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	<title>karl marx &#8211; piensaChile</title>
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	<title>karl marx &#8211; piensaChile</title>
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		<title>5 frases de Marx brutalmente actuales (que la mayoría malinterpreta)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 Sep 2025 20:05:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Movimiento Obrero]]></category>
		<category><![CDATA[Socialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>13 de septiembre de 2025<br />
Marx sigue siendo el pensador más citado y más malinterpretado de la historia. Sus frases aparecen desde marchas hasta memes, pero casi siempre fuera de contexto.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/09/13/5-frases-de-marx-brutalmente-actuales-que-la-mayoria-malinterpreta/">5 frases de Marx brutalmente actuales (que la mayoría malinterpreta)</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>13 de septiembre de 2025</p>
<p>Marx sigue siendo el pensador más citado y más malinterpretado de la historia. Sus frases aparecen desde marchas hasta memes, pero casi siempre fuera de contexto.</p>
<p>«<strong>La religión es el opio del pueblo</strong>» &#8211; La usan para atacar a los creyentes, cuando Marx analizaba cómo se instrumentaliza la fe para legitimar la explotación. Hoy lo vemos perfecto: bases evangelistas votando por políticos que destruyen sus derechos laborales porque les prometen recompensas celestiales.</p>
<p>«<strong>La lucha de clases como motor de la historia</strong>» &#8211; La presentan como llamado a la violencia, cuando Marx describía las contradicciones económicas objetivas que generan cambio social. El 1% concentrando más riqueza que el 50% más pobre no es casualidad: es resultado de relaciones de producción específicas.</p>
<p>«<strong>De cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad</strong>» &#8211; La distorsionan como defensa de la pereza, cuando Marx hablaba de una sociedad de abundancia que cuide a todos. Producimos para 12 mil millones pero 800 millones pasan hambre: no por escasez sino por rentabilidad.</p>
<p>«<strong>Los trabajadores no tienen nada que perder salvo sus cadenas</strong>» &#8211; La simplifican como violencia, cuando es análisis de la condición proletaria: quienes más necesitan cambiar el sistema son quienes menos arriesgan con ese cambio.</p>
<p>«<strong>El capital es trabajo muerto que chupa sangre al trabajo vivo</strong>» &#8211; La usan como ataque personal a empresarios, cuando Marx analizaba la lógica sistémica: el capitalista que no extraiga plusvalía desaparece, eliminado por competidores más eficientes.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="5 frases de Marx brutalmente actuales (que la mayoría malinterpreta)" src="https://www.youtube.com/embed/o-DOkw6xjWA" width="750" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
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		<title>Deuda y valor trabajo en la economía del siglo XXI</title>
		<link>https://piensachile.com/2025/07/17/deuda-y-valor-trabajo-en-la-economia-del-siglo-xxi/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Jul 2025 21:12:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>17 de julio de 2025<br />
En Marx existe una opción ética cuando en la noción de valor trabajo, al abordar la distribución del producto, surgen todos aquellos factores que no cubre la remuneración del trabajo a saber, salud, educación, alimentos, agua potable, condiciones de vida, hábitat, pensiones… (los llamados bienes públicos) pero necesarios para su reproducción como trabajador.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 40px; text-align: right;">Imagen superior: Jean-François Millet, Los segadores descansan (1851-1853). El sistema capitalista actual enfrenta una contradicción creciente entre la capacidad de producir riqueza y la imposibilidad de distribuirla equitativamente</p>
<p>17 de julio de 2025</p>
<h3 class="lead">Una mirada crítica al conflicto entre producción, salarios y sostenibilidad social</h3>
<figure id="attachment_72156" aria-describedby="caption-attachment-72156" style="width: 222px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" class=" wp-image-72156" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/07/800px-Karl_Marx_002-recorte-1-300x203.jpg" alt="" width="222" height="150" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/07/800px-Karl_Marx_002-recorte-1-300x203.jpg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/07/800px-Karl_Marx_002-recorte-1-768x519.jpg 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/07/800px-Karl_Marx_002-recorte-1-585x395.jpg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/07/800px-Karl_Marx_002-recorte-1.jpg 799w" sizes="(max-width: 222px) 100vw, 222px" /><figcaption id="caption-attachment-72156" class="wp-caption-text">Karl Marx (1818-1883), filósofo y político alemán. Foto 1865</figcaption></figure>
<p>En Marx existe una opción ética cuando en la noción de valor trabajo, al abordar la distribución del producto, surgen todos aquellos factores que no cubre la remuneración del trabajo a saber, salud, educación, alimentos, agua potable, condiciones de vida, hábitat, pensiones… (los llamados bienes públicos) pero necesarios para su reproducción como trabajador.</p>
<p>Es lo que en el presente, entre muchos otros políticos norteamericanos, Bernie Sanders, llama el salario vital. Marx explica que el propietario de los medios de producción, sean estos activos físicos, servicios o monetarios, maneja un medio de explotación. En Marx la tasa de explotación, es decir la proporción de trabajo excedente con respecto al trabajo necesario es el concepto genérico aplicable a todas las sociedades de explotación.</p>
<p>En su teoría la plusvalía sólo se aplica al capitalismo, donde el producto del trabajo asume la forma de valor. Marx desentraña el sentido de la explotación en su forma capitalista, es decir mediante la plusvalía, la cual se extrae del trabajador en un proceso en el cual éste vende su fuerza de trabajo pero no vende el valor trabajo que crea. En ese contexto, los reformadores del modelo no buscan cambiarlo. La obra de Marx es el paso central para desactivarlo. Es decir, desactivar una situación de poder.</p>
<p>El mercado podría suponer cierto grado de proporcionalidad a la cantidad de trabajo útil y necesario pero no asegura precios asociados a la remuneración real del trabajador es decir, al valor trabajo. En la consideración ética del valor trabajo la productividad es parte fundamental de las innovaciones que la justifican siempre y cuando entre en el cálculo del salario vital. Mantenerse en el mercado mediante la productividad es porque no se trata de un elemento neutral adscrito a la unidad productiva. Es un elemento vital del bien o servicio que se transa en el mercado. La productividad reviene incesantemente al tema central del valor trabajo.</p>
<h3>Variables del sistema y el mercado</h3>
<p>Dos problemas surgen de la sistematización del modelo capitalista que realiza Marx en el siglo XIX. El primero se refiere a la noción de la plusvalía, costos asociados y la búsqueda del precio de producción inherente a la reproducción del mismo. En esas circunstancias, dada una tasa de capitalización creciente, el excedente creado por la plusvalía debería ser suficiente para asegurar la demanda que reproducirá el negocio del capitalista en el mercado en que actúa.</p>
<p>Pero dichas circunstancias se desarrollan según la realidad de los mercados. Lo que no garantiza una tasa de ganancias compatible con la viabilidad de la empresa. Esto plantea el segundo problema a saber, la magnitud de la deuda como último recurso de funcionamiento de la empresa ante los avatares del mercado. La evolución de la composición orgánica del capital, sus costos asociados y la productividad no aseguran las ganancias del capitalista. En globalidad la magnitud de la deuda, si se mantiene la urgente demanda por bienes públicos se transfiere al plano nacional y deviene deuda nacional, virtualmente impaga e incesantemente renovada en cada ejercicio fiscal.</p>
<p>Por tanto vamos al primer problema donde la empresa escatima los bienes de uso (o bienes públicos) en la remuneración del trabajador.</p>
<p>¿Cómo dichos bienes públicos podrían expresarse en precios de mercado coincidentes con el valor trabajo? ¿Es posible que las relaciones sociales de producción en un régimen capitalista puedan resolver este problema? La conformación de los mercados, en monopolios, monopsonios, oligopolios u otros, crean costos-oportunidad, por el hecho de cambios en la tecnología e innovaciones, estrategias productivas y de comercialización, etcétera; costos que influyen en el cálculo de la tasa de ganancias. Esta complejidad sitúa la relación ganancia/remuneración del plano micro al macro; plantea, a partir de la lógica de la plusvalía o tasa de explotación con la que se maneja el capitalista, el marco en el cual se desenvuelve la reproducción de su empresa y del sistema. Por tanto, en el sistema de Marx el valor trabajo se transforma en una unidad de cuenta, o medida común del producto social a través de las mercaderías. Valor trabajo contenido en el producto y valorado como aquel socialmente necesario para producirlo.</p>
<p>En Marx, la composición orgánica del capital en su relación con la tasa de explotación esclarece las condiciones en las que la productividad del trabajo determina la ganancia capitalista y su relación con el empleo. La solución entonces se encuentra en el plano del mercado. Es decir transformar los valores en precios y con ello disminuir la tasa de explotación y asegurar la reproducción/crecimiento del capital invertido.</p>
<blockquote><p>La definición de la tasa de ganancia (p) de Marx relaciona la plusvalía o tasa de explotación (s’) con la composición orgánica del capital (q). La tasa de la ganancia (p) reconoce dos variables, la tasa de la plusvalía (s’) y la composición orgánica del capital (q), expresándose en la fórmula siguiente: p = s’(1 – q). Donde, La tasa de plusvalía (s’) es la proporción de la plusvalía (s) con respecto al capital variable, (v): s’=s/v. La composición orgánica del capital (q) es la relación del capital constante (C) con el capital variable (V), en el capital total usado en la producción q=C/C + V).</p></blockquote>
<p>A partir de estas interrelaciones Marx señala la incompatibilidad entre una tasa baja de explotación y un alza en la composición orgánica del capital, circunstancia en la que la baja de la tasa de ganancias adquiere un carácter tendencial.</p>
<h3>Precios de mercado, capacidad productiva no utilizada y Deuda</h3>
<p>En el sistema capitalista el precio representa dos valores uno, intrínseco (a la mercadería que se ofrece en el mercado) y otro extrínseco (que refleja la necesidad social) en el que va reflejado el valor del bien público que no cubre el salario de mercado. Consecuencia de la dialéctica entre esas dos situaciones de precio, u oscilación alrededor del valor (trabajo) objetivo, es la capacidad no utilizada del aparato productivo, y por consiguiente una menor producción, mayor desempleo y estancamiento de la economía en situaciones de monopolio, entre otras. Esta contradicción entre dos valores de una misma mercancía determina la realidad de precios del mercado y por ende la modalidad de la explotación social.</p>
<p>¿Cómo resolver esta contradicción, alimentada por una creciente capacidad productiva no utilizada, si se quiere mantener el fundamento del valor trabajo como lo plantea Marx?</p>
<p>Marx plantea el problema ético (explotación del trabajador) en el funcionamiento del sistema, pero no resuelve las condiciones en las que se le pone término.</p>
<p>Si la presión por los bienes públicos se mantiene el precio de la continuidad del sistema capitalista consiste en transformar el salario mínimo del trabajador en salario vital, pero ello no asegura el alza de la tasa de ganancias. Hay allí una contradicción que la lógica del sistema y el apetito de ganancias no resuelve.</p>
<p>Eso implicaría que junto con incrementar la composición orgánica del capital (q) mediante la tecnología, la robótica, la inteligencia artificial, la automatización en las rutinas de producción, los salarios reales deberían aumentar proporcionalmente al alza de la productividad, y conjuntamente con ello las ganancias del capitalista. Si ello no se produce continúa el proceso de baja tendencial de la tasa de ganancias y la crisis definitiva del sistema capitalista. No existe otra manera de evitar el colapso que la unidad productiva se mantenga en una zona en que el crecimiento de (q) marche <em>pari passu</em> con el incremento de la plusvalía (s’). En otras palabras, si se mantiene la condición de una (q) que crece continuamente, más allá de (s’), se producirá ineluctablemente la baja de la tasa de ganancias (p).</p>
<p>En consecuencia para mantener la continuidad del sistema debiera buscarse un expediente que asegure la demanda y con ello evitar la crisis de realización del sistema capitalista por salarios y ganancias no compatibles con el crecimiento de la productividad. De alguna manera deberá restituirse la demanda al sistema, con precios que reflejen los costos asociados en alza para asegurar la sostenibilidad real y financiera del sistema. Llegamos así al segundo problema planteado en el párrafo anterior (<em>Variables del sistema y el mercado</em>).</p>
<h3>La expresión monetaria de la Deuda</h3>
<p>En el sistema económico del siglo XXI mantener el financiamiento de los costos asociados, así como la tasa de ganancia del capitalista presupone, <em>ceteribus paribus</em>, restituir la demanda mediante el incremento de la deuda en términos monetarios. Puesto que no está en los planes del capitalista financiar los bienes públicos del trabajador o lo que es lo mismo consagrar el salario vital. Sin esa voluntad la política de la deuda es inherente al sistema capitalista monopólico avanzado. La función de la deuda –más bien su desafío– consiste en equilibrar <em>ex-ante</em> la producción y la demanda, para asegurar así el consumo que se realizará en el mercado. Sin la variable monetaria y la deuda, los costos asociados a las formas de competencia propias del siglo XXI no logran recuperarse, situación aún más problemática si se quisiera financiar además el salario vital. Con ello se concluye que la política de la deuda es inherente al sistema capitalista monopólico avanzado.</p>
<p>En la forma madura del modelo monopólico y su cobertura financiera se desarrolla un potencial no realizado de la capacidad productiva; consumos excesivos del sector de más altos ingresos y desigualdades crecientes; desempleo; externalidades negativas golpeando severamente a las clases más desposeídas de la sociedad. La degradación de esa situación lleva a una coyuntura recesiva y sobreendeudamiento de empresas y hogares. El elemento monetario exógeno aparece como el elemento que viene al rescate del capitalismo financiero del siglo XXI.</p>
<h3>Deuda en la economía de EEUU</h3>
<p>La actual situación de la deuda así como la inestabilidad que provoca se refleja en la situación de EEUU y el mundo.</p>
<p>La deuda total de EEUU que el gobierno debe a sus acreedores asciende a 36, 2 trillones de dólares, esto es, alrededor del 120,79% de su PIB. En esa realidad el Congreso aprobó el 3 de julio lo que el presidente Trump llamó “una ley grande y hermosa (<em>One big beautiful bill</em>)– “vaya, música para mis oídos” declaró el mismo Trump, al conocer la aprobación de la iniciativa.</p>
<p>La ley aprobada por el Congreso añade alrededor de 3,3 trillones al déficit en los próximos años, es decir un presupuesto fiscal de 7,3 trillones de dólares que fija el techo de la deuda en 5 trillones de dólares como endeudamiento y pago permanente de deudas en los próximos 10 años. Resultan contradictorios los recortes tributarios temporales que podrían volverse permanentes por un valor de 1,2 trillones de dólares, cuando el <em>Medicaid</em> y el sistema de cupones de alimentos conocido como SNAP<sup>1</sup> son sometidos a recortes que afectan a la población más pobre de EEUU. Según el <em>Hamilton Project</em> en <em>Brookings Institution</em> estos recortes “harán que cerca de 12 millones de personas pierdan su seguro de salud y que millones pierdan la asistencia alimentaria (…) compensan solo una fracción del costo total de las rebajas fiscales”. Algunas de esas rebajas contemplan 4,5 trillones en deducción de impuestos a las que podrían agregarse la eliminación de las tasas sobre las propinas si son aprobadas a finales de año por el Congreso.</p>
<p>En un horizonte de 10 años esta deuda significa un incremento de tipos interés y la necesidad, para evitar una crisis de proporciones, medidas federales de austeridad fiscal. Principalmente en la deuda del gobierno federal pesan los gastos de la pandemia COVID-19 y el presupuesto de guerra. Este último en el año fiscal 2025, se elevó a 849,8 mil millones de dólares, esto es 11,6% del presupuesto fiscal de EEUU. Para el año 2026 el presupuesto en defensa se proyecta a 961.6 mil millones de dólares.</p>
<h3>De cómo el Pueblo de EEUU paga la Deuda</h3>
<p>El capitalismo estadounidense elimina el gasto en bienes públicos, para ceder paso a la rebaja de impuestos a los más ricos y presupuestos en defensa en continuo aumento. El incremento sistemático de la Deuda y su pago se traslada desde sus <em>usuarios directos</em>, a la Nación.</p>
<p>Mantener los costos asociados al crecimiento y la tasa de ganancia del empresariado, conjuntamente con los bienes públicos, no es posible en el modelo capitalista actual. En ausencia de medidas estructurales, no hay otra solución que recurrir a la deuda y a la variable monetaria. Queda así el rescate del sistema entregado al déficit gradual en bienes públicos e inversores extranjeros que invierten en títulos de deuda.</p>
<p>El déficit fiscal de EEUU, 7,26% del PIB en dólares corrientes, lo sitúa en el puesto 175 de 192 países del ranking de déficit respecto al PIB ordenado de menor a mayor. Por tanto, recurrir a la deuda es una medida universal para un problema universal – manifestada en crisis económica, que esconde una creciente demanda no satisfecha por bienes públicos, situación que asedia a países industrializados sin respuesta alguna e independiente de sus propios planes de crecimiento.<img src="https://platform-cdn.sharethis.com/img/email.svg" alt="email sharing button" /></p>
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</div>
<div class="text-center text-sm-left col-sm-8 col-md-9 col-lg-10">
<div class="font-28 mb-2"><a class="first-highlight-color" href="https://www.meer.com/es/authors/679-hector-vega">Héctor Vega</a></div>
<div class="font-15 tall-line-height mb-2">Abogado (Universidad de Chile) y economista (Doctor de Estado en Ciencias Económicas de la Universidad de Aix-Marseille), Doctor de Tercer Ciclo en Ciencias Sociales del Desarrollo de la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París. Ha sido investigador del Departamento de Graduados de la London School of Economics (1962-1964) y de la Delhi School of Economics (India, 1969-1971). Profesor de la Universidad de Chile, Universidad Técnica del Estado y de la Universidad Arcis (doctorado). Experto de NN.UU y Consultor Internacional. Es autor de numerosos artículos y libros en el terreno de la economía.</div>
</div>
</div>
<div></div>
<div>*Fuente: <a href="https://www.meer.com/es/94820-deuda-y-valor-trabajo-en-la-economia-del-siglo-xxi">Meer</a></div>
<div class="row serif-font-family">
<div class="text-center text-sm-left col-sm-8 col-md-9 col-lg-10">
<div>
<h4>Notas</h4>
<p><sup>1</sup> SNAP acrónimo en inglés para <em>Supplementary Nutrition Assistance Program</em> que provee mensualmente fondos federales para la compra de comestibles, a los sectores sociales más vulnerables de la sociedad.</p>
</div>
</div>
</div>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/07/17/deuda-y-valor-trabajo-en-la-economia-del-siglo-xxi/">Deuda y valor trabajo en la economía del siglo XXI</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>La génesis de una tarea</title>
		<link>https://piensachile.com/2025/06/14/la-genesis-de-una-tarea/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Jun 2025 22:13:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia - Técnica]]></category>
		<category><![CDATA[charles darwin]]></category>
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		<category><![CDATA[manuel acuña asenjo]]></category>
		<category><![CDATA[modo de produccion]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>14 de junio de 2025<br />
