación que sus alumnos, lo mínimo alzado ante lo nulo; ese diferencial de altura era suficiente para visitarlo cada semana en el sótano donde fue alejando a Pablo de su admiración por Brecht y su visión del distanciamiento teatral, que se proponía centrar la obra en las ideas y decisiones de los personajes para evitar que el público se sumiera en un mundo irreal.</p>
<p align="left">Los maltrataba con su pasión por ‘el método’, que había reducido a la fórmula de evocar emociones, recuerdos vinculados a ciertas emociones, para representarlas y dar con el tono de la escena y el personaje. “No te creo. No me convences”, les decía, repitiendo las palabras de Stanislavski.</p>
<p align="center">*</p>
<p align="left">La última visita de Pablo al taller coincide con su desaparición, pero no necesariamente la explica. Es el final de una historia y podría ser el inicio de otra que tampoco tiene lugar. Y yo diría que parte así: Una tarde, Santiago Salgado recita a Pablo las siete preguntas que Konstantin Stanislavski ideó para que los aspirantes a actores pudieran comprender mejor a sus personajes: ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Qué hora es? ¿Qué quiero? ¿Por qué lo quiero? ¿Cómo obtendré lo que quiero? ¿Qué debo superar para obtener lo que quiero?</p>
<p align="left">Lo deja ante las preguntas para proponerle enseguida dos ejercicios. Debe optar en silencio por uno de ellos, él lo acompañará en su improvisación. El primer ejercicio es una escena entre un torturador y su víctima; el segundo, una entre un maestro de actuación y su alumno enamorado.</p>
<p align="left">Nunca había propuesto un ejercicio semejante, así que los alumnos retienen el aliento por ver qué resulta. Sentado en el piso frente a Santiago, Pablo agacha la cabeza y su melena oscura, que ya recuerda a la de su padre, comienza a oscilar como si estuviera cayendo en trance. Al cabo de un rato está temblando entero. El maestro lo observa sin intervenir, los alumnos se preguntan cuál ejercicio habrá elegido. Pero los temblores se vuelven espasmos y esto parece un ataque de epilepsia. Saltan sobre Pablo para asistirlo y se dan cuenta de que los mira, consciente y convulso. Se aprieta el estómago y va hacia una esquina para vomitar. Las arcadas no cesan aunque ya no expulsan materia. Se tumba en el piso, exhausto y jadeante, y no se levanta más. Santiago gira la vista hacia su cuerpo exangüe, todos lo oyen: “No te creo, no me convences”.</p>
<p align="left">*Fuente: <em><strong><a href="https://madmimi.com/p/b622511?pact=32753772-160136032-3859076350-7b386a5b3b3efc6276c26f002b9c3723b370992d">Politika</a></strong></em></p>
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		<title>Neolengua [Fragmento de la novela «1984» de George Orwell]</title>
		<link>https://piensachile.com/2020/08/25/neolengua-fragmento-de-la-novela-1984-de-george-orwell/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2020 20:59:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[1984]]></category>
		<category><![CDATA[el gran hermano]]></category>
		<category><![CDATA[george orwell]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[manipulación del lenguaje]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si no quieren decir capitalismo, dirán economía de mercado; si no quieren decir países pobres, dirán países en vías de desarrollo; las personas pobres serán personas de pocos recursos; al despido libre sin indemnización ni explicación lo van a llamar flexibilización del mercado laboral; a los trabajos de mierda, minijobs; al despido masivo, expediente de regulación de empleo; a la emigración forzada por las condiciones penosas de tu país, movilidad exterior; a la recesión lo llamarán crecimiento negativo; al rescate bancario, préstamo con condiciones muy favorables para sanear balances sin coste alguno para el contribuyente; bajar los sueldos pasará a ser moderación salarial.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Si no quieren decir <strong>capitalismo</strong>, dirán <em>economía de mercado</em>; si no quieren decir países <strong>pobres</strong>, dirán <em>países en vías de desarrollo</em>; las <strong>personas pobres</strong> serán <em>personas de pocos recursos</em>; al <strong>despido libre sin indemnización ni explicación</strong> lo van a llamar <em>flexibilización del mercado laboral</em>; a los <strong>trabajos de mierda</strong>, <em>minijobs</em>; al <strong>despido masivo</strong>, <em>expediente de regulación de empleo</em>; a la <strong>emigración forzada</strong> por las condiciones penosas de tu país, <em>movilidad exterior</em>; a la <strong>recesión</strong> lo llamarán <em>crecimiento negativo</em>; al <strong>rescate bancario</strong>, <em>préstamo con condiciones muy favorables para sanear balances sin coste alguno para el contribuyente</em>; <strong>bajar los sueldos</strong> pasará a ser <em>moderación salarial</em>.<br />
<strong>Fabián C. Barrio</strong> (España)</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3 align="left">George Orwell, “1984” &#8211; novela publicada en 1949 (fragmento)</h3>
<p><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/08/externo-4c157cb101737ebd5e9f10f29aa31730.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-63299" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/08/externo-4c157cb101737ebd5e9f10f29aa31730-183x300.jpg" alt="" width="248" height="407" /></a></p>
<p align="left">—La decimoprimera edición es la definitiva —dijo—. Le estamos dando al idioma su forma final, la forma que tendrá cuando nadie hable más que neolengua. Cuando terminemos nuestra labor, tendréis que empezar a aprenderlo de nuevo. Creerás, seguramente, que nuestro principal trabajo consiste en inventar nuevas palabras. Nada de eso. Lo que hacemos es destruir palabras, centenares de palabras cada día. Estamos podando el idioma para dejarlo en los huesos. De las palabras que contenga la onceava edición, ninguna quedará anticuada antes del año 2050—. Dio un hambriento bocado a su pedazo de pan y se lo tragó sin dejar de hablar con una especie de apasionamiento pedante. Se le había animado su rostro moreno, y sus ojos, sin perder el aire soñador, no tenían ya su expresión burlona.</p>
<p align="left">—La destrucción de las palabras es algo de gran hermo­sura. Por supuesto, las principales víctimas son los verbos y los adjetivos, pero también hay centenares de nombres de los que puede uno prescindir. No se trata sólo de los sinónimos. También los antónimos. En realidad ¿qué justificación tiene el empleo de una palabra sólo porque sea lo contrario de otra? Toda palabra contiene en sí misma su contraria. Por ejemplo, tenemos «bueno». Si tienes una palabra como «bueno», ¿qué necesidad hay de la contraria, «malo»? Nobueno sirve exactamente igual, mejor todavía, porque es la palabra exactamente contraria a «bueno» y la otra no. Por otra parte, si quieres un reforzamiento de la palabra «bueno», ¿qué sen­tido tienen esas confusas e inútiles palabras «excelente, espléndido» y otras por el estilo? Plusbueno basta para decir lo que es mejor que lo simplemente bueno y dobleplusbueno sirve perfectamente para acentuar el grado de bondad. Es el superlativo perfecto. Ya sé que usamos esas formas, pero en la versión final de la neolengua se suprimirán las demás pala­bras que todavía se usan como equivalentes. Al final todo lo relativo a la bondad podrá expresarse con seis palabras; en realidad una sola. ¿No te das cuenta de la belleza que hay en esto, Winston? Naturalmente, la idea fue del Gran Hermano —añadió después de reflexionar un poco.</p>
<p align="left">Al oír nombrar al Gran Hermano, el rostro de Winston se animó automáticamente. Sin embargo, Syme descubrió inmediatamente una cierta falta de entusiasmo.</p>
<p align="left">—Tú no aprecias la neolengua en lo que vale —dijo Syme con tristeza—. Incluso cuando escribes sigues pensando en la antigua lengua. He leído algunas de las cosas que has escrito para el Times. Son bastante buenas, pero no pasan de traducciones. En el fondo de tu corazón prefieres el viejo idioma con toda su vaguedad y sus inútiles matices de signi­ficado. No sientes la belleza de la destrucción de las palabras. ¿No sabes que la neolengua es el único idioma del mundo cuyo vocabulario disminuye cada día? Winston no lo sabía, naturalmente. Sonrió —creía hacerlo agradablemente— porque no se fiaba de hablar. Syme comió otro bocado del pan negro, lo masticó un poco y siguió:</p>
<p align="left">—¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento, estrechar el radio de acción de la mente? Al final, acabaremos haciendo imposible todo crimen del pensamiento. En efecto, ¿cómo puede haber crimental si cada concepto se expresa claramente con una sola palabra, una palabra cuyo significado esté decidido rigurosamente y con todos sus significados secundarios eliminados y olvidados para siempre? Y en la onceava edición nos acercamos a ese ideal, pero su perfeccionamiento continuará mucho des­pués de que tú y yo hayamos muerto. Cada año habrá menos palabras y el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño. Por supuesto, tampoco ahora hay justificación alguna para cometer un crimen por el pensamiento. Sólo es cuestión de autodisciplina, de control de la realidad. Pero llegará un día en que ni esto será preciso. La revolución será completa cuando la lengua sea perfecta. Neolengua es Ingsoc e Ingsoc es neolengua —añadió con una satisfacción mística—. ¿No se te ha ocurrido pensar, Winston, que lo más tar­de hacia el año 2050, ni un solo ser humano podrá entender una conversación como ésta que ahora sostenemos?</p>
<p align="left">—Excepto… —empezó a decir Winston, dubitativo, pero se interrumpió alarmado.</p>
<p align="left">Había estado a punto de decir «excepto los proles»; pero no estaba muy seguro de que esta observación fuera muy ortodoxa. Sin embargo, Syme adivinó lo que iba a decir.</p>
<p align="left">—Los proles no son seres humanos —dijo—. Hacia el 2050, quizá antes, habrá desaparecido todo conocimiento efectivo del viejo idioma. Toda la literatura del pasado habrá sido destruida. Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron… sólo existirán en versiones neolingüísticas, no sólo transformados en algo muy diferente, sino convertidos en lo contrario de lo que eran. Incluso la literatura del Partido cambiará; hasta los slogans serán otros. ¿Cómo vas a tener un slogan como el de «la libertad es la esclavitud» cuando el concepto de libertad no exista? Todo el clima del pensamiento será distinto. En realidad, no habrá pensamiento en el sentido en que ahora lo entendemos. La ortodoxia significa no pensar, no necesitar el pensamiento. Nuestra ortodoxia es la inconsciencia.</p>
<p align="left">De pronto tuvo Winston la profunda convicción de que uno de aquellos días vaporizarían a Syme. Es demasiado inteligente. Lo ve todo con demasiada claridad y habla con demasiada sencillez. Al Partido no le gustan estas gentes. Cualquier día desaparecerá. Lo lleva escrito en la cara. (Págs. 52-55).</p>
<p align="left">*Fuente: <em><strong><a href="https://madmimi.com/p/4532311?pact=32329970-159754410-3859050425-b31ab7af20fbb6ea0bffda283e6bee68e90dcc4a">Politika</a></strong></em></p>
<p align="left">Texto del libro de George Orwell en formato PDF para bajar gruitamente. Haga click en este enlace: <a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/08/1984.pdf"><em><strong>«1984»</strong></em></a></p>
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		<title>La vida en el modo subjuntivo</title>
		<link>https://piensachile.com/2018/06/19/la-vida-en-el-modo-subjuntivo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 Jun 2018 02:30:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[marketing]]></category>
		<category><![CDATA[mercado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando usted encuentra en internet esos boletos de avión a precio de huevo piensa que ha descubierto una falla en el sistema. Poco menos que una fisura en la Matrix. Usted cree que debe aprovecharse, que no hay tiempo que perder. Usted se considera astuto, incluso afortunado, incluso inteligente. Por descubrir las fallas del sistema, ya se dijo. Pero usted sabe que no es el único; hay otros como usted. Astutos, aprovechados, inteligentes. Y usted sabe que la fortuna no es para todos, pues de ser así no se llamaría fortuna. Como el paraíso o como la riqueza. Por lo tanto, usted se apresura. Qué digo: ni siquiera lo piensa y compra.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p align="left">Cuando usted encuentra en internet esos boletos de avión a precio de huevo piensa que ha descubierto una falla en el sistema. Poco menos que una fisura en la Matrix. Usted cree que debe aprovecharse, que no hay tiempo que perder. Usted se considera astuto, incluso afortunado, incluso inteligente. Por descubrir las fallas del sistema, ya se dijo.</p>
<p align="left">Pero usted sabe que no es el único; hay otros como usted. Astutos, aprovechados, inteligentes. Y usted sabe que la fortuna no es para todos, pues de ser así no se llamaría <em>fortuna</em>. Como el paraíso o como la riqueza. Por lo tanto, usted se apresura. Qué digo: ni siquiera lo piensa, pues para comprar un pasaje de avión por internet no es necesario pensar demasiado sino sólo contar con una tarjeta de crédito. Usted posee más de una, eso está fuera de discusión. Usted y esos otros que entran en la pelea por el paraíso en la tierra o donde sea.</p>
<p align="left">Entonces, digamos: usted compra dos boletos de avión a un precio ridículo, más propio de una falla en la Matrix que de una oferta razonable. La Astucia y la Inteligencia lo aplauden en ese momento. Compra dos boletos, digo. Uno para usted y otro para su mujer. Usted tiene una mujer, que es su segunda mujer. Porque antes hubo una primera. Eso es evidente. Pero a veces conviene hablar un poco de lo más evidente.</p>
<p align="left">No es tan evidente que usted ame o quiera a su segunda mujer, por no decir que esté enamorado de ella. A cualquiera podría pasarle, la soledad es cosa seria y feroz. Pero los pasajes están regalados y usted se aprovecha de lo que ya se dijo. Pues todo el mundo se aprovecha y ya dijimos que el paraíso es sólo para unos pocos, así es nomás.</p>
<p align="left">El hecho es que su mujer actual, por lo que yo entiendo, sí está enamorada de usted. Digamos que se presentan asimetrías de información, lo cual es un desastre para el funcionamiento eficiente de los mercados, según nos dicen. Incluso para el mercado del amor.</p>
<p align="left">Pero ¡putas qué baratos los pasajes!, se dice usted para sus adentros, pongamos. Pongamos en el modo subjuntivo, que es el modo verbal de lo deseado, lo probable, lo eventual, de todo aquello que no hinca el diente en la realidad, a diferencia del famoso modo indicativo, ése de las cosas que fueron, son y serán.<br />
Los pasajes a precio de huevo forman parte del modo indicativo. La falla en la Matrix acaso pertenezca al universo subjuntivo. Habría que indagar un poco. Yo digo, de momento, que corresponde introducir aquí el núcleo de la historia. Preste atención, por favor.</p>