"...no podríamos elegir mejor momento para abandonar toda esa parafernalia de calificaciones y descalificaciones, de liviandades y debates superfluos, y comenzar a analizar otros fenómenos que consideramos verdaderamente importantes. Especialmente, el legado que, a través de la historia, hemos recibido de algunos grandes personajes. Tal vez, en ese intento, logremos abrir, aunque sea unos escasos milímetros, las puertas de ingreso a la escurridiza ruta que podría llevarnos, de alguna manera, a la construcción de una nueva sociedad."</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/06/14/la-genesis-de-una-tarea/">La génesis de una tarea</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>14 de junio de 2025</p>
<p><strong>UNA RARA CONTINGENCIA </strong></p>
<p>Louis Althusser no solamente fue un buen teórico sino, además, un duro crítico. Cáustico, sería, tal vez, la palabra más adecuada para describirlo. O, quizás, inclemente. O, también, implacable. Un consultor frecuente de sus trabajos difícilmente podría evitar una sonrisa al descubrir en ellos el sarcasmo que emplea para burlarse de algunos investigadores que buscan dentro de la alcoba de los monarcas la explicación a los conflictos sociales<a href="#_edn1" name="_ednref1">[1]</a>.</p>
<p>La mención que hacemos no es casual. Ilustra de manera brillante lo que sucede en la escena política nacional, inmersa en medio de un proceso eleccionario desatado en donde, como lo señala un comentarista,</p>
<p style="padding-left: 80px;">“[…] podemos distraernos con nuestro circo local y comentar si la fulanita es más pinochetista que el fulanito, o cual es más neo liberal, la que era presidente de su partido cuando SOQUIMICH era su principal “ayudista” o la que siendo ministra hizo una reforma previsional a favor de las AFP”<a href="#_edn2" name="_ednref2">[2]</a>.</p>
<p>Autocomplacida y, consecuencialmente, realizada en el desmesurado comportamiento de sus actores, esa escena política es la reproducción ampliada del retrato que esbozara Althusser en sus comentarios. No lo hace mejor la Fiscalía Nacional, que busca —con el regocijo de la prensa oficial—, afanosamente, en la ropa interior de Manuel Monsalve, las explicaciones al comportamiento de los agentes políticos.</p>
<p style="padding-left: 80px;">“¿Qué allá en el norte estén a punto de tirarse los megatones por la cabeza? ¡Qué importa! Nuestros noticieros son mucho más entretenidos, con asaltos, portonazos, chanchullos y fundaciones. ¿Nosotros? Bien, gracias”<a href="#_edn3" name="_ednref3">[3]</a>.</p>
<p>Por eso,</p>
<blockquote><p><span style="font-size: 16px;">no podríamos elegir mejor momento para abandonar toda esa parafernalia de calificaciones y descalificaciones, de liviandades y debates superfluos, y comenzar a analizar otros fenómenos que consideramos verdaderamente importantes. Especialmente, el legado que, a través de la historia, hemos recibido de algunos grandes personajes. Tal vez, en ese intento, logremos abrir, aunque sea unos escasos milímetros, las puertas de ingreso a la escurridiza ruta que podría llevarnos, de alguna manera, a la construcción de una nueva sociedad.</span></p></blockquote>
<p><strong>EN BUSCA DE UN INSTRUMENTAL TEÓRICO</strong></p>
<p>La tarea propuesta no es fácil. En modo alguno. Puesto que se trata de realizar un trabajo, exige proveerse de las herramientas correspondientes a emplear en ese cometido, herramientas que nos parecen imprescindibles. Nos encontramos, sin embargo, con una dificultad. Y es que el trabajo a realizar es un trabajo, sin lugar a dudas, pero es un trabajo, en gran medida, intelectual. Requiere, en consecuencia, de un instrumental teórico. Y no de un elemento específico sino de un conjunto de los mismos. En lo posible, una estructura teórica que pueda ayudarnos a realizar nuestro cometido. Y la primera pregunta que surge, a tal efecto, es determinar si acaso existe o no dicho instrumental en los aportes realizados por algunos autores; y, de no existir, si acaso deberíamos o no crearlo.</p>
<p>Pero, surge otra pregunta: ¿cómo debe ser ese instrumental? ¿Hay otras disciplinas que nos puedan ayudar en ese empeño? ¿Debe ser parecido al que usan las ciencias exactas? ¿O debe ser otro? ¿Cuál, entonces? Pudieran resultar un tanto extrañas estas preguntas, pero el caso es que las ciencias exactas también se enfrentan a problemas teóricos similares. Y han debido construir esas herramientas constantemente. Porque lo que, en una época determinada, aparece establecido como verdad puede hoy no ser considerado como tal.</p>
<p>Por lo mismo, nos ha parecido que un buen método para empezar podría ser recordar aquellos principios que han permanecido inalterables en el tiempo y, por lo mismo, han ayudado a elaborar otras tesis igualmente importantes. Necesitamos, para ello, volver a recorrer las páginas de la historia. Pero, por razones de espacio, remontarnos solamente a algunos de sus momentos.</p>
<p><strong>VOLVIENDO LA MIRADA HACIA EL PASADO</strong></p>
<p>Podemos comenzar en la Grecia de Aristóteles; más exactamente, a los aportes que este gigante hizo al campo de la filosofía y que hoy resultan innegables. No significa ello que hemos de aceptar todo lo que nos legó el estagirita pues bien sabemos que algunos de sus postulados han quedado anclados en el tiempo. Sin embargo, hay un instrumental teórico que jamás ha dejado de perdurar a través de los siglos y, al parecer, tampoco dejará de hacerlo en el futuro. Nos referimos, entre otras cosas, a la notable estructura que construyó para levantar, sobre ella, uno de los pilares de su filosofía: el silogismo, y el enunciado de las reglas necesarias para evitar su equivocado uso. Es probable que ese constructo no solamente permanezca vigente únicamente durante este periodo sino se prolongue en el tiempo y persevere como uno de los tantos logros perennes de la creatividad humana.</p>
<p>Tampoco han sido desechadas las enseñanzas de Pitágoras, en especial aquella —considerada su ‘teorema’—, según la cual la suma de los cuadrados construidos sobre los catetos de un triángulo rectángulo es igual al cuadrado levantado sobre su hipotenusa.</p>
<p>Recordemos algo más. Cuando la Edad Media se hizo presente, y Europa se sumió en el oscurantismo, desaparecieron innumerables conocimientos. Europa olvidó, incluso, el lenguaje escrito que los griegos habían creado para la música, basado en el empleo de algunos signos del alfabeto. Pero, a principios del año 1000, un monje benedictino llamado Guido D’Arezzo —que solamente alcanzó a vivir 58 años—, inventó una novedosa forma de escribir la música que hasta hoy perdura. Es la escala musical construida sobre cinco líneas paralelas ―el pentagrama―, en las cuales es posible situar siete notas musicales, conjunto que invita a recordar el número de apóstoles (12). A la vez, reproduce esa figura, los cinco dioses sumerios que desearon permanecer en el cielo y dejaron que los otros siete viajaran a la tierra (los ‘annunaki’) para fundar las siete primeras ciudades de esa civilización<a href="#_edn4" name="_ednref4">[4]</a>. La escala musical es un constructo que perdura a través de los siglos. Y existen otros, tan memorables como los indicados anteriormente.</p>
<p><strong>LEGADOS EN EL PLANO SOCIAL</strong></p>
<p>Si, en las ciencias exactas, es notable encontrar ese tipo de estructuras que desafían el tiempo y las circunstancias, no sucede lo mismo en las disciplinas sociales donde raras veces se encuentran construcciones teóricas que desafían el tiempo y la historia. No es extraño que así suceda. Las disciplinas sociales no son ciencias exactas; por ende, la posibilidad de errar en las afirmaciones propuestas es inmensamente mayor a aquellas. Y no ocurre de manera diferente, tratándose de intentos de predicción.</p>
<p>No obstante lo señalado, hay afirmaciones que han traspasado los tiempos y mantienen su validez hasta el día de hoy, como, por ejemplo, aquella formulada por Hegel —‘La verdad es el todo’— que nos permite arribar a otra afirmación, tanto o más importante que la enunciada: el todo es mayor que la parte; y, además, la determina. De lo cual se infiere otro principio que también perdura: es el todo el que hace a la parte y no lo contrario, reflexión crucial para el análisis de la política: la implicancia que esta sentencia tiene se manifiesta en toda su extensión en el plano internacional. En todo caso, se trata de un campo movedizo que, por lo mismo, se hace propicio para las analogías, para las suposiciones y, lo que es peor, para las conclusiones apresuradas.</p>
<p>Si bien en las ciencias exactas —y en otras disciplinas—, grandes personajes nos legaron instrumentos de extraordinario valor, también otros pensadores nos los han dejado en el plano de las llamadas ‘ciencias sociales’. Personalmente, me inclino por estimar que el más grande de todos ha sido Karl Marx. Y lo afirmo cuando, en muchas revistas e instituciones, se recuerdan los cien años transcurridos desde su fallecimiento. Comparto, por tanto, en toda su extensión, el juicio que formulara Herbert Wendt en una de sus obras, en el sentido que los tres hombres más importantes del siglo 19 fueron Charles Darwin, Sigmund Freud y Karl Marx<a href="#_edn5" name="_ednref5">[5]</a>.</p>
<p>No obstante lo señalado, la generalidad de quienes se declaran admiradores de Marx —y con mayor razón sus detractores— desconocen sus tesis centrales y, en general, basan sus conocimientos en los escritos de otras personas. Gran parte de ellos suponen que la tesis central de Marx es la imposición del ‘comunismo’, la hora de ‘la lucha de clases’, la ‘revolución’ y la destrucción del capitalismo, en fin. Muchas de esas aseveraciones ni siquiera vale la pena comentarlas. La remembranza hecha al comienzo de este artículo, a propósito del libro de Althusser, bien vale la pena tenerla presente para esos efectos. Las afirmaciones infundadas constituyen, pues, el campo propicio para la farandulización de la política.</p>
<p>Hay, no obstante, algo más grave: la desvergüenza con la que actúan ciertos personajes que han alcanzado mayor notoriedad en el mundo occidental. Especialmente aquellos que se han atrevido a contradecir las tesis de Marx sin haber leído jamás sus escritos; con mayor razón su obra principal que es ‘Das Kapital’. En un mundo dominado por el individualismo no debe causar asombro. Uno de esos notables desvergonzados es el economista Thomas Piketty quien, en una entrevista que le hiciera el periodista <a href="https://newrepublic.com/article/117655/thomas-piketty-interview-economist-discusses-his-distaste-marx">Isaac Chotiner para la revista ‘New Republic’</a> (<span style="font-size: 12px;">Nota Red. piensaChile: ver esta entrevista a Picketty, traducida</span>) en 2014, así manifestaba:</p>
<p style="padding-left: 80px;">“IC: ¿Puedes hablar un poco sobre el efecto de Marx en su pensamiento y cómo llegó a empezar a leerlo?</p>
<p style="padding-left: 80px;">TP: ¿Marx?</p>
<p style="padding-left: 80px;">IC: Si.</p>
<p style="padding-left: 80px;">TP: Yo nunca conseguí realmente leerlo. Quiero decir que yo no sé si usted ha tratado de leerlo. ¿Has probado?</p>
<p style="padding-left: 80px;">IC: Algunos de sus ensayos, pero no el trabajo de la economía.</p>
<p style="padding-left: 80px;">TP: El Manifiesto Comunista de 1848 es una pieza corta y fuerte. Das Kapital, creo, es muy difícil de leer y para mí no era muy influyente.</p>
<p style="padding-left: 80px;">IC: Debido a que su libro, obviamente con el título, parecía que estabas inclinando su sombrero hacia él en algunos aspectos.</p>
<p style="padding-left: 80px;">TP: ¡No, en absoluto, en absoluto! La gran diferencia es que mi libro es un libro sobre la historia del capital. En los libros de Marx no hay datos”<a href="#_edn6" name="_ednref6">[6]</a>.</p>
<p>No puede decirse que esas palabras constituyen una novedad. Anteriormente, también en una entrevista que le hiciera otro medio de comunicación ―y que yo alcanzase a tener en mis manos y leer―, ese mismo economista confesó que no haber leído jamás ‘Das Kapital’ porque le pareció tremendamente ‘aburrido’. ¡Como si la crítica al sistema capitalista debiese ser un ‘thriller’ o una teleserie, para alejar el tedio!&#8230;</p>
<p><strong>EL LEGADO DE MARX A LA INVESTIGACIÓN TEÓRICA</strong></p>
<p>A nuestro juicio, el gran aporte de Karl Marx al desarrollo de las ciencias sociales no está, como ya lo señalamos, en aquellas materias donde usualmente se le ha creído encontrar, sino en el constructo teórico que le sirvió de base para la elaboración de su gran crítica a la economía política ―que es la gran contribución de este gran pensador alemán― denominado ’modo de producción’<a href="#_edn7" name="_ednref7">[7]</a>, como expresión particularizada de lo que denomina ‘modos de dominación’.</p>
<p>La única definición que entrega acerca de esta figura teórica se encuentra en una parte de los llamados Grundrisse (‘Fundamentos’) donde indica que ‘el modo de producción no es solamente una forma de producir sino, también, una forma de vida’.</p>
<p>La cita textual de la obra es la siguiente:</p>
<p style="padding-left: 80px;">“El modo de producción de la vida material no aparece solo como producción, sino también como una determinada forma de actividad de estos individuos, como una determinada forma de vida. Como producen su vida, así son estos individuos. Lo que ellos son coincide, pues, con su producción, tanto con lo que producen como con el modo como lo producen”<a href="#_edn8" name="_ednref8">[8]</a>.</p>
<p>El modo de producción, tal cual aparece enunciado en la cita que hemos transcrito, no revela su estructura interna que se encuentra descrita más detalladamente en otro de los pasajes de la obra del filósofo alemán. Es en ese constructo donde se encuentra descrita la estructura misma del modo de producción capitalista, sus elementos y sus regiones; consecuentemente, también allí es posible encontrar la estructura de la sociedad actual.</p>
<p>Marx, sin embargo, no incluyó en esa cita más que el basamento sobre el cual decidió construir toda su obra. Pero esa visión fue admirablemente condensada por su gran amigo y mentor, Federico Engels quien, en el discurso que leyera ante la tumba de quien fuera su mejor amigo, en el cementerio de Highgate, señaló, al respecto, lo siguiente:</p>
<blockquote><p><span style="font-size: 16px;">“Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo. Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él. El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas”</span><a href="#_edn9" name="_ednref9">[9]</a>.</p></blockquote>
<p><strong>CONCLUSION</strong></p>
<p>Pero, ¿es esto todo lo que se puede decir sobre el modo de producción? No, no lo es. En modo alguno. Ya lo señalamos antes: es sólo el comienzo. La génesis de una tarea. Apenas, los fundamentos naturales sobre los cuales se construye la manera de producir. Eso es lo que ha sido expuesto; no su estructura interna ni, tampoco, las regiones que se organizan dentro del mismo, tarea que dejaremos pendiente. Esos elementos constituyen un todo indispensable para determinar tanto la dimensión como la localización de los cambios que podrían introducirse a una formación social.</p>
<p>Aún cuando en las proclamas programáticas de los actores políticos se emplea la palabra de ‘realizar cambios estructurales’, la lógica nos enseña que es imposible cumplir con tal promesa cuando se desconoce la estructura de aquello que se va a modificar. Conocer la estructura del fenómeno en comento resulta primordial para determinar cuáles van a ser esas modificaciones, a cuál (o cuáles) de sus elementos se van a aplicar, cómo van a ser tales cambios, los alcances que van a tener en la vida de todos los miembros de la comunidad, en fin. La génesis es sólo el comienzo, repetimos.</p>
<p>Santiago, junio de 2025</p>
<h3>Notas:</h3>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[1]</a> Recomendamos, al respecto, leer una de sus obras más conocidas: ‘Para leer &lt;El Capital&gt;’.</p>
<p><a href="#_ednref2" name="_edn2">[2]</a> Alvarado Vidal, Renato: “¿Nosotros? Bien, gracias”, ‘El Clarin’, 05 de junio de 2025.</p>
<p><a href="#_ednref3" name="_edn3">[3]</a> Alvarado Vidal, Renato: “¿Nosotros? Bien, gracias”, ‘El Clarin’, 05 de junio de 2025.</p>
<p><a href="#_ednref4" name="_edn4">[4]</a> Esas ciudades fueron Eridu, Uruk, Ur, Larsa, Isin, Adab y Kullah.</p>
<p><a href="#_ednref5" name="_edn5">[5]</a> Véase de Herbert Wendt su fantástica obra ‘La vida sexual de los animales’.</p>
<p><a href="#_ednref6" name="_edn6">[6]</a> Redacción: Entrevista “Thomas Piketty: No me importa Marx”, ‘Vanguardia del Pueblo, 12 de mayo de 2014. Sobre las afirmaciones del economista podemos decir de antemano: es falso que ‘en los libros de Marx no hay datos’; por el contrario, sus obras están llenas de referencias. Y, a propósito de lo mismo, existe una historia amarga, a la vez que tremendamente meritoria, de Eleanor, una de las hijas del filósofo, quien se vio constreñida a probar la veracidad de los asertos de su padre ante los arteros ataques de sus enemigos que, como hoy lo hace Piketty, solo buscaban encontrar inexactitudes o errores en su obra.</p>
<p><a href="#_ednref7" name="_edn7">[7]</a> El ‘modo de producción’, a nuestro entender, se enmarca en lo que Marx denomina, genéricamente, ‘modos de dominación’. Nos parece que, entre éstos últimos, ha de incluirse al llamado ‘modo de saqueo’.</p>
<p><a href="#_ednref8" name="_edn8">[8]</a> Marx, Karl: “Formaciones sociales precapitalistas” en los Grundrisse. Editorial Siglo XXI, traducción de Wenceslao Roces. Material disponible en INTERNET.</p>
<p><a href="#_ednref9" name="_edn9">[9]</a> Engels, Friedrich: “Discurso ante la Tumba de Marx”, Discurso pronunciado en inglés por F. Engels en el cementerio de Highgate en Londres, el 17 de marzo de 1883. Disponible en INTERNET.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 30px;">***  ***</span></p>
<h3>Thomas Piketty: No me interesa Marx</h3>
<p>Entrevista con el economista estrella de la izquierda</p>
<p>Justin Sullivan/Getty Images</p>
<p>Cuando uno se dispone a entrevistar al autor de un libro de 700 páginas sobre economía (publicado por una editorial universitaria), lo normal es que todo vaya sobre ruedas. Las editoriales y los escritores ansían la publicidad; los ejemplares del libro se envían por mensajería urgente al entrevistador; los correos electrónicos de los publicistas preguntando «¿qué más puedo hacer por usted?» comienzan a acumularse.</p>
<p>En el caso de Thomas Piketty, cuyo libro <a href="https://newrepublic.com/article/117429/capital-twenty-first-century-thomas-piketty-reviewed"><i>Capital in the Twenty-First Century</i></a> es actualmente uno de los más vendidos del país, las cosas son un poco más difíciles. Programar una simple conversación telefónica con Piketty parecía más difícil que concertar una reunión con el Papa. Piketty ha estado viajando de un continente a otro promocionando el libro y, la semana pasada, necesitaba un descanso de toda la publicidad antes de que pudiéramos seguir adelante con la entrevista. Mientras tanto, el libro se ha agotado, por lo que este entrevistador se vio obligado a leer una versión electrónica. (Harvard University Press está trabajando para garantizar que <a href="https://newrepublic.com/article/117498/pikettys-capital-sold-out-harvard-press-scrambling">se impriman más ejemplares</a>).</p>
<p>Cuando finalmente conseguí contactar con Piketty en su oficina de París, hablamos durante casi una hora. Hablaba con un marcado acento francés y se mostró cordial y simpático, incluso me preguntó mi opinión sobre su trabajo. Hablamos de otros economistas que le frustran, de las mejores críticas a su libro y de por qué no tiene tiempo para Karl Marx.</p>
<p>Isaac Chotiner: ¿Por qué cree que su libro ha tenido tanto éxito?</p>
<p>Thomas Piketty: Parte del éxito del libro se debe a la preocupación por el aumento de la desigualdad.</p>
<p>IC: Un economista dijo que su libro estaba teniendo éxito porque la gente ya no creía que los problemas económicos fueran cíclicos, sino estructurales.</p>
<p>TP: Lo entiendo. Existe la sensación de que la desigualdad y la riqueza en Estados Unidos se han acentuado. La gente se pregunta si esto continuará así para siempre. Cuando el crecimiento es relativamente bajo, del 1 % o el 2 %, la gente se preocupa por el futuro. La gente piensa en la desigualdad.</p>
<p>IC: Quiero preguntarle un poco sobre su propio pasado. ¿Quiénes fueron sus héroes económicos?</p>
<p>TP: En cierto modo, he estado haciendo esta investigación para seguir el trabajo de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Simon_Kuznets">Kuznets</a> y ampliarlo a muchos más países y a períodos de tiempo más largos. Cuando me adentré en la tradición económica, me sorprendió que esto no se hubiera hecho antes.</p>
<p>IC: ¿Puede hablar un poco sobre la influencia de Marx en su pensamiento y cómo empezó a leerlo?</p>
<p>TP: ¿Marx?</p>
<p>IC: Sí.</p>
<p>TP: Nunca conseguí leerlo. Quiero decir, no sé si tú lo has intentado. ¿Lo has leído?</p>
<p>IC: Algunos de sus ensayos, pero no sus obras sobre economía.</p>