<p align="left">Cuando usted compra esos pasajes a un precio que parece una tomadura de pelo; cuando usted, a continuación, compra uno de esos paquetes turísticos siete días y seis noches, cuatro días y tres noches, o qué sé yo, que incluyen tours guiados a ruinas y monumentos prehispánicos, paseos en lancha para tomarse fotos con delfines o bailar con delfines o sostener conversaciones con los delfines, que según dicen son tanto o más inteligentes que nosotros —pero incapaces de encontrar fallas en la Matrix—, o qué sé yo otra vez, digo que cuando usted ha comprado lo que debía comprar, le acontece aquello que conforma el núcleo de su historia: usted no es el sujeto de su viaje sino todo lo contrario, su objeto.</p>
<p align="left">Para esto hay que inventar una nueva lengua o quizás hacerla aflorar de napas subterráneas. Una lengua espuria y cacofónica por donde se la escuche, y que por supuesto gobierna nuestras vidas. Le pongo unos ejemplos para que usted me entienda: a usted el viaje lo <em>viajea</em>; el turismo lo <em>turistea</em>; usted no descubre una falla en la Matrix, la falla lo descubre a usted. Esos pasajes <em>low cost</em> lo <em>low costean</em>. O en oración pasiva: usted es <em>low costeado</em> por los pasajes a un peso.</p>
<p align="left">Entonces este viaje que lo <em>viajea</em>, lo hace aterrizar en una playa que lo <em>playea</em>. El hotel lo <em>hotelea</em>. El Caribe de ensueño lo <em>caribea</em>. Suma y sigue. Las palmeras lo <em>palmerean</em>. Sus cocos lo <em>coquean</em>. Los delfines lo <em>delfinean</em>. El karaoke lo <em>karaokea</em>o como se diga en esa lengua de los paquetes turísticos.</p>
<p align="left">Permítame hablar un poco de esa noche con karaoke a la cual asiste usted en calidad de objeto. Usted es el objeto de amor de su segunda mujer, que sin duda espera muchas cosas de su parte, que usted, a fin de cuentas, no está dispuesto a conceder. Pues cada cual tiene sus límites bien demarcados, uno sabe dónde empieza y dónde termina y nadie está dispuesto a dar más de sí, porque la verdad es que no se puede. NO SE PUEDE. Usted lo ha escrito en su cerebro para soportar el amor de su mujer, que le quiere arrancar un pedazo de su ser y robárselo.</p>
<p align="left">Yo diría, entonces, que su mujer escenifica ese acto frustrado de querer robarle el corazón en este viaje <em>low cost</em> al Caribe, tomando en un arrebato el micrófono que se ofrece a la concurrencia variopinta como un desafío sólo para valientes. Ella es valiente. Ella está con usted y para eso se requiere valentía. Ella ha empezado a cantar con toda el alma una de esas canciones románticas que a mí me dan escalofríos. Pero yo no cuento, pues estoy fuera de la historia. Usted, en cambio, está bien adentro y sabe que ella le dedica la letra de la canción como si le disparara besos o flechas por el aire caliente y húmedo de este hotel frente a una playa.</p>
<p align="left">¿Y qué hace usted cuando todos esos extraños que no verá más en su vida le dirigen la mirada esperando un gesto o una reacción de su parte? No es que les importe mucho; en realidad les importa un cuesco, el karaoke también <em>karaokea</em> con ellos, todos lo sabemos, no estamos pasándolo bien con la noche, ella lo pasa de película con nosotros.</p>
<p align="left">Usted se levanta y actúa. Perdón. La actuación lo <em>actúa</em>, la risa lo <em>risea</em>, sus pasos melodramáticos hacia su mujer lo <em>pasean</em>, su histriónica mano sobre el corazón lo <em>manea</em>, su propio corazón y sus latidos regulares lo <em>corazonean</em>, su incognoscible deseo lo <em>desea</em>, y todos se matan de la risa con el espectáculo que están dando usted y su segunda mujer en el comedor del hotel. Ustedes sacan aplausos. La vida entera lo <em>aplausea</em>, por decirlo de algún modo.</p>
<p align="left">Y por cierto: cuando usted viaja, hiberna. Cuando usted viaja, se criogeniza. Usted se suspende, entra en coma. En ese hotel, bajo los aplausos, su vida está suspendida y todo importa un cuesco. Usted mismo también. Usted paga por importar un cuesco para usted mismo o entrar en coma autoinducido, ya se dijo.</p>
<p align="left">Por lo tanto, cuando usted viaja no tiene ninguna experiencia. Las experiencias no se pueden comprar, no hay tales fallas en el sistema. Usted mira el mundo y no puede tocarlo. Ésa es la idea. No intenta tocarlo pues no está en posición de hacerlo. Usted vive a la manera del modo subjuntivo.</p>
<p align="left">Pero bueno. El mundo existe. La vida transcurre. Hay hechos que se empeñan por demostrarlo y son tan extemporáneos, tan fuera de lugar como si el sujeto intentara reivindicar su posición frente al objeto y una fuerza muy agresiva pero ilocalizable lo descentrara con su impulso centrífugo. Me perdonan la expresión. Estoy contaminado de esta lengua subterránea y bastarda.</p>
<p align="left">Digo que el mundo existe y usted lo sabe, criogenizado y todo. El mundo se acerca a usted en la forma de ese inconfundible turista indio –de la India, digo–, borracho odioso que apenas se sostiene en pie en el lobby del hotel y algo dice a su mujer en un idioma imposible, algo vulgar o poético, jamás podrá saberlo pues no entiende una sola palabra de su lengua. El indio lo <em>india</em> y usted entiende que debe molestarse por su impertinencia, aunque le da lo mismo lo que puedan decirle a su mujer, sea un piropo o alguna obscenidad. Usted empuja al turista indio contra una columna del lobby y el viaje, con toda probabilidad, también <em>viajea</em> a ese hombre cuyo comportamiento penoso da lástima.</p>
<p align="left">Después de usted, que se ha apartado con su mujer hacia la barra del bar —el vodka lo <em>vodkea</em>, el tequila <em>tequilea</em> a su mujer—, aparece el gringo. El gringo musculoso y la mulata con pinta de prostituta. Cuando pasan junto al indio la mulata recibe el mismo piropo, la misma obscenidad o tal vez otras palabras. Usted jamás podrá comprender ese idioma mazamorriento.</p>
<p align="left">Da lo mismo. El gringo se vuelve hacia el borracho de la India, lo toma del cuello con ambas manos y con tal fuerza le azota la cabeza contra el piso que usted oye como si una sandía se hubiera reventado, pero es el cráneo del indio. Un charco de sangre crece bajo su cabeza y usted jura que debe haber muerto en el modo indicativo.</p>
<p align="left">Como no quiere nada con la justicia extranjera, toma a su mujer de la mano y se aparta del lobby. El aire libre lo <em>airea</em> unos instantes, caliente y pegajoso como está. La noche quisiera <em>nochearlo</em> otro poco y no lo consigue, ya se comprende bien por qué. ¿Dónde está la falla en el sistema?, pongamos que se pregunta usted.</p>
<p align="left">Entonces su viaje <em>low cost</em> termina con serias dudas. ¿Es la vida objeto de la muerte? ¿O la muerte objeto de la vida? ¿Habrá <em>gringado</em> el gringo al indio o el otro se lo ha <em>indiado</em> hasta la tumba?&#8230; Por suerte los kilómetros lo <em>kilometrean</em> de regreso a su patria, que lo <em>patria</em> o <em>patrea</em> y le impone distancia con la visión del indio en el lobby, hasta hacerla decantar al nivel de una anécdota en el modo subjuntivo.</p>
<p align="left">De vuelta en la patria usted oye su lengua subterránea. Por lo pronto su trabajo lo <em>trabajea</em> como de costumbre; y me atrevo a decir que, en general, su vida lo <em>videa</em>incluso más de la cuenta, como si se cobrara venganza de los pasajes a precio de huevo. Pero bueno. Usted es objeto del amor de su mujer. La respiración de sus pulmones lo <em>respira</em> o <em>respirea</em>, vaya con las conjugaciones en este idioma infernal. Algo en el aire frío y seco lo mantiene inquieto pidiendo otro poco más de usted. Quizás una escapada al Caribe; debe ser lo que más necesita. O dicho en nuestra lengua: la necesidad lo <em>necesitea</em> a tiempo completo.</p>