<p>TP: El Manifiesto Comunista, de 1848, es una obra breve y contundente. El Capital, en mi opinión, es muy difícil de leer y no me influyó mucho.</p>
<p>IC: Porque tu libro, obviamente por el título, parecía que le hacías un guiño de alguna manera.</p>
<p>TP: No, en absoluto, ¡en absoluto! La gran diferencia es que mi libro trata sobre la historia del capital. En los libros de Marx no hay datos.</p>
<p>IC: ¿Has leído alguna crítica de tu libro que te haya parecido especialmente inteligente?</p>
<p>TP: ¿Cuál es tu opinión? ¿Cuál te pareció la mejor?</p>
<p>IC: Alguien argumentó que a las personas que se encuentran en la parte más baja de la escala les va mejor en términos absolutos de lo que tú sostienes en tu libro. Y que, por lo tanto, deberíamos pensar de otra manera sobre lo que significa la desigualdad debido a ese hecho.</p>
<p>TP: ¿En Estados Unidos?</p>
<p>IC: Sí.</p>
<p>TP: Bueno, es cierto que si se tiene en cuenta el aumento de las transferencias, a la mitad inferior le ha ido mejor que si solo se tiene en cuenta la renta primaria. Pero creo que esto confirma que hay algo que no funciona: lo ideal sería un sistema económico en el que la mitad inferior también obtuviera un crecimiento de los ingresos sin transferencias, a través de un mejor acceso a las competencias y a empleos bien remunerados.</p>
<p>IC: Otra crítica es que no hace suficiente hincapié en el papel de las finanzas.</p>
<p>TP: Ah, sí. Creo que debería haber hecho más hincapié en las finanzas, aunque hablé bastante sobre la desregulación financiera. Quizás debería haberlo hecho más. Paul Krugman tiene razón en esto. Una cosa tiene que ver con el aumento de las remuneraciones máximas en el sector financiero. Y otro efecto tiene que ver con el hecho de que la desregulación financiera parece haber aumentado la desigualdad en el acceso a buenas tasas de rendimiento. Esto tiene un papel bastante importante en el libro.</p>
<p>IC: Una cosa que ha sido muy criticada es la idea del impuesto global sobre el patrimonio. Una de las razones que da para decir que algo así podría suceder es que en la década de 1990 enviamos un millón de soldados a Kuwait para luchar contra Sadam, y lo hicimos en cuestión de meses. Si hicimos eso, dice usted, seguramente podemos hacer algo con los paraísos fiscales. Entiendo su punto de vista, pero ¿no se podría argumentar que la razón por la que fuimos capaces de reunir la voluntad necesaria para ir a la guerra con Irak fue que la guerra afectaba a intereses económicos? ¿Y que esa es la misma razón por la que no podemos hacer nada con respecto a los paraísos fiscales?</p>
<p>TP: Pero entonces, ¿por qué <a href="http://www.bloomberg.com/news/2013-08-29/u-s-outlines-penalties-for-swiss-banks-in-tax-probe.html">hicimos algo con respecto a los bancos suizos</a>?</p>
<p>IC: No digo que todo cambio sea imposible, pero es difícil.</p>
<p>TP: Pero fíjese en las sanciones a los bancos suizos. Hace cinco años, la gente decía que eso nunca podría suceder y sucedió. Así que es difícil, pero se puede avanzar. No es un enfoque de todo o nada. Se puede avanzar mucho a nivel nacional, especialmente en países grandes como Estados Unidos, que tiene una cuarta parte del PIB mundial. Por lo tanto, no tenemos que pedir permiso a otros países para avanzar hacia un impuesto progresivo sobre el patrimonio. Estados Unidos podría transformar su sistema de impuestos sobre la propiedad en un impuesto progresivo sobre el patrimonio neto sin pedir permiso al resto del mundo.</p>
<p>IC: ¿Qué opina de la profesión económica en Francia en comparación con la de Estados Unidos en la actualidad? ¿Cuáles son las diferencias que ve?</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/06/14/la-genesis-de-una-tarea/">La génesis de una tarea</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Hace 177 años, el 21 de febrero de 1848, fue publicado «El Manifiesto del Partido Comunista»</title>
		<link>https://piensachile.com/2025/02/21/hace-177-anos-el-21-de-febrero-de-1848-fue-publicado-el-manifiesto-del-partido-comunista/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Feb 2025 22:50:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>21 de febrero de 2025<br />
Hace 177 años, es decir, el 21 de febrero de 1848, fue publicado "El Manifiesto del Partido Comunista", también conocido simplemente como "Manifiesto Comunista"</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/02/21/hace-177-anos-el-21-de-febrero-de-1848-fue-publicado-el-manifiesto-del-partido-comunista/">Hace 177 años, el 21 de febrero de 1848, fue publicado «El Manifiesto del Partido Comunista»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>21 de febrero de 2025</p>
<p>Hace 177 años, es decir, el 21 de febrero de 1848, fue publicado «<strong>El Manifiesto del Partido Comunista</strong>«, también conocido simplemente como «<strong>Manifiesto Comunista</strong>»</p>
<p><iframe loading="lazy" title="El Manifiesto Comunista, de Marx y Engels - Explicado." src="https://www.youtube.com/embed/DuKcZEG8ITo" width="740" height="440" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El Manifiesto Comunista en formato PDF, para bajar gratuitamente:</strong></p>
<a href="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/02/Marx-Engels-Manifiesto_Comunista.pdf" class="pdfemb-viewer" style="" data-width="max" data-height="max" data-mobile-width="200"  data-scrollbar="both" data-download="on" data-tracking="on" data-newwindow="on" data-pagetextbox="off" data-scrolltotop="on" data-startzoom="100" data-startfpzoom="100" data-toolbar="both" data-toolbar-fixed="on">Marx-Engels-Manifiesto_Comunista<br/></a>
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		<title>¿Qué es la ideología, quiénes la reconocen y quiénes la asignan a otros ocultando la propia?</title>
		<link>https://piensachile.com/2024/09/07/que-es-la-ideologia-quienes-la-reconocen-y-quienes-la-asignan-a-otros-ocultando-la-propia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 20:29:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
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		<category><![CDATA[jose miguel neira cisternas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mediante la presión social consciente ejercida desde los sectores populares en apoyo a los partidos de clase que les representaban, en Chile, tras la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria de 1920 que establecía tres años iniciales de educación primaria, se avanzó paulatinamente hasta reconocer ocho años de educación General Básica a partir de 1967.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2024/09/07/que-es-la-ideologia-quienes-la-reconocen-y-quienes-la-asignan-a-otros-ocultando-la-propia/">¿Qué es la ideología, quiénes la reconocen y quiénes la asignan a otros ocultando la propia?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right; padding-left: 80px;"><span style="font-size: 12px;">La imagen superior es una foto del monumento mostrando a Karl Marx y Frederich Engels, construido en Berlin en la República Democrática Alemana</span></p>
<p style="text-align: left;">07 de septiembre de 2024</p>
<blockquote>
<p style="padding-left: 80px; text-align: right;"><span style="font-size: 14px;">A la memoria de <strong><em>Hugo Villela</em></strong> quien, hace ya cinco décadas, me ayudó a sistematizar las dudas para el ejercicio dialéctico de una autocrítica valiente, y me introdujo en el conocimiento de Gramsci y Georgy Lukács, portadores de nuevos horizontes para el socialismo..</span></p>
</blockquote>
<p>Para comenzar deberíamos, me parece, intentar una primera definición conceptual de ideología, es decir, una síntesis de la que, ulteriormente, puedan extraerse ejemplos que enriquezcan su comprensión y aplicación.</p>
<p>Así, básicamente, podemos sostener que reconocemos con esa denominación al <strong>conjunto de ideas o propósitos fundamentales que orientan y caracterizan el pensamiento y comportamiento de una persona, de una colectividad o comunidad, e incluso, modos e ideas predominantes de toda una época.</strong></p>
<p>En este último caso, la ideología caracteriza los discursos, modos, acciones y creaciones mayoritarios de un conglomerado humano en un espacio y tiempo histórico determinado, lo que podría comprender entonces, todo el quehacer de movimientos sociales, políticos, religiosos, tendencias artísticas o transformaciones económicas.</p>
<p>Así, la ideología es el conjunto de ideas complementarias que marcan tendencia, otorgándole a dichas acciones un importante nivel de identidad y coherencia. Esas características principales, mayoritarias o más visibles en un momento y en una sociedad ¿serán por ello las únicas? La respuesta es, por cierto, negativa.</p>
<p>La sociedad, como expresión de una asociación de seres desiguales, pero sometidos funcionalmente al poder y control de un sector hegemónico dueño de la ley y de la fuerza, queda sometida al status de ese imperio que impone y difunde las ideas favorables a ese dominio, ideas que, lógicamente, estarán en contradicción con las ideas antagónicas de los insatisfechos que deben soportar aquel poder. En conclusión: las ideas dominantes serán -en cada época- las de las clases dominantes.</p>
<p>Lo anterior, observable a lo largo de milenios civilizatorios, no se convierte sin embargo en un concepto sino hasta finales del siglo XVIII. Será la ilustración, como un movimiento científico con base racionalista, la causante de una revolución en todos los campos del quehacer humano, la que abriendo las mentes al pensamiento lógico y al entendimiento, dará origen a nuevos campos de investigación.</p>
<p>Así es como esta nueva ideología, identificada simbólicamente con la luz (por eso también llamada filosofía del iluminismo), dará origen al concepto del que tratamos y que etimológicamente significa conocimiento (logos) de las ideas. Este estudio comparado de los diferentes cuerpos de ideas, emana de variadas fuentes.</p>
<p>Ya en el siglo XVII, el gran racionalista y empirista inglés Francis Bacon, inductor del método científico, había sostenido desde un punto de vista materialista, que los sentidos suministran al hombre todos los conocimientos, idea a la cual, tras el análisis de las sensaciones llegara en el siglo siguiente también Condillac, para concluir finalmente en las reflexiones filosóficas de Destutt de Tracy, que acuña y difunde el término ideología a partir de 1796.</p>
<p>Ellos, al igual que Pedro Juan Cabanis, académico en el estudio comparado de las ciencias, consideran a la gnoseología o Teoría del Conocimiento, como el proceder que permite descomponer las ideas en sus elementos originales, pudiendo presentar sus derivaciones de una manera coherente.</p>
<p>Retornando a la caracterización que hicimos acerca del concepto de sociedad, como una asociación forzosa de grupos humanos desiguales, sometidos estructuralmente para asegurar su funcionalidad complementaria mediante el imperio de la ley, cabe preguntarse si aquello que a lo largo de los siglos caracteriza a las diferentes sociedades o modos de producción es la desigualdad, ¿puede garantizarse una satisfacción tal, que todos sus integrantes piensen igual y deseen lo mismo?</p>
<p>Definitivamente, si en toda sociedad destaca una ideología hegemónica, sustento de esa superestructura jurídico-político-ideológica que llamamos Estado, la que da forma y funcionalidad a distintos modos de producción, es fácil de comprender que esta ideología dominante subordina o combate a las ideologías que imaginen algo distinto a lo imperante; porque imaginar es desear algo que no está, algo distinto, alternativo o radicalmente contrario a lo predominante.</p>
<p>Así, la lucha de clases, la gran partera de los cambios históricos, se manifiesta de diferentes formas en el combate ideológico entre los poderosos y las ideologías redentoras de los sometidos e insatisfechos a lo largo de los siglos.</p>
<p>¿Qué es lo que activa las ideas e imágenes de un mundo alternativo al existente? Esta fuerza impulsora de los cambios deseables es la conciencia, es decir el conocimiento al que intencionalmente llega un ser humano respecto de su propia existencia, estado al que acceden los miembros de una sociedad a partir tanto de su satisfacción o bienestar, como de su insatisfacción o malestar.</p>
<p>No se piensa igual desde un palacio que desde una choza, afirmó con precisión sintética Ludwig Feuerbach, enfrentando desde un punto de vista materialista al secular predominio de aquella filosofía clásica e idealista que, en lo esencial, defendía la idea de que la conciencia es autónoma y correspondía al conocimiento de esencias eternas e inmutables, anteriores a las cosas.</p>
<p>En el polo opuesto, la idea de Feuerbach animó el desarrollo crítico del rol que habían ejercido a lo largo de esos mismos siglos las religiones, que explicaban también como naturales, es decir de origen divino, a sociedades caracterizadas por el absolutismo y la exclusión de las mayorías.</p>
<p>Al contrario de los idealistas, que creen que la idea es eterna y primera, asociándola a la fuerza creadora de lo divino como una revelación, considerando a la materia como algo inferior, cambiante y resultante de la voluntad de lo anterior, el materialismo histórico, de la mano del avance científico, afirma que las ideas todas no son otra cosa que un producto más de lo existente y, por tanto, resultados de lo observable, de modo que es la realidad material la que, como contexto, produce una conciencia que puede ser tan cambiante como la realidad misma.</p>
<p>Conocida es la sentencia de Karl Marx expresada en su Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, en la que expresa que “<em>no es la conciencia la que determina al ser social, sino el ser social quien determina a la conciencia</em>”.</p>
<p>Como complemento de la idea anterior, agreguemos que si la religión afirma que Dios creó al Hombre, la antropología, como ciencia social específica dedicada al estudio de la evolución, sostiene que el Hombre creó a los dioses como un primer intento de explicación a los fenómenos que lo afectaban, quedando luego prisionero de su propia y primera creación idealista.</p>
<p>En una paráfrasis gramsciana, agreguemos que la innovación fundamental que el marxismo aporta a la ciencia política y por tanto a una nueva visión de la historia, es que el concepto idealista – y por tanto religioso – de la naturaleza humana como algo abstracto, espiritual e inmutable resulta falso, afirmando, en sentido opuesto, que la naturaleza humana es un hecho histórico, es decir cambiante, observable y por tanto verificable dentro de contextos limitados.</p>
<p>Así, la ciencia política en su contenido concreto es un cuerpo analítico en constante adaptación y evolución, diferente al ámbito de la moral y de la religión. Insistamos en que la conciencia es el modo de percibir la realidad que nos circunda. Somos lo que hacemos, actuando y haciendo según como procesamos e ideamos, condicionados por esta realidad determinante tanto de lo que entendemos como de lo que deseamos.</p>
<p>De modo que las necesidades insatisfechas y los obstáculos que se oponen a su realización, son la base de todo programa político.</p>
<p>Por cierto, los satisfechos no tienen que desesperar ni sufrir agotamiento mental en la elaboración de ideologías transformadoras, su tarea más bien práctica, consiste en aplicarse en demonizar todo proyecto de cambio que pueda alterar, así sea mínimamente, su bienestar, descalificándolo en su viabilidad, calificándolo de populista o ideologizado, como si ellos no tuvieran una ideología y todo lo que administran lucrativamente les hubiera caído desde el alto cielo, y no fuera, como es en realidad, el resultado de un despojo abusivo hacia los que carecen de la posibilidad de legítima defensa.</p>
<p>Atribuyen exceso de ideologismo a sus antagonistas como si ellos, carentes de una ideología que en los hechos esconden, actuaran simplemente improvisando. Nosotros, los que deseamos transformar la realidad existente, entendemos ideología como lo que falta por hacer, y al programa político como la hoja de ruta para esa navegación, con sus etapas y el puerto final, remate de nuestros esfuerzos.</p>
<p>La ausencia de ideología, por el contrario, equivale al inmovilismo, a quedarse donde mismo reforzando el beneficio hegemónico de las derechas que, recibiendo este calificativo desde la inauguración de la etapa constitucional de la Revolución Francesa en 1791, se identifican a su vez con los sectores conservadores, contrarios a todo cambio y por ello mismo reaccionarios pues, en la política, al carecer de propuestas, actúan como una reacción a las propuestas de cambios intentadas por otros.</p>
<p>A esta altura del texto, podrá comprenderse cómo el lucro y la colusión, como vehículo de la usura, acompañan a la corrupción del sistema político y judicial de un Chile marcado por una desigualdad multiplicadora de abusos e injusticias, constituyéndose en el país con la peor distribución del ingreso de toda América Latina y con el agregado político de tener una derecha retardataria que se ubica a la derecha de las derechas del mundo.</p>
<p>Ante este panorama cabe preguntarse ¿hay algún sector social o político que carezca de ideología?</p>
<p>En Chile los bribones, esos delincuentes de cuello y corbata, se presentan como desideologizados; ofrecen soluciones técnicas y no politizadas, pero defienden la libertad del mercado; niegan poner fin al secreto bancario, mas, cuando son descubiertos practicando coimas, cohechos, colusión, tráfico de influencias, fraude al fisco o el financiamiento ilegal de la política, que es comprarse por anticipado a los futuros legisladores asumiendo el alto costo publicitario de sus campañas, son castigados con multas que pagan sin grave perjuicio a su abundante peculio, con arrestos domiciliarios que burlan fácilmente, o con clases de ética</p>
<p>¿Es posible después de estos hechos recurrentes, creer en la ”igualdad ante la ley” que proclaman nuestras constituciones?</p>
<p>La ideología debemos entenderla como algo que no siendo físico sino teórico, aspira a transformarse en una realidad observable y perfectible para cambiar la vida de las personas. En el caso del socialismo, ideas que sustenten un programa que modifique las actuales condiciones materiales, para que sea posible pasar de la mera sobrevivencia a la existencia; es decir, de una vida expropiada y sin sentido a una vida con sentido.</p>
<p>Una vida en que el trabajo creativo libere al ser humano de la alienación, de la explotación y de la esclavitud del salario.</p>
<p>Las ideologías que han caracterizado a las izquierdas desde la revolución francesa en adelante -y el socialismo es una de ellas- no son un pasatiempo de holgazanes ni un hobby para intelectuales clásicos, una pura fantasía imaginaria de idealistas o creyentes. Todo lo contrario, las ideas socialistas han actuado como instrumento para la comprensión de los orígenes de la desigualdad y para la organización consciente de los propios trabajadores; tanto para resistir, como para luchar y transformar democráticamente a las sociedades, las que no habrían experimentado ninguna legislación social favorable, de no ser por la organización misma de los necesitados de esas reformas.</p>
<p>Sin las luchas conscientes de los trabajadores, orientados por sus propias ideologías y demandas, el capitalismo se mantendría aún más salvaje y despiadado que como se manifiesta aún en muchas regiones del mundo.</p>
<p>El socialismo es un cuerpo teórico, un instrumento filosófico crítico y propositivo al servicio de un cambio radical de la realidad imperante, con el que los trabajadores, reconociéndose como protagonistas de su propia historia, se apartan de la pasividad o de la resignación, logrando transformarse en sujetos activos para ese cambio necesario, alcanzando la educación y opinión que los explotadores les niegan.</p>
<p>El socialismo, libera a los seres humanos de la mediocridad que, esencialmente, consiste en la ausencia de ideales. Como ideología al servicio de la transformación revolucionaria de la sociedad, libera a la humanidad de ser empleada por los grandes capitalistas como energía básica, un simple combustible, un recurso barato al servicio del enriquecimiento ilícito y siempre inmoral de unos pocos y que trata a los pensionados como restos, unas basuritas descartables.</p>
<p>El socialismo, como expresión activa de las aspiraciones más sentidas de los trabajadores a lo largo de un siglo y medio, ha presionado para hacer posibles aquellas transformaciones que, como dijo Charles Chaplin, a la humanidad alguna vez le parecieron “sueños imposibles”.</p>
<p>El socialismo, como instrumento ideológico de los trabajadores, reunió primero a los indefensos y creó las primeras cooperativas, los falansterios para el auto sustento; las mutuales, las asociaciones gremiales de artesanos, los sindicatos y federaciones obreras para resistir a los abusos y solucionar solidaria y organizadamente necesidades comunes; desde el acceso a los alimentos, hasta conquistar como un derecho el acceso a la vivienda, al descanso dominical; a la jubilación por años de servicio, a la ley que protege e indemniza por accidentes del trabajo; al fuero maternal pre y post natal.</p>