<p align="left">©2018 Politika | diarioelect.politika@gmail.com</p>
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		<title>Capricho, disparate e infamia. Aproximación al “Mal” en el Chile post 73</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Aug 2017 14:12:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[ivan godoy]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[manipulacion]]></category>
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					<description><![CDATA[<p> “No hay dinero para las demandas sociales”, dentro del léxico del Chile neoliberal, es una obviedad. Los medios en su mayoría, no se detienen a revisar si esto es un disparate, menos si es un capricho de la presidencia, de algún asesor gubernamental, ministro, o de alguna asociación empresarial. Declarar que no hay dinero para la educación, para la salud, para el Sename, para las pensiones, que “hay que hacer cola para la pedida”, es una total infamia, que a estas alturas no escandaliza a nadie.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2017/08/04/capricho-disparate-e-infamia-aproximacion-al-mal-chile-post-73/">Capricho, disparate e infamia. Aproximación al “Mal” en el Chile post 73</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“No hay dinero para las demandas sociales”, dentro del léxico del Chile neoliberal, es una obviedad. Los medios en su mayoría, no se detienen a revisar si esto es un disparate, menos si es un capricho de la presidencia, de algún asesor gubernamental, ministro, o de alguna asociación empresarial. Declarar que no hay dinero para la educación, para la salud, para el Sename, para las pensiones, que “hay que hacer cola para la pedida”, es una total infamia, que a estas alturas no escandaliza a nadie.</p>
<p>Poco importa señalar que “no hay dinero en Chile” para políticas publicas” sea una brutal mentira. Poco importa que se mueran niños en el Sename por falta de atención medica, que la gente en los hospitales muera esperando atención medica (1.313 + 25.000 = 26.313)… No escandaliza que falten médicos en Chile!!!</p>
<p>¿Que importa que una mujer mapuche tenga que parir engrillada? ¡Qué tontera indignarse por  que haya candidatos a la presidencia de Chile que quieran “correr bala” en la Araucanía! Que importa que nuestros abuelos reciban pensiones de miseria y la educación pública sea una vergüenza, mientras otros de los nuestros, explotando nuestras riquezas, se instalen en la lista Forbes, dentro de las 100 mayores fortunas del planeta. Esto no es un insulto para nadie ¿cómo habría de serlo si nadie “se sale de madre” en el $hileanway?</p>
<p>No es un agravio para nadie que el “lamebota” de la dictadura sea hoy el “felatista” del empresariado, y sea además el que impera, el que pone las reglas y el decoro en el decir y en el hacer. A los que se quejan los arrinconan,  o peor, los hacen desaparecer transparentándolos (vieja y mendaz practica nacional para anular la alteridad). Nadie dice “mierda”, menos “mentiroso”, que decir “tramposo”. Sin duda el $hileanway es muy “bien hablado y comportado”.  Hoy en Chile hay miedo, no a la parrilla o al electrodo, hay miedo a la deuda, a quedarte sin pega y en la calle, a no poder levantarse, a ser un miserable más, sin acceso al crédito.</p>
<p>“<em>Me cago en tu puta madre”, “Me cago en dios” </em>y <em>“Me cago en tus muertos”</em> son tres de los más atroces insultos que se puedan proferir en la lengua castellana hacia un Otro. Los tres son instrumentos de pura maledicencia. Los tres se dirigen a tres ámbitos de lo humano: lo familiar, lo divino y lo social. Los tres son parte de una liturgia de lo infame, que ordena y formaliza privada y públicamente: capricho, disparate, infamia, calumnia, humillación, etc. La maledicencia es maldad y violencia, es “palabra armada” que  media entre su concepción y su fin, procurando dañar con su impronta, no solo el cuerpo mismo de otro, sino que su “alma”, su cultura y comunidad.</p>
<p>La maledicencia es el hábito de mal-decir, es la permanencia en el lugar de la “prescripción” (del latín <em>praescriptio </em>= lo que precede), de la “estigmatización” y “denostación” del Otro y lo Otro. La maledicencia -y aquí lo delicado-,  es perfomatica, preludia males mayores e “incita a la acción”. Malas y buenas palabras participan de la maledicencia. Unas explicitas y vehementes,  groseras y burdas, y otras recatadas, muy finas y distinguidas. ¿Las peores?  Sin duda las perfumadas, las “prescriptivas”, las constitucionales y legales, aquellas escritas desde arriba, por pocos y entre cuatro paredes, en una “cocina” preferentemente. ¿Las peores? Las distantes, frías y despiadadas,  que se articulan originariamente para otorgar y determinar los bienes y sus accesos, para discriminar y nominar lo diferente, lo que se resiste al dominio y control sobre los bienes y su reparto, y que se convierte indefectiblemente en amenaza.</p>
<p>Señala Terry Eagleton que “El mal tiene la uniformidad de la mierda o la de los cuerpos en un campo de concentración” . Julia Kristeva a su vez se interroga si: “Una boca exaltada a la categoría de ano, ¿no es el blasón de un cuerpo para combatir, de un cuerpo atrapado por su adentro, que así rechaza el encuentro con otro?”. En la guerra del Golfo (guerra contra el “eje del Mal”), los soldados estadounidenses no dudaron en escribir sendos mensajes al pueblo iraquí en sus misiles: “métanselos por el culo”.</p>
<p>Apunta Slavoj Zizek irónico, que: “la situación actual es una gran mierda” y precisa que “hay que jugar con la comedia”, “cuando las cosas van  muy mal, solo puedes recurrir a la risa. Evidentemente se trata de una risa medio vacía, medio enloquecida” Precisa <em>Žižek</em> , que el lenguaje está infectado por la violencia a causa de circunstancias contingentes patológicas que distorsionan la comunicación  simbólica, de ahí la maledicencia.</p>
<p>La violencia es utilitaria al Mal, el cual la programa, metodologiza y ejecuta  para sus propósitos. El Mal y la violencia son complementarios, elásticos y  polisémicos y tienden a travestirse en sus contrarios: Bien y Paz. El Mal es daño escrito sobre los cuerpos física y simbólicamente. En el despojo, en la arbitrariedad, en la herida y sobre la piel desnuda del vencido despliega su caligrafía. Su gramática es restringida pero elocuente. El Mal emerge con el poder y la institucionalización de la injusticia. El Mal crece y se despliega a través del miedo y dolor que causa. Señala lucido Paul Ricoeur: “Todo mal cometido por uno es mal padecido por el otro. Hacer el mal es hacer sufrir a alguien”, donde “la violencia no cesa de recomponer la unidad entre mal moral y sufrimiento”.</p>
<p>Slavoj Zizek señala que el “verdadero mal”  radica en la “pulsión de muerte”  y este no es otra cosa que aquella actitud que “implica un sabotaje de uno mismo”, que “nos hace actuar contra nuestros propios intereses”, que no son otros que los de la común humanidad. Para el filósofo esloveno, tres niveles específicos de violencia que circularan de la palabra a la acción: La “violencia subjetiva”, referida a lo explicito de actos criminales y daño físico; La “violencia simbólica”, descrita como aquella que se despliega en el lenguaje (insulto, infamia, agravio) y que preludia la “violencia subjetiva”; Por último Zizek señalará la “violencia sistémica”, aquella que emerge en los discursos rectores que estipulan fines y prioridades sociales, discriminando, categorizando y creando  las condiciones sociales para el desarrollo de determinados sistemas de poder y administración, tales como: modelos económicos, políticos o religiosos.</p>
<p>De las tres, la “violencia sistémica” es la menos perceptible pero la más infame, y opera transparente entre los intersticios de las sociedades, constituyendo aquel abuso, aquel “estado de cosas -que se considera-, normal”.</p>
<p>El Mal y sus violencias suelen ocultarse tras la “culpa del otro”. Toda maledicencia desde el poder es tramposa, pues oculta siempre sus intenciones. No hay peor maledicencia que aquella que huele a Channel y se esconde tras los profesionales de la palabra, tanto en medios de comunicación como en el congreso. La maledicencia guarda bajo la falda el puñal del secreto, la confidencia de la traición, el espurio y mezquino interés de su decir. La palabra “maltrata”, que duda cabe, y cuando lo hace desde el poder del dinero, lo hace de forma infame.</p>
<p>La  maledicencia “por anga o por manga” tiende a recaer siempre sobre el más débil, sobre el más precarizado. La peor de las maledicencias no es el “insulto aleve” o el “garabato”. Lejos el peor de los maldecires es el despiadado, el inmisericorde, el que no empatiza ante nada y con nadie. El que no dice, sino que dictamina, el que no menciona sino que norma. Rara vez la responsabilidad del daño es transferida a la maledicencia,  a la palabra, al que la prescribe, al que la invoca y la pronuncia. Suelen criminalizarse los hechos, más no las palabras que los provocan. Siempre y en todo lugar, a la acción infame la precede un enunciado infame, por mas que este no lleve aparejado la palabra “mierda” y huela a perfume.</p>
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		<title>Insulto y agravio. Breve taxonomía de la palabra infame en el Chile post 73</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Jul 2017 01:12:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[ivan godoy]]></category>
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		<category><![CDATA[postdictadura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En Javiera Blanco no hay error –por mas que se desdiga-, al señalar a los niños del Sename como “flujo y stock”, conceptos ambos provenientes de la economía para referirse a variables de mercado. “Stock” no es, ni tiene porque ser, una “horrible palabra” como señala Blanco, ¿Cómo ha de serlo si lo único que hace es cuantificar mercaderías en una bodega?. El tema es: ¿cómo y porque motivo, la ministra encargada de precaver la justicia en el país, es capaz de mercantilizar el sufrimiento?</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Al menos hoy – y cada vez de forma más nítida-, dos aspectos, intrínsecamente relacionados, quedan a la vista respecto a nuestra historia patria reciente. Los dos refieren a la dictadura &#8211; postdictadura.</p>
<p>El primero dice relación, que más allá de señalar pronunciamiento o golpe militar, lo claro es que lo ocurrido en Chile el 11 de septiembre de 1973 fue una acometida “contrarrevolucionaria de derecha”, literalmente realizada a “sangre y fuego”. Una hibridación hipócrita, que por un lado incorporaba una restauración ultra conservadora en lo valórico, y por otro, un sistema neoliberal  en lo económico (Moulian, T.).</p>
<p>El segundo aspecto –producto del primero-, refiere a la “teoría de los dos demonios”, donde el encono de ultras de derecha e izquierda, enfrentados frenéticamente por el poder, bastaba para explicar los excesos ocurridos en la dictadura (Guzmán, N.). Tras esta teoría se instalaba interesadamente el “reparto de males y malos”, los responsables del “quiebre institucional”, que por un lado era la derecha reaccionaria representada por Patria y Libertad, y por el otro –mayoritario por cierto-, el Mir, el “mayoneso” Altamirano y el marxismo internacional.</p>
<p>Ciertamente en esta “teoría” (instalada interesadamente en postdictadura por los gobiernos del duopolio y su “política de los acuerdos”), “brillaban por su ausencia” precisamente los creadores de la teoría, los financista. instigadores, planificadores, co-ejecutores  y principales beneficiarios del golpe militar de 1973: la oligarquía <em>chilensis </em>y el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica.</p>
<p>Lo que esencialmente una “contrarrevolución” y “reparto de males y malvados”   en el Chile post 73 es la “palabra”. Tanto como enunciado, prescripción, mandato, ley, norma y comentario, la palabra es “performatica”, esto es, incita a la acción. De ahí que la palabra pueda ser también infinitamente virulenta y violenta (Zizek, S). Mas allá del soez insulto o el vulgar agravio, la palabra puede ser “elegantemente infame”.</p>
<p>“El adjetivo cuando no da vida mata”, señalaba Vicente Huidobro. En una constitución, cambiar “solidaridad” por “subsidiariedad” también mata. Hace funcionar sistemas perversos, que se mueven teniendo como único objeto la “usura”. Una ínfima prescripción desde el poder, para una etnia, género, grupo social o ideología, puede bastar para liberar toda la ira social contra los que representan una “amenaza”. ¿Como olvidar las reiteradas conminaciones del general Gustavo Leigh Guzmán en el Chile de la dictadura, en cuanto a “extirpar el cáncer marxista”?.</p>
<p>La palabra, como bando primero y como constitución después, fue la que perfilo el Chile de la postdictadura, refrendado por los espurios intereses económicos a través de la casta política (constitución Pinochet-Lagos). Bajo la dictadura y posteriormente bajo los gobiernos del duopolio,  la palabra –como bien público-, fue también privatizada, en cuanto a buscar rédito de ella, tanto político como económico, fundamento primero del modelito modelado neoliberal del $hilean way.</p>
<p>Si la palabra en dictadura es “mandato”, en la post-dictadura es “eufemismo” (Hopenhayn, M), que precisa para “ser”, decir “equívocamente”. La palabra post 73 es eminentemente tramposa y siempre refiere a otra cosa para esconder su real propósito. Dice “pronunciamiento militar” cuando quiere decir “golpe militar”, “detenido desaparecido” cuando quiere decir “ejecutado político”, “cáncer marxista” cuando quiere decir “unidad popular”, “toque de queda” cuando quiere decir “represión”, “privatización” cuando quiere “decir “latrocinio”, “respeto” cuando quiere decir  “abuso”.</p>
<p>En postdictadura se habla de “diversidad” cuando se quiere señalar “mercado”, “lucro” cuando se quiere decir “usura”, “libertad” cuando se quiere decir “desregulación”, “solidaridad” cuando se quiere decir “subsidiaridad”, “derechos” cuando se quiere decir “deberes”, “reforma” cuando se quiere decir “retoque”, “ciudadano” cuando se quiere decir “cliente”, “consumo” cuando se quiere decir “adicción”, “debate” cuando se quiere decir “coima”, “bien común” cuando se quiere decir “bien privado”, “flujo y stock” cuando se quiere decir “niños institucionalizados”.</p>
<p>En el Chile neoliberal, políticamente no se gobierna a través del “gatopardismo”, es otra la figura. Se gobierna pasando “gato por liebre”, ofreciendo falsas soluciones a antiguos problemas ocultando tramposamente alternativas (AFP). En la política del “gato por liebre”, por una parte hay una constante oligofrenizacion de la población, como así, una majadera arrogancia del que “siempre y en todo lugar, todo lo sabe”, porque sabe de economía. La reificación de la economía en Chile es patológica,  invistiendo al dinero  como deidad en su culto al mercado.</p>