<p>Así, el socialismo y el anarquismo a pesar de sus legítimas diferencias respecto del destino final de la lucha política, conquistaron unidos en una fuerza creciente, derechos que antes parecían utopías: es decir, sueños inalcanzables que hoy son entendidos como patrimonio civilizatorio de la humanidad a nivel planetario.</p>
<p>Nos declaramos internacionalistas no porque no amemos a nuestros países de origen, sino porque deseamos el bienestar de todo el género humano, sin fronteras, Si la necesidad crea el organismo, fue de esta manera como surgieron las diversas organizaciones y los partidos destinados a representar las aspiraciones más sentidas de los pobres del campo y la ciudad.</p>
<p>Estos instrumentos fueron, con el apoyo creciente de la movilización social, expresando la voz de los sin voz para exigir y, paulatinamente, conquistar representación legislativa, exponiendo sus demandas más sentidas hasta iniciar una legislación laboral hasta entonces inexistente y hacer del acceso a la educación un derecho respaldado por la ley, lo que a su vez multiplicó el número de ciudadanos y su base de apoyo electoral, haciendo posible la democratización de muchas de las repúblicas oligárquicas que predominaron hasta las primeras dos décadas del siglo XX.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: 14px;">Así fue como, mediante la presión social consciente ejercida desde los sectores populares en apoyo a los partidos de clase que les representaban, en Chile, tras la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria de 1920 que establecía tres años iniciales de educación primaria, se avanzó paulatinamente hasta reconocer ocho años de educación General Básica a partir de 1967.</span></p>
</blockquote>
<p>La igualdad de trato hacia hombres y mujeres, por tanto los fundamentos del feminismo y el derecho a sufragio para ellas, así como el respeto hacia las diferentes identidades sexuales; la igualdad ante la ley; las luchas anticolonialistas por la abolición de la esclavitud, el antirracismo y el reconocimiento jurídico a los pueblos originarios; la lucha por la paz y el antimilitarismo, así como la defensa ecológica del medio ambiente destruido por una explotación voraz e irracional de un empresariado insaciable, son, también, banderas históricas del socialismo, por tanto, conquistas de una ideología humanista contraria a la explotación del hombre por el hombre, destinada a superar aquello que Hobbes -gran filósofo defensor del absolutismo- en el siglo XVII y en pleno ascenso del pensamiento materialista, caracterizó como “el hombre, lobo del hombre”.</p>
<p>A riesgo de parecer excesivamente redundante para quienes conocen el itinerario histórico de la lucha contra las desigualdades, pienso que podría resultar pedagógico para quien se inicia en el estudio reflexivo de estos temas, recalcar que todas aquellas banderas de lucha que han caracterizado a los ideales del socialismo en el decurso de casi dos siglos (1) se encuentran contenidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas desde 1948, cuerpo de orientación jurídica internacional que, a su vez, recoge como legado lo esencial de la doctrina política proclamada por el naciente liberalismo al iniciarse la gloriosa revolución inglesa de 1688; un conjunto de principios que serán reproducidos por instituciones secretas, defensoras y promotoras del libre pensamiento como la masonería, fundada en 1717, y con mayor precisión y alcances un siglo después, en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, postulado valórico esencial de la Revolución Francesa.</p>
<p>Este párrafo, no tiene otra intención que la de hacer relevante que, si bien estos principios inauguran la lucha de las burguesías contra los sistemas absolutistas en el inicio de lo que identificamos como Edad Contemporánea, luego fueron relegados a un segundo lugar por esta misma clase social, una vez que, como sector relevante, logró el espacio político que necesitaba, abandonando el carácter universal con que en su momento estos principios fueron declarados.</p>
<p>Fue el socialismo entonces quien los recogió y continúa enarbolándolos, no para el uso excluyente de una minoría sino para redención de todo el género humano, sin distinción de razas, banderas o clases sociales.</p>
<p>En toda época observamos la defensa omnipotente o desesperada de privilegios por parte de minorías poderosas. En algunos momentos, el debate con quienes los denuncian se mantiene a nivel de enfrentamiento discursivo o de competencia electoral, mientras en otros la violencia material reemplaza a los discursos, imponiéndose la ley del más fuerte como ocurrió en nuestro país en 1973, cuando una Dictadura Militar Empresarial falsamente nacionalista, instaló un modelo que carecía de originalidad nacional, y que, ideológicamente, se ponía al al servicio de la reconcentración de la riqueza y de la inversión extranjera; un modelo de sociedad importado de los sectores más conservadores de la derecha norteamericana, instalada desde hacía casi dos décadas en la Universidad de Chicago.</p>
<p>La génesis de este capítulo de nuestra historia, tiene como antecedente el escenario de la guerra fría; un enfrentamiento sin tregua en todos los ámbitos del quehacer humano y que adquiere el sentido de una guerra ideológica entre dos concepciones antagónicas acerca de lo que debe ser el mundo. Su aspecto más reduccionista y menos revolucionario, es que subordinaba el desarrollo consciente de fuerzas democratizadoras favorables a un cambio social profundo, a la lógica de los equilibrios militares y por tanto a una carrera armamentista, en que dos coaliciones militares de post guerra la OTAN (1949) y luego el Pacto de Varsovia (1953) emplearon y legaron también a nuestro presente el chantaje nuclear.</p>
<p>La parcelación del mundo en áreas estratégicas o de influencia hegemónica al término de la Segunda Guerra Mundial, dio anticipadamente sus frutos en nuestro continente, al crearse el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca TIAR en 1947. Luego, en 1949 –todo bajo el diseño de Estados Unidos- se crea la Organización de Estados Americanos OEA (un verdadero Ministerio de colonias) y, para que la coordinación política tenga efectividad en el campo de la seguridad nacional contra el enemigo interno, se procedió a garantizar esa hegemonía mediante la firma de los Pactos Bilaterales de Asistencia Militar en 1952.</p>
<p>Todo ello, casi al unísono, pudo implementarse también en Chile gracias a la actitud cómplice de Gabriel González Videla -el primer gran traidor de la izquierda chilena- tras su viaje a los Estados Unidos, para entrevistarse con el Presidente Harry Truman. Así, una vez que impuso la Ley de Defensa de la Democracia o Ley Maldita, en 1948, colocó al Partido Comunista -la principal fuerza política de apoyo a su campaña presidencial- fuera de la legalidad y, entre otras medidas represivas extensivas a los trabajadores organizados, condenó con la pérdida del empleo a quienes incitaran o apoyaran huelgas.</p>
<p>Este nuevo escenario favoreció que en los comienzos de la década de 1950, comenzaran a viajar como becados hasta el distante país del norte, destacados estudiantes de economía provenientes de la Pontificia Universidad Católica de Chile: Sergio de Castro, Pablo Barahona, Fernando Léniz, Jorge Cauas, Carlos Massad entre otros; todos, destacados Ministros de Hacienda o de Economía de la posterior dictadura militar pinochetista y luego influyentes y vigilantes continuadores de aquel legado neoliberal durante las primera décadas de una transición inconclusa hacia la democracia</p>
<p>¿Podrían estos personajes alegar independencia intelectual, ausencia ideológica o un alto sentido patriótico y nacionalista? Indudablemente, la respuesta es negativa, sin embargo sus discípulos, calificados por Piñera como “cómplices pasivos”, porque al igual que él, fingiendo ignorar todas las violaciones a los Derechos Humanos y al Estado de Derecho perpetradas por la dictadura, se beneficiaron del enriquecimiento ilícito y de una libertad absoluta que les confería el poder de facto y la Constitución Política que lo asegura hasta el presente.</p>
<p>La ideología de libre mercado, que los chicago boys impusieron para convertir al país en laboratorio del experimento neoliberal, enseña que la libertad solo es posible en una sociedad de mercado desregulado, es decir donde el Estado no intervenga, dejando al mercado a expensas del libre juego de la oferta y la demanda: la sociedad libre es la del mercado libre y del Estado reducido al mínimo.</p>
<p>Empleando ese fundamento ideológico, hicieron de Mercado y Estado conceptos opuestos, aplicándose a reducir el tamaño, capacidades y responsabilidades del Estado, debilitando su soporte económico tras dejarlo desprovisto de todas sus empresas, las que con la bendición de Milton Friedman, sumo pontífice de la Escuela de Chicago, pasaron -mediante privatizaciones- a manos de empresarios privados, mientras el cerebro del experimento, catequizaba por varios meses a los incautos, mediante un programa de Televisión Nacional que tenía por nombre “Libertad de elegir”.</p>
<p>Hoy, mientras sectores del centro político y de una izquierda bastante desperfilada -y por ello mismo oscilante- se atreven a cuestionar tibiamente el capitalismo salvaje instalado por la dictadura militar, buscando mejorar las pensiones miserables que entregan las Administradoras de Fondos de Pensiones AFP, enriquecidas mediante el aporte forzoso de los trabajadores por más de cuarenta años, la ideología neoliberal defendida por la derecha unida, permitiría incrementar la cotización en un 6% adicional -a pagar por los empleadores que dejaron de financiarlo desde que nacieron las AFP- siempre que vaya en su totalidad al ahorro individual de quienes podrían jubilar en mejores condiciones a partir de las próximas cuatro décadas, negándose a mejorar con urgencia a los actuales jubilados que, forzadamente, mantuvieron con sus aportes este sistema individualista y contrario a la solidaridad intergeneracional.</p>
<p>Así, quienes hablan acerca de que la familia “debe ser protegida porque es el pilar fundamental de la sociedad”, (2) se oponen a que un nieto que comienza a trabajar y cotizar, pueda contribuir a mejorar las pensiones de sus padres o de su abuelos, demostrando una vez más la falsedad de aquello que proclaman como sus convicciones o ideales, estos católicos integristas. (3) A propósito de la idea anterior, debe tenerse presente que el OPUS DEI, la congregación más conservadora, integrista y reaccionaria del catolicismo, controla al principal partido político nacido al amparo del pinochetismo: la Unión Demócrata Independiente UDI, que no tiene nada de demócrata y menos de independiente, dado que depende del financiamiento de los grandes consorcios empresariales de Chile: la Sociedad de Fomento Fabril SOFOFA; la Sociedad Nacional de Agricultura SNA; y la Cámara Chilena de la Construcción, unidas en la Confederación de la Producción y del Comercio, CPC.</p>
<p>Dejemos por un momento los ejemplos locales de cinismo de la derecha chilena para volver a nuestra justificación del concepto ideología, afirmando que, como sostuvo René Descartes entre otros grandes racionalistas del siglo XVII, la idea es el principio del conocer, para luego ser. Su famoso aserto latino lo sintetiza todo: cogito, ergo sum; “conozco, luego soy”, lo que en su alcance comprensivo asocia el ser con la existencia, es decir la vida en plenitud; la existencia como una orientación personal o un sentido deseado, por un individuo que orienta su vida a partir del conocimiento de sus posibilidades.</p>
<p>Así es como, más allá de la traducción literal, hemos aprendido a entender la sentencia de Descartes como “pienso, luego existo”. Esta famosa conclusión moderna del iniciador de la duda metodológica, enfatiza que la facultad mayor que diferencia al ser humano de los demás animales y entre sus pares, es la de poder reflexionar a partir de lo que es capaz de conocer, superando actos puramente instintivos.</p>
<p>Así, la ideología, aunque sea equívoca o malintencionadamente presentada como una simple ilusión, o confundida con algo demasiado idealizado o utópico, propio de una corriente filosófica que se conoce como idealismo, en un plano general y para un uso práctico debería entenderse como el conjunto de ideas esenciales, es decir el soporte básico de nuestro itinerario; hoja de ruta sin la cual nos perderíamos en simples improvisaciones o meros correctivos, insuficientes frente a la realidad que nos aplasta.</p>
<p>Si, como sostiene un dicho muy popular, la experiencia es la madre de la ciencia, ello quiere decir que toda ideología se prueba y corrige en la práctica, es decir en la evaluación de los hechos a que –como un plan- esta ideología pueda conducirnos, lo cual incluye, ciertamente, el descubrimiento de errores, dado que no hay teorías perfectas, pero sí perfectibles y también coincidentes con otros esfuerzos intelectuales semejantes.</p>
<p>En idéntico sentido, desde el ámbito de lo artístico, el gran surrealista chileno Roberto Matta, en un Manifiesto a intelectuales y artistas reunidos en Torún (Polonia) durante los años de la dictadura, expresaba:</p>
<p>“Una sola religión no sirve para este asunto…hay que sacarse la mierda, volver a la inteligencia, iluminar nuestro verbo, reoxigenar la vida porque mañana es hoy día mismo…y estamos muy atrasados. Hay que alegrar esta tierra, construir nuevas justicias y el cuesco de este problema es que estamos todos solos…”</p>
<p>Digamos a propósito de la queja final del exordio de Matta, que no estamos tan solos. Somos muchos pero -es una gran verdad- la derecha trabaja ideológicamente y de un modo persistente aunque sin reconocerlo, para dividirnos, para hacernos desconfiar o dudar a fin de paralizarnos y debilitarnos, empleando efectivamente poderosas armas como la deformación noticiosa y la corrupción, dado que no tienen nada nuevo que ofrecernos, pues la sociedad actual es la que les beneficia.</p>
<p>Así, presentándose como prácticos y desideologizados, atacan toda alternativa transformadora con el propósito de descalificarla, empleando de manera peyorativa el calificativo de ideologizado, contra cualquier proyecto que asuma un objetivo transformador; calificando una ideología como un agregado defectuoso o perverso, como si hubiera alguna propuesta sin una idea anterior que le diera origen y forma.</p>
<p>Todo ello tiene, como única explicación, el hecho de querernos sometidos colaborando con su sistema, y cuando, en algunos casos, consiguen esa colaboración, llaman a esos corruptos, personas razonables, verdaderos ejemplos de amistad cívica.</p>
<p>Nosotros, aunque indóciles, estamos muy lejos de ser irracionales o mártires buscando un enfrentamiento desigual pero, ciertamente, no renunciaremos a fortalecer entre los abusados la conciencia de que el cambio profundo de las estructuras es un propósito necesario, y que esta tarea histórica solo puede quedar en manos de los trabajadores, hombres y mujeres, de los estudiantes, de los pobres del campo y la ciudad, de los pueblos originarios, los defensores del medio ambiente, los artistas comprometidos, de los intelectuales orgánicos (4).</p>
<p>Si las ideas no fueran el resultado de metódicas reflexiones a partir de la realidad inmediata y solo fueran expresión de sentimientos y necesidades apremienates, aun así, será la vida quien explique la conciencia y no lo contrario, porque la conciencia no es algo autónomo ni un don innato; la conciencia se adquiere y, bien o mal, se modifica en el transcurrir de la vida social.</p>
<p>Cuando Marx en La ideología alemana sostiene que: hasta el presente todos “los filósofos se han limitado a interpretar de diversos modos el mundo, de lo que se trata ahora es de transformarlo&#8230; Esto no debe entenderse como un rechazo al acto de filosofar, sino como la intención de incorporar al debate una nueva concepción del mundo, una ideología históricamente orgánica y por tanto necesaria, entendida como una práctica política; un cuerpo teórico destinado a la acción transformadora, una filosofía de la praxis (5) que desecha al idealismo filosófico como una concepción puesta al revés del mundo, porque subordina las necesidades a las ideas de lo permanente y absoluto, en circunstancias de que las ideas surgen de las necesidades que presenta la vida real; es decir, de lo material u observable.</p>
<p>El idealismo filosófico mortifica y vuelve al ser humano un prisionero de concepciones generadas en un pasado remoto, un tiempo en que todo fenómeno se explicaba únicamente a partir de la ira o bondad de los dioses. La unicidad entre teoría y práctica equivale, según Gramsci, a la unidad entre filosofía e historia.</p>
<p>El gran intelectual italiano, pese a su reclusión y la censura policíaca que sobre él ejerce el régimen fascista de Mussolini, agravada por la interrupción de un intercambio de ideas con dirigentes locales e internacionales, sin acceso a algunos textos fundamentales del marxismo que estaban en proceso de traducción –incluidos los de contemporáneos como propio Lenin, Trotsky o Stalin sobre la situación internacional y un proceso soviético en gestación-, además de los que elaboraba el colectivo que hoy conocemos como la Escuela de Frankfurt, logra, sin la información que el asunto requería, anticipar como posibles riesgos aquellos que el reduccionismo estalinista introducía en la historia del socialismo: prácticas aberrantes inherentes al ejercicio burocrático y vertical del culto a la personalidad, incluido aquello que se conoce como el sustituismo, en que el Secretario General del Partido Único, sustituye el debate democrático al interior del partido que representa al pueblo, y luego al Comité Central que representa al partido.</p>
<p>Gramsci advierte de este peligro cuando se interroga acerca de si “¿La filosofía de la praxis, es decir la concepción materialista de la historia no arriesga también de asumir las características negativas típicas de la ideología (vulgar) de perder su carga crítica y de transformarse así en un sistema dogmático de verdades absolutas y eternas? Es necesario, por lo tanto, marcar a fuego lo que es la ideología y cuál la función de la sobreestructura ideológica en el proceso histórico (de transformación) de la humanidad” (6). Cabe destacar la distinción que hace Gramsci entre ideologías históricamente orgánicas, es decir necesarias al funcionamiento de un modo de producción entendido como una totalidad social, e ideologías arbitrarias o puramente racionalistas. Las primeras tienen validez psicológica pues generan conciencia y organizan una estructura social hacia fines claros, constituyéndose en un hecho de dominio político, mientras las ideologías arbitrarias no reportan sino movimientos discursivos y polémicas inconducentes; puro alboroto.</p>
<p>El marxismo ya en sus inicios, de la mano de Friedrich Engels, estableció la diferencia conceptual entre socialismo utópico (o idealizado) y socialismo científico, para indicar que este último estaba al servicio de la transformación revolucionaria de la sociedad capitalista.</p>
<p>El socialismo científico o marxismo, se declaraba además radical, por abordar la comprensión fenomenológica de los problemas desde su raíz originaria.</p>
<p>Debemos admitir sin embargo, que el socialismo basado en el materialismo histórico y filosófico, debido a su carácter dialéctico admite variadas interpretaciones o -como señaló Gramsci- traducciones, por lo que no puede ser entendido como un cuerpo dogmático, irreductible y ortodoxo.</p>
<p>Así, en 1929, a casi ocho décadas de sus inicios, Karl Manheim, exponente de la filosofía del conocimiento, otorgó a los conceptos de ideología y de utopía, significados que permiten identificarlos como etapas de un mismo proceso. Desde su punto de vista, ideología representaría una disensión o discrepancia con una realidad social que no se alcanza a cambiar, mientras que utopía sería una postura revolucionaria con mirada de futuro. Ante esta diferencia que justifica el actual empleo de utopía como la esperanza en un mundo deseable, Eduardo Galeano, citando a Fernando Birri nos dice, que la utopía “está en el horizonte”; uno se acerca dos pasos y ella se aleja dos pasos “camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar”.</p>
<p>Así podríamos concluir que, tanto ideología socialista o utopía socialista no surgen de la nada, sino a partir de una insatisfacción y por tanto, de una crítica radical al capitalismo en cualquiera de sus formas. Al respecto, recuerdo haber leído en un acto político en el Teatro Caupolicán hace cincuenta y cuatro años, un cartel que enarbolaba una delegación del Movimiento de Acción Popular Unitaria MAPU, lo siguiente:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: 14px;">“Como dijo Camilo Torres, cristianos y marxistas tal vez no podamos ponernos de acuerdo respecto de la existencia de Dios, pero disparamos desde una misma trinchera contra las injusticias del capitalismo”.</span></p>
</blockquote>
<p>Eso es avanzar en el conocimiento y comprensión desprejuiciada de otra ideología para encontrar coincidencias opuestas a una tercera más dañina. Dom Elder Cámara, obispo de Recife, una de las zonas más pobres del Brasil; Ernesto Cardenal, sacerdote poeta y primer Ministro de Cultura del primer gobierno sandinista de Nicaragua; Monseñor Enrique Alvear, Mariano Puga, los hermanos Aldunate, Joan Alsina, André Jarlan y Pierre Dubois, curas obreros chilenos y franceses, instalados en barrios populares de la periferia santiaguina para asistir a quienes resistían a la dictadura militar; Alfonso Baeza, desde la Vicaría de la Pastoral Obrera; el inolvidable Clotario Blest, fundador de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales ANEF y de la Central Única de Trabajadores CUT; Helmut Frenz o Camilo Torres, el cura guerrillero de Colombia; Gabriela Mistral, primer Premio Nobel de Literatura otorgado a una voz doliente, amante de los pueblos originarios y de los oprimidos como de la infancia desvalida de nuestra América, o la religiosa Ita Ford, ejerciendo trabajo social y evangelista en la sierra boliviana, otros siete años en sectores populares de la zona sur de Santiago de Chile y asesinada en El Salvador por paramilitares de derecha junto a otras dos religiosas y una joven trabajadora social, por el desacato de prestar ayuda al prójimo en la persona de campesinos de zonas asoladas por esas bandas criminales, que luego de asesinarlos cobraban recompensas tras presentarlos como guerrilleros (7), son personas que asumiendo una ideología cristiana y por ello más vinculadas a una creencia idealista fueron, durante la segunda mitad del siglo pasado, capaces de abandonar comodidades sociales de origen y leer de otra forma el lenguaje de Cristo, colocándose del lado de los oprimidos.</p>
<p>Tengamos siempre presente que las palabras, en sus diferentes usos, no son otra cosa que diversas expresiones de una ideología. Cada palabra, en su metamórfica y o metafórica evolución, adquiere formas, significados y resignificaciones que enriquecen sus posibilidades expresivas desde su raíz etimológica hasta su uso en épocas, lugares y contextos distintos.</p>
<p>Pensamos con palabras, por ello, obtendremos una comprensión y una expresión más clara de todo mientras mayor sea nuestro léxico, llegando a ser cada vez más autónomos en el acto de pensar.</p>
<p>El arte, como vehículo expresivo de ideas, no es ajeno a esta cuestión de buscar o crear palabras que sean cada vez más abarcadoras. Así, un poeta, metafóricamente dirá mucho más con menos palabras. En este ámbito creativo una palabra adquiere una fuerza que derriba fronteras, ayuda a denunciar y derrotar injusticias pudiéndose emplear como una profecía, como una herramienta o como un arma.</p>
<p>Por ejemplo, solidaridad puede ser sinónimo de un esfuerzo comunitario y alegre asumido entre muchos. Cecilia Vicuña, gran artista chilena, durante su productivo exilio, diseñó como ejemplo de esta idea gran número de afiches en contra de la dictadura pinochetista a partir del uso creativo de varias palabrarmas.</p>
<p>Todo ser humano, cualquiera sea su actividad, desde el más simple oficio a la ciencia más elevada, necesita pensar, para resolver cualquier desafío. De modo que si nadie está exento de actividad intelectual, enseñar o ayudar a pensar es una tarea revolucionaria de primer orden que restituye a todos los seres humanos su calidad de seres intelectuales, logrando así, que este concepto deje de tener el contenido exclusivista que aún mantiene.</p>
<p>El ejercicio de pensar para poder confrontar adecuadamente a otra filosofía implica necesariamente filosofar. Si esta acción consciente es asumida colectivamente de manera orgánica, conducirá a hacer intelectualmente independientes a los dominados. En sentido contrario, las ideologías que no combaten al sistema de dominación imperante, son solo creaciones inorgánicas y estériles debido a que, por su carácter contradictorio, se adaptan al statu quo imperante, ayudando a conciliar intereses opuestos.</p>
<p>La filosofía de la praxis (práctica) dice Gramsci, nace como expresión libertaria de las clases subalternas que, necesitadas de educarse en el arte de gobernar, deben interesarse “en conocer todas las verdades, aún las más desagradables y en evitar los engaños de la clase superior y tanto más de sí mismas” (8), de allí el rescate y traducción positiva e historicista que Antonio Gramsci hace del aporte de Niccolò Macchiavelli al nacimiento de la Ciencia Política. El secretario y embajador de la restaurada república florentina tras la expulsión de los Médici (9), a partir del estudio de la historia y de sus propias experiencias como hombre de Estado, nos enseña que la política no se rige por la virtud sino por las bajas pasiones humanas y los intereses concretos.</p>
<p>De allí que en su libro más famoso, El Príncipe, entregue ejemplos históricos acerca de cómo se ha conquistado el poder y cómo ha de conservarse. El propio Macchiavelli, a propósito de la tergiversación de sus intenciones y el rechazo que el Tratado de El Príncipe despertó en los grupos dirigentes de su época – y ni qué decir en los siglos que le sucedieron– dijo más o menos lo siguiente: “Yo no he inventado a estos monstruos, más bien los he descrito para que vosotros aprendáis a reconocerlos”. Por ello es que en la traducción interpretativa que hace Gramsci de dicha obra, reemplaza al Príncipe, entendido como el arquetipo de un individuo o un concepto de lo que debería hacer un político sabio, por un colectivo orgánico que es el Partido.</p>
<p>Cada una de las tareas históricas emancipadoras deben ser cumplidas como resultado de una toma de conciencia y de manera colectiva, actuando sobre el presente; y dado que no es posible prever el porvenir de la sociedad y se conoce solo aquello que ha ocurrido -o lo que aún es-, lo que será es un no existente, y por definición, incognoscible.</p>
<p>Pensar que el comunismo sea el resultado inevitable de la lucha entre burgueses y proletarios es un grosero error. Se puede prever científicamente solamente la lucha, no su forma y su resultado.</p>
<p>Concluyamos agregando que, para Antonio Gramsci, la diferencia entre ideología y filosofía es una cuestión de grado, al pasar del patrimonio de una clase a ser patrimonio de la humanidad entera, para agregar que “la filosofía es la crítica y la superación de la religión y del sentido común, y siendo así, coincide con “el buen sentido” que es lo opuesto al sentido común”(10).</p>
<p>Santiago, mayo de 2024. Agradezco en toda su valía, por la acuciosa revisión de este trabajo a Jorge Lillo Valenzuela. Sin sus categóricas observaciones al estilo, la coherencia y la ortografía, este trabajo resultaría impresentable.</p>
<p>*Fuente: <strong>Politika</strong></p>
<h3>Notas</h3>
<p>1- Menciono esa cantidad de años, a partir de la publicación del Manifiesto Comunista en 1848, cuerpo teórico no inicial del materialismo histórico, pero sí el documento político de su entrada a la historia de la transformación revolucionaria.</p>
<p>2- Así puede leerse en las primeras líneas de la Constitución Política de Chile de 1980, vergonzosamente vigente.</p>
<p>3- No es inútil recordar que aquel a quien hoy llaman San Alberto Hurtado fue, hasta unos treinta años atrás, objeto del odio de los sectores más conservadores y reaccionarios de la derecha chilena, por haber escrito un pequeño opúsculo que, al describir los abusos de que eran objeto los pobres, llevaba un título que interrogaba ¿Es Chile un país católico?</p>
<p>4- Concepto incorporado por Antonio Gramsci (1891-1937), para referirse al hombre de ideas vinculado al movimiento social y político que busca la transformación revolucionaria de la sociedad, en oposición al concepto del intelectual clásico que, sin tomar partido observa el conflicto desde las alturas para ganar una admiración transversal.</p>
<p>5- Así califica al marxismo Antonio Gramsci.</p>
<p>6- Antonio Santucci, “Gramsci”. Estudio introductorio de Jaime Massardo. Bravo y Allende Editores. Santiago de Chile, marzo de 2001, pág.115. Los dos paréntesis intercalados en la cita de Santucci son del autor de este escrito.</p>
<p>7- Un 3 de diciembre de 1980, tras regresar de una Convención desde Nicaragua junto a otras dos monjas: Maura Clarke de la Orden Ursulinas y Dorothy Kazel perteneciente, al igual que Ita Ford, a la Orden de Marycknoll, junto a una joven trabajadora social, Jean Donovan, todas de nacionalidad estadounidense.</p>
<p>8- “Gramsci”. Antonio Santucci. Estudio introductorio de Jaime Massardo. Bravo y Allende Editores. Pág.116. Todas las citas del pensador italiano aquí expuestas corresponden a ideas contenidas en los Quaderni del carcere es decir, al conjunto de reflexiones hechas durante su prisión desde 1926 a 1937, año en que salió de dicho confinamiento para morir a los pocos días tras su hospitalización.</p>
<p>9- Niccoló Macchiavelli (1469-1527), ingresó como secretario de la Segunda Cancillería de la Señoría de Florencia, gobierno colegiado correspondiente a la Restauración Republicana, que se produjo tras el breve gobierno y expulsión de Pedro, hijo de Lorenzo de Médici apodado El Magnífico. Entre 1499 y 1512, Macchiavelli desempeñó misiones diplomáticas que tras el retorno de los Médici, la acaudalada familia de tiranos, le significaron prisión y después destierro. Las reflexiones sobre hechos y personajes históricos contenidas en El Príncipe, fueron ofrecidas al nuevo Jefe de Estado, llamado también Lorenzo como su abuelo, en un intento de Macchiavelli de obtener, mediante ese obsequio, el perdón que le permitiera regresar a morir en su amada Florencia.</p>
<p>10- Santucci. Op.cit. Pág.116.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2024/09/07/que-es-la-ideologia-quienes-la-reconocen-y-quienes-la-asignan-a-otros-ocultando-la-propia/">¿Qué es la ideología, quiénes la reconocen y quiénes la asignan a otros ocultando la propia?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>«A las tres menos cuarto de la tarde , dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Mar 2024 20:34:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Socialismo]]></category>
		<category><![CDATA[14 de marzo de 1883]]></category>
		<category><![CDATA[discurso al ejercito]]></category>
		<category><![CDATA[friedrich engels]]></category>
		<category><![CDATA[karl marx]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza idológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.;</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2024/03/14/a-las-tres-menos-cuarto-de-la-tarde-dejo-de-pensar-el-mas-grande-pensador-de-nuestros-dias/">«A las tres menos cuarto de la tarde , dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>14 de marzo de 2024</p>
<p>Discurso pronunciado en inglés por F. Engels en el cementerio de Highgate en Londres, el 17 de marzo de 1883.</p>
<h1 align="center">Discurso ante la tumba de Marx</h1>
<p>El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde , dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre.</p>
<p>Es de todo punto imposible calcular lo que el proletariado militante de Europa y América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Harto pronto se dejará sentir el vacío que ha abierto la muerte de esta figura gigantesca.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: 16px;">Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza idológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; </span></p>
</blockquote>
<p>que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo. Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él . El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas.</p>
<p>Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida. Quien tenga la suerte de hacer tan sólo un descubrimiento así, ya puede considerarse feliz. Pero no hubo un sólo campo que Marx no sometiese a investigación -y éstos campos fueron muchos, y no se limitó a tocar de pasada ni uno sólo- incluyendo las matemáticas, en la que no hiciese descubrimientos originales. Tal era el hombre de ciencia. Pero esto no era, ni con mucho, la mitad del hombre. Para Marx, la ciencia era una fuerza histórica motriz, una fuerza revolucionaria. Por puro que fuese el gozo que pudiera depararle un nuevo descubrimiento hecho en cualquier ciencia teórica y cuya aplicación práctica tal vez no podía preverse en modo alguno, era muy otro el goce que experimentaba cuando se trataba de un descubrimiento que ejercía inmediatamente una influencia revolucionadora en la industria y en el desarrollo histórico en general. Por eso seguía al detalle la marcha de los descubrimientos realizados en el campo de la electricidad, hasta los de Marcel Deprez en los últimos tiempos.</p>
<p>Pues Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quién él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida. La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos. <em>Primera Gaceta del Rin</em>, 1842; <em>Vorwärts</em><a href="https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/83-tumba.htm#n*" name="*">*</a> de París, 1844; <em>Gaceta Alemana de Bruselas</em>, 1847; <em>Nueva Gaceta del Rin</em>, 1848-1849; <em>New York Tribune</em>, 1852 a 1861, a todo lo cual hay que añadir un montón de folletos de lucha, y el trabajo en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta que, por último, nació como remate de todo, la gran Asociación Internacional de Trabajadores, que era, en verdad, una obra de la que su autor podía estar orgulloso, aunque no hubiera creado ninguna otra cosa.</p>
<p>Por eso, Marx era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo. Los gobiernos, lo mismo los absolutistas que los republicanos, le expulsaban. Los burgueses, lo mismo los conservadores que los ultrademócratas, competían a lanzar difamaciones contra él. Marx apartaba todo esto a un lado como si fueran telas de araña, no hacía caso de ello; sólo contestaba cuando la necesidad imperiosa lo exigía. Y ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, como él, diseminados por toda Europa y América, desde la minas de Siberia hasta California. Y puedo atreverme a decir que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo enemigo personal. Su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra.</p>
<p>*Fuente: <a href="https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/83-tumba.htm">Marxist.org</a></p>
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		<title>El ecologismo rebelde y humanista de Friedrich Engels</title>
		<link>https://piensachile.com/2024/02/19/el-ecologismo-rebelde-y-humanista-de-friedrich-engels/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Feb 2024 22:37:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si el problema del fin del mundo aparece como algo demasiado elitista para quienes sufren porque no tienen alimentos o están asediados por las deudas, entonces debemos volver a Engels para buscar pistas que permitan vincular de manera consistente y atractiva la relación que existe entre el fin del mundo y el fin de mes.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2024/02/19/el-ecologismo-rebelde-y-humanista-de-friedrich-engels/">El ecologismo rebelde y humanista de Friedrich Engels</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="post-35529 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-ambiente category-articulos category-historia category-homecentro category-homecentroprincipal category-teoria tag-cambio-climatico tag-crisis-ambiental tag-ecologismo tag-engels tag-marxismo entry">
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<div class="post-header">
<div class="post-byline">19 de febrero de 2024</div>
<p class="post-excerpt">Si el problema del fin del mundo aparece como algo demasiado elitista para quienes sufren porque no tienen qué comer, entonces debemos volver a Engels para buscar pistas que permitan vincular de manera consistente la relación que existe entre el fin del mundo y el fin de mes.</p>
<p><img loading="lazy" class=" wp-image-88225 aligncenter" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/02/Friedrich-Engels-monumento-en-Manchester-300x158.png" alt="" width="600" height="316" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/02/Friedrich-Engels-monumento-en-Manchester-300x158.png 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/02/Friedrich-Engels-monumento-en-Manchester-768x403.png 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/02/Friedrich-Engels-monumento-en-Manchester-585x307.png 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/02/Friedrich-Engels-monumento-en-Manchester.png 853w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></p>
</div>
</article>
</div>
<div class="post-content">
<h4>El 16 de julio de 2017 se inauguró una estatua de Friedrich Engels en el centro de Manchester, Reino Unido. Este monumento de la era soviética —uno de los pocos en los que Engels aparece solo y no junto a Marx— había sido parcialmente destruido en Ucrania tras la caída de la cortina de hierro y se encontraba abandonado en una zona remota del país. Tras un proceso de búsqueda e investigación, el artista británico Phil Collins la encontró y transportó en un camión hasta la ciudad en la que Engels vivió cerca de veinte años, donde conoció de primera mano las dinámicas y contradicciones del primer capitalismo industrial, y en la que escribió gran parte de su obra.</h4>
<p>El día en que la estatua fue inaugurada se había programado una ceremonia que rápidamente se transformó en una fiesta callejera espontánea y multitudinaria. Las personas llevaron flores, pusieron música, ondearon banderas y bailaron por horas en torno a la estatua de una de las figuras más queridas de la historia de la ciudad, pero también más incomprendidas y malinterpretadas de la izquierda.</p>
<p>El retorno material de Engels a la que fue su ciudad, a su vez, ha ido de la mano de un retorno incipiente de su pensamiento a la teoría social. La fiesta en torno a su estatua, en particular, simboliza de manera poderosa el humanismo rebelde y optimista que atraviesa la vida y obra de este autor, y que se presenta como un importante contrapunto a los sentidos comunes que hoy en día se han construido en torno a la ecología.</p>
<p>Fundador del materialismo histórico junto a Karl Marx, Engels dedicó las últimas dos décadas de su vida al estudio sistemático de las teorías de la naturaleza y a la filosofía de la ciencia. Por mucho tiempo, los textos de Engels sobre la naturaleza fueron vilipendiados por ser asociados con el positivismo determinista y el materialismo vulgar del <em>Diamat</em> soviético. Las relecturas contemporáneas de estos textos, en consecuencia, no solamente han reflexionado sobre la manera en que fueron tendenciosamente interpretados e instrumentalizados por el estalinismo como su justificación filosófica; también han rescatado aquello que hay de relevante para comprender y para actuar frente a la emergencia climática y a las dinámicas de destrucción ecológica que se desprenden del capitalismo tardío.</p>
<p>En la actualidad, en América Latina existen distintas corrientes teóricas y sensibilidades políticas respecto de la naturaleza y el ecologismo. Estas corrientes van desde las más tradicionalistas como lo son el Buen Vivir y el posdesarrollo, hasta las más posthumanistas como las asociadas a la literatura sobre el llamado «Antropoceno». Sus aportes para comprender los efectos destructivos de las tecnologías capitalistas y la exclusión de grupos y conocimientos subalternos en procesos de toma de decisiones son de una relevancia indudable. Sin embargo, es legítimo preguntarse hasta qué punto estos enfoques también han clausurado la posibilidad de un ecologismo popular que sea atractivo para las mayorías y que además tenga una vocación de disputa hegemónica y estratégica. En efecto, y pese a sus matices y lugares de enunciación, estas corrientes se encuentran unidas en su desconfianza —y en algunos casos incluso abierto antagonismo— hacia la ciencia, la tecnología y los ideales ilustrados. Esta deriva oscurantista y tradicionalista en el pensamiento social, sin embargo, no es un fenómeno nuevo. De hecho, encuentra un importante precedente histórico en el irracionalismo filosófico de autores como Heidegger, Nietzsche, Carl Schmitt, y Henri Bergson, entre otros.</p>