<p>En Javiera Blanco no hay error –por mas que se desdiga-, al señalar a los niños del Sename como “flujo y stock”, conceptos ambos provenientes de la economía para referirse a variables de mercado. “Stock” no es, ni tiene porque ser, una “horrible palabra” como señala Blanco, ¿Cómo ha de serlo si lo único que hace es cuantificar mercaderías en una bodega?. El tema es: ¿cómo y porque motivo, la ministra encargada de precaver la justicia en el país, es capaz de mercantilizar el sufrimiento?</p>
<p>En el fondo, en el Chile neoliberal, donde dice “cliente y consumidor” debiera decir “flujo y stock”. Blanco transparento la realidad, según la ve el poder. Parafraseando a Freud respecto al <em>lapsus linguae</em>, podríamos decir que en Blanco ocurrió un “afloramiento involuntario de la palabra inhibida”, políticamente incorrecta, pero profundamente veraz para el que la dice.</p>
<p>“Todos somos Sename” porque todos somos “flujo y stock”, no solo para Blanco, no solo para la Democracia Cristiana, no solo para la Nueva Mayoría, no solo para Chile Vamos. Todos somos “flujo y stock” en las AFP, en las Isapres, en los Bancos y supermercados, en el Metro, entre nosotros mismos. El “modelito modelado” desde la White House, desde Mont Pelerin por Hayek, Friedman y Co. para el Chile post 73, es el  mismísimo utilizado por la metrópoli con las colonias en el siglo XIX y XX, y no es otro que el de “flujo y stock”, para la constante expoliación de nuestras riquezas a costa de nosotros mismos.</p>
<p>En una breve taxonomía de la palabra infame en el Chile post 73, se puede acreditar como se proscribió veladamente la palabra “revolución”, “igualdad”, “pueblo”, “solidaridad”, “identidad”, “compañero”, “sindicato”, “marxismo”, “expropiación”, “nacionalización”, “ahorro”, “cooperación”, “popular”, “empatía”, “fraternidad”, “conmiseración”, “deliberación”, “mandato”, “revocación”, “nosotros”…</p>
<p>Otras quedaron bajo permanente vigilancia: “izquierda”, “democracia”, “reparto”, “representación”, “estado”, “honorabilidad”, “regulación”, “ley”, “impuesto”, “injusticia”, “derechos”, “abuso”, “memoria”, “plurinacionalidad”, “reivindicación”, “despojo”, “Araucanía”, “ideología”, “comunidad”…</p>
<p>Otras, las desgraciadas de antaño, se hicieron literalmente “las lindas”, para salir perfumaditas a escena: “militarizar”, “privatizar”, “empresario”, “capital”, “crédito”, “copago”, “deuda”, “competitividad”, “mercado”, “lucro”, “negocio”, “oferta”, “demanda”, “mercancía”, “ganancia”, “consumo”, “cliente”, “economía”, “emprendimiento”, “éxito”, “policía”, “yo”, “mío”…</p>
<p>Otras a su vez, fueron importadas desde la metrópoli y reformateadas en clave fashion-neoliberal junto a las desgraciadas de antaño: “marketing”, “managment”, “target”, “spread”,“Mall”, “link”, “tips”, “winner”, “looser”, “delivery”, “gym”, “casting”, “cofee break”, “Know how”, “mansplaining”…</p>
<p>Son muchos, sino cientos los sapos que esta “democracia cosmética” nos ha hecho tragar. Indolente, por no decir “caraderaja”, esta infame casta política-empresarial no tiene el más mínimo problema de operar a diestra y siniestra con la ley de Moraga, sobre todo cuando “el que caga”, es el mas débil, el más precarizado, el mas viejo, el más joven, el más niño. Es más, los ordenan en prioridades, haciéndolos competir entre ellos mismos por unos putos pesos, mientras la cota mil, con la guata y los bolsillos llenos, se regocija en sus casitas calefaccionadas mientras ve nevar.</p>
<p>Una mentira mas de estos malnacidos, vende patria y sinvergüenzas, es insistir que en Chile “no hay recursos”, cuando si los hay, pero están mal administrados, repartidos y mal recaudados. Hace rato, que hasta nos privatizaron el agua, mientras muchos veíamos fútbol por la tele o íbamos al mall. El reparto de la historia bajo un guionista y un director, con  figuras y figurantes, héroes y malvados, tiene relación en Chile, con la privatización del país y su historia, con la privatización de la palabra.</p>
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		<title>La multiplicidad lingüística y cultural de América Latina</title>
		<link>https://piensachile.com/2016/03/01/la-multiplicidad-linguistica-y-cultural-de-america-latina/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Mar 2016 03:12:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[ana pizarro]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[gabriela mistral]]></category>
		<category><![CDATA[latinoamerica]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><strong>Entrevista a Ana Pizarro</strong><br />
Ella [Gabriela Mistral] pertenece con plenitud a su momento histórico, y con ello al pensamiento de hoy: es la primera intelectual que nos vincula con el mundo y con el mundo latinoamericano de la creación. Ella se relaciona en los hechos o en las preocupaciones con el grupo del Río de la Plata, el de la Storni, Delmira Agustini, con la venezolana Teresa de la Parra, la cubana Dulce María Loynaz, las brasileñas Cecilia Meireles y Henriqueta Lisboa. Las primeras en nuestro siglo que reivindicaron la validez de una sensibilidad diferente.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Entrevista a Ana Pizarro (A.P), docente e investigadora de IDEA-USACH, realizada por Alex Ibarra Peña (A.I) del Colectivo de Pensamiento Crítico palabra encapuchada.</p>
<div class="texte">
<p class="spip" align="justify"><img loading="lazy" class="alignleft" src="http://www.lemondediplomatique.cl/IMG/jpg/lemonde.foto.anapizarro.jpg" alt="(JPEG)" width="360" height="540" /><strong>A.I: Anita, muchas gracias por aceptar la entrevista. Conocí tus trabajos hace algunos años mientras estaba interesado en la obra de Gabriela Mistral. Eran años de emergencia en la valorización de la obra de nuestra Premio Nobel. Creo que podemos ver que hay varios estudios que abordan la obra de la Mistral (Eduardo Devés, Susana Munnich, José de la Fuente, Luis Vargas Saavedra, Soledad Falabella, incluso me incluyo en el listado, etc), pero que sigue siendo una autora desconocida en cuanto a la centralidad de su pensamiento para el latinoamericanismo. ¿Cuándo abordaste la obra de esta escritora en tu publicación del año 2005 titulada “Gabriela Mistral: el proyecto de Lucila” que elementos centrales tenías como motivación? ¿Te parece que Gabriela y/o Lucila Godoy es una figura importante para el pensamiento nuestroamericano contemporáneo?</strong></p>
<p class="spip" align="justify">A.P: Te agradezco Alex, es importante lo que estás haciendo. Te agradezco también porque encuentro que hay pocas mujeres entrevistadas y sé que no es una decisión tuya. Cuando percibo que no se considera el pensamiento desde el “otro” me pregunto ¿no será que por pensamiento crítico y por pensamiento en general estamos abordando sólo una dimensión occidental que apunta a la racionalización? ¿No es que cuando apuntamos a las formas de interpretar la realidad no consideramos por ejemplo la aproximación mítica o cosmogónica? ¿Eso que producen por ejemplo los que Pierre Clastres llamaba los “filósofos de la selva”? Pienso en esto porque justamente Mistral es una de nuestras pensadoras, y esta es una dimensión poco trabajada en ella. Creo que en ella el pensar es también un “sentir” y este es un ejercicio que se ha perdido para llegar a la racionalización desvitalizada que impera ahora. Ella comenzó a interesarme cuando la evolución histórica de la crítica y nuestro mismo desarrollo nos dieron las herramientas necesarias para ver en ella cuestiones que intuíamos y no lográbamos verbalizar. Cuando pudimos leer a esa vieja profesora primaria, ícono del deber ser, de nuestra escuela de infancia no como nos la presentaban sino como la persona interesante que es, con sus contradicciones, sus máscaras, sus desvíos y sus aciertos. Ella pertenece con plenitud a su momento histórico, y con ello al pensamiento de hoy: es la primera intelectual que nos vincula con el mundo y con el mundo latinoamericano de la creación. Ella se relaciona en los hechos o en las preocupaciones con el grupo del Río de la Plata, el de la Storni, Delmira Agustini, con la venezolana Teresa de la Parra, la cubana Dulce María Loynaz, las brasileñas Cecilia Meireles y Henriqueta Lisboa. Las primeras en nuestro siglo que reivindicaron la validez de una sensibilidad diferente. Ella, digo Mistral, establece una relación, antes que nadie, con la intelectualidad brasileña de distintos grupos y también con los del Modernismo, movimiento crucial que marca a esa cultura. Lo importante de Mistral es que piensa en grande, se atreve a pensar el continente y el mundo, lo que era entonces patrimonio adquirido de la masculinidad.</p>