<p>De acuerdo con John Bellamy Foster, hoy presenciamos el auge de un «<a href="https://monthlyreview.org/2023/02/01/the-new-irrationalism/" target="_blank" rel="noopener">nuevo irracionalismo</a>» encarnado en corrientes posthumanistas y de los nuevos materialismos, el cual guarda claras líneas de continuidad con el antimodernismo reaccionario que se consolidó con Heidegger en el siglo XX. Estas líneas de continuidad con Heidegger, como lo han planteado <a href="https://jacobinlat.com/2023/04/16/the-department-of-decolonialism/" target="_blank" rel="noopener">Luciana Cadahia y Valeria Coronel</a> recientemente, también se encuentran a la base de los enfoques del llamado giro decolonial (el cual, a su vez, ha sido muy influyente en corrientes ecologistas de la región como lo son el posdesarrollo, los pluriversos y el Buen Vivir). Si bien estas corrientes de pensamiento son variadas en sus presupuestos y características, Foster afirma que en general convergen en su antihumanismo, en su nihilismo —particularmente frente a los ideales y valores modernos—, y en una actitud resignada que insinúa que no hay salida o que esa salida involucra un retorno imposible a un pasado idílico.</p>
<figure id="attachment_35530" class="wp-caption aligncenter" style="width: 602px;" aria-describedby="caption-attachment-35530">
<p><figure id="attachment_88227" aria-describedby="caption-attachment-88227" style="width: 602px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-88227" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/02/Phil-Collin-und-Engels-300x167.png" alt="" width="602" height="335" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/02/Phil-Collin-und-Engels-300x167.png 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/02/Phil-Collin-und-Engels-768x427.png 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/02/Phil-Collin-und-Engels-585x325.png 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/02/Phil-Collin-und-Engels.png 875w" sizes="(max-width: 602px) 100vw, 602px" /><figcaption id="caption-attachment-88227" class="wp-caption-text"><span style="font-size: 12px;">Foto: Phil Collins, Ceremony, 2017 (cortesía de Shady Lane Productions, Berlín).</span></figcaption></figure></figure>
<p>Ante este panorama de escepticismo y pesimismo generalizado, Engels se presenta como un interlocutor imprescindible para revitalizar la imaginación ecológica y política en la región. Primero, porque su obra pone de manifiesto el hecho de que un ecologismo materialista también debe ser humanista, precisamente porque el ser humano es parte de la naturaleza. Engels no solamente resalta el carácter intrínsecamente dinámico, interconectado y evolutivo de la naturaleza.</p>
<p>También reivindica el pensamiento organizado —particularmente en la forma de la ciencia y la filosofía— como una herramienta fundamental para aprehender con precisión los modos de movimiento de las formas naturales y para transformarlos de manera racional mediante una planificación consciente y científica; una planificación en la que, de acuerdo con Engels, el ser humano no gobierne la naturaleza como «un conquistador sobre un pueblo conquistado», sino bajo el reconocimiento de que «nosotros, por nuestra carne, sangre y cerebro le pertenecemos a la naturaleza, nos encontramos en su seno».</p>
<p>El interés de Engels y de su entorno intelectual por la filosofía epicúrea antigua también lo llevó a vincular esta concepción dialéctica de la naturaleza a una <em>ética</em> en la que el placer y el bienestar se erigen como bien supremo de la vida. En sus textos sobre la opresión de las mujeres, Engels planteó la cuestión epicúrea de la emancipación sensible como fundamento del verdadero desarrollo humano y social. Además, Engels se vio inspirado por la insistencia de Epicuro en el hecho de que el conocimiento de los mecanismos causales de la naturaleza nos hace libres del yugo de los fantasmas irracionales e impulsa nuestra capacidad de acción moral. Así, el socialismo científico propuesto por Engels derivó en una audaz filosofía de la praxis que inspiró una multiplicidad de procesos de organización política alrededor del mundo. De acuerdo con <a href="https://us.macmillan.com/books/9780805092486/marxsgeneral" target="_blank" rel="noopener">Tristram Hunt</a>, uno de sus principales biógrafos, el más importante aporte de Engels al materialismo histórico consistió en haber sintetizado sus principales presupuestos en una de las filosofías políticas más persuasivas e influyentes de la historia de la humanidad.</p>
<h2><strong>Naturalezas dialécticas</strong></h2>
<h4>Los textos más relevantes de Engels sobre la naturaleza fueron <em>Anti-Dühring </em>y su inconcluso trabajo <em>Dialéctica de la naturaleza</em>, ambos escritos entre 1872 y 1882. En la introducción de <em>Anti-Dühring</em>, Engels critica lo que él denomina el «materialismo metafísico» de la filosofía empirista británica que desdeña la capacidad del pensamiento para conocer las fuerzas naturales que gobiernan nuestras vidas. Para Engels, este materialismo metafísico o «contemplativo» solamente conoce la naturaleza como se presenta a nuestros sentidos, y es incapaz de aprehenderla en su interconexión y concatenaciones.</h4>
<p>No fue sino hasta la aparición de la filosofía idealista y dialéctica de Hegel, Engels afirma, que se hizo posible conocer dinámicas de movimiento de la naturaleza —esto es, en cuanto a su <em>forma</em>— y su similitud con los procesos del pensamiento. Si bien la transición del día a la noche se presenta a la experiencia sensible de una manera específica, es solo a través de un proceso de intelección que podemos situarlo en un movimiento más amplio de rotación y traslación de cuerpos celestes, los cuales a su vez se asemejan a las figuras abstractas de la geometría y la física. En este sentido, Engels sugiere que la naturaleza nos ofrece «prototipos» para las magnitudes imaginarias de la ciencia (o, como lo plantearía en <em>Dialéctica de la naturaleza, </em>«la naturaleza es la prueba de la dialéctica»).</p>
<p>En <em>Dialéctica de la naturaleza</em> Engels además hace un guiño al materialismo atomista de la filosofía epicúrea que postula que la naturaleza es inherentemente dinámica. Para el autor, los enfoques conservadores y precientíficos que conciben la naturaleza en términos osificados, inmutables o de equilibrio primordial pierden de vista el hecho elemental de que las formas naturales son ante todo formas en movimiento; en sus palabras, el movimiento es <em>el modo de existencia de la materia</em>.</p>
<p>Además, Engels sugiere que Darwin expandió este importante descubrimiento del pensamiento antiguo al demostrar que la naturaleza no solamente es dinámica sino que se desarrolla; es decir, tiene una <em>historicidad</em>, y por esto podemos estudiarla de manera entrelazada con la historicidad propia de las formas sociales. De acuerdo con Engels, <a href="https://jacobinlat.com/2022/08/20/marx-y-engels-lectores-de-darwin/" target="_blank" rel="noopener">Darwin y Marx eran entonces figuras análogas</a>, pues si el primero descubrió el principio evolutivo en la naturaleza orgánica, el segundo descubrió el principio evolutivo en la sociedad humana. Para Engels, los registros estratigráficos de la geología ejemplifican la manera en que la sedimentación de las distintas capas de la Tierra representa la historicidad de las naturalezas orgánicas e inorgánicas y su evolución en el tiempo.</p>
<p>El fundamento humanista que atraviesa el ecologismo de Engels queda plasmado en <em>Dialéctica de la naturaleza </em>cuando describe el entramado de procesos astrofísicos y biológicos que se conjugan de forma sorprendente y caótica, permitiendo que en la Tierra aparezca la vida humana. Partiendo desde las innumerables variedades de vida celular que se diferenciaron en distintos tipos de animales y plantas, hasta el surgimiento de los mamíferos, momento en el cual el sistema nervioso logra su desarrollo más avanzado, Engels explica que se da una base material propicia para que aparezca aquel peculiar mamífero —el ser humano— en el cual «la naturaleza adquirirá conciencia de sí misma».</p>
<p>La idea de lo humano como naturaleza autoconsciente, cabe mencionar, ya había sido planteada por Marx en sus escritos de juventud. En los <em>Cuadernos de París</em>, Marx sugiere que la consolidación de los sentidos como esencialmente humanos —esto es, el oído que escucha música, los ojos que leen lenguaje escrito, el gusto que disfruta el acto social y convivencial de comer— hace parte de una larga historia en la que la naturaleza va avanzando hacia formas más complejas y variadas de autocomprensión. Además, porque la experiencia sensible en el capitalismo había perdido su contenido propiamente humano, Marx sugiere en este texto que el comunismo sería ante todo la emancipación y humanización plena de los sentidos.</p>
<p>La pregunta sobre el valor de lo humano también queda plasmada en <em>Dialéctica de la naturaleza </em>cuando Engels discute el problema de la extinción. Si la naturaleza se desarrolla, esto significa que no solamente existe y evoluciona sino que también muere. Así, Engels señala que si la vida en la Tierra fue el producto de un sinnúmero de accidentes y procesos cósmicos, estos mismos procesos algún día acabarán, en virtud de la misma «necesidad férrea», con toda la vida del planeta incluyendo una de sus creaciones más particulares: <em>la mente pensante</em>.</p>
<p>A simple vista, esta idea puede parecer demasiado antropocéntrica desde la perspectiva de los consensos intelectuales del presente. Sin embargo, si nos detenemos a pensar por un minuto lo aterrador que sería un mundo sin música, sin arte, y sin las variedades específicamente humanas de la amistad, el amor y la solidaridad, se hace evidente lo necesario —incluso urgente— que es pensar un ecologismo humanista para la era del calentamiento global. Para Helena Sheehan, el gran logro de <em>Dialéctica de la naturaleza</em> consistió en haber esbozado el drama del desarrollo humano —con su belleza, así como con sus peligros y sus posibilidades— en un lienzo cósmico, poniéndolo en relación tanto con los átomos como con las estrellas.</p>
<h2><strong>Epicureísmo y reproducción social</strong></h2>
<h4>Una de las relecturas más importantes del ecologismo de Engels es quizás la que ha elaborado John Bellamy Foster en su libro de 2021, <em>The Return of Nature: Socialism and Ecology</em>. En este importante texto, Foster demuestra que las teorías de la naturaleza que surgieron de la tradición socialista de finales del siglo XIX estuvieron profundamente inspiradas en la filosofía epicúrea.</h4>
<p>Una de las principales proezas de la teoría de la naturaleza de Engels consiste en haber elaborado una alternativa al enfoque mecanicista que postula que todo está determinado y es pura necesidad, y al enfoque vitalista, que postula que todo es aleatorio y es pura contingencia. Este tercer camino para entender el despliegue de las formas naturales se desprende precisamente de la concepción atomística del mundo que se origina con Epicuro en la era Helenística, y su vínculo con el marxismo ha sido ampliamente estudiado por la literatura. Lo que es novedoso de la relectura de Foster, sin embargo, es el hecho de que las teorías de la naturaleza que surgieron del socialismo del siglo XIX no solamente se informaron de la filosofía de la naturaleza (<em>physis</em>) de Epicuro, sino también de su <em>ética</em>.</p>
<p>Para Epicuro, existe un movimiento espontáneo o desviación de los átomos (<em>clinamen</em>) en el mundo físico que le imprime un principio de libertad de acción a la individualidad humana. Además, porque no existe una finalidad o sentido trascendente en la naturaleza, es la vinculación sensible con el mundo material lo que para Epicuro constituye la fuente de normatividad. Así, la física atomista epicúrea concluye en una ética que sitúa el placer —no la virtud, como sucede por ejemplo con corrientes estoicas o aristotélicas— como bien supremo de la vida. Como también lo señala el filósofo clasicista Carlos García Gual, este profundo sentido humanista de la filosofía epicúrea ha inspirado diversos abordajes teóricos y éticas de la praxis en la tradición marxista.</p>
<p>En este sentido, no es una mera coincidencia que los textos de Engels sobre la naturaleza hayan sido escritos durante la misma época en la que el autor se dedicó a estudiar sistemáticamente la opresión de las mujeres y la forma patriarcal de la familia y las relaciones de parentesco. De hecho, Foster indica que en los textos de Engels sobre la reproducción social encontramos una antropología ecológica en la que el trabajo humano —desde la forma más elemental de la división sexual del trabajo entre hombres y mujeres— se encuentra a la base del patrón de uso de los recursos naturales y la consecuente transformación de los ecosistemas.</p>
<p>En estos textos, particularmente en su célebre libro <a href="https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/origen/el_origen_de_la_familia.pdf"><em>El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado</em></a> y en el ensayo <em><a href="https://piensachile.com/2018/11/14/el-papel-del-trabajo-en-la-transformacion-del-mono-en-hombre/">El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre</a> </em>y<em>,</em> publicados en 1884 y 1895 respectivamente, Engels recalca en el hecho de que la producción de los medios de subsistencia involucra primero que todo la <em>producción de personas</em>. Esto, a su vez, implica la producción de alimentos, prendas, vivienda, y por ende las cambiantes dinámicas socionaturales de la subsistencia se entrelazan con las formas sociales de la familia y el parentesco.</p>
<p>Para Engels, el surgimiento de la monogamia como régimen institucional y coercitivo de transmisión de la propiedad privada por vía patrilineal no solamente marca el origen de la subordinación de la mujer sino que constituye la «forma celular» de la que posteriormente se desprenderán todos los antagonismos de la sociedad de clase, incluyendo el antagonismo entre la sociedad capitalista y la naturaleza. En <em>El origen de la familia</em>, Engels también indaga en la cuestión epicúrea del pleno desarrollo humano al analizar la manera en que la dominación de género coarta la felicidad y el disfrute. El autor dedica una porción considerable del texto a describir las distintas formas de frustración, engaño, celos, aburrimiento y resignación que se desprenden de las relaciones sexuales y afectivas bajo las formas patriarcales de la familia.</p>
<p>Las ideas de emancipación y libertad que atraviesan el análisis de Engels sobre la familia y el patriarcado, es importante mencionar, va a contrapelo de enfoques que proponen un retorno a formas tradicionales y precapitalistas de la sociedad. Por el contrario, Engels sugiere que la emancipación sensible de las mujeres —y por ende de toda la sociedad— impone la necesidad de barrer con la tradición y sus fundamentos irreduciblemente patriarcales; en este sentido, la visión de Engels se asemeja más a la pulsión prometeica del feminismo de la «marea verde» latinoamericana que de hecho impugna las relaciones sexoafectivas tradicionales por coartar el pleno despliegue de las capacidades humanas.</p>
<p>En una de las partes más memorables de <em>El origen de la familia, </em>Engels afirma que lo único que podemos decir sobre cómo va a ser la familia en una sociedad poscapitalista es de orden negativo: es decir, será una forma históricamente por definir que quizás no se parezca a nada de lo que conocemos, pero cuyo rasgo esencial será la <em>no subordinación</em> de la mujer.</p>
<h2><strong>Ecosocialismo científico</strong></h2>
<h4>Uno de los aspectos más destacables de <em>Dialéctica de la naturaleza </em>es quizás el hecho de que Engels propone una planificación consciente y racional como alternativa al patrón anárquico de destrucción ecológica y despojo social que trae consigo el modo de producción capitalista. Si bien el desarrollo de la ciencia y la industria modernas logró multiplicar la productividad del trabajo y ampliar el espectro de la prosperidad material, también generó fuerzas descontroladas y hostiles (las cuales hoy en día incluso amenazan con acabar con la vida humana sobre el planeta).</h4>
<p>«Solamente la organización consciente de la producción social, donde la producción y distribución se lleven a cabo de una manera planificada», afirma Engels, podrá superar las contradicciones y antagonismos de la sociedad de clases y abrir una nueva época histórica en la que las ciencias y las ramas de la producción logren avances sin precedentes. De hecho, en su texto <em>Del socialismo utópico al socialismo científico </em>—que inicialmente hacía parte del esquema de <em>Anti-Dühring</em> y que fue publicado de forma individual en 1880— Engels recalca que el fin último del socialismo es el desarrollo científico y democráticamente gestionado de las fuerzas de producción.</p>
<p>Para Engels, los socialistas de su tiempo (principalmente Fourier, Proudhon y Owen) proponían ideas para transformar la sociedad a partir de modelos preconcebidos sobre lo que imaginaban como un futuro deseable. En consecuencia, estos «socialistas utópicos» renunciaban a conocer la sociedad <em>tal cual era</em>, y a transformarla a partir de sus propias contradicciones y condiciones materiales de existencia. Para Engels, «las fuerzas activas de la sociedad obran, mientras no las conocemos y contamos con ellas, exactamente lo mismo que las fuerzas de la naturaleza: de un modo ciego, violento, destructor».</p>
<p>Al conocer precisa y científicamente los modos de movimiento de las sociedad capitalista, Engels sugiere, «los productores asociados» podrán someterlos a su voluntad de la misma manera en la que el fuego y la electricidad de las tormentas han sido transformadas conscientemente para elevar las condiciones de vida del ser humano. Es desde las condiciones reales de lo que existe y no desde recetas prefabricadas sobre lo que queremos que sea el mundo, Engels concluye, que debemos aspirar a transformar la sociedad y sus relaciones con la naturaleza.</p>
<p>En su relectura de este clásico texto de Engels, Matthew Huber argumenta que la ciencia climática hoy en día ha llegado a un nivel impresionante de sofisticación y complejidad, pero se limita exclusivamente a diagnosticar el permanente empeoramiento de las condiciones ambientales planetarias. La visión distópica y catastrofista de gran parte de la izquierda verde, de acuerdo con este autor, le ha impedido explicar de qué manera el socialismo puede y debe ser construido desde las circunstancias materiales y tecnológicas del presente.</p>
<p>Además, Huber plantea que estos movimientos usualmente parten de un rechazo romántico a la ciencia y la industria modernas, negándose así a conocer sus determinaciones y la manera en que podrían ser empleadas de manera alternativa. La falta de una visión propiamente científica en la lucha política contra las contradicciones ecológicas del capitalismo también es señalada por Pablo Stefanoni en su crítica al enfoque latinoamericano del Buen Vivir. En este texto, titulado «<a href="https://www.pagina12.com.ar/diario/especiales/18-196220-2012-06-12.html" target="_blank" rel="noopener">¿Y quién no querría vivir bien?</a>», Stefanoni reflexiona sobre la retórica cuasi-mística y alter-civilizatoria que caracteriza esta corriente, y que a su vez explica el desinterés por comprender las cuestiones más pragmáticas de empleo, inversión, tecnología, y mercado, entre varias otras, que históricamente han sido centrales en programas transicionales.</p>
<p>En un discurso pronunciado en septiembre de 2022 ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el <a href="https://jacobinlat.com/tag/petro/" target="_blank" rel="noopener">presidente de Colombia Gustavo Petro</a> elaboró una lectura geopolítica de la crisis climática en la que adujo que la irracionalidad de la economía de libre mercado se encuentra a la base de las dinámicas de destrucción ambiental y de desplazamiento forzado que hoy afectan gravemente a la región. Para Petro, el mercado y la codicia están «arrodillando la racionalidad humana» e impidiendo formas de acción climática planificadas y globalmente coordinadas. Haciendo un guiño a la necesidad de combatir las tendencias oscurantistas y catastrofistas que se ciernen actualmente sobre la economía y el debate de ideas, Petro concluyó su discurso con un llamado a «prender las luces del siglo».</p>
<p>La crítica de actitudes místicas y esotéricas en la sensibilidad popular, de hecho, ha sido una característica importante del movimiento socialista latinoamericano desde sus inicios. Una de las primeras revistas del feminismo socialista en Chile, fundada en 1905 y sugerentemente titulada <em>La Alborada</em>, tuvo como finalidad propugnar la educación popular para combatir el terror supersticioso que subordinaba a las mujeres a la tradición y a la religión. Es por este motivo que la vida y obra de Engels resuenan con tanta fuerza ante el panorama en el que se encuentran los ecologismos progresistas latinoamericanos.</p>
<p>Fue precisamente su actitud científica y rebelde frente a la producción de conocimiento, de acuerdo con su biógrafo Tristram Hunt, lo que llevó a Engels transformar el marxismo en un fenómeno de alcance virtualmente global. El comunismo como un movimiento político de masas, afirma Hunt, no empieza con <em>Das Kapital </em>sino con los voluminosos panfletos y propaganda política que Engels escribió en la década de 1880.</p>
<p>Es en este sentido más deliberadamente estratégico en que encontramos otro de los grandes legados de Engels para pensar un ecologismo que sea atractivo para las mayorías y que pueda combatir el auge de la extrema derecha en la región. Como lo ha señalado <a href="https://jacobinlat.com/2021/04/22/la-crisis-climatica/" target="_blank" rel="noopener">Matthew Huber</a>, los ecologismos que se basan en una visión moralista sobre los hábitos de consumo y en programas de austeridad de izquierda —como lo es el caso del decrecimiento— solamente le hablan a las ansiedades de las clases profesionales y son ininteligibles para el pueblo trabajador.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: 16px;">Si el problema del fin del mundo aparece como algo demasiado elitista para quienes sufren porque no tienen alimentos o están asediados por las deudas, entonces debemos volver a Engels para buscar pistas que permitan vincular de manera consistente y atractiva la relación que existe entre el fin del mundo y el fin de mes.</span></p>
</blockquote>
<p><span style="font-size: 12px;">-El autor, <em><strong>Martin Arboleda</strong></em>, es Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Manchester (Reino Unido) y profesor de sociología en la Universidad Diego Portales (Santiago de Chile). Autor de <em>Planetary Mine: Territories of Extraction Under Late Capitalism</em> (Verso Books, 2020) y de <em>Gobernar la utopía: sobre la planificación y el poder popular</em> (Caja Negra Editora, 2021).</span></p>
</div>
<p>*Fuente: <a href="https://jacobinlat.com/2024/02/18/el-ecologismo-rebelde-y-humanista-de-friedrich-engels/?mc_cid=60d3f1e5bc&amp;mc_eid=9feff1cc8f">JacobinLat</a></p>
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		<title>«Si la ganancia es adecuada, el capital se vuelve audaz»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 Oct 2021 11:51:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[capital]]></category>
		<category><![CDATA[ganancia]]></category>
		<category><![CDATA[karl marx]]></category>
		<category><![CDATA[temeridad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si la ganancia es adecuada, el capital se vuelve audaz. Un 10 % seguro, y se lo podrá emplear dondequiera; 20 %, y se pondrá impulsivo; 50 %, y llegará positivamente a la temeridad; por 100 %, pisoteará todas las leyes humanas; 300 % y no hay crimen que lo arredre, aunque corra el riesgo de que lo ahorquen.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2021/10/17/si-la-ganancia-es-adecuada-el-capital-se-vuelve-audaz/">«Si la ganancia es adecuada, el capital se vuelve audaz»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>[949]</strong> Con el desarrollo de la producción capitalista durante el período manufacturero, la opinión pública de Europa perdió los últimos restos de pudor y de conciencia. Las naciones se jactaban cínicamente de toda infamia que constituyera un <u>medio para la acumulación de capital</u>. Léanse, por ejemplo, los ingenuos anales comerciales del benemérito Anderson. En ellos se celebra con bombos y platillos, como triunfo de la sabiduría política de Inglaterra, el que e6n la paz de Utrecht ese país arrancara a los españoles, por el tratado de asiento <a href="https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/24.htm#fn92">[107]</a>, el privilegio de poder practicar también entre Africa y la América española la trata de negros, que hasta entonces sólo efectuaba entre Africa y las Indias Occidentales inglesas. Inglaterra obtuvo el derecho de suministrar a la América española, hasta 1743, 4.800 negros por año. Tal tráfico, a la vez, daba cobertura oficial al contrabando británico. Liverpool creció considerablemente gracias a la trata. Ésta constituyó <u>su</u> método de <u>acumulación originaria</u>. Y hasta el día de hoy la «respetabilidad» liverpulense es el Píndaro de la trata, la cual véase la citada obra del doctor Aikin, publicada en 1795 «exalta hasta la pasión el espíritu comercial y de empresa, forma famosos navegantes y rinde enormes ganancias» <a href="https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/24.htm#fn93">[108]</a>. Liverpool dedicaba a la trata, en 1730, 15 barcos; en 1751, 53; en 1760, 74; en 1770, 96, y en 1792, 132.</p>
<p>Al mismo tiempo que introducía la esclavitud infantil en Inglaterra, la industria algodonera daba el impulso para la transformación de la economía esclavista más o menos patriarcal de Estados Unidos en un sistema comercial de explotación. En general, la esclavitud disfrazada de los asalariados en Europa exigía, a modo de pedestal, la esclavitud <u>sans phrase</u> [desembozada] en el Nuevo Mundo <a href="https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/24.htm#fn94">[109]</a>.</p>
<p><strong>[950]</strong> <u>Tantæ molis erat</u> [tantos esfuerzos se requirieron] <a href="https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/24.htm#fn95">[110]</a> para asistir al parto de las «<u>leyes naturales eternas</u>» que rigen al modo capitalista de producción, para consumar el proceso de escisión entre los trabajadores y las condiciones de trabajo, transformando, en uno de los polos, los medios de producción y de subsistencia sociales en capital, y en el polo opuesto la masa del pueblo en <u>asalariados</u>, en «<u>pobres laboriosos</u>» libres, ese <u>producto artificial de la historia moderna</u> <sup>111</sup>. Si el dinero, como dice Augier, «viene al mundo con manchas de sangre en una mejilla» <a href="https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/24.htm#fn96">[112]</a>, el <u>capital</u> lo hace chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies <a href="https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/24.htm#fn97">[113]</a>.</p>
<blockquote><p><a href="https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/24.htm#fnB97">[113]</a> 250 «El capital», dice un redactor de la «Quarterly Review», «huye de la turbulencia y la refriega y es de condición tímida. Esto es muy cierto, pero no es toda la verdad. El capital experimenta horror por la ausencia de ganancia o por una ganancia muy pequeña, como la naturaleza siente horror por el vacío. Si la ganancia es adecuada, el capital se vuelve audaz. Un 10 % seguro, y se lo podrá emplear dondequiera; 20 %, y se pondrá impulsivo; 50 %, y llegará positivamente a la temeridad; por 100 %, pisoteará todas las leyes humanas; 300 % y no hay crimen que lo arredre, aunque corra el riesgo de que lo ahorquen. Cuando la turbulencia y la refriega producen ganancias, el capital alentará una y otra. Lo prueban el contrabando y la trata de esclavos.» (P. J. Dunning, «Trades&#8217; Unions&#8230;», pp. 35, 36.)</p></blockquote>
<p>*Fuente: <em><strong><a href="https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/24.htm#fnB97">El Capital</a></strong></em></p>
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		<title>De cada cual ¿qué? a cada cual ¿cómo?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Sep 2021 19:14:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Socialismo]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[enajenacion]]></category>
		<category><![CDATA[friedrich engels]]></category>
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		<category><![CDATA[remuneracion]]></category>
		<category><![CDATA[socialismo]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>"La idea por la que abogamos es que no se trata de definir un principio que solucione la contradicción entre la producción y la distribución en el socialismo, o creer que la conciencia socialista se forma por sí sola y una vez establecida superará los males «pendientes» del sistema."</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2021/09/15/de-cada-cual-que-a-cada-cual-como/">De cada cual ¿qué? a cada cual ¿cómo?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right; padding-left: 40px;">La gente de derecha tiene entre sus argumentos preferidos el dicho que «lo que mueve la economía es el capital», «sin capital, el país, la economía muere», «lo que crea riqueza es el capital»</p>
<p style="text-align: right; padding-left: 80px;">Hace unos días, la <strong>Deutsche Welle</strong> publicó una noticia acerca del proceso y las necesidades que vive la locomotora de la Unión Europea:   <span style="font-size: 16px;"><em><a href="https://www.dw.com/es/alemania-necesitará-por-lo-menos-400000-inmigrantes-al-año-para-sostener-su-economía/a-51142746">Alemania necesitará por lo menos 400.000 inmigrantes al año para sostener su economía: Con una inmigración neta de alrededor de 400.000 personas al año, podemos mantener el potencial de mano de obra casi constante, dice a DW, el investigador Herbert Brücker.</a><br />
<span style="font-size: 13px;">Es decir, el capital solo no produce riqueza, se requieren brazos, manos, se requiere trabajo. ¿Pero qué es el trabajo? ¿Cómo se remunera? ¿Cómo debiera ocurrir en una sociedad que ha decido avanzar por la vía del socialismo?. Una interesante discusión, especialmente para quienes anhelan cambiar la sociedad y quizás idealizan el proceso, no logrando ver aún las dificultades que acechan. Quien escribe el artículo que publicamos habla desde la práctica y experiencia. Una tremenda oportunidad para aprender.<br />
La Redacción de <strong>piensaChile</strong></span></em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Publicado en <em><strong>piensaChile</strong></em>: 15 de septiembre de 2021</p>
<p>Publicado en <strong><em>Rebelión</em></strong> el  17/07/2008</p>
<p>La primera vez que leí Crítica al Programa de Gotha[1] estudiaba la carrera de Filosofía en Moscú y quedé sorprendida al descubrir que no estaba lo que debía encontrar: el principio de distribución socialista -de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo- tan manejado por los manuales y profesores de Marxismo. […]</p>
<p>La primera vez que leí Crítica al Programa de Gotha[1] estudiaba la carrera de Filosofía en Moscú y quedé sorprendida al descubrir que no estaba lo que debía encontrar: el principio de distribución socialista -de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo- tan manejado por los manuales y profesores de Marxismo. La única referencia a este «principio», en las obras de los clásicos del marxismo aparecía en dicho texto. Comenté con varios profesores el tema y unos me insistían en que estaba definido, lo que me hizo leer varias versiones de traducciones del texto, y otros me recomendaban hacer una investigación para esclarecer dónde y a partir de qué momento histórico aparece el principio definido en los textos de Filosofía Marxista y Economía Política del socialismo. Dejé las cosas como estaban y me quedé con la duda.</p>
<p>Después de la caída del socialismo en Europa del Este y las crisis del Período Especial en Cuba, se dejó de hablar del tema. Hace unos años, me llamó la atención el hecho de que en la medida que se reestructuraba la economía cubana y comenzaban a publicarse las reflexiones sobre este proceso, se comenzó también a utilizar el concepto de equidad como criterio de distribución[2] y se omitía el mencionado principio aunque en el discurso político se afirmaba que seguíamos en la construcción del socialismo.</p>
<p>Luego del impacto en la sociedad cubana de los últimos cambios en la política salarial del país y a partir del debate abierto por la Revolución Bolivariana sobre el Socialismo del siglo XXI, he visto continuas referencias a la necesidad de restablecer el valor del trabajo humano como principal criterio de distribución, reconocimiento y diferenciación social y recuperar el principio de distribución socialista, «de cada cual según sus capacidades, a cada cual según su trabajo». Así, volví sobre el texto de Marx y diversas reflexiones de Lenin sobre el mismo y como no encontré el llamado principio decidí finalmente exponer mis consideraciones.</p>
<p>Marx comienza la Crítica al Programa de Gotha refutando la idea de Lasalle del «trabajo como fuente de toda riqueza y cultura». Está tan arraigada y aceptada en el sentido común que se subestima el hecho de que ella fue el punto de partida de la crítica marxiana. Detrás de esta afirmación de Lasalle se oculta la verdadera esencia de la producción capitalista: maximizar las ganancias y las tasas de beneficios socavando al mismo tiempo las dos fuentes originales de toda riqueza: la naturaleza y el ser humano.</p>
<p>El capitalismo explota y agota todas las posibilidades creadoras de la vida natural y humana y junto a ellas despoja a las personas de la capacidad de proyectar sus sueños, fantasías e ideales. Por eso, Marx insiste en el sentido abstracto de la frase, que retoma Lasalle del liberalismo para convertir en ideal socialista, frase que silencia las condiciones en que el trabajo humano produce riquezas y las formas de apropiación de las verdaderas fuentes de riquezas.</p>
<p>«Los burgueses tienen razones muy fundadas para atribuirle al trabajo una fuerza creadora sobrenatural, pues precisamente del hecho de que el trabajo está condicionado por la naturaleza se deduce que el hombre que no dispone de más propiedad que su fuerza de trabajo, tiene que ser, necesariamente, en todo estado social y de civilización, esclavo de otros hombres, de aquellos que se han adueñado de las condiciones materiales de trabajo. Y no podrá trabajar, y por consiguiente, vivir, más que con su permiso».[3]</p>
<p>Esta crítica de Marx apunta a las esencias del sistema de explotación capitalista. El capitalismo bajo la psicosis de la competencia cambia los significados del trabajo, convirtiéndose éste en un bien escaso preñado de un fuerte componente de incertidumbre. El trabajo bajo el poder del capital contribuye a fortalecer las desigualdades entre los ciudadanos y dar vitalidad a la competencia. La instauración de un ejército de reserva de trabajo permanente sigue siendo un elemento propulsor y dinamizador de la economía neoliberal.</p>
<p>«El argumento es que el pleno empleo, como valor orientador de la economía, pondría en peligro la situación general del empleo. Se desarrolla así una conciencia de que es prioritario salvar la situación general del empleo aunque ello implique un desempleo estructural creciente, empleos menos estables, peor pagados, etc. El tributo que se brinda en nombre del valor supremo de la competencia, se paga con sacrificios humanos en la modalidad de desempleo, inseguridad económica y social y retrocesos en conquistas alcanzadas».[4]</p>
<p>Si para Marx es importante hacer conceptualizaciones, también le resulta necesario esclarecer cuestiones sobre los mecanismos sociales de regulación del trabajo para armar teóricamente a la clase obrera en su lucha contra el capitalismo y la construcción consciente de la sociedad futura. En la Crítica al Programa de Gotha, Marx refuta el planteamiento de Lasalle acerca de que el trabajo pueda ser regulado colectivamente con un reparto equitativo de su fruto.</p>
<p>Marx arremete contra Lasalle por lo dañino que resulta para la teoría y práctica revolucionaria reproducir esquemas de pensamiento que legitiman la lógica de funcionamiento de la sociedad capitalista en la proyección de la sociedad futura y crean una visión idílica de las posibilidades inminentes del cambio social al margen del desarrollo de la nueva sociedad en su totalidad real.[5]</p>
<p>Asimismo el autor demuestra en su Crítica… que el socialismo es un proceso de deconstrucción y construcción al unísono de viejas y nuevas formas de relaciones y convivencias humanas. En la sociedad socialista siguen existiendo aspectos económicos, morales y culturales que llevan el sello de la vieja sociedad de la cual han salido, y aunque en las nuevas condiciones «nadie puede dar sino su trabajo», y nada puede pasar a ser propiedad privada «fuera de los medios individuales de consumo», reina el mismo principio de distribución que en el intercambio de mercancías equivalentes: «se cambia una cantidad de trabajo, bajo una forma, por otra cantidad igual de trabajo, bajo otra forma distinta». La igualdad y la equidad se miden por el mismo rasero: por el trabajo, y consecuentemente siguen llevando la limitación del derecho burgués.[6]</p>
<p>Este derecho sigue siendo un «derecho desigual» pues no reconoce el trabajo fuera de la esfera de la producción, ni las diferencias físicas e intelectuales de los individuos, sus condiciones de vida o su situación familiar. Pero, como reconoce el propio Marx, el derecho no puede ser nunca superior al desarrollo socioeconómico y cultural de la sociedad que lo condiciona, por consiguiente, estos defectos son inevitables en la primera fase de la sociedad comunista.</p>
<p>Esta igualdad desigual solo será superada, según Marx, en la fase superior de la sociedad comunista</p>
<p>«[…] cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora, de los individuos a la división del trabajo, y con ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, solo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués, y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual, según sus necesidades!».[7]</p>
<p>Este criterio o principio de distribución se sustenta en cambios esenciales en el modo de producción y tiene como fundamento concebir el trabajo humano no como medio de vida, sino como la primera necesidad vital. Entender el trabajo como necesidad vital no es lo que vulgarmente se entiende en la frase «el que no trabaja se muere»; se refiere a aquel trabajo humano que ha dejado de ser una obligación, una aversión, una enajenación y se convierte en actividad consciente, creativa, participativa, disfrutable y transforma al individuo en sujeto emancipado.</p>
<p>El cambio en la actitud hacia el trabajo no es espontáneo ni casual, hay que crear condiciones que lo favorezcan y que tributan, como señala Marx, a cambios esenciales en las diferentes esferas de la vida humana, no de manera fragmentada sino como totalidad armónica y coherente. Es un reto para la práctica del socialismo, especialmente en Cuba, restablecer el trabajo como principal criterio de distribución, reconocimiento y diferenciación social, y para ello se hace necesario, entre otras cuestiones, fortalecer económica, jurídica, política e ideológico-culturalmente la autoridad y el poder efectivo de los colectivos laborales en la toma de decisiones y el control sobre los procesos productivos, dar más participación y responsabilidad individual y colectiva a los trabajadores en los procesos laborales y sociales, potenciar y estimular las iniciativas y la creatividad, facilitar la superación y calificación de los trabajadores, involucrarlos en los programas esenciales de transformación social como sujetos activos.</p>
<p>Se hace imprescindible para nuestra práctica socialista dar mayor coherencia a las formas de distribución en correspondencia con las condiciones reales del desarrollo productivo cubano, considerando las necesidades materiales y espirituales concretas de los trabajadores. Ya alertaba Marx en este texto, sin haber vivido la experiencia socialista, cómo se reproduce la lógica burguesa cuando se fragmenta la distribución de la producción y se trata como momento independiente del modo de producción, «¿por qué volver a marchar hacia atrás?».[8]</p>
<p>Si aceptamos, de acuerdo al mencionado principio de distribución socialista, que todos los miembros de la sociedad pueden dar de sí toda su capacidad pero reciben a cambio solo la equivalencia de lo que entregan en energías físicas e intelectuales con fines productivos, caemos en la trampa de fragmentar la realidad a conveniencia. Para que el ser humano entregue el máximo de sus capacidades requiere tener lo necesario para ello.</p>
<p>Es ingenuo e irresponsable pensar que elevar el nivel técnico, modernizar los medios de producción, los niveles alcanzados de mecanización en procesos tecnológicos importantes, la calificación técnico-profesional alta de la fuerza de trabajo, sean premisas económicas suficientes para que desaparezca una de las fuentes más importantes de desigualdad social: el contraste entre el trabajo físico e intelectual y la subordinación a la división social del trabajo. Estas condiciones hablan solo del comienzo de una nueva etapa, como escribió Lenin a los obreros rusos, «[…] más difícil, más radical, más esencial y más decisiva que el derrocamiento de la burguesía, pues es una victoria obtenida sobre la propia rutina y la indisciplina, sobre el egoísmo pequeñoburgués, sobre todos esos hábitos que el maldito capitalismo ha dejado en herencia al obrero y al campesino».[9]</p>