<p class="spip" align="justify"><strong>A.I: En tus estudios sobre Mistral también has hablado de ella como una figura puente que se abre incluso a un latinoamericanismo que supera el problema de la lengua, me refiero a que ella hizo algunas apreciaciones sobre la importancia de estudio de la lengua portuguesa. En este sentido tu has dado algunos avances significativos aportando en el estudio de la literatura brasileña. ¿Qué apreciaciones nos puedes hacer, de manera breve, sobre la literatura brasileña?</strong></p>
<p class="spip" align="justify">A.P: Cuando uno piensa en el continente aparece como un absurdo que hablemos de literatura latinoamericana al referirnos sólo a la hispanoamericana y no consideremos a la brasileña, una literatura con una historia tan potente en sus distintos sistemas. Por una parte con tremendos escritores, como Machado de Assis en el siglo XIX -doblemente marginalizado a nivel internacional por ser latinoamericano y por escribir en portugués-, como Drummond de Andrade, Mario de Andrade o Clarice Lispector, en el siglo XX, por no citar los contemporáneos como Marcio Souza o Milton Hatoum. Por otra parte con una historia fuertísima de literatura popular –el cordel entre otros– y con literaturas indígenas. Estas últimas con textualidades que han comenzado a salir al ámbito occidental -como la dessana Antes el mundo no existía o la yanomami La caída del cielo- que están recién en estudio. Por no hablar de la calidad de la crítica literaria de ese país que tiene, sin duda, algunos de los mejores grupos intelectuales del continente. Lo increíble, es que Mistral, en una época muy temprana, antes que nadie en este país, se vinculó con el gran desarrollo cultural del Brasil y con algunos de sus mayores intelectuales, como Mario de Andrade, Henriqueta Lisboa, Cecilia Meireles, Vinicius de Moraes entre otros. Ella tenía una perspectiva de continente.</p>
<p class="spip" align="justify"><strong>A.I: Un libro importante en tu trayectoria intelectual, considerando que es un libro conocido, divulgado y premiado es el que escribiste sobre la amazonía. Aquí planteaste un ejercicio en contra de la invisibilización de la amazonía, en el título incluiste la sugerente frase “el río tiene voces”. ¿Cómo llegaste a la preocupación por esta parte de América? ¿Ves algún elemento político importante en la inclusión de las américas invisibilizadas?</strong></p>
<p class="spip" align="justify">A.P: Bueno, en relación a ese interés hay varias cosas que me hicieron acercarme a la Amazonía. Por una parte ella no me había sido ajena en la medida en que yo viví parte importante de mi exilio en Venezuela y allí la Amazonía es una presencia latente. No es el caso de Chile en donde es un tema que prácticamente no existe. Por otra parte, luego de haber trabajado durante años sobre América Latina me di cuenta que la Amazonía no existe tampoco para el latinoamericanismo. Que no sabemos nada de ella y sin embargo abarca casi la mitad del continente. Entonces algo tendría que haber allí de interesante desde un punto de vista cultural y había que entrar a verlo. Me atreví porque soy aventurera y eso me valió una Beca Guggenheim. Paralelamente a esto en mi interés está el problema político ambiental. Se trata de una de las mayores reservas de biodiversidad del planeta, con enormes recursos hídricos, con riquezas minerales de todo tipo que han despertado el apetito de grandes potencias, de empresas metalúrgicas, de grandes capitales que han llevado adelante proyectos energéticos gigantes: allí se está construyendo una de las mayores hidroeléctricas del mundo, Belo Monte, a costa de un sacrificio ambiental, social, cultural enorme, en el río Xingú, tributario del Amazonas. Después, ya al entrar, me fascinó su diversidad humana, vegetal, animal y la relación que circula entre ellos mientras no entra el consumo y lo pervierte todo.</p>
<p class="spip" align="justify"><strong>A.I: Tuve la suerte de participar en un curso que diste en IDEA-USACH sobre literatura caribeña. Recuerdo que en ese curso utilizabas siempre como fuente primaria la literatura, pero la entiendes como una herramienta que va entregando distintos aspectos culturales no sólo estéticos, sino que también políticos, históricos, económicos, sociológicos y filosóficos. ¿Cuál es tu presupuesto metodológico en este tipo de cursos e investigaciones en que abordas una mirada amplia de la cultura?</strong></p>
<p class="spip" align="justify">Sí, yo entro por la literatura o algunos elementos de la cultura en tanto estética y en tanto símbolo. Creo que adquieren su pleno sentido como tales al situarlos en los imaginarios de la sociedad, que es de donde surgen: ya cuando pronunciamos de niños las primeras palabras, es la sociedad que se expresa en nosotros. A partir de allí lo histórico, lo económico, lo político: ¿cómo entender al caribeño Derek Walcott sin saber lo que es la esclavitud o al africano Amadou Kourouma sin el colonialismo? Se trata de una perspectiva interdisciplinaria. Pero además porque somos sociedades transculturales en donde los elementos de cada cultura pugnan por hegemonizar el discurso. El acercamiento puramente disciplinario, que aporta mucho sin duda, nos parece demasiado estrecho para explicarnos situaciones de la cultura, que está en movimiento permanente. En la sociedad caribeña, como en todo el continente en mayor o menor medida el colonialismo y la historia posterior de colonialidad han generado una cultura “imbunche”, una mezcla disímil pero articulada que se está permanentemente rehaciendo. Esa es justamente su originalidad, su maravillosa posibilidad creativa.</p>
<p class="spip" align="justify"><strong>A.I: En este curso volvías a cruzar el tema de la lengua aprovechando la diversidad lingüística del Caribe. En la historia de las ideas se suele buscar los elementos comunes entre los países de nuestro continente y tu has propuesto como una estrategia novedosa que parte de un reconocimiento a esta diversidad. ¿Podrías hablarnos de tu visión de la Latino América diversa?</strong></p>
<p class="spip" align="justify">A.P: Primeramente, respecto de América Latina, la noción que manejo es la de una articulación por la cultura, como bien sabes. Somos un continente que se comunica en cientos de lenguas indígenas y algunas metropolitanas, de las cuales sólo apuntamos en general a dos, o a una. De hecho si pensamos en las lenguas de nuestra colonización debemos considerar no sólo el español y el portugués, sino también el francés, el holandés, el inglés. Entonces la noción de América Latina no puede construirse a partir de la lengua, que es múltiple y disímil (¿qué tiene que ver el español con el yanomami o el mapudungun con el francés?) pero sí de la cultura. Porque poseemos culturas muy cercanas, marcadas por el episodio concreto o por la lengua en su diferenciación, pero el tronco, lo que articula esta diversidad es una historia común de colonización, que organiza discursos culturales similares en estructura y también por momentos en contenidos. Son culturas complejas que surgen de lo que el boliviano René Zavaleta llamó “sociedades abigarradas”, unas más, otras menos. Es por esto que he trabajado sobre una diversidad de áreas culturales del continente, en proceso, evidentemente, en movimiento, que expresan las diferencias entre un argentino y un mexicano, pero al mismo tiempo se trata de áreas articuladas por un común proceso cultural de colonización que hace que nos sintamos cercanos.</p>