<p>Las revoluciones socialistas son procesos de pasiones y fuerzas donde los sujetos sociales sienten la necesidad de hacer por el cambio social. Che Guevara, analizando la experiencia del socialismo, llamó la atención sobre el hecho de que:</p>
<p>«[…] nosotros no hemos logrado todavía que el hombre entregue, sino que hemos colocado un aparato donde la sociedad succiona […] que el hombre sienta la necesidad de hacer trabajo voluntario es una cosa interna y que el hombre sienta la necesidad de hacer trabajo voluntario por el ambiente es otra. Las dos deben estar unidas. El ambiente debe ayudar a que el hombre sienta la necesidad de hacer trabajo voluntario, pero si es solamente el ambiente, las presiones morales las que obliguen a hacer al hombre trabajo voluntario, entonces continúa aquello que mal se llama la enajenación del hombre, es decir no realiza algo que sea una cosa íntima, una cosa nueva, hecha en libertad y no que sigue esclavo».[10]</p>
<p>Las formas activas de emergencia del sujeto social en los procesos de cambios no son juegos formales ni planteos burocráticos, ellas obedecen a un conjunto de factores de estabilidad y conflicto sociohistóricos y culturales que se entrecruzan y condicionan el sentido y la dirección del proceso de transformación social. Al mismo tiempo, la construcción socialista es un proceso paulatino de transformación y creación continua de vínculos de solidaridad y justicia. ¿Cómo resolver este antagonismo en el socialismo que requiere, para convertirse en proyecto aceptado y de construcción de vida digna y justa, avanzar en la satisfacción de las necesidades humanas?</p>
<p>La respuesta, más que en la teoría, está en las experiencias de los Sábados Comunistas de los obreros rusos en 1919, los Trabajos Voluntarios del pueblo cubano en los años 60 y los Contingentes Obreros de la construcción y la agricultura en los años difíciles del Período Especial para la Revolución Cubana, en la década del 90 del siglo XX. Estas experiencias sentaron pautas para la creación de nuevas relaciones sociales y de una nueva organización del trabajo que conjugara la introducción de la ciencia y la tecnología con el fortalecimiento de la autoridad y el poder efectivo del colectivo de trabajadores en la vida social. Estas prácticas pretendieron superar los marcos estrechos de un modo de producción todavía ineficiente y de una distribución equivalente al trabajo entregado, de acuerdo con la fórmula «a igual cantidad de trabajo, igual cantidad de productos». Ellas introducen un nuevo elemento como criterio de medida del trabajo: el aporte colectivo a la sociedad a partir de la concientización por los trabajadores de la importancia de su trabajo para la vida de todos y todas.</p>
<p>Acerca del significado histórico de los Sábados Comunistas reflexionó Lenin: «Los Sábados Comunistas, tienen una magna importancia histórica precisamente porque nos muestran la iniciativa consciente y voluntaria de los obreros en el desarrollo de la productividad del trabajo, en el paso a una nueva disciplina laboral y en la creación de las condiciones socialistas en la economía y en la vida».[11]</p>
<p>Lenin alertó sobre no aprovecharse de esta experiencia para identificar cualquier otro tipo de trabajo que desvirtuara la esencia de lo nuevo creado. No es el nombre lo que define la cualidad de esta iniciativa obrera, sino el proceso de trabajo diferente, los éxitos prácticos y la manera prolongada y ejemplar de dirigir, organizar y controlar el propio trabajo. Esta iniciativa obrera se insertó también en la vida política y sentó nuevas pautas para el ejercicio de la democracia socialista.</p>
<p>El teleologismo que se impuso a las prácticas socialistas soviéticas cercenó esta experiencia en aras de un futuro que exigía perder el sentido histórico del momento y sacrificar la vida cotidiana de los propios actores sociales. Se insistió más en conocer la realidad que en la necesidad de los cambios sociales subestimándose en el proceso el papel activo, participativo y transformador del sujeto en el devenir social de acuerdo a sus necesidades e intereses.</p>
<p>Lamentablemente en la experiencia histórica del socialismo se ha pasado muchas veces por alto que:</p>
<p>«La práctica más severa confirma que el carácter de un proceso solo está determinado por las contradicciones sociales que resuelve y no por un supuesto protagonista que puede ser virtual (como lo ha sido en la mayor parte de la historia) y que ha defendido un proyecto como suyo, pero que en realidad lo han convertido, por exclusión, en un proyecto que nada o muy poco tiene que ver con él».[12]</p>
<p>Desde los inicios de la Revolución Cubana, Che Guevara criticó la determinación mecánica de objetivos sociales sin la participación consciente de los trabajadores.</p>
<p>Al pensar la revolución y la construcción socialista Che insiste en la relación entre las necesidades e intereses sociales e individuales. Hace énfasis en que el socialismo se fundamenta en la satisfacción de las necesidades básicas y los deseos de realización individual y colectiva. Así arremete contra los discursos político-ideológicos que intentan promover un socialismo al margen de las necesidades e intereses de la sociedad y de los individuos recurriendo, solo, a experiencias históricas o culturales fuera del contexto de la vida cotidiana de los hombres y las mujeres que construyen la sociedad socialista.</p>
<p>«Y si conocemos el rumbo por donde tenemos que caminar nos falta solamente conocer la parte diaria del camino a realizar. Y esa parte no se la puede enseñar nadie, esa parte es el camino propio de cada individuo, es lo que todos los días harán, lo que recogerá en su experiencia individual y lo que dará de sí en el ejercicio de su profesión, dedicado al bienestar del pueblo».[13]</p>
<p>Los Trabajos Voluntarios resignificaron los sentidos económicos, éticos y políticos de la Revolución Cubana y de la propia práctica socialista. El trabajo voluntario, necesario aunque no imprescindible para el proceso de producción, promovía valores diferentes para los trabajadores: instalarse en el poder, sentirse dueño de lo que hace, saber que crea nuevas riquezas para ofrecer a los demás, asumir una responsabilidad compartida y un compromiso colectivo, sentir la alegría y el disfrute por el trabajo y reconocerse importante dentro de la sociedad.[14]</p>
<p>El socialismo pensado por el Che apunta a la creación de nuevos valores humanistas a la par del desarrollo de nuevas relaciones económicas. Pero para esto es necesario establecer una relación armónica entre el saber, el hacer y el desear, de modo que se interprete correctamente la realidad histórica, se utilicen de forma adecuada las fuerzas que intervienen en ella y se incorporen, cada vez más, elementos de distintas tendencias que, no obstante, coincidan en la acción y los objetivos revolucionarios y socialistas.[15]</p>
<p>«En este período de construcción del socialismo podemos ver al hombre nuevo que va naciendo, su imagen no está todavía acabada, no podría estarlo nunca ya que el proceso marcha paralelo al desarrollo de las formas económicas nuevas […]. Lo importante es que los hombres van adquiriendo cada día más conciencia de la necesidad de su incorporación a la sociedad y, al mismo tiempo, de su importancia como motores de las mismas».[16]</p>
<p>A partir de 1985, con la celebración del III Congreso del Partido Comunista de Cuba, se comienza a hacer críticas agudas y profundas a las ineficiencias económicas y a las manifestaciones de mercantilismo, burocratismo y formalismos en el sector laboral.[17] En el discurso en ocasión del XXV Aniversario de la Victoria de Playa Girón, el 19 de abril de 1986, Fidel hace un análisis de las principales tendencias negativas y errores de la gestión económica y el trabajo político e ideológico.[18] Este discurso abrió el proceso de «rectificación de errores y tendencias negativas» en la sociedad cubana que tenía como objetivo recuperar y desarrollar principios esenciales del proceso de construcción socialista.</p>
<p>Es en este período que se promueve en el país la experiencia de los Contingentes agrícolas de obreros de la construcción y según la referencia de los Sábados Comunistas y los Trabajos Voluntarios, además de tener un carácter más sistemático y permanente, los Contingentes intentaron vincular nuevas formas organizativas y de dirección de la producción al aplicar lo más avanzado en la ciencia y la tecnología; promover el multioficio; potenciar el control obrero sobre las decisiones administrativas, los costos y la rentabilidad; establecer la «atención al hombre» más allá del estímulo material y moral, y fortalecer la participación obrera en el proceso productivo con la introducción de nuevos elementos para la autodirección y la democracia dentro del colectivo laboral.[19]</p>
<p>Las experiencias de los Sábados Comunistas, los Trabajos Voluntarios y los Contingentes se intentaron extender de manera esquemática a toda la sociedad mediante mecanismos formales, estructuras políticas y utilizando su nombre como garantía de eficiencia. Además se sobrevaloró el momento de la concientización al punto de creer que solo por el hecho de que se participara de esta experiencia era suficiente para elevar la conciencia de los trabajadores hacia el trabajo. Se olvidó que la consagración al trabajo «debe ser conquistada mediante una labor prolongada y tenaz, mediante éxitos prácticos concretos en la edificación verdaderamente comunista».[20]</p>
<p>Tomar conciencia de que somos actores sociales de la construcción socialista desencadena siempre un proceso crítico que insta a confrontar las aspiraciones de los sujetos con las posibilidades de instrumentarlas y hacerlas efectivas dentro del sistema en que están inmersos. Ese es un modo de participación consciente de los individuos en su devenir. Pero no siempre la correspondencia entre las aspiraciones humanas y las posibilidades prácticas de su realización es armónica. Por eso, el sentido y la dirección de la crítica social dependerán, en gran medida, de las formas específicas en que se manifiesta la participación de aquellos como grupos sociales y clases.</p>
<p>El debate sobre los temas de la economía y la política en el socialismo no escapan a una retórica que se mueve en posiciones extremas y contrapuestas. La idea por la que abogamos es que no se trata de definir un principio que solucione la contradicción entre la producción y la distribución en el socialismo, o creer que la conciencia socialista se forma por sí sola y una vez establecida superará los males «pendientes» del sistema. Solo el ejercicio de una cultura verdaderamente democrática, desenajenante, libre de toda forma discriminatoria y hegemonista, puede ser capaz de ayudar a construir esa conciencia que le otorga capacidad a la clase trabajadora y al movimiento popular para imponer o llevar adelante el proyecto social que crea posible.</p>
<p>El socialismo es un proceso que no puede realizarse sin ensanchar su contenido propio y hacer corresponder coherentemente las propuestas teórico-prácticas de la economía, la política y la ideología con la subjetividad social, dialogando continuamente con las prácticas cotidianas.</p>
<p>¿Cómo hacer un socialismo más justo, equitativo, sustentable y digno? Diversos son los modos en que emerge esta preocupación y ello constata la existencia de un reordenamiento teórico que brota de las praxis cotidianas de los sujetos sociales que participan, tanto en la deconstrucción de viejas estructuras de poder como en la construcción de nuevos proyectos alternativos.</p>
<p>«No es difícil pensar el socialismo ni concebir una sociedad socialista desarrollada [decía Lenin] lo más difícil en los virajes y en los cambios radicales de la vida social es tener en cuenta las peculiaridades de todo tránsito».[21]</p>
<p>Por eso se hace necesaria una mayor integración de la práctica social con las ciencias sociales en el análisis de los problemas concretos desde el conjunto de aspectos económicos, sociopolíticos, valorativos, culturales y ecológicos inherentes a la sociedad global contemporánea. Solo en la unidad y coherencia de práctica y teoría, de acción y reflexión, es posible dar cuenta de las transformaciones necesarias y posibles para superar el carácter, todavía enajenante, de la cotidianidad para quienes vivimos el socialismo.[22]</p>
<p>La reconstrucción práctica, epistemológica y valorativa de proyectos socialistas emerge hoy de las prácticas cotidianas del sujeto social latinoamericano; ya esto es una señal de que se intenta romper el círculo vicioso entre viejos e inauténticos modelos teóricos y paradigmas resquebrajados para dar paso al socialismo de la nueva época. Si bien no existen modelos absolutos de soluciones de problemas, y mucho menos formas permanentes de actuar, lo cierto es que hay una transmutación paradigmática, una nueva actitud fundadora que está dando cuenta de las posibilidades inagotadas de realizar la emancipación integral humana.</p>
<p><em>-La autora, <strong>Georgina Alfonso González</strong> (1966),  es ensayista cubana, en 2004 obtuvo el Pre</em>mio Ensayo de Ciencias Sociales de la revista Temas por «Los valores y el sentido de una vida: el debate filosófico de una época».</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Fuente: <em><strong><a href="https://rebelion.org/de-cada-cual-que-a-cada-cual-como/">Rebelión</a></strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>Notas</h2>
<p>[1] Este trabajo fue escrito por Carlos Marx en 1875 bajo el título de Glosas marginales al programa del Partido Obrero Alemán y publicado en 1891 como Crítica al Programa de Gotha.</p>
<p>[2] Ver Colectivo de autores: Estructura económica de Cuba, t. I, pp. 28-32 y 68-79.</p>
<p>[3] C. Marx: «Glosas marginales al programa del Partido Obrero Alemán», C. Marx y F. Engels: Obras escogidas, t. III, Editorial Progreso, Moscú, 1974, p. 9.</p>
<p>[4] Wim Dierckxsens: Los límites de un capitalismo sin ciudadanía, p. 50.</p>
<p>[5] «Me he extendido sobre el «fruto íntegro del trabajo» por una parte, y por otra, sobre «el derecho igual» y «el reparto equitativo» para demostrar en qué falta grave se incurre, por un lado, cuando se quiere volver a imponer a nuestro Partido como dogmas ideas que, si en otro tiempo tuvieron un sentido, hoy ya no son más que tópicos en desuso, y, de otro, cuando se tergiversa la concepción realista, que tanto esfuerzo ha costado inculcar al Partido, pero que hoy está ya enraizada, con patrañas ideológicas, jurídicas y de otro género, tan en boga entre los demócratas y los socialistas franceses», en C. Marx: Ob. cit. (en n. 3), p. 16.</p>
<p>[6] C. Marx: Ob. cit. (en n. 3), p. 14.</p>
<p>[7] Ibíd., p. 15. [El énfasis es de la autora].</p>
<p>[8] Ibíd., p. 16.</p>
<p>[9] V. I. Lenin: «La gran iniciativa», en Obras escogidas, t. X (12 t.), p. 1.</p>
<p>[10] E. Guevara: «Reunión bimestral del Ministerio de Industrias», en O. Borrego y E. Oltuski: El Che en la Revolución cubana, t. II, p. 562.</p>
<p>[11] V. I. Lenin: Ob. cit. (en n. 9), pp. 14-15.</p>
<p>[12] Gilberto Valdés: Los paradigmas emancipatorios en América Latina. Opciones en controversia, p. 129.</p>
<p>[13] E. Guevara: «Discurso en la inauguración del curso de adoctrinamiento del Ministerio de Salud Pública» (19 de agosto de 1960), en Escritos y discursos, t. IV, p. 187.</p>
<p>[14] E. Guevara: , t. VIII, pp. 150-151.</p>
<p>[15] E. Guevara: Ob. cit. (en n. 13), p. 21.</p>
<p>[16] E. Guevara: El socialismo y el hombre en Cuba, p. 12.</p>
<p>[17] Fidel Castro: Informe Central al Tercer Congreso del Partido Comunista de Cuba.</p>
<p>[18] F. Castro: «Discurso en el XXV Aniversario de la Victoria de Playa Girón y de la proclamación del carácter socialista de la Revolución», p. 23.</p>
<p>[19] En 1990 me insertaron a cumplir el servicio social en la Brigada 5 del Contingente Blas Roca, que fue el precursor de la experiencia en el país. Durante dieciséis meses trabajé a pie de obra; la brigada estaba formada en su mayoría por jóvenes que compartían el trabajo con obreros destacados por sus experiencias en el sector de la construcción. Viví allí la rudeza de este oficio, fue mi primera experiencia laboral y lo más grato que guardo de ella fue conocer la humildad de estos obreros, su calidad humana y la manera sencilla de asumir el sacrificio de su trabajo para los demás. En muchos cubanos está la idea de que en los Contingentes se trabajaba por los altos salarios o la buena calidad de la comida; aceptar esta idea es una manera muy primitiva de reproducir el esquema «más dinero, más trabajo» y de subestimar a la mayoría de los obreros que participaron de esa experiencia muy conscientes de su condición humana y sentido de la vida.</p>
<p>[20] V. I. Lenin: Ob. cit. (en n. 9), t. X, p. 23.</p>
<p>[21] V. I. Lenin: «Informe sobre la labor del CEC a la primera sesión del CEC», ob. cit. (en n. 9), t. X, p. 358.</p>
<p>[22] La teoría y las praxis socialistas han vivido la experiencia y las consecuencias de la subestimación de lo cotidiano como dimensión reproductiva de la vida social y la sobrevaloración de la producción al margen de la cotidianidad. Esto condicionó una manera de pensar, hacer y desear que fragmenta ambas esferas de la realidad y asocia los actos de creación y crítica solo a la última. La cotidianidad es la manera de pensar, hacer y desear cada día. Los significados que de ella emanan refieren ya sea a las relaciones sociales propias de las formas de producción y reproducción de la vida social y humana o a las interacciones sociales dadas, entre otros elementos, por la voluntad, la identidad, la autoestima de los individuos, grupos o clases sociales.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Bibliografía utilizada</p>
<p>Castro, Fidel: «Discurso en el XXV Aniversario de la Victoria de Playa Girón y de la proclamación del carácter socialista de la Revolución», Cuba Socialista, La Habana, 1986; 6: 23.</p>
<p>—–: Informe Central al Tercer Congreso del Partido Comunista de Cuba, La Habana, Editora Política, 1986.</p>
<p>Dierckxsens, Wim: Los límites de un capitalismo sin ciudadanía, San José, DEI, Colección Luciérnaga, 1997.</p>
<p>Guevara, Ernesto: El Che en la Revolución Cubana (7 t), O. Borrego y E. Oltuski (comps.), La Habana, Ministerio del Azúcar, 1966.</p>
<p>—–: Escritos y discursos, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1977.</p>
<p>—–: El socialismo y el hombre en Cuba, La Habana, Editora Política, 1988.</p>
<p>Lenin, Vladimir Ilich: Obras escogidas (12 t.), Moscú, Editorial Progreso, 1977.</p>
<p>Marx, Carlos, Federico Engels: Obras escogidas, Moscú, Editorial Progreso, 1974.</p>
<p>Valdés, Gilberto: Los paradigmas emancipatorios en América Latina. Opciones en controversia, Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 1999.</p>
<p>VVAA: Estructura económica de Cuba, La Habana, Editorial Félix Varela, 2002</p>
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		<title>Valparaíso 2018. ¿Cómo terminará el capitalismo? 200 años de Marx</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Jul 2021 07:44:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
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		<category><![CDATA[wolfgang streeck]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Wolfgang Streeck sostiene que la sociedad capitalista actual no es capaz de encontrar respuestas ágiles a los problemas derivados de un crecimiento económico débil, del aumento de la desigualdad y del endeudamiento crónico. ¿Cuánto tiempo se prolongará este estado de cosas? ¿Será posible un sistema social alternativo a largo plazo? ¿Encontraremos nuevos acuerdos colectivos como sociedad?</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2021/07/21/valparaiso-2018-como-terminara-el-capitalismo-200-anos-de-marx/">Valparaíso 2018. ¿Cómo terminará el capitalismo? 200 años de Marx</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Wolfgang Streeck sostiene que la sociedad capitalista actual no es capaz de encontrar respuestas ágiles a los problemas derivados de un crecimiento económico débil, del aumento de la desigualdad y del endeudamiento crónico. ¿Cuánto tiempo se prolongará este estado de cosas? ¿Será posible un sistema social alternativo a largo plazo? ¿Encontraremos nuevos acuerdos colectivos como sociedad?.</p>
<p>En este contexto ¿Puede la teoría del capitalismo de Marx ser una herramienta vigente para entender el mundo hoy? En esta actividad, Streeck nos compartió alguna de sus reflexiones acerca del filósofo y economista alemán a 200 años de su natalicio.</p>
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*Fuente: <em><strong><a href="https://wolfgangstreeck.com/2021/07/20/valparaiso-2018-como-terminara-el-capitalismo-200-anos-de-marx-wolfgang-streeck/">Wolfgang Streeck</a></strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Von John Jabez Edwin Mayall &#8211; Internationales Institut für Sozialgeschichte, Gemeinfrei, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=591288</p>
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