<p class="spip" align="justify"><strong>A.I: En las entrevistas que he venido haciendo siempre he tratado de incluir alguna pregunta ideológica o relacionada a las militancias de los intelectuales latinoamericanos. Un aspecto biográfico tuyo tiene que ver con la militancia, ¿cumpliste alguna función política de vocera del MIR en Francia? ¿Consideras que el intelectual es un agente político? ¿Es posible la relación entre el intelectual y la militancia?</strong></p>
<p class="spip" align="justify">Respecto de la primera parte de tu pregunta hay un error: yo no he sido vocera de nada en Francia. Me asusta un poco el papel, que no corresponde a mi personalidad. Lo que viste es una entrevista que me hizo la televisión francesa en 1971 y que fue muy difundida en el mundo francófono respecto del MIR durante la Unidad Popular cuando este movimiento dirigía la Federación de Estudiantes. Fue en la Universidad de Concepción y en Temuco. En ese momento éste planteaba que el gran capital no dejaría pasar de ningún modo los cambios que proponía la Unidad Popular en el gobierno y que había que estar preparados. Eran otros tiempos, otras condiciones nacionales e internacionales. Bueno, se puede o no estar de acuerdo, todo está en discusión, pero vimos la actitud de Estados Unidos, el golpe militar, la participación de la gran empresa, el horror. Después las cosas cambiaron, pero aquéllos eran momentos de una juventud generosa, que creía en la posibilidad de cambiar la vida para superar la desigualdad, que puso la cara de frente a la dictadura y para ello dio todo, con un ejemplo de ética que hoy no conocemos. Yo creo en el intelectual crítico. Creo que ese es su papel dentro de la sociedad, sea cual sea la situación. Ahora bien, siempre se habla y se piensa desde un lugar, decimos, desde un lugar de enunciación. Lo que se llama la objetividad es una fantasía que avala el statu quo. Hoy incluso las ciencias duras incorporan la indeterminación. Siempre se habla desde un lugar, lo que no quiere decir desde una politización partidista burda: hablo de la gran política, la de las grandes opciones vitales, desde la coherencia de valores que tengan que ver con una relación equilibrada entre el ser humano, la sociedad y la naturaleza. Porque respecto de esta última, siempre pensamos que teníamos que dominarla y hoy nos damos cuenta que más bien tenemos que pedirle permiso. La concepción antropocéntrica está en crisis y el cambio climático entre otros nos está empujando a reconocer una realidad biocéntrica.</p>
<p class="spip" align="justify"><strong>A.I: Finalmente, quería llevarte a los años de tu formación inicial fuera del ambiente capitalino. Tuviste la suerte de formarte en una de las principales Universidades chilenas y fuiste parte de un movimiento literario domiciliado en provincia. ¿Tienes un análisis sobre el aporte intelectual que hacen las provincias en nuestro país? ¿Nos puedes dar una semblanza del ambiente literato y político en torno a la Universidad de Concepción en esos años?</strong></p>
<p class="spip" align="justify">La Universidad de Concepción que conocí entonces en los años sesenta hasta el golpe militar en donde expulsó a la mayor parte de sus grandes intelectuales y científicos, era una gran universidad. Era la universidad que había organizado a través de Gonzalo Rojas los primeros encuentros de intelectuales de América Latina. Allí vi por primera vez y desde la platea a Alejo Carpentier, Ernesto Sábato, Marta Traba, Ángel Rama, Carlos Fuentes, mucho antes de que fueran intelectuales reconocidos internacionalmente. Hoy se estudia y se publica sobre ese período con admiración. Allí surgió un grupo importante de poesía, llamado Arúspice con nombres señeros hoy de la historia literaria del país. En Concepción surgió el gran teatro chileno, el grupo del TUC con Delfina Guzmán y Jaime Vadell por ejemplo. Era una universidad de alto nivel, con reconocimiento internacional. De hecho el grupo de profesores de ella que salieron al exilio tuvo un desempeño mayor en prestigiosas universidades de Estados Unidos, Europa y América Latina: el caso de Jaime Concha o Gonzalo Rojas por nombrar sólo a un par de ellos. Concepción era para nosotros el centro del mundo, donde pasaba todo. Era el Concepción de la gran cultura. Tenía una identidad universitaria y minera. Recuerdo las marchas de los mineros de Lota y Coronel en la ciudad, era impresionante. Todo esto mientras mi padre –a quien tengo un gran respeto- iba en las tardes al Club Concepción, el de la élite penquista. Uno se daba cuenta allí que vivíamos un país de ámbitos muy diferentes. Muy segmentado. Y esto explica también que el movimiento político radical que surgió de allí haya estado dirigido por jóvenes médicos -por lo demás brillantes- de la pequeña burguesía de Concepción. Creo que se desconoce mucho en nuestro universo centralizado de lo que pasa en las regiones. Me parece que hay universos literarios y culturales importantísimos que con prejuicios capitalinos consideramos de un regionalismo parroquial, y de pronto, como en el caso de Coloane, el reconocimiento del primer mundo nos golpea la cara. Sin ir más allá y a propósito de este autor, lo que sucede en la Patagonia hoy en ese ámbito es muy interesante.</p>
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		<title>Reflexiones sobre el proceso constituyente, las recientes protestas brasileñas y la necesidad de reapropiarse del lenguaje.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 Nov 2013 02:55:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[constituyente]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En esta entrevista, el director del departamento de sociedad civil global del Instituto Complutense de Estudios Internacionales, aborda temas como el proceso constituyente, las recientes protestas brasileñas y la necesidad de reapropiarse del lenguaje.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2013/11/03/reflexiones-sobre-el-proceso-constituyente-las-recientes-protestas-brasilenas-y-la-necesidad-de-reapropiarse-del-lenguaje/">Reflexiones sobre el proceso constituyente, las recientes protestas brasileñas y la necesidad de reapropiarse del lenguaje.</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Juan Carlos Monedero ha sido profesor universitario en Berlín, Londres, Medellín, México y Venezuela. Actualmente, imparte clases de Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido responsable de formación del Centro Internacional Miranda de Caracas y asesor del gobierno de Venezuela.<br />
En 2010 fue ponente central en la conmemoración del Día Internacional de la Democracia en la asamblea general de Naciones Unidas en Nueva York.<br />
En esta entrevista, el director del departamento de sociedad civil global del Instituto Complutense de Estudios Internacionales, aborda temas como el proceso constituyente, las recientes protestas brasileñas y la necesidad de reapropiarse del lenguaje.<br />
